martes, 17 de enero de 2023

¿Te interrumpen mientras hablas?. Esto es lo que puedes hacer

 VALERIA SABATER        |       La Mente es Maravillosa     |      01/02/2022 

Hay usurpadores de palabras, personas que te interrumpen cuando hablas una y otra vez, que no te dejan argumentar y que no saben escuchar. ¿Qué podemos hacer ante estas situaciones tan frustrantes?
 
¿Te interrumpen mientras hablas? En efecto, hay personas con una tendencia crónica a no dejar que termines tus frases, a usurpar palabras, a bloquear tus razonamientos y a invadir tus tiempos. Algunos lo hacen sin ser conscientes de ello; sin embargo, otros hacen del arte de la interrupción una constante que roza la falta de respeto.
 
¿Qué podemos hacer ante estas circunstancias? Los expertos en materia de comunicación nos dan un consejo básico: no perder la calma. Lo último que debemos permitir es que un diálogo derive en discusión y que nosotros mismos perdamos el control al quedar supeditados por la frustración. Mantener la paciencia y manejar una serie de claves nos permitirá salir airosos de esas situaciones.
 
Se sabe que la primera ministra Margaret Thatcher era toda una experta en lidiar con estas situaciones. Estudios, como los realizados por la Universidad de York, vieron que la dama de hierro era muy hábil a la hora de aplicar lo que se conoce como superposición competitiva. Lograba que nadie la interrumpiera gracias a una comunicación firme, contundente y muy rápida.
 
Obviamente, no todos hemos desarrollado una habilidad tan grande en el arte de la argumentación. Sin embargo, sí que podemos tomar medidas para mejorar. Lo analizamos a continuación

Qué hacer cuando te interrumpen mientras hablas
 
¿Mal educados? ¿Impacientes? ¿Estilo de comunicación violenta? Cuando te interrumpen mientras hablas, lo primero que experimentas es desconcierto y molestia. A nadie le agrada que interrumpan la exposición de su razonamiento para intentar echarlo abajo o, incluso, completarlo.
 
Lo curioso de estas situaciones es que a menudo derivan de un factor cultural. Interrumpirse es para muchas personas algo habitual en la dinámica familiar. Hay grupos de padres, hijos y hermanos acostumbrados a hablar muy rápido, a no escucharse y a interrumpirse. Este estilo de comunicación se aplica de manera inconsciente después a cualquier contexto.
 
Así, trabajos de investigación, como los realizados en la Universidad de Delhi, inciden en algo interesante sobre este tema. Es importante intentar comprender por qué nos interrumpen. Hay quien se siente inspirado y motivado por nuestra conversación y solo intenta aportar sus ideas dejándose llevar quizá por la emoción y el impulso.
 
Por otro lado, podemos encontrarnos también al comunicador narcisista, a ese perfil que busca tener el control de la conversación y llevarla a su terreno. Es importante saber ante quién estamos para reaccionar y actuar de manera más ajustada. Descubramos por tanto qué hacer cuando te interrumpen mientras hablas.
 
Reacciona tras la tercera interrupción: recuerda a tu interlocutor en qué consiste un diálogo
Si durante una conversación tu interlocutor te interrumpe tres veces seguidas, actúa. No dejes pasar más tiempo. Tras esa tercera rotura en el hilo comunicativo, se evidencia ya un claro patrón orientado a asaltar tus ideas y opiniones.
 
Ese será el momento en explicitar las condiciones del diálogo. La primera, que una conversación supone saber escuchar para poder responder. Segundo, que cada persona dispone de un tiempo para comunicarse que el otro deberá respetar. Esos son los pilares de la comunicación, de la buena comunicación.
 
Explica cómo te sientes ante cada interrupción

No importa que sea un compañero de trabajo, un vecino, un amigo de toda la vida o nuestra pareja. Es prioritario explicarle a la otra persona lo que supone para nosotros que nos interrumpan mientras hablamos. Quizás no se dé cuenta del impacto de la dinámica que está imponiendo en el intercambio, pero nosotros se lo podemos hacer saber.
 
“Cuando me interrumpes de forma constante me siento infravalorado. Es como si no respetaras mis opiniones y razonamientos. Además, pierdo el hilo de mi argumentación, olvido lo que estaba diciendo y me siento frustrado. Esa conducta tuya es una falta de respeto y yo al menos lo vivo de ese modo”.

El arte de la comunicación no verbal
  
A la hora de referirnos a las conversaciones y los procesos comunicativos, situamos toda la atención en el mensaje. Sin embargo, se nos olvidan las formas. La comunicación no verbal tiene la misma relevancia que nuestros argumentos, ideas y razonamientos. Por ello, a la hora de hablar con un ladrón de la palabra, tendremos que tener en cuenta lo siguiente:
 
·        Imponte. Mantén una adecuada distancia, hombros rectos, cuello firme y no cruces los brazos… No seas esa figura siempre accesible dispuesta a ceder o a priorizar la amabilidad.
·        Usa un tono de voz firme y seguro. Ideal si tus frases van al grano, sin rodeos y con gran claridad.
·        Anticípate. Intenta comprender en qué momento la otra persona va a proceder a su asalto comunicativo (interrupción) para actuar. Levanta el dedo o la mano y pide no ser interrumpido.
 
¿Te interrumpen mientras hablas? Examina y afina tus habilidades de comunicación
 
Si te interrumpen mientras hablas en varios contextos (en especial el laboral y el personal), es momento de revisar tus habilidades de comunicación para evitar que esto suceda. Hablábamos al inicio de Margaret Thatcher y su habilidad en materia comunicativa durante sus sesiones en la Cámara de los Lores.
Más allá de adquirir o no las competencias en comunicación de un político, están sin duda una serie de claves muy básicas que todos podemos aprender. Son las siguientes:

·        Entrena tu habilidad mental en materia argumentativa: ten claro de manera rápida qué quieres decir antes de expresarlo.
·        Ve al grano, no des rodeos a la hora de comunicar.
·        Deja que la pasión y la emoción impregnen tus palabras.
·        Demuestra confianza en lo que expresas.
·        Deja hablar al otro y escucha. Da ejemplo, sé mejor que los demás.
·        Transmite positividad, pero exige ser escuchado.
·        Si te interrumpen, deja hablar hasta que terminen. Después guarda silencio unos instantes y demanda a la otra persona que haga lo mismo contigo. Recuérdales qué les falta mucho por aprender en materia comunicativa.
 
Para concluir, decía un proverbio árabe que si lo que vamos a decir no es más bello que el silencio, es mejor no decirlo. A veces, nada es más sabio que saber callar para escuchar al otro. Mejoremos al máximo ese arte que une a las personas: la comunicación. 

lunes, 16 de enero de 2023

Marian Rojas: Imitamos a nuestros padres por genética, pero con voluntad nos construimos a nosotros mismos

CRISTINA LÓPEZ SCHLICHTING     | Fin de Semana Cope-Audio    |     18/06/2022

Redactora Miguel Soria

La psiquiatra, autora de 'Encuentra tu persona vitamina', cuenta en Fin de Semana con Cristina por qué acabamos haciendo lo mismo que odiábamos de nuestros progenitores

Primero no soportas lo que hacen, luego lo reflexionas y, finalmente, les imitas. Es algo muy curioso que nos ocurre mucho y tiene su explicación, la cual da en Fin de Semana con Cristina nuestra psiquiatra de cabecera Marian Rojas, autora de 'Encuentra tu persona vitamina': “A mí me pasa mucho, sobre todo desde que soy madre. Tenemos una carga genética del 40 por ciento de que lo que somos viene de ahí, de lo que son nuestros padres y abuelos, de su forma de ser”.

Pero no siempre es así y la adolescencia, como bien se sabe, es una época de pura rebeldía, de 'noes' a los padres: “Hay un momento en la vida, que es la adolescencia, en que nos rebelamos, cambiamos de estilo y a veces de amigos. Ahí se expresan con fuerza los cimientos emocionales: cuando somos pequeños lo que vemos en casa es lo que vemos, es lo normal, si se come carne, hay gritos, etc., y a medida que nos hacemos mayores nos enfrentamos a lo que vemos en el mundo. En lo más profundo tomamos como referencia lo que vemos en casa”.

Si esos cimientos emocionales son buenos, los repicaremos, pero si son malos, “nos vemos repicando cosas malas y podemos no darnos cuenta de ello, como estar con parejas tóxicas, y llegar a decirnos “cómo es posible que con lo que he odiado esto ahora me veo metido”, y eso tiene que ver con que desde que somos pequeños normalicemos”.

Entonces, si imitamos a los padres, ¿en qué medida somos libres? “Los genes nos influyen pero no determinan, aquí entra en juego la voluntad, con ella podemos moldearnos, eso sí, con pequeños hábitos y teniendo paciencia”, termina Marian.

Nota.- Hay un audio que dura unos 4 minutos, pero en síntesis lo que dice es lo que se publicó.

sábado, 14 de enero de 2023

Uno de cada cuatro españoles afirma haber consumido por promera vez en 2022 un ansiolítico o conocer a alquien que lo ha hecho

 

Agencias – Servimedia      |     Madrid     |     La Vanguardia     |     09/01/2023

Un 25% de la población afirma haber consumido por primera vez un ansiolítico o conocer a alguien que lo ha hecho durante 2022, y los colectivos con una salud mental más vulnerable son los jóvenes entre 18 y 29 años, además de las familias con hijos menores de edad.

Así se desprende del ‘XII Barómetro de las Familias en España' presentado este lunes y realizado por la empresa de investigación GAD3 mediante una encuesta ‘online’ a 1.002 hogares de todo el país, incluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Las familias españolas comienzan a sentir en su salud mental el impacto de la pandemia y de la crisis económica, según destaca el informe promovido por la Fundación The Family Watch. 

Los indicadores de deterioro de la salud mental en los hogares encuestados cobran especial relevancia el ámbito personal y familiar. Así, resulta preocupante que más de la mitad de los entrevistados reconozca que, ellos mismos o alguien de su entorno, ha sufrido preocupación (77%), irritabilidad (61%), alteración del sueño (57%) o angustia (54%), durante el último año, porcentajes que han aumentado con respecto al año anterior.

Las causas de este deterioro de la salud mental, en los adultos se encuentran sobre todo en las dificultades económicas (70%), el sentimiento de soledad (46%), y la incertidumbre en general (43%).

Y junto a esto, la sensación de soledad que es, también, un aspecto que va en aumento, casi el 39% de los encuestados reconoce haberla experimentado en el último año.

Familias con menores

Con respecto a los jóvenes, el impacto en la salud mental apunta al ámbito de Internet. Así, las familias españolas consideran que los principales motivos para el deterioro de la salud mental de los jóvenes son la influencia de las redes sociales (53%), el aumento del ‘bulling’ en los colegios (43%) y la baja autoestima (39%).

Según la directora general de GAD3, Sara Morais Vargas, es destacable que "el deterioro de la salud mental ha sido más intenso en las familias con hijos menores y también en los adolescentes y jóvenes". Por ello, añadió que "hace falta un acompañamiento muy cercano a las familias y los sectores más vulnerables de la población”.

En ambos colectivos, el barómetro destacó un mayor consumo de alcohol y de ansiolíticos. En la población de 18 a 29 años, se incrementó en 16 puntos el consumo de ansiolíticos que se realiza por primera vez, y en 10 puntos el consumo de alcohol; por su parte, las familias con hijos menores constataron 8 puntos más en cuanto a consumo de ansiolíticos y 11 puntos más en cuanto a haber consumido más alcohol de la cuenta.

Crisis e hijos

La incertidumbre también es una consecuencia de la crisis económica en la que nos encontramos. Más de la mitad de las familias españolas (52%) considera que la situación económica actual en España es mala. Y todo ello tiene un impacto especial sobre las perspectivas de futuro de ellas.

Así, un 24% de los encuestados (7 puntos más que en el barómetro anterior) considera que dentro de un año la situación económica de su familia será peor que en la actualidad, registrando niveles de pesimismo similares a los de la crisis sanitaria (30% en 2021) o a los de la crisis financiera (27% en 2012-2013).

Esta incertidumbre e inestabilidad también afectan a la hora de formar una familia, y lo demuestra el hecho de que, más del 80% de los encuestados considere que actualmente existen más dificultades para formar una familia que en generaciones anteriores.

La prioridad para los jóvenes españoles sigue siendo viajar y conocer diferentes culturas (73%), seguida de prosperar profesionalmente (65%) y ampliar los estudios (50%). Por tanto, queda en último lugar la decisión de formar una familia.

Sin embargo, existe la percepción de que la familia está bien valorada social y laboralmente, aumentando, incluso, en 6 puntos con respecto al año anterior (del 51 al 57%).

Internet, series y tv

Otro de los aspectos que se analiza, un año más en el Barómetro, es el uso de internet y las redes sociales y su incidencia en la educación y la vida de las Familias. En este sentido, casi un 60% de los entrevistados considera que son las propias Familias las que deben participar, como principal actor social, para reducir el impacto de las redes sociales en los jóvenes.

Son ellas las que deben tener el papel principal en su gestión y en la educación de los menores. Y junto a esto, más de la mitad de los encuestados (54%) ha reconocido no estar de acuerdo en considerar que las series y programas dirigidos a jóvenes (como pueden ser la serie ‘Élite’ o ‘La Isla de las tentaciones’), fomentan las relaciones “sanas”.

Para María José Olesti, directora general de la Fundación The Family Watch, “un año más el Barómetro de la Familia TFW, aporta cuales son las preocupaciones y los problemas a los que se enfrentan las Familias en España. Necesitamos mayor valentía a la hora de implementar medidas reales y de calado que realmente les ayuden, y que se les dé una valoración no solo en el aspecto económico, sino también en el ámbito político y social".

Por ello, destacó que el anteproyecto de la Ley de Familias "debe tener en cuenta la generalidad de todos los casos, no solamente unas minorías, pero todavía se está a tiempo, ya que con los datos de este Barómetro se puede tener una situación en tiempo real de la familia en España”.

“El significativo deterioro de la salud mental y el incremento de las cifras de los problemas psicológicos, demuestran que las familias necesitan estabilidad, que se les ayude y fortalezca y, por tanto, alejarlas de la incertidumbre y los vaivenes ideológicos o políticos. Hasta que esto no suceda, no podremos revertir las pésimas cifras de demográficas que tenemos en nuestro país”, concluyó.

jueves, 12 de enero de 2023

Pensar en positivo: un aprendizaje necesario para vivir con ilusión


Dr. Enrique Rojas       |    Alimente+ - El Confidencial.com      |       19/12/2021 

1.- Tener perspectiva

Tener una visión optimista es fruto de educar la mirada psicológica, que mira lo bueno y lo malo de cada circunstancia para quedarse con lo primero y pensar qué puede y debe cambiar de lo que le rodea. 

A pocos días de las fiestas de Navidad, se nota ese cambio en el ambiente: festivo, jovial, positivo. Todos disfrutamos en mayor o menor medida de estos días, ya sea por los días libres, las cenas con los amigos, pasar tiempo con la familia… Pero el pensar en positivo realmente cambia la manera que tenemos de ver el mundo, y eso tendría que ser nuestra costumbre, nuestra realidad, nuestro hábito, para poder vivir con esa ilusión no solo en Navidad, y contagiar a quienes nos rodean de ese sentimiento optimista, alegre, alborozado, creando un entorno relativamente más feliz. 

El optimismo es una forma positiva de captar la realidad. Ser una persona animada es algo que se aprende, es una tarea personal que lleva tiempo, un trabajo artesanal. No está en el equipaje hereditario sin más: es algo que se ha ido alcanzando mediante esfuerzos repetidos. Se trata de una educación de la mirada psicológica que anota lo negativo y lo positivo de cada circunstancia, pero que sabe quedarse más con lo segundo y eso le lleva a pensar en lo que puede y en lo que debe cambiar. Pone los medios adecuados para intentarlo, a pesar de los pesares. Educar es seducir con lo valioso, es convertir a alguien en persona cada vez más libre. Educar es enseñar a pensar. La cultura consiste en enseñar a vivir. 

Si sabemos manejar nuestra memoria y percepción de forma correcta, tenemos más datos y siempre hay un ángulo positivo de la realidad, una zona por donde debemos colarnos para ver la parte buena de nosotros mismos y de nuestro entorno. Se necesita querer y tener paciencia. Lo primero es determinación; lo segundo, saber esperar y saber continuar. 

Poner las luces largas

La mirada inteligente es la que pone la atención en el medio y largo plazo, no en lo inmediato. Hay que poner las luces largas en el camino. De ese modo hay derrotas fuertes que al cabo de cierto tiempo se convierten en auténticas victorias. No hay que venirse abajo cuando las cosas se ponen difíciles o no salen como se esperaba. Hay que crecerse ante las dificultades, perseverar, luchar, esforzarse, insistir y levantarse de nuevo. Si esto se va practicando poco a poco, gradualmente, se convierte en una segunda naturaleza. 

Hay que desechar completamente dos notas fundamentales del pesimista: el derrotismo, que no es otra cosa que adelantarse en negativo, pensar que las cosas saldrán mal; y el victimismo, creer que uno siempre sufre daños y es perjudicado, que las cosas son así y que siempre circulan por ese derrotero. Decía Winston Churchill que “el optimista ve una oportunidad en toda calamidad”. La vida es como la navegación a vela: el pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas. 

El optimismo es el arte de vivir con esperanza. Y esta manera de ver las cosas, de enfrentarse al mundo, nos ayuda a estar más cerca de una felicidad razonable, en la que exista una buena proporción de la realidad y los sueños. La felicidad descansa sobre una actitud mental positiva, un esforzado intento de vivir en armonía con uno mismo; ese camino pasa por haber ido resolviendo el fondo conflictivo que se hospeda en todos nosotros. 

A medida que vamos descubriendo la complejidad de la existencia, nos damos cuenta de que la felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación de la realidad que uno hace. Nuestra travesía personal no puede ser como un barco sin rumbo dejado de la mano de Dios. Por eso es importante saber lo que uno quiere y hacia dónde va, y qué es lo que persigue. Si los sentimientos son los intermediarios entre los instintos y la razón, la felicidad es la suma y compendio de la vida auténtica.

Llamada universal

La felicidad es una llamada universal de todo ser humano. Todo hombre quiere por encima de todo alcanzar la felicidad, pero pocos realmente lo consiguen. Da la impresión de que la felicidad no es de este mundo. Como si fuera algo fugaz que circula a nuestro alrededor, pero que nunca llega a invadirnos interiormente. Hay que tener en cuenta que la felicidad es un estado de ánimo, es una experiencia subjetiva, interior, que analiza la vida propia y extrae de ella una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad). 

Ser feliz es aquel estado adquirido, ganado, una operación que hace el hombre, gracias a la cual tiene una personalidad hecha, sólida, firme, con sello propio, con la cual se siente identificado, a gusto, satisfecho, tranquilo, en paz interior.

Hay una tecnología de la felicidad que nos lleva a reanudar el debate entre lo real y lo ideal; lo deseable y lo imposible. El proyecto de vida no es otra cosa que anticipar el futuro programándolo aproximadamente, mezclando tres ingredientes fundamentales: amor, trabajo, y cultura. Estas van a ser las notas esenciales que lo definen. Si la felicidad es proyecto, futuro, anticipación, quiere decir que la felicidad consiste en vivir con ilusiones, en vivir hacia delante, con esperanza. 

Sabiendo esto, vamos a poner como propósito para el año nuevo que entra, ver las cosas que nos pasan de otra forma, con el objetivo de alcanzar ese estado optimista que nos lleva a lo que hemos estado buscando toda nuestra existencia: LA FELICIDAD.

miércoles, 11 de enero de 2023

Exceso de empatía: Cuando la prioridad de otro está por encima de la tuya

Tomás Navarro     |     ABC Bienestar     |     11/12/2022

El psicólogo Tomás Navarro explica cómo nos afecta ponernos siempre en último lugar en nuestra vida.

Es una de las claves de su libro 'Piensa bonito', cuyas principales ideas comparte cada 15 días en ABC Bienestar

Tanto el defecto como el exceso de empatía son perjudiciales para la salud mental. 

El exceso de empatía hacia otras personas supone una falta de respeto a uno mismo. Quizás te parezca una reflexión un poco chocante y extrema pero créeme que así es.

Cuando diseñé el test 'Oráculo' para saber cómo somos, tuve muy en cuenta una reflexión sobre la empatía.

Después de haber estudiado a fondo el proceso de la empatía y con casi 30 años de experiencia como psicólogo a mis espaldas, tengo claro que tanto el defecto como el exceso de empatía son perjudiciales para nuestra salud mental y nuestros procesos de socialización.

No es así con todos los factores que analizo en el test, pero sí para la empatía y algunos factores relacionados como la dominancia o la afabilidad. 

Necesitamos desarrollar la empatía, cómo no, pero dentro de unos límites. A menudo, en el día a día, nos encontramos con situaciones en las que debemos decidir entre nuestras prioridadesobjetivos emociones o las de otra persona.

 «Una empatía ajustada te permite valorar tus prioridades en el mismo plano que las prioridades de otra persona» Tomás Navarro , Psicólogo

Cheque en blanco para los otros

Un exceso de empatía es un cheque en blanco para cualquiera que se relacione con nosotros, de tal manera que acabaremos dándole más importancia a sus necesidades que a las nuestras y, por lo tanto, haciendo cosas que no queremos hacer o renunciando a prioridades a las que, en realidad, no queremos renunciar.

Un exceso de empatía está detrás de ese atracón de gominolas que te has dado después de volver de casa de tu madre. Sí, estoy seguro que a ella le venía muy bien que fueras a comer, pero ¿y a ti? Un exceso de empatía está detrás de ese fin de semana encerrado en casa trabajando para presentarle ese proyecto a ese cliente que no puede esperar pero que luego tarda una semana en mirarse tu presentación. Un exceso de empatía está en esa ira contenida después de hacer algo que no querías hacer con tu pareja para que no se enfadara.

En cambio una empatía ajustada te permite hablar con tu madre para decirle que prefieres no ir a comer ese día porque te gustaría hacer otra cosa. Que sí, que sabes que es muy importante para ella, pero que justo ese día no puedes, o no te apetece o simplemente no quieres. 

Una empatía ajustada te permite valorar tus prioridades en el mismo plano que las prioridades de otra persona. A menudo nos relacionamos con perfiles que utilizan el victimismo para conseguir lo que quieren apelando, así, a tu compasiónafabilidad empatía. 

Un exceso de empatía te ubica en una posición en desventaja con respecto al mundo, cualquier persona tiene prioridad sobre tus necesidades e intereses y tu actitud es de sumisión a un segundo plano.

Pensar bonito es aceptar que no pasa nada por marcar unos límites, por tener en cuenta tus necesidades y prioridades, por hacer lo que deseas o por decidir qué hacer con tu tiempo. 

No lo olvides, cuando hablamos de autoestima, hablamos del punto justo, como con la sal en la comida. Demasiada sal nos arruinará un plato, demasiada autoestima nos arruinará la vida, las relaciones y el bienestar.

Puedes descubrir otros consejos para pensar bonito de Tomás Navarro ( @tomasnavarropsi en instagram) en su obra ' Piensa bonito'.