sábado, 21 de septiembre de 2024

Qué es el cloaking, la nueva tendencia que es aún más cruel que el ghosting

LA NACIÓN       |      Argentina     |     07/09/2024

El universo de las apps de citas tiene un nuevo villano: el “cloaking”; esta práctica lleva la desaparición a niveles insospechados; un análisis de sus causas y consecuencias

El término “cloaking” fue creado por la periodista londinense Rachel Thompson tras una experiencia personal particularmente desagradable en la aplicación de citas HingeThompson lo describe así: “Es como si te dejaran plantado, pero elevado a la máxima potencia”. Este acto no solo implica la ausencia en una cita acordada, sino que también conlleva la eliminación total de la presencia digital de la otra parte del diálogo.

¿En qué consiste exactamente el cloaking? Imagínate que estuviste conversando con alguien en una aplicación de citas. Acordaron encontrarse, pero cuando llegas al lugar convenido, tu cita no aparece. Al intentar contactarla, descubres que fuiste eliminado de la aplicación, borrado de todas las redes sociales y bloqueado en cualquier plataforma de comunicación que compartían. Es como si la persona se hubiera puesto la capa de invisibilidad de Harry Potter, desapareciendo sin dejar rastro.

El cloaking puede ser aún más perjudicial que el ghosting. Mientras que el ghosting deja a la víctima en un limbo emocional, el cloaking la sumerge en un vacío total, eliminando cualquier posibilidad de cierre o explicación. Esta práctica puede ocurrir tanto en las primeras etapas de las citas como en relaciones más establecidas, dejando a la persona afectada confundida, herida y cuestionando su propio valor.

Pero, ¿por qué alguien recurriría a una táctica tan extrema? Se trata de una forma de evitar la incomodidad a corto plazo, optando por la salida más cobarde. Es una manifestación extrema de la incapacidad para manejar el rechazo o la confrontación, prefiriendo eliminar completamente a la otra persona de su vida digital y real.

Frente a este fenómeno, ¿cómo pueden protegerse los buscadores del amor en la era digital? Aquí algunas estrategias:

  • Honestidad desde el principio: Establecer una comunicación abierta y sincera desde el inicio puede sentar las bases para una interacción más respetuosa.
  • Comunicación efectiva: Construir relaciones sólidas requiere diálogo constante, estableciendo de límites claros y una comprensión mutua de las expectativas.

·        SlowmanceTomarse el tiempo para conocer a la otra persona reduce las probabilidades de encuentros superficiales que puedan terminar en cloaking.

·        Plan de respaldo: Para las primeras citas, tener un plan alternativo con amigos puede amortiguar el golpe emocional si ocurre lo peor.

Para quienes han sido víctimas del cloaking, es crucial recordar que el problema no reside en ellos. La tentación de buscar explicaciones o confrontar al otro puede ser fuerte, pero los expertos aconsejan resistirla. En su lugar, se recomienda procesar la experiencia con amigos y seguir adelante, reconociendo que el comportamiento del otro refleja sus propias limitaciones y no el valor de la persona afectada.

Es importante señalar que, aunque el cloaking es generalmente considerado una práctica negativa, existen situaciones excepcionales donde puede ser justificable. Si tras un rechazo educado, la otra persona responde con agresividad o acoso, el bloqueo total puede ser una medida de autoprotección necesaria.

jueves, 19 de septiembre de 2024

Marian Rojas Estapé da la clave para superar nuestras batallas personales: "A veces nos suceden cosas muy dolorosas"

  MARÍA ROMERO MEDINILLA     |     www.lavanguardia.com    |   22/08/2024

La psiquiatra y escritora Marian Rojas Estapé destaca la importancia de cultivar el optimismo y la actitud positiva como herramientas esenciales para enfrentar las dificultades de la vida

¿Se puede educar el optimismo? Esta es la pregunta que la reconocida psiquiatra y escritora Marian Rojas Estapé plantea en su reciente intervención en el canal @aprendemosjuntosbbva. Rojas aborda un tema fundamental en la vida de todas las personas: la gestión de las batallas personales. Subraya que, independientemente de las circunstancias, todos enfrentamos desafíos, y la clave para superarlos radica en cómo nos hablamos a nosotros mismos.

Autoconocimiento

La importancia de educar el optimismo

 “Todos estamos librando batallas en temas de nuestra vida. No conozco una vida sin batallas”, afirmó Rojas. Según la psiquiatra, estas luchas pueden ser especialmente dolorosas, pero el enfoque que adoptamos ante ellas puede marcar la diferencia. “Si yo me hablo en negativo de todo lo que me sucede, que a veces las cosas que nos suceden son muy dolorosas, eso influye en cómo yo voy a ser capaz de gestionarlo”, explicó.

Rojas enfatizó que el optimismo es una habilidad que se puede educar. Citando a Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina, recordó que “todo ser humano si se lo propone puede ser escultor de su propio cerebro”. Este planteamiento subraya la importancia de la actitud y la decisión consciente de adoptar una perspectiva optimista.

El discurso de Rojas también abarcó la autopercepción y el tipo de lenguaje que utilizamos a diario. Identificar cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás es crucial para transformar una visión negativa en una más positiva y constructiva. “¿Cómo hablo de los demás? ¿Cómo hablo de mis decisiones, de mi pasado, de mi presente, de mi futuro?”, preguntó, invitando a reflexionar sobre el poder de nuestras palabras.

Sin embargo, Rojas no minimiza la dificultad de mantener una actitud optimista en medio de circunstancias adversas. Reconoció que hay momentos en la vida donde activar el optimismo resulta casi imposible, especialmente cuando se atraviesan situaciones extremadamente duras, como problemas de salud graves o depresión. En esos casos, Rojas aconseja no tener miedo de pedir ayuda externa para recuperar una visión más saludable y positiva de la realidad.

En última instancia, el mensaje de Marian Rojas Estapé es claro: aunque la vida puede ser difícil y dolorosa, cultivar el optimismo y una actitud positiva es esencial para sobrellevar las adversidades y mejorar tanto nuestra salud física como psicológica.

martes, 17 de septiembre de 2024

El mejor hábito para mejorar tu salud mental, según los expertos, es muy sencillo (pero muy difícil de cumplir)

 CRISTINA VILA        |       GQ      |      30/07/2024

Es algo que jamás te esperarías.30 de julio de 2024

Mejorar tu salud mental debe ser una tarea que siempre debes poner la primera en tu lista de prioridades, por mucho que creas que estás perfectamente. Debemos encontrarnos en un estado de bienestar y, además, se capaces de lidiar con situaciones complicadas por mucho que nos cueste.

Según los expertos hay una cosa muy sencilla e infravalorada que podemos hacer: leer. Sí, así es. Leer puede reducir el estrés de forma significativa. Y no hace falta que leamos novelas largas y pesadas. Puede ser todo lo que queramos. Hay estudios de la Universidad de Sussex que demuestran que nuestros niveles de estrés pueden disminuir en un 68% y que solo son necesarios 6 minutos al día.

Al leer, entramos en un estado de concentración profundo que nos permite olvidarnos de lo que existe a nuestro alrededor, encontrar nuevas perspectivas y enfocar nuestra atención a cosas que no tienen nada que ver con nuestra preocupaciones y problemas. Además, todos sabemos cómo puede aumentar nuestra sabiduría, pero también cómo optimiza el funcionamiento de nuestra mente y cómo nos ayuda a encontrar nuevas formas de pensar.

Otro gran beneficio es el cómo nos ayuda a dormir si lo hacemos justo antes de acostarnos, y y ello tendrá un gran impacto a la hora de mejorar tu salud mental, ya que la falta de sueño y de descanso puede agravar problemas como la depresión o la ansiedad. Y, por si fuera poco, ayuda a retrasar el declive cognitivo a medida que envejecemos.

Cómo podemos empezar a leer

Muchos creen que leer no es para ellos: les parece aburrido, pesado y un sin sentido. Pero lo cierto es que leer es para todo el mundo y simplemente depende de encontrar una temática que nos guste y de crear un hábito de lectura. Para hacerlo podemos seguir los pasos que nos indica James Clear en Hábitos Atómicos.

  • Hacerlo evidente. Primero, debemos tomar conciencia de cuáles son nuestros hábitos actuales para después programar cuándo queremos implementar uno nuevo. Podemos unirlo a otros hábitos que ya tengamos. Por ejemplo, leer cuando nos estemos tomando el café de por la mañana. Otro truco será dejarnos recordatorios que nos recuerden que lo hagamos (dejar el libro preparado en la mesa donde tomamos el desayuno).
  • Hacer que sea algo atractivo. Para que leer nos atraiga, podemos hacerlo en una actividad que hagamos pero que no nos apasione (si andamos en la cinta en el gimnasio, podemos hacerlo leyendo). Otra opción es unirnos a un club de lectura o crear un ritual que disfrutemos al que lo podamos añadir (el momento del café).
  • Hacer que sea fácil. Tendremos que eliminar todas aquellas cosas que nos impidan llevarlo a cabo, como dejar el móvil en otra habitación. Será útil llevar siempre nuestro libro o e-book con nosotros.
  • Convertirlo en satisfactorio. Esto puede consistir en distintas cosas: establecer una recompensa cada vez que nos leamos un libro, ir registrando qué es lo que leemos…

Lo más importante será en todo momento ir adoptando estos pequeños hábitos que hagan que, al final, nos guste leer. Para ello, tendremos que encontrar la temática que más nos motive. Pueden ser novelas de suspense, románticas, históricas, enciclopedias o manuales si lo que queremos es aprender sobre un tema determinado, biografías si hay algún personaje que nos interese en especial o, simplemente, las noticias o una revista por la mañana para estar al día de todo.

El decir que leer no nos gusta o que no es para nosotros es simplemente un mito y desmentirlo está en nuestras manos. Al hacerlo, pronto notaremos la diferencia en nuestra capacidad de concentración pero, por supuesto, en nuestra salud mental.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Proteger nuestra salud mental, una prioridad

 VALERIA SABATER      |      La Mente es Maravillosa   |      06/08/2023

La salud mental debe ser siempre nuestra prioridad no solo en momentos difíciles. Te contamos más al respecto a continuación.

Proteger nuestra salud mental es algo que debemos hacer siempre y no solo cuando nos sentimos agobiados. Ahora bien, aunque sabemos esto, muchas veces hacemos todo lo contrario, es decir, buscamos cuidarnos cuando estamos pasando por una situación difícil.

¿Cómo podemos proteger nuestra salud mental?

Cuando no nos preocupamos por proteger nuestra salud mental en el día a día, sino de manera ocasional (o peor, nunca), las consecuencias de una situación difícil pueden prolongarse en el tiempo y dejar una impronta dolorosa, difícil de gestionar.

Poco a poco, conforme se alarga la situación (y con ella, el malestar), la mente puede empezar a preguntarse qué sentido tiene esto y qué sentido tenemos nosotros.


Resulta interesante saber que el doctor Irvin David Yalom, catedrático de psiquiatría en la Universidad Stanford y psicoterapeuta explica en su libro Psicología Existencial que, de una manera colectiva, el ser humano teme básicamente a cuatro cosas: a perder el control sobre su realidad, a estar solo, a la duda (sobre sí mismo y sus propósitos) y a la muerte.

Dominar el miedo para que no paralice, primera prioridad

 Teniendo en cuenta lo que explica el doctor Yalom, para proteger nuestra salud mental ante una situación difícil, hay que controlar al miedo. No se trata de hacerlo desaparecer, algo así es imposible e ilógico. Como emoción, cumple su función.

Se trata solo de racionalizarlo, de impedir que se vuelva catastrófico y nos aboque a comportamientos de pánico.

¿Cómo se maneja el miedo?

 

·        Controlando la información que vemos y leemos. Evitemos estar 24 horas al día recibiendo imágenes y datos. Hay que tener en cuenta que la idea es estar al día, conocer lo que indican las fuentes confiables y seguidamente, continuar con nuestra vida, no ahogarnos.

·        Usando con moderación las redes sociales. Silenciar las notificaciones durante unas horas es saludable para evitar la infoxicación (exceso de información que alimenta el miedo y el pánico).

·        Poniéndole un límite al miedo. Sentir miedo es normal y hasta necesario (pero siempre dentro de un límite razonable). El miedo es útil hasta cierto punto porque nos anima a generar ciertos comportamientos para protegernos de las adversidades. Sin embargo, el exceso de miedo no es saludable, pues impide hacer vida normal.

·        Compartiendo las emociones e inquietudes con los seres queridos puede ser de gran ayuda a la hora de aliviar la tensión emocional y restarle importancia a los temores más irracionales que podamos tener rondando en la cabeza. Por ello, debemos animarnos a compartir aquello que nos inquieta con alguien más y, por supuesto, escuchar con respeto a quienes se animen a compartir sus inquietudes con nosotros.

Cuidar el cuerpo para calmar la mente

El cuerpo es un sensor del miedo, un mapa en el que se somatizan las emociones, un envoltorio en el que toda preocupación se transforma en dolor, tensión y agotamiento. Por lo tanto, para proteger nuestra salud mental ante la adversidad debemos atender también nuestro cuerpo y proporcionarle equilibrio, para así no restarle salud ni bienestar.

 

¿Cómo podemos cuidar el cuerpo y calmar la mente?

Una de las primeras cosas que descuidamos en situaciones de estrés y ansiedad es nuestro autocuidado. Para evitarlo, hay que tener en cuenta las siguientes recomendaciones.

·        Mantener una alimentación variada y equilibrada.

·        Mantener una buena hidratación y darle prioridad al consumo de agua por encima de cualquier otra bebida.

·        Dormir ocho horas diarias.

·        Hacer ejercicio a diario (en casa o al aire libre)

·        Los ejercicios como la relajación progresiva de Jacobson son excelentes.

·        Meditar, hacer yoga, dibujar, escribir, colorear mandalas o realizar cualquier actividad recreativa  que permita liberar la mente.

La nutrición emocional, como clave para proteger nuestra salud mental

 En momentos difíciles, es necesario aprender a tolerar la frustración y manejar la incertidumbre. Al mismo tiempo, hay que procurar buscar estrategias de gestión cotidiana para aliviar y sobrellevar la tensión.

Hay una herramienta que siempre ayuda, que siempre nos fortalece: no es otra que la nutrición emocional. ¿En qué consiste esta área?

 

Como trabajar la nutrición emocional

Para proteger nuestra salud mental necesitamos el apoyo de los nuestros. Debemos ser agentes activos entre nosotros favoreciendo una serie de conductas y actitudes:

·        Ofrezcamos esperanza, apoyo y positividad a quien siente miedo o piensa de manera negativa.

·        Es momento de estar presente, aún en la distancia. Llamemos, enviemos mensajes, preocupémonos de manera activa por las personas de nuestro entorno, las que queremos, las que son solo conocidos, los que son vecinos… Creemos redes de apoyo entre nosotros.

·        Seamos cercanos los unos con los otros para convivir mejor. Demos lo mejor de nosotros mismos.

 

La salud mental es algo que debemos cuidar siempre. Por ello, atendamos nuestras necesidades cada día y no solo cuando nos sintamos más agobiados o inquietos. No dudemos tampoco en pedir ayuda experta si consideramos si así lo necesitamos.

Protejámonos, cuidémonos y seamos capaces de crear un escenario de afecto y calma, por y para nosotros.

viernes, 13 de septiembre de 2024

David del Rosario, neurocientífico: "Llevamos frito al cerebro. Le pedimos todo el tiempo lo mismo"

CAROLINA PINEDO DEL OLMO      |    www.cuerpomente.com    |    03/09/2024

Aceptar la propia ignorancia o estar dispuesto a equivocarse son solo algunas de las claves para despertar la intuición y ser más feliz en el día a día, según el investigador en neurociencia David del Rosario.

El neurocientífico David del Rosario vuelve a sumergirnos en los secretos sobre el funcionamiento del cerebro con su nuevo libro Tú has escrito este libro (Ed. Diana), en el que nos cuenta las bases para aplicar la neurociencia en el día a día, con el fin de mejorar el bienestar de las personas.

El cerebro es ese gran desconocido sobre el que la neurociencia ha descubierto que tan solo captamos un 0,5% de la información que denominados realidad y que nos conecta con nuestra consciencia. El restante 99,5% se nos escapa de las manos. 

-De entrada, me llama la atención el título del libro. ¿Por qué yo lo he escrito? -La ciencia nos ha enseñado que el mundo no es más que un conjunto de recipientes vacíos que cada cerebro llena de significado personal. Esta reflexión, que para nosotros en neurociencia es el pan de cada día, la quise plasmar en el título para que la gente tomara conciencia de que son ellos quienes van a encontrar su propio significado y que eso no tiene nada que ver conmigo. Esto me parece algo liberador.

Desde que aplico la neurociencia en mi día a día, he podido liberarme de muchas personas, cosas, lugares y situaciones que tenía en mi cerebro y que sentía como mías. Creo que el mundo se merece que empecemos a liberarlo de todas las cosas que pensamos de manera individual, pero que no tienen por qué ser verdades absolutas.

-La dedicatoria también me llama la atención: «Al bloque rojo por traerme a Aïda. A Aïda por traerme a Aleu». ¿Se puede desvelar el significado o es algo personal?
-Es algo personal, pero ya que estamos… (sonríe Del Rosario). La dedicatoria tiene que ver con que conocí a mi pareja en un bloque rojo que hay en una plaza de Barcelona y, a pesar de que nos habíamos encontrado varias veces antes, no fue hasta ese momento en el que conectamos. Le doy las gracias a ese bloque rojo por traerme a Aïda y después a Aleu, nuestro hijo.

-Una historia con mucho de magia. ¿Qué conexión tiene con el funcionamiento de nuestro cerebro?
-Tiene mucha magia. Yo había interactuado con mi futura pareja; sin embargo, mi cerebro no prestaba atención. Si yo pongo el foco en algo, el resto del mundo desaparece para mi cerebro. Muchas veces nos perdemos la magia de la vida por no prestar atención al estar tan obnubilados con las cosas que pensamos. Es decir, con pensar la vida en vez de vivirla. Mi cerebro, por todos los condicionamientos que tiene, se había perdido la posibilidad de conectar con un ser tan maravilloso como mi pareja actual, solo porque no prestaba atención. Como reflexión: ¿cuántas cosas mágicas nos perdemos por seguir obnubilados al seguir la historia que nos cuenta este comentarista que es el pensamiento?

-¿Qué aporta de nuevo a la neurociencia su libro?
-Este libro no tiene nada diferente a lo que una persona no pueda descubrir por sí misma, si se para en su vida y comienza a escuchar conscientemente. De hecho, todas las investigaciones que hago nacen de ahí. El problema, quizás, es que no paramos. Este libro lo que puede aportar a la gente es obligarla a parar para poder ver la relación con el pensamiento y con las emociones. No para hacerlas mejores, más positivas o cambiarlas, sino para asumirlas.

Pero para poder ver hay que mirar y para mirar, hay que parar, y no lo hacemos, porque vamos como locos. Este libro puede ayudar a parar y a descubrir la magia que hay en cada situación de la vida.

-¿Qué propone para conseguir parar y mirar con calma?
-Por ejemplo, la afirmación: «esta sociedad no nos permite parar» es un pensamiento. Pero imaginemos que, en lugar de un hecho, solo fuese una posibilidad. Solo con eso, el cuerpo se relaja y es como si hubieses tenido una clase de yoga. Nos sienta muy bien la posibilidad de estar equivocados. La neurociencia aplicada en el día a día nos enseña que es una buena noticia que no tengamos razón. 

Una de las cosas en las que no la tenemos es en la idea de que nuestros pensamientos son hechos. Nuestro cerebro no tiene en cuenta el 99,5% de la información que nos rodea a la hora de generar pensamientos. Por ejemplo, no tenemos sensores para captar las ondas de infrasonidos que utilizan los elefantes para comunicarse, los ultrasonidos de los murciélagos o las ondas de radiofrecuencia en las telecomunicaciones. Con la pequeña porción de realidad restante (el 0,5%), mi cerebro construye los pensamientos.

-Entonces, la intuición la utilizamos muy poco. Nos centramos en el pensamiento lógico…
-Hay un tipo de pensamiento muy intuitivo, pero no es el que solemos usar en nuestro día a día. Puede ser que haya información que todavía no sabemos cómo medir y que nuestro cerebro sí que pueda sintonizar con ello. De hecho lo hace, porque ocurre lo que conocemos, pero también lo que desconocemos.

Hay un tipo de pensamientos que son los esenciales. Cuando llegan, no tienes la sensación de que los ha generado el cerebro en base a tu experiencia pasada y a tus expectativas de futuro. El cerebro es como una antena que recibe esa información, que genera un cambio que te pone los pelos de punta y una amplitud pulmonar bestial. Hay una certeza de que tú sabes que eso es así. Se le llama pensamiento Eureka o creativo. Por poner un ejemplo, el perdón es un pensamiento esencial intuitivo. Tú no decides perdonar, el perdón se da; y cuando ocurre, no sabes cómo ni por qué, pero ya no tienes un conflicto con eso. La compasión también es un pensamiento esencial, o la creatividad. Tú no dices voy a ser creativo, simplemente ocurre. 

-¿Qué puede ayudar a entrar en ese estado intuitivo y creativo?
-
Sabemos que hay muchas cosas que promueven ese estado intuitivo y de creatividad, y una de ellas es el no hacer para dejar que llegue la inspiración. Cuando activamos la razón, más o menos solo se pone en funcionamiento un 5 o un 10% del potencial neuronal que tenemos, pero cuando dejamos de hacer algo, se activa una gran cantidad de energía: el 90% restante. Cuando decides no hacer y te vas a la naturaleza o a caminar, se promueve que la creatividad se produzca. Preocuparnos reduce la posibilidad de que la intuición y el pensamiento creativo se manifiesten.

-Sería positivo que se enseñara desde la infancia a desarrollar y usar el pensamiento intuitivo. Sin embargo, lo tenemos muy desvalorizado… 
-Estaríamos más contentos, porque daríamos un uso más eficiente al cerebro, que es altamente creativo. La creatividad tiene la capacidad de revolucionar el mundo. Sin embargo, nosotros la usamos de una manera racional. Llevamos frito al cerebro. Le pedimos todo el rato lo mismo. Lo llamamos seguridad, pero en realidad entramos en una dinámica que nos lleva a pensar la vida en lugar de vivirla.

Tratamos de protegernos de todo a través del pensamiento, sin darnos cuenta de que realmente no hay ningún peligro. El león vive en nuestra imaginación y lo que conseguimos con esta forma de pensar y sentir es inyectar pequeñas porciones de sufrimiento, que son las que contribuyen a tener sensaciones, como por ejemplo que es imposible ser feliz en esta sociedad.

-Ese pensamiento creativo debe de estar muy asociado al arte…
-El arte para todas las edades desarrolla mucho la actitud de volver a mirar. Por ejemplo, yo sé perfectamente cómo es un sol o un paisaje, pero si voy a pintar uno, esa actividad me obliga a volver a mirar, a prestar atención a los detalles, y descubriré que en realidad no sé cómo es un paisaje. Tú crees que sabes cómo es tu vida, pero si paras y la vuelves a mirar, te das cuenta de que no tienes ni idea. Solo piensas que sabes cómo es. Vemos nuestra imagen mental de la vida. Por ejemplo, si estoy acostumbrado a vivir en un sitio donde el cielo es más gris, aunque esté pintando un paisaje soleado, tenderé a usar colores más oscuros. No vemos a las personas que tenemos delante, sino la imagen mental que nos hemos hecho sobre ellas. Es la relación con nuestro pensamiento lo que nos limita. La cuestión es: ¿Estás dispuesto a ir más allá de ese pensamiento?

-¿Qué es lo que más le sorprende sobre él?
-Lo que más me sorprende del cerebro humano a día de hoy es mi tremenda ignorancia. Cuanto más estudio, más necesario veo el no olvidar lo ignorante que soy y el dejar de defender mis pensamientos. Si esta entrevista promueve seguir pensando la vida en lugar de vivirla, he fracasado. Es tan maravilloso ser un ignorante… Reconocerlo te lleva a dejar de defender tus pensamientos, a entrar en un espacio de vida. 

miércoles, 11 de septiembre de 2024

Marian Rojas explica como lidiar con las personas que no nos hacen bien: "No son tóxicos per se"

MANUEL LÓPEZ CHICANO     |     lavanguardia.com     |     27/07/2024


La psiquiatra ha dado varias claves para poder afrontar la cercanía de gente que se dedica a tener actitudes tóxicas.

 

Marian Rojas ha vuelto a dar una charla sobre las personas que tienen malas actitudes con los demás. Lo primero que ha querido aclarar es que a ella el concepto de persona tóxica no le gusta: “Las personas no son tóxicas per se, lo son sus actitudes”.

La psiquiatra madrileña ha hablado del concepto de “estar alerta”, que sucede cuando una persona con este tipo de comportamiento está cerca debido a que “no han estado a la altura de lo que nosotros queríamos”.

El siguiente consejo que ha dado ha sido el de identificar a este tipo de personas: “¿Son tóxicas de manera individual o con muchas personas? Porque lo que suele pasar es que llevan una mochila de heridas, de inseguridades, de fantasmas sin resolver”.

Marian ha querido poner un ejemplo de este tipo de comportamientos. Ha contado que una amiga suya tiene una madre que le está criticando siempre “y está en modo alerta constantemente”.

Para finalizar esta serie de consejos, Rojas Estapé ha concluido que lo mejor es “identificar, proteger, poner límites, perdonar cuando se puede”, y si todo eso falla alejarse de dicha persona tóxica.

 

 

lunes, 9 de septiembre de 2024

Fatiga mental doméstica: las cargas invisibles que agotan a nivel emocional

 PATRICIA RAMÍREZ      |    Abc-El lunes empiezo-Blog     |      30/10/2022

Sin lugar a duda, hemos avanzado en el reparto de tareas en casa. Pero… se reparte lo que se ve: el lavavajillas, recoger a los niños, tender, pasar la aspiradora, recoger la ropa, hacer la compra. Ellos ahora son padres mucho más presentes e implicados en el cuidado del hogar y de los hijos. Y muchas de nuestras parejas se declaran feministas y reconocen cómo las desigualdades vividas han penalizado y agotado a las mujeres. 

Pero existen tareas en el hogar que parecen invisibles. Organizar el menú de la casa, pensar en qué se hace de comida o de cena, llamadas familiares, responder a los chats del colegio, preparar fiestas de cumpleaños. Se trata de tareas más cognitivas, darle vueltas a la cabeza. Son más de pensar que de hacer, no se ven, son invisibles. Tareas que igual nos preocupan más a nosotras que a ellos. Si comentaras con tu pareja que te agota el WhatsApp del cole, seguro que te contestaría “pues ni lo mires, yo no lo miro nunca”. Para él esta decisión es fácil. O si le compartes que “los menús me tienen agotada, no sé qué hacer mañana de comer”, te contestaría “lo que sea más fácil, no te compliques”. No sé si es que nos complicamos solas, si nuestro nivel de exigencia y de perfeccionismo nos agota o si son áreas en las que ellos, al ser invisibles, todavía no se las plantean.

¿Sientes esa fatiga mental doméstica? Puede que te sientas cansada, triste, irascible, sin tiempo para ti. Puede que te apetezca pagarlo todo con la comida poco saludable, tienes ganas de gritar cuando querrías mantener la calma, culpas al mundo de lo mal que te encuentras, no sabes por dónde empezar o la vida se te hace bola. ¿Desearías estar a solas en el Caribe tirada en una hamaca con un coco-loco en la mano sin tener nada que pensar salvo ponerte protección para no achicharrarte? 

A ver si con estos consejos puedo ayudarte a encontrar un poco de serenidad y Flow.

·        Facilítate la vida. Es un indispensable para vivir mejor. De las tareas invisibles, ¿cuáles crees que podrías dejar de hacer? Hablar con nuestros hijos de cómo se sienten es muy importante, pero no lo es repetir lentejas al medio día y la noche por dejar de vigilar el menú del cole.


·        Si la tarea es importante para ti, pide ayuda. Nadie puede ayudarte con algo que desconoce.

·        Si te vas a ocupar de algo invisible porque has decidido que es importante, delega otra tarea visible. Habla con tu pareja de todo aquello de lo que te ocupas y que no se ve. Dile que necesitas un poco de ayuda con otras tareas.


·        No solo hay que delegar en la pareja, delga también en tus hijos. Revisar la mochila o los deberes son actividades de las que tienen que ocuparse ellos. Y cuanto antes lo hagan, mejor.

·        Reparte las llamadas… al dentista, al médico de tu suegro, al colegio para avisar que está enfermo y que no asistirá a clase, a la librería para encarar un libro de texto…


·        Pon en la puerta del frigorífico un planificador que contenga fechas de cumpleaños, fechas importantes, tareas pendientes. Así no tendrás que recordar a tu pareja que es el cumple de su hermana. También puedes poner una libreta magnética en la que cada uno anote aquello que vea que se agota, como el gel, la pasta de dientes, el atún… Así evitas tú recorrer toda la casa comprobando qué falta o abriendo todos los cajones y nevera para hacer la lista de la compra. Lo que no está en la lista, no se compra. Si tu hija adolescente no anota en esa lista que se le ha terminado el desodorante, que vaya ella y lo compre. Recuerda algo muy importante: ¡tú no eres responsable de los olvidos o despistes de los demás! 

La carga de los cuidados suele recaer sobre la mujer. Nos han educado para atender, dar amor, cuidar, proteger. Somos seres emocionales y cuidamos de las emociones de otros, de la pareja, de los hijos, amigos, padres… Estar pendiente de cómo se sienten los demás, resolver tensiones emocionales con la pareja o la familia, anticiparte para ayudar a quien sufre, termina también por pasar factura.

No se trata de desvincularnos, pero sí de dosificar y educar a nuestros hijos para que sean responsables de sus emociones. Y trasladar a nuestra pareja lo importante que es hablar, comunicar, compartir emociones. No es lo mismo tener que preguntar, “oye, ¿qué te pasa? Es que llevo varios días notándote preocupado, me tienes preocupada a mí también”, que tu pareja llegue, se siente a comer contigo y comparta contigo lo que le preocupa de un amigo, del trabajo o de él mismo. Sería todo mucho más fácil.

Las cargas invisibles no son invisibles para nuestra salud mental. Hablar, repartir, delegar, renunciar forma parte de tu autocuidado. Tu autocuidado también se convierte en invisible si no lo priorizas y le prestas atención.