lunes, 3 de abril de 2023

La alexitimia y su trascendencia clínica y social


FRANCISCO ALONSO-FERNÁNDEZ    |      Scielo.org.mx

La alexitimia (AL) se define como un déficit comunicativo emocional, asociado con el pensamiento operacional, alta impulsividad y copiosas sensaciones corporales. AL es un frecuente perfil masculino (prevalencia del 10%). En su etiología participan factores cerebroorgánicos, psíquicos o sociales.

I. ANTECEDENTES PSICOSOMÁTICOS DE LA ALEXITIMIA

Casi desde el principio se observó que la presencia de la Alexitimia (AL) en los enfermos psicosomáticos no era constante y que tampoco era un dato específico, puesto que además de alcanzar en la población general una tasa de cierto relieve, su prevalencia era aún más alta en diversos tipos de enfermos físicos o psiquiátricos no encuadrados en la esfera de los enfermos psicosomáticos clásicos.

El fracaso de la psicoterapia verbal en los enfermos psicosomáticos fue atribuido por Rüsch, en un trabajo publicado en 1948 en la revista americana de medicina psicosomática, a que estos enfermos tenían una especial falta de habilidad para descargar sus tensiones emocionales por medio de la palabra, el símbolo o el gesto, porque eran especialmente propensos a utilizar los canales somáticos como única vía disponible para la descarga de sus emociones. Atribuyó esta falta de habilidad a una inmadurez emocional enmarcada en una personalidad infantil.  

II. EL PERFIL DE LA PERSONALIDAD ALEXITÍMICA

El concepto AL fue tomando gradualmente, a partir del radical etimológico señalado, un sentido más global, en forma de un perfil de personalidad, que abarca datos afectivos, cognitivos, psicomotores y somáticos. He aquí la enumeración de los rasgos personales más importantes:

• Incapacidad de identificar, reconocer, nombrar o describir las emociones o los sentimientos propios, con especial dificultad para hallar palabras para describirlos.

• Pobreza en la expresión verbal, mímica o gestual de las emociones o los sentimientos.

• Falta de captación de las emociones o los sentimientos ajenos (trastorno de la empatia).

• Pensamiento muy concreto y pragmático, con dificultades para el pensamiento abstracto.

• Reducción o anulación de la fantasía, los sueños o ensueños y la vida imaginativa.

• Falta de capacidad para la introspección y la creatividad.

• Inclinación al aislamiento, sin tener sensación de soledad.

El núcleo semiológico del perfil de la personalidad alexitímica reside en la afectividad, en forma de una incapacidad para identificar, reconocer, describir o nombrar los sentimientos o las emociones propias y de una dificultad para captar los estados emocionales ajenos, o sea, en conjunto una conciencia emocional precaria. 

Hoy, el concepto global de AL posee una especial trascendencia social y clínica. 

III. LA TRASCENDENCIA SOCIAL DE LA ALEXITIMIA

La AL opera como una variable perturbadora de la interacción social. La trascendencia social de la AL consiste en actuar como fuente de problemas en las relaciones interpersonales por razón del trastorno comunicacional y la penuria emocional o la falta de empatía, a lo que se agrega con frecuencia la descarga de emociones negativas o una acción impulsiva. Todo lo cual denuncia al sujeto alexitímico como responsable del sufrimiento de los demás y poco dotado para el éxito en la vida social.

En la relación de pareja el hombre alexitímico, con un comportamiento habitual serio, reservado e independiente, se convierte en un agente frustrante para su compañera.

El trabajador alexitímico inspira recelo a sus compañeros como el más antipático y distante del grupo y el más amenazado por razones obvias por la pérdida del empleo.

El jefe alexitímico es una figura laboral poco estimada por lo general por sus subordinados, al ejercer su función con despotismo y desafecto y al tiempo mostrarse poco competente al ser incapaz de asumir y desarrollar proyectos de largo alcance.

La AL es asimismo un serio riesgo para el mismo médico por dos serias razones. En primer lugar, porque la AL y el narcisismo –con algunos rasgos comunes entre ambos–son los dos perfiles personales más incompatibles para el ejercicio de la medicina, puesto que ambos hacen imposible la actitud altruista, que, como yo mismo he puesto de relieve en el libro ¿Por qué trabajamos?,7 es la esencia del espíritu médico.

¿Y qué decir de la presencia de la AL en los enfermos? 

IV. EL ENFERMO ALEXITÍMICO

La AL interviene como una variable de riesgo, predisponente, determinante o precipitante, para el enfermar psíquico o físico, utilizando una de estas cuatro vías: la somatización o expresión de las emociones o los sentimientos en forma de signos somáticos; el predominio de la experiencia emocional elemental negativa, tipo hostilidad; la mala calidad de vida, y la degradación de las experiencias interaccionadas con los otros.

El alexitímico es el sujeto somatizador por excelencia. No sólo vierte con preferencia o de modo exclusivo sus emociones y sentimientos por un canal somático, sin ser capaz de diferenciar la emoción en sí de sus signos somatizados, ni de discriminar el sufrimiento emocional del dolor físico, dado que por su condición hiperestésica, experimenta todos los fenómenos corporales de un modo especialmente mortificante.

Por su parte, el enfermo depresivo muestra una profunda afinidad sintomatológica con la AL, tanta que muchas veces podría considerársele como el alexitímico espurio arquetípico. La abundancia de síntomas somáticos primarios –que no son somatizaciones pero pueden confundirse con ellas–, el predominio de las emociones negativas y la pérdida de la sintonización con los demás o con el espacio exterior son un trío sintomatológico que convierte a muchos enfermos depresivos en supuestos alexitímicos transitorios.

El alto porcentaje de AL en la población femenina registrado en algunos estudios epidemiológicos pudiera deberse a haber descuidado establecer las diferencias entre la mujer alexitímica y la mujer depresiva.

La acumulación de AL entre los enfermos adictivos pudiera atribuirse, según estos autores, a que <<la dependencia por un objeto humano se sustituye por la dependencia por un objeto exterior, gracias a la disponibilidad inmediata de este objeto como fuente de placer autárquico>>. También podría especularse con la idea de que el sujeto alexitímico recurre al objeto adictivo, lanzado por la búsqueda de sensaciones para compensar su falta de capacidad para experimentar emociones.

En cuanto a la posible intervención de la AL como un factor adictógeno en las adicciones psicosociales patológicas, se concentra, según los conocimientos actuales, en los tipos adictivos siguientes: el obeso asociado con hiperfagia adictiva, el subtipo de adicto al sexo promiscuo o anónimo, el adicto al cibersexo, el ludópata adictivo y el adicto al trabajo.

Aunque la AL no se acompaña siempre de somatizaciones, hay un amplio sector de alexitímicos somatizadores o polarizados en una actitud hipocondriaca. Por tanto, hay que contar con una nutrida presencia de la AL entre los hipocondriacos genuinos.

V. LA ETIOLOGÍA DE LA ALEXITIMIA

Sobre la base de que hay sujetos con AL ya en el curso del desarrollo infantojuvenil y otros que adquieren la AL en la edad adulta o involutiva, Freyberger (1977) distinguió dos modalidades esenciales de AL: la AL primaria y la AL secundaria. 

La clave neurobiológica de la AL reside en una conexión funcional insuficiente entre ambos hemisferios cerebrales.

Las causas infantojuveniles de la alteración funcional u orgánica del cuerpo calloso se distribuyen entre la herencia, el proceso cerebral orgánico y la carencia afectiva.

La lesión cerebral determinante de AL primaria puede acontecer durante el desarrollo intrauterino en la figura de una displasia cerebral genética o adquirida, o en la primera edad infantil, en forma de un traumatismo craneoencefálico, una encefalitis, un tumor cerebral o un proceso neurodegenerativo.

La carencia afectiva o la falta de cuidado maternal durante los dos o tres primeros años de vida es un factor que puede inhibir o perturbar el desarrollo cerebral perpetuando la escisión parcial o total entre ambos hemisferios.

La hipótesis de la lateralización cerebral en forma de un predominio del hemisferio derecho o del izquierdo, ha suscitado una polémica notable sobre las diferencias funcionales entre ambos hemisferios. A este respecto, resulta apasionante indagar cómo se establece en el alexitímico la relación entre ambos hemisferios cerebrales.

El examen de la repartición de funciones entre ambos hemisferios, a la luz de las últimas observaciones clínicas y morfológicas, permite mantener que el hemisferio izquierdo está más especializado en los sentimientos positivos y el derecho más implicado en los sentimientos negativos. Algo así, como si el hemisferio izquierdo fuera el órgano de la euforia y el placer, y el hemisferio derecho la sede de la tristeza y el displacer.

Para apoyar esta nueva idea sobre la repartición de funciones entre ambos hemisferios, se agolpan los datos clínicos y morfológicos que denotan en los alexitímicos y en los depresivos la presencia de un hemisferio izquierdo hipoactivo o hipoexcitable asociado con un hemisferio derecho sobreactivo o dominante.

Por tanto, puede hoy admitirse que una vez interrumpida la conexión interhemisférica se invierte el grado de actividad proporcional entre los hemisferios convirtiéndose en dominante el hemisferio derecho.

El concepto de la AL secundaria, aquella de aparición tardía, se ha manejado en ocasiones con escaso rigor, sin tener en cuenta que la AL no tiene una naturaleza estructural reactiva o neurótica.

Un grupo familiar muy cohesionado o coherente puede adquirir características alexitímicas cuando afronta circunstancias materiales extremadamente difíciles, llevado por el común esfuerzo de ajustarse a la situación. El embargo de una comunidad familiar por elementos alexitímicos se debe casi siempre a la hiperadaptación a un ambiente sumamente desfavorable o al sometimiento al mismo, y no a un factor hereditario como pudiera presuponerse.

Entre la AL genuina y la AL espuria se interpone la AL situativa, producto de una situación distresante, como puede ser el caso del médico sometido a emergencias negativas reiteradas. 

VI. DETECCIÓN Y ORIENTACIÓN TERAPEÚTICA DE LA ALEXITIMIA

Contando con que el médico examinador no sea alexitímico, y como hemos visto no suele serlo porque si tal aconteciera todos los enfermos le parecerían secos y aburridos, la impresión de encontrarse ante un paciente que habla lentamente, con una tremenda monotonía y se pierde en detalles transmitiendo pesadez, es un dato muy válido para sospechar en principio que nos encontramos ante un paciente alexitímico.

En todo enfermo sospechoso de AL, el médico dispone para verificar su sospecha de la captación de cuatro constructos objetivables, que son como los pilares clínicos de la AL: la falta de verbalización de las emociones; la incapacidad para ofrecer reacciones emocionales, salvo la hostilidad o el enfado; el tipo de pensamiento lento, exterior y prolijo, y la ausencia de imaginación asociada con la escasez de ensoñaciones diurnas o de sueños nocturnos. La precariedad de la conciencia emocional puede alcanzar en el alexitímico distintos niveles, para cuya determinación el índice más fiable se encuentra en la dificultad para encontrar las palabras adecuadas al tratar de describir o enumerar el sentimiento o la emoción experimentada por él o por otra persona. Se dispone hoy de una serie de escalas o cuestionarios para la evaluación psicométrica de la AL.

Es este un momento muy oportuno para insistir por mi parte en el rechazo del manejo autoadministrado o autoevaluado de cualquier test. Toda prueba psicométrica de AL manejada o evaluada sin la presencia o el control directo de un experto ofrece unos resultados carentes de fiabilidad. Incluso, el manejo de estas pruebas en la investigación epidemiológica exige la intervención directa del experto durante su realización y al final en la evaluación de los resultados.

El inicio del tratamiento del alexitímico requiere la existencia de una motivación o una solicitud. La demanda de tratamiento puede partir del médico, de algún familiar muy machacado por el alexitímico o de él mismo para poner remedio a sus somatizaciones o a la patología asociada de tipo físico o mental. Pero si no existe la petición propia o ajena referida, la terapia del alexitímico no podrá concretarse en nada, ante un sujeto que no se queja ni reclama nada.

La psicoterapia selectiva para el alexitímico queda limitada a estas dos modalidades de psicoterapia breve: la psicoterapia interpersonal o al análisis introspectivo.

Con la psicoterapia interpersonal se persigue la reducción de los conflictos personales presentes en una proporción abrumadora en la vida del alexitímico y con el análisis introspectivo se pretende mejorar la restricción de la conciencia emocional (nombrar y expresar las emociones) y enriquecer el pensamiento y la vida imaginaria con la aportación de reflexiones.

En el plano de la socioterapia, el alexitímico puede beneficiarse con el concurso de los contactos personales y la asistencia asidua a un club recreativo para participar en sus actividades. La sujeción a un plan de vida regular, distribuido de forma equilibrada, entre el sueño, el trabajo, la relación con los familiares o los amigos y el ejercicio físico, puede reportarle grandes beneficios, sobre todo si este plan de vida lo comparte con su pareja. No debe olvidarse que la alta susceptibilidad del alexitímico para la patología física proviene en una amplia medida de llevar una vida de mala calidad.

La indicación de psicofármacos en los alexitímicos se ajusta al logro de estos cuatro objetivos: primero, activar los sentimientos positivos; segundo, reducir la hostilidad y los sentimientos negativos; tercer objetivo, inhibir la impulsividad o facilitar el autocontrol, y el cuarto, amortiguar las somatizaciones, dos metas accesibles al empleo de ciertas moléculas psicorreguladoras

La mejoría del alexitímico es accesible, pero exige un gran empeño terapéutico desplegado en los tres frentes comentados: la aplicación de los medicamentos adecuados, la entrega a la modalidad de psicoterapia breve efectiva señalada y una estrategia de vida debidamente planificada.

Tres apretadas conclusiones:

• 1a. La recomendación de retener en la memoria las pistas que hemos dado para reconocer al alexitímico a través del trato familiar, social o laboral, o la entrevista clínica.

• 2a. El giro copernicano registrado en la repartición de funciones entre el cerebro derecho y el izquierdo.

• 3a. La exigencia de efectuar un examen psiquiátrico en la mayor parte de los enfermos somáticos cronificados. En más del 60% de los enfermos somáticos crónicos existe una sobrecarga psicopatológica.

En atención a esta elevada tasa de comorbilidad entre la patología mental y la patología orgánica crónica, se establece el alto interés actual de realizar una revisión psiquiátrica sistemática en todo enfermo somático cronificado.

 

 

sábado, 1 de abril de 2023

Psiquiatría del Mayor se suma a la carrera por tener su propia capacitación


REDACCIÓN MÉDICA      |      27/02/2023

Los sanitarios españoles señalan una falta de formación ante el problema de los suicidios en este grupo.

En 2021, 999 personas mayores de 70 años, sobre todo varones, se quitaron la vida, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La soledad y las enfermedades causadas por el envejecimiento son algunas de las causas por las que estas personas toman esta decisión. Además, hay que tener en cuenta que la población española cada vez es más envejecida. Todos estos motivos llevan a Psiquiatría a pedir un área de capacitación específica (ACE) para tratar y acompañar a estos pacientes.

“Hay mucho que hacer en el campo de la atención psiquiátrica a los mayores”, explica a Redacción Médica Manuel Martín Carrasco, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM). “En la Estrategia de Salud Mental no se incluye una línea específica de suicidio en personas mayores. La formación en salud mental para las personas mayores tampoco está desarrollada, ni un área de capacitación específica (ACE) ni centros acreditados para formar a profesionales”, explica el psiquiatra.

Martín, además, señala la necesidad de hacer un plan de prevención “dirigido específicamente a los mayores” o que en los autonómicos se “incluyera una sección". En cuanto a las medidas, Martín explica que con ellos no es de tanta ayuda el teléfono de la esperanza ya que “no piden ayuda”. Por tanto, las medidas para prevenir los suicidios tendrían que estar dirigidas “a los profesionales de la salud en general y a los de salud mental” y centrarse “en la detección de ideación suicida” conociendo los factores de riesgo.

Estos factores incluyen la soledad, haber enviudado recientemente, el consumo de alcohol y trastornos del ánimo, como la depresión, pero también otros como la bipolaridad, añade el psiquiatra. Las enfermedades crónicas o que implican cierto grado de dependencia también son una variable a tener en cuenta.

A nivel social, se está generalizando que cada vez más personas vivan solas durante la vejez: “En otros momentos, lo que se consideraba normal era que los mayores vivieran con su familia. Esta podría ser una forma de paliar este problema”, añade el psiquiatra. “En otros países ya ha tomado más conciencia” de esta situación y en España hay que hacer lo mismo.

Por su parte, Gema Pérez, experta en gerontología y coordinadora del Grupo de Buenos tratos a personas mayores del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, señala que en la Estrategia Nacional de Salud Mental tendría que “ponerse el foco en los diferentes grupos de población, pero en este caso con mayor razón”, ya que es “en el que se producen más suicidios y menos parasuicidios (intentos de suicidio)”.


Familia y Farmacia, primer lugar en el que pedir ayuda

La Atención Primaria está “ligada” a la atención de estos pacientes, ya que llevan tiempo haciendo sus seguimientos y conocen si tienen factores de riesgo, explican tanto Vicente Gasull, médico de Familia y coordinador del grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), como Antonio Torres, médico de Familia y coordinador de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

Gasull señala que lo más importante es la “prevención del suicidio” y para ello destaca cuatro puntos: “En primer lugar, evitar que tengan acceso a medios letales (armas de fuego si son cazadores). Lo segundo sería que se traten las patologías crónicas, tanto físicas como mentales, y evaluar el riesgo de suicidio que conllevan. La tercera medida sería aumentar la formación de todo el personal sanitario y de todos los profesionales que estén relacionados con estos pacientes (como enfermeros o trabajadores sociales). Cuarto, en aquellos casos en los que haya habido ideación suicida, aunque sea sin un plan estructurado, hacer un seguimiento”. Tanto Gasull como Torres señalan que con el tiempo actual de visitas no pueden hacer los seguimientos adecuados a sus pacienetes y que esto también se tendría que tener en cuenta de cara a los planes de prevención.

Por su parte, desde el Consejo General de Farmacia (CGF) piden ser parte de la Estrategia de Salud Mental y los planes de las diferentes comunidades autónomas ya que pueden ser tanto detectores de “cuándo una persona necesita ayuda” como, luego, asegurar la “adherencia a los tratamientos”, explica Ana López Casero, del Comité Directivo del CGF.

Sobre prevención del suicidio, en algunas farmacias de Navarra se ha llevado a cabo una iniciativa para hablar sobre suicidio y, ahora, están buscando la manera de incorporarla al plan de prevención de toda la comunidad foral, según explica Marta Galipienzo, vicepresidenta del Consejo General de Farmacia y presidenta del Colegio de Navarra.

jueves, 30 de marzo de 2023

Síndrome de la vida ocupada: síntomas, causas y qué hacer para superarlo


ERIN SÁNCHEZ        |       Psicología y Mente     |     25/02/2022

 

El síndrome de la vida ocupada nos induce a sentirnos mal si pasamos tiempo sin hacer nada.

 

Los sujetos que muestran el síndrome de la vida ocupada tienen la necesidad de estar continuamente haciendo cosas, de ser productivos y de no permitir aburrirse.

 

En la sociedad actual, no hacer nada o tener tiempo para uno mismo parece no ser bueno, no está bien visto aburrirse y la gente rehúye de esta sensación. Por este motivo vemos sujetos que realizan más de una tarea a la vez o intentan rellenar el tiempo para ser más productivos, ya que de no hacerlo, se sienten mal por "perder el tiempo".

 

En este artículo conocerás en qué consiste el síndrome de la vida ocupada, qué causas y consecuencias se vinculan con él y cómo hacerle frente para lograr disminuirlo y ganar en calidad de vida.

 

¿Qué es el síndrome de la vida ocupada?

 

Actualmente, llevamos un ritmo de vida frenético en el que se nos exige ser los mejores y se nos enseña a estar siempre atareados para ser productivos y atender todo tipo de responsabilidades laborales, familiares, de autocuidado, etc. El síndrome de la vida ocupada es una afectación observada en un amplio número de personas que sienten la necesidad constante de tener que hacer algo, de no poder parar o descansar, de estar continuamente hiperestimuladas.

 

Este síndrome no aparece de manera oficial en los manuales diagnósticos de Psicología, pero los resultados obtenidos en estudios recientes han marcado la necesidad de tenerlo presente y trabajar en ello.

 

Esta necesidad de actividad constante la vemos en los distintos ámbitos que constituyen la vida del individuo, siendo muy frecuente en el contexto laboral. Los sujetos que lo experimentan trabajan en exceso, muestran una tendencia a realizar más de una tarea a la vez, sin tomarse un momento de descanso. Los sujetos con síndrome de la vida ocupada no paran nunca e incluso intentarán hacer más de una actividad a la vez, por ejemplo comer mientras trabajan.

 

Del mismo modo, también lo observamos en distintas edades, como hemos dicho es un modo de vida que aprendemos, aunque también muestra cierta predisposición genética, siendo habitual que desde bien pequeño se le inculque a tener que estar siempre haciendo algo y que aburrirse no es bueno. Veremos cómo son niños que continuamente están haciendo actividades, estando siempre ocupados.

 

Causas y factores que predisponen al síndrome de la vida ocupada

 

Una causa vinculada al síndrome de la vida ocupada es el tipo de sociedad en la que vivimos; se nos pide constantemente estar haciendo algo y se difunde la idea de que aburrirse o estar sin hacer algo es sinónimo de fracaso. El ritmo acelerado que llevamos, queriendo las cosas al instante, y el hecho de contar con menos horas de las que necesitamos para llegar a todos los objetivos que nos fijamos, no nos deja tener un tiempo de respiro de dedicación a nosotros, o de simplemente no hacer nada.

 

Por otro lado, este afán por estar continuamente ocupados y ser productivos se interpreta también como un modo de sentirnos mejor con nosotros mismos, de ser funcionales y estar haciendo algo útil. Es una manera de proteger nuestro ego de creer necesaria nuestra actuación y de sentirnos más activos y con mayor vitalidad.

 

Por ello, algunos sujetos no soportan el aburrimiento y harán cualquier cosa con tal de sentirse continuamente productivos y eficaces.

 

Asimismo, el mantenernos siempre activos ya sea mental o físicamente mantiene ocupada nuestra mente reduciendo así la posibilidad de pensar en otros aspectos que nos abruman. Si estamos distraídos y centramos nuestra atención en algo externo, en una tarea, eso no nos permite tener tiempo para dedicar a conocernos o a ser conscientes y enfrentarnos a nuestras preocupaciones. Es bueno distraerse para poder desconectar, pero no podemos vivir siempre al margen de lo que sentimos y desvinculados de nosotros mismos.

Consecuencias y efectos del síndrome

 

Se ha comprobado que los sujetos hiperestimulados y sobreocupados pueden mostrar problemas en algunas de sus funciones cognitivas, afectando principalmente a la capacidad de memoria. Es normal que observemos algunos fallos en nuestra memoria; no es un mecanismo perfecto, y como tal no podemos pretender que funcione siempre bien. Del mismo modo, con el paso del tiempo la memoria se puede ver disminuida a ausa de un proceso de envejecimiento, observando ligeras afectaciones u olvidos que consideramos normales.

 

Pero no podemos valorar como normal que estos problemas de memoria se presenten de forma habitual en gente joven. En este caso el problema no se debe a un envejecimiento de nuestro cerebro, sino que se relaciona con la excesiva estimulación constante a la que estamos sometidos.

 

La realización de multitareas, de tener la atención en distintos focos, dificulta que podamos codificar, procesar y almacenar bien la información que recibimos del exterior, imposibilitando o complicando su recuerdo.

 

Esta dificultad en la memoria se ha comprobado en distintos estudios, llegando a la conclusión que un exceso de información o el repartir nuestra atención en muchas tareas nos genera más olvidos, no pudiendo recordar información tan básica como qué comimos hoy o de qué iba la película que vimos ayer.

 

Esta actuación multitarea, de querer hacer más de una cosa a la vez, la vemos con más frecuencia en el ámbito laboral, y contrariamente a nuestro propósito de querer ser más productivos, termina agotándose y generándonos el estado que en psicología se conoce como burnout. El querer realizar más de lo que podemos abarcar puede producir en nosotros una sensación de descontrol en el trabajo y de no llegar a alcanzar todas nuestras metas, ocasionando frustración y malestar.

 

Además, como ya hemos visto, el no querer afrontar o conocer nuestras preocupaciones, pensamientos o sentimientos, nos lleva a actuar casi como máquinas, perdiendo la parte más humana del sentir. No podemos vivir continuamente alejados de nosotros mismos, ya que tarde o temprano tendremos que hacerle frente y el impacto será mucho peor. Conocerte te ayuda a afrontar la vida y solucionar los distintos problemas que puedan surgir de una manera más funcional y eficaz.

 

Así pues, este estilo de vida constantemente ocupado es un factor de riesgo tanto para afectaciones en nuestra salud física como mental. Para lograr hacer todas las tareas que se han propuesto y estar siempre ocupados, olvidamos satisfacer las necesidades básicas como dormir un mínimo de 7 horas, comer de forma pausada y llevar una alimentación que nos aporten los nutrientes fundamentales; podemos observar también un aumento del riesgo de consumo de sustancias como puede ser el tabaco.

 

La personalidad que destaca por presentar las características propias de este síndrome es el patrón de conducta tipo A, planteado por Meyer Friedman y Raymond Roseman, descrito en sujetos que viven por y para el trabajo, muy competitivos, impacientes y hostiles y que muestran una predisposición a desarrollar enfermedades coronarias.

 

Cómo disminuir el síndrome de la vida ocupada

 

Ahora que ya conocemos mejor en qué consiste el síndrome de la vida ocupada pasaremos a plantear cómo hacerle frente para poder disminuirlo. Dado el riesgo que supone y las afectaciones que puede comportar es necesario realizar una intervención para ponerle freno a nuestro exceso de actividad y a nuestra frenética vida.

 

miércoles, 29 de marzo de 2023

Cómo mantener la motivación cuando estamos rodeados de malas noticias

 

Patricia Ramírez       |       abc.es      |     03/04/2022

¡Quién nos iba a decir a nosotros que íbamos a vivir una pandemia con confinamiento incluido a lo largo de tres años, la explosión de un volcán en nuestra bonita isla de La Palma, una cruel invasión y guerra de Rusia contra Ucrania, muertes, ERTES, cierres de empresas, la subida disparatada de electricidad, gas y gasolina, un asalto al Capitolio! Muchas personas no se imaginaban haber vivido ninguna de estas situaciones en sus vidas. Pero lo que era completamente inimaginable es que todas fuéramos a vivir todas ellas en un periodo de tres años. Hace un año hablábamos de la famosa fatiga pandémica. Pero parezca que la vida nos quiera echar un pulso poniendo a prueba nuestra resistencia física y mental. Porque cuando te animas a disfrutar un poco de tu vida, cuando se empiezan a relajar las restricciones de la COVID, aparece otro acontecimiento que nos golpea, nos cambia de planes, nos limita. Es agotador. Y así nos sentimos todos. Unos días nos venimos abajo y nos dejamos empujar. Otros días buscamos almas motivadas que nos empujen a nosotros.

 

Estamos rodeados de malas noticias y nos percibimos los unos a los otros decaídos, tristes, faltos de ilusión, sumergidos en una incertidumbre sin vistas de acabarse. Y encima con la exigencia de tener que estar bien, porque si nos permitimos hundirnos… ¡a saber quien va a sacarnos de nuevo a flote!

Hoy te dejo algunos consejos que pueden ayudarte a mantener tu motivación en tiempos revueltos. Te sirven tanto para un roto como un descosido. Es decir, tanto si estás sufriendo temas laborales, personales o tu empatía con los acontecimientos externos te sumerge en la desolación, puedes aplicarte estas herramientas.

No pierdas la esperanza

Cuando perdemos la esperanza lo perdemos todo. La esperanza es la creencia de que en algún momento aparecerá una solución o desaparecerá lo que ahora nos preocupa. Tener esperanza no es de ilusos. Es estar atento a lo que ahora podemos controlar y a la vez esperar cosas buenas de las situaciones y de las personas. Las expectativas que tenemos terminan por condicionar nuestro entorno.

Esperanza viene del latín “sperare”, que significa esperar. Tener esperanza es esperar soluciones. Entre las fortalezas humanas que nos permiten estar fuertes frente a la debilidad emocional, se encuentran el optimismo, las habilidades sociales, la honestidad, la ética, valores como la perseverancia, la capacidad de disfrutar y fluir y la esperanza.

Involúcrate en actividades desinteresadas

Busca participar en algún voluntariado y actúa de apoyo para otros. Cuando trabajas tu altruismo, tu visión cambia. Te sientes mejor contigo mismo y mejora tu nivel de bienestar y compromiso. Nuestro estado de ánimo cambia cuando ayudamos a otras personas a sentirse mejor. Y en este momento hay mucho sufrimiento a nuestro alrededor. Busca la manera de aportar para los demás.

Ayudar a los demás también nos permite tener otra perspectiva sobre nuestros propios problemas y nuestra vida. Esta conducta cooperativa nos facilita poder relativizar.

Autoeficacia frente a indefensión aprendida

La autoeficacia o la percepción que tenemos de que somos capaces de resolver nuestros problemas y atender nuestras responsabilidades, es fundamental para mantener la motivación. Por lo contrario, verte sin recursos es desolador. Cuando nos vemos apáticos, faltos de recursos, con la sensación de que no somos capaces por nosotros mismos de salir del bajón, nuestro cerebro entra en modo “cero soluciones” o “aquí no hay nada que hacer”. La autoeficacia fue un término acuñado por el psicólogo Bandura y permite dirigir nuestra vida. Al contrario que la indefensión aprendida en la que estamos en manos de los demás.


Es importante trabajar tu confianza, no dejarte llevar por la presión social de desánimo, y sobretodo, conocer en qué medida has mantenido tu motivación en otros tiempos difíciles del pasado. ¿Cómo lo hiciste antaño, qué te mantuvo motivado? ¿Cuál era tu objetivo, tus valores, tu “para qué”?

 

Mensajes internos positivos

Los estudios demuestran que mantener conversaciones positivas contigo, orientadas a lo que tienes que hacer en lugar de lo que tienes que evitar, creyendo en ti, esperando cosas buenas de ti, mejoran la confianza y la seguridad.

Practicamos el autohabla a diario, nos decimos lo que tenemos que hacer, nos recriminamos, criticamos, pero rara vez nos jaleamos. Si nuestros mensajes internos son negativos, centrados en nuestros errores, en lo mal que está el mundo, en todos los problemas que tenemos pendientes de resolver, pendientes de un pasado triste y de un futuro incierto, es complicado sentirnos motivados. Muy complicado. La motivación personal pasa por hablarnos desde las soluciones, la positividad, la aceptación.

Autocuidado

Cuidar de ti y de tus emociones es importante en momentos de bajón. Es justo ahí dónde solemos abandonar nuestro cuidado físico y emocional. Nos da pereza, no lo vemos importante…y terminamos metidos en un bucle de dejadez. Conecta contigo, ten tus rutinas saludables, tus momentos de disfrute, tus risas, tu apoyo social.

Queridos bienestarios y bienestarias, disfruten de cada momento. No repriman sus emociones. Lloren si les apetece. Pero valoren los momentos bonitos, a sus personas bonitas. Porque cada día es único e irrepetible. Mañana tendrán más. Pero el de hoy es irrepetible.

lunes, 27 de marzo de 2023

Qué son los baños de bosque y por qué son la forma más fácil de reducir la ansiedad

 

PAKA DÍAZ      |      welife     |    16/03/2023

Una técnica de meditación activa famosa en Japón y Finlandia. Sólo hay que caminar por un entorno natural dejando fluir los sentidos para disminuir la ansiedad.

La vida diaria cansa y nuestro ritmo ajetreado, aún más. Absorbidos por actividades sin fin, estamos perdiendo nuestra capacidad de no hacer nada y todos los beneficios que ello conlleva. En Japón, quizá la cultura contemplativa por antonomasia, han hecho de ello un arte desde tiempos milenarios. No hay más que ver sus famosas kokedamas, que nos ayudan a liberar estrés en su producción. Hoy vamos a hablar del shinrin-yoku, o baños de bosque, la forma japonesa de luchar contra el estrés que triunfa en medio mundo.

Qué es el ‘shinrin-yoku’

El shinrin-yoku es una técnica de meditación activa en la que la naturaleza es la protagonista. En realidad, el término fue acuñado por el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Japón en 1982 ya que observaron que tenía grandes beneficios para la población.

Se trata de una técnica que consiste en dedicar un tiempo, entre una y dos horas, a pasear por el campo de forma consciente y usando tus sentidos. Resulta perfecta para conectar con tu biofilia, tu amor por la naturaleza. Lo ideal es hacerlo en un bosque, pero vale cualquier entorno natural, lo más tranquilo posible. Una playa, el campo, la montaña o un parque poco frecuentado.

El bosque como aliado natural

“El bosque nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos y nuestro alrededor, renunciando a las distracciones y los pensamientos acelerados e invasivos de nuestra vida cotidiana. Conectar con la naturaleza y estar presentes en el aquí y ahora disminuye los niveles de estrés y tiene un efecto positivo en nuestra salud física y emocional”, explica Martina Carmona, psicóloga y profesora de la Universidad Carlemany.

La terapeuta reconoce que, de alguna forma, ya realizaba esta práctica milenaria incluso antes de ponerle nombre. “Tengo la suerte de vivir en los Pirineos y sin ponerle nombre siempre he estado muy en contacto con mi entorno y la naturaleza. Sin embargo, el concepto baños de bosque lo conocí a través del mindfulness, una técnica para conseguir la atención plena en el momento presente”, cuenta.

Beneficios de los baños de bosque

Según estudios realizados en Japón, los beneficios de los baños de bosque inciden en mejorar la inmunidad, el tratamiento de enfermedades crónicas, regular el estado de ánimo y reducir la ansiedad. Entre ellos, la terapeuta “destacaría que favorece salir del piloto automático de nuestro día  frenético y reconectar con el propio cuerpo y la naturaleza”.

Además, se convierte en un equilibrio muy necesario para los urbanitas. “Muchos pasamos gran parte de nuestro día en espacios cerrados y conectados a dispositivos electrónicos. Los baños de bosque nos dan la oportunidad de autocuidarnos, proporcionándonos una experiencia de calma, tranquilidad y claridad en la que somos conscientes del momento presente en el aquí y ahora”, destaca Carmona.

Cómo darte un baño de bosque

En realidad, “se pueden realizar en cualquier lugar natural al aire libre”, apunta la psicóloga. “Si dispones de zonas de campo o montaña cerca de casa, genial”. Pero si no, tampoco hay que preocuparse: “los parques interurbanos son una alternativa que permite adaptar los baños de bosque a tu localización y a tus necesidades. Lo importante es dedicarle un tiempo e incorporar la práctica a tu vida”.

Baños de bosque de Laponia finlandesa

El finlandés es otro pueblo muy conectado con su naturaleza. Quizá por ello, no extraña mucho conocer a una mujer que ha incluido los baños de bosque entre las actividades del centro de retiro que tiene en la Laponia finlandesa.

Minna Kataja, ingeniera y profesora de yoga, y su pareja, Aarno, han montado Arctic Sky Lapland, en Saariselkä. Se trata de un hospedaje en pleno bosque, donde hacen talleres de hierbas silvestres, dan clases de yin yoga y cocina con mucho arte. Su exquisita sopa de cancaterllis al romero, y pan de maíz con ortiga y pipas es una delicia absoluta. Pero una de las actividades más demandadas son sus baños de bosque guiados.

Utilizar todos los sentidos para hacer bien los baños de bosque

“Los japoneses lo llaman shinrin-yoku, pero aquí en Finlandia creo que, sin darle nombre, lo hacemos desde siempre. El contacto con la naturaleza para nosotros es vital”, explica Minna. En su caso, ella realiza una meditación activa con conciencia plena. “Salimos al bosque y, sucesivamente, vamos utilizando un sentido, el del gusto, del tacto, el oído… para sentir la naturaleza”, explica. Al final, acaba por animar a abrazar a los árboles para dejar fluir el vínculo con la naturaleza.

El resultado de los paseos con ella es una gran relajación y una sensación de alegría que te conecta con tu yo infantil. “Hay gente que llega a emocionarse mucho”, dice, y reconoce que “a mí también me ocurre. No hay nada más bello que la naturaleza”.

En invierno, los baños de bosque acaban con un rato de retozar en la nieve, mientras en verano recolectan frutos de la zona, bayas, setas… En su retiro, ofrecen habitaciones para parejas y familias a buenos precios –para ser Finlandia– y el regalo de disfrutar del entorno natural. “Estamos enamorados de este cielo, que cada día es diferente, con la luz cambiando todo el rato. Desde el sol de medianoche cuando hay luz casi todo el día, hasta kaamos, cuando sucede la noche eterna sin apenas luz, todo es belleza”, asegura.

Recomendaciones para meditar en la naturaleza

“Una vez encontrado el lugar y el momento, se trata de estar en silencio para poder conectar con los elementos naturales que hay en él, los árboles, las plantas, la hierba, la tierra y los animales. Podemos caminar, sentarnos, meditar, descansar o hacer cualquier actividad que nos ayude a asimilar la atmósfera de la naturaleza”, explica Martina Carmona, que recomienda tener en cuenta tres aspectos:

·                  Encontrar tu momento, puede ser al despertarte, al mediodía o por la noche antes de acostarte, lo importante es incorporar la práctica dentro de nuestra rutina.

·                  Centrarnos en la respiración es otro aspecto fundamental. Ser conscientes de cómo el aire nutre de oxígeno y naturaleza nuestro cuerpo.

·                  Deja que aparezcan los pensamientos y emociones que vayan surgiendo, no los juzgues como buenos o malos, simplemente obsérvalos de forma impersonal. Cuando nuestra mente se distraiga es importante volver a conectarnos con la respiración y con nuestro entorno natural más inmediato.

Además, lo bueno de los baños de bosque es que solo nos necesitamos a nosotros mismos y un entorno en el que pasear al aire libre. ¿Qué más se puede pedir?