CELIA PÉREZ LEÓN | cuerpomente.com | 08/12/2025
¿Te comunicas bien con los demás? Si crees que te cuesta conectar con las personas que te rodean, tienes que aplicar estos consejos esenciales del experto en crecimiento personal Víctor Küppers.
Fue Confucio quien, ante las
circunstancias las oscuras que le tocó vivir, con la corrupción campando a sus
anchas, escribió la regla de oro que todo aquel que intenta ser buena persona
debe respetar: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran a
ti”.
Y es esta misma idea la que rescata Víctor Küppers para
presentarnos lo que, desde su perspectiva, son las tres grandes claves de la
comunicación. Porque solo aprendiendo a comunicarnos mejor con lo
que nos rodean, podemos forjar relaciones auténticas y significativas,
que son el verdadero secreto de la felicidad.
Sonríe
Suena simple, pero es efectivo. La
primera clave de la comunicación, según Víctor Küppers, es sonreír a los demás. El experto
asegura que hay gente que nace con una cara agradable, con tendencia natural a
la sonrisa, pero hay quien no. Y quien no lo tiene, debe hacer un esfuerzo.
“Nos gusta ver personas agradables, personas que sonrían”, señala. Por el
contrario, nadie quiere ver “una cara
rancia”.
Lo que el experto comunica tiene raíces en uno de los
estudios más recientes de Yota Obayashi, publicado en 2024. Durante la investigación,
se observaron conversaciones cara a cara entre 40 personas distintas, y
comprobaron cuantitativamente que cuanto más sonreía el oyente, más
sonreía la persona que hablaba.
Esta sincronía aumentaba la simpatía entre los
participantes y la sensación de disfrute en la interacción. De hecho, como
indica el estudio The Effect of Smiling on Person Percepcion,
publicado en Journal of Social Psychology, las personas que
sonríen nos parecen más agradables, cálidas e incluso inteligentes que
quienes no.
La sonrisa es, por tanto, un
elemento clave en la comunicación, como señala Küppers. Y es que una sonrisa
transmite emociones, genera confianza, facilita la empatía y nos hace
parecer más accesibles. Es por eso por lo que, tanto en el ámbito
personal como en el profesional, la sonrisa es un complemento que jamás puede
faltarnos al comunicarnos.
Sé honesto
Parece una tarea sencilla, pero no lo es en absoluto. El
siguiente pilar de la comunicación de Küppers consiste en ser honestos. Para él es clave porque “al
final transmites la persona que eres y la comunicación con los demás, ayuda”.
Y lo cierto es que la honestidad es uno de los cimientos de la
confianza. Cuando percibimos que alguien es sincero, nos sentimos seguros a su lado y más dispuestos a
abrirnos.
Esa sensación de
seguridad, a su vez, favorece relaciones más estables en todos los ámbitos de
la vida, ya sea personal, profesional o incluso comercial. La
honestidad reduce el miedo a engaños y malentendidos, y aunque es una
práctica compleja, siempre merece la pena si hablamos de mejorar la
comunicación.
Escucha
Para acabar, Küppers se detiene en la que, para él, es la
verdadera clave de la comunicación. O, al menos, la más importante de todas. Y
es aprender a escuchar de manera
activa.
“A las personas nos encanta que nos escuchen”, asegura
el experto. “Porque cuando uno te escucha, te sientes importante, te sube la
autoestima, te sientes comprendido, te sientes valorado, y eso es lo que todos queremos”,
continua.
Esta escucha activa que propone el experto es una
pieza central de la comunicación, según la psicología, porque, para empezar,
permite comprender de verdad el mensaje del otro, reduciendo así
los malentendidos. Pero, además, como señala Küppers, mejora la conexión con la
otra persona y nos ayuda a construir relaciones de confianza.
Esta habilidad implica prestar atención plena,
consciente y empática a lo que el otro dice y cómo lo dice. Supone
recibir, procesar y responder al mensaje con la intención de comprender, y no
solo de contestar.
Y es que la escucha activa no es solo una clave
esencial de la comunicación. Es, además, la piedra angular de las
relaciones significativas. Los estudios demuestran, según menciona
Küppers, que el simple hecho de sabernos escuchados y comprendidos por otros
reduce la respuesta emocional. Es decir, que al contar a un amigo la razón de
nuestra tristeza, cuando este nos escucha de manera activa, con total
comprensión, la pena disminuye.
Así que el consejo de Küppers es simple. Si quieres caerle bien a alguien, escúchale. “Es un esfuerzo enorme”, asegura, “porque implica ser generoso. Implica no pensar en mí, sino pensar en ti”. Pero como suele decirle, es un esfuerzo que siempre vale la pena.