jueves, 12 de febrero de 2026

Alejandro Martínez Rico, psiquiatra: “La ansiedad es la enfermedad de las mil caras”

 NEKANE LAUZIRIKA     |    noticiasdealava.eus/salud     |     24/01/2026

Con 15 años comenzó a acompañar en consulta a su padre, también psiquiatra, observando de primera mano el impacto de la ansiedad, la depresión y otros trastornos en la vida de las personas. “La ansiedad es un tren con destino a la depresión; hay que aprender a gestionarla y recuperar la tranquilidad”, remarca.

La ansiedad es más prevalente de lo que nos gustaría. En la UE una de cada cuatro personas tendrá un trastorno de ansiedad en su vida; hoy supone el 40% de los trastornos mentales diagnosticados y el 60% de las personas con ansiedad no recibe tratamiento adecuado. Para luchar contra la ansiedad o al menos aprender a gestionarla, Alejandro Martínez Rico acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un libro que combina ciencia, empatía y estrategias prácticas. “Este libro no es solo para quienes sientan su balanza desequilibrada y su vaso demasiado lleno, sino que sirva para quienes desean vivir con más calma y quieran bajarse del ritmo frenético y remar hacia la orilla, al remanso que todos necesitamos”, afirma.

QUIÉN ES

Alejandro Martínez Rico es médico por la Universidad Complutense de Madrid. Está especializado en Psiquiatría en el Hospital Regional de Málaga y es experto en la ansiedad y su tratamiento. En 2024 fue nominado Mejor Psiquiatra de España en 2024 en reconocimiento a su labor clínica y divulgativa. Compagina su consulta con la divulgación del conocimiento sobre salud mental. En redes sociales, bajo el perfil @alejandropsiquiatra, comparte información rigurosa, consejos prácticos y reflexiones sobre la ansiedad y otros trastornos emocionales. Ahora acaba de publicar Ansiedad, ¡déjame en paz!, un libro que combina ciencia, empatía y estrategias prácticas.

PREGUNTA.-¿Qué diferencia la ansiedad del bolero y la que usted nos presenta como patológica?

RESPUESTA.-Hay que diferenciarlas, porque la ansiedad en muchos momentos es algo adaptativo, algo que nos indica que todos necesitamos atender o tener en cuenta cierta situación. El problema surge cuando se vuelve patológica y es un arma constante sin desactivar. Es como el detector de humo en la cocina, si salta porque me he dejado la sartén encendida me puede salvar de un peligro, pero si la alarma es demasiado sensible y se dispara ante cualquier minucia, me hace la vida imposible; es una alarma que no está bien regulada. La ansiedad es normal y todos la sentimos en algún momento; el problema aparece cuando me limita y está todos los días con una intensidad anómala.

P: La salud mental se presenta como un reto de epidemia creciente. ¿Es por causas solo personales o pesan más las del entorno social?

R: Influye absolutamente todo. Igual que en salud mental decimos que es multifactorial, que todo en salud mental depende de un componente genético, de uno social y de un factor que tiene que ver con nuestra personalidad. La salud mental es compleja y el reto es que se ve influenciada por todos estos actores.

P: ¿De dónde surge y de qué se nutre la ansiedad rampante en nuestra sociedad? 

R: Un poquito de todo. Depende de la hiperexigencia, de la intoxicación informativa, de las redes sociales, del uso inadecuado de las pantallas. La ansiedad es la enfermedad mental más prevalente del planeta y sigue siendo una de las grandes desconocidas. Vivimos en una sociedad donde hemos normalizado que queremos ser madres y padres perfectos, trabajadores perfectos y llegar a todo a costa de nuestra salud mental. 

P: ¿Cuáles suelen ser los factores más frecuentes que hacen que la ansiedad curse como una enfermedad? 

R: Depende de la capacidad personal de enfrentar y manejar el estrés, de nuestro contexto vital y las herramientas. Al final, la ansiedad es como una balanza; en un platillo tengo aquello que me estresa y en el otro los contratiempos, que nos permiten el equilibrio. Si dejo de añadir peso a un platillo, la balanza se desequilibrará; si cruzo esa línea roja me bloqueo, la tristeza se apodera de mí y la única forma que tiene nuestro cuerpo de protegerse es decirnos que si no cambiamos nada, solo nos queda bajar los plomos y endosarnos una tristeza tan grande que solo nos apetezca meteremos en la cama sine die. Hay que analizar, parar y ver qué pesos puedo quitar porque me agotan con un peaje insoportable; o ver que herramientas puedo añadir a la balanza para equilibrar el estrés y la ansiedad de mi vida.

P: ¿La ansiedad es fuente de enfermedades fisiológicas o es un círculo vicioso? 

R: Es un círculo vicioso como indico en Ansiedad, ¡Déjame en paz! La ansiedad es la enfermedad de las mil caras y puede coagravar cualquier síntoma que imagines: dolor de pecho, falta de aire, taquicardias, y también es un factor importante de riesgo cardiovascular. Ante el estado de alerta constante mi cuerpo se protege como si tuviera un león detrás y tuviera que salir corriendo, haciendo que el corazón sufra. Por eso es factor-riesgo de infarto de miocardio.

P: La ansiedad la relacionamos con miedos, depresión, desequilibrio emocional… ¿dónde buscar la solución, en los fármacos o en modificar los hábitos?

R: Hay que estudiar cada caso. Soy crítico con el uso de los fármacos en nuestro país; España es campeón mundial en prescripción de benzodiazepinas, que no es la solución, porque aportan alivio sintomático, pero no curan la ansiedad. Si salta la alarma del coche, paro y ajusto el motor, no reparo, pero supero la urgencia; pero si sigo conduciendo puede ser más grave. Con la ansiedad, si yo solo recurro a fármacos, que suelen generar dependencia, no estoy cambiando nada. Hay que analizar por qué tengo ansiedad, qué falla en mi cuerpo, qué hábito modificar, qué ajuste tengo que hacer. Hay casos muy complicados y no hay que demonizar nada, porque en ocasiones es buena la ayuda de medicamentos, pero a largo plazo hay que intentar no depender de ellos.

P: Su libro plantea el equilibrio en la dieta saludable, ejercicio moderado y sueño reparador, ¿estas mimbres facilitan construir un buen parapeto frente a la ansiedad? 

R: Por supuesto, en consulta veo que en la ansiedad leve-moderada los hábitos son el 90% del éxito. Los estudios de mayor calidad científica muestran que el ejercicio físico moderado llega a tener un efecto 1,5 veces mayor que el mejor de los fármacos y psicólogos. Cuando me muevo mi cuerpo libera BDNF, factor neurotrófico derivado del cerebro, un fertilizante maravilloso que hace florecer mi cerebro y mis neuronas; libero canabionides naturales como serotonina, la química de la felicidad que relaja y canaliza el estrés de forma saludable. Luego está el descanso, el taller reparador del cerebro. Con frecuencia la ansiedad empieza cercenando la capacidad para descansar. Si quieres machacar tu salud mental, convierte a tu almohada en tu psicólogo, ve a la cama y que tu mente no pare, que intente solucionar todos los problemas del día; llevarte a la cama para rumiar tus problemas es garantía de dificultar el descanso nocturno y sin un buen descanso no gestionas tus emociones, en el cerebro las conexiones neuronales no funcionarán y aumentarán las proteínas del deshecho, como la beta-amiloide, relacionada con el Alhzeimer. Es decir, el descanso es esencial en el círculo vicioso que tenemos que romper para solucionar la ansiedad y nuestra salud mental.

P: ¿La edad y el sexo son factores relevantes de riesgo de la ansiedad?

R: Las mujeres sufren muchísima más ansiedad que los hombres, en parte porque ellos consultan menos. La ansiedad suele aparecer antes de los 25 años., pero son los factores sociodemográficos los que más influyen en la ansiedad. El 70% de mis pacientes son mujeres; la carga doble laboral-doméstica y el peso del cuidador les pasa a ellas una factura muy grande. 

P: Vivimos con prisa, estrés, actuamos sin reflexionar… ¿es posible que el medio nos acreciente la ansiedad y no la calma? 

R: Lo vemos más en los jóvenes, en los que su vivir con prisas, multitarea constante, estímulos continuos y la sensación de llegar tarde a todo es agotador. El cuerpo lo interpreta como un peligro real y vive en tensión, donde la ansiedad es la respuesta de un cuerpo que ya no puede ir más rápido; no es que la gente no pueda relajarse, es que no tienen cuándo hacerlo porque viven en una sociedad que cada vez nos exige más, nos empuja más. Tenemos que aminorar el ritmo, porque nadie está exento de acabar agotado frente a este ritmo frenético.

P: La ansiedad puede convertirse en una enfermedad crónica, pero usted ve posible superarla en tan solo 10 días. ¿No es muy corto plazo? 

R: Por supuesto que en 10 días no se consigue, lo que pone en el subtítulo del libro es recuperar el equilibrio. Sabemos que para vencer los miedos hay que afrontarlos cara a cara. Para lograr el equilibrio emocional hacen falta herramientas sencillas que todos podemos aplicar. En el libro propongo que lo primero es analizar en cada persona de qué lugar parte, en qué posición está. Hay quien sufre agorafobia, que le impide incluso salir de casa y ahí la lucha es más larga y agotadora. Pero otros, con pequeños cambios pueden lograr una mejoría importante.

P: Se dice en medicina que es mejor prevenir que curar, ¿también la ansiedad? ¿Las herramientas prácticas que propone sirven como preventivo? 

R: La medicina preventiva es super relevante y en salud mental más. Por desgracia la mayoría de pacientes siguen viniendo en el último estadio. La ansiedad es un tren con destino a la depresión; tú decides en que momento te bajas. Si continúas, tu cuerpo te provocará una tristeza inmensa. Podemos prevenir y no llegar a ella, porque el cortisol y la ansiedad envejecen, agotan, quitan años de vida. Por eso, el libro no solo es para personas con ansiedad, sino para quien vive con estrés y quiera buscar la calma; la calma se aprende y se entrena.

P: Médico y divulgador en redes. ¿Dónde le hacen más caso, en consulta o en redes? 

R: Es un fenómeno curioso; en las redes sociales se transmiten mensajes simples para que lleguen a todos y no puedes profundizar mucho, pero en consulta los pacientes perciben bien esa cercanía de las redes. Es normal que a la primera consulta con el psicólogo o el psiquiatra el paciente vaya nervioso; con la cercanía que transmiten las redes se nota que llegan más relajados, más tranquilos que antes de empezar con la divulgación. Mi forma de entender la salud y la medicina es trasmitir toda la información posible al paciente para que sea quien decida qué solución se adapta a él. El viejo paternalismo del especialista que escribía en un papel sin mirarte a la cara, forzando a una fe ciega, hoy ya no tiene ningún sentido. Las personas quieren conocer las alternativas acordes a sus valores y prioridades. Les diagnóstico y analizo las opciones, con sus pros y contras, para que el paciente elija en cual se siente más cómodo.

El cerebro se fortalece igual que un músculo: cómo la neuroplasticidad impulsa la salud cognitiva

 DANTE MARTIGNONI     |     infobae.com     |     27/01/2026

La doctora Joanna Fong-Isariyawongse detalló a The Conversation de qué manera la exposición a estímulos novedosos, el sueño y el movimiento corporal inciden en el funcionamiento intelectual durante la adultez y permiten sostener la capacidad de adaptación del sistema nervioso frente a la rutina diaria

El cerebro humano responde a los desafíos de manera similar a los músculos. La fuerza física aumenta al ejercitar los músculos con intensidad progresiva, combinada con descanso, alimentación y recuperación; de igual modo, la capacidad cognitiva se desarrolla al enfrentar nuevas tareas que exigen atención, concentración y creatividad.

La repetición de actividades conocidas mantiene el cerebro activo, pero solo la novedad estimula la formación de nuevas conexiones y la reorganización de redes neuronales, según explicó una experta en neurociencia a The Conversation.

Décadas de investigación demuestran que la plasticidad cerebral no es exclusiva de la infancia. Los cerebros adultos mantienen la capacidad de adaptarse y fortalecerse a lo largo de toda la vida siempre que se les exija más allá de la rutina diaria.

El pensamiento claro, la toma de decisiones y la creatividad dependen de este desafío constante, un proceso que puede manifestarse como una ligera incomodidad mental, comparable al ardor que experimentan los músculos durante un entrenamiento intenso.

Entrenamiento cognitivo y novedad

El cerebro opera por zonas, y cada área puede fortalecerse a través de estímulos específicos. La rutina, aunque cómoda, no propicia crecimiento cerebral.

Caminar repetidamente por el mismo recorrido puede resultar agradable, pero la mente deja de prestar atención y se desconecta de la experiencia, enfocándose en pensamientos automáticos o pendientes. Este fenómeno evidencia la necesidad de variar los estímulos y afrontar desafíos que obliguen a la mente a adaptarse.

Estudios con animales demostraron que la exposición a entornos enriquecidos, con juguetes, ejercicio físico y estímulos sociales, produce cerebros más grandes y complejos.

Investigaciones en humanos indican que aprender un idioma, tocar un instrumento o bailar incrementa de manera medible tanto el volumen cerebral como la conectividad entre regiones.

Según explicó a The Conversation Joanna Fong-Isariyawongse, profesora de neurología en la Universidad de Pittsburgh: “La repetición mantiene el cerebro en funcionamiento, pero la novedad lo impulsa a adaptarse, obligándolo a prestar atención, aprender y resolver.

Fatiga neuronal y límites cognitivos

El esfuerzo constante sin pausas produce fatiga neuronal, un estado en el que disminuye la concentración, aumentan los errores y se altera la claridad mental.

Durante periodos prolongados de trabajo cognitivo, las redes responsables de la atención y la toma de decisiones se enlentecen, mientras que las regiones asociadas a recompensas inmediatas asumen el control. Así se explica la tendencia a buscar dulces, comida reconfortante o distracciones cuando el cerebro está exhausto.

La comparación con el entrenamiento físico resulta clara: la Dra. Fong-Isariyawongsedel explicó que del mismo modo que los músculos no soportan esfuerzos prolongados sin interrupciones, los circuitos neuronales necesitan períodos de descanso para recuperar su funcionamiento.

La sobreexigencia repetida sobre las mismas redes cognitivas favorece la acumulación de señales químicas, ralentiza la comunicación interna y frena los procesos de aprendizaje.

En este contexto, las pausas planificadas facilitan la recuperación de las vías cerebrales más exigidas y mejoran su eficiencia operativa, lo que contribuye a un aprendizaje más eficaz.

Sueño y recuperación

El sueño resulta esencial para la restauración cerebral. Durante la noche, el cerebro elimina desechos mediante el sistema glinfático, repone el glucógeno necesario para la actividad neuronal y consolida recuerdos durante la fase REM.

La experta señaló a The Conversation que el sueño profundo activa la hormona del crecimiento, lo que favorece la reparación tisular y fortalece la actividad de las células inmunitarias. La falta crónica de sueño reduce la atención, afecta la toma de decisiones y altera hormonas relacionadas con el apetito y el metabolismo, lo que favorece antojos y hábitos alimentarios poco saludables.

Ejercicio físico y neuroprotección

El entrenamiento físico aporta beneficios tanto al cuerpo como al cerebro. La actividad física incrementa los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína que promueve la formación de nuevas conexiones neuronales, mejora el flujo sanguíneo, reduce la inflamación y ayuda a conservar la adaptabilidad cognitiva durante toda la vida.

Hábitos constantes y crecimiento mental

La evidencia científica indica que la remodelación cerebral constituye un proceso continuo. Cada desafío novedoso, cada pausa y cada noche de sueño adecuada envían señales al cerebro de que el crecimiento permanece vigente.

Actividades variadas y consistentes, sumadas a pausas y ejercicio, permiten entrenar la mente de manera eficaz sin recurrir a programas complejos ni cambios radicales en el estilo de vida.

Fong-Isariyawongse destacó a The Conversation: “Si quieres un cerebro más agudo, creativo y resiliente, no necesitas esperar un fármaco revolucionario ni el momento perfecto. Puedes empezar ahora, con decisiones que le indiquen a tu cerebro que el crecimiento sigue siendo el plan”.

La exposición a nuevas experiencias, la gestión del descanso y el movimiento físico constituyen los pilares de un cerebro adaptable y en constante fortalecimiento.