LAURA CHICA | cuerpomente.com | 30/01/2026
Es una valiosa capacidad para percibir lo que otros no pueden ver. Es un desafío, sí, pero también una preciosa fortaleza que embellece el mundo. El mundo necesita más personas PAS.
Acabo de poner Nuvole Bianche, de Ludovico Einaudi, para escribir este
artículo. Al ponerlo me doy cuenta de que soy una PAS buscando otro PAS; una
creación que viene de la mayor sensibilidad, y que te recomiendo poner de fondo mientras lees
este texto. Permíteme acompañarte a descubrir en estas líneas qué es ser PAS, cómo te afecta serlo, o tenerlo cerca, y lo más importante: cómo vivir siendo PAS en un mundo cada día más rápido e intenso,
donde todo te agota.
SER UNA PERSONA ALTAMENTE SENSIBLE
Podemos
comenzar destacando que, de diez personas que conoces, entre dos y tres son
altamente sensibles. Quizá tú eres una de ellas. Quizá lo es tu pareja, tu
hijo/a, o alguien a quien te cuesta entender por qué
necesita más calma y espacio.
Esta es
la estadística que aporta la mayor investigadora de este rasgo, Elaine
Aron,
creadora también de la mayor parte de la información que conocemos hoy sobre el
mundo PAS. Le puso el nombre de Highly
Sensitive Person, y en español lo conocemos como Personas Altamente
Sensibles (PAS) o personas con Sensibilidad al Procesamiento Sensorial (SPS).
Descubrir las
características de este rasgo y saber si eres una
persona altamente sensible puede cambiar tu vida; te ayuda a
comprenderte más y a juzgarte menos. Y comprenderte te ayuda a amarte, por lo
que saber si eres una persona altamente sensible te puede descubrir un mundo
nuevo en ti.
DESCRIBIENDO
EL PAS
Pero, ¿qué es ser una persona con alta sensibilidad?
Hablamos de ser PAS cuando la persona tiene un sistema nervioso que
percibe y procesa más información sensorial simultáneamente, con todo lo
que ello conlleva. Las personas altamente sensibles sienten mayor
empatía y mayor conexión con los estímulos del entorno y las personas.
Tiene una base biológica: las investigaciones han demostrado
que las PAS tienen una mayor actividad en áreas del cerebro relacionadas con la
percepción y el procesamiento de estímulos sensoriales; y mayor activación de
la corteza prefrontal (asociada con la toma de decisiones, la regulación
emocional y la reflexión) y la corteza insular (vinculada a la percepción y a
la conciencia corporal).
En algunos estudios, como describe
Aron en 2014, se ha encontrado que las PAS muestran una mayor
activación en áreas del cerebro relacionadas con la empatía, el
procesamiento emocional y la conciencia social, incluyendo la amígdala, el
córtex insular y el giro frontal inferior, lo que explicaría la mayor empatía y
mayor intensidad emocional, entre otras cosas.
CUATRO PILARES QUE LOS DEFINEN
Según
Aron, son cuatro los
pilares básicos que caracterizan a las PAS, y tienen que
ver con cómo perciben y procesan el mundo:
1. Procesamiento profundo de la información
Las PAS
procesan la información de forma más compleja y reflexiva. Tienen una gran
capacidad de análisis interno, conectan lo que viven con su mundo interior.
o
Pregunta para
descubrir si eres PAS: «¿Tiendo a reflexionar mucho sobre lo que me ocurre,
incluso sobre cosas pequeñas, y busco siempre un sentido más profundo a las
experiencias?».
2. Sobreestimulación
Por ese
procesamiento profundo, las PAS se saturan con más facilidad que otras
personas, sobre todo en ambientes muy ruidosos o con muchas exigencias.
o
Pregunta para
descubrir si eres PAS: «¿Me siento fácilmente abrumada/o en ambientes con
mucho ruido, muchas personas o muchas tareas simultáneas?».
3. Reactividad emocional y empatía
Las PAS
tienen emocionalidad intensa y una empatía muy desarrollada. Se conectan con
los demás a niveles muy profundos y pueden sentirse fácilmente impactadas por
el sufrimiento o la alegría de otros.
o
Pregunta para
descubrir si eres PAS: «¿Siento las emociones de los demás como si
fueran mías y me emociono con facilidad ante cosas bellas o conmovedoras?».
4. Sensibilidad a las sutilezas
Notan detalles que casi nadie siente: tonos de voz, gestos, olores, luces,
cambios en el entorno o en el estado de ánimo de los demás. Esta percepción
sutil es una de sus grandes fortalezas.
o
Pregunta para descubrir si eres PAS: «¿Me doy cuenta de detalles que la mayoría no
percibe, como cambios sutiles en el tono de voz, la energía de un lugar o el
cambio sutil del clima?».
COMO AFECTA A TU VIDA EL PAS
Ser PAS es tanto una bendición como un desafío, siendo
necesaria la comprensión e integración del rasgo para vivir en equilibrio y con
mayor bienestar.
De forma natural y antes de reconocer si lo eres, puedes sentir
agotamiento emocional constante, que el mundo te abruma,
demasiada intensidad al vivir las emociones o dificultad para relajar
la mente o dejar de pensar.
Pero no todo es negativo o difícil; ser altamente sensible también te lleva
a experimentar la vida con mayor intensidad emocional, a sentir
profundamente la belleza del mundo en cada detalle y a ser creador
y creativo en cualquiera de sus versiones, con una amplitud de
colores, detalles y sensaciones que solo la profundidad de la mirada
PAS puede percibir.
Es sin duda un regalo, una fortaleza, para ti y para la humanidad: el don
de la sensibilidad. Sí, recuerda: tu sensibilidad es un regalo para este mundo.
SEIS CLAVES PARA VIVIR BIEN SIENDO PAS
1.
Respira,
conócete de verdad y acepta con amor todo lo que hay en ti. No hay
otro camino para vivir en equilibrio contigo que no sea la aceptación y el
autoamor.
2.
Respeta tus
tiempos, tu espacio, tu ritmo. Espacia tus compromisos. No llenes tu agenda. Las
PAS necesitan pausas para procesar, recargar y volver con suavidad a su centro.
3.
Comprenderte te
ayuda a amarte (y también a no juzgarte). Compararte con otros te hace daño, porque no tienes
que parecerte a nadie. Comprende qué sientes, qué necesitas, y cuida tu mundo
de una forma amable y muy respetuosa.
4.
Haz de tu
sensibilidad el don de tu vida. Tu empatía, intuición y profundidad son armas muy
poderosas. Puedes liderar, crear y transformar desde tu manera única de sentir
y de ver el mundo y a las personas.
5.
Crea entornos
amables para ti. Rodéate
de personas y lugares que te hagan sentir bien en todo momento. La belleza, la
calma y la autenticidad son auténticos bálsamos para tu alma.
6.
Aprende a poner
límites desde el autoamor. Una vez que conoces qué te hace bien y qué no,
descubres que decir «no» es cuidarte. No necesitas justificar tu necesidad de
descanso, silencio o espacio. Tu equilibrio es prioridad, porque sin ti no hay
nada.
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