CELIA PÉREZ LEÓN | cuerpomente.com | 01/01/2026
Un sencillo ejercicio de escritura
recomendado por Victor Küppers puede ayudarte a vivir con coherencia, tomar
mejores decisiones y ser más feliz. Todo lo que necesitas es un bolígrafo y un
papel.
“No sé por qué funciona, pero debe haber una
conexión entre el cerebro y la mano que te ayuda a reflexionar”,
explica Victor
Küppers en una entrevista que concede a Uri Sabat. “Poner las
cosas por escrito hace que te las tomes más en serio”, añade.
Lo que
el experto en crecimiento personal teoriza no es ninguna locura. Los ejercicios
de escritura, de los que él se considera un fiel enamorado, tienen
una base científica. Al escribir a mano se coordinan
motricidad fina, percepción visual, lenguaje y memoria.
Esta red
amplia de activación es mucho menor cuando solo tecleas o cuando
piensas. Estudios realizados con la última tecnología en neurociencia muestran,
de hecho, una mayor conectividad entre áreas sensoriomotoras,
parietales y de memoria durante la escritura manual, lo que se asocia con mejor
codificación y recuerdo.
Por
tanto, sí, lo que escribes cobra un sentido especial en tu mente. Y este truco
de la neurociencia se puede usar para mejorar en los estudios, para no olvidar
algo importante o para ser más felices. Porque el
ejercicio de escritura favorito de Víctor Küppers, uno que realiza y recomienda
siempre que puede,or es el mapa que necesitas para dar sentido a
tu existencia.
Un ejercicio transformador
Escribir es un hábito en la
vida de Küppers. El experto aprovecha, por ejemplo, los largos trayectos en
tren o avión para escribir cartas a sus hijos. También recomienda, siempre que
puede, un simple ejercicio de escritura que a él le
cambió la vida.
“A mí es
el ejercicio que más me ha ayudado en mi vida”, introduce el experto, “y
consiste en escribir en un papel cómo te gustaría que te
definieran tus hijos, tu mujer o tus amigos”.
Empieza
por tus hijos, si los tienes. ¿Cómo te gustaría que te definieran si alguien
les preguntara por ti? Repite el proceso con tu mujer, con tus amigos, con tu
familia. ¿Cómo te gustaría que los demás te describieran?
“Al
final verás cosas que se repiten mucho”, continua Küppers. “Lo que estás
escribiendo es la persona que te gustaría llegar a ser. Estás
escribiendo tu ideal de persona”.
El ideal personal
En un
mundo marcado por la superficialidad, hablar de ideales parece extraño. Pero es
esta palabra, y no otra, la que Küppers introduce en la conversación. Ideal. Un
modelo al que se aspira. No algo que se posee, sino que se
realiza.
Tener un
ideal es, para Küppers, como tener la fotografía de un puzle.
El experto es muy aficionado a los rompecabezas, y lo usa como metáfora para
explicar el sentido más profundo del ejercicio. “Si no tienes la foto,
es muy difícil poner las fichas. Sin la foto tú vas juntando piezas
como puedes, y aquello que queda es un churro. En la vida sucede lo mismo”,
afirma.
Con este
ejercicio, Küppers nos invita a diseñar nuestra foto. ¿Cómo
queremos ser? ¿Qué esperamos de nosotros mismos? Y ojo, porque en
contra de otros ejercicios similares, como el vision board,
VÍctor no nos pide que pensemos en lo que queremos tener, sino en lo que
queremos ser. “La alegría auténtica no viene con las cosas que puedes
tener, sino con cómo quieres ser”, asegura.
El
objetivo, por tanto, es localizar esos valores o cualidades que forman parte de
tu ideal personal. ¿Quieres que te describan como alguien cariñoso, amable,
generoso, inteligente? Estas son las características que forman tu
ideal, y son las que deben guiar tus decisiones.
El propósito
Este
ideal, como lo llama Küppers, es quizá la forma más genuina de aquello que los
autores americanos (y algunos españoles, como Álex Rovira o Francesc Miralles)
llaman “propósito”.
“A mí me
ha costado mucho siempre encontrar el propósito”, explica
Küppers. Finalmente, llegó a la conclusión de que el propósito de la vida es,
precisamente, luchar cada día para ser lo mejor que puedas llegar a ser. Para
intentar convertirte en tu ideal personal. “Pero para
eso”, aclara, “necesitas parar y escribir cómo te gustaría ser. Y no hay mejor
manera de contestar esa pregunta que por la vía indirecta. ¿Qué
quieres que digan de ti?”, expone.
De este camino de mejora constante, de perseguir un ideal personal, nos hablaban también filósofos clásicos, como Aristóteles, Kant o Spinozza. La felicidad, como explica Küppers, se encuentra en la sensación de haberlo hecho un poco mejor cada día. Así pues, perseguir ese ideal no es una cuestión de soberbia, sino una necesidad vital de dar sentido y dirección a nuestras acciones diarias. Ese “hacer de forma extraordinaria lo ordinario” que el experto recomienda con tanto ahínco.