ALEXIS PAIVA MACK | latercera.com | 07/05/2026
Un estudio publicado en
JAMA determinó que el tratamiento de afecto positivo (PAT, por sus siglas en
inglés) presentó resultados prometedores en ensayos clínicos. Los autores
aseguran que este tipo de terapia se centra en que los pacientes aprendan nuevas
habilidades que mejoran el estado de ánimo.
Una investigación publicada a finales de abril en la
revista científica JAMA se centró en estudiar cómo una terapia relativamente
nueva, llamada tratamiento
de afecto positivo (PAT, por sus siglas en inglés) puede afectar la anhedonia.
Esta última, en términos sencillos, es la incapacidad
de experimentar alegría o placer.
Según distintos especialistas, la anhedonia es uno de
los síntomas más comunes y peligrosos de la depresión. Sin embargo, usualmente
no es uno de los que más tratan los diferentes tipos de terapias.
El profesor de psicología en la Universidad de
Vanderbilt, Steven Hollon, quien ha investigado la depresión y la ansiedad
durante décadas, declaró recientemente al Washington Post que la
psicoterapia y la medicación pueden ser medidas altamente efectivas para
reducir las emociones negativas.
En sus palabras: “Hacemos un buen trabajo ayudando a
las personas a sentirse mejor”.
No obstante, comentó Hollon, lo
que ha sido más difícil de lograr es que las personas con depresión o ansiedad
se sientan realmente bien.
Los resultados de la investigación publicada en JAMA fueron “sorprendentes”,
según el académico de Vanderbilt.
Qué es el tratamiento de
afecto positivo (PAT) y cómo se desarrolla este tipo de terapia
La profesora adjunta de psicología clínica en la
Universidad de Virginia Commonwealth, Anne Haynos, explicó al citado periódico
que el
PAT está diseñado para ayudar a los pacientes a encontrar más alegría, conexión
y sentido.
Afirmó que, usualmente, el objetivo de los terapeutas es
reducir los síntomas de depresión o ayudar a superar una fobia o ansiedad
social.
El PAT, en cambio, se
centra en que los pacientes aprendan diversas habilidades que mejoran el estado
de ánimo, tales como incorporar actividades positivas a sus vidas y centrarse
en disfrutar de esas experiencias.
“Esto representa un cambio de paradigma en el diseño
habitual de las terapias”, comentó Haynos.
La psicólogos clínica y profesora de psicología en la
Universidad Metodista del Sur, Alicia Meuret, quien dirigió el estudio
publicado en JAMA,
explicó al Post: “Sabemos
que la anhedonia se desarrolla cuando el sistema de recompensa del cerebro se
vuelve menos sensible a las experiencias positivas”.
“La terapia de afecto positivo busca ayudar a las
personas a recuperar la capacidad de experimentar placer y motivación cuando el
estado de ánimo positivo es bajo, actuando directamente sobre el sistema de
recompensa del cerebro”.
Meuret precisó que el
objetivo del PAT no es ignorar las emociones negativas, sino aumentar la
resiliencia y ayudar a la mente a estar más receptiva a las razones para sentir
esperanza.
Agregó que aspectos como la
generosidad y la amabilidad no solo pueden ser agradables. También, aseguró,
pueden mejorar el estado de ánimo.
“Por supuesto, todos tenemos días en los que nos
sentimos desmotivados, en los que nos cuesta tener sentimientos positivos, en
los que nos sentimos desconectados, en los que nos sentimos insatisfechos. Por
eso, las
técnicas PAT pueden ayudar a cambiar este estado, redirigiendo
intencionadamente la atención hacia los aspectos positivos de una experiencia“.
A modo de ejemplo, dijo que le suele pedir a sus
pacientes que asistan a una reunión social y presten atención a los aspectos
positivos de ese momento, tales como el sabor de la comida o qué se siente
hablar con un amigo que no se ha visto en mucho tiempo.
Afirmó que aunque
no todas las experiencias son positivas, el tiempo y la reflexión pueden ayudar
a que se rescaten elementos positivos.
La investigación realizada por Meuret y sus colegas
concluyó que el PAT puede ser más eficaz que la terapia tradicional para ayudar
a las personas a reeducar su cerebro y experimentar emociones más positivas y
menos negativas.
“Esperábamos que el tratamiento del afecto positivo
(PAT) fuera mejor para mejorar el afecto positivo y la anhedonia, y que el
tratamiento del afecto negativo (NAT), centrado en disminuir los síntomas de
depresión y ansiedad como la ira o la tristeza, fuera mejor para disminuir el
afecto negativo. Pero en todos los casos, el PAT fue superior”.
“Este fue un hallazgo realmente importante, sobre todo
porque pudimos replicarlo tres veces”, dijo Meuret, refiriéndose a la cantidad
de ensayos clínicos que hizo su equipo.
La profesora distinguida del Departamento de Psicología
de la Universidad de California en Los Ángeles, Michelle Craske, quien también
participó en la investigación publicada en JAMA, aseguró
que han visto indicios prometedores de que las personas que se someten al PAT
modifican las vías neuronales de su cerebro.
“Reaccionan con mayor intensidad, activan las regiones
cerebrales que normalmente se activan cuando anticipamos algo positivo o
experimentamos algo de forma más positiva. Con este tratamiento, estamos
activando vías neurobiológicas específicas”, declaró al Post.
Pese a sus hallazgos, los autores reconocieron que el
estudio tuvo limitaciones.
“Si bien nuestros resultados sugieren precedencia
temporal y controlan los efectos autocorrelacionados, no establecen causalidad
ni descartan variables externas no medidas”, escribieron en la publicación.
Anticiparon que se
necesitan más investigaciones con muestras más grandes para
descifrar en detalle los potenciales beneficios y efectos de este tipo de
tratamiento.
Cabe recordar que, si tienes dudas sobre tu salud
mental, siempre es recomendable acudir a especialistas para evaluar tu caso y
las mejores formas de abordarlo.