viernes, 3 de septiembre de 2021

¡Ojo! Que tus hijos se lleven bien depende mucho de ti: conoce las claves

 

ROCÍO NAVARRO MACÍAS     |     La Vanguardia     |     06/12/2020

Dar un hermano a un niño “para que no esté solo” es uno de los errores de los padres que lastran la relación fraternal. 

 “No te olvides de tu hermano”. Esta fue una de las frases con las que Liam Gallagher respondía a su hermano Noel en su última pelea a través de Twitter. Las disputas llevan enfrentando a los hermanos durante más de 25 años. Estrellas del pop aparte, el resultado de las relaciones fraternales depende de muchos factores. Algunas desembocan en amistades únicas, llenas de amor, y constituyen el pilar sobre el que se sujetarán habilidades sociales futuras. En otros casos, como el de los citados músicos, desencadenan fricciones, distanciamiento o trastornos sociales más severos.

 

“Son también la base de todas las relaciones que tendremos posteriormente. De este vínculo afectivo va a depender la forma de vincularnos con todas las personas que nos rodean: amigos, pareja, compañeros de trabajo, …”, explica Tania García, asesora familiar y autora de los libros Hermanos y Educar sin perder los nervios (Vergara). 

 

Entre todas las circunstancias que afectan al carácter de la relación entre hermanos, la manera en la que los progenitores tratan con ellos es la más determinante. De hecho, son las personas que pueden facilitar que el vínculo sea óptimo o que los lazos no terminen de unirse.

 

“Los hermanos pueden llegar a tener una complicidad incomparable a ninguna otra. Compartir padres, un tipo de crianza, … hace que haya cosas que solo se entiendan entre ellos”, comparte Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez psicólogos. Para permitir que la desarrollen, un acompañamiento emocional saludable y tratar a cada hijo desde su propia individualidad son elementos esenciales en la vida familiar.

 

¿Qué merma la relación entre hermanos?

El papel de los progenitores puede definir el carácter de la relación entre hermanos. “Cuando los adultos no acompañan óptimamente esta relación, aparecen problemas que pueden durar toda la vida”, comparte García. Establecer comparaciones entre hermanos o posicionarse a favor de alguno de ellos, son algunos de los hechos que desencadenan desequilibrios en la relación.

 

Este tipo de actuaciones despiertan en los pequeños emociones como la envidia, los celos o la rivalidad. “Si para comunicarnos con nuestros hijos utilizamos críticas constantes, etiquetas o si nos posicionamos a favor de uno fomentamos su distanciamiento y que su relación no se base en el amor, sino en la competición por la atención de sus padres”, continúa.

 

¿Cómo deben actuar los padres?

Cada uno de los hijos de la familia necesita que los padres le acompañen emocionalmente con la misma intensidad. El hecho de tener hijos para que se nutran entre sí es un error frecuente, según indica García.

“Es esencial entender que, cuando queramos tener otro hijo, debemos hacerlo pensando en el acompañamiento adulto que va a suponer. No en darle un hermano a nuestro hijo o en que no se quede solo. Ellos no tienen esa necesidad, es un patrón adulto adquirido”, añade.

 

Desde esta perspectiva, una de las pautas que favorecen la buena relación entre hijos es atender las necesidades cerebrales de cada uno de ellos. Para que esta circunstancia se cumpla, hay que tener en cuenta el momento de crecimiento en el que se ubica cada pequeño.

 

“Entre los 2 y los 3 años, algunos niños experimentan una temporada crítica y necesitan mucha atención de sus progenitores. Puede ser para validar sus logros o debido a otros factores como el cambio de escuela”, advierte el psicólogo. Si en esa fase aparece un nuevo hermano, los padres deben mantener un interés especial por los progresos del primer hijo para que no surjan desequilibrios emocionales.

 

 “Asimismo, se deben tener en cuenta esas etapas cuando el pequeño empieza a crecer y aparecen los logros evolutivos. El mayor se puede sentir inseguro cuando se alaba al pequeño. Pero hay que ayudar a que encaje este tipo de refuerzos, hacerlo partícipe de ellos, y fijarse en sus propios avances”, continúa.

Mostrar respeto hacia los hijos, acompañarlos, escucharlos y ofrecerles tiempo individual son otras de las bases para que la relación entre hermanos funcione. “Los padres en la crianza deben transmitir coherencia. No podemos decir a los hermanos que se traten bien, que colaboren, que sean solidarios, que compartan, y luego mostrar conductas contrarias a ellas”, expone Domínguez. Si los pequeños deben elegir entre imitar un comportamiento o seguir las pautas que se les indican, harán lo primero.

 

Las claves para conseguir una buena relación fraternal

En la práctica, el acompañamiento, la escucha y la atención individual pasan por seguir los siguientes comportamientos:

 

1.Prestar la misma atención a todos los hermanos. “Para el mayor, que venga un bebé a quedarse sería algo equiparable a que un miembro de la pareja introdujese a un tercero y le dijese al otro que ha venido para quedarse y van llevarse todos muy bien”, establece Domínguez. Por ello, ante la llegada de un nuevo miembro a la familia, debe prestarse una atención especial a quienes ya la conforman.

“Los padres deben tener cuidado con que los otros hermanos no asocien grandes cambios con el hermano pequeño; por ejemplo, que no le quitemos la cuna para el pequeño, no cambiar la habitación, ni meter de forma brusca al pequeño en la habitación. A ellos se les puede hacer un mundo”, explica Domínguez.

 

2. Preparar juntos la llegada del nuevo hermano. “Tenemos que explicarles la llegada de un hermano con mucha amabilidad, respeto y atendiendo todas sus dudas y sus miedos”, señala García. Hacer partícipe a los hijos en la elección del nombre del pequeño o realizar actividades vinculadas con el bebé antes de que nazca, como pintar la tripa de la madre, pueden marcar un inicio positivo en la relación.


3. Preparar el primer encuentro. Que el bebé esté en brazos de la madre cuando los hermanos se conozcan puede ser una conmoción para el primer hijo. “Debemos preparar la llegada del pequeño con orden, y garantizando la máxima atención para el mayor, ya que puede sentirse dolido o desplazado”, aconseja el psicólogo infanto-juvenil. El especialista recomienda que el recién nacido esté en la cunita, porque si está mamando la conmoción puede ser mayor.

 

4. Evitar poner etiquetas. Es un fenómeno que se produce incluso antes de que el segundo hijo llegue a la familia. “Esto ocurre, por ejemplo, cuando se aplican etiquetas como que es el “hermano mayor” y que su comportamiento tiene que ser más maduro. Es algo que solo sirve para distanciarlos desde el inicio, haciendo que estos vínculos no sean saludables”, argumenta García, que también es pedagoga.

 

5. Empatizar con todos. En una familia no deben existir preferencias. “Los padres deben entender a todos los hijos, empatizar con todos, para que se sientan comprendidos”, indica Domínguez.

 

6. Ser un árbitro ante los conflictos. Los conflictos son naturales en la convivencia y deben ser los propios implicados los que los resuelvan por sí mismos. Sin embargo, los menores, en ocasiones, pueden carecer de las herramientas necesarias para solventarlos. 

Si los pequeños no encuentran solución, los progenitores deben intervenir, siempre desde la neutralidad. “En el momento que se detecta que hay algún fallo, ofrecerles un modelaje, ejemplos u opciones de cómo abordar opciones de desacuerdo”, comparte el psicólogo. Pero que sean ellos quienes resuelvan su conflicto.

¿Cúal es la parte más difícil de vivir con una enfermedad mental?

 

TERAPÉUTICA ENALZA        |     25/08/2021     |     Psicología y Mente 

No es fácil vivir con un trastorno. La sociedad sigue arrastrando prejuicio y estigmas.

Hemos observado durante mucho tiempo cómo las personas que no padecen enfermedades mentales se preguntan y cuestionan sobre cuál es la vivencia de un trastorno, y qué hace tan complicada la mejora deseada en las personas que lo padecen. 

Por ello, vamos a dar tres pinceladas sobre las dificultades que se encuentran los y las pacientes cuando tienen que asumir que tienen una enfermedad mental. 

En primer lugar, ser consciente de una enfermedad mental es todo un reto

Al principio, cuando alguien sufre síntomas psicológicos de forma repentina (habitual en los ataques de pánico, la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo o el estrés postraumático), se transita por una etapa de shock psicológico y emocional en la que aparece una cierta confusión.

Durante este periodo la persona irá comprendiendo qué le ocurre exactamente. 

No olvidemos que estas enfermedades no son ni tienen por qué ser crónicas, existen muchos tratamientos que mejoran considerablemente la calidad de vida de las personas con trastornos mentales.

La sensación de rechazo o discriminación social también puede ser un gran obstáculo 

Cuando menciono “sensación”, no hago referencia a que la persona se lo invente, sino que lo vive como real, y esto es importante escucharlo. Evidentemente, si el rechazo es tácito, las complicaciones se agravan y mucho. 

Cualquier persona con enfermedad mental se merece apoyo y cariño, ya que los trastornos representan dificultades y no hacen que alguien sea peor o mejor, de eso ya se encargan las personas, no las enfermedades. 

Vivir con el sentimiento de no merecerse nada mejor por ser quienes son.

“Por culpa de ser tan nerviosa nunca trabajaré en lo que me apasiona”, ”me dejó por aislarme, no me merezco ser amado/a”, “no creo que sea capaz de hacer nada en la vida”. 

Estos pensamientos aparecen muchas veces porque se suele confundir “quién soy”, con “qué me pasa”. Hago mucho hincapié en las primeras sesiones sobre esto, porque marca la diferencia entre trabajar para solucionar problemas internos y recuperar la vida, o tratar de cambiar a la persona para que haga las cosas mejor. Si alguien trata de cambiarse a sí mismo/a, inevitablemente se defenderá, aumentando considerablemente un sufrimiento innecesario.

martes, 31 de agosto de 2021

Nomofòbia, el trastorn que pateixen un 81% dels joves espanyols


AURE FARRAN         |      Diari ARA      |      24/08/2021

La nomofòbia és la por irracional a haver d'estar un període de temps sense telèfon mòbil

Vivim connectats a la xarxa: treballar, anar a comprar, revisar possibles destinacions de vacances, missatges o correus i consultar el temps són algunes de les accions que realitzem cada dia davant de les pantalles. De fet, els espanyols passen una mitjana de 6 hores i 54 minuts al dia utilitzant internet, segons un estudi de Hootsuite i We Are Social. Aquest escenari ha posat sobre la taula nombrosos riscos, sobretot per als usuaris més joves. Dades recents del Centre d'Estudis Especialitzats en Trastorns d'Ansietat mostren que gairebé el 53% dels espanyols pateixen nomofòbia, acrònim de l'expressió anglesa no-mobile-phone phobia, és a dir, la por irracional a haver d'estar un període de temps sense telèfon mòbil. Aquesta xifra s'eleva fins al 81% en el cas dels més joves, d'acord amb un estudi de la companyia OnePoll. 

Davant d'aquesta realitat és especialment rellevant prendre consciència dels nostres comportaments, sobretot davant dels més petits. En nombroses ocasions sentim frases com "És igual que la seva mare" o "Parla com el seu pare", i encara que la genètica sigui en part responsable d'aquestes expressions, el secret són les anomenades neurones mirall, un concepte que neix a Itàlia de mans d'un grup d'investigació de la Universitat de Parma el 1996 i que fa referència a unes cèl·lules nervioses responsables que imitem algunes conductes que veiem en altres persones. 

Els espanyols passen una mitjana de 6 hores i 54 minuts al dia utilitzant internet

Els tres primers anys de vida dels infants són molt importants per al seu desenvolupament posterior, i això inclou l'entorn digital. Un escenari en el qual suspenen la majoria de les famílies, com demostra un estudi publicat a la revista Child Development sobre la quantitat de vegades que el mòbil, l'ordinador o la tauleta interrompen el temps que passen amb els fills. Hi van participar 170 famílies amb almenys una criatura amb una edat mitjana de tres anys, i el 48% van revelar que aquests dispositius interrompen la relació amb els seus fills tres vegades o més a el dia, davant d'un 11% que van assegurar que això mai succeïa. 

Per això, conscients del problema existent i de la falta de cultura digital del nostre país, des de Qustodio –una aplicació multiplataforma creada a Barcelona per al control parental– han elaborat una llista de recomanacions perquè les famílies aconsegueixin que els seus fills tinguin una rutina digital saludable basada en les pròpies referències familiars.


1.      Predicar amb l'exemple és la millor opció. Neurocientífics i psicòlegs afirmen que els menors aprenen les coses de dues maneres: assaig-error i observació. Aquí és on entren en joc les neurones mirall i és la forma com els menors comencen a entendre com interactuar amb l'entorn, basant-se en el que fan els seus referents, en aquest cas els seus pares.

 

2.     Desconnexió digital obligada a casa. Assegurar un temps diari lluny de les pantalles és important, encara que de vegades resulti difícil poder complir aquest propòsit. Des que es va imposar en moltes companyies un model híbrid de teletreball, gairebé 7 de cada 10 espanyols afirmen que atenen trucades de feina fora de l'horari laboral, com mostren les últimes dades facilitades per la plataforma Infojobs. Apagar els dispositius electrònics, respectar els horaris de treball i dedicar més temps a altres activitats a l'aire lliure pot influir beneficiosament en els nostres fills.

 

3.     Tic-tac, tic-tac... Gestionar els temps. Segons dades de Qustodio, el 37% de les famílies no estableixen un límit horari a l'ús de les pantalles a la llar. L'anàlisi de la plataforma sobre el consum digital dels menors ja alertava de l'augment excessiu del temps d'ús, que ha crescut un 76% en xarxes socials, un 49% en aplicacions de comunicació, un 25% en plataformes de vídeo en línia i un 23% en videojocs. I és que els més petits van arribar a utilitzar dispositius digitals fins a sobrepassar les 9 hores diàries, segons l'Observatori Social La Caixa.

 

4.     Ús de plataformes de seguretat digital. Segons un estudi recent del Panell de Llars de la Comissió Nacional de Mercat de la Competència (CNMC), el 74% dels pares saben que existeixen aquestes aplicacions de control parental, però només l'utilitzen 1 de cada 10 famílies. Mitjançant l'ús d'aquest tipus d'eines es podria arribar a evitar discussions amb els fills i començar a adoptar rutines digitals que garanteixin el benestar digital de tota la família i siguin un suport i recurs per als pares.

 

lunes, 30 de agosto de 2021

Emociones expansivas: ¿cúales son?


VALERIA SABATER      |      La Mente es Maravillosa     |      30/09/2020 

En nuestro repertorio emocional contamos con dos estados expansivos que pueden sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Identificarlas y saber manejarlas favorecerá el bienestar y poder mejorar las relaciones sociales.

Las emociones expansivas orientan la voluntad, los sentimientos, la disposición y la energía física hacia el exterior. Son como una explosión que va de dentro a fuera y que proyecta todo nuestro ser a trasladar esa intensidad emocional hacia quienes nos rodean. Esos estados pueden o bien impregnar a los demás de un filtro de positividad, optimismo y festividad o bien dejar una impronta algo más adversa. 

En el mundo de la astronomía se produce un fenómeno similar que puede servirnos de metáfora. Sabemos, por ejemplo, que en ocasiones, cuando las estrellas “fallecen”, lo que hacen es explotar originado un resplandor fulgurante que da paso a una supernova. Ahora bien, en ocasiones, puede suceder todo lo contrario: pueden implosionar.

Cuando esto sucede se van contrayendo hacia su interior de manera espectacular hasta formar, en ciertos casos, un agujero negro. Esa contracción también ocurre en el universo emocional y se da en estados como el miedo o la tristeza. Son emociones destinadas a reservar la energía, a protegernos, a fomentar la introspección o el estado de alerta. 

Sin embargo, la conducta expansiva, aunque puede ser tan intensa, hermosa y fascinante como una supernova, no siempre es tan positiva como podemos pensar. La expansión trae muy a menudo el descontrol y, de ahí, que debamos tener muy en cuenta cuáles son estas emociones y cómo manejarlas de manera adecuada.

Emociones expansivas: la alegría y la ira

Hasta el momento existe consenso en considerar que el ser humano presenta 6 emociones básicas: la alegría, la tristeza, la rabia, el miedo, el asco y la sorpresa. Bien, entre ellas, se diferencian a su vez dos tipologías que no dejan de ser interesantes: por un lado, tenemos las emociones contractivas (hacia dentro), como son la tristeza y el miedo, y por otro están las emociones expansivas (hacia fuera), como la alegría y la ira. 

Por otro lado, es interesante saber que este tipo de estados expansivos suelen estar muy presentes en personas con trastorno bipolar. En esta condición psicológica es muy común, por ejemplo, que aparezca en algún instante la hipomanía, un síndrome caracterizado por la euforia, la excitación extrema y esa expansión emocional en la que todo es exagerado y desproporcionado.

Asimismo, también es frecuente experimentar el influjo de las emociones expansivas cuando se consume alcohol o cualquier tipo de droga. En esas situaciones, el comportamiento puede pendular entre la euforia y el drama, entre lo mejor y lo peor, como es la alegría extrema y el abismo repentino de la ira que deriva en violencia. Analicemos con detalle estos estados emocionales.

Alegría: una pelota rebotando en las paredes de nuestro cerebro

La alegría hace cosquillas, es efervescenteProduce torrentes de serotonina y dopamina que fluyen en grandes cantidades en el cerebro y nos llevan a una esfera donde la euforia lo pinta todo de color dorado. Hay quien define esta emoción como una pelota de color rojo que rebota en la mente de manera festiva; algo intenso, pero breve. El cuerpo se acelera, la circulación sanguínea se vuelve más intensa y colorea las mejillas, haciendo palpitar el corazón… 

Ahora bien, es importante señalar que las emociones expansivas tienen tanto su lado positivo, como su reverso más problemático. Entonces… ¿qué matiz adverso puede tener la emoción más deseada de todas? La alegría es el estado emocional más vibrante, es cierto, pero es importante considerar algunos aspectos:

·        No siempre nos permite razonar de manera objetiva o racional. Tomar decisiones en estados de euforia puede ser contraproducente.

·        La alegría es, además, una emoción que trasciende los límites del organismo para llegar hasta quien nos rodea. Podemos contagiar a otros de nuestro entusiasmo y eso como tal es positivo. Sin embargo, dada la intensidad de este estado, en ocasiones la empatía pierde intensidad y no conectamos de manera adecuada con los estados emocionales ajenos.

·        Por otro lado, la excitación excesiva que cursa a veces con la alegría, puede traducirse en imprudencia. Cuando algunas personas la experimentan, se autoperciben poderosas, con una elevada seguridad en sí mismas, lo cual puede hacer que deriven en conductas de riesgo.

La ira, el fuego que nos quema y que no siempre entendemos

La segunda de las emociones expansivas es la ira. Rechazo, amenaza, pérdida, sensación de injusticia… Este estado emocional combina cognición y activación física, es decir, la mente se llena de pensamientos cargados de rabia y, a su vez, el cuerpo experimenta tensión. 

Toda esa energía, a diferencia de la tristeza o el miedo (emociones contractivas o implosivas), se orienta hacia el exterior, necesita acción, necesita que actuemos. Lo más común y lo que sucede cuando este tipo de emociones se adueñan del cerebro es que el área encargada de que pensemos de manera racional, reflexiva y analítica, se desconecte. Prima la impronta de la emoción y el actuar por impulso. Es aquí donde llega el riesgo de derivar en conductas violentas.

No obstante, como bien señalamos en tantas ocasiones toda emoción cumple su función. No podemos pensar en emociones de valencia positiva o negativa, sino en estados psicofisiológicos que debemos entender y controlar. La ira, como estado expansivo, demanda acción, pero si la controlamos y la entendemos, podemos reorientarla para actuar de manera adecuada y resolver así aquello que preocupa, molesta o interfiere nuestro bienestar.

Las emociones, como las estrellas, son los astros sobre los que gira nuestra conducta. Entender su esencia nos dota de esa sabiduría tan necesaria para ser actuar con equilibrio.

domingo, 29 de agosto de 2021

Qué es la "mentalidad de la paradoja" y por qué puede ser clave para lograr el éxito


Loizos Heracleous y David Robson     |     BBC Future     |     27/11/2020

La vida laboral a menudo implica un tira y afloja entre diversas exigencias contradictorias.

Los médicos y enfermeras deben brindar atención médica de la más alta calidad al menor costo; los músicos quieren mantener su integridad artística y al mismo tiempo ganar dinero. Un maestro tiene que imponer una disciplina dura por el bien de la clase: ser "cruel para ser amable".

Ser arrastrado en dos direcciones diferentes, simultáneamente, aparentemente solo debería crear tensión y estrés. Sin embargo, algunas investigaciones interesantes y contraintuitivas indican que estos conflictos a menudo pueden favorecernos. 

Con distintos estudios, psicólogos y científicos, se ha descubierto que las personas que aprenden a aceptar, en lugar de rechazar, demandas opuestas, muestran una mayor creatividad, flexibilidad y productividad.

Las restricciones duales, en realidad, mejoran su desempeño. 

Los investigadores llaman a esto la "mentalidad de la paradoja" y nunca es tarde para comenzar a cultivarla. 

Aunque este concepto puede parecer contraintuitivo, está inspirado en una larga historia de investigaciones que muestran que la contemplación de aparentes contradicciones puede romper nuestras ideas preconcebidas, ofreciéndonos formas completamente nuevas de ver un problema.

La tensión generada por la reflexión sobre ideas paradójicas estimula el pensamiento no convencional. 

Albert Rothenberg, un psiquiatra de la Universidad de Harvard, fue uno de los primeros en investigar esta idea formalmente, realizando un estudio en 1996 sobre genios reconocidos.

Al entrevistar a 22 premios Nobel y analizar relatos históricos de científicos fallecidos que cambiaron el mundo, descubrió que cada pensador revolucionario había dedicado un tiempo considerable a "concebir activamente y de forma simultánea múltiples opuestos o antítesis". 

Einstein, por ejemplo, contempló cómo un objeto podría estar en reposo y en movimiento dependiendo de la posición del observador, una consideración que finalmente condujo a su teoría de la relatividad. 

Para reconciliar las formas en que la energía actuaba como ondas y partículas, el físico danés Niels Bohrtried señalaba que existían simultáneamente, aunque no se podían observar juntas.

Este línea de pensamiento finalmente inspiró una nueva y sorprendente comprensión de la mecánica cuántica. 

Además de estos científicos, Rothenberg ha examinado las biografías de muchos escritores premiados y ha demostrado que su creatividad también suele ser provocada por la contemplación de ideas irreconciliables. 

Tomemos al dramaturgo Eugene O'Neill. Rothenberg señala que el drama de The Iceman Cometh surgió de los deseos contradictorios de uno de los personajes de que su esposa le fuera fiel e infiel al mismo tiempo. 

El poder del conflicto

La mayoría de nosotros no tenemos el genio de Einstein u O'Neill, por supuesto, pero una serie de estudios han demostrado que la "cognición paradójica" también puede ayudar a pensadores con una mente promedio a resolver problemas cotidianos y a las organizaciones a mejorar su desempeño.

En uno de los primeros estudios, Ella Miron-Spektor, profesora asociada de comportamiento organizacional en la escuela de negocios INSEAD, y su equipo pidieron a los participantes que escribieran tres declaraciones paradójicas y se les dijo que estas podían ser tan banales como la idea de que "sentarse puede ser más agotador que caminar". 

Simplemente tenían que enumerar cualquier pensamiento que fuera "aparentemente contradictorio pero, sin embargo, posiblemente cierto". Luego les sometieron a dos de las pruebas estándar de creatividad de la psicología. 

La primera fue la "prueba de asociación remota", que requiere que los participantes encuentren una palabra común que vincule tres alternativas diferentes. ¿Qué vincula "dolor, hombro, sudor"?, por ejemplo.

La respuesta es frío y si la adivinaste, has podido detectar las conexiones ocultas entre diversas ideas, lo que se considera esencial para muchas formas de pensamiento creativo. 

La segunda prueba es conocida como el "problema de las velas".

A los participantes se les mostró una imagen que contenía varios objetos sobre una mesa: una vela, un paquete de fósforos y una caja de tachuelas, todos ellos junto a una pared de cartón. Luego, se les dieron tres minutos para averiguar cómo colocar en la pared la vela para que esta se quemara correctamente pero no goteara cera sobre la mesa o el piso, utilizando solo los materiales proporcionados.

La respuesta aceptada es vaciar la caja, colocar la vela dentro y luego clavar la caja en la pared. Pero la mayoría de los participantes no consideraron que la caja en sí podía ser un material útil, por lo que se quedaron completamente perplejos en busca de una solución.

Miron-Spektor descubrió que los participantes a los que se les había pedido que consideraran las declaraciones paradójicas tendían a desempeñarse mucho mejor en ambas tareas, en comparación con un grupo de control que simplemente había anotado tres declaraciones "interesantes".

El 35% de los pensadores paradójicos encontraron la solución correcta al problema de la vela, en comparación con solo el 21% del grupo de control, una gran diferencia después de una preparación tan simple.

Aunque las declaraciones paradójicas de los participantes no estaban directamente relacionadas con la tarea en sí, la contemplación de las ideas contradictorias parecía haber liberado su pensamiento de sus limitaciones habituales, lo que significa que estaban en mejores condiciones de pensar "fuera de la caja" (o, en este caso, dentro de ella). 

En el mismo artículo, Miron-Spektor demostró que esto también ocurre cuando consideramos las metas aparentemente paradójicas que se encuentran en muchos trabajos.

Las personas a las que se les pidió que reflexionaran sobre los requisitos duales (y aparentemente opuestos) de minimizar los costos y maximizar la innovación fueron posteriormente más creativas que aquellas que solo consideraron un objetivo u otro: de alguna manera, las demandas contradictorias alimentaron su pensamiento.

La mentalidad de la paradoja

Un estudio más reciente, publicado por Miron-Spektor y sus colegas en 2017, ha examinado los beneficios de la cognición paradójica en el lugar de trabajo de un gran fabricante de productos de consumo.

El equipo de investigación sospechaba que la respuesta dependería de las habilidades y actitudes de cada empleado, por lo que primero diseñaron un cuestionario para medir la "mentalidad de paradoja".

En primer lugar, se pidió a los participantes que calificaran declaraciones sobre su disposición a aceptar contradicciones como:

  • Cuando considero perspectivas conflictivas, obtengo una mejor comprensión de un problema
  • Me siento cómodo trabajando en tareas que se contradicen entre sí
  • Me siento inspirado cuando me doy cuenta de que dos opuestos pueden ser verdad

También se pidió a los participantes que describieran la frecuencia con la que experimentaron "escasez de recursos" en el trabajo (la necesidad de lograr un alto desempeño disponiendo de tiempo o recursos económicos limitados). Sus supervisores, mientras tanto, tuvieron que calificar su desempeño e innovación dentro del rol.

El estudio encontró que la mentalidad de paradoja del empleado tenía una gran influencia en su capacidad para hacer frente a las demandas. Para las personas que obtuvieron puntajes altos, el desafío de lidiar con recursos limitados fue estimulante e inspirador; y su desempeño mejoró bajo la tensión, por lo que encontraron nuevas y mejores soluciones a los problemas en su trabajo.

Aquellos sin la mentalidad de la paradoja, por el contrario, tendían a desmoronarse y luchaban por mantener su desempeño cuando los recursos eran escasos. 

Estos descubrimientos pueden ser especialmente importantes para los líderes pues hay evidencia de que la mentalidad de paradoja de un gerente influye en la capacidad de innovación de todo su equipo. Las empresas e instituciones que adoptan estrategias paradójicas tienden a superar a sus competidores.

Los estudios de Toyota Motor Corporation han encontrado que ciertas paradojas abundan en su cultura corporativa, incluyendo los objetivos duales de mantener la estabilidad y al mismo tiempo el fomento del cambio de forma constante. (Como dijo el ex presidente de esa empresa Hiroshi Okuda, "reformar el negocio cuando el negocio va bien").

Esto ha resultado en un sistema de producción ajustada extremadamente eficiente que otros intentan emular. La empresa también es clasificada como una de las marcas más confiables y tiene los ingresos más altos que cualquier fabricante de automóviles en el mundo.

Apple, mientras tanto, es bien conocida por la innovación y la calidad del diseño, pero pocos son conscientes de la extrema eficiencia de sus operaciones. Estos objetivos combinados han permitido a Apple ser la empresa más valiosa del mundo con una capitalización de mercado de casi US$2 billones. 

Chispas creativas

¿Cómo podemos capitalizar este conocimiento? Un paso obvio, inspirado por el estudio inicial de Miron-Spektor, sería simplemente anotar cualquier paradoja que se encuentre y proponerse contemplarlas antes de comenzar a resolver problemas. Si estás mentalmente atascado, podrías investigar más a fondo las paradojas que inspiraron a científicos como Einstein y Bohr. 

La filosofía griega también está llena de ideas paradójicas que pueden hacer fluir tu creatividad. 

Es posible que tu propio trabajo ya contenga muchos objetivos contradictorios que podrían inspirar una cognición paradójica. En el pasado, es posible que hayas asumido que necesitas sacrificar uno por el otro, pero si deseas cultivar la mentalidad de la paradoja, es posible que dediques un poco más de tiempo a considerar las formas en las que puedes perseguir ambos, simultáneamente.

En lugar de ver los conflictos potenciales como algo que debe evitarse, puedes comenzar a ver las demandas en competencia como una oportunidad de crecimiento y una fuente de motivación. (Y si no hay presiones externas, podrías crear las tuyas propias, preguntándote, por ejemplo, cómo podrías aumentar la eficiencia y precisión de tu desempeño en una tarea en particular, aunque solo sea para un ejercicio de pensamiento paradójico). 

No habrá una solución inmediata, pero el mero hecho de pensar en la posibilidad de reconciliar esos problemas aún podría lubricar tu mente para favorecer una mayor innovación.

La perspectiva de aceptar deliberadamente demandas contradictorias puede parecer ardua, pero los investigadores chinos han demostrado recientemente que las personas con esta mentalidad también obtienen una mayor satisfacción. Aparentemente, hay un placer en reconciliar dos objetivos opuestos, siempre que se tenga la mentalidad adecuada.

¿Impulsar tu innovación y éxito, mientras te diviertes más en el trabajo? Esa una paradoja que ciertamente vale la pena aceptar.