sábado, 24 de enero de 2026

Víctor Küppers, experto en psicología positiva: "Escribir en un papel cómo me gustaría que me definieran mis hijos o mis amigos me ha ayudado a descubrir la persona que quiero ser"

 CELIA PÉREZ LEÓN      |      cuerpomente.com      |      01/01/2026

Un sencillo ejercicio de escritura recomendado por Victor Küppers puede ayudarte a vivir con coherencia, tomar mejores decisiones y ser más feliz. Todo lo que necesitas es un bolígrafo y un papel.

“No sé por qué funciona, pero debe haber una conexión entre el cerebro y la mano que te ayuda a reflexionar”, explica Victor Küppers en una entrevista que concede a Uri Sabat. “Poner las cosas por escrito hace que te las tomes más en serio”, añade.

Lo que el experto en crecimiento personal teoriza no es ninguna locura. Los ejercicios de escritura, de los que él se considera un fiel enamorado, tienen una base científica. Al escribir a mano se coordinan motricidad fina, percepción visual, lenguaje y memoria.

Esta red amplia de activación es mucho menor cuando solo tecleas o cuando piensas. Estudios realizados con la última tecnología en neurociencia muestran, de hecho, una mayor conectividad entre áreas sensoriomotoras, parietales y de memoria durante la escritura manual, lo que se asocia con mejor codificación y recuerdo.

Por tanto, sí, lo que escribes cobra un sentido especial en tu mente. Y este truco de la neurociencia se puede usar para mejorar en los estudios, para no olvidar algo importante o para ser más felices. Porque el ejercicio de escritura favorito de Víctor Küppers, uno que realiza y recomienda siempre que puede,or es el mapa que necesitas para dar sentido a tu existencia.

Un ejercicio transformador

Escribir es un hábito en la vida de Küppers. El experto aprovecha, por ejemplo, los largos trayectos en tren o avión para escribir cartas a sus hijos. También recomienda, siempre que puede, un simple ejercicio de escritura que a él le cambió la vida.

“A mí es el ejercicio que más me ha ayudado en mi vida”, introduce el experto, “y consiste en escribir en un papel cómo te gustaría que te definieran tus hijos, tu mujer o tus amigos”.

Empieza por tus hijos, si los tienes. ¿Cómo te gustaría que te definieran si alguien les preguntara por ti? Repite el proceso con tu mujer, con tus amigos, con tu familia. ¿Cómo te gustaría que los demás te describieran?

“Al final verás cosas que se repiten mucho”, continua Küppers. “Lo que estás escribiendo es la persona que te gustaría llegar a ser. Estás escribiendo tu ideal de persona”.

El ideal personal

En un mundo marcado por la superficialidad, hablar de ideales parece extraño. Pero es esta palabra, y no otra, la que Küppers introduce en la conversación. Ideal. Un modelo al que se aspira. No algo que se posee, sino que se realiza.

Tener un ideal es, para Küppers, como tener la fotografía de un puzle. El experto es muy aficionado a los rompecabezas, y lo usa como metáfora para explicar el sentido más profundo del ejercicio. “Si no tienes la foto, es muy difícil poner las fichas. Sin la foto tú vas juntando piezas como puedes, y aquello que queda es un churro. En la vida sucede lo mismo”, afirma.

Con este ejercicio, Küppers nos invita a diseñar nuestra foto. ¿Cómo queremos ser? ¿Qué esperamos de nosotros mismos? Y ojo, porque en contra de otros ejercicios similares, como el vision board, VÍctor no nos pide que pensemos en lo que queremos tener, sino en lo que queremos ser. “La alegría auténtica no viene con las cosas que puedes tener, sino con cómo quieres ser”, asegura.

El objetivo, por tanto, es localizar esos valores o cualidades que forman parte de tu ideal personal. ¿Quieres que te describan como alguien cariñoso, amable, generoso, inteligente? Estas son las características que forman tu ideal, y son las que deben guiar tus decisiones.

El propósito

Este ideal, como lo llama Küppers, es quizá la forma más genuina de aquello que los autores americanos (y algunos españoles, como Álex Rovira o Francesc Miralles) llaman “propósito”.

“A mí me ha costado mucho siempre encontrar el propósito”, explica Küppers. Finalmente, llegó a la conclusión de que el propósito de la vida es, precisamente, luchar cada día para ser lo mejor que puedas llegar a ser. Para intentar convertirte en tu ideal personal. “Pero para eso”, aclara, “necesitas parar y escribir cómo te gustaría ser. Y no hay mejor manera de contestar esa pregunta que por la vía indirecta. ¿Qué quieres que digan de ti?”, expone.

De este camino de mejora constante, de perseguir un ideal personal, nos hablaban también filósofos clásicos, como AristótelesKant o Spinozza. La felicidad, como explica Küppers, se encuentra en la sensación de haberlo hecho un poco mejor cada día. Así pues, perseguir ese ideal no es una cuestión de soberbia, sino una necesidad vital de dar sentido y dirección a nuestras acciones diarias. Ese “hacer de forma extraordinaria lo ordinario” que el experto recomienda con tanto ahínco.