martes, 11 de agosto de 2026

La reflexión psicológica del día: «La sanación no consiste en borrar el pasado, sino en evitar que siga controlando el presente»

CARMEN RUIZ     |     okdiario.com      |    17/07/2026         

Un mensaje que se basa en recuperar la libertad de vivir en el presente sin quedarse prisionero en los dolores del pasado

Cada persona ha ido componiendo la historia de su vida a base de recuerdos, tanto recuerdos alegres como otros que no lo son tanto. Por ello, las heridas emocionales no desaparecen con el paso del tiempo. Esta es la idea que transmite la frase inspirada en la obra de Bessel van der Kolk: «La sanación no consiste en borrar el pasado, sino en evitar que siga controlando el presente». Una reflexión que invita a comprender que superar un trauma no significa borrar su recuerdo, sino impedir que siga condicionando las decisiones, emociones y relaciones de la gente.

Su significado

Las experiencias traumáticas no sólo se registran en la memoria, sino que también pueden dejar una huella en el cuerpo y en la forma en la que una persona responde al estrés, al miedo o a determinadas situaciones. Así que, sanar implica reconocer esas vivenciascomprender su impacto y desarrollar herramientas que permitan recuperar el control sobre la vida, en vez de quedarse condicionada por acontecimientos del pasado.

 

¿El trauma define a una persona?

La psicología moderna brinda uno de los mensajes más importantes y es que haber sufrido un trauma no significa que este tenga que marcar el resto de la vida de una persona. Los expertos afirman que el apoyo emocional y las estrategias de regulación emocional consiguen disminuir el impacto de esas experiencias y construir una vida mejor. Por lo tanto, la recuperación no supone la eliminación de los recuerdos, sino reducir el poder que estos ejercen sobre el presente.

 

¿Quién es Bessel van der Kolk?

El psiquiatra neerlandés, Bessel van der Kolk, es conocido por todo el mundo debido a sus investigaciones sobre el estrés postraumático y el funcionamiento del cerebro tras experiencias traumáticas. Además, en su libro El cuerpo lleva la cuenta, expone cómo el trauma puede afectar tanto a la mente como al organismo y cuáles son las estrategias que favorecen la recuperación emocional.

En la actualidad

En la sociedad actual se habla cada vez más de salud mentalansiedad y bienestar emocional. Una reflexión que recuerda que sanar no significa fingir que el dolor nunca existió. Además, aceptar la propia historia, poner solución  a las heridas emocionales del pasado y evitar que el mismo condicione el presente son los pasos fundamentales para avanzar hacia una vida con mayor equilibrio dentro de la psicología y del bienestar de una persona.


Mary Shelley, escritora inglesa: “Nada contribuye tanto a tranquilizar la mente como un propósito firme”

 BLANCA DEL RÍO     |     telva.com     |     11/07/2026

Encontrar un propósito no significa tener la vida completamente resuelta. Significa avanzar con una dirección. Casi dos siglos después de que la escritora Mary Shelley escribiera 'Frankenstein', esta reflexión sobre la calma mental recogida en la obra resulta súper interesante de analizar desde la perspectiva actual.

Es fácil pensar en Mary Shelley y relacionarla rápida y únicamente con 'Frankenstein', la novela que revolucionó la literatura gótica en el siglo XIX y que sentó las bases de la ciencia ficción moderna. Sin embargo, la escritora británica fue mucho más que la creadora de un monstruo inolvidable. Fue hija de la filósofa feminista Mary Wollstonecraft y del pensador William Godwin, así que Shelley creció rodeada de ideas sobre libertad y naturaleza humana, pilares que centrarían la mayor parte de toda su obra.

En Frankenstein exploró los límites del conocimiento, la ambición y la responsabilidad y en ella aparece esta frase tan interesante sobre el propósito vital: "Nada contribuye tanto a tranquilizar la mente como un propósito firme."

Aunque el libro suele leerse como un relato sobre los peligros de jugar a ser Dios, en realidad también es una interesante exploración de la psicología humana. ¿Quería Shelley lanzar el mensaje de que la mente encuentra más estabilidad cuando sabe hacia dónde se dirige, de forma velada? Sea como fuere, hoy Frankenstein es el personaje secundario en este artículo.

La calma no nace de la ausencia de problemas

Cuántas veces hemos hablado de esta forma tan peculiar que los seres humanos hemos adoptado como "normalidad" a la hora de vivir. La de estar convencidos de que la tranquilidad llegará cuando desaparezcan las preocupaciones. Y cuántas veces nos hemos dado cuenta de que la experiencia nos demuestra que siempre aparece un nuevo reto que desmonta la idea. Pues bien, Mary Shelley propone una idea algo diferente. Para la autora, la serenidad no depende tanto de que la vida deje de ser complicada como de tener un motivo suficientemente sólido para vivir atravesando todos esos problemas.

Y es que a juzgar por la intencionalidad de esta reflexión, un propósito funciona como una brújula. No va a borrar del mapa a las tormentas que aparezcan pero sí nos puede ayudar a no sentirnos perdidos cuando nos caigan encima.

Y cuando dejamos de avanzar, cuando lo hacemos olvidando nuestro propósito vital, aparece el vacío. La incertidumbre. Y todo ello, genera el caldo de cultivo perfecto para la ansiedad, ya que obliga al cerebro a convivir con preguntas que no tienen respuesta. Cuando no sabemos cuál es el siguiente paso, nuestra atención se queda atrapada en escenarios hipotéticos y dudas. En cambio, cuando existe un objetivo claro, por pequeño que sea, la energía mental deja de dispersarse.

Y no son grandes hazañas las que crean los objetivos más profundos. A veces basta con construir una vida más coherente con nuestros valores. Lo importante no es la magnitud del objetivo, sino la dirección que este nos da.

Además, debemos recordar que tener un propósito no significa vivir obsesionado con una meta. Hay una diferencia importante entre propósito y obsesión. Y para esto, volvamos a Frankenstein. Victor Frankenstein representa precisamente el lado oscuro de las metas cuando estas dejan de estar guiadas por la reflexión. Su deseo de vencer a la muerte termina convirtiéndose en una obsesión que consume su vida y arrastra consigo a quienes le rodean. (No te haremos más spoiler, puede ser tu libro del verano...)

Por todo esto, esta es una de esas frases profundas y con fundamento que conviene tener en favoritos. No es una defensa de la ambición sin medida, sino más bien de una convicción capaz de aportar estabilidad sin hacer que perdamos el norte. Una meta saludable que nos ayude a organizar mejor la vida.

El propósito actúa como un filtro. Cambia la forma en que vivimos los problemas porque cuando sabemos por qué hacemos algo, nos resulta más fácil aceptar el coste que puede implicar. Así que hagámonos esa pregunta incómoda pero necesaria: ¿hacia dónde queremos ir? ¿Qué dirección queremos tomar?

sábado, 8 de agosto de 2026

Silvia Severino, psicóloga: "Cuando le metes aceleración a la vida dejas de frenar, dejas de reflexionar y te pierdes los detalles”

 ACyV      |      elconfidencial.com      |      18/07/2026

La especialista invita a replantear el ritmo con el que afrontamos el día a día y explica por qué reservar unos minutos de silencio puede marcar la diferencia en el bienestar psicológico.

La velocidad con la que consumimos información y afrontamos el día a día puede pasar factura al bienestar psicológico, según advierte la especialista, que invita a recuperar momentos de pausa para cuidar la mente.

Vivimos rodeados de estímulos y con la sensación permanente de que el tiempo nunca alcanza. Mensajes instantáneos, vídeos a velocidad acelerada, pódcast reproducidos al doble y una agenda cada vez más repleta han convertido las prisas en un estilo de vida. Para la psicóloga Silvia Severino, este ritmo constante tiene consecuencias que muchas veces pasan desapercibidas hasta que afectan a la salud mental.

En un vídeo publicado en redes sociales, la especialista reflexiona sobre cómo la costumbre de hacerlo todo deprisa acaba modificando también la forma en la que pensamos y procesamos lo que nos ocurre. A su juicio, el problema no es únicamente la falta de tiempo, sino la incapacidad para detenerse.

"Vivimos en modo aceleración y eso nos está destruyendo sin que nos demos cuenta", afirma Severino al inicio de su intervención. Como ejemplo de esa tendencia cotidiana menciona los "audios a 1,5", los pódcast reproducidos "a velocidad doble" y la necesidad constante de consumir contenido de la forma más rápida posible.

El riesgo de vivir siempre deprisa

La psicóloga sostiene que acelerar el ritmo de la vida implica renunciar a procesos mentales esenciales. "Cuando le metes aceleración a la vida dejas de frenar, dejas de reflexionar, dejas de contemplar y te pierdes los detalles", explica.

Según expone, existen investigaciones que apuntan a que escuchar contenidos a una velocidad superior permite quedarse con la idea principal, pero dificulta retener aquellos matices que realmente aportan profundidad al mensaje. Por eso considera que esa forma de consumir información termina trasladándose también a la vida diaria.

Para ilustrarlo utiliza una comparación sencilla. Es, dice, como acudir a un restaurante, disfrutar de una comida excelente y engullirla tan deprisa que al terminar únicamente se recuerda que "era carne con salsa". Lo verdaderamente valioso, señala, está en saborear cada bocado, algo que solo es posible cuando se reduce la velocidad.

La reflexión conecta con una realidad cada vez más habitual. La tecnología permite hacer varias tareas al mismo tiempo y consumir enormes cantidades de contenido en pocos minutos, pero también favorece una atención más dispersa y una menor capacidad para detenerse en los pequeños detalles.

El cerebro necesita momentos de descanso

Durante su intervención, Severino recuerda que el cerebro humano no está preparado para permanecer de manera continua en un estado de alerta. La activación constante puede generar una sensación de agotamiento mental y dificultar tanto la concentración como la capacidad de disfrutar del presente.

"El cerebro no está diseñado para vivir siempre en modo alerta", afirma. Por ello insiste en que necesita "pausa", "silencio" y momentos en los que no tenga que responder de forma inmediata a estímulos externos.

No se trata, según explica, de realizar grandes cambios ni de desconectarse completamente de la tecnología, sino de reservar pequeños espacios de calma dentro de la rutina diaria. Esos momentos permiten ordenar los pensamientos, reducir la sobrecarga mental y recuperar cierta sensación de equilibrio.

Quince minutos para desconectar

La recomendación práctica que plantea la psicóloga es sencilla y accesible para la mayoría de personas. Propone dedicar alrededor de quince minutos al día a permanecer sin teléfono móvil, sin notificaciones y sin otras distracciones. "Solo tú y tus pensamientos", resume. Ese breve espacio, asegura, constituye "la inversión más pequeña con el retorno más grande que puedes hacer para tu salud mental".

La idea no pasa por llenar ese tiempo de actividades productivas, sino precisamente por permitir que la mente descanse. En una sociedad acostumbrada a medir el rendimiento en función de la rapidez y la multitareaSeverino invita a recuperar el valor de la pausa como una herramienta para proteger el bienestar emocional.

Su mensaje pone el foco en una cuestión cada vez más presente entre los especialistas en salud mental: reducir el ritmo no significa perder tiempo, sino ganar capacidad para prestar atención a aquello que, por ir demasiado deprisa, muchas veces dejamos escapar.

No és una sensació enganyosa, és ciència: escoltar cantar els ocells pot reduir l'ansietat i millorar l'estat d'ànim, també a la ciutat

ABEL QUERALT      |      rac1.cat      |      26/06/2026

Diversos estudis confirmen que el cant dels ocells té un efecte positiu sobre el cervell, ens transmet una sensació de seguretat, afavoreix la concentració i ajuda a reduir l'estrès

Hi ha poques bandes sonores tan universals com el cant dels ocells. El podem sentir quan obrim la finestra al matí, quan passegem per un parc o quan ens escapem a la muntanya. Sovint passa desapercebut, però cada vegada hi ha més evidències científiques que indiquen que aquest so té un efecte real sobre el nostre cervell.

Diverses investigacions publicades els últims anys apunten que escoltar ocells cantant pot disminuir els símptomes d'ansietat, depressió i estrès, a més de millorar la sensació de benestar. Els científics encara estudien els mecanismes que hi ha al darrere, però tot apunta que el nostre cervell interpreta aquests sons com un senyal que l'entorn és segur. 

Una de les hipòtesis més acceptades és que al llarg de l'evolució els humans hem après a interpretar el cant dels ocells com un indicador que no hi ha cap amenaça imminent. Quan els ocells deixen de cantar de cop, sovint és perquè han detectat un depredador o algun altre perill. Per això, sentir una activitat constant dels ocells podria transmetre al cervell un missatge inconscient de calma i seguretat. Aquesta resposta automàtica ajudaria a reduir l'estat d'alerta i facilitaria que l'organisme disminuís els nivells d'estrès. 

Una manera senzilla de practicar l'atenció plena

Els psicòlegs també creuen que escoltar els ocells és una forma natural de mindfulness. El cervell centra l'atenció en estímuls agradables, però poc exigents, cosa que permet desconnectar temporalment de les preocupacions quotidianes. Aquest fenomen, conegut com a "fascinació suau", ajuda a recuperar la capacitat de concentració després d'hores d'activitat mental intensa.


Sis minuts poden marcar la diferencia

Un dels estudis més sorprenents va demanar a centenars de participants que escoltessin durant només sis minuts diferents paisatges sonors. Els resultats van mostrar que les persones que sentien cants d'ocells declaraven menys sensació d'ansietat, depressió i fins i tot menys pensaments paranoides que aquelles exposades al soroll del trànsit. A més, els beneficis augmentaven quan els participants escoltaven una major diversitat d'espècies. En canvi, el soroll urbà produïa just l'efecte contrari sobre l'estat d'ànim. Cosa que, tot sigui dit, tampoc no ens ha d’estranyar. 

No cal viure al bosc per notar-ne els beneficis

És una experiència molt diferent de la que provoquen els mòbils, les pantalles o el trànsit, que exigeixen una atenció constant. Per això els especialistes recomanen aprofitar qualsevol oportunitat per passar temps en espais verds, encara que sigui en un parc urbà.

 

Els investigadors insisteixen que no és necessari fer llargues excursions per gaudir d'aquests efectes. Escoltar els ocells des d'un jardí, una plaça o un balcó també pot ajudar a reforçar la connexió amb la natura. Fins i tot les gravacions de cants d'ocells han demostrat tenir efectes positius en alguns estudis, encara que els experts coincideixen que l'experiència, clar, és molt més beneficiosa quan la tenim de manera natural.

 

En definitiva, un passeig pel bosc o un parc o uns minuts escoltant el concert matinal dels ocells, amb una mica de sort fins i tot des del llit, poden ser una eina senzilla, gratuïta i a l'abast de tothom per cuidar la salut mental. La natura, una vegada més, demostra que és molt més que un paisatge agradable.

jueves, 6 de agosto de 2026

Amaxofòbia, una realitat silenciosa

JOSEP FITA      |      lavanguardia.com      |      02/07/2026

A nou milions d’espanyols els fa por conduir en major o menor mesura

Fa gairebé 15 anys que Emi García (56 anys, Vilanova i la Geltrú) no condueix. La raó? Poc després de treure’s el carnet (als 42) va començar a treballar a Barcelona i a desplaçar-s’hi amb tren. Així, van anar passant els anys i, sense ser-ne gaire conscient, va anar creixent dins seu un rebuig del cotxe. “Ja de per si, conduir no m’ha agradat mai gaire”, admet a La Vanguardia . Fins que es va adonar que tenia un problema. Es diu amaxofòbia, una por intensa, persistent i irracional de conduir un vehicle o anar-hi i que afecta nou milions d’espanyols, en major o menor mesura.

Ahir, però, i gràcies a una iniciativa d’ Europcar, l’Emi es va tornar a posar al volant. Ella és una de les sis persones que han seguit una teràpia –conduïda per Cristina Rojas, especialista en amaxofòbia– per perdre la por de conduir. El tractament va constar de nou sessions en línia (una per setmana, de dues hores i en què van rebre eines per afrontar les pors), exercicis i tres fases pràctiques: la primera la van desenvolupar des de casa i a través d’un videojoc; la segona, amb simuladors de conducció, i la tercera, conduint un vehicle real.

“Quan pujo a un cotxe, sento un gran rebuig”, diu una dona afectada per aquesta por intensa i irracional

Aquesta última fase la van fer ahir al Circuit de Barcelona-Catalunya. Coincideix que ja coneixien el traçat, ja que l’havien fet abans i de manera virtual a través del videojoc i el simulador. “Em pensava que no seria capaç de fer ni una volta; estava molt nerviosa, tot i que després m’he relaxat”, revela l’ Emi. Va pujar al cotxe acompanyada de Rojas. “Tota sola m’hauria fet molt respecte”. Al final va ser capaç de conduir i, fins i tot, es va arribar a sentir còmoda­.

“He intentat no fer-hi gaires voltes, que és el que et paralitza. Sabia que, o sortiria bé i el cap em faria un clic, o que seria un desastre, amb la qual cosa hauria arxivat­ de manera definitiva el tema del cotxe”.

Fa uns cinc anys va fer un intent per reprendre la conducció. Va ser en un polígon i l’experiència no va ser gaire positiva. “Tenia­ ganes de baixar-ne. Potser també per una mica de claustrofòbia”.

Defensora del transport públic, assegura que no en pots dependre. Lamenta que fa temps que desplaçar-se de Calafell (on viu) a Vilanova i la Geltrú (d’on és originària) amb Rodalies és un impossible. “És vergonyós. Els trens no funcionen, els auto­busos passen quan volen... Això del cotxe és gairebé com una obli­gació­­”­­.

Com l’Emi, Víctor Barceló (29 anys, O Ribeiro, Galícia) també fa uns quants anys que no es posa al volant, tot i que menys: al voltant de quatre. Es va treure el carnet als 18 i “amb molta fortuna”, explica. “Sentia que no sabia conduir quan me’l van donar”. Va fer les pràctiques sempre en un poble i entrar a una ciutat, ja amb el carnet, li feia molt respecte. Amb el temps es va acabar traslladant a una gran ciutat i va acabar aparcant definitivament el cotxe.

Pensar a conduir en ciutat és el que l’amoïna més. “El trànsit, molts carrils, perdre’s, que et xiulin... Em crea rebuig. Sempre busco una alternativa, encara que impliqui més temps de desplaçament”. Reconeix que no li agrada parlar del tema. És normal. Especialment entre els homes, segons Rojas. “Hi ha la creença que a un home li encanta la gasolina, la carretera... Per això hi ha vergonya a l’hora d’explicar-ho”, afirma. També incomprensió. Sobretot en els casos (que n’hi ha, tant en ells com en elles) de conductors que circulen per la ciutat o les carreteres convencionals, però no per una autopista, o que fins i tot estableixin incomoditat a l’hora de passar per un túnel o circular a certa velocitat. De fet, hi ha persones que condueixen malgrat el patiment: són un 6% dels afectats els que tenen una por incapacitant que pot arribar a impedir la conducció.

Ara el repte per a l’Emi, en Víctor i els altres quatre participants de la iniciativa és persistir després d’haver fet aquest primer pas. “Ara comença el desafiament de debò. Això no deixa de ser irreal. Hi ha revolts al circuit, però no obstacles ni altres cotxes”, apunta l’Emi.

“A Galícia hi ha carreteres ­secundàries que són perilloses, amb revolts complicats, venen cotxes i ni tan sols els veus, i això em fa força por. El repte és ­començar per nivells, de manera progressiva”, afirma en Víctor. Almenys, diu, ara està més ­motivat per intentar-ho.

Enrique Rojas, psiquiatra, sobre la felicidad: «Cuando tienes más de 50 años, las cuatro claves son amor, trabajo, cultura y amistad»

JANIRE MANZANAS|     okdiario.com     |     03/05/2026                    

Conocerse a uno mismo puede parecer complicado, pero en realidad, cuanto más se intenta, más cerca se está de conseguirlo. La felicidad no es igual para todos, ya que cada persona la percibe de forma distinta y también cambia a lo largo de la vida. Así lo explicó el psiquiatra Enrique Rojas en una entrevista sobre la felicidad para COPE.

La felicidad puntual es la que se vive en momentos concretos en los que «se para el reloj» y la persona disfruta de un instante especial de bienestar, alegría o satisfacción.

 

En cambio, la felicidad estructural es una visión más profunda y global de la vida; no se trata de un momento, sino de analizar si la vida, en conjunto, va bien o no. Según esta idea, la felicidad depende de dos grandes cosas: tener una personalidad equilibrada y bien formada) y contar con un proyecto de vida que incluya cuatro pilares básicos: amor, trabajo, cultura y amistad.

 

Las claves de la felicidad para Enrique Rojas

A los 20 años, según el psiquiatra, «la felicidad consiste en grandes emociones, aventuras extraordinarias, experiencias nuevas…». Pero las expectativas y la vida van cambiando mucho conforme aumenta la edad. «Cuando tienes de 50 años en adelante, la felicidad consiste en paz interior, serenidad, sosiego, equilibrio», añade. En definitiva, los dos grandes ejes de la felicidad, en sus propias palabras, son «tener una personalidad equilibrada, no perfecta pero sí bien conjugada; y tener un proyecto de vida, un programa en el que saltan, suben, bajan, se arremolinan cuatro grandes temas que son amor, trabajo, cultura y amistad».

 

Para él existen dos tipos de felicidad. Por un lado está la puntual, «son momentos felices, que son importantes en la vida, felices Navidades, felices fiestas, feliz fin de semana». Son esos instantes en los que el tiempo parece detenerse y se vive un «goce especial». Por otro lado está la felicidad estructural, que es la «exploración de cómo va mi vida, y ahí salen las cuentas importantes». Enrique Rojas recuerda entonces a Don Quijote de La Mancha, que decía que «la felicidad no está en la posada, sino en medio del camino».

Es decir, que es «una manera de entender la vida y la realidad personal», como ha explicado. Pero no todo es blanco o negro, también existen matices. «Hay un espectro intermedio de emociones que van, por ejemplo, entre la felicidad y la infelicidad», ha señalado. Esto implica que «la felicidad completa y total no existe». Y el motivo es, según él, de base neuronal.

 

Se trata de un «susurro» que altera la forma en que interpretamos la realidad y «biocotea nuestra conducta». Tal y como describe el doctor, es «una voz muy crítica con nosotros y nos quita la felicidad». Por ello, el objetivo debería ser «aspirar a una felicidad razonable», en la que exista un equilibrio entre lo que se desea y lo que se consigue, lo que denomina «administración inteligente del deseo».

 

El psiquiatra recomienda evitar expectativas demasiado elevadas. Si una persona tiene una personalidad relativamente equilibrada, se siente bien consigo misma y su proyecto de vida en las cuatro áreas (amor, trabajo, cultura y amistad) funciona, podría considerarse una persona feliz. ¿Por qué son tan importantes estos pilares?

§ El doctor Rojas señala que no cree en el amor eterno, sino en «el amor que se trabaja día a día». Aquí destaca lo que Daniel Goleman, referente de la inteligencia emocional, considera esencial: cuidar los pequeños detalles.

§ Para el médico, la clave está en «el amor por el trabajo bien hecho, no querer correr, ver en los demás la posibilidad de hacer algo». Dado que pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, resulta importante encontrar satisfacción en ello.

§ Para Rojas, la cultura es «libertad, la estética de la inteligencia». Aunque reconoce que hoy es más difícil alcanzarla, ya que implica desconectar del móvil, las redes sociales y la televisión para volver a los libros.

§ Las relaciones de amistad requieren el mismo cuidado que las de pareja. Como él mismo dice, «la amistad se hace de confidencias y se deshace con indiscreciones». Su consejo es claro: «no hablar mal de la gente» para mantener relaciones sanas.

Las mejores reflexiones

§ «La madurez es controlar deseos y retrasar gratificaciones. Si no nos dejamos arrastrar por los primeros impulsos, estaremos tomando el control de nuestra vida y gozaremos de verdadera libertad».

§ «La felicidad consiste en estar contento con uno mismo, al comprobar que uno ha hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente».

§ «Es condición esencial para enamorarse tener un cierto grado de admiración hacia esa persona».

§ «Casi todo lo humano está en la infancia. Cuando esa etapa ha sido feliz, sana, llena de afecto y bien enfocada, uno sale fuerte para todo».

§ «Produce una enorme alegría ver que se puede avanzar si uno se lo propone de verdad».