NEKANE LAUZIRIKA | noticiasdealava.eus/salud | 24/01/2026
Con 15 años comenzó a acompañar en consulta a su padre, también psiquiatra, observando de primera mano el impacto de la ansiedad, la depresión y otros trastornos en la vida de las personas. “La ansiedad es un tren con destino a la depresión; hay que aprender a gestionarla y recuperar la tranquilidad”, remarca.
La ansiedad es más prevalente de lo que nos gustaría. En la UE
una de cada cuatro personas tendrá un trastorno de ansiedad en su vida; hoy supone el 40% de los trastornos mentales
diagnosticados y el 60% de las personas con ansiedad no
recibe tratamiento adecuado. Para luchar contra la ansiedad o al menos aprender
a gestionarla, Alejandro Martínez Rico acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un libro que combina
ciencia, empatía y estrategias prácticas. “Este libro no es solo para quienes sientan su
balanza desequilibrada y su vaso demasiado lleno, sino que sirva para quienes
desean vivir con más calma y quieran bajarse del ritmo frenético y remar hacia
la orilla, al remanso que todos necesitamos”, afirma.
QUIÉN ES
Alejandro Martínez Rico es médico por la Universidad Complutense de Madrid.
Está especializado en Psiquiatría en el Hospital Regional de Málaga y es
experto en la ansiedad y su tratamiento. En 2024 fue nominado Mejor Psiquiatra
de España en 2024 en reconocimiento a su labor clínica y divulgativa. Compagina
su consulta con la divulgación del conocimiento sobre salud mental. En redes
sociales, bajo el perfil @alejandropsiquiatra, comparte información
rigurosa, consejos prácticos y reflexiones sobre la ansiedad y otros trastornos
emocionales. Ahora acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un
libro que combina ciencia, empatía y estrategias prácticas.
PREGUNTA.-¿Qué diferencia la ansiedad del bolero y la que usted
nos presenta como patológica?
RESPUESTA.-Hay que diferenciarlas,
porque la ansiedad en muchos momentos es algo adaptativo, algo que nos indica
que todos necesitamos atender o tener en cuenta cierta situación. El problema
surge cuando se vuelve patológica y es un arma constante sin desactivar. Es
como el detector de humo en la cocina, si salta porque me he dejado la sartén
encendida me puede salvar de un peligro, pero si la alarma es demasiado
sensible y se dispara ante cualquier minucia, me hace la vida imposible; es una
alarma que no está bien regulada. La ansiedad es normal y todos la sentimos en
algún momento; el problema aparece cuando me limita y está todos los días con
una intensidad anómala.
P: La
salud mental se presenta como un reto de epidemia creciente. ¿Es por causas
solo personales o pesan más las del entorno social?
R: Influye
absolutamente todo. Igual que en salud mental decimos que es multifactorial,
que todo en salud mental depende de un componente genético, de uno social y de
un factor que tiene que ver con nuestra personalidad. La salud mental es
compleja y el reto es que se ve influenciada por todos estos actores.
P: ¿De dónde surge y de qué se nutre la ansiedad rampante en
nuestra sociedad?
R: Un poquito de todo. Depende de la hiperexigencia, de la
intoxicación informativa, de las redes sociales, del uso inadecuado de las
pantallas. La ansiedad es la enfermedad mental más prevalente del planeta y
sigue siendo una de las grandes desconocidas. Vivimos en una sociedad donde
hemos normalizado que queremos ser madres y padres perfectos, trabajadores perfectos
y llegar a todo a costa de nuestra salud mental.
P: ¿Cuáles suelen ser los factores más frecuentes que hacen que
la ansiedad curse como una enfermedad?
R: Depende de la capacidad personal de enfrentar y manejar el
estrés, de nuestro contexto vital y las herramientas. Al final, la ansiedad es
como una balanza; en un platillo tengo aquello que me estresa y en el otro los
contratiempos, que nos permiten el equilibrio. Si dejo de añadir peso a un
platillo, la balanza se desequilibrará; si cruzo esa línea roja me bloqueo, la
tristeza se apodera de mí y la única forma que tiene nuestro cuerpo de
protegerse es decirnos que si no cambiamos nada, solo nos queda bajar los
plomos y endosarnos una tristeza tan grande que solo nos apetezca meteremos en
la cama sine die. Hay que analizar, parar y ver qué pesos puedo quitar porque
me agotan con un peaje insoportable; o ver que herramientas puedo añadir a la
balanza para equilibrar el estrés y la ansiedad de mi vida.
P: ¿La ansiedad es fuente de enfermedades fisiológicas o es un
círculo vicioso?
R: Es un círculo vicioso como indico en Ansiedad, ¡Déjame en
paz! La ansiedad es la enfermedad de las mil caras y puede coagravar cualquier
síntoma que imagines: dolor de pecho, falta de aire, taquicardias, y también es
un factor importante de riesgo cardiovascular. Ante el estado de alerta
constante mi cuerpo se protege como si tuviera un león detrás y tuviera que
salir corriendo, haciendo que el corazón sufra. Por eso es factor-riesgo de
infarto de miocardio.
P: La ansiedad la relacionamos con miedos, depresión,
desequilibrio emocional… ¿dónde buscar la solución, en los fármacos o en
modificar los hábitos?
R: Hay que estudiar cada caso. Soy crítico con el uso de los
fármacos en nuestro país; España es campeón mundial en prescripción de
benzodiazepinas, que no es la solución, porque aportan alivio sintomático, pero
no curan la ansiedad. Si salta la alarma del coche, paro y ajusto el motor, no
reparo, pero supero la urgencia; pero si sigo conduciendo puede ser más grave.
Con la ansiedad, si yo solo recurro a fármacos, que suelen generar dependencia,
no estoy cambiando nada. Hay que analizar por qué tengo ansiedad, qué falla en
mi cuerpo, qué hábito modificar, qué ajuste tengo que hacer. Hay casos muy
complicados y no hay que demonizar nada, porque en ocasiones es buena la ayuda
de medicamentos, pero a largo plazo hay que intentar no depender de ellos.
P: Su libro plantea el equilibrio en la dieta saludable,
ejercicio moderado y sueño reparador, ¿estas mimbres facilitan construir un
buen parapeto frente a la ansiedad?
R: Por supuesto, en consulta veo que en la ansiedad
leve-moderada los hábitos son el 90% del éxito. Los estudios de mayor calidad
científica muestran que el ejercicio físico moderado llega a tener un efecto
1,5 veces mayor que el mejor de los fármacos y psicólogos. Cuando me muevo mi
cuerpo libera BDNF, factor neurotrófico derivado del cerebro, un fertilizante
maravilloso que hace florecer mi cerebro y mis neuronas; libero canabionides
naturales como serotonina, la química de la felicidad que relaja y canaliza el
estrés de forma saludable. Luego está el descanso, el taller reparador del cerebro.
Con frecuencia la ansiedad empieza cercenando la capacidad para descansar. Si
quieres machacar tu salud mental, convierte a tu almohada en tu psicólogo, ve a
la cama y que tu mente no pare, que intente solucionar todos los problemas del
día; llevarte a la cama para rumiar tus problemas es garantía de dificultar el
descanso nocturno y sin un buen descanso no gestionas tus emociones, en el
cerebro las conexiones neuronales no funcionarán y aumentarán las proteínas del
deshecho, como la beta-amiloide, relacionada con el Alhzeimer. Es decir, el
descanso es esencial en el círculo vicioso que tenemos que romper para
solucionar la ansiedad y nuestra salud mental.
P: ¿La edad y el sexo son factores relevantes de riesgo de la
ansiedad?
R: Las mujeres sufren muchísima más ansiedad que los hombres, en
parte porque ellos consultan menos. La ansiedad suele aparecer antes de los 25
años., pero son los factores sociodemográficos los que más influyen en la
ansiedad. El 70% de mis pacientes son mujeres; la carga doble laboral-doméstica
y el peso del cuidador les pasa a ellas una factura muy grande.
P: Vivimos con prisa, estrés, actuamos sin reflexionar… ¿es
posible que el medio nos acreciente la ansiedad y no la calma?
R: Lo vemos más en los jóvenes, en los que su vivir con prisas,
multitarea constante, estímulos continuos y la sensación de llegar tarde a todo
es agotador. El cuerpo lo interpreta como un peligro real y vive en tensión,
donde la ansiedad es la respuesta de un cuerpo que ya no puede ir más rápido;
no es que la gente no pueda relajarse, es que no tienen cuándo hacerlo porque
viven en una sociedad que cada vez nos exige más, nos empuja más. Tenemos que
aminorar el ritmo, porque nadie está exento de acabar agotado frente a este
ritmo frenético.
P: La ansiedad puede convertirse en una enfermedad crónica,
pero usted ve posible superarla en tan solo 10 días. ¿No es muy corto
plazo?
R: Por supuesto que en 10 días no se consigue, lo que pone en el
subtítulo del libro es recuperar el equilibrio. Sabemos que para vencer los miedos
hay que afrontarlos cara a cara. Para lograr el equilibrio emocional hacen
falta herramientas sencillas que todos podemos aplicar. En el libro propongo
que lo primero es analizar en cada persona de qué lugar parte, en qué posición
está. Hay quien sufre agorafobia, que le impide incluso salir de casa y ahí la
lucha es más larga y agotadora. Pero otros, con pequeños cambios pueden lograr
una mejoría importante.
P: Se dice en medicina que es mejor prevenir que curar,
¿también la ansiedad? ¿Las herramientas prácticas que propone sirven como
preventivo?
R: La medicina preventiva es super relevante y en salud mental
más. Por desgracia la mayoría de pacientes siguen viniendo en el último
estadio. La ansiedad es un tren con destino a la depresión; tú decides en que momento
te bajas. Si continúas, tu cuerpo te provocará una tristeza inmensa. Podemos
prevenir y no llegar a ella, porque el cortisol y la ansiedad envejecen,
agotan, quitan años de vida. Por eso, el libro no solo es para personas con
ansiedad, sino para quien vive con estrés y quiera buscar la calma; la calma se
aprende y se entrena.
P: Médico y divulgador en redes. ¿Dónde le hacen más caso, en
consulta o en redes?
R: Es un fenómeno curioso; en las redes sociales se transmiten
mensajes simples para que lleguen a todos y no puedes profundizar mucho, pero
en consulta los pacientes perciben bien esa cercanía de las redes. Es normal
que a la primera consulta con el psicólogo o el psiquiatra el paciente vaya
nervioso; con la cercanía que transmiten las redes se nota que llegan más
relajados, más tranquilos que antes de empezar con la divulgación. Mi forma de
entender la salud y la medicina es trasmitir toda la información posible al
paciente para que sea quien decida qué solución se adapta a él. El viejo
paternalismo del especialista que escribía en un papel sin mirarte a la cara,
forzando a una fe ciega, hoy ya no tiene ningún sentido. Las personas quieren
conocer las alternativas acordes a sus valores y prioridades. Les diagnóstico y
analizo las opciones, con sus pros y contras, para que el paciente elija en
cual se siente más cómodo.