INECO * | infobae.com | 18/02/2026
*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
En exclusiva para Infobae, Ineco destacó la importancia
de adaptar el entorno, promover la comunicación explícita y comprender las
necesidades sensoriales y cognitivas de quienes se encuentran dentro del
espectro autista.
Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, una fecha que invita a reflexionar sobre un perfil particular dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Si bien el término “Asperger” ya no se utiliza como
diagnóstico formal en las clasificaciones actuales, continúa siendo una referencia frecuente para describir a personas con lenguaje formal conservado,
inteligencia promedio o superior y diferencias específicas en la comunicación social y la flexibilidad cognitiva.
Desde la actualización de los manuales diagnósticos
internacionales, estas características se integran dentro del espectro autista.
El cambio no implica que el perfil haya desaparecido,
sino que se entiende como parte de una misma condición
neurobiológica con distintos niveles de apoyo.
Un modo particular de procesar la información
Las personas con perfil
Asperger suelen presentar un pensamiento lógico, detallado y profundo,
con intereses específicos e intensos. Sin embargo, pueden tener dificultades
para interpretar normas sociales implícitas, ironías o cambios inesperados en
la rutina.
“No se trata de falta de
empatía, sino de una forma distinta de procesar la información social.
Muchas veces la comprensión emocional está presente, pero no es automática ni
intuitiva: requiere un procesamiento más consciente”, explica la doctora Paloma
Bamondez, miembro del Departamento de Psiquiatría de INECO.
El
desafío no está en la capacidad afectiva, sino en la lectura rápida de claves
sociales no explícitas.
Cuando el reconocimiento llega tarde
En la infancia,
este perfil puede pasar inadvertido, sobre todo cuando el rendimiento académico
es bueno y no hay retraso en el lenguaje. El diagnóstico suele llegar
en la adolescencia o la adultez, cuando aumentan las demandas
sociales, laborales y emocionales.
En ese contexto, es frecuente
que aparezcan ansiedad, agotamiento o sensación de desajuste,
especialmente en personas que han sostenido durante años un fuerte camuflaje
social: observar, imitar y ensayar conductas para encajar.
“Muchas personas consultan por ansiedad, agotamiento o dificultades vinculares, y recién en ese proceso se comprende que su
trayectoria responde a un perfil del espectro. El diagnóstico suele traer
alivio porque organiza la historia personal”, señala la doctora Mariana Kes, miembro también del Departamento de Psiquiatría
de INECO.
Otro
rasgo característico es la sensibilidad
sensorial. Ruidos intensos, luces fuertes o entornos sociales muy
estimulantes pueden resultar abrumadores.
No es una cuestión de tolerancia emocional, sino de umbrales neurobiológicos
distintos.
A esto se suma una menor
flexibilidad cognitiva: los cambios imprevistos o la ambigüedad pueden
generar alto malestar. “Cuando el entorno es previsible y claro, la persona
funciona mucho mejor. Muchas dificultades no desaparecen, pero disminuyen
notablemente si el contexto se ajusta al modo en que ese cerebro procesa la
información”, agrega la doctora Mariana Kes.
El diagnóstico como herramienta de comprensión
Recibir un diagnóstico no implica encasillarse, sino
comprender la propia trayectoria. Permite ajustar
expectativas, identificar fortalezas y diseñar estrategias más acordes
al funcionamiento individual.
La evidencia muestra que el mayor impacto positivo no
proviene de intentar “corregir” a la persona, sino de adaptar
el entorno: mayor previsibilidad, comunicación explícita, reducción de
sobrecarga sensorial y respeto por los tiempos individuales.
Recomendaciones para acompañar este perfil dentro del
espectro
1. Comunicación
clara y directa. Evitar ambigüedades reduce ansiedad y malentendidos.
2. Avisar
con tiempo modificaciones en rutinas o tareas favorece la regulación emocional.
3. Respetar
intereses específicos. Suelen ser una fuente de motivación y desarrollo de
habilidades.
4. Reducir
la sobreexigencia social. No forzar contacto visual constante ni participación
permanente protege la energía mental.
5. Validar
el cansancio social. Necesitar tiempo a solas no es desinterés sino una
estrategia de autoregulación.
6. Consultar
a profesionales especializados.
Ante la
sospecha, una evaluación clínica integral es fundamental para orientar apoyos
adecuados.
Comprender para incluir
Hablar de esta fecha no implica reinstalar una
categoría diagnóstica ya superada, sino comprender mejor un perfil específico
dentro del espectro autista.
En el marco del 18 de febrero, la invitación es a avanzar hacia una mirada más actualizada y respetuosa: entender que el autismo no es uniforme, que existen múltiples trayectorias y que la inclusión comienza cuando el entorno deja de exigir homogeneidad y empieza a reconocer la diversidad neurobiológica.
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