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lunes, 17 de abril de 2023

Las dos pistas que alertan de que una persona se ha vuelto adicta: "Ahí te das cuenta de que algo falla"

 

REDACCIÓN – COPE      |      La Linterna      |      22/02/2023

Los directores terapéuticos Javier Carbonell y Enrique Sanz dan las claves en 'La Linterna' de COPE para comenzar a tratar las adicciones y aprender a "vivir sin drogas"

   

Se estima que el 2% de la población en nuestro país tienen problemas de adicción al juego, mientras que en el caso de las drogas son un 11% los que consumen de manera frecuente alguna sustancia. En primer puesto está la cocaína, seguida muy de cerca por el cannabis y los medicamentos.

 

Junto a estas adicciones, encontramos otras dos con un alto porcentaje de consumidores. El alcohol es, junto al tabaco, la sustancia psicoactiva más consumida. Según el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones de 2020, más de 38 mil personas ingresaron en España por tratamiento por consumo de drogas y cerca de 20 mil lo hicieron por alcohol. Y cada vez son más los jóvenes que sufren adicciones a las nuevas tecnologías o a las redes sociales y que están aumentando las listas de espera para poder rehabilitarse.

 

¿Cuáles son los motivos por los que se produce este tipo de adicciones en nuestro país? Enrique Sanz, director terapéutico del Centro Elphis en Madrid, explica en 'La Linterna' de COPE cuáles son las adicciones más habituales: “Nos estamos encontrando con un aumento muy bestia de consumo de medicación. El alcohol también está muy presente, volvemos a encontrarnos con perfiles únicamente de alcohol. Hay mucho abuso de la medicación, y no solo en mujeres o en personas mayores, también en adolescentes. Luego están el resto de adicciones”.

 

Cuando se trata de dar el primer paso para dejar una adicción, la respuesta es clara, preguntes a quién preguntes, te dirán que la recuperación pasa por “ponerse en manos de los profesionales”, ya seas adicto o familiar. Enrique aclara que “dejar las drogas es fácil”, pero “lo importante es aprender a vivir sin drogarte”, y aquí es donde los especialistas guían y aportan herramientas a los pacientes: “Nosotros no curamos a nadie, ayudamos a que la persona haga el trabajo”.

 

Otra de las grandes adicciones en las nuevas generaciones está relacionada con la tecnología que provoca “mucho aislamiento en los adolescentes. Nos estamos encontrando con muchos con problemas sociales porque no saben relacionarse. Han aprendido a hacerlo a través de pantallas. Es un problema latente”, explica el terapeuta.

 

El ejemplo de Javier: de superar una adicción a ayudar a jóvenes a salir de las drogas

 

Javier Carbonell es el claro ejemplo de que es posible superar una adicción y dar un giro completo a la vida. Javier ha tocado fondo en varias ocasiones cuando apenas era un chaval, pero sus ganas de vivir y su insistencia le ha permitido salir de esos baches y mostrarle el camino a muchos otros jóvenes que están pasando por lo que él vivió en su día. “He pasado por esto, llevo 30 años de recuperación y vengo de una familia que siempre me ha apoyado. Si uno aprende a vivir sin drogas se sale más fortalecido”, apuntaba.

 

Javier era como cualquier otra persona, “estudiaba, trabajaba, nadie sospechaba que yo tuviera un problema. Es como un veneno que te va calando, no eres consciente de lo que estás viviendo hasta que comienza a ser una pesadilla. Quieres parar y no puedes”. Él sabe perfectamente lo que es no reconocer que eres adicto y destaca cuáles son los dos factores que lo delatan: “la culpabilidad – el no adicto y que consume un fin de semana, no se siente culpable - y cuando acabas consumiendo solo, en tu casa. Este es el punto en el que te das cuenta de que algo falla”.

 

Detrás de las adicciones hay un gran dolor emocional, por lo que la figura de los familiares y amigos es muy importante para conseguir que se dejen ayudar: “Nunca suelen reconocer que tienen un problema, la familia les empuja. Cuando los familiares creen que ya se han recuperado, son ellos los que quieren seguir la terapia porque no solo dejan de consumir, sino que aprender a liberar el dolor emocional y aprenden a cambiar su vida”. Para Javier hay un “ingrediente esencial: el amor duro, amor porque te quiero y duro porque no voy a permitir que arruines tu vida o que te mueras”.

 

Tras 30 años de recuperación, Javier dedica su vida a ayudar a personas con este problema como director terapéutico en la Clínica Síndrome Adicciones: “Siempre atiendo a las personas que vienen por primera vez y siempre les cuento mi ejemplo. Si yo he salido y he estado en el límite de quitarme la vida teniéndolo todo, ¿cómo no puede salir cualquier persona? Estoy convencidísimo y la gente se ve identificada porque se siente no juzgada. Esto no es un vicio, es una enfermedad”. Para terminar envía un mensaje claro: “No pueden seguir así porque están arruinando su vida, siempre acaba mal. El haber salido de las drogas ha sido un cambio importante a mi vida y le ha dado sentido”.

viernes, 15 de julio de 2022

Entrevista a Pablo Carbajosa: así funciona la adicción a las drogas

 Psicología y Mente     |     04/06/2019
Este psicólogo habla desde su experiencia ayudando a pacientes con dependencia de sustancias.

La adicción a las drogas muchas veces es vista como un problema excesivamente simple; se criminaliza a los adictos, asumiendo que han "elegido" llevar sus vidas por esa senda, y que si no cambian a mejor es porque les falta fuerza de voluntad.
 
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja que eso. La dependencia de las sustancias tiene varias dimensiones, y una de las más importantes tiene que ver con el modo en el que el contexto influye en la persona. Eso significa que no todo se reduce a la fuerza de voluntad del adicto o al hecho de tomar decisiones equivocadas, y afortunadamente significa también que modificando el contexto se puede lograr una recuperación, la superación del trastorno adictivo.
 
En las próximas líneas encontrarás una entrevista a Pablo Carbajosa, psicólogo especializado en Psicología Clínica, el cual trabaja en el Centro Psicológico Cepsim (ubicado en la zona de Chamberí, Madrid) ayudando a pacientes con drogodependencias de todo tipo, entre otras cosas. Veamos el modo en el que situar a los pacientes en otros contextos y entrenarlos para que ellos mismos modifiquen su entorno a su favor les puede ayudar a dejar atrás las drogas.
 
Entrevista a Pablo Carbajosa: la psicología de la adicción a las drogas
 
Pablo Carbajosa es psicólogo especializado en las alteraciones conductuales y de salud mental que tienen que ver con los contextos adversos: secuelas de la violencia familiar, los abusos sexuales y las drogodependencias. Desde el Centro Psicológico Cepsim, clínica de psicoterapia de Madrid, ayuda a los pacientes cuyas interacciones con su entorno cercano les han llevado a desarrollar alteraciones psicológicas como la dependencia a las sustancias, los traumas o una autoestima extremadamente baja.
 
¿Cuáles son las drogas más consumidas entre los pacientes con problemas de adicciones que acuden al psicólogo en busca de ayuda?
 
En nuestro centro las más comunes en adultos son el alcohol, la cocaína y el hachís. Entre los consumidores más jóvenes el principal problema es el consumo de hachís y drogas de diseño, y los fines de semana otros como el éxtasis y la cocaína.
 
¿Puede hablarse de un perfil del consumidor habitual de drogas con problemas de adicción? ¿O hay varios perfiles?
 
No existe un perfil único de consumidor de drogas. Las investigaciones muestran distintas tipologías de consumidores en función de variables sociodemográficas, la droga de consumo, severidad de la dependencia y los rasgos de personalidad.
 
A día de hoy sabemos que hay determinados rasgos de personalidad como la impulsividad, la búsqueda de sensaciones o autocontrol que se relacionan con la edad de inicio del consumo y con la gravedad de la adicción. También importan la alta prevalencia de rasgos y trastornos de personalidad límite y antisocial, especialmente en los consumidores de cocaína. La presencia de estos factores se relaciona con una mayor probabilidad de abandono de los tratamientos.
 
Es fundamental realizar una evaluación exhaustiva de caso prestando especial atención a cómo se configuran estos factores en cada persona para diseñar una intervención efectiva.
 
¿Cuáles suelen ser los principales motivos por los que las personas con problemas de adicciones a drogas empiezan a consumir estas sustancias?
 
De manera habitual el consumo comienza en la adolescencia o juventud, asociado al ocio en salidas de fin de semana. Suele comenzar con el consumo de alcohol, y en el grupo de pares se buscan probar nuevas experiencias probando el hachís, cocaína o drogas de diseño.
 
¿Y los motivos por los que empiezan a ir a psicoterapia?
 
Aunque cada caso es único y las motivaciones son múltiples, en general los motivos están relacionados con algún tipo de consecuencia negativa derivada del consumo continuado de sustancias.
El consumo empieza a generar problemas familiares, económicos, laborales y en el estado de ánimo. En adolescentes o jóvenes es habitual que los padres lo descubran por cambios en el estado de ánimo, aislamiento, problemas escolares, comportamientos agresivos o un gasto excesivo de dinero no justificado.

Inicialmente estos jóvenes acuden básicamente por la presión familiar, presentan poca motivación al tratamiento y muy poca conciencia del problema. Generar esta motivación al cambio y aumentar la conciencia de problema será una de las piedras angulares del inicio y durante el tratamiento.

En adultos es habitual que después de años de consumo semanal o mensual y de varios intentos fallidos de intentar controlar el consumo y de no ser capaces de mantener la abstinencia comiencen a aparecer la conciencia de problema. Suele darse que la pareja o la familia lo descubra y se ponga el tratamiento como condición para continuar la relación.
 
En otros casos, el consumo empieza a generar problemas laborales y económicos, o va afectando al estado de ánimo general (depresión, ansiedad, irritabilidad). En estos casos es habitual que la frecuencia del consumo en el último año haya ido en aumento, y también la sensación de descontrol.
 
Es complicado resumir el trabajo de los psicólogos, pero... ¿cuáles son las técnicas y herramientas que acostumbran a utilizar los profesionales de la psicoterapia para tratar a las personas con problemas de adicción?
 
Las técnicas dependerán del enfoque de tratamiento que utilicemos y de si se trabajaba en formato grupal o individual, en un centro público ambulatorio o en una comunidad terapéutica.
 
Sin embargo, junto a las técnicas generales, la entrevista motivacional para abordar la motivación y conciencia de problema son algo fundamental.
 
Las técnicas del modelo cognitivo conductual como la relajación, la reestructuración cognitiva o técnicas actuales como el protocolo Detur basadas en el EMDR o Mindfulness serán fundamentales para intervenir sobre características específicas de esta población, como el manejo de craving o la urgencia de consumo.

También es necesario utilizar técnicas dirigidas al estilo de vida del adicto y de los entornos de consumo. Es importante acordar con la persona y establecer compromisos de manera gradual de control estimular (el control económico, evitar los entornos y personas asociadas al consumo, etc.) y manejo de contingencias para reducir en la medida de lo posible los estímulos disparadores de las ganas de consumir.

De forma paralela es necesario ir trabajando todos los aspectos personales relacionados con el consumo. Al final del tratamiento las técnicas se centrarán en el enfoque de prevención de recaídas.
 
¿En qué aspectos crees que es importante que los psicólogos se muestren humanos y cercanos con los pacientes dependientes de sustancias?
 
Fundamental en casos de pacientes con adicciones. Una de las características específicas de este tipo de personas es que la baja motivación de cara al cambio y la conciencia del problema suele ser escasa de manera inicial y muy fluctuante a lo largo del tratamiento. Esto hace que establecer una buena alianza terapéutica sea clave para el éxito del tratamiento.
 
¿Es necesario reforzar la autoestima de estas personas para que confíen en su capacidad de dejar atrás la droga?
 
En muchos casos puede haber traumas o problemas de apego graves previos al consumo. Además, el propio consumo continuado hace que la persona se ponga en situaciones de riesgo personal y vaya erosionando la autoestima. Esto hace que el propio consumo genere consecuencias negativas a nivel personal, laboral y familiar.
 
Todo esto va a ir afectando a la autoestima y a la sensación de autoeficacia o capacidad para dejar de consumir. Reforzar la autoestima, motivar al cambio y aumentar la sensación de autoeficacia será un objetivo continuo durante el tratamiento.
 
Probablemente no es fácil que un paciente adicto a sustancias se comprometa seriamente con la terapia. ¿Qué pueden hacer los psicólogos y los familiares de los pacientes para favorecer que no abandonen el tratamiento?
 
La motivación y conciencia del problema son una de las claves de esta problemática. La motivación se alimenta de consecuencias positivas y negativas. Para favorecer la conciencia del problema y motivar al cambio, la familia tiene que apoyar el proceso de en todo momento, pero manteniendo la presión sobre las consecuencias negativas de abandonarlo. El equilibrio entre estos dos aspectos va a favorecer que la motivación se siga manteniendo.
 
En el caso de los profesionales, reforzar continuamente la alianza terapéutica y estar atentos a las fluctuaciones en la motivación. Por ejemplo, es habitual que los pacientes que consiguen un tiempo de abstinencia, tras un periodo de tratamiento, sientan que ya está superado el problema y piensen abandonar el tratamiento. Detectar estas situaciones y reforzar la necesidad de seguir avanzando en el proceso de cambio, para mantener la abstinencia a largo plazo, será fundamental.

jueves, 14 de julio de 2022

El consumo y la delincuencia como productores de identidad

 

MELINA N. GANCEDO      |    Psicología y Mente 

El bucle de consumo de drogas y violencia es, además, una forma de encontrar una identidad propia.


Consumir, delinquir, volver a consumir. El consumo problemático y el acto compulsivo de cometer delitos pueden ser pensados en el marco de un proceso de construcción de la subjetividad. Esta es una lectura diferente a la simple idea de que quienes se drogan y roban son personas que eligen la “vida fácil” o la mala vida.
 
El consumo problemático de sustancias implica una relación entre una persona y una droga, con un significado y funciones singulares. A su vez, para aquellos que también cometen delitos, este modo de comportarse tiene una función implicada.
 
Observamos identidades constituidas en función del tener, con relatos reiterados que hacen alusión a que "soy" (soy alguien, soy importante), "porque tengo" (armas o sustancia, ingerida o en el bolsillo y para compartir). Frases del tipo “Cuando consumía / cuando salía a robar, era distinto, me sentía mejor, más importante”. Más “completo”, podríamos agregar, entendiendo a la abstinencia de ambos actos compulsivos como equivalente a un vacío inquietante, una crisis en la identidad y una pérdida del sentido de pertenencia construido en los grupos de pares, en la esquina, en la calle.
 
Una identidad construida por el consumo de droga
 
El dejar de reunirse con los compañeros de consumo representa un proceso de duelo, un acto de des-afiliación, desvinculación con los lazos que ha podido armar y sostener en ese contexto. Son lazos unidos por el goce compartido que implica el consumir y delinquir con otros, lo cual hace las veces de generador de identificación que hace pertenecer. 
 
Si una persona se ha sentido excluida por su familia, escuela o contexto social más amplio, puede, por medio del consumo o del delito, sentir que es parte de la sociedad, por ejemplo bajo la etiqueta de ser parte de los “chicos peligrosos del barrio”. De esta manera es visto por la sociedad, mal visto pero visto al fin y al cabo.
 
En la cultura de la calle surge algo
 
En la esquina, en la calle, se producen procesos de socialización que no se han generado en otros ámbitos tales como la familia o la escuela, por las crisis que éstas instituciones padecen, ya que deberían integrar, contener, formar y terminan excluyendo. 
 
Frente a la ausencia de otras personas significativas, se idealizan nuevos referentes, como el líder de la banda, los compañeros de consumo o los chicos de la esquina. Se crea pertenencia, que empieza por consolidar algo de la subjetividad."
 
En la cárcel también surge algo
 
Al conceptualizar el acto de delinquir como modo de (y para) ser alguien, podemos pensar que el hecho de cumplir una condena y, al decir de muchos, “no deberle nada a la justicia” no representa en todas las situaciones un acto de liberación y libertad. En muchos casos, sienten que “en la cárcel estaba mejor”. Es más fácil trasgredir la ley que respetarla, dar lugar al acto compulsivo de delinquir que generar nuevas maneras de vincularse con la ley y los otros.
 
En tanto las reglas y normas sociales no sean interiorizadas, la resolución de conflictos no sea pensada mediante la palabra y el consumo compulsivo no sea visto como un problema de salud, estar en libertad en la sociedad no equivale necesariamente a sentirse libre. Al contrario, se está preso de sí mismo, de su falta de control y su dificultad para la puesta de límites, preso en libertad de su repetición imposible de controlar, por lo que pulsa e impulsa sin elaboración mediante. Sin incorporación de la ley, se la busca transgredir, de modo incontrolable.
Los adictos se sienten presos en libertad, condicionados a acatar una ley que no están dispuestos o preparados para respetar, presos de su propia libertad, con la magnitud de posibilidades y responsabilidades que la libertad significa.
 
Aunque parece paradójico, la transgresión de la ley está presente dentro del sistema carcelario habilitando los actos compulsivos, violencias, adicciones, entre otras situaciones de riesgo no interpretadas como tales por quienes las llevan a cabo. Por lo tanto, pueden hacerlos sentirse libres en el penal.
 
El sentido de la vida a través del consumo y la violencia
 
Consumo y violencia empiezan a ser vistos como necesarios y hasta más valorados que la propia salud y libertad. Los patrones de conducta y pensamientos construidos en el contexto carcelario son interiorizados de tal manera que el hecho de producir cambios al recuperar la libertad se constituye como un verdadero desafío.
 
Consumo y delincuencia terminan dando un sentido a la vida y para que esto deje de tener esa función se deberán construir nuevos sentidos. Será necesario un abordaje integral, con implicaciones a nivel personal, familiar, social, cultural, político, etc.
 
Promoción de salud, reducción de factores de riesgo y fortalecimiento de los factores de protección: enseñar y promover hábitos de vida saludable, modos nuevos de resolver los conflictos cotidianos, modificación de las maneras de relacionarse con los demás, auto-observación, control de impulsos y emociones, utilización de palabras en lugar de actos compulsivos. En definitiva, ya sin consumo compulsivo ni delitos, buscar y asumir nuevas maneras de ser y de vivir.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Cal vigilar el repunt de les drogues


Redacció del diari ARA     |     Barcelona     |     08/12/2021

 

La pandèmia del coronavirus ha generat un efecte dòmino amb conseqüències que d’entrada eren difícils de preveure i que, més enllà de l’economia, han arribat al submon de la delinqüència. Una ha sigut el desabastiment d’èxtasi a causa de l’augment de la demanda per la reobertura de l’oci nocturn. La manca d’aquest component no és negativa, però sí que ho és que els narcotraficants reaccionin adulterant les pastilles de MDMA amb altres tòxics -més o menys perillosos en funció de la seva falta d’escrúpols-. Els narcos només busquen el seu benefici, i quan algú consumeix una droga il·legal en general no sap exactament què es fica al cos, ni la dosi exacta que pren. Per tant, tampoc coneix les conseqüències concretes que pot tenir a curt, mitjà i llarg termini.

 

S’ha de vigilar que la reobertura de l’oci nocturn a l’octubre, encara que sigui amb certificat covid, no comporti un efecte rebot incontrolable impulsat per les ganes de gresca, comprensibles després de tant de temps de restriccions. El desabastiment d’èxtasi ja indica que hi ha hagut un augment important de la demanda, i és un avís de què pot passar, però no ens podem permetre acabar en una situació pitjor que la d’abans del covid.

 

Els efectes de les drogues van més enllà de la diversió que aquestes poden aportar, i el preu a pagar pot ser molt car, massa car. És veritat que també es pot acabar pagant per les drogues legals -l'alcohol va arribar el 2014 a ser la substància que genera més peticions de rehabilitació, segons el Projecte Home-, però aquestes no corquen la societat de la mateixa manera que ho fan les màfies que fan negoci amb les il·legals.

 

Les drogues són un problema de salut pública amb seqüeles greus per als que hi acaben sent addictes, els que en pateixen els efectes secundaris i tot el seu entorn, i en el cas de les il·legals també hi ha conseqüències que afecten tota la societat. Dos casos recents recorden fins a quin punt pot arribar la corrupció dels narcotraficants: la trama de mossos i traficants desarticulada a Tarragona, que revenia material confiscat en operacions policials per desmantellar plantacions de marihuana; i la que encapçalava Titán, un caporal de la Policia Local de Llinars del Vallès, vinculada també al tràfic de cànnabis.

 

Aquests dos casos només són símptomes de l’augment del poder del mercat de la marihuana, droga de la qual Catalunya ja fa temps que és un exportador net, i de l’abast dels tentacles de la criminalitat que hi està associada. ¿Si els narcotraficants poden corrompre els cossos policials que els han de perseguir, fins on poden arribar? Com a societat no ens podem permetre relaxar la vigilància contra les màfies dedicades al tràfic de drogues; al contrari, cal augmentar l’alerta, i més encara a mesura que anem tornant a la normalitat. Les forces de seguretat hi tenen un paper clau, però el problema no és només policial, i per tant cal abordar-lo amb una mirada general, també des de l’educació i la salut. Les drogues són un problema de tots.

 

viernes, 1 de octubre de 2021

El gas del riure aterra a Barcelona: una droga introduÏda pels turistes


PAU ESPARCH     |     Barcelona     |     Diari ARA     |     28/09/2021

Els hospitals atenen els primers pacients, i consumir-ne moltes dosis causa problemes de salut.


Un noi inhala l’aire d’un globus durant uns segons i s’asseu a terra amb un somriure. Sent “un pessigolleig”, un “calfred” i un “benestar” que explica que nota al llarg de mig minut. L’aire que hi ha dins el globus és òxid nitrós, que es coneix més amb el nom del gas del riure. No és cap droga nova, perquè els turistes que venen a Catalunya, sobretot francesos i britànics, fa anys que la consumeixen, també a Barcelona.

El so d’un esprai inflant globus va ser constant en els macrobotellons de la Mercè, informa Germán Aranda. I almenys es va atendre una pacient durant el cap de setmana a causa del gas del riure. Aquesta substància, que s’ha fet visible des que l’oci nocturn s’ha traslladat a l’espai públic, pot causar problemes de salut si se'n consumeixen moltes dosis, tot i que fins ara els hospitals han atès pocs pacients per aquesta droga.

 

El gas del riure ja va acaparar titulars als mitjans l’estiu de fa quatre anys, quan se’l va situar com una de les tendències de les Balears, sobretot a Eivissa. Però la coordinadora del servei d’anàlisi d’energy control de l’Associació Benestar i Desenvolupament (ABD), Mireia Ventura, assegura que porta 20 anys parlant de l’òxid nitrós. Ventura admet que fins ara s’havien vist “usos esporàdics, més experimentals” del gas del riure a Barcelona, però no de manera tan “massiva” com als últims botellons. L'òxid nitrós s’havia utilitzat en medicina i odontologia com a anestèsic, i actualment es fa servir en pastisseria per muntar nata. Abans que se l’etiquetés com una "droga nova" s’havia arribat a distribuir en circs i fires “per produir un estat d’hilaritat”. Segons Ventura, també es venia en parades en festivals d’Holanda i Bèlgica.

 

La substància és legal a Espanya perquè, en principi, l’ús de l’òxid nitrós “no té a veure amb l’ús recreatiu de drogues”. Malgrat això, si es determina que el gas es fa servir per consumir-lo com a droga, aleshores pot tenir conseqüències penals. Fa dos anys, un jutjat d’Eivissa va condemnar a 20 mesos de presó tres neerlandesos que havia detingut la Policia Nacional amb 500 bombones d'òxid nitrós d’un litre cadascuna. Tot i que d’entrada havien argumentat que volien utilitzar el gas per fer pastissos, al final van acceptar un pacte de conformitat amb la Fiscalia. També a Eivissa, la Guàrdia Civil va detenir aquest estiu un francès amb més d’un miler de bombones d’òxid nitrós, dosificadors i globus per vendre'l. Amb tot, a Catalunya no consta que la policia hagi interceptat cap quantitat tan massiva com aquest del gas del riure.

El gas del riure s’elimina molt de pressa i no deixa rastre a l’organisme: no queda reflectit en les anàlisis de sang ni en les d’orina

Pel que fa als hospitals de Barcelona, tampoc noten l'impacte del gas del riure. El responsable de toxicologia de les urgències de l’Hospital Clínic, el doctor Emilio Salgado, explica que aquest any han atès dos pacients pel consum d’òxid nitrós: al gener i al març, tots dos francesos. Salgado avisa que un problema per detectar el gas del riure és que “excepte que el pacient digui que n’ha pres, no es pot saber”, perquè “s’elimina molt de pressa i no deixa rastre a l’organisme”, motiu pel qual no queda reflectit en les anàlisis de sang ni en les d’orina. El coordinador de la unitat de toxicologia de l’Hospital del Mar, el doctor August Supervia, diu que durant el cap de setmana dels macrobotellons de la Mercè van atendre una pacient per òxid nitrós, però no ho van saber fins que els seus acompanyats ho van reconèixer -ella només admetia que havia pres alcohol-.

 

Estat eufòric i desinhibit

En principi, perquè un consumidor acabi en un hospital s’han hagut de prendre dosis del gas del riure de forma contínua. Quan s’inhala es té la sensació “d’estar eufòric i a vegades d’una desinhibició exagerada”, en què es pot arribar a perdre el contacte “amb la percepció del temps i amb salts temporals confusos”, explica Supervia. Uns efectes que duren pocs minuts. Salgado afegeix que, si s’inhala el globus diverses vegades i en poc temps de diferència -a Barcelona s’acostumen a vendre al carrer per cinc euros-, poden augmentar els efectes perquè “comença a disminuir el nivell de consciència, es pateixen nàusees o es té un mal de cap terrible”. Ventura apunta que també hi ha problemes quan es barreja amb l’alcohol i pel fet d’inhalar-lo molta estona, és quan pot provocar una depressió respiratòria perquè l’òxid nitrós s’ha retingut als pulmons.

 

Salgado assegura que un consum crònic del gas del riure pot causar seqüeles neurològiques i Ventura afegeix que l'ús continuat al llarg d'uns quants dies pot produir un dèficit de la vitamina B12. Malgrat això, Ventura desvincula el consum d’òxid nitrós “d’una associació directa amb la violència”. “No és que el gas del riure provoqui agressivitat. És ajuntar l’alcohol i l’òxid nitrós, ja que totes dues substàncies desinhibeixen, el que fa que una persona estigui més fora de control”, precisa. Ventura mostra més preocupació pel fet que els joves puguin consumir una droga de la qual no tenen informació. Per això alerta que l’òxid nitrós no es pot prendre directament d’un esprai perquè surt a una temperatura “molt baixa i pot cremar les vies respiratòries”, motiu pel qual s’han d’utilitzar els globus. Tanmateix, demana no fer “alarmisme”, perquè al Regne Unit el gas del riure ha causat només sis morts en 15 anys.


De fet, tant el Clínic com l’Hospital del Mar diuen que la majoria dels atesos del cap de la setmana de la Mercè han estat per alcohol, seguits dels que ho han estat per cocaïna i cànnabis. Tot i que de forma més puntual, també s’han atès casos per heroïna.

viernes, 24 de septiembre de 2021

La importancia de las habilidades sociales para superar las adicciones


LLAURANT LA LLUM RESIDENCIAL  | Picassent (Valencia) | Psicología y Mente  |  17/09/2021

Así es como entrenar las habilidades sociales ayuda a dejar atrás una adicción. 

Muchas veces se pone énfasis en la idea de que dejar atrás un trastorno adictivo es una especie de lucha personal realizada en solitario, una misión que cada persona debe afrontar por su cuenta, ya que al ser una mera cuestión de “fuerza de voluntad”, las principales batallas son libradas dentro de la mente de uno mismo. 

Sin embargo, esta creencia no puede ser más errónea. En primer lugar, porque la existencia de las adicciones niega la importancia de un concepto como la fuerza de voluntad, porque si algo caracteriza a esta clase de patologías es su capacidad para hacer que las personas pierdan el control de sus actos. Y en segundo lugar, porque las adicciones no se superan simplemente a través de la introspección, sino que la dimensión social del problema (es decir, nuestra manera de relacionarnos con los demás) cobra también mucha importancia.

Así pues, en este artículo veremos qué papel juega el entrenamiento en habilidades sociales a la hora de superar las adicciones. 

¿Por qué las relaciones personales son tan importantes para superar un trastorno adictivo? 

En toda adicción, ya sea basada en la dependencia hacia una droga o hacia un comportamiento adictivo, hay un elemento comportamental aprendido. Es decir, un elemento que va más allá de la pura adicción química (los mecanismos de adicción que tienen lugar en el cerebro cuando el sistema nervioso es expuesto varias veces a algunas sustancias que interactúan con las neuronas), y que tiene que ver con los hábitos interiorizados por la persona, su manera de buscar amigos y de conservar amistades, estrategias para lidiar con la abstinencia, etc. 

En este sentido, algunos de los aspectos que pueden llevar a una persona a progresar o a no hacerlo en sus intentos de superar una adicción tienen que ver con la manera en la que interactúa con quienes están a su alrededor en el día a día. Y es que ni el consumo de drogas, ni los referentes a la hora de saber qué hacer ante la ansiedad o “el mono”, ni la exposición a lugares que predisponen a recaer son experiencias que ocurran de manera aislada e individual. En todos ellos hay margen de maniobra para mejorar o para exponerse a riesgos innecesarios de volver a caer en la adicción.

¿En qué consiste el entrenamiento en habilidades sociales en el tratamiento de la adicción?

Con lo que hemos visto hasta ahora, ya empieza a intuirse qué papel pueden jugar las habilidades sociales en el reto de superar una adicción. Cuando mejor sea nuestra capacidad para desenvolvernos en contextos en los que debemos relacionarnos con los demás, más recursos tendremos para evitar obstáculos en cualquier proceso de terapia, especialmente en el de las adicciones, dado que la influencia externa juega un papel importante en el mantenimiento o reforzamiento de esta clase de trastornos. 

Por suerte, las habilidades sociales pueden ser entrenadas y mejoradas a través de la experiencia, lo cual resulta mucho más fácil y eficaz si disponemos de apoyo profesional en psicoterapia. 

Veamos con un poco más de detalle de qué maneras el entrenamiento en habilidades sociales ayuda a superar una adicción.

1. Permite desarrollar asertividad ante los ofrecimientos indeseados 

Saber decir que no en momentos clave resulta indispensable para desprenderse de una adicción. Desarrollar asertividad ayuda mucho en este sentido, porque consiste en hacerse respetar pero sin buscar la confrontación. 

2. Ayuda a gestionar los conflictos y sus implicaciones en el consumo

La adicción predispone a las personas a entrar en un estado de irritabilidad en el que es muy fácil enfadarse ante cualquier contrariedad. Por otro lado, el consumo de drogas para aliviar el enfado es una manera en la que “suelen caer” quienes han desarrollado una adicción. 

Las habilidades sociales ayudan a canalizar la ira de maneras que no suponen entrar en dinámicas conflictivas al interactuar con los demás, lo cual también minimiza el riesgo de recaídas. 

3. Permite consolidar nuevas amistades lejos de los elementos de adicción 

Tener la capacidad de establecer nuevas amistades lejos de los círculos sociales que frecuentaba la persona adicta (en los que el consumo de drogas o la realización de actividades potencialmente adictivas estaba normalizada) ayuda a escapar de ese círculo vicioso de recaer en parte por la presión social y por la constante exposición a la tentación.

4. Ayuda a desarrollar nuevas maneras de gestión del malestar 

Las habilidades sociales pueden dar lugar a nuevas maneras de sobrellevar el malestar, tanto el generado por la abstinencia como el generado por el resto de aspectos emocionalmente dolorosos de la vida. Compartir con los demás nuestras ideas, preocupaciones y sentimientos constituye un recurso que permite aliviar el malestar a través de lo que se conoce como etiquetado emocional: plasmar en palabras lo que sentimos.

 

domingo, 11 de julio de 2021

"Sales de baño": descubriendo la terrible droga caníbal


JONATHAN GARCÍA-ALLEN     |      Psicología y Mente 

Las sales de baño, también conocida como "droga caníbal" por sus horribles efectos. 

Sales de baño: la droga caníbal se extiende en occidente y con ella sus terribles efectos entre los consumidores.

Cuando en 2012, Rudy Eugene, de 31 años de edad, fue abatido a tiros por alborotar las calles de Miami desnudo, atacando a un vagabundo y arrancándole el 75% de su rostro, una droga captó la atención de los medios de comunicación estadounidenses debido a la terrible naturaleza del delito.

La noticia sacó a la luz un alucinógeno que se conoce como "sales de baño" y que ha pasado a ser llamada droga caníbal. Aunque es frecuentemente descrita como el "nuevo LSD", las sales de baño, de hecho, no tienen mucho en común con el alucinógeno que se hizo popular a partir de los años 60. Ambos fármacos son drogas sintéticas, pero las similitudes no hacen referencia a los principales efectos de la droga.

El componente activo de la droga caníbal

Mientras que el principal efecto de la LSD es crear alucinaciones y distorsiones visuales en la percepción de tiempo y espacio, dependiendo de la dosis empleada, las "sales de baño" son, de hecho, un producto químico similar a la anfetamina, al contener metilenedioxipirovalerona (MDPV), mefedrona y pirovalerona. 

Este cambio en su composición, por supuesto, hace que su encaje en el sistema nervioso humano tenga unas consecuencias diferentes, ya que las repercusiones que tiene en el modo en el que nuestras neuronas captan y emiten neurotransmisores son distintas, tal y como ocurre cuando se suministran psicofármacos legales.

Los efectos de las sales de baño 

Las sales de baño se pueden fumar, inhalar o inyectar. Las alucinaciones pueden ser un efecto secundario, pero los principales efectos son similares a los de otros estimulantes, como la cocaína, el cristal o la metanfetamina. Los principales efectos psicoactivos incluyen un mayor estado de alerta, euforia, agitación, presión arterial alta y aumento del ritmo cardíaco.

Los consumidores coinciden al describir una fuerza descomunal, una inhibición del dolor y un calor interno extremo que causa que se desnuden. Pero esos son sólo los efectos menos perjudiciales, ya que en muchas ocasiones se han reportado efectos severos tales como agresividad, paranoia, psicosis, depresiónpensamientos suicidas e incluso la muerte. De ahí que varias personas hayan convertido esta sustancia en algo que se conoce como "droga caníbal": su consumo hace que se pierda de vista una visión estable de la realidad, y la confusión, sumada a la agresividad inducida a partir de los efectos de la sustancia en zonas del sistema límbico, puede llevar a cometer agresiones brutales.

Pese a que se conoce a esta sustancia como sales de baño, no tiene nada en común con las que utiliza la gente para relajarse en la bañera. En el mercado de la droga, las sales de baño son conocidas también con otras denominaciones como paloma roja, púrpura, onda lunar, marfil puro, droga caníbal, ola de marfil, cielo de vainilla, bendición o relámpago blanco.

Una droga que se extiende a causa de varios factores 

La droga caníbal relativamente barata y puede ser encontrada en el mercado por 20 dólares (15 euros). Las sales de baño han sido vinculadas a un aumento alarmante en el número de visitas a las salas de emergencia en todo Estados Unidos. 

Los pacientes con el síndrome conocido como "delirio con excitación" tras haber consumido sales de baño también pueden sufrir de deshidratación, deterioro del tejido muscular e insuficiencia renal. Pero lo más alarmante es la agresividad extrema que presentan los consumidores, que ha sido comparada con actos caníbales debido a su brutalidad. 

Los primeros resultados indican que esta sustancia sintética tiene un alto potencial de abuso y de adicción. Los consumidores de las sales de baño han informado que la droga desencadena antojos intensos (o una necesidad compulsiva de consumir la droga de nuevo) y que es altamente adictiva. El consumo frecuente puede resultar en la tolerancia, dependencia, y en fuertes síntomas del síndrome de abstinencia si se deja de tomar la droga caníbal repentinamente.

 

jueves, 22 de abril de 2021

Fentanilo: Las claves para entender la epidemia de esta droga

CRISTINA RODA RIVERA    |    La Mente es Maravillosa     |     08/04/2021

El fentanilo es un medicamento para el dolor que se ha transformado en un riesgo para la salud pública. Su producción y distribución ilegal como droga está causando verdaderos estragos en el mundo.

El consumo de fentanilo en Estados Unidos y en Europa no para de crecer. El fentanilo, recetado para el dolor por médicos, no tardó en extenderse. Por otra parte, traficantes de heroína vieron la oportunidad de cortar su droga con una sustancia 50 o 100 veces más fuerte que la morfina.

 

Además de la propia adicción, muchos consumidores de heroína o fármacos opioides comprados en el mercado ilegal desconocen las dosis de fentalino que se ha añadido a su composición. Podríamos hablar no solo de un problema de adicción, sino de un envenenamiento masivo de la población.

¿Qué es el fentanilo?

El fentanilo es un analgésico opioide sintético. Es mucho más potente que otros opioides y está aprobado para tratar el dolor intenso, generalmente causado por cáncer en estado avanzado.

Los médicos pueden recetar opioides para tratar el dolor moderado o intenso. Pero, ¿qué tienen en común todos los opioides?, ¿dónde reside su potencial adictivo?

Los opioides más conocidos incluyen la heroína ilegal, los opioides sintéticos como el fentanilo y los analgésicos disponibles legalmente con receta médica, tales como oxicodona, hidrocodona, codeína o morfina.

Todos los opioides tienen una estructura química común e interactúan con receptores de la misma gama en las células nerviosas de cuerpo y cerebro. Los analgésicos opioides son generalmente seguros cuando se toman durante un período corto y según lo prescrito por un médico, pero debido a que producen euforia además del alivio del dolor, pueden usarse indebidamente.

 

Es decir, lo que en principio estaba destinado a paliar el dolor físico pasa a usarse para obtener sensación de bienestar; se trasforma en un recurso demasiado fácil.

Puede empezar a tomarse de una manera diferente en una cantidad mayor que la recetada o tomarse sin receta médica. El uso regular, incluso según lo prescrito por un médico puede provocar dependencia, adicción, incidentes de sobredosis y muerte.

Fentanilo: un problema sin control

El fentanilo no se parece a ningún otro problema relacionado con las drogas en la historia moderna. Es más útil pensar en ello como una intoxicación masiva que como una epidemia tradicional de adicción a sustancias.

El fentanilo y otros opioides sintéticos se han extendido por algunas partes de Estados Unidos y Europa, mientras que otras zonas están libres de consumo ilegal.

Bryce Pardo, uno de los principales responsables de políticas de drogas en Estados Unidos, declaró: “No hemos visto nada como esto desde que la heroína salió a la calle por primera vez hace más de 100 años”. Enfrentar la crisis del fentanilo va a requerir mucho más que interrumpir el suministro y hacer que las personas reciban tratamiento.

¿Cómo se extendió el uso inadecuado de opioides?

Entre 1999 y 2019, casi 500 000 personas murieron por sobredosis de cualquier opioide, incluidos los opioides ilícitos y los recetados. Este aumento en las muertes por sobredosis de opioides se puede resumir en tres oleadas distintas.

 

·        La primera ola comenzó con una mayor prescripción de opioides en la década de 1990, con un aumento de las muertes por sobredosis de opioides recetados (opioides naturales, semisintéticos y metadona) desde al menos 1993.

·        La segunda ola comenzó en 2010, con un rápido aumento de las muertes por sobredosis de heroína.

·        La tercera ola comenzó en 2013, con un aumento significativo en las muertes por sobredosis que involucran opioides sintéticos, particularmente aquellas relacionadas con fentanilo fabricado ilícitamente. El mercado del fentanilo fabricado ilegal sigue cambiando y se puede encontrar en combinación con heroína, píldoras falsificadas y cocaína.

Fentanilo: más fácil de obtener

El fentanilo no es un fármaco nuevo. Se ha utilizado durante décadas como analgésico y anestésico. Los cirujanos aprendieron a observar de cerca a sus pacientes después de administrarles fentanilo debido a la forma en que endurece los músculos que controlan la respiración. Fue difícil de hacer y difícil de encontrar en las calles, hasta que no lo fue.

 

Hoy en día, el fentanilo es un producto de pedido por correo que se comercializa en Internet y se envía directamente a los consumidores y distribuidores. Parte de ella llega a través de la frontera de México, pero otra gran parte proviene de laboratorios mal regulados en China.

Los traficantes de drogas no necesitaban de mucha imaginación para darse cuenta de que podían cortar una bolsa de heroína con fentanilo barato y embolsarse la diferencia. Sin embargo, el fentanilo no solo es más barato que la heroína; también es hasta 30 veces más potente. Un error de dosificación de pocos gramos de sal puede matar a una persona.

 

Perspectivas de cambio 

Este problema se ha convertido en una epidemia de salud pública con consecuencias devastadoras. Efectos que van desde el aumento del abuso de opioides y muertes relacionadas hasta la creciente incidencia del síndrome de abstinencia neonatal o mayor propagación de enfermedades infecciosas.

Investigaciones recientes también han registrado un aumento significativo de la mortalidad en personas de mediana edad, de manera marcada entre los estadounidenses blancos con menor nivel de estudios. Por otro lado, los investigadores de la organización RAND entrevistaron a expertos, funcionarios de salud pública y agentes de control de drogas en media docena de países.

Los resultados encontrados desvelaron que no se ha dado el fenómeno de que el fentanilo se hubiera “atrincherado” en un país y luego fuera dejado de lado. Por ejemplo, en Estonia ha existido un mercado ilícito de fentanilo durante casi 20 años. Este país está superando la epidemia a partir de un fuerte programa de distribución de naxolona que comenzó en 2013, tras un año dramático en sobredosis y muertes.

La solución pasa en invertir más en prevención, además de reforzar las intervenciones en consumidores activos, de manera que las personas con trastornos por uso de sustancias reciban el tratamiento que necesitan.

Es necesario encontrar formas de interrumpir el flujo de opioides sintéticos a través del correo postal o hacer que la naloxona esté mucho más disponible para quienes la necesiten. Una parte de la solución que implica la acción estatal y una concienciación por parte de los profesionales sanitarios.