domingo, 26 de abril de 2026

Técnicas de relajación y hábitos para mejorar la calidad del sueño y reducir la ansiedad, según Harvard

 FERNANDO MONGELOS GIBELLI     |      infobae.com      |     07/04/2026

Investigaciones recientes destacan el impacto de ciertos cambios cotidianos en el bienestar general. Cómo ajustes en el entorno y en la rutina diaria pueden transformar la manera en que el cuerpo y la mente se recuperan cada noche

En la vida moderna, marcada por las jornadas extensas y el uso constante de pantallas, dormir bien nunca ha sido un desafío tan grande. El estrés cotidiano afecta de forma directa la calidad del sueño. Estudios recientes de la Universidad de Harvard y publicaciones en Estados Unidos sostienen que la consistencia en los horarios para acostarse y levantarse es uno de los factores más determinantes para lograr un descanso reparador. Rebecca Robbins, experta en sueño de Harvard, explica que mantener horarios regulares contribuye a sincronizar el ritmo circadiano y optimiza el funcionamiento físico y mental.

También es esencial preparar el entorno: una habitación oscura, silenciosa y con una temperatura de entre 18 y 20 °C propicia el inicio y el mantenimiento del sueño. Los expertos recomiendan eliminar fuentes de luz artificial, invertir en una almohada ergonómica y evitar la acumulación de objetos que generen estrés. Apagar dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir ayuda a evitar la exposición a la luz azul, que inhibe la producción de melatonina, una hormona clave para el ciclo sueño-vigilia.

La Facultad de Medicina de Harvard y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño señalan que dormir menos de siete horas por noche se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y deterioro cognitivo. Un trabajo reciente en la revista Sleep Advances determinó que la falta de sueño se relaciona directamente con una menor esperanza de vida, incluso por encima de otros factores de riesgo como la inactividad física o la mala alimentación.

Técnicas y hábitos prácticos con respaldo científico

Crear rituales previos al sueño, como apagar las luces, realizar ejercicios de respiración profunda o leer, ayuda a preparar cuerpo y mente. Recibir luz natural al comenzar el día, aunque esté nublado, contribuye a regular el reloj biológico y mejora el descanso nocturno. Otra recomendación comprobada es evitar la cafeína después del mediodía y consumir cenas ligeras al menos dos horas antes de acostarse.

Para quienes enfrentan dificultades para dormir, existen técnicas de relajación como la “4-7-8”, desarrollada por el Dr. Andrew Weil de Harvard. Este método propone inhalar durante cuatro segundos, retener la respiración siete segundos y exhalar en ocho segundos. Diversos estudios comprobaron que la constancia en ejercicios de respiración reduce los niveles de ansiedad y mejora la calidad del sueño.

La regla de los 20 minutos y el control de estímulos es un pilar fundamental de la terapia conductual; es evitar que el dormitorio se convierta en un escenario de angustia. Si tras veinte minutos el sueño no se presenta, los especialistas sugieren abandonar la cama y realizar una actividad monótona bajo luz tenue en otra estancia. Esta técnica de control de estímulos busca romper el condicionamiento psicológico que asocia el descanso con la frustración del insomnio, permitiendo que el cerebro recupere el vínculo natural entre el lecho y el inicio del sueño profundo.

Gestión de la “ventana de preocupación”. Esta estrategia busca liberar la carga cognitiva acumulada durante el día; suele manifestarse con mayor intensidad en el silencio de la noche. Para mitigar este efecto, la Facultad de Medicina de Harvard propone establecer una “ventana de preocupación” durante la tarde, un espacio dedicado a documentar por escrito las tareas pendientes y las inquietudes actuales. Al “externalizar” el estrés en papel horas antes de acostarse, se reduce la rumiación mental nocturna, permitiendo que el sistema nervioso transite hacia un estado de quietud sin la interferencia de pensamientos intrusivos.

La técnica de exposición lumínica estratégica asegura que la regulación del reloj biológico depende no solo de la oscuridad nocturna, sino también de la calidad de luz recibida durante las primeras horas del día. La exposición a la luz solar matutina actúa como una señal de anclaje que estabiliza el ritmo circadiano, facilitando que la producción de melatonina comience en el momento adecuado al caer la tarde. Complementariamente, sustituir la iluminación cenital intensa por lámparas de luz cálida y baja intensidad al final de la jornada ayuda a simular el atardecer, preparando al organismo para una transición fisiológica fluida hacia el descanso.

El sueño: salud integral y esperanza de vida

Los datos recientes muestran que dormir bien no solo beneficia la memoria, la concentración y el ánimo, sino que también incrementa la esperanza de vida y reduce el riesgo de trastornos crónicos. La falta de descanso afecta los circuitos cerebrales, debilita el sistema inmunológico y puede desregular procesos metabólicos esenciales.

La higiene del sueño debe asumirse como prioridad pública, afirman los especialistas. Incorporar hábitos consistentes y técnicas de relajación se encuentra al alcance de todos y no representa un costo económico. La combinación de constancia, un entorno apropiado y gestión del estrés permite sostener un sueño reparador cada noche.

lunes, 20 de abril de 2026

6 hábitos cotidianos que agotan la mente y cómo modificarlos, según la ciencia

 MARTINA CORTÉS MOSCHETTI     |     infobae.com     |    09/03/2026


Especialistas en neurociencia y psicología detallan cuáles son las acciones habituales que restan energía al cerebro, al tiempo que ofrecen recomendaciones efectivas para preservar la vitalidad intelectual

Sentir agotamiento mental persistente, incluso en días sin grandes exigencias, es una experiencia cada vez más común. Según Healthdiversos hábitos cotidianos están disminuyendo la energía mental más de lo que la mayoría sospecha, afectando el bienestar y la productividad.

Especialistas como la Dra. Sanam Hafeez, neuropsicóloga y directora de Comprehend the Mind, y la Dra. Madison White, psicóloga clínica y fundadora de MSW Psychological Associates, advierten que comportamientos extendidos como la multitarea, la postergación, el desorden, la rumiación mental y la sobrecarga de decisiones contribuyen a una fatiga mental que no desaparece solo con descanso.

Estas advertencias encuentran respaldo en investigaciones científicas y publicaciones especializadas, como Psychology Today, donde se describen los mecanismos cerebrales que explican el desgaste causado por la administración de múltiples tareas y la toma constante de decisiones.

¿Por qué el cansancio mental puede persistir incluso en jornadas tranquilas?

La Dra. Sanam Hafeez explicó a Health que la fatiga mental asociada a los hábitos cotidianos suele prolongarse, mientras que el estrés puntual cede tras un periodo de descanso.

La especialista advirtió que, aun en ausencia de grandes presiones, el cansancio mental continúa si no se modifican los comportamientos diarios. Reconocer estos patrones es, para Hafeez, el primer paso para introducir alternativas saludables.

1.Cambiar de tarea de forma constante

Alternar entre actividades de manera continua obliga al cerebro a realizar un esfuerzo adicional, lo que dificulta el enfoque y aumenta la probabilidad de cometer errores. Hafeez afirmó que la multitarea, lejos de ahorrar tiempo, fomenta descuidos y eleva el estrés.

Como alternativa, la experta recomendó priorizar tareas de manera secuencial y realizar pausas periódicas. “Al desacelerar y ser más conscientes, el estrés disminuye y la sensación de control crece”, sostuvo la neuropsicóloga.

2. Retrasar responsabilidades

Posponer tareas mantiene la mente en estado de alerta y genera ansiedad, según Hafeez. “Entre más se retrasa una tarea, mayor parece su tamaño y crecen la preocupación y la dificultad para enfocarse en otros asuntos”, detalló la especialista.

Ensayos clínicos citados por Psychology Today han demostrado que la postergación incrementa la fatiga mental y dificulta la gestión emocional. Para contrarrestarla, Hafeez recomienda dividir obligaciones en pasos pequeños, establecer horarios fijos y utilizar recordatorios, sin exigir resultados perfectos desde el inicio.

3.Buscar aprobación externa

El hábito de complacer siempre a otros puede erosionar la autoestima y generar resentimientos, según Hafeez. Este comportamiento termina por vincular el propio valor a la opinión ajena y posterga las necesidades personales.

La experta sugiere establecer límites graduales y reflexionar sobre las motivaciones detrás de la ayuda, para asegurarse de que las acciones respondan a un deseo genuino y no al temor al rechazo.

4. El desorden cotidiano

La Dra. Madison White indicó que el desorden doméstico o laboral puede empezar de forma mínima, pero tiende a acumularse hasta convertirse en una fuente importante de ansiedad. Evitar el orden alimenta la vergüenza y perpetúa el problema. White propone comenzar con pequeños cambios y asociar el avance en el orden con recompensas inmediatas, como un descanso o un episodio de una serie.

5. Pensamientos repetitivos

La rumiación, definida como el ciclo de pensamientos negativos repetitivos, representa un obstáculo para el bienestar. White explicó que muchas personas creen que repasar un problema una y otra vez les permitirá resolverlo, aunque solo añade ansiedad.

Detectar señales como repasar una situación repetidamente o imaginar el peor desenlace permite intervenir con mayor eficacia. La psicóloga aconseja identificar estos pensamientos o decirlos en voz alta para tomar distancia. “No se trata de impedir la rumiación, sino de distinguir entre hechos y pensamientos”, aclaró.

6. Decidir sobre lo trivial

Elegir cuestiones cotidianas, como la ropa o el menú, puede resultar más extenuante de lo esperado. White explicó que dedicar mucho tiempo a resolver aspectos triviales aumenta el cansancio y puede desencadenar indecisión o perfeccionismo.

Para reducir este desgaste, la psicóloga recomienda delegar tareas cuando sea posible y fijar plazos breves para tomar decisiones, priorizando el avance sobre la búsqueda de la opción ideal.

Lo que dice la ciencia

Investigaciones recientes sobre la “fricción neural” y el “attention residue”, desarrolladas en universidades como Cambridge y Stanford, describen cómo el cerebro se ve afectado por el cambio constante de contexto y el exceso de decisiones, aumentando la fatiga cognitiva.

Publicaciones como Psychology Today y estudios publicados en Journal of Health Psychology señalan que simplificar rutinas, limitar la multitarea y reducir la cantidad de decisiones diarias contribuyen a preservar la energía mental.

La Dra. White sugiere llevar un registro de hábitos y emociones durante varios días para identificar qué actividades revitalizan y cuáles agotan. Para comportamientos especialmente perjudiciales, propone suspenderlos durante dos semanas y observar los cambios, reforzando la autoevaluación periódica. De esta manera, la observación consciente y el ajuste de rutinas permiten notar mejoras en la energía mental en pocos días, lo que facilita la adopción de prácticas más saludables.

viernes, 17 de abril de 2026

El TDAH en adultos empeora la capacidad de regular el tiempo, la motivación y las emociones, según psiquiatra

 Newsroom Infobae     |     infobae.com      |     06/04/2026

 

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) puede generar, más allá de la falta de atención, dificultad "global" para regular el tiempo, la motivación, las emociones y la conducta en los adultos, según el jefe del nuevo Servicio de Psiquiatría de Olympia Quirónsalud, Pedro García-Parajuá.

 

Entre un 15 por ciento y un 25 por ciento de los niños diagnosticados con TDAH mantienen el cuadro completo en la adultez, mientras que hasta un 60 por ciento continúa presentando "síntomas residuales" que afectan significativamente a su vida diaria. Entre ellos, se encuentran la procrastinación constante, la dificultad para iniciar tareas o la sensación persistente de no haber alcanzado el "propio potencial".

 

"Muchos pacientes describen una vida marcada por altibajos: momentos de gran productividad seguidos de bloqueos importantes. Esto no responde a falta de capacidad, sino a problemas en la autorregulación", ha explicado el especialista.

 

También son síntomas frecuentes la baja tolerancia a la frustración, las reacciones emocionales intensas y una inquietud interna constante, además de "una hiperactividad física visible".

 

Según García-Parajuá, el TDAH en adultos se suele manifestar en tres grandes áreas: desorganización, impulsividad e inquietud interna. Estas dificultades se pueden traducir en olvidos frecuentes, problemas para planificar o una sensación de "caos mental".

 

Además, es más probable que estas personas tomen decisiones precipitadas tanto en el trabajo como en la vida personal por las "dificultades en la inhibición conductual y en la gestión del tiempo y las emociones". Esta situación puede derivar en conflictos de pareja, inestabilidad laboral, estrés crónico o sensación de incomprensión.

 

TDAH Y LA RELACIÓN CON LA ANSIEDAD

Asimismo, el psiquiatra ha expuesto que, en muchas ocasiones, la ansiedad se genera como consecuencia de años de desorganización y sobreesfuerzo a raíz de un TDAH no diagnosticado. "En muchos casos, la ansiedad no es el problema principal, sino la reacción a vivir constantemente con la sensación de ir por detrás de las obligaciones", ha afirmado.

En este sentido, identificar "correctamente" el origen del trastorno permite "un abordaje más eficaz", ya que también se puede reducir la ansiedad asociada. En las personas adultas con TDAH es más frecuente encontrar baja autoestima, sentimientos de incompetencia y dificultades en relaciones personales, además de existir una mayor prevalencia de trastornos de ansiedad, depresión o conductas adictivas. Por ello, diferenciar el TDAH de otros trastornos como la ansiedad o la depresión es "clave".

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad tiene un inicio temprano y un curso "persistente" a lo largo de la vida. El tratamiento suele combinar medicación (que mejora la atención y la autorregulación) con la psicoterapia, especialmente terapia cognitivo-conductual (que enseña en cómo manejar el día a día).

"Nunca es tarde para comprender qué está pasando. Para muchos pacientes, el diagnóstico supone un alivio: deja de ser una cuestión de esfuerzo y pasa a entenderse como una condición con base neurobiológica", ha concluido Pedro García-Parajuá.

jueves, 16 de abril de 2026

Juan Lucas Martín, psicólogo: “Muchas personas creen que vivir cansados y tensos es simplemente parte de la vida adulta”

 MARTA RODRIGUEZ PELETEIRO      |     as.com     |     18/03/2026

El especialista advierte de que el estrés constante se ha normalizado y explica por qué cada vez más personas sienten que viven en alerta permanente.

 

El cansancio constante, la dificultad para desconectar o la sensación de estar siempre acelerado se han convertido en experiencias habituales para muchas personas. En un contexto marcado por la incertidumbre, la presión laboral y la autoexigencia, el estrés parece haberse integrado en la vida cotidiana hasta el punto de que muchos lo consideran inevitable.

“Muchas personas creen que vivir cansados, tensos o acelerados es simplemente parte de la vida adulta”, afirma para AS el psicólogo clínico Juan Lucas Martín. Según explica, esta percepción se ha ido consolidando con el tiempo, especialmente en sociedades donde la productividad y la exigencia personal ocupan un lugar central. El problema, advierte, es que esa normalización puede hacer que se ignoren señales importantes del organismo durante demasiado tiempo.

El estrés en un estado permanente

El cuerpo humano está preparado para responder al estrés de forma puntual, pero no para mantenerse en ese estado de manera continua. Cuando la presión se prolonga durante meses o años, el sistema nervioso puede adaptarse a vivir en un nivel constante de alerta. “Cuando el estrés se vuelve constante, el organismo aprende a vivir en ese estado”, explica Martín. “El sistema nervioso se acostumbra a estar en alerta y se pierde la sensación de seguridad interna. Entonces todo parece una amenaza”. Esta situación puede generar una sensación permanente de inquietud que muchas personas describen como vivir en “modo supervivencia”.

Dinámicas psicológicas

En su experiencia clínica, el psicólogo observa que existen ciertos patrones que aparecen con frecuencia en las personas que viven bajo altos niveles de estrés. Estos mecanismos suelen desarrollarse de forma gradual y muchas veces pasan desapercibidos hasta que el agotamiento ya es evidente. “Hay tres dinámicas que aparecen constantemente”, explica. “La primera es la autoexigencia excesiva: personas que sienten que nunca es suficiente lo que hacen. La segunda es la hiperresponsabilidad emocional, personas que cargan con los problemas de todos. Y la tercera es la sensación permanente de incertidumbre”.

Cuando estas dinámicas se mantienen durante mucho tiempo, el sistema nervioso permanece activado y el organismo tiene cada vez más dificultades para recuperar el equilibrio, apunta el psicólogo, especializado en trauma, ansiedad y transformación emocional, quien llegará a España para presentar “El Sentido: la ciencia de la compasión”, una experiencia para comprender el estrés y aliviar la carga emocional. Los encuentros tendrán lugar en Barcelona el próximo 15 de abril y en Madrid el 21 de abril en Teatros Luchana.

Para el especialista, uno de los grandes retos actuales es aprender a reconocer las señales tempranas del estrés antes de que el cuerpo llegue al límite. El cansancio persistente, la dificultad para dormir o la sensación de tensión constante suelen ser avisos que el organismo envía mucho antes de que aparezcan problemas más serios. “El problema es que cuando normalizamos el estrés crónico dejamos de escuchar al cuerpo”, advierte. “Y muchas veces solo empezamos a prestar atención cuando aparecen síntomas más serios”.

martes, 14 de abril de 2026

Día Mundial del Trastorno Bipolar: siete claves para su detección y abordaje

 INECO      |      infobae.com      |      30/03/2026

En exclusiva para Infobae, expertos de INECO compartieron recomendaciones para comprender la complejidad del diagnóstico y acompañar de forma integral.

*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

El trastorno bipolar es una condición de salud mental crónica caracterizada por la alternancia de episodios de depresión y de estados de exaltación del ánimo, conocidos como manía o hipomanía. Se trata de una patología compleja que impacta no solo en el estado emocional, sino también en la conducta, el pensamiento y el funcionamiento cotidiano.

En el marco del Día Internacional del Trastorno Bipolar, el doctor Marcelo Cetkovich Bakmas, director médico y jefe del Departamento de Psiquiatría de INECO, destaca la importancia de comprender esta condición desde una mirada integral.

“El trastorno bipolar requiere un diagnóstico preciso y un abordaje sostenido. No se trata solo de estabilizar síntomas, sino de acompañar a la persona en su funcionamiento global”, explica. Según el especialista, uno de los principales desafíos es que muchas veces el diagnóstico se retrasa debido a la variabilidad de los síntomas y a su superposición con otros cuadros clínicos.

Una condición compleja que requiere abordaje integral

El trastorno bipolar forma parte de los llamados trastornos del ánimo y su tratamiento suele requerir un enfoque interdisciplinario que combine intervenciones farmacológicas, psicoterapéuticas y psicoeducativas.

Además, puede afectar funciones cognitivas, la toma de decisiones, la regulación emocional y las relaciones interpersonales.

“El diagnóstico en salud mental no es lineal. Requiere tiempo, seguimiento y trabajo en equipo para poder identificar correctamente el cuadro y definir el tratamiento más adecuado”, señala Cetkovich.

Recomendaciones para detectar y manejar el trastorno bipolar

Reconocer cambios en el estado de ánimo sostenidos en el tiempo. (Identificar períodos de depresión o de exaltación que se apartan del funcionamiento habitual y se mantienen durante días o semanas.)

Diferenciar entre variaciones normales y episodios clínicos: no todo cambio de ánimo implica un trastorno. (La intensidad, duración y el impacto en la vida diaria son los factores clave.)

Evitar la automedicación. (El tratamiento del trastorno bipolar requiere supervisión profesional. La automedicación puede agravar los síntomas o desestabilizar el cuadro.)

Sostener la adherencia al tratamiento. (Mantener la medicación y las intervenciones indicadas, incluso en períodos de estabilidad, es fundamental para prevenir recaídas.)

Establecer rutinas estables: Regular horarios de sueño, alimentación y actividades. (Contribuye a la estabilidad del estado de ánimo.)

Identificar los factores desencadenantesa como el estrés. (Reconocer situaciones de estrés, cambios bruscos en la rutina o privación de sueño que puedan favorecer la aparición de episodios.)

Promover el acompañamiento del entorno: apoyo familiar y social. (Cumple un rol clave en la evolución y el sostenimiento del tratamiento.)

El rol del diagnóstico temprano

Uno de los aspectos más relevantes en el abordaje del trastorno bipolar es el diagnóstico oportuno.

Diversos estudios muestran que existe una demora significativa entre la aparición de los primeros síntomas y el inicio del tratamiento adecuado, lo que puede impactar negativamente en la evolución del cuadro.

“Cuanto antes se identifica el trastorno, mejores son las posibilidades de estabilizar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo”, explica el especialista.

Vivir con trastorno bipolar: tratamiento y calidad de vida

Si bien se trata de una condición crónica, con el tratamiento adecuado muchas personas logran llevar una vida plena y funcional.

El abordaje actual se basa en un enfoque integral, adaptado a cada caso, que combina distintas estrategias terapéuticas.

En este sentido, el doctor Cetkovich concluye: “El objetivo no es solo reducir los síntomas, sino mejorar la calidad de vida y el funcionamiento de la persona en su entorno.