domingo, 7 de agosto de 2022

Hipocondría y nosofobia: cuando la enfermedad se convierte en obsesión


Dr. SERGIO OLIVEROS CALVO       |      TopDoctors
Editado por Patricia Pujante Crespo

 “Sé que me estoy muriendo, doctor. Nadie da con lo que tengo pero estoy seguro de que es un tumor. La resonancia magnética sale negativa pero el dolor de cabeza me indica que el tumor está ahí. Pero es tan pequeño que la resonancia no lo ve. Ya lo verá en dos meses, cuando me haya muerto. He aceptado venir a su consulta para que consiga hacerme dormir, llevo tres días sin pegar ojo, pero usted no me va a hacer creer que no tengo nada”. Este es el testimonio de Jerónimo, un paciente que acudió a consulta con un trastorno de ansiedad por enfermedad, nueva denominación para la hipocondría por el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders 5 (DSM).
 
Vivimos en una sociedad continuamente pendiente de mejorar y mantener su salud. Sin embargo, una pequeña proporción de la población vive aterrorizada por sufrir una enfermedad que no padecen. Son aquellos que sufren nosofobia e hipocondría. Para ellos una cefalea es un redoble de tambor por una muerte próxima. Sin embargo, son dos conceptos que suelen agruparse erróneamente y confundirse bajo el término genérico de hipocondría. Pero esta confusión de términos puede suponer un abordaje erróneo de los pacientes.
 
Una pequeña proporción de la población vive aterrorizada por sufrir una enfermedad que no padecen
 
Hipocondría o trastorno de ansiedad por enfermedad
 
La hipocondría es un trastorno en el que el paciente cree firmemente ser víctima de una enfermedad grave y que no se le está diagnosticando. Afecta al 5% de la población y suele aparecer entre los 20 y 30 años, alcanzando su máximo sobre los 40.
 
No hay diferencias entre sexos. Se cree que las personas que sufren de hipocondría suelen tener una alta tasa de enfermedades médicas en la infancia, así como crianzas sobreprotectoras y demasiado preocupadas por las enfermedades. Además, frecuentemente hay una exposición precoz a la muerte o algún familiar con enfermedades graves.
 
Las personas con hipocondría pueden tener síntomas físicos o no, a partir de los cuales establecen su creencia. No obstante, la persona con hipocondría pasa muchas horas buscando información en internet, en asociaciones… sobre la enfermedad que cree tener, así como el porcentaje de fiabilidad de las pruebas diagnósticas que existen. La abundante cantidad de información que hay en internet ha agravado la hipocondría hasta el punto de llamarse cibercondría.
 
Por otra parte, que haya una prueba negativa no tranquiliza al paciente, al contrario, ya que cree que se han equivocado, que su sensibilidad no es suficiente o que aún no era el momento de realizarla, y que cuando se vuelva a hacer saldrá positiva. Creen que el médico que no les ha sabido diagnosticar no es buen médico y de ahí que no haya sabido llegar al diagnóstico. Eso les hace buscar “otro mejor”, y se les considera adictos al “doctor shopping”.
 
A menudo estas personas tienen otros síntomas como insomnio, tristeza, llanto, dificultades para concentrarse y disminución del rendimiento laboral, doméstico o académico. Además, es normal el absentismo laboral por bajas por enfermedad y visitas médicas, así como cierta inestabilidad laboral y problemas económicos derivados, incluyendo gastos médicos.
 
Tipos de hipocondría y cómo distinguirlos
 
Existen diversos tipos de hipocondría, según las características y síntomas que presente el paciente, según establece el Dr. Brian Fallon, psiquiatra de la Universidad de Columbia:
 
  • Hipocondría obsesivo-ansiosa. Es la hipocondría más común. El paciente está continuamente atento a nuevos síntomas, comprueba continuamente las pruebas y se muestra un pensamiento rígido. Sin embargo, no suele tener síntomas físicos, o son mínimos.
  • Hipocondría depresiva: abundan los síntomas de depresión, ya que el temor hipocondríaco guarda relación con los sentimientos de culpa. El paciente vive la enfermedad como un castigo merecido. Puede haber riesgo de suicidio.
  • Hipocondría somatoforme: son predominantes lo síntomas físicos, que ponen de manifiesto una enfermedad real, si bien esta no tiene la gravedad que el paciente considera.
¿Qué es la nosofobia?
 
La nosofobia se parece a la hipocondría pero en este tipo de paciente el temor a sufrir una enfermedad mortal en un futuro indeterminado es irracional e incontrolable. En estos casos el miedo a tener alguna enfermedad es tan intenso que el paciente intenta evitar cualquier circunstancia que pueda confirmarlo. Así, prefiere cerrar los ojos y vivir sin saberlo porque, a veces, la ansiedad es tan intensa que impide ver incluso películas sobre enfermedades.
 
Es frecuente que los pacientes con nosofobia tengan también miedo a envejecer. Hacen todo lo posible por mantenerse y aparentar ser jóvenes. También es común que estos pacientes muestren tanatofobia, o miedo a la muerte, ya que es la mayor amenaza para ellos.
 
¿Qué diferencia la hipocondría de la nosofobia?
 
En ambos trastornos es la preocupación por la enfermedad el nexo común. Sin embargo, hay ciertas diferencias:
 
  • En la hipocondría el paciente está seguro de que ya padece una enfermedad, mientras que en la nosofobia el miedo es contraerla.
  • El paciente hipocondríaco se basa en un doctor shopping para demostrar que sufre la enfermedad, mientras que el paciente con nosofobia evita ir al médico.
  • El paciente con hipocondría tiene rigidez de pensamiento y cree que es portador de una enfermedad terminal. El paciente nosofóbico no se preocupa si está lejos de lo que puede causarle la enfermedad.
  • En la hipocondría el paciente se informa constantemente sobre la enfermedad. El nosofóbico, en cambio, no es ni capaz de ver una serie, por no sentirse identificado.
  • El paciente con hipocondría sufre de ansiedad, insomnio, depresión... lo que se traduce en su trabajo y relaciones familiares y sociales. 
Cómo tratar los trastornos de hipocondría o nosofobia desde la Psiquiatría
 
El tratamiento de dichos trastornos debe ser psicoterapéutico, en concreto, la terapia cognitivo conductual. En ambos casos será útil la reestructuración cognitiva. Sin embargo, mientras que en la hipocondría la exposición con prevención de respuesta ofrece buenos resultados, en la nosofobia se elegirá la desensibilización sistemática.
 
También se recomendará el tratamiento farmacológico en casos de hipocondría. El especialista en Psiquiatría será quien deba pautar, en caso necesario, el tratamiento. En pacientes con síntomas obsesivo-ansiosos y depresivos, los ISRS se demostraron útiles.

viernes, 5 de agosto de 2022

Cómo descansar sin culpa

 

ANDRÉS CAMILO ESPINOSA POVEDA    |     LA MENTE ES MARAVILLOSA    |    25 / 07/ 2022
 
¿Cómo descansamos? ¿Qué nos permitimos hacer en nuestro tiempo libre? ¿Qué pasa con esa sensación de culpa que emerge cuando tenemos la sensación de haber estado perdiendo el tiempo? En este artículo, vamos a responder a estas y otras interesantes preguntas.
 
Puede parecer extraño sentir culpa por descansar, pero es más común de lo que parece. Tal vez conozcas la sensación.

Acaba el fin de semana y pasaste todo el tiempo en casa, viendo tu serie favorita con tu familia o tus amigos. Al planear la semana laboral piensas en que no adelantaste nada de trabajo o que no hiciste las labores del mantenimiento del hogar que tenías pensadas, y te inunda una sensación de culpa. Entonces, te prometes que no volverá a pasar… ¿Te ha pasado alguna vez?

Aunque puede parecer que esos sentimientos de culpa son parte de una actitud de perseverancia y motivación por ser mejor, lo cierto es que hacen más mal que bien. Generan un malestar que irónicamente disminuye nuestra productividad.
 
Descansar sin culpa no solo es bueno para la salud, sino que es un derecho que todos tenemos. En esta ocasión vamos a desmontar algunas ideas falsas que nos impiden ejercer ese derecho.

¿De dónde viene la culpa?
La culpa es una emoción que se construye socialmente, por lo cual su funcionamiento depende de la cultura y de los valores interiorizados. Eso quiere decir que aquello que nos hace sentir culpables es, en gran parte, lo que nuestro medio social nos indica que debe hacernos sentir culpables.

Podemos decir que la culpa surge cuando alguna conducta contradice una norma que hemos interiorizado. No basta con que la norma exista o con que estemos al tanto de ella; tiene que ser una regla que se ha incorporado a nuestro sistema de creencias.

Las normas que rompemos y que generan culpa pueden ser determinadas por la religión, la ley, la tradición, entre otras. La culpa por descansar también puede estar influenciada por el modelo económico en el que vivimos.

En la actualidad se premian el éxito y la productividad, por lo que es muy fácil sentir culpa en los días libres, al no enfocarlos en hacer algo relacionado con el rendimiento.

El problema de la productividad
En nuestra cultura se resaltan conceptos como la competencia, la productividad, el éxito, y se definen bajo una mirada económica. Así, solemos entender como actividades productivas aquellas que pueden traducirse en ganancias, ya sean directas o indirectas, y el éxito se mide en función de los ingresos. Es un enfoque bastante limitado, lo sabemos, y la propia cultura denuncia ese hecho, pero sigue sucediendo.
 
En contraste, otros conceptos, como el tiempo libre, el ocio o el descanso, son valorados de manera negativa. Puedes tener tiempo libre, por supuesto, pero parece que necesariamente hay que llenarlo con algo productivo. Y claro que puedes trasgredir esta construcción, pero al hacerlo puedes tener la sensación de estar dejando de ser competitivo, de estar dejando escapar oportunidades que otros aprovecharán.
¿Puedes identificar alguna de esas ideas? A veces están tan interiorizadas que no nos damos cuenta de que las tenemos, pero están presentes en la publicidad, en las conversaciones cotidianas, en las personas que admiramos y vemos como ejemplo, y en la cultura en general.

Si no es hacer ganancias, es crecimiento personal
Tal vez no nos presionemos por ser productivos desde el punto de vista financiero, pero sí desde la idea del crecimiento personal. Está bien, no tenemos que estar generando dinero todo el tiempo, pero sí tenemos que invertir nuestra energía en actividades que produzcan un supuesto desarrollo propio. Eso suena muy bien, pero veamos cómo agrega presiones inadecuadas.
 
Vemos como aceptable dedicar el tiempo libre a pasatiempos que de alguna manera producen un valor, aunque sea intangible. Hacer ejercicio, por ejemplo, es visto como algo bueno, pero solo si produce resultados visibles. Si la actividad física no se traduce en un cuerpo más atlético y se practica solo por diversión, entonces no sirve. “¿Para qué sigues yendo al gimnasio si no está funcionando?”. Hacerlo solo por gusto no es válido.
Con la lectura pasa algo similar. Cuando una persona lee habitualmente se considera como algo positivo, pero luego entra en juego el tipo de lectura. Las novelas de ficción o la poesía no siempre son vistas como temáticas productivas, porque no generan un valor que sea fácil de medir. En lugar de eso, muchas veces se prefieren libros con temática de autoayuda, porque se tiene la idea de que transmiten un mensaje que es “útil” para el crecimiento personal.

Leer algo solo porque es divertido, relajante o emocionante a veces se interpreta como una pérdida de tiempo, irónicamente ignorando los beneficios que la literatura de ficción puede traer a nivel social y emocional.
 
Queremos medirlo todo, y mostrarlo todo
¿Ves cuál es el problema? Nuestra cultura asfixia por su obsesión por mostrar resultados, por demostrar que lo que hacemos con nuestra vida tiene un efecto medible, incluso presumible.
 
Si tenemos tiempo libre debemos invertirlo en algo, no importa mucho en qué con tal de que podamos mostrárselo a otros. Puede ser generar dinero, eso es fácil de presumir. Pero también puede ser en parecer más cultos, o en vernos atléticos, o en tener una familia que se vea feliz, o en tener una casa muy limpia…
 
La lista es muy diversa. Y todas esas cosas están bien; si las quieres, ve a por ellas sin dudarlo. El problema es pensar que la alternativa está mal, y en buscar ser productivo solo por cumplir una expectativa social.

Si haces actividad física, lo mejor es que sea una que te guste; si lees, sea lo que sea que leas, es bueno que lo disfrutes; si inicias un negocio, te irá mejor si además de en el dinero piensas en poner tu corazón en ello.

Y si no quieres hacer nada de eso, también está bien. El descanso es muy productivo en realidad: te trae bienestar, ayuda a tu cuerpo a funcionar correctamente y mejora tu humor. Claro, a esas cosas no le puedes tomar fotos para las redes sociales, ni puedes pavonearte delante de tus compañeros de trabajo. Pero esas cosas son tuyas, son para ti, y eso las hace perfectamente válidas.
 
Descansar mejora la salud física y mental.

Eliminar la culpa
Recuerda que la culpa viene cuando sentimos que hemos transgredido una norma o violado un principio. Para poder descansar sin culpa necesitamos entender que está bien no ser productivo todo el tiempo.
 
Reconocer que invertir tiempo en nosotros mismos es bueno y necesario, y que no tenemos que cumplir con expectativas ajenas; si tenemos algún deber, es buscar nuestro bienestar y el de nuestros semejantes.

jueves, 4 de agosto de 2022

¿Cómo distinguir entre la anorexia nerviosa y otros TCA?

 

AVANCE PSICÓLOGOS          |        12/07/2022
Revisado por los profesionales de Psicología y Mente
 
Así es como se distingue entre anorexia, bulimia y trastorno por atracón. 

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) son alteraciones de tipo psicológico que afectan a la relación normal del individuo con la ingesta de alimentos diaria, a la percepción del propio cuerpo o a sus hábitos alimenticios. Además, están entre las psicopatologías más severas y con mayor capacidad para dañar la calidad de vida del individuo.
 
Los TCA más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón, y debido a algunas similitudes existentes entre ellos, muchas personas no tienen del todo claro las diferencias esenciales entre todos ellos. Por eso, aquí podrás encontrar un resumen acerca de cómo distinguir la anorexia nerviosa, el TCA más “famoso” y peligroso, y el resto de TCA. Pero antes, veamos en qué consiste la anorexia nerviosa.
 
¿Qué es la anorexia nerviosa?
 
La anorexia nerviosa es uno de los Trastornos de la Conducta Alimentaria más nocivos que existen y tiene como característica esencial una disminución de peso drástica por parte de la persona que la padece, y en consecuencia, por un peso corporal alarmantemente bajo vinculado a la desnutrición.
 
Las personas que presentan anorexia nerviosa tienen una percepción distorsionada tanto de su peso como de su cuerpo y desarrollan una obsesión absoluta para controlar en todo momento su ingesta calórica, por miedo a engordar y aumentar de peso.
 
La vertiente psicológica y de angustia emocional que genera la anorexia nerviosa es otro de los pilares fundamentales de esta enfermedad, ya que la persona que la padece sufre constantemente por el miedo a engordar y por la visión distorsionada que tiene de su apariencia física.
 
Con el objetivo de no engordar, las personas con anorexia nerviosa suelen poner en práctica todo tipo de estrategias insanas que puedan afectar notablemente a su salud, entre las que podemos destacar el uso de laxantes, suplementos dietéticos, diuréticos o un ejercicio físico obsesivo.
 
Además de eso, también es habitual la práctica continuada del vómito tras una comida ocasionada por la presión social por no dejar nada en el plato (es decir, como algo planificado), y la obsesión por el consumo de calorías ingeridas, llegando incluso a contar en todo momento y de manera pormenorizada las calorías que contiene cada alimento que consumen.
 
Los síntomas físicos de la anorexia nerviosa se relacionan con el estado de inanición que acaban presentando las personas que tienen esta enfermedad y los más habituales son: el aspecto extremadamente delgado, la fatiga, los mareos o desmayos frecuentes, la presión arterial baja, el estreñimiento y la pérdida de menstruación en las mujeres.
 
Por el contrario, los principales síntomas emocionales que presentan las personas con anorexia nerviosa son: la irritabilidad, la ansiedad, el estrés, la depresión, la baja autoestima, la angustia, la dificultad para dormir y el malestar a la hora de comer.
 
Las claves para distinguir entre la anorexia nerviosa y el resto de principales TCA
 
Los TCA prevalecen especialmente entre la población más joven, particularmente entre mujeres jóvenes o en edad adolescente, y ejercen un efecto verdaderamente devastador tanto en su salud psicológica como física. Por eso, es importante saber reconocer sus síntomas y buscar ayuda profesional cuanto antes al identificarlos, para obtener un diagnóstico y empezar un tratamiento.
 
Con el objetivo de conocer a fondo las principales características de los principales TCA que existen, a continuación haremos un repaso por las claves para distinguir entre la anorexia nerviosa, por un lado, y la bulimia y el trastorno por atracón, por el otro.
 
Bulimia
 
La bulimia es un TCA caracterizado por períodos de ingesta compulsiva, a los que siguen momentos en los que la persona siente culpabilidad, malestar y angustia por toda la comida ingerida, y por períodos de vómito autoinducido en último lugar u otras formas de purga para intentar “compensar” la sobreingesta, como por ejemplo tomar diuréticos o hacer mucho ejercicio.
 
La principal diferencia entre la bulimia y la anorexia nerviosa es la presencia de atracones de comida, que preceden al uso de estrategias de compensación como el vómito o el uso indebido de diuréticos, laxantes o bien de ayuno diario.
 
Además de eso, por lo general las personas que presentan casos de bulimia no tienen una percepción tan distorsionada de su propio cuerpo ni de su peso, y su característica más definitoria son los cambios bruscos y continuados de su volumen corporal. Además, se suelen producir daños en tejidos como el tracto digestivo superior, los dientes o los dedos a causa de los vómitos autoinducidos. Por otro lado, la bulimia nerviosa se asocia más a la malnutrición que a la desnutrición, a diferencia de la anorexia nerviosa.
 
Trastorno por atracón
 
El trastorno por atracón es uno de los TCA menos conocidos, motivo por el cual puede ser confundido con cualquiera de los dos TCA mencionados anteriormente.
 
Tal y como indica su propio nombre, el trastorno por atracón se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva de alimentos o atracones en breves períodos que tienen una gran afectación en la persona a nivel emocional.
 
Estos atracones frecuentes les generan un gran malestar psicológico principalmente por las consecuencias que esto tendrá en su apariencia física y les provoca también angustia, asco y vergüenza, motivo por el que suelen realizarlos a escondidas.
 
La principal diferencia con la bulimia y la anorexia es que posteriormente a los atracones, las personas con un trastorno por atracón no se inducen el vómito ni adoptan otra estrategia compensatoria, y no tienen tampoco una percepción muy distorsionada de su imagen física y peso corporal.
 

domingo, 31 de julio de 2022

7 consejos psicológicos para disfrutar de las vacaciones

Psicología y Psicoterapia Miguel Ángel     |       27/07/2022
Revisado por el equipo profesional de Psicología y Mente

Estos consejos te ayudarán a disfrutar al máximo de esos días para desconectar de la rutina.
 
Las vacaciones de verano son el período más esperado por buena parte de la población, el momento en el que hemos interiorizado que podremos disponer de varios días seguidos para desconectar de la rutina y del grueso de nuestras responsabilidades laborales. Sin embargo, el simple hecho de que nos guste disfrutar del periodo vacacional no significa que sepamos sacarle partido y exprimir sus posibilidades. De hecho, no son pocos quienes, sin darse cuenta, se autosabotean durante este momento del año, y tienen problemas para gozar de todos los beneficios que nos aporta ese tiempo libre.
 
Con el fin de aprovechar y disfrutar al máximo este período, es importante que conozcas varias estrategias de gestión de las emociones y rutinas psicológicamente saludables que te ayudarán a disfrutar de tus vacaciones y hacer que esos días no sean, simplemente, un alivio por la falta de obligaciones profesionales.
 
Recomendaciones psicológicas para disfrutar de tus vacaciones
 
Estos son varios consejos generales y recomendaciones que, desde el punto de vista de la Psicología, te ayudarán a sacarle partido a las vacaciones.
 
1. Mantener un horario
 
Tener un horario más o menos estructurado durante las semanas de vacaciones actúa como un mecanismo de control psicológico para evitar que malgastes tu tiempo.
 
Tener muchas horas de tiempo libre en el que todo queda a la improvisación puede resultar beneficioso en un primer momento, pero a la larga termina siendo agobiante si se repite demasiado, porque nos expone a muchas situaciones en las que debemos decidir qué hacer y sentimos la presión de tener que evaluar todo el rato nuestras decisiones.
 
Es por eso que debemos planificar de antemano un cierto horario diario para saber en cualquier momento las actividades que podemos realizar. De otro modo, la falta de estructura de la jornada hará que caigamos siempre en el mismo tipo de formas de entretenimiento “por defecto” que a largo plazo resulta poco satisfactorio: picar entre horas, revisar una y otra vez nuestras redes sociales, etc.
 
Así evitaremos al máximo un estilo de vida sedentario, nos alejaremos de un excesivo consumo de televisión o de otros dispositivos que nos aportan poco, y seremos capaces de realizar otras actividades significativas y enriquecedoras durante el día.
 
2. Mantener una vida social activa
 
Con el objetivo de evitar una vida social demasiado sedentaria y pasar muchas horas solos en casa descansando, resulta de gran importancia que mantengamos activa nuestra vida social, tanto con amigos como con el entorno familiar. Esto pasa por compartir momentos de comunicación activa y significativa, aprovechando que seguramente todos tendréis una mayor disponibilidad si vuestro periodo vacacional coincide.
 
Mantener la vida social activa significa dedicar tiempo a quedar con nuestros seres queridos, saliendo a tomar algo, realizando alguna actividad cultural conjunta o bien yendo de excursión durante el fin de semana con aquellos que nos alegran la vida.
 
3. Buscar tiempo para uno mismo
 
Como hemos visto, durante el período vacacional es importante pasar el tiempo con amigos y familiares para descansar, cargar pilas y disfrutar de su compañía; no obstante, también es igual de necesario encontrar tiempo para nosotros mismos, y no sentirnos culpables por el hecho de querer estar solos a veces.

Estos momentos de introspección son necesarios no solo para relajarnos, sino también para reformular nuestras prioridades y motivaciones y establecer planes a largo plazo, idear proyectos ilusionantes, y otras actividades que se nos pueden resistir cuando el trabajo del día a día se nos acumula y no podemos salir de la inercia del horario laboral.
 
La clave del éxito en el descanso vacacional radica en saber encontrar el equilibrio entre las actividades y las horas pasadas en familias o amigos y el tiempo que dedicamos a descansar nosotros mismos realizando aquellas actividades que más nos llenan.
 
4. Restringir el uso de redes sociales
 
Las vacaciones nos ayudan a descansar durante varios días y a relajarnos, pero también pueden ocasionar un aumento en las horas en las que estamos conectados a las redes sociales de todo tipo.
 
De todos es sabido que las redes sociales pueden tener un impacto muy negativo en los usuarios que están demasiadas horas conectadas a ellos, e incluso pueden generar adicción. Por eso, es recomendable plantearnos fases de “desintoxicación” digital que nos permitan pensar más allá del bombardeo masivo de estímulos al que nos someten plataformas como Facebook, Instagram, etc.
 
5. Explorar nuevas experiencias
 
Explorar nuevas experiencias durante el período de vacaciones significa hacer todo aquello que no podemos o que no tenemos tiempo de hacer durante el resto del año.
 
Las vacaciones nos permiten desconectar y explorar nuevos lugares y vivencias, algo que podemos lograr visitando lugares desconocidos de nuestra propia ciudad o provincia, haciendo excursiones en la naturaleza o bien viajando a poblaciones nuevas con encanto.
 
6. Evitar comparaciones
 
Para ser felices en la vida, lo mejor es evitar compararnos con otras personas y evitar dejarnos arrastrar por las presiones y convenciones sociales que establecen que unas vacaciones deben implicar un gran dispendio de dinero en viajes exóticos.
 
En este período de vacaciones debemos realizar aquellas actividades que nos llenen de verdad y que nos hagan felices, huyendo de convencionalismos sociales y sin compararnos con las personas de nuestro entorno o con influencers y celebridades.
 
7. Acudir a un psicólogo en caso de ser necesario
 
Es importante tener en cuenta que cuidar nuestra salud mental en verano es una opción tan válida y recomendable como cualquier otra, y nos permitirá superar aquellos obstáculos, problemas o alteraciones psicológicas que nos impidan vivir nuestra vida con normalidad. Además, la modalidad de la terapia online permite no interrumpir el proceso psicoterapéutico incluso si viajamos a otros países.

viernes, 29 de julio de 2022

¿Cómo elegir centro de desintoxicación? : 7 claves a tener en cuenta

 

LLAURANT LA LLUM         |        08/12/2020 

Estos son los criterios a seguir para seleccionar el centro de desintoxicación más adecuado. 

Elegir centro de desintoxicación y tratamiento de las adicciones es un proceso tan crucial como, en algunos casos, complejo. 

En este artículo realizaremos un repaso a las ideas clave y los criterios más importantes a tener en cuenta para elegir, para que resulte más fácil tomar una decisión final incluso para quienes no han acudido nunca a estas entidades.

¿En qué fijarse para elegir un centro de desintoxicación?

Estos son los principales aspectos en los que fijarse para elegir el centro de desintoxicación más adecuado en cada caso. Una entidad de tratamiento de las adicciones adecuada cuenta con estas características.

1. Tiene acreditación sanitaria para realizar tratamientos de conductas adictivas

Esta acreditación ofrece la garantía de que el equipo terapéutico está debidamente formado y preparado para ofrecer sus servicios en el ámbito de la salud, y cuenta con los recursos materiales necesarios.

2. Cuenta con un equipo de profesionales multidisciplinar

La coordinación y la buena comunicación entre los miembros del equipo que ofrecen apoyo terapéutico es fundamental. Pero a la vez, estos deben incluir profesionales de la salud especializados en distintos ámbitos, para ofrecer un apoyo que cubra todas las variables del bienestar y todas las vías de intervención para superar las adicciones. Esto incluye médicos, psicólogos, monitores e instructores, etc.

3. Se adapta en cuanto a los tipos de terapias y tratamientos

Los mejores centros de desintoxicación ofrecen un repertorio de formas de intervención terapéutica lo suficientemente amplio como para adaptarse a las diferentes formas que pueden adoptar las alteraciones de tipo adictivo: tratamientos residenciales, ambulatorios, a medida y personalizados según paciente.

4. El tratamiento incluye todas las fases de la recuperación

Superar una adicción a las drogas no consiste simplemente en desintoxicarse; es necesario tener en cuenta que para no recaer se requiere de un apoyo profesional desde el que sea fácil adoptar hábitos de vida y entrenar habilidades de gestión emocional que nos mantengan lejos de la conducta en la que se basa la adicción.

Por eso, un centro de tratamiento de las adicciones debe acompañar a sus pacientes tanto en los días iniciales en las que se rompe el círculo vicioso del consumo como las semanas y meses siguientes, dando apoyo desde la reinserción y la reconexión con el exterior y con los demás, así como realizando un seguimiento.

5. Cuenta con años de experiencia

Los equipos terapéuticos con muchos años de experiencia disponen de los conocimientos formales y empíricos tanto de los aspectos generales y estructurales del tratamiento, como de los pequeños problemas e imprevistos del día a día.

6. La ubicación y entorno del centro facilitan la recuperación

Disponer de un entorno favorable para la adopción de un estilo de vida saludable y la adopción de dinámicas relacionales adecuadas con los demás también es muy importante. Por eso, los buenos centros de desintoxicación y tratamiento de las adicciones suelen disponer de espacios tranquilos y rodeados de naturaleza, en los que es fácil “desconectar” del tipo de entornos de los que se viene.

7. Ofrece honestidad en el trato con el posible paciente

La transparencia y la honestidad lo es todo a la hora de abordar algo tan importante como la salud. Por eso, por ejemplo, en caso de no disponer de las herramientas más adecuadas para tratar un problema, los centros de desintoxicación de calidad ofrecen sugerencias acerca de qué hacer o dónde buscar.