SILVIA PARDO | infobae.com | 08/05/2026
Un estudio con datos de más de tres millones de personas reveló que el 31% de quienes sufren ese trastorno cumplen criterios de depresión mayor. Los expertos sugieren la evaluación clínica simultánea
Un estudio internacional que analizó datos de más de tres millones de personas ha identificado una relación bidireccional entre la depresión mayor y los trastornos por consumo de cannabis. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Psychiatric Research, sugiere que la vigilancia clínica
cruzada de ambas condiciones podría frenar el agravamiento de
cualquiera de las dos.
En este metaanálisis, dirigido por João Pini Alemar y su equipo, se evidenció que el 31% de quienes presentan trastorno por consumo de cannabis
también cumplen criterios para depresión mayor. El trabajo de síntesis, que abarca 55 estudios publicados
hasta 2024 e incluidos tras una búsqueda en bases de datos en inglés y
portugués, empleó modelos matemáticos para homogeneizar diferencias de edad,
género y lugar.
Además, el estudio reveló que el 10% de quienes tienen depresión mayor, a su vez, presentan diagnóstico
de trastorno por consumo de cannabis. Estos porcentajes, atribuidos por los
autores a la revisión de millones de casos, marcan la vinculación más robusta
documentada hasta ahora entre ambos padecimientos, según los autores.
El cannabis es la droga ilícita más consumida a nivel
mundial, afirmaron los investigadores. “En 2022, aproximadamente 228
millones de personas de entre 15 y 64 años declararon haber consumido cannabis
el año anterior, lo que representa el 4 % de la población
mundial. El consumo de cannabis ha aumentado de forma constante un 28 % en los últimos 10 años", advirtieron.
Y completaron: “El consumo de cannabis con fines no
médicos, independientemente del método de consumo, conlleva diversos
riesgos neuropsiquiátricos”. Entre ellos, la Organización Mundial de la
Salud indica ansiedad, psicosis y alteraciones en la coordinación y el
funcionamiento cognitivo. A largo plazo, mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia, depresión y el trastorno bipolar. Además, el consumo de cannabis se asocia con trastornos de ansiedad, de la personalidad, de la alimentación y de
la conducta.
La prevalencia se dispara en entornos clínicos
Según el Instituto Nacional de Salud
Mental de Estados Unidos (NIMH en inglés) la depresión mayor incluye síntomas de un estado de ánimo depresivo
(sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”) o pérdida de
interés, la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas e interfiere en las actividades diarias.
Por otro lado, el trastorno
por consumo de cannabis (marihuana) es una afección de salud mental
que se caracteriza por un patrón problemático de consumo de cannabis/marihuana
que causa malestar y/o afecta negativamente la vida de la persona, según define
la Clínica Cleveland de Estados Unidos. Es un tipo de trastorno por consumo de
sustancias (TCS), aclara la entidad.
De acuerdo con los resultados
del estudio, el 28% de quienes reciben tratamiento psiquiátrico por
depresión también cumplen los parámetros de un trastorno de
consumo de cannabis, una proporción considerablemente más alta que la
reportada en estudios con muestras de la comunidad general.
La
relación entre ambas patologías no se limita al momento presente, sino que se
extiende a lo largo de la vida. Los investigadores encontraron que, si bien
solo el 20% de quienes son
diagnosticados con el trastorno por consumo de cannabis mostraban depresión en
el mismo periodo de observación, el 35%
había experimentado depresión en algún momento anterior de su
existencia.
Diagnóstico complejo y
recomendaciones
El equipo advirtió que los diagnósticos pueden
complicarse, ya que síntomas típicos de la abstinencia al cannabis, como la ansiedad, la irritabilidad y los trastornos del sueño, pueden confundirse con cuadros depresivos. Esta superposición sintomática plantea dificultades
para médicos y psiquiatras a la hora de diferenciar entre la depresión
mayor y los efectos secundarios propios del consumo problemático de cannabis.
A pesar de las limitaciones del
análisis —la mayoría de los datos provienen de América del Norte,
por lo que podrían no reflejar otras realidades culturales o geográficas—, los
científicos recomendaron incorporar cribados sistemáticos de
consumo de cannabis en pacientes con depresión y, de forma recíproca, evaluar
síntomas depresivos en quienes consultan por el trastorno de consumo.
En palabras del equipo: “Las
diferencias entre las muestras psiquiátricas y comunitarias —y especialmente la
mayor prevalencia actual de trastorno por consumo de cannabis en pacientes con
depresión mayor— subrayan la necesidad de realizar cribados sistemáticos en
todos los dispositivos de atención”.
La evidencia sintetizada destaca que interceptar precozmente cualquiera de los dos trastornos podría
evitar el desarrollo o la agudización del otro.