CARMEN REINA | Cordiópolis | 26/02/2023
Entrevista
a Rocío Parrado, presidenta Colegio de Psicología en Córdoba -
(Continuación del artículo anterior)
P. Cómo sociedad, ¿necesitamos más educación y
concienciación para normalizar el pedir esa ayuda psicológica?
R. Cada vez hay más concienciación, pero sí es verdad
que siempre falta un poquito. Es verdad que, desde la pandemia para acá, cada
vez sale más gente diciendo que va al psicólogo y lo ven como algo normal.
Gente famosa, deportistas, actores, actrices, cantantes… Y eso nos ayuda a
visualizar, a decir que esto no es nada malo, que todo el mundo va a un
psicólogo y no pasa nada.
Es verdad que, antiguamente, cuando yo empecé por
ejemplo en Psicología del Deporte, que un deportista fuera al psicólogo no
estaba bien visto y se ocultaba mucho. Hoy en día, no. Todo el mundo tiene a su
psicólogo para aumentar el rendimiento. Y no es que 'estés
loco' ni nada así. La verdad es que vamos venciendo esas
barreras cada vez más.
P. Apuntaba antes que la psicología está presente
en todas las etapas de la vida. ¿Qué papel tiene en la educación, en la
infancia?
R. Hay dos cuestiones, por las que estamos
abogando. Primero, por crear una especialización en psicología infantojuvenil.
¿Por qué? Porque tiene unas características concretas, tienen su forma de ver
la vida, sus trastornos… Estamos intentando crear esa especialización para
atender su idiosincrasia. Y luego, también, abogamos por crear la figura del
psicólogo educativo, aparte del orientador, que no tiene nada que ver.
Porque es verdad que en los colegios es donde se
pueden detectar más casos, por ejemplo, de acoso escolar, ciberbulling,
trastornos de la conducta alimentaria… Se pueden detectar muy fácilmente
también en los colegios. También violencia de género o violencia filioparental.
Ahí, se daría el primer enlace y sería muy bueno tener un psicólogo educativo
que pueda detectar e intervenir en esos casos.
Porque, como he dicho, la infancia y la juventud es el
caldo de cultivo, ahí empiezan muchos problemas que cuando somos mayores se
pueden convertir en trastornos. Deberíamos enfatizar un poquito más en la
infancia y la adolescencia, sobre todo en prevención.
P. ¿Sería un pilar de apoyo dentro del proceso
educativo?
R. Sí, sí, un pilar. También sobre el abandono
escolar, el rendimiento escolar… Todo eso se podría ver desde los colegios y
fomentar la figura del psicólogo educativo para detectar esos problemas y hacer
una intervención. Y si hiciera falta, por qué no, una derivación.
P. Ahora los psicólogos tratan en esas etapas de la
vida cuestiones que antes pasaban desapercibidas o no se atendían, como
trastornos de atención, hiperactividad… ¿Van surgiendo o han estado siempre ahí?
R. Eso siempre ha estado ahí. Pero, por ejemplo
antes, el niño hiperactivo era el niño malo, que no se estaba quieto, que
molestaba… Era la etiqueta de niño malo. Pero a lo mejor no era un niño malo, a
lo mejor era un niño hiperactivo.
Yo sé que ahora hay mucha controversia, sobre todo con
el TDAH -trastorno por déficit de atención e hiperactividad-, pero eso ha
habido toda la vida. Trastornos de autismo ha habido siempre, antes no se
detectaban y ahora sí se detectan desde la infancia. En la Atención Temprana,
de los 0 a los 6 años, ahí podemos detectar muchos problemas que antiguamente
no se detectaban o cuando ya se veían eran mayores. Y cuanto antes se trate un
problema, mejor. Pero eso es en Medicina, en Psicología y en todo.
Cada vez hay ideas suicidas a edades más tempranas
P. En la etapa posterior, en la adolescencia y la
juventud, ¿hay ahora una demanda creciente de apoyo psicológico?
R. En general, ha aumentado en todas las edades, pero en
esta más. Sí es verdad que ha aumentado el número de problemas en adolescentes,
ha crecido la incidencia de gente joven con problemas.
P. No sé si tienen que ver las redes sociales, la
exposición pública….
R. Hay muchos casos de adicción a las tecnologías y
a las redes sociales. También han aumentado bastante. La necesidad de que me
vean, de que me acepten… pero luego el contacto social es muy reducido, es más
a través de pantallas, de las redes.
Ha cambiado. Están cambiando las formas de relaciones
entre los jóvenes. Y entonces, estamos como adaptándonos a esta nueva
situación.
P. ¿Se puede llegar a atrofiar de alguna manera esa
capacidad de relación social que define al ser humano?
R. Sí, bueno, atrofiar... Pero es que ahora las
relaciones sociales se hacen a través de pantallas. La mayoría de relaciones
sociales ahora se hacen a través de la pantalla.
Nosotros es que estamos acostumbrados a la relación
del tú a tú, de salir, de conocer gente, de estar…que también lo demandan,
quieren salir, conocer gente. Pero también quieren tener seguidores. Y es
complicado.
P. No sé si hay una edad determinada o un perfil
determinado, pero la atención psicológica también está presente ante trastornos
alimentarios y sobre la obesidad. ¿Cuál es su realidad?
R. Los trastornos de la conducta alimentaria
también están aumentando en número. No hay una única causa para que una persona
entre en un trastorno de la conducta alimentaria, porque si fuera solamente la
presión social por tener un cuerpo determinado, todos tendríamos trastornos de
la conducta alimentaria. Es una serie de cuestiones, por ejemplo, una baja
autoestima, personas muy autoexigentes… Es verdad que la presión social de estar
delgada para tener mayor éxito, está ahí, desde luego.
P. ¿Qué tecla toca la psicología en estos casos?
R. El abordaje tiene que ser interdisciplinar, es
decir, tenemos que trabajar psiquiatras, endocrinos, nutricionistas y
psicólogos. No se puede tratar desde un solo punto de vista. ¿Qué trata el
psicólogo? Lo primero que trata de trabajar es la autoestima en esas personas,
en chicas y también chicos en un número cada vez mayor. Y hay también más
trastornos de la conducta alimentaria, ya no solamente la anorexia y la
bulimia, también está la vigorexia. Hay más cosas.
Se trata también, sobre todo, la imagen corporal,
porque tienen una distorsión de su imagen. Se trabaja mucho el concepto que
tienen de su imagen corporal, se trabaja la autoestima. También se puede
trabajar la psiconutrición, es decir, el endocrino o nutricionista trabaja su
parte y nosotros la parte emocional de la nutrición. Con personas bulímicas,
por ejemplo, trabajamos también la impulsividad. Se abordan las características
de cada caso.
P. ¿Al final está todo en la mente para explicar
nuestra conducta?
R. Sí, yo siempre digo que tenemos que cuidar un
poco lo que pensamos, porque nuestra mente nos engaña muchas veces. Pensamos
cosas y estamos dándole vueltas a cosas que luego, cuando nos paramos a pensar,
decimos ‘¿Por qué he pensado eso? No le encuentro sentido’.
La mente es poderosa, nos puede llevar a pensar cosas
que no son. Entonces, trabajar la mente, trabajar los pensamientos, las ideas,
las emociones sobre todo…. Nada más que trabajando un poco el control de las
emociones podemos mejorar nuestro bienestar psicológico.
En Atención Primaria, más de un 30% de las consultas son
por problemas psicológicos
P. La inteligencia emocional no es algo que se suela
trabajar…
R. No se suele trabajar y sin embargo es algo que
nos puede ayudar en nuestro día a día, durante toda la vida. Como he dicho
antes, no hay solo trastornos mentales, sino que sobre todo muchas veces, la
mayor parte de la psicología lo que ofrece es bienestar psicológico.
P. Quería tocar también otro ámbito en el que actúa
la Psicología, en el que tienen un Premio Meridiana por el apoyo psicológico
necesario para víctimas de violencia de género. De hecho, la violencia
psicológica es más difícil de detectar o autodetectar incluso.
R. Normalmente, siempre empiezan por la violencia
psicológica. Te anulan. Primero te tienen que anular, te tienen que dominar. Un
maltratador, normalmente lo primero que hace es machacarte psicológicamente. Te
aísla de la familia, te aísla de todo el mundo, empieza a decirte que no vales,
a controlarte… Y luego ya, aparece el maltrato físico. Pero lo que más cuesta
que una persona sea consciente es de ese maltrato psicológico, no son tan
conscientes de ese machaque que les dan.
P. ¿Cómo se trabaja en esas situaciones?
R. Es complicado. Muchas veces tú hablas con una
mujer maltratada psicológicamente y ella no lo ve, lo justifica…Entonces, en un
principio puede ser muy complicado porque si ella no quiere ser ayudada, no le
puedes ayudar. Pero yo siempre les digo a los familiares que tienen que estar
ahí, apoyándola, que no se aísle, que no la dejen y que, en un momento dado,
puede pedir ayuda y hay que recogerla. Y ahí empezar a trabajar con ella.
Que denuncie, es muy complicado que denuncie. Nosotros
-el Colegio de Psicología- propusimos el apoyo psicológico a mujeres
maltratadas cuando dan el primer paso, en la denuncia. Porque ahí tenemos que
ayudarlas a dar ese paso. Muchas de esas mujeres se arrepienten o no dan el
paso si no tienen un apoyo, si no se sienten apoyadas, si no se sienten
comprendidas, arropadas. Ese es el primer paso para sacarlas de ahí, de esa
vida. Es un paso muy complicado, muy difícil y muchas de ellas se arrepienten,
por miedo.
P. ¿Les ha llegado algún caso de un hombre que haya
ejercido violencia de género, que se haya puesto en manos de psicólogos para
intentar reconducir su conducta?
R. Bueno, puedo hablar a nivel particular. Conozco
algunos casos, de hombres que han dicho ‘quiero
cambiar’. Por dos motivos,
bien porque se ven obligados y dicen ‘me han
denunciado y tengo que aparentar’, y
hay otros casos que, bueno, sí. Pocos, pero los hay. Hay programas (especiales
de reinserción) para hombres maltratadores.
Hay que fomentar la figura del psicólogo educativo para
detectar cuanto antes los problemas
P. Cree que cuando la salud mental no se cuida como
sociedad ¿es un fracaso?
R. Yo, como profesional, te diría que sí. También
en mi opinión personal, es un fracaso, pues sí. Lo estamos viendo. El no atender
a los problemas mentales y al bienestar psicológico, es negar una cosa que es
evidente. Y al negar una cosa que es evidente y es un problema que está ahí, el
no darle solución es un fracaso. Porque está ahí, está candente y si no lo
vemos y no le damos una solución…yo lo veo como un fracaso. Es un problema que
se ve y que, a la larga, eso trae muchísimas complicaciones. En todos los
aspectos. Y si no se soluciona, yo creo que sí es un fracaso de la sociedad.
P. ¿La punta del iceberg y la mayor tragedia de ese
fracaso pueden ser los suicidios, el no atender adecuadamente a esas personas?
R. Ahí están las tasas de suicidio. Ahí están los
números. En 2021, creo que hubo más de 4.000 personas que se quitaron la vida
(en España). Y eso está ahí. Ignorarlo es una barbaridad. Y cada vez, se ha
visto desde la pandemia y se han hecho estudios, hay ideas suicidas a edades
más tempranas. Eso está ahí en los estudios, no nos lo hemos inventado los
psicólogos. Entonces, ignorar eso y no darle una prevención, es ignorar un
problema que hay que cada vez es mayor. Hay una tasa de suicidio en Andalucía
entre los 18 y 25 años de un 11%.
El suicidio es la segunda causa de muerte externa y no
se está atendiendo. Cuando se dice que hay muchas muertes por ataques al corazón,
ponemos remedio. Pero ¿y los suicidios?
P. Me había fijado en una definición de Psicología de la
RAE, que dice que es ‘la manera de
sentir de un individuo o colectividad’. En
este mundo acelerado e individualista, ¿nos hemos olvidado de atender lo que
sentimos?
R. Nos hemos olvidado. Ahí está la regulación
emocional, el trabajo emocional, la parte emocional. No sabemos trabajar eso,
no sabemos tener control emocional. Se nos escapa de las manos. Ahí va el
bienestar psicológico. Hay un vacío ahí. No se nos ha educado…Pero nunca es
tarde.