viernes, 19 de junio de 2026

El valor invisible del esfuerzo: cómo la dopamina transforma los desafíos en satisfacción

 BAUTISTA SALAVERRI      |     infobae.com     |     06/05/2026

Superar obstáculos activa mecanismos cerebrales que refuerzan la motivación y el bienestar, según la ciencia. La clave está en el proceso, no solo en la recompensa final

La dopamina es un neurotransmisor esencial en el cerebro, conocido por su papel en la generación de sensaciones placenteras y en la motivación para actuar. Según la Clínica Cleveland, transmite mensajes entre neuronas, funcionando como un sistema de comunicación eléctrica y química que influye en múltiples procesos cerebrales. Su liberación está vinculada a la experiencia de placer, recompensa y motivación, lo que la convierte en un elemento central para entender por qué ciertas conductas resultan atractivas o adictivas.

La especialista Anna Lembke, doctora de la Universidad de Stanford, subraya que cuando es liberada, el cerebro interpreta que una acción o experiencia es valiosa y digna de repetirse, reforzando comportamientos que favorecen la supervivencia. No obstante, la hormona interviene en mucho más que la búsqueda de placer. Según National Geographic, también regula funciones corporales clave como la presión arterial, el sueño, la digestión y la respuesta de lucha o huida, debido a su influencia sobre la dilatación de los vasos sanguíneos, el ritmo circadiano y la motricidad gastrointestinal.

Además, la dopamina tiene un papel crítico en el aprendizaje, la memoria y el control de impulsos. Un estudio de 2025 muestra que este neurotransmisor fortalece la formación de la memoria a largo plazo y marca eventos significativos como dignos de recordar, sobre todo si son emocionalmente intensos o novedosos. Su acción se extiende también a la coordinación motora, pues regula los ganglios basales, y su deficiencia está relacionada con enfermedades como el Parkinson.

No obstante, la comprensión no se limita a su función básica como transmisora de placer y a la motivación, ya que su impacto en el comportamiento va más allá. La ciencia explica cómo las recompensas pueden modificar la intensidad y duración del efecto.

Cómo el esfuerzo favorece la generación de dopamina

Disfrutar de un alimento puede percibirse como un acto sencillo, aunque el valor de esa experiencia varía según el esfuerzo invertido para conseguirlo. Elaborar algo propio, atravesar dificultades en el intento y luego probar el resultado ofrece una satisfacción que supera el aspecto gustativo. Esta diferencia, según la doctora Anna Lembke se explica en gran parte por la forma en que la dopamina responde al esfuerzo necesario para alcanzar una meta.

No todas las fuentes de placer producen el mismo tipo de respuesta dopaminérgica. Cuando una recompensa se obtiene tras un proceso que demanda dedicación, la liberación es más intensa y la sensación de satisfacción suele ser más duradera. National Geographic destaca que las investigaciones apuntan a que, cuanto mayor es el esfuerzo invertido, mayor es el aumento de dopamina experimentado al alcanzar el objetivo. Este fenómeno explica por qué logros obtenidos con dedicación, como completar una maratón o resolver un problema complejo, se viven con mayor profundidad que gratificaciones inmediatas y fáciles.

La relación no solo se limita al plano físico. También los retos cognitivos, como resolver un rompecabezas o aprender una nueva habilidad, pueden desencadenar incrementos significativos en los niveles de este neurotransmisor. Un estudio de 2021 describe que tanto en animales como en humanos, las tareas que exigen perseverancia o superación personal tienden a ser más valoradas, en parte porque la hormona recompensa el proceso de esforzarse, no solo la obtención del premio final.

Este mecanismo tiene una función adaptativa: al asociar el esfuerzo con una mayor liberación, el cerebro fomenta conductas que requieren trabajo sostenido, lo que fue crucial para la supervivencia en contextos donde los recursos eran escasos y solo se accedía a ellos mediante la persistencia. Así, la dopamina no solo motiva a buscar placer, sino que refuerza la perseverancia y la capacidad de afrontar desafíos.

El neurotrasmisor desempeña un papel central en la motivación para afrontar retos complejos, no solo al buscar placeres inmediatos, sino también al impulsar a las personas a embarcarse en tareas que requieren dedicación y perseverancia.

Un fenómeno, denominado “la paradoja del esfuerzo” por el psicólogo Michael Inzlicht, revela cómo las actividades difíciles resultan especialmente gratificantes por el proceso que implican, no solo por el resultado final. La dopamina incrementa su liberación durante la realización de estos desafíos, reforzando la satisfacción derivada de la superación personal y la persistencia.

De acuerdo con una investigación publicada en PubMed Central, la hormona codifica principalmente el valor de la recompensa esperada, activando al organismo para iniciar y sostener acciones orientadas a metas relevantes. Incluso cuando el incentivo externo es bajo, la expectativa de lograr un objetivo complejo se convierte en fuente suficiente de motivación, haciendo que el esfuerzo mismo sea percibido como valioso y satisfactorio.

Cómo estimular la dopamina de forma natural

La posibilidad de potenciar la dopamina sin recurrir a estímulos artificiales o adictivos es una estrategia recomendada por especialistas para mantener un equilibrio saludable en la motivación y el bienestar diario. Según expertos, existen métodos naturales y accesibles que permiten aprovechar los beneficios de este neurotransmisor, evitando la sobresaturación que generan actividades de gratificación inmediata.

El ejercicio físico regular es una de las formas más eficaces de estimularla de manera sostenida. La actividad no solo provoca incrementos en la liberación, sino que además contribuye a elevar sus niveles basales, favoreciendo el estado de ánimo y la motivación a largo plazo. Además, tanto la alimentación como la fijación de metas pequeñas y realistas pueden favorecer la producción. Los alimentos ricos en tirosina, como frutos secos, semillas, lácteos, carne, plátanos y aguacates, aportan los componentes básicos necesarios para su síntesis.

Otro mecanismo natural consiste en la gestión de objetivos diarios. Según la profesora Loretta Graziano Breuning, citada por National Geographic, establecer tareas concretas y dividir los proyectos en pasos pequeños permite obtener liberaciones regulares. El simple hecho de tachar una actividad de una lista puede generar una sensación de logro suficiente para mantener la motivación y evitar la búsqueda compulsiva de gratificaciones rápidas.

La socialización, el aprendizaje de nuevas habilidades y la práctica de pasatiempos que requieren esfuerzo también favorecen la estimulación, a la vez que son positivos para liberar neurotransmisores asociados con el bienestar, como la serotonina, la oxitocina y las endorfinas. En este sentido, actividades como aprender un instrumento, pintar, leer o compartir tiempo con amigos proporcionan una satisfacción que perdura más allá del estímulo inmediato. El equilibrio entre estas prácticas y la moderación en los hábitos digitales permite aprovechar la dopamina como fuente de vitalidad sin caer en la saturación ni en el desgaste motivacional.

Rafael, psicólogo experto en burnout: “No trates de volver de una baja al mismo ritmo que tenías antes”

DANIEL PÉREZ G.     |     as.com     |     07/05/2026

El profesional de la salud mental ha incidido en cómo actuar después de una baja por ansiedad relacionada con cuestiones laborales.

Volver al trabajo después de una baja por ansiedad laboral es un momento harto complicado. El retomar la rutina y reactivar las preocupaciones que le hicieron al empleado tocar fondo es mucho más que una prueba de fuego que, para terminar de forma satisfactoria, necesita de un buen protocolo en el que queden claros los límites y se respeten las demandas del enfermo.

El psicólogo experto en burnout, Rafael Alonso, ha compartido un vídeo donde analiza qué es exactamente lo que debería hacer una persona que se encuentra en esa situación. “Mucha gente comete el mismo error e intenta volver al 100% desde el primer día como si no hubiera pasado nada y eso es justo lo que te puede volver a romper”, anticipa.

Sus consejos para con la situación se resumen en tres puntos, siendo el primero de ellos el de no retomar el ritmo. “Tu cuerpo ya te ha dicho que no era sostenible. Si intentas retomarlo para demostrar que estás bien, lo único que haces es acelerar otra caída. Marca un ritmo más bajo, aunque te incomode”, advierte.

Alonso aconseja al trabajador “dejar sus nuevos límites claros desde el principio”. Que quede claro qué horario va a tener, a qué carga de trabajo se va a enfrentar y cuál va a ser su disponibilidad. “Si antes contestabas a todo y estabas siempre disponible, ahora no puedes hacer lo mismo. Tu entorno no ha cambiado, pero tú necesitas hacerlo diferente”.

El tercero, pero no por ello menos importante, es tener una conversación con tu responsable directo. “Va a ser incómoda, pero es bueno para dejar claro qué necesitas para sostenerte. Prioridades claras, menos carga, más organización o lo que sea. Si no lo hablas, van a asumir que estás igual que antes”, avisa. Sin dar más detalles de los deseados, es importante establecer una ruptura con la persona que eras antes y la que eres ahora. “Tienes más control de lo que parece y, si no, cuando vuelva la presión no cedas, cuando te pidan más no digas un ‘sí’ automático y cuando sientas culpa por bajar el ritmo recuerda las cosas que te nutren fuera del trabajo”, termina.

lunes, 15 de junio de 2026

Ejercicio aeróbico: el hábito que puede reducir la depresión y la ansiedad tanto como la terapia o los medicamentos

 MARTINA CORTÉS MOSCHETTI     |     infobae.com      |      09/05/2026

Un metaestudio con más de 70.000 personas reveló mejoras sostenidas en el bienestar mental gracias a actividades simples y adaptables a cualquier etapa de la vida

Un metaestudio internacional publicado en el British Journal of Sports Medicine desafía la visión tradicional de los tratamientos para la salud mental: el ejercicio físico aeróbico podría ser tan eficaz como la medicación o la psicoterapia para tratar la depresión y la ansiedad.

Este análisis, citado por entidades como la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó datos de más de 70.000 personas de entre 10 y 90 años, convirtiéndose en una de las revisiones más amplias y rigurosas sobre el vínculo entre ejercicio y salud mental.

La investigación examinó el impacto de actividades aeróbicas como correr, nadar o bailar en la reducción de los síntomas de depresión y ansiedad, tanto en personas con diagnóstico formal como en quienes no presentan trastornos identificados.

Los resultados muestran que el ejercicio aeróbico reduce de manera significativa los síntomas en todos los grupos de edad, con una eficacia comparable a la psicoterapia o los tratamientos farmacológicos, según el British Journal of Sports Medicine y la evaluación clínica de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA). Este hallazgo plantea nuevas oportunidades para la prevención y el manejo de los trastornos mentales desde la atención primaria.

El metaestudio recopiló décadas de ensayos controlados aleatorizados publicados hasta julio de 2025. Los autores, especialistas en medicina deportiva y psiquiatría, compararon programas de ejercicio físico frente a tratamientos convencionales, placebos u otras actividades, excluyendo a quienes presentaban enfermedades crónicas físicas diferentes.

El objetivo fue determinar cómo influyen variables como la duración, la frecuencia, la intensidad, el formato (individual o grupal) y la supervisión en la evolución de los síntomas de ansiedad y depresión.

El ejercicio aeróbico, la intervención más eficaz según la evidencia médica

El ejercicio aeróbico emergió como la intervención más efectiva para mitigar los síntomas de depresión y ansiedad, superando a modalidades como el entrenamiento de resistencia, cuerpo-mente (yoga, tai chi) y los programas mixtos.

Según el British Journal of Sports Medicine y la OMS, este efecto positivo fue similar al obtenido con tratamientos farmacológicos o intervenciones psicológicas y se mantuvo estable en todos los grupos de edad y sexo. Los autores subrayaron que “el impacto comparable al de tratamientos farmacológicos o intervenciones psicológicas, apareció de forma transversal en la muestra analizada”.

El metaestudio detectó, además, mejorías especialmente notorias en adultos jóvenes y mujeres en periodo posparto, quienes mostraron una reducción superior de la ansiedad respecto a la media general. Los datos indican que los programas breves (hasta ocho semanas) y de baja intensidad fueron especialmente eficaces en estos subgrupos.

El análisis identificó que los programas supervisados o en grupo mostraron mayor efectividad para personas con depresión, lo que sugiere que el componente social puede potenciar los beneficios del ejercicio.

En el caso de la ansiedad, todos los formatos evaluados resultaron eficaces, aunque los de menor duración y baja o moderada intensidad mostraron una tendencia favorable.

Asimismo, no se hallaron diferencias relevantes en los resultados globales por edad o sexo, salvo en los subgrupos mencionados.

Una limitación relevante señalada por los autores es la ausencia de una “dosis óptima” de ejercicio, consecuencia de la variabilidad en la definición de intensidad y duración entre los estudios incluidos. Además, la evidencia es menos sólida para ciertos subgrupos, como niños pequeños y personas mayores evaluadas a largo plazo.

Principales limitaciones y recomendaciones clínicas

El equipo investigador advierte que las diferencias metodológicas entre los estudios dificultan establecer una cantidad de ejercicio válida para todos los perfiles. La evidencia sobre los beneficios también es parcial en algunos subgrupos y en periodos prolongados.

No obstante, los autores respaldados por el British Journal of Sports Medicine, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y la OMS sostienen que el ejercicio físico representa una alternativa costo-efectiva y sin efectos secundarios relevantes frente a los tratamientos convencionales, con beneficios adicionales para la salud física y el bienestar general del paciente.

El estudio sostiene el rol del ejercicio como una opción accesible, práctica y segura para abordar la depresión y la ansiedad, especialmente en contextos donde los tratamientos tradicionales presentan barreras de acceso o aceptación social.

El trabajo, avalado por fuentes médicas y de psicología internacionalmente reconocidas, redefine el lugar del ejercicio físico en la estrategia terapéutica para la salud mental, abriendo nuevas líneas de intervención multidisciplinaria.

José Luis Marín, psiquiatra: “La depresión no está en tu cerebro, la depresión está en tu vida”

 CHRISTIAN JIMÉNEZ     |     lavanguardia.com     |     05/05/2026

El experto defiende una mirada menos centrada en la etiqueta diagnóstica y más atenta a la biografía, los vínculos y el origen del sufrimiento

El malestar contemporáneo se ha convertido en diagnóstico casi automático, hasta el punto de que cabe preguntarse si realmente se está nombrando el sufrimiento o reduciéndolo. Con frecuencia, lo que antes se entendía como dolor vital, pérdida o desajuste con la propia historia, se etiqueta hoy como depresión o ansiedad. Pero ¿y si parte del problema no estuviera en el cerebro, sino en la forma en que se interpreta la vida?

“Lo que hoy llamamos ansiedad suele empezar mucho antes de los síntomas”, señala el psiquiatra José Luis Marín, invitado en el pódcast Vidas Contadas, donde cuestiona algunas de las ideas más asentadas sobre la salud mental. Con una trayectoria de más de cuatro décadas, plantea una tesis tan provocadora como debatida: que buena parte de lo que hoy se diagnostica como depresión no reside en el cerebro, sino en la biografía de cada persona, en aquello que ha ocurrido y no siempre ha podido ser escuchado a lo largo de la vida.

A partir de su experiencia, el psiquiatra advierte del peligro de etiquetar el sufrimiento con un diagnóstico psiquiátrico: “Lo hemos estado haciendo durante los últimos años. Entender o creer que el sufrimiento humano es un problema médico, y que puede resolverse como tal, se traduce en etiquetas diagnósticas”, empieza diciendo.

En ese proceso, el malestar acaba a menudo convertido en un nombre clínico: “Tú estás sufriendo absolutamente y tenemos que encuadrarlo en algún sitio. No estoy seguro de que se tenga que hacer, pero se hace. Los diagnósticos psiquiátricos no son una manera adecuada de referirse al sufrimiento. No es bueno ni para quienes sufren ni para los profesionales”, añade.

Dentro de su consulta, Marín señala que muchas personas llegan con una comprensión clara de su propio malestar: “Si escucháramos a los pacientes, podríamos llegar a un diagnóstico y a un tratamiento. Ellos lo saben todo y te lo cuentan”, apunta. En ese sentido, el relato del paciente no es un añadido secundario, sino la clave para entender el origen y la lógica del sufrimiento que se expresa en forma de síntomas.

La vida como origen

El experto considera la psicoterapia como un fenómeno apoyado biológicamente con un mecanismo llamado neuroplasticidad: “Eso se puede hacer perfectamente y es un aprendizaje. Los psicoterapeutas básicamente facilitamos que la persona vea su historia y que la serotonina alterada no es la causa de su sufrimiento. Siempre digo que la depresión no está en tu cerebro, la depresión está en tu vida”, destaca. 

Desde esta perspectiva, primero es necesario comprender la propia biografía. Al hacerlo, la persona suele reconocer patrones que se han ido consolidando con el tiempo. Algunas reacciones, como respuestas intensas o incluso síntomas físicos, pudieron tener sentido en la infancia, pero hoy persisten como bucles automáticos que ya no resultan útiles. Solo desde esa comprensión es posible empezar a modificar respuestas automáticas y abrir la posibilidad de nuevas formas de reaccionar menos marcadas por la desconfianza o la alerta permanente.

Patrones que persisten

Una de las preocupaciones que atraviesan muchos padres es la idea de satisfacer por completo las necesidades de los hijos. Marín recuerda que se trata de una tarea imposible: “Los padres van a decepcionar, no hay manera de llenar el depósito al cien por cien”, señala.

También cuestiona la tendencia a querer ocupar el lugar de los amigos en la crianza: “Los padres no tienen que ser amigos de sus hijos. Ser amigo de un hijo supone una pérdida de rol. Lo que necesita es un padre, una figura sólida y estable. Y eso implica asumir una responsabilidad que a veces es dolorosa: saber decir que no”, explica. En su opinión, la claridad del rol paterno no solo ordena la relación, sino que aporta la seguridad emocional que sostiene el desarrollo de los hijos.

Poner límites, concluye, es una de las tareas fundamentales de la paternidad, junto con la capacidad de reconocer el error y sostener la propia incertidumbre: “Uno necesita seguridad para saber que se equivoca y que puede equivocarse”. En esa tensión entre la firmeza y la vulnerabilidad se construye, para Marín, no sólo el ejercicio de ser padre sino la base emocional sobre la que se organiza buena parte de la vida adulta.

domingo, 14 de junio de 2026

Soledad en tiempos de hiperconectividad: cuatro claves para abordarla y fortalecer el bienestar

Por *INECO      |      infobae.com      |      08/05/2026

En exclusiva para Infobae, especialistas de Ineco brindan claves para identificar señales de desconexión emocional y proponen recursos prácticos


En un contexto donde la tecnología nos permite estar en contacto las 24 horas del día, muchas personas refieren sentirse más solas y desconectadas que antes.

Para comenzar a entender este fenómeno es necesario distinguir entre dos términos que a menudo se confunden: soledad aislamiento social. Mientras que el aislamiento se refiere a la falta objetiva de vínculos o interacciones sociales, la soledad es una experiencia subjetiva: no se trata simplemente de estar solo, sino del malestar que aparece cuando percibimos una brecha entre las conexiones que deseamos y las que efectivamente tenemos.

La diferencia es crucial porque explica por qué individuos con muchas personas a su alrededor pueden sentirse muy solos. La respuesta emocional a la soledad es complicada y cuando persiste, puede convertirse en un ciclo vicioso y afectar gravemente la salud mental, incluyendo respuestas como ansiedad, depresión y un impacto significativo en la autoestima.

La soledad crónica, según múltiples estudios, no solo nos puede afectar desde una perspectiva emocional, sino que también puede estar relacionada a una tendencia en cascada de mala salud general.

Lo que comienza como una experiencia subjetiva puede convertirse en una combinación más amplia de enfermedades físicas y psicológicas si no se aborda a tiempo, incluyendo una mayor susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso deterioro cognitivo, entre otras. Por lo tanto, si se considera la soledad como un problema de salud real y relevante, reconocer que existe es un primer paso fundamental para poder intervenir.

“A pesar de esto, es importante aclarar que no toda la soledad es problemática: sentirse solo ocasionalmente es una experiencia humana compartida. El desafío surge cuando este sentimiento se manifiesta muy frecuentemente e incluso comienza a influir en cómo pensamos, sentimos o nos comunicamos con otras personas en general. En este caso, algunos patrones específicos de pensamiento y acción, como anticipar el rechazo, evitar compromisos o no estar realmente presentes para los demás, pueden perpetuar y también profundizar esta desconexión”, señala la licenciada María Consuelo Véliz (MN 78833), miembro del Departamento de Psicoterapia de INECO.

Recomendaciones para el abordaje efectivo

A continuación, la licenciada Véliz brinda algunas sugerencias:

Recomendación 1

Identificar pensamientos desadaptativos que sostienen la soledad, como “nadie me entiende”.

Muchas personas que se sienten solas presentan pensamientos automáticos como “a nadie le importo” o “voy a ser una molestia”. Aunque detectar estos pensamientos pueda ser un desafío, cumplen un rol importante en cómo nos conectamos con los demás. Identificar estos patrones de pensamientos desadaptativos y ver cómo impactan en nuestro comportamiento puede ser un buen primer paso para empezar a cambiar.

Recomendación 2

Cuestionar y reformular estos pensamientos

Por ejemplo, si aparece el pensamiento “voy a hacer el ridículo”, preguntarse qué evidencia tenemos realmente. ¿Hay formas alternativas de ver esta situación? ¿Cuál es la evidencia que tenemos de que realmente va a suceder esto? Al reemplazar esos pensamientos por pensamientos más equilibrados, nos sentimos menos ansiosos y más capaces de relacionarnos con los demás.

Recomendación 3

Activarse conductualmente, aunque no haya ganas. Por ejemplo desarrollar una actividad social.

La soledad frecuentemente resulta en evitación: no responder un mensaje, cancelar planes, no iniciar contacto. La activación conductual sugiere lo contrario, planear pequeños pasos concretos como aceptar una invitación, escribirle a alguien o involucrarse en una actividad social. La motivación rara vez se ve antes de la acción, a menudo aparece después.

Recomendación 4

Desarrollar habilidades sociales y emocionales, como conversar.

El desafío a veces no es solo lo que pensamos, sino cómo actuamos frente a los demás. Si hacemos uso de estrategias para la adquisición de nuevas habilidades sociales y su entrenamiento, como iniciar conversaciones, mantenerlas, escuchar activamente y expresar opiniones de manera asertiva, podemos empezar a sentirnos más conectados.

Si la sensación de soledad se vuelve persistente o genera malestar significativo, es importante consultar con un profesional o equipo de salud mental que pueda brindar un acompañamiento adecuado.

_____________________________________

*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales.  A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

sábado, 13 de junio de 2026

Lola López, psicoanalista: "La depresión tiene tanta presencia porque las exigencias a los individuos son muy altas"

El confidencial     |     elconfidencial.com     |     09/06/2026

Cada vez más personas sienten que no pueden sostener el ritmo de vida actual y alerta sobre el impacto de la presión constante, la hiperproductividad y la dificultad para comprender las propias emociones

La ansiedad, la depresión y la sensación constante de no llegar a todo forman parte del paisaje emocional de millones de personas. Para la psicoanalista y ensayista Lola López Mondéjar, este malestar no surge de la nada: responde a una sociedad que impone expectativas cada vez más difíciles de sostener psicológicamente.

Durante una extensa conversación en el pódcast Arpa Talks, la autora de Sin relato e Invulnerables e invertebrados reflexiona sobre el auge de los trastornos emocionales, la hiperexigencia contemporánea y la dificultad actual para construir un relato sobre uno mismo. “La depresión tiene tanta presencia porque las exigencias implícitas al sujeto contemporáneo son muy altas”, explica.

La especialista sostiene que muchas personas viven atrapadas entre lo que creen que deberían conseguir y la capacidad real que tienen para soportar esa presión. “Hay una distancia entre sus expectativas y su fuerza psíquica para alcanzarla tan grande que aparece un juicio devaluador de sí mismo”, afirma. Para López Mondéjar, esa sensación de fracaso permanente alimenta buena parte del sufrimiento psicológico actual.

La psicoanalista también pone el foco en la ansiedad, uno de los problemas de salud mental más extendidos. A su juicio, detrás de muchos ataques de pánico y cuadros ansiosos existe una incapacidad creciente para comprender y elaborar lo que sentimos. “Hay una atrofia de la capacidad narrativa”, señala. Según explica, muchas personas experimentan angustia sin poder identificar su origen ni poner palabras a sus emociones.

En ese sentido, defiende que el psicoanálisis no busca ofrecer respuestas rápidas ni recetas cerradas, sino ayudar a construir una mirada más consciente sobre la propia vida. “Es un proceso más que de crear un relato cerrado, de observarte, de construir un yo observador”, resume. La autora insiste en que el objetivo no es alcanzar una explicación perfecta sobre uno mismo, sino desarrollar una mayor capacidad de reflexión y comprensión emocional.

López Mondéjar relaciona además este malestar colectivo con el ritmo acelerado de la vida contemporánea. Considera que vivimos en una dinámica constante de productividad y estímulos que deja poco espacio para pensar. “Tenemos tantas cosas y hacemos tantas cosas tan rápidamente que apenas da tiempo a crear un acontecimiento biográfico”, asegura. A su juicio, esa velocidad dificulta la construcción de recuerdos significativos y de una identidad sólida. Frente a ello, reivindica recuperar tiempos y espacios más pausados. Hablar con amigos, caminar sin distracciones, comentar una película o simplemente detenerse a pensar son, para ella, formas de resistir a una cultura marcada por la hiperactividad permanente. “Tenemos que reducir el ritmo, bajar la aceleración”, defiende.

La autora también cuestiona el modelo social basado únicamente en el éxito económico y la productividad. “El dinero por el dinero me parece una perversión”, afirma. Para López Mondéjar, las condiciones materiales básicas para una vida digna pasan por “aire limpio, casa, trabajo, vínculos y posibilidad de tener propósitos de futuro”. Cree que muchas personas podrían vivir de forma más plena si esas necesidades esenciales estuvieran garantizadas.


Otro de los conceptos que atraviesa su reflexión es la “fantasía de invulnerabilidad”, una idea que desarrolla en sus ensayos y que describe a individuos hiperadaptados a las exigencias sociales. Según explica, existe una presión constante por mostrarse fuerte, exitoso y emocionalmente impenetrable, algo que termina desconectando a muchas personas de su propia fragilidad.

“Ni la enfermedad, ni ser padre, ni ser víctima de algo pueden ser una identidad masiva”, sostiene. La psicoanalista considera que parte del bienestar emocional pasa precisamente por aceptar la complejidad humana y abandonar la necesidad de definirse únicamente a través de una etiqueta o un rol concreto.

En un momento en el que la salud mental ocupa cada vez más espacio en el debate público, las reflexiones de López Mondéjar apuntan a una idea central: detrás de muchos problemas emocionales no solo hay cuestiones individuales, sino también una forma de vida marcada por la presión constante, la aceleración y la dificultad para encontrar sentido a lo que nos ocurre

domingo, 7 de junio de 2026

Cómo es la nueva terapia contra la depresión que se enfoca en encontrar caminos hacia la alegría

ALEXIS PAIVA MACK      |      latercera.com      |      07/05/2026

Un estudio publicado en JAMA determinó que el tratamiento de afecto positivo (PAT, por sus siglas en inglés) presentó resultados prometedores en ensayos clínicos. Los autores aseguran que este tipo de terapia se centra en que los pacientes aprendan nuevas habilidades que mejoran el estado de ánimo.

Una investigación publicada a finales de abril en la revista científica JAMA se centró en estudiar cómo una terapia relativamente nueva, llamada tratamiento de afecto positivo (PAT, por sus siglas en inglés) puede afectar la anhedonia.

Esta última, en términos sencillos, es la incapacidad de experimentar alegría o placer.

Según distintos especialistas, la anhedonia es uno de los síntomas más comunes y peligrosos de la depresión. Sin embargo, usualmente no es uno de los que más tratan los diferentes tipos de terapias.

El profesor de psicología en la Universidad de Vanderbilt, Steven Hollon, quien ha investigado la depresión y la ansiedad durante décadas, declaró recientemente al Washington Post que la psicoterapia y la medicación pueden ser medidas altamente efectivas para reducir las emociones negativas.

En sus palabras: “Hacemos un buen trabajo ayudando a las personas a sentirse mejor”.

No obstante, comentó Hollon, lo que ha sido más difícil de lograr es que las personas con depresión o ansiedad se sientan realmente bien.

Los resultados de la investigación publicada en JAMA fueron “sorprendentes”, según el académico de Vanderbilt.

Qué es el tratamiento de afecto positivo (PAT) y cómo se desarrolla este tipo de terapia

La profesora adjunta de psicología clínica en la Universidad de Virginia Commonwealth, Anne Haynos, explicó al citado periódico que el PAT está diseñado para ayudar a los pacientes a encontrar más alegría, conexión y sentido.

Afirmó que, usualmente, el objetivo de los terapeutas es reducir los síntomas de depresión o ayudar a superar una fobia o ansiedad social.

El PAT, en cambio, se centra en que los pacientes aprendan diversas habilidades que mejoran el estado de ánimo, tales como incorporar actividades positivas a sus vidas y centrarse en disfrutar de esas experiencias.

“Esto representa un cambio de paradigma en el diseño habitual de las terapias”, comentó Haynos.

La psicólogos clínica y profesora de psicología en la Universidad Metodista del Sur, Alicia Meuret, quien dirigió el estudio publicado en JAMA, explicó al Post“Sabemos que la anhedonia se desarrolla cuando el sistema de recompensa del cerebro se vuelve menos sensible a las experiencias positivas”.

“La terapia de afecto positivo busca ayudar a las personas a recuperar la capacidad de experimentar placer y motivación cuando el estado de ánimo positivo es bajo, actuando directamente sobre el sistema de recompensa del cerebro”.

Meuret precisó que el objetivo del PAT no es ignorar las emociones negativas, sino aumentar la resiliencia y ayudar a la mente a estar más receptiva a las razones para sentir esperanza.

Agregó que aspectos como la generosidad y la amabilidad no solo pueden ser agradables. También, aseguró, pueden mejorar el estado de ánimo.

“Por supuesto, todos tenemos días en los que nos sentimos desmotivados, en los que nos cuesta tener sentimientos positivos, en los que nos sentimos desconectados, en los que nos sentimos insatisfechos. Por eso, las técnicas PAT pueden ayudar a cambiar este estado, redirigiendo intencionadamente la atención hacia los aspectos positivos de una experiencia“.

A modo de ejemplo, dijo que le suele pedir a sus pacientes que asistan a una reunión social y presten atención a los aspectos positivos de ese momento, tales como el sabor de la comida o qué se siente hablar con un amigo que no se ha visto en mucho tiempo.

Afirmó que aunque no todas las experiencias son positivas, el tiempo y la reflexión pueden ayudar a que se rescaten elementos positivos.

La investigación realizada por Meuret y sus colegas concluyó que el PAT puede ser más eficaz que la terapia tradicional para ayudar a las personas a reeducar su cerebro y experimentar emociones más positivas y menos negativas.

“Esperábamos que el tratamiento del afecto positivo (PAT) fuera mejor para mejorar el afecto positivo y la anhedonia, y que el tratamiento del afecto negativo (NAT), centrado en disminuir los síntomas de depresión y ansiedad como la ira o la tristeza, fuera mejor para disminuir el afecto negativo. Pero en todos los casos, el PAT fue superior”.

“Este fue un hallazgo realmente importante, sobre todo porque pudimos replicarlo tres veces”, dijo Meuret, refiriéndose a la cantidad de ensayos clínicos que hizo su equipo.

La profesora distinguida del Departamento de Psicología de la Universidad de California en Los Ángeles, Michelle Craske, quien también participó en la investigación publicada en JAMAaseguró que han visto indicios prometedores de que las personas que se someten al PAT modifican las vías neuronales de su cerebro.

“Reaccionan con mayor intensidad, activan las regiones cerebrales que normalmente se activan cuando anticipamos algo positivo o experimentamos algo de forma más positiva. Con este tratamiento, estamos activando vías neurobiológicas específicas”, declaró al Post.

Pese a sus hallazgos, los autores reconocieron que el estudio tuvo limitaciones.

“Si bien nuestros resultados sugieren precedencia temporal y controlan los efectos autocorrelacionados, no establecen causalidad ni descartan variables externas no medidas”, escribieron en la publicación.

Anticiparon que se necesitan más investigaciones con muestras más grandes para descifrar en detalle los potenciales beneficios y efectos de este tipo de tratamiento.

Cabe recordar que, si tienes dudas sobre tu salud mental, siempre es recomendable acudir a especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.