SANDRA CAMPÓ |
infobae.com | 04/12/2025
En el Perú, cada vez más personas recurren a la terapia psicológica para afrontar situaciones emocionales, estrés, trastornos de
salud mental y buscar apoyo profesional. Según reportes del Ministerio de Salud (Minsa), los
establecimientos de salud atendieron más de 1 millón 300 mil casos por
trastornos mentales y problemas psicosociales durante 2024.
Además, la demanda de servicios
de salud mental ha crecido en los últimos años, evidenciando una mayor conciencia social sobre
la necesidad de atención psicológica. Por su parte, el Seguro Social de Salud
(EsSalud) ha reforzado sus servicios, incluyendo modalidades como la telepsicología, para brindar orientación psicológica a
asegurados en distintas regiones del país.
Terapia Dialéctico Conductual: en qué consiste
La TDC fue desarrollada por la psicóloga norteamericana Marsha M. Linehan en los años 80 y 90,
con el propósito de ofrecer tratamiento a personas con desregulación emocional severa, impulsividad,
conductas autolesivas o intentos de suicidio, así como dificultades en las
relaciones interpersonales. Este enfoque terapéutico parte de un modelo
biosocial: reconoce que los síntomas del TLP (o trastornos emocionales graves)
resultan de la interacción entre
vulnerabilidades biológicas/neurobiológicas y un ambiente invalidante.
La TDC combina técnicas cognitivo-conductuales con
prácticas de aceptación, conciencia plena (mindfulness) y enfoques
influenciados por filosofías orientales (como el budismo). El objetivo es dual
(dialéctico): por un lado, aceptar la realidad del paciente (sus emociones, su historia, su vulnerabilidad), y por otro, promover el cambio midiendo patrones de pensamiento, emoción y conducta que resultan disfuncionales.
La
intervención normalmente incluye:
- psicoterapia
individual
- entrenamiento de
habilidades en grupo
- atención en crisis
(cuando la persona atraviesa momentos de riesgo).
Por qué la TDC es útil para el Trastorno Límite de la
Personalidad
El TLP se caracteriza por inestabilidad
afectiva (cambios rápidos de humor), impulsividad, autolesiones, miedo al
abandono, relaciones interpersonales conflictivas y una identidad inestable.
La TDC aborda justamente esos aspectos: enseña habilidades para reconocer y
manejar emociones intensas, reducir impulsos autodestructivos, mejorar las
relaciones interpersonales, y construir una estabilidad emocional progresiva.
Asimismo, su enfoque de aceptación ayuda a reducir
la autocrítica, la vergüenza o la culpa que muchas personas con TLP
sienten.
Por eso, la evidencia la posiciona como la forma de
psicoterapia más eficaz para TLP dentro de los enfoques terapéuticos
actualmente disponibles. Además, la TDC ha demostrado utilidad en otros
trastornos relacionados con desregulación emocional: trastornos
del estado de ánimo, trastornos de la alimentación, uso de sustancias, trauma,
entre otros.
Técnicas de la TDC
Entre
las principales técnicas y componentes de la TDC destacan:
- Mindfulness (conciencia plena): enseñar a la persona a observar sus
pensamientos, emociones y sensaciones sin juzgarlos, promoviendo una mayor
claridad mental y auto-aceptación.
- Regulación emocional: habilidades para identificar emociones
intensas, entenderlas, reducir su vulnerabilidad y manejar respuestas
emocionales de forma más adaptativa.
- Tolerancia a la angustia: estrategias para afrontar el sufrimiento,
la crisis emocional o el impulso de autolesión sin recurrir a conductas
destructivas, resistiendo el malestar.
- Efectividad interpersonal: mejorar las relaciones sociales,
comunicación, límites, asertividad, las cuales son áreas frecuentemente
debilitadas en personas con TLP.
Este enfoque integral (habilidades, psicoterapia
individual y manejo de crisis) da a la persona herramientas concretas para regular sus emociones, reducir conductas
perjudiciales y mejorar su funcionamiento cotidiano.
Cómo el TLP afecta la salud
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) afecta la
salud de manera integral, porque implica una marcada inestabilidad emocional,
impulsividad y dificultades en las relaciones interpersonales. Estos síntomas
generan altos niveles de estrés, lo que
puede afectar el sueño, aumentar la tensión muscular y elevar el riesgo de
problemas gastrointestinales o dolores crónicos. Además, la impulsividad
puede llevar a conductas de riesgo, como autolesiones,
consumo de sustancias o problemas alimentarios. La inestabilidad emocional
también incrementa la probabilidad de ansiedad y depresión. Sin tratamiento
adecuado, el TLP impacta la calidad de vida y el bienestar físico y mental de
quienes lo padecen.