sábado, 20 de febrero de 2021

El vínculo entre la paciencia y la serotonina, según la ciencia


VALERIA SABATER     |     La Mente es Maravillosa     |     11/12/2020

Se ha descubierto que la serotonina es el neurotransmisor que facilita que seamos pacientes. Más que concebir esta dimensión como una virtud deberíamos verla como una competencia que practicar a diario. Gracias a ella ganaríamos en bienestar psicológico.

A menudo, se dice aquello de que tener paciencia es una virtud. Sin embargo, la ciencia nos dice que más que una virtud es una competencia neurológica que todos podemos (y deberíamos) desarrollar. Pensemos en ello, tomemos conciencia por un momento de lo que supondría que todos lográramos ser más pacientes, más hábiles para soportar contratiempos y saber esperar el devenir de las cosas sin nerviosismo o frustración. 

Lo primero que conseguiríamos es ganar en bienestar psicológico. Porque vivir en modo “lo quiero ahora y lo quiero ya” es combustible para la mente ansiosa. Somos esa sociedad apresurada que practica la antítesis de la paciencia. La gran mayoría somos víctimas del apresuramiento, cautivos de la falta de tiempo y obsesos de la necesidad absoluta por el control. 

En la década de 1970, el ketchup Heinz todavía se vendía en botellas de vidrio. Algo que descubrieron los ejecutivos de esta célebre marca es que los consumidores se frustraban con el uso de este recipiente. El vidrio les obligaba a tener que voltear el producto y a esperar que la salsa cayera. La impaciencia les molestaba y las ventas bajaron.

Ante ello, se vieron obligados a crear una innovadora campaña de publicidad. Crearon el slogan  “It’s slow good para convencerles de que las cosas buenas y de calidad se hacen esperar y requieren paciencia. Aquello fue un éxito.

Los adictos a la impaciencia están abonados a la frustración constante.  Sin embargo, nada puede ser más enriquecedor que entrenar la paciencia y entender que a veces esperar merece la pena.

Tener paciencia y serotonina: ¿cómo se relacionan?

Aunque nos gustaría tener paciencia cada día y en cada circunstancia, el cerebro no está preparado para esta competencia, para este arte existencial. Él se rige mediante dos mecanismos básicos: el primero es obtener refuerzos inmediatos. Busca el placer, la recompensa, el bienestar. No nos agrada, por ejemplo, esperar en exceso cuando tenemos hambre ni esperar una hora a que esa persona que nos gusta nos responda al mensaje de WhatsApp. 

Asimismo, se da otro hecho. Cuando no obtenemos lo que queremos, cuando nuestra realidad está dominada por la incertidumbre, el cerebro reacciona con alarma y sufrimiento. Porque cuando las cosas no suceden como esperamos, sufrimos, la ansiedad pincha y asoma el abismo de las preocupaciones. No nos agrada pasar un tiempo en la sala de espera de la vida y sin embargo gran parte de nuestra existencia sigue esta pauta.

La paciencia es una red protectora que nos permite atravesar la complejidad del día a día sin caer en la frustración y el malestar. Ahora, la ciencia ha descubierto qué mecanismo es el que nos permite fortalecerla. Lo analizamos.

La serotonina y su papel en la paciencia

Los doctores Katsuhiko Miyazaki y el dr. Kayoko Miyazaki, de la Universidad de Okinawa (Japón) realizaron un interesante descubrimiento, uno cuyo estudio se publicó en la revista Science Advances.

·        Sabemos que aprender a reprimir el impulso de la gratificación es esencial para regular las emociones, mejorar nuestra conducta y lograr mejores beneficios a largo plazo. La impaciencia es fuente de la ansiedad y la raíz de buena parte del malestar psicológico.

·        Hasta ahora desconocíamos qué mecanismos son los que diferencian a las personas más pacientes de las más impulsivas.

·        El estudio realizado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Okinawa ha descubierto que la serotonina es el neurotransmisor que modula la paciencia. Esto se ha podido comprobar en modelos animales, en concreto, en ratones.

·        La serotonina es ese neurotransmisor multipropósito encargado de regular un gran número de procesos, desde el estado de ánimo, los ciclos de sueño y vigilia, el apetito, etc. Ahora sabemos que es clave también para favorecer el control de los impulsos y permitirnos ser más pacientes.

·        En la actualidad, se estudia mucho más el mecanismo de la serotonina. La idea es saber cómo afecta a las diferentes áreas del cerebro.

La paciencia no viene de fábrica, se entrena

Como decía San Agustín, la paciencia es la madre de la sabiduría. Sin embargo, un aspecto que también nos detalla ese estudio es que es esta competencia es el resultado del aprendizaje. Entrenarla revierte de forma positiva en nuestra calidad de vida porque nos otorga libertad emocional, entre otras cosas.

Son muchas las personas que acuden en busca de ayuda porque el mundo no es como ellos quieren. La frustración no es la llave de ninguna puerta. La impaciencia hace que nos golpeemos una y otra vez contra los mismos muros, desesperados y enfadados. 

Ante esta situación es común que nos preguntemos cómo hacerlo… ¿cómo tener más paciencia? ¿Cómo conseguir que el cerebro libere más serotonina? Las siguientes frases ayudan a reflexionar sobre ello.

·        La paciencia es la capacidad de estar tranquilo frente a la adversidad.

·        Para desarrollarla de manera óptima y eficaz debemos empezar a tolerar las emociones negativas. Es necesario aceptar, entender y regular nuestro universo emocional interno.

·        El autocontrol es el antídoto para la impulsividad.

·        Replantea tu forma de pensar ante todo aquello que te hace perder la paciencia.

·        Recuerda tus propósitos. Paciencia es saber esperar porque sabemos que esa espera nos permitirá alcanzar algo mejor.

Para concluir, en un mundo definido por la incertidumbre y los cambios imprevistos, tener paciencia no es una necesidad es casi una obligación. Entrenemos la mente en esta herramienta de vida para transitar mejor por los días de dificultad.

jueves, 18 de febrero de 2021

Los niños deben entender más de personas que de tecnología


VALERIA SABATER     |     La Mente es Maravillosa     |     16/09/2019 

Los niños deberían entender más de personas que de tener un perfil en redes sociales. Promover competencias como el diálogo, la inteligencia emocional, el respeto, el juego y la interacción social debería ser más importante que las competencias tecnológicas.


Ello no excluye en absoluto que deban prescindir de la tecnología, porque nuestro mundo se expande con ella y es una materia prima esencial. Sin embargo, ante un futuro marcado por la Inteligencia Artificial, la robótica y lo tecnológico es imprescindible que no dejemos de lado la materia más importante de todas: la humanidad.

 

Peter Fonagy, profesor de psicoanálisis contemporáneo y ciencia del desarrollo en la University College de Londres, nos señala algo importante: no estamos educando a nuestros niños para los desafíos del día de mañana. De algún modo, lo que estamos haciendo es darles recursos y orientación para que estudien, para que se formen en cuantas más ramas mejor. Sin embargo, la clásica idea de “estudia para ser alguien en la vida” se está quedando coja: les faltan más competencias.

 

Porque los tiempos actuales son muy diferentes y lo serán más en breve. Al progreso tecnológico se le añade el cambio climático, los cambios sociales, las constantes variaciones en nuestra geopolítica, etc. Una de nuestras principales finalidades sería educar por tanto niños más resistentes pero flexibles a la vez.

 

Así, factores como la resiliencia, la creatividad, la innovación, el pensamiento crítico, la empatía y la humanidad se alzan como ese capital imprescindible que daría forma a un futuro más esperanzador.

Asimismo, un aspecto en el que incide el profesor Fonagy es en la salud mental. Ante un presente y un mañana lleno de desafíos, nuestros pequeños deben ser hábiles a la hora de manejar sus emociones, su ansiedad, su autoestima… Veamos más datos a continuación.

 

Los niños deben entender más de personas

Móviles, tabletas, ordenadores… Nuestros niños son nativos en todos estos dispositivos, han nacido viéndonos a nosotros haciendo uso de ellos y es imposible que no sientan una atracción natural por ese universo. Ahora bien, a menudo suele decirse que la tecnología por sí misma no es nociva para nuestros pequeños, pero la psicología que hay tras ella sí.

 

¿Qué significa esto? Nos referimos a lo que se conoce como diseño persuasivo. Cada insignificante detalle que vemos en nuestras redes sociales, en cualquier aplicación, en los videojuegos o incluso el modo en que nos movemos con nuestros dispositivos está diseñado para mantenernos ante la pantalla el mayor tiempo posible.

 

Queda claro que la tecnología por sí misma no es dañina. Nos ha facilitado las cosas de muy diversas maneras, pero la finalidad última de toda aplicación, red social o videojuego es obtener ingresos, así como información de cada uno de nosotros como usuarios.

Para ello, se valen de sofisticados mecanismos psicológicos que a la larga son contraproducentes. No obstante, tengámoslo claro, la sobreexposición temprana a la tecnología no es lo mejor para un cerebro infantil en desarrollo.

 

Los niños deben entender más de personas. Al fin y al cabo, el conocimiento sobre tecnología llega solo, pero la habilidad de empatizar, dialogar, interaccionar con los demás con respeto e interés, debe propiciarse y debemos ser su mejor ejemplo.

 

La tecnología perjudica la sociabilidad y la gestión emocional

La exposición a la tecnología está cambiando la forma en que se conectan los cerebros de los niños. No podemos olvidar que el cerebro de los pequeños está en crecimiento, es muy maleable y sensible a los estímulos. Lo que consigue la exposición temprana a las pantallas electrónicas es la hiperactividad, el tener que procesar múltiple información a la vez de manera rápida.

 

·        Además, se debilitan competencias tan importantes como la atención focalizada, la imaginación, la resistencia la frustración, etc. En el mundo de las tecnologías siempre hay un refuerzo positivo que los mantiene alerta y enganchados.


·        Así, y por si esto no fuera poco, en un estudio realizado en la Universidad de Texas por parte de Sangmin Xun, nos señala que el uso temprano de la tecnología dificulta que los niños y adolescentes aprendan a regular sus emociones. Además, aumenta la tendencia a la ansiedad y la depresión, baja el rendimiento escolar y limita las interacciones interpersonales.

 

·        En este último punto, el profesor Peter Fonagy, citado al inicio, señala algo muy llamativo. La tecnología no solo reduce la calidad de las relaciones de los niños con sus iguales. Además, se está creando cierta distancia entre las generaciones más jóvenes y los propios niños. Estos últimos prefieren ya buscar información a sus dudas en Internet antes que consultar con los adultos.


Los niños deben entender más de personas: sí a la Inteligencia Emocional, a la conexión social, al diálogo

Los niños deben entender más de personas y menos de tener un perfil en Instagram o Facebook. Nuestros pequeños, deben asentar de manera temprana competencias tan básicas como el diálogo, la empatía, la regulación emocional, el interés por los demás, la creatividad, la resolución de problemas, el disfrute por el juego, por la naturaleza…

 

Ello no implica que debamos prohibirles el acceso a la tecnología. Lo que debemos hacer es regularlo, controlar los tiempos de exposición según la edad y más importante aún: ser su mejor ejemplo. No vale con llevarles a un parque y mientras estar pendientes de nuestro teléfono móvil. Tampoco es adecuado darles a entender que Internet es esa herramienta que todo lo sabe y lo soluciona.


A veces, es bueno ir a preguntar a los abuelos o a cualquier otro adulto, salir a explorar, inventar algo con los amigos, jugar, crear, caer, levantarse, construir cosas con las manos y trazar sueños junto a otras personas, etc. Los problemas de la vida no se resuelven viendo un tutorial de Youtube, y por eso, nuestros niños deben ser capaces de afrontar muchos retos por sí mismosDémosles ese aprendizaje y esa oportunidad.

domingo, 14 de febrero de 2021

Sèries i salut mental: ningú és la seva malaltia


NÚRIA JUANICO LLUMÀ     |     Barcelona     |     Diari ARA     |     14/02/2021

 

Els trastorns s'han normalitzat a la ficció, però encara queden estigmes i tabús pendents de resoldre

 

Marçal Nebot té 37 anys, és enginyer informàtic i pare de dos nens. La primera vegada que va veure Homeland no va parar més atenció de l'habitual al fet que la protagonista, Carrie Mathison, tingués un trastorn bipolar. Però mentre la sèrie s'anava desplegant temporada rere temporada, al Marçal li van diagnosticar el mateix trastorn que al personatge principal. "He tingut un període de crisi de dos anys. Ara en fa quatre que estic estable i he tornat a veure Homeland, em feia gràcia", explica Nebot. En aquest retrobament amb la sèrie, s'ha topat amb una representació de la bipolaritat que no encaixa del tot amb el que ell ha viscut. A la ficció, la Carrie es deixa de medicar perquè aquesta és l'única manera que pugui resoldre els trencaclosques que li van apareixent. "Necessita la seva malaltia i desequilibrar-se per poder arribar a la genialitat. No és gaire realista, és més aviat el contrari. Quan la malaltia et desborda et tornes absolutament erràtic i prens males decisions", diu Nebot.

 

Tot i això, que la bipolaritat sigui present en una ficció –i més en una de tanta volada com Homeland– indica que la salut mental no només ja forma part de l'audiovisual, sinó que s'ha deixat d'utilitzar com un component de burla o de discriminació. "Que parlin de nosaltres és positiu, perquè la gent és més conscient de les nostres problemàtiques i s'eliminen prejudicis", apunta Nebot, que alhora subratlla la importància de representar amb precisió la malaltia: "Al ser inexactes es creen estigmes negatius, i això ens perjudica".

Els últims anys són moltes les sèries que han incorporat la salut mental a les trames. N'hi ha que la converteixen en eix central de les seves històries: és el cas de Pureque relata la vida d'una jove amb un trastorn obsessiu compulsiu, o de la comèdia Atypical, protagonitzada per un noi amb trastorn de l'espectre autista. L'última a sumar-se a aquest catàleg és Los espabiladosla nova sèrie d'Albert Espinosa que es pot veure a Movistar+ i que segueix un grup de nois que s'escapen d'un hospital. "Hi ha una tendència cap a la normalització, amb representacions que afronten de cara les situacions, de manera amigable i no discriminatòria", subratlla la professora d'arts i humanitats i antropòloga digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Elisenda Ardèvol, que afegeix que "les narratives poden ajudar a desestabilitzar els estereotips".

 

Més enllà de l'etiqueta

Un dels principals reptes de l'audiovisual ha sigut –i encara és– que els personatges no es defineixin per la malaltia que tenen. "Es tracta de no utilitzar l’etiqueta com a definició del personatge que ho pateix. Cal centrar-nos més en el que mou i remou els personatges, no només la persona afectada, sinó també tots els que l'envolten", destaca el psicòleg i membre de la comissió de cultura del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, Jaume Descarrega. Entre les sèries que han aconseguit abordar aquesta complexitat hi ha la magnètica Euphoria, de la HBO. Una de les seves protagonistes, la Rue, pateix depressió i ansietat. La ficció plasma amb detallisme els efectes de la malaltia, però va més enllà i retrata la Rue com una jove plena de matisos, amb els anhels propis dels adolescents. "És important no quedar-se només amb l'etiqueta, sinó anar més enllà de la superfície", diu Descarrega, que també subratlla la tendència "errònia" a l'hora d'equiparar salut mental amb psicopatologia. "No són només els trastorns. Fa referència a qualsevol problemàtica relacionada amb els pensaments, els sentiments i les relacions amb l'entorn", indica el psicòleg.

 

"Ens trobem molts cops amb el tòpic tan arrelat de la persona amb problemes mentals que encarna el dolent de la pel·lícula. El trastorn mental s'utilitza com a pretext de l'assassí, el maltractador o la persona que fa coses estranyes", apunta la portaveu d'Obertament, Ariadna Rogero. Per aconseguir una representació fidedigna, són molts els productors que demanen assessorament a plataformes i col·lectius com Obertament, que lluita contra l'estigmatització i la discriminació de les persones que pateixen problemes de salut mental. Com a exemple de sèries que tracten aquestes qüestions amb versemblança i rigor, Rogero cita la sueca Bron/Broen. "Crida l'atenció la manera com el trastorn de la protagonista està implícit en l'evolució del personatge, la manera com es relaciona amb l'entorn i com aquest entorn hi reacciona. És un molt bon exemple de com tractar positivament la salut mental en la ficció. Però això mai és blanc i negre i potser hi ha persones amb síndrome d'Asperger a les quals no els agrada com s'hi representa", diu Rogero.

 

La mirada en primera persona

Al capdavall, qui té més a dir sobre la plasmació de la salut mental a la ficció són els que la viuen en primera persona. I, a vegades, una sèrie pot despertar reaccions molt diferents en dues persones amb problemes similars. És el cas de Polseres vermelles, la producció de TV3 que narrava el dia a dia d'uns joves a l'hospital. L'única noia del grup, la Cristina, estava ingressada perquè patia un trastorn de la conducta alimentària. Quan es va emetre, Adriana Aparicio tenia 14 anys. "Estava notant que alguna cosa em passava, però no sabia què era. Veure-la em va ajudar a identificar-ho, perquè era molt similar. No em vaig sentir ni tan sola ni tan estranya", explica Aparicio. Polseres vermelles va actuar com una espècie de mirall. "Recordo un moment en què la noia explica com es veu i no té res a veure amb com ho fan els altres. Jo no em veia gaire grassa, però estava incòmoda amb mi mateixa, amb el meu físic. A partir d'allà vaig començar a investigar", descriu Aparicio.

 

Per a Helen Mercader, en canvi, la sèrie s'allunyava molt de la seva experiència. "Es va estrenar quan tenia 11 anys. Durant la primera temporada no coneixia aquest món, me la vaig mirar i ja està. Però en la segona temporada ja havia desenvolupat trastorns mentals i ho vaig veure des d'una altra perspectiva. Sabia de què estaven parlant", assenyala Mercader. Ella no es va sentir gens reflectida amb el personatge de la Cristina. "La sèrie es fixa molt en els clixés de la malaltia i se centra sobretot en el pes, quan el trastorn de la conducta alimentària va més enllà. A més, t'ho pinten com si estar a l’hospital fossin unes vacances pagades. No ajuda gaire a fer que les persones puguin entendre el trastorn", subratlla Mercader. Tant ella com Aparicio coincideixen en destacar que Polseres vermelles no va influir-les a l'hora de superar la malaltia, si bé Mercader va notar l'impacte en el seu entorn. "El fet que s’estigués emetent la sèrie en aquells moments no va ajudar a fer que els companys de l'esplai comprenguessin la situació. Em deien que ho feia per cridar l’atenció, per imitar la noia. Va ser contraproduent perquè em va portar a rebre encara més estigma", diu.

 

Contra el tabú del suïcidi

En aquest context, un dels aspectes més delicats d'abordar a través de la ficció és el suïcidi. "Sabem que hi ha l'efecte Werther, que estableix que en determinats moments les creacions artístiques poden moure a la identificació per part dels espectadors i poden fer que un suïcidi tiri endavant. L’important de les sèries és que no caiguin en un sac buit. Cal preguntar-se: qui les pot veure i en quin moment es poden veure?", apunta Descarrega. La producció de Netflix Por trece razones, molt popular sobretot entre adolescents, va aixecar polèmica durant l'emissió de la primera temporada perquè mostrava de manera explícita el suïcidi de la protagonista. Diversos experts en salut mental van queixar-se del contingut, i més tard Netflix va decidir incorporar un missatge abans de cada episodi que alertava de la temàtica i proporcionava als espectadors vulnerables vies de contacte per demanar ajuda. Més endavant, també la HBO va col·locar una alerta sobre salut mental abans de les seves produccions. "És fonamental plantejar i animar a la demanda d’ajuda per part de la persona que ho pateix, com també desdramatitzar la qüestió que els psicòlegs són necessaris", diu Descarrega.

 

La responsabilitat dels creadors a l'hora de plasmar qualsevol problema de salut mental és molt alta, i cal anar en compte amb els efectes que pot tenir. En general, els experts coincideixen en subratllar que parlar de trastorns a les sèries és positiu perquè ajuda a visibilitzar-los, dona eines a la societat per empatitzar-hi i afavoreix el diàleg. Ara bé, Ardèvol alerta que és perillós "caure en l'altre extrem, creure que a les persones malaltes en realitat no els passa res i que no necessiten curar-se o medicar-se". Arran de la sèrie Los espabilados, també ho alertava la setmana passada la crítica televisiva de l'ARA Mònica Planas, que relatava com "els protagonistes fugen del psiquiàtric perquè no són ells els que estan malalts, sinó que la culpa és del món, que no els comprèn". En la mateixa línia, Ardèvol subratlla que "negar el problema amb una representació en què els personatges poden fer una vida al marge d’una cura o un acompanyament és una situació utòpica, que amaga fets reals", i recalca que "el debat és precisament aquest, com situem i normalitzem la malaltia".

 

Un festival sobre la salut mental en temps de pandèmia

Quina és l'empremta psicològica que ens deixarà la pandèmia? El festival Brain Film Fest intentarà esbrinar-ho a través de pel·lícules i documentals que es projectaran del 18 al 20 de març al Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB). "És un tema d'una importància cabdal, perquè té una incidència tremenda. Just ara n'estem veient la punta de l'iceberg", explica el director del festival, Albert Solé. Per posar una mica de llum sobre aquesta qüestió, el festival exhibirà pel·lícules com Sistem crasher, la història d'una nena de nou anys que veu com un episodi traumàtic viscut en el passat comença a emergir en la seva memòria. "És una pel·lícula complexa sobre com aquesta situació acaba tensionant tot el sistema assistencial alemany", diu Solé. Un altre dels títols destacats en la programació del festival és Femme fille, un documental sobre la pressió d'una model sobre el seu físic.

Més enllà de les projeccions, el festival també acollirà activitats paral·leles com conferències i taules rodones al voltant de la salut mental, la neurologia i el cervell. En aquesta edició, el Brain Film Fest adopta el lema Brain crash i tindrà un format híbrid. Si la crisi sanitària ho permet, la programació es podrà veure de manera presencial al CCCB, però també virtualment mitjançant un acord amb la plataforma Filmin. El festival està impulsat per la Fundació Joan Maragall en col·laboració amb la Fundació Uszheimer i la productora Minimal Films. 

sábado, 13 de febrero de 2021

Cómo enseñar a tus hijos a detectar información falsa en Internet


ROXANA IBÁÑEZ MACHADO     |     La Vanguardia     |     25/10/2020 

Historias o reels en Instagram, bailes o coreografías en Tik Tok, retos virales en YouTube, videojuegos u otra infinidad de páginas en la red. Muchos niños y adolescentes pasan horas y horas pegados a sus dispositivos móviles y son bombardeados con anuncios y mensajes durante todo el día que, en gran parte, pueden ser bulos o noticias falsas que consumen sin filtros. ¿Pueden aprender a diferenciar las fake news de la información contrastada? ¿Los padres pueden ayudarles? ¿Cómo fomentar en ellos el pensamiento crítico?

Una de las competencias clave para ayudar a los niños y jóvenes a identificar una noticia falsa, las fake news o los bulos, es el pensamiento crítico. Sin embargo, solo el 22,5% de los adolescentes entre 14 y 16 años afirma haber recibido formación sobre cómo formarse un criterio sobre la información que encuentran en internet. Al menos así lo reflejaba un estudio de la Fundación de Ayuda contra la drogadicción (FAD), Google y BBVA presentado a principios de 2019.

Noticias falsas, “fake news”, bulos ¿de qué estamos hablando?

Es importante ir fomentando poco a poco en nuestros hijos e hijas el pensamiento crítico para que cuando se enfrenten a una noticia puedan utilizarlo como herramienta para examinar lo que están viendo o leyendo, y aprendan a analizar las fuentes antes de darle más difusión. Es una de las competencias claves de este siglo, asegura Eulàlia Alemany, directora técnica de FAD, institución que junto a Google y el Gobierno de España llevan adelante el proyecto (In)fórmate, que tiene como objetivo fomentar el pensamiento crítico y la alfabetización mediática entre los adolescentes.

El pensamiento crítico es una de las claves para distinguir el contenido útil y veraz de los datos falsos. Pero ¿qué son exactamente las fake news o los bulos? Estamos hablando de contenidos falsos o potencialmente engañosos pero que tienen una apariencia de noticia verdadera.

Pero también hablamos de desinformación, contenidos que se generan con una información falsa, inexacta, engañosa, pensada o diseñada para ser difundida con el objetivo de provocar o causar algún daño, responde Pere Masip, experto en investigaciones sobre desinformación.

Uno de los rasgos de las noticias falsas, fake new, bulos o… como prefieras llamarlo, es que tienen un carácter emocional muy importante. “Antes la veracidad estaba fundamentada en los hechos. Ahora cada vez son más importantes las emociones y esto crea distorsión y permite jugar con ellas. Si yo pienso de una forma determinada, lo que yo pienso es más importante que la realidad”, subraya Masip.

Cuando esa fake news o bulo conecta con algo – la sorpresa, ideología o las inquietudes de alguien–, esa persona decide creérselo. La raíz de todo es que cada vez hay menos pensamiento crítico. Suele pasar a niños, adolescentes, pero también les pasa a los adultos hoy en día, afirma Joaquim Serrabona, presidente de la sección de educación del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña (COPC).

Lo que esconden las “fake news”

No nos engañemos: los adultos también caen en la trampa de creerse las fake news. Un ejemplo. El pasado mes de abril, el 26,6% de españoles reconocía haber compartido contenido falso relacionado con el coronavirus. Pero lo más grave es que, según los expertos, los niños y adolescentes son más vulnerables frente a esas fake news.

¿A qué peligros se exponen nuestros hijos cuando le dan clic a ese bulo o fake news? Primero, se arriesgan a dejarse manipular por una información que no sea real, apunta Alemany. La experta pone el foco en la enseñanza y desarrollo de la autodisciplina para poder manejar esas informaciones. “Porque igual que uno no se informa de una enfermedad en una ferretería o en un establecimiento de alimentos, hay que ir mirando las fuentes adecuadas, pues esa información puede ser muy perjudicial si no la estamos contrastando”, dice.

Y aunque las fake news pueden ser las mismas que le llegan a los adultos, no hay que olvidar que los más jóvenes pueden caer más fácilmente en el engaño, porque tienen que desarrollar todavía sus mecanismos de protección, subraya Alemany.

En la misma línea, Masip destaca que la desinformación o los bulos también pueden favorecer cierta visión negativa de todo lo que es diferente, ya sean los inmigrantes, la orientación sexual, o las personas con discapacidad, entre otros.

Además, según el psicólogo Joaquin Serrabona, cuando recibimos estos contenidos engañosos puede haber dos tipos de situaciones: las noticias falsas que aumentan la sensación fóbica, es decir, que te hacen huir o ser enemigo de cosas; y, todo lo contrario, las que crean una filia. La reacción depende un poco de lo que tú estás deseando.

Otra tendencia actual en las redes sociales– y preocupante para los padres y madres de adolescentes–, es la propaganda política, difícil de filtrar y contrastar. Algunos partidos políticos han empezado a utilizar redes como Tik Tok para inculcar mensajes a jóvenes de entre 13 y 24 años. Es una táctica habitual de la ultraderecha en todo el mundo.

“Hay partidos políticos que lanzan contenidos que no necesariamente son noticias falsas pero sí que dan una imagen sesgada, incompleta, de la realidad con la idea de que los jóvenes las consuman y se creen un marco ideológico”, valora Pere Masip.

El primer antídoto ¡Pensamiento crítico!

 La clave está en comentar, es decir, hablar o poner ejemplo de qué noticias hay”, dice Alemany. “Aplicar el desarrollo del pensamiento crítico pasa por detectar y analizar la información que me llega, luego reflexionar sobre su pertinencia, su credibilidad, sus fuentes… para posteriormente posicionarse, decir ‘mira pues esto no me lo creo o no es cierto, porque las fuentes no están bien’; y finalmente, seleccionar y recomendar la información que sea contrastada”, agrega la experta de FAD.

Otra clave es poder estar con ellos para aportar ese pensamiento externo, dice Serrabona. Al niño corresponde acompañarlo, es decir estar ahí, vigilar, orientar o prohibir cuando hay una página que no conviene. Mientras que al adolescente hay que “supervisarlo” y, aunque nos parezca entrar mucho en su intimidad, esto también forma parte de su educación.

Todo esto es muy importante porque no hay que olvidar que el 84,5% del alumnado en 1º de la ESO ya tiene móvil propio, el 61% se lo lleva a dormir, y el 58% de los jóvenes entre 12 y 13 años reconoce que pierde la noción del tiempo cuando está navegando.

Cómo entrar en el mundo virtual de tus hijos

Para muchos padres resulta una misión imposible explicar, sobre todo a los adolescentes, que lo que están viendo no es verdad. Sin embargo, una buena comunicación y algunas pautas pueden facilitarte ese proceso.

Evita cuestionarlo todo

Uno de los grandes fallos de los padres y educadores es cuestionarlo todo y de forma tajante, afirma Joaquim Serrabona. Lo más conveniente es poder entrar y aceptar un poco lo que están viendo, para después dar tu opinión. Y si evidentemente es algo peligroso, a partir de ahí poner los límites que sean necesarios. Mejor si es una resolución compartida con el adolescente, que para ellos eso es importante.

Valora aspectos positivos

Intenta construir el pensamiento crítico no siempre desde la crítica, sino resaltando algunos aspectos positivos que pueda tener ese youtuber o esa persona que siguen tus hijos, dice el psicólogo del COPC.

Habla de las noticias y los bulos

Es muy importante que estemos pendientes de qué noticias nos llegan y hablar de ellas, de los bulos que corren, y estar siempre en ese proceso acompañando a los más pequeños en el uso de las informaciones accesibles a través de internet y, sobre todo, en ese análisis para poder posicionarse. También hay que hablar sobre los riesgos que puede tener el difundirlas, dice Alemany.

Sé un experto en atrapar bulos

Aunque no es lo mismo una fake news dirigida a los jóvenes que a los adultos, Masip aporta alguna pista para reconocer una noticia falsa y que a la vez podamos explicarles a los hijos. Por ejemplo, lo más básico, el tipo de información que se presenta en una captura de pantalla, y no aparece un enlace, ni fuente, el autor es desconocido y hay una apelación a las emociones, dice el especialista.

Comparte con tus hijos

Compartir con ellos información te ayudará a ver que están consumiendo. Pero además puedes aprovechar para comentar qué tipos de contenidos están consumiendo y, usando esas claves, intentar hacerles ver que un contenido igual no es 100% real y que no todo lo que se ve en las redes sociales o en internet es cierto.

Pautas para detectar las “fake news” ¡válidas también para padres!

Los chavales deben ser conscientes que no todo lo que está por escrito es veraz y que antes de reenviar algo se tiene que contrastar, afirma Eulalia Alemany. Hay muchas herramientas que pueden ayudarles como (In)fórmate, u otras iniciativas contra los bulos como Newtral o maldita.es, a las que se puede recurrir para detectar si una noticia es o no falsa.

En la web de FAD también se puede encontrar un decálogo para ayudar a los chicos y chicas a convertirse en verdaderos cazadores de fake news. Aquí algunas de esas pautas:

El test de la reacción inmediata

Si la noticia te ha provocado una intensidad emocional muy elevada, debes desconfiar. Uno de los objetivos de las noticias falsas es generar un alto rechazo o sorpresa.

La reafirmación de ideologías extremistas

Otro elemento que debe levantar sospechas son los argumentos radicales sin desarrollar. Las cosas son así porque son así. Incluso intentan disuadir de que investiguemos.

Sin fuentes ni enlaces

Por lo general, en las noticias falsas no se suele encontrar ni un solo sujeto de la información, ni documentos, informes o actos públicos que interpretemos como familiares. Tampoco algún enlace al que se pueda acudir para comprobar los antecedentes. Busca si la noticia está en Google News o en algún medido de comunicación.

El mejor cómplice de una noticia falsa

El gancho es el titular. Lo más aconsejable es entrar a la noticia y comprobar si realmente tiene alguna relación con el titular. También mira cómo está redactada la noticia: si ves faltas de ortografía o errores de estilo, es una fake news. Los medios de comunicación con cierto prestigio no suelen cometer esos errores.

No te dejes llevar por los números

Muchas veces, las fake news se disfrazan de datos y estadísticas para obtener una apariencia de rigor. Lo más normal es que en una noticia falsa esas cifras no tengan ningún sentido ni se puedan identificar con ninguna fuente fiable.

jueves, 11 de febrero de 2021

Resiliencia zombi o cómo el cine apocalíptico fortalece ante la pandemia


ALEXIS RACIONERO     |     LA VANGUARDIA      |      22/01/2021

Una investigación muestra que los aficionados a la ficción aterradora se adaptan mejor a las situaciones que ha traído el virus
 
Un equipo de investigadores vinculados a la Penn State University ha constatado, después de realizar un test psicológico a más de trescientas personas, que mirar películas de terror apocalíptico nos prepara mejor ante la realidad que nos está haciendo vivir la covid.
 
El coordinador de esta investigación, John Johnson dice que “cuantas más películas de zombis, invasiones alienígenas y epidemias apocalípticas ha visto una persona antes de la Covid-19, mejor sabe enfrentarse a la pandemia actual".
 
Por tanto, ser espectadores de cine zombi o apocalíptico nos hace más resilientes. La resiliencia es la capacidad de adaptarse a la adversidad con positivismo y naturalidad. Ser capaz de superar situaciones traumáticas como la muerte de un ser querido, la enfermedad o un grave accidente. Es la naturaleza de las personas que aceptan las dificultades como parte de la vida, sin venirse abajo o escudarse en la queja permanente.
 
En estos tiempos de pandemia, la resiliencia tiene mucho que ver con la condición mental, y el consumo de cierto tipo de cine nos prepara para las situaciones que nos trae el virus. Por desgracia, los escenarios apocalípticos de la ciencia ficción, fusionada con el terror catastrofista, se van convirtiendo en realidad.
 
La falta de recursos naturales, la contaminación y las epidemias son parte de nuestro día a día. Los zombis todavía no circulan por las calles, aunque a veces el aborregamiento del pensamiento único del capitalismo de vigilancia, nos hacen pensar en ellos. Afortunadamente, no llegará el día en que nos devoremos los unos a los otros, pero la pandemia instala una mirada en el otro de desconfianza, viéndolo como posible infectado. Son nuevas situaciones psicológicas que vivimos y que los consumidores de pelis de zombis tienen absolutamente integradas, por eso son más resilientes.
 
No obstante, el resultado de la investigación plantea la eterna duda de si consumir un tipo de ficción nos impulsa a volvernos como ella o purgar sus miedos y adquirir sus enseñanzas. Es decir, si ver cine zombi nos convierte en violentos sanguinarios ávidos de carne o en personas más aptas para la supervivencia en un mundo apocalíptico. Obviamente, la investigación del profesor Johnson y su equipo se alinea en esta segunda postura.
 
Desde aquí, no dudamos de las capacidades de la ficción para prepararnos ante las situaciones de la vida. Por eso, ver cine apocalíptico puede aportarnos claves para transitar mejor esta pandemia.
 
Las aportaciones de la ficción apocalíptica a la resiliencia
 
Realidad ficcionada
 
Las historias narrativas y audiovisuales son una preparación para situaciones de la vida. Continuamente, aquello que contemplábamos como una ficción se vuelve realidad.
Si vemos o leemos buena ficción, tenemos mayor capacidad de adaptación porque tenemos más herramientas y pistas de lo que sucede. La ficción traza un mapa del nuevo territorio en el que nos toca vivir. El cine apocalíptico no es solo entretenimiento, sino aprendizaje. Realidad y ficción se tocan de una forma recíproca.
 
Ensayo mental
 
La ficción apocalíptica supone un ensayo mental para situaciones que el futuro puede deparar. Antes de la pandemia pocos creían que iríamos con mascarillas en la cara o que veríamos las calles de la ciudad desoladas. Transitando en soledad por las desiertas grandes avenidas de la ciudad, uno se siente como el último hombre vivo de la ficción.
Actos como el aprovisionamiento de víveres compulsivo, son escenas que hemos contemplado en múltiples ficciones. La ficción apocalíptica nos aporta esa sensación de déjà-vu y cierta idea de cómo actuar, porque lo hemos ensayado previamente.
 
Nuevos escenarios y horizontes
 
La ciencia ficción parte de la creación de nuevos mundos o la reinterpretación del nuestro en un futuro lejano o inmediato. En su vertiente apocalíptica, la visión tiende a ser distópica o poco esperanzadora. Mundos dominados por las máquinas o nuevas civilizaciones, invasiones extraterrestres o el hombre devorado por si mismo y las guerras nucleares. Múltiples nuevos escenarios que el espectador integra, aprendiendo a crear nuevos horizontes.
 
Supervivencia y recursos
 
Probablemente el motor vital en el apocalipsis o la amenaza zombi es la supervivencia. Casi todo pasa a ser superfluo. La supervivencia se erige en valor esencial y esto permite la irrupción de recursos antes desconocidos. Cuando la necesidad apremia, sacamos lo mejor de nosotros mismos. Los valores vitales se transforman. Las pequeñas cosas cobran valor.
 
En una película como Cuando el destino nos alcance, poder ver una puesta de sol puede ser el mayor deseo de un moribundo. El simple hecho de poder comer un plato caliente, el mejor de los placeres. Encontrar a un amigo, la mejor de las recompensas. Normalmente, la necesidad de sobrevivir nos retrae a lo primitivo e instintivo, con héroes solitarios que se acaban dando cuenta de que para hacer frente a la catástrofe, invasión o pandemia, necesitan de la ayuda del grupo.
 
Mantener la integridad y los valores
 
En las situaciones apocalípticas resulta esencial no perder los valores y saber mantener la integridad. Aunque ciertas películas instiguen a sobrevivir a toda costa, suelen triunfar posturas como la unión hace la fuerza, una premisa fundamental tanto de la ciencia ficción clásica de los cincuenta como de exitosas series contemporáneas como The Walking Dead.
 
La voluntad de sobrevivir y reponerse al apocalipsis zombi o epidémico proviene de mantener intactas la esperanza e ilusión. Los héroes o heroínas apocalípticos deberán transitar pruebas para demostrar su integridad y compromiso con estos valores.
 
    10 Títulos imprescindibles de cine apocalíptico
 
1-La guerra de los mundos (Haskin, 1953/ Spielgberg, 2005)
2- La noche de los muertos vivientes (G. Romero, 1968)
3- 28 días después (D. Boyle, 2002)
4- The Walking Dead (F. Darabond, 2010/17)
5- Tren a Busan (Y. Sang-ho, 2016)
6- Soy leyenda (F. Lawrence, 2007)
7- Estallido (W. Petersen, 1995)
8- El síndrome de China (J. Bridges, 1979)
9- Cuando el destino nos alcance (R. Fleischer, 1973)  
10 -El planeta de los simios (F. Schaffner, 1968)