miércoles, 23 de octubre de 2024

Cómo tener tiempo para todo, según Patri Psicóloga: "Si nos regalaran dos horas más al día, las llenaríamos de más actividades"

CRISTINA GALAFATE   |  elmundo.es   |  07/10/2024

Nuestro frenético ritmo no es compatible con una vida serena. En lugar de ir más rápido, para llegar a todo hay que revisar nuestra escala de valores, renunciar a tareas y aprender a delegar

A muchas personas la vida se nos hace bola. Porque utilizamos el tiempo como un trastero: metemos y metemos, hasta reventar, pero no sacamos. "La gente no quiere perderse nada", cuenta Patricia Ramírez (Zaragoza, 1971), más conocida como Patri Psicóloga, con casi 30 años de experiencia en el campo de la psicología, divulgadora en diferentes medios de comunicación y redes sociales -donde supera el medio millón de seguidores-, conferenciante, actriz y escritora.

Acaba de publicar Cómo tener tiempo para todo (Ed. Grijalbo). En sus páginas no encontraremos tips para ir más rápido. De hecho, confiesa que odia la palabra productivo y rompe con la idea de que tener éxito es estar ocupado. Aquí su método: "Para llegar a todo hay que empezar a hacer menos".

Anima a que "el todo" quepa verdaderamente en un día. "Esto es un cálculo matemático. Si a 24 horas le metes trabajo, atender a los hijos, las tareas del hogar y, además, quieres llevar una vida saludable y descansar, no cabe".

NO CULPES A LA FALTA DE TIEMPO

Pero el tiempo, o su falta, no es nuestro problema. Esta es la prueba: "Si nos regalaran dos horas más al día, las llenaríamos de más actividades". Cuando, de manera regular, hasta los más duchos en gestión del tiempo que ya tienen su agenda de papel y su Google Calendar ven que incumplen su larga lista de tareas, puede ser por dos motivos, explica Patri Psicóloga: "O nos dispersamos mucho y no enfocamos la atención, o estamos sobredimensionando y exigiéndonos de un modo no realista".

Tenemos que revisar la cantidad de cosas con las que nos comprometemos, aconseja: "No hablo sólo del trabajo, sino de nuestras propias rutinas, con los amigos, la pareja o los hijos, para que exista un equilibrio y poder tener una vida ordenada y serena".

Priorizar implica delegar y hacer renuncias, advierte. "Estamos sobreexpuestos a un montón de información atractiva en internet con cantidad de cosas que hacer. Las cinco películas que van para los Oscar, las siete cafeterías que acaban de abrir en Madrid, las tres terrazas donde tienes que tomarte un mojito con tus amigas... No queremos perdernos ningún plan, pero para meter y meter primero hay que sacar", reflexiona.

CONSEJOS PARA ORGANIZARSE

Su primer planteamiento es revisar todo lo que hacemos, hasta lo más nimio, pues ella incluye sus carreras mañaneras o el tiempo que dedica a arreglarse y prepararse para un evento. Después, ver qué es lo prioritario y qué se puede delegar: no hay necesidad de controlarlo todo. "Hay que asumir y aceptar que no podemos hacer todo lo que nos gustaría. Todos de jóvenes pensábamos que íbamos a recorrer el mundo y, a mis 53 años, ya sé que no voy a viajar lo que quisiera. Y me da mucha paz renunciar a cosas, en lugar de sentirme frustrada por unas expectativas totalmente erróneas".

Para Patri Psicóloga no hay diferencia entre lo urgente y lo importante. "Yo creo que la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué es lo primero que tengo que hacer hoy? ¿Lo que debo resolver antes? Y después de eso, me pongo con lo segundo". Una revisión de valores es lo más adecuado para saber qué es importante en nuestra vida. "Nuestro todo tiene que estar alineado con el estilo de vida que queremos. Si entre semana quieres descansar y ver a tu pareja, quizá tengas que perderte esa cena que te lleva a trasnochar. Y si tu prioridad son tus hijos, a lo mejor no puedes aceptar esa oferta laboral que te tiene 12 horas en la oficina en vez de ocho, a pesar de que cobres más. No podemos estar en misa y repicando, es imposible".

Tampoco vale comprometerse con dos planes a la vez e ir como pollo sin cabeza, asegura. "Te vas antes de la exposición, llegas tarde a la cena, solapas las cosas y no es compatible. Tenemos que quedar mal con gente, aunque yo no creo que sea así, porque todo el mundo es comprensivo con nuestros límites si se los exponemos".

SOBRECARGA EN LA MUJER

A pesar de que los hombres ya están muy presentes en las tareas domésticas, la psicóloga piensa que la mujer sigue ocupándose de tareas silenciosas. "Somos más cuidadoras de los mayores, en el hogar y con la paternidad. Muy exigentes con las obligaciones y con un alto nivel de perfeccionismo. Encontramos la validación externa en función de lo que damos hacia fuera: la buena madre, la amiga que te escucha... Pero tenemos derecho a dedicarnos tiempo sin justificarnos. La mayoría de hombres no se justifica por leer un libro o irse al gimnasio. Y así es como debe ser, somos nosotras las que debemos aprender a decir: 'Me voy a mi clase y ahí os apañáis vosotros con la comida'".

Hay mujeres que piensan que la ayuda doméstica es una debilidad por no ser capaces de ser esa supermujer que lleva todo para adelante, defiende Patri Psicóloga. "Quizá han visto un referente en casa de sus madres, pero a lo mejor no trabajaban dentro y fuera como ellas. Y nadie trabaja sólo ocho horas, ya seas asalariada o autónoma. Si tienes hijos, además, haces los deberes con ellos, estás en el grupo de WhatsApp de padres y pendiente de las extraescolares, de que lleven el bocadillo y se duchen. No hay momento para todo eso, a no ser que sacrifiques el descanso para pasar la tarde del sábado de limpieza profunda o planchando. Pero si lo haces terminarás con un estrés crónico y síntomas de agotamiento".

Esto explica, según la psicóloga, que la mayoría de mujeres vivan cansadas física y emocionalmente, sientan ganas de llorar sin saber por qué y estén irascibles, coman peor porque no tienen fuerza de voluntad al llegar a casa... "Son síntomas de que estás sobrepasada, pero no los escuchas porque vas funcionando en piloto automático".

Muchas le dicen que han cambiado por la edad, que ya no están tan alegres. Pero Patri Psicóloga cree que es por no haber podido soportar toda la carga que tienen. "Para descansar, tu pareja y tus hijos deben cooperar, en la medida en que ellos se vayan haciendo responsables. Y si estamos todos fuera, a lo mejor una persona nos tiene que ayudar en casa, aunque sea una limpieza cada dos semanas o dejarte la comida. Algo para que tú puedas tener calidad de vida".

HIPERPRODUCTIVIDAD EN LOS HIJOS

Del mismo modo que no deberíamos llevar esa productividad extrema al ocio, exprimiendo cada segundo, tampoco hay que sobrecargar a niños con extraescolares por encima de sus posibilidades. "Se sabe que los animales más evolucionados son los que más tiempo dedican al juego. Si tienes a tu hijo saltando del violín al chino y de ahí al inglés, ni descansa ni se aburre. Se les estimula mucho y aprenden que tienen valor por hacer muchas cosas, como los adultos".

La psicóloga cree que a veces ocupamos mucho nuestro tiempo para no darnos cuenta de la vida que llevamos. "Corro, hago, cojo el móvil, veo una serie... y estoy fuera de mi vida. Dedico tiempo a una carrera y un máster, pero poco al crecimiento personal, a valorar si estas son las personas con las que me quiero relacionar, si esto es lo que quiero para mí, si los valores con los que vivo me representan... En lugar de ello, huimos de nuestra realidad en un mundo disociado en el que hago y hago, pero no me siento y observo". Una rueda de hámster donde esa monotonía nos lleva a tener dinero para seguir comprando cosas y esas cosas tapan nuestras emociones. "Estamos abstraídos por la cantidad de cosas que hacemos y decimos que no tenemos tiempo. ¡Claro! Porque no estamos con nosotros mismos".

LADRONES DEL TIEMPO

Los teléfonos móviles y el correo electrónico son los grandes distractores de nuestro tiempo. Patri Psicóloga da aplicaciones en el libro que permiten restringir el tiempo de uso y algunos consejos, como poner el móvil en otra habitación si vas a dormir o hacer una tarea como escribir.

"Tu concentración baja si tienes una alerta o notificación al lado, aunque no lo consultes. Está demostrado en numerosos estudios que distrae". Ahora bien, la psicóloga apela a la responsabilidad de las personas. "Me parece muy triste que busquemos límites externos para regular nuestro comportamiento. Te tienes que autodisciplinar. Y si vas a hacer una tarea importante, no mires Instagram ni el correo electrónico por un tiempo. Si ves que tu atención falla, vuelve a la tarea con compasión".

Basta de culpar a la tecnología de todos nuestros males. "Decimos 'hay que ver con los móviles' o 'el correo electrónico es ingobernable, como si el ser humano no pudiera decidir ni tuviera responsabilidad sobre sus actos. Si esto fuera así, seríamos unas marionetas o borregos. Yo no quiero verme de esa manera, sino decidir qué hago con la tecnología, eligiendo a quién sigo en redes y a quién no, o si voy a tener momentos de cero móvil".

El chocolate no engorda, engordas tú que no te puedes comer sólo una onza, ejemplifica. ¿Por qué creemos que contestar es tan importante? "Que la tecnología permita comunicarse de inmediato, facilitándonos la vida, no significa que nosotros debamos responder al instante". Podemos educar a otras personas y que entiendan que si no contestamos en un día, estamos ocupados con algo. "Tenemos que ser más tolerantes y flexibles y no darle vueltas pensando que está en línea y qué le pasará o por qué está aquí y a mí no me ha contestado al correo".

SABER DECIR QUE NO

Las quejas y el perfeccionismo también es una forma de boicotear el tiempo que tenemos. "Si protestar sirve para cambiar algo o desahogarnos puntualmente, está bien, pero la gente que se queja por sistema de todo pierde tiempo y se contamina. Y nuestro estado emocional nos ayuda a gestionar el tiempo mejor". El foco debe ser en lo que suma, no en lo que resta. Además, podemos arrastrar al de al lado con nuestro hastío. "La exigencia nos lleva también a revisar todo y a frustrarnos. Además, cuestionaremos nuestra valía y no estaremos satisfechos con nada. Nos convertiremos en un cuello de botella para otras personas".

¿Qué le diría a las personas que no saben decir no? "Es un tema complejo, porque en los valores humanos está ser aceptado, que te quieran, pertenecer a una tribu... y esto sucede porque las personas se ayudan. Pero da la casualidad que solemos pedirle todo siempre a las personas resolutivas y serviciales y las cargamos hasta que se estresan". Si tú eres esa hermana que siempre ayuda a sus padres, eres la más empática con tu amiga la que te cuenta sus penas o en el trabajo la más eficaz, llegará un momento en el que tendrás que poner límites. "Lo primero es cambiar tus creencias: no eres egoísta por dedicar tiempo al autocuidado. Y para tener ese tiempo, habrá que decidir a qué dices que no. Y a eso se aprende valorando si lo que dejas de hacer es más importante que el espacio que ganas para ti".

No hace falta mentir para renunciar a ir al teatro porque queremos descansar en nuestro domingo. Pero sí es más importante una consulta médica que una clase de Zumba. "Lo que no puede ser es que otras personas tengan una comodidad enorme en su vida a costa de tu descanso".

Trazar las fronteras es complicado cuando sentimos pasión por esa actividad. Patri Psicóloga es clara. "No te cases con tu trabajo". La gente te ve como un gran profesional y es difícil bajarte de ahí. "Te da vértigo perder esa atención y reconocimiento de los demás si coges menos trabajo, y te vuelves muy adicto".

HAZLO BONITO

Para querer estar en casa tranquilos y en calma, recomienda hacernos las cosas bonitas. "La belleza, en el sentido de hacernos la vida más agradable, nos hace estar más a gusto con las tareas que tenemos y evita que procrastinemos. Se trata de ponernos una vela, un mantel bonito para comer o un despacho donde apetezca trabajar, como hacemos cuando viene un invitado y queremos que vea todo bien".

Por último, Patri Psicóloga cree que tener tiempo que perder da serenidad. "Os deseo tiempo para perder. Ese tiempo es libertad, donde tú decides qué hacer: leer un libro, trabajar y escribir algo, hacer una receta... A mí me gusta tener todos los días un rato libre o me agobio. Me gusta pararme a pensar con un café. Me da paz y no concibo un día apretado. No hacer nada es reparador para la mente y bueno para nuestra salud mental", concluye. 

martes, 22 de octubre de 2024

Marian Rojas explica cómo la batería mental afecta a nuestras decisiones diarias y por qué nunca eliges brócoli al final del día

CARLOTA ACUÑA    |      Vanitatis-elconfidencial     |     13/09/2024

La experta, siendo una referencia en el campo del bienestar emocional, nos recomienda que cambiemos el enfoque para gestionar mejor nuestra energía diaria

 

La reconocida psiquiatra vuelve a destacar la importancia de cuidar nuestra energía mental a lo largo del día, ofreciendo una analogía simple, pero efectiva: nuestra mente funciona como una batería. Esta batería, según explica Rojas en uno de los vídeos publicados a través de su perfil de TikTok, no mantiene la misma carga todo el día y es crucial aprender a gestionar su desgaste para tomar mejores decisiones y mantener el bienestar.

Desde el primer momento del día, si hemos disfrutado de un buen descanso, comenzamos el día con la batería al máximo, entre un 90 y 100% de carga, lo que nos permite enfrentar con energía las tareas diarias y los retos que puedan surgir. Sin embargo, la experta subraya que las tensiones, los imprevistos y las obligaciones cotidianas van drenando nuestra energía.

Como resultado, nuestra capacidad de concentración, paciencia e incluso la gestión de nuestros impulsos puede disminuir. La creadora de contenido advierte sobre el error común de exigirse estar siempre al 100% y sentirse culpables cuando no es así. “No podemos estar en un estado de atención plena y energía máxima todo el tiempo”, señala en esta misma publicación. 

De este modo, la clave está en comprender que es normal tener altibajos a lo largo de la jornada. "Hay momentos en los que te sentirás con más vitalidad y otros en los que el mundo parecerá pesar más", indica la experta, quien anima a aceptar estas fluctuaciones y evitar el desgaste mental innecesario que genera la culpa.

Este es el motivo por el que la psiquiatra invita a sus seguidores a conocerse mejor y adoptar hábitos saludables que ayuden a recargar la energía mental. Estos pueden incluir desde prácticas como el descanso adecuado hasta la integración de pequeños momentos de desconexión y autocuidado durante el día. 

Por ejemplo, una buena sesión de meditación, ejercicio físico, música o un ratito de lectura, nos permitirá recargar esa energía durante la jornada. Este enfoque permitirá gestionar mejor nuestras emociones, pero también potenciar nuestras decisiones y vivir con mayor serenidad.

sábado, 19 de octubre de 2024

6 características de los padres inmaduros: cómo detectar si eres uno de ellos

ANA LÓPEZ VERA       |      okdiario,com      |      15/09/2024                                      

¿Quieres descubrir cuáles son las señales que indican que los padres carecen de inmadurez? Estas son algunas de ellas

Ser padres no significa ser emocionalmente maduros, y la inmadurez puede afectar a la crianza de los hijos. Existen señales claras que te ayudarán a identificar si estás teniendo comportamientos inmaduros. Estas seis características son algunas claves.

1. Son incapaces de manejar las emociones

Una crianza inmadura puede afectar a los niños. Esto puede generar en un contexto inestable con repercusiones emocionales a largo plazo. Los padres inmaduros pueden tener dificultades para gestionar sus emociones. Son inestables y pueden mostrar comportamientos radicales: romper a llorar, rabietas infantiles, etc.

Un día pueden ignorar un comportamiento y al día siguiente reaccionar de una forma exagerada. Esta falta de coherencia puede generar confusión y ansiedad de sus hijos. La incapacidad de gestión de las emociones por parte de los padres pueden crear un entorno familiar tenso. 

2. Son egocéntricos

Uno de los signos más evidentes de inmadurez emocional es el egocentrismo. Los padres inmaduros son egocéntricos y suelen dar prioridad a sus deseos por encima de los de sus hijos.

Algunos ejemplos de ellos podrían ser gastarse dinero en lujos personales y descuidar las necesidades básicas de los niños. También suelen priorizar su vida social sobre la vida familiar.

3. Culpan a los demás

No reconocen sus errores e incluso culpan a los demás de sus faltas. No asumen responsabilidades y fomentan una cultura de la culpabilización dentro de la familia. A veces, pueden llegar a inventarse argumentos irrazonables para justificarse.

La inmadurez emocional hace que estos padres se pongan a la defensiva cuando se le confrontan. No se disculpan ni intentan hacerlo mejor.

4. Carecen de empatía

A los padres inmaduros les falta empatía. Les da igual los puntos de vistas de sus hijos o de su pareja. Si no están de acuerdo en algo, cree que su punto de vista siempre es el mejor y no te darán la razón nunca.

Esta falta de comprensión o consideración por los sentimientos de los demás puede invalidar las emociones de sus hijos y estos pueden sentir que no se les escucha ni se les valora.

5. Son incapaces de establecer límites

Los padres inmaduros tienen dificultades para dejar claro cuáles son los límites adecuados. Esto puede derivar en no respetar la privacidad de sus hijos, comparten información inapropiada, etc.

6. Tienen dependencia de sus hijos

Al carecer de una gestión eficaz de las emociones, los padres con inmadurez pueden llegar a depender de sus hijos para obtener apoyo emocional o compañía. Esto puede suponer una carga injusta para los niños e interferir en su desarrollo psicológico.

 

Estas son algunas características que suelen compartir los padres inmaduros. ¿Te sientes identificado/a con algunas de ellas?

Qué significa si no me apetece quedar con mis amigos, según la psicología

C. AMANDA OSUNA      |      infobae.com     |      03/10/2024

Es un fenómeno natural que todos hemos vivido en algún momento de nuestra vida.

Es domingo por la tarde, está lloviendo y justo recibimos un mensaje de un amigo proponiéndonos salir a tomar algo, pero no nos apetece. Declinamos su oferta (o fingimos no haber visto el mensaje) y seguimos viendo la película que teníamos entre manos. En algún momento de nuestra vida todos hemos vivido una situación en la que preferíamos quedarnos en casa que juntarnos con nuestros amigos, pero ¿por qué ocurre esto y hasta qué punto es preocupante?

La psicología ha estudiado durante años el papel que juegan nuestras amistades en nuestro bienestar mental, pues sin duda tienen un impacto bastante notable. Por ello, se ha centrado también en ese fenómeno que ocurre cuando no nos apetece quedar con nuestros amigos. En momentos más o menos puntuales, esto no supone ningún problema, más si tenemos en cuenta que hay personas más o menos sociables y que no todos necesitamos el mismo tiempo relacionándose con los demás.

Sin embargo, si esa desgana por quedar con nuestros amigos se sostiene en el tiempo, estaríamos hablando de un fenómeno conocido como anhedonia social, que describe la incapacidad de experimentar placer en actividades sociales que normalmente serían gratificantes para una persona. Este fenómeno se observa con frecuencia en varios trastornos psicológicos, como la depresión mayor, el trastorno depresivo persistente (distimia) y la esquizofrenia, entre otros.

Las personas que experimentan anhedonia social pueden sentirse indiferentes o desinteresadas en participar en interacciones sociales, como reuniones familiares o salidas con amigos. A menudo, pueden experimentar una falta de conexión emocional con los demás y una disminución en la capacidad de experimentar emociones positivas durante estas interacciones, todo ello junto con una constante sensación de falta de energía. Esto puede llevarles a sentimientos de soledad, aislamiento e irrealidad.

Por qué no me apetece quedar con mis amigos

La pandemia del coronavirus nos obligó a pasar cientos de horas encerrados en casa, lo que tuvo un efecto en nosotros más fuerte de lo que todavía la psicología ha podido estudiar. Los patrones de interacción entre las personas cambiaron y, a raíz de la cuarentena, muchas personas han optado por pasar más tiempo en casa. Esto ha provocado que cada vez sean más quienes aseguran que sus ganas de socializar han disminuido.

La psicóloga Valeria Sabater está especializada en psicología social y explica que la razón por la que no nos apetece quedar con nuestros amigos puede ser porque nos encontremos en un proceso de cambio, una transición vital que nos invita a reflexiones más profundas en la que quizás nos replanteemos quiénes queremos ser y quiénes queremos que sean nuestros amigos.

Según la experta, es cuestión de tiempo recuperar esas ganas de socializar y esa conexión con nuestros amigos. Además, recomienda no retomarla de golpe y asistiendo a todos los planes, sino realizar una incorporación paulatina a la vida social. Por ejemplo, quedando con algún amigo cercano para hacer algún plan que nos apetezca y, poco a poco, ir ampliando el círculo hasta volver a encontrarnos bien y disfrutar de nuestras relaciones sociales.

miércoles, 16 de octubre de 2024

Soledat no desitjada: una pandèmia emocional

 EDITORIAL DEL DIARI ARA       |        12/10/2024

Hi ha gent que se sent sola i no està sola. Hi ha gent que se sent sola i sí que està sola. L'aïllament social, fruit d'un individualisme creixent sovint emmascarat rere el món dels likes i les amistats digitals, ha anat a més i ja és un problema global de gran abast. La soledat no desitjada pot afectar tothom, sense fronteres d'edat, de gènere o de nivell de riquesa. En tot cas, en un gràfic tindria forma de lletra u, amb més prevalença entre els adolescents i joves i entre la gent gran. Però és un fenomen molt transversal que va aflorar de forma definitiva després de la pandèmia del coronavirus i que no té una solució senzilla ni fàcil. Respon a una realitat estructural i, per tant, complicada de canviar.

A aquesta persistent pandèmia de soledat hi contribueixen molts factors, no només unes tecnologies digitals que paradoxalment aïllen més que comuniquen: també la crisi del nucli familiar com a últim refugi, l'allargament de l'esperança de vida, el consumisme lligat a una idea banal de felicitat, la pressió per l'èxit (o contra el fracàs) acadèmic sobre la infància, la precarietat econòmica que aboca moltes persones a un constant estrès vital, la manca d'il·lusions més enllà dels guanys materials... Tot plegat fa que moltes persones no trobin el seu lloc, no trobin un entorn còmode de relació i es tanquin en si mateixes o es quedin aïllades per les circumstàncies.

El resultat és que la soledat no desitjada afecta el 20% de la població, és a dir, 1,6 milions de catalans (el 32% de les dones i el 20% dels homes). La xifra fa vertigen. Tanta gent viu isolada? Com pot ser que convisquem, sovint sense adonar-nos-en, amb una quantitat tan gran de persones que no troben amb qui parlar, amb qui sincerar-se, amb qui tenir una interacció mínimament satisfactòria? Quina societat hem creat?

És del tot necessari fer aflorar aquesta dura realitat, divulgar-la, explicar-la, analitzar-la i combatre-la. Així ho fem aquest diumenge en el dossier que hi dediquem a l'ARA i que hem confegit en col·laboració amb l'Obra Social de Sant Joan de Déu, la qual dedicarà tota la setmana que ve a difondre aquesta plaga social, però també a donar esperança. Hi ha altres entitats i institucions que dediquen esforços a abordar el problema, des de la Creu Roja i l'ONCE fins a la Fundació La Caixa, o les fundacions Esperança i Ajuda i Marianao. Cap contribució és sobrera. Perquè la veritat dual és que ens pot arribar a tots en algun moment de la nostra vida, però alhora també tots podem formar part de la solució per als que la pateixen. D'una banda, cal fer visible el problema. De l'altra, és important no estigmatitzar-lo. Hi ha països (el Regne Unit i el Japó) que, vista la dimensió del fenomen, han creat fins i tot ministeris governamentals específics per abordar la qüestió.

Davant la soledat no desitjada, està en joc el benestar col·lectiu: no en va, la mancança d'interacció personal sovint és la porta d'entrada i el desencadenant de malalties mentals i problemes físics, amb afectacions greus que, a part de situacions individuals, tenen una repercussió rellevant en el món sanitari. Medicalitzar la soledat no és la solució.

lunes, 14 de octubre de 2024

Salvador Guinjoan, psiquiatra: "Así como algunos somos altos y otros bajos, la anatomía del cerebro varía de forma"

LAURA INÉS MIYARA    | La voz de Galicia-La voz de la salud   |  26/09/2024

El investigador, pionero a nivel mundial en tratamientos con neuromodulación, explica que el principal reto en psiquiatría a día de hoy es encontrar tratamientos que funcionen para toda la variedad de manifestaciones individuales que tiene la enfermedad

La depresión es uno de los trastornos de salud mental más frecuentes y, a la vez, más incomprendidos. No solo porque, a nivel social, todavía se sigue viendo como una simple manifestación de tristeza, a pesar de la concienciación que ha habido en los últimos años. Sino porque, a día de hoy, sigue habiendo casi un 30 % de pacientes con esta patología que no responden a los tratamientos convencionales, como la medicación o la psicoterapia, o una combinación de ambas.

Por eso, la búsqueda de alternativas terapéuticas que faciliten la adherencia de estas personas al tratamiento y que pongan fin a la sintomatología incapacitante que aqueja a este porcentaje significativo de pacientes es fundamental. Una lucha que, desde el ámbito científico, están desarrollando expertos a nivel mundial como el psiquiatra Salvador Guinjoan.

Desde el Laureate Institute for Brain Research en Oklahoma, Estados Unidos, Guinjoan y su equipo han desarrollado una técnica experimental a base de ultrasonido focalizado de baja intensidad (LIFU, por sus siglas en inglés), que en los próximos años podría ofrecer no solo una opción para esos pacientes que hoy no tienen tratamiento efectivo, sino una ventana hacia la comprensión profunda de esta enfermedad y de cómo funcionan los circuitos cerebrales. El experto explica esta intervención y los desafíos que enfrenta la psiquiatría en el marco de las II Jornadas de Actualizaciones en Neuromodulación, organizadas por la por la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC), que tendrán lugar en Sevilla el día 27 de septiembre.

—¿Qué opciones para el tratamiento de la depresión son las más eficaces a día de hoy?

—Hay una serie de etapas en el tratamiento de la depresión o del trastorno obsesivo compulsivo, como hay etapas en el tratamiento de cualquier patología médica, de la diabetes, o de una arritmia cardíaca. Las dos terapias de primera línea son la psicoterapia y el uso de medicamentos, que son antidepresivos o bien estimuladores. Puede ser un antipsicótico atípico, puede ser litio, por ejemplo. Dos tercios de los pacientes responden a eso, con lo cual, no necesitan ningún otro tratamiento. Pero hay un tercio que no responden a la primera terapia y muchas veces no responden a otras sucesivas, se llaman pacientes refractarios o resistentes al tratamiento.

—¿Qué terapias se pueden ofrecer a esos pacientes refractarios?

—Para ese grupo, aparecen una serie de opciones, entre ellas, fármacos como la esketamina, o terapias neuromodulatorias. Aquí entraría la terapia magnética transcraneal y la terapia electroconvulsiva, que antes se conocía como electroshock, y que es extremadamente eficaz para la depresión. Después, hay procedimientos quirúrgicos más invasivos y con una eficacia menos predecible.

—¿Cuáles son los retos que debe superar la psiquiatría en el tratamiento de la depresión?

—El principal reto hoy en día es diseñar tratamientos que den cuenta de la variabilidad interindividual en lo que hace a la anatomía y la heterogeneidad clínica. Es decir, hoy en día, a los pacientes les damos los mismos antidepresivos, independientemente de si esa persona tiene más que nada problemas para dormir, o si está dormido todo el día porque no se puede levantar de la cama, o si tiene rumiación depresiva, o si tiene la mente en blanco. Y cuando usamos un método de neuromodulación, actuamos en el mismo lugar anatómico, aun cuando sabemos que, así como hay algunos de nosotros que somos bajos, otros altos, otros flacos, la anatomía íntima del cerebro tiene una variabilidad interindividual muy marcada. Sin embargo, hasta ahora, los tratamientos no toman en cuenta ni esa variabilidad en anatomía y función, ni esa variabilidad en sintomatología.

—¿Las alternativas que se están empezando a ofrecer desde la neuromodulación podrían proporcionar una respuesta a estos retos?

—Sí, es un campo de mucho interés y mucha actividad.

—¿Cómo funciona el ultrasonido focal de baja intensidad que está investigando su equipo?

—Hay que diferenciarlo del ultrasonido focal de alta intensidad, que es una terapia que se usa para concentrar una señal en un lugar discreto del cerebro y producir una lesión. Es una aplicación que se usa sobre todo en la enfermedad de Párkinson y en el temblor esencial. También se ha comenzado a aplicar en pacientes con depresión y con trastorno obsesivo compulsivo refractarios al tratamiento. Pero hay otro tipo de ultrasonido focal, el de baja intensidad, llamado LIFU, o Low Intensity Focus Ultrasound, que produce una neuromodulación reversible. Es decir, no provoca lesiones, sino que produce modificaciones en la actividad de todo el tejido cerebral que son reversibles. Esta modulación generalmente es de tipo inhibitorio y el efecto desaparece después.

—¿Qué aplicaciones tiene el LIFU?

—Lo que tiene de bueno es que por primera vez permite establecer relaciones entre la actividad de los circuitos cerebrales y determinados síntomas, emociones o conductas de manera causal. Es decir: si aplicamos el ultrasonido y observamos un cambio en esa sintomatología, podemos inferir que el circuito neuronal que estamos modulando tiene que ver con ese síntoma, esa emoción o esa conducta. Y, como su efecto es reversible, podemos utilizar esto como una prueba diagnóstica previa a un procedimiento quirúrgico irreversible, por ejemplo, para saber si sería efectiva esa operación en ese paciente. Esto todavía no se implementó, pero es una de las potenciales aplicaciones.

—¿Cómo podría ayudar a entender mejor la depresión esta técnica?

—Algunos tratamientos de neuromodulación irreversibles que se usan para tratar las formas más graves y refractarias al tratamiento de enfermedad depresiva mayor y de trastorno obsesivo compulsivo, en algunos pacientes, esto es curativo. Pero la eficacia a nivel de grupo no alcanza a más del 50 % de los casos. Entonces, hay pacientes a los que se les abrió la cabeza y se les puso un electrodo o se les hizo una ablación en un pedacito del cerebro y no han respondido a ello. No entendemos bien por qué algunos responden y otros no, y el LIFU podría usarse para probar los efectos que tiene regular un circuito en una persona determinada antes de proceder con una terapia invasiva.

—En otras palabras, ¿estamos cada vez más cerca de entender la relación entre los circuitos del cerebro y los síntomas de trastornos como la depresión?

—Lo que asumimos es que los síntomas de depresión, como lo son la rumiación depresiva, los pensamientos obsesivos, la anhedonia, es decir, la incapacidad de experimentar placer, las anomalías del ritmo circadiano de sueño y vigilia, las anomalías de apetito, todas estas son manifestaciones que tienen su anclaje en una disfunción de ciertos circuitos cerebrales a gran escala. La medicina hoy trabaja con ese modelo. A partir de allí, podemos ir a lo macro y hacer terapia electroconvulsiva, que afecta a todo el cerebro, o podemos ir a lo micro, que es la biología molecular, la farmacología, que apunta a los receptores. Pero el nivel de organización en el que opera la sintomatología de la depresión y otras patologías como el TOC es el nivel del circuito cerebral.

—¿Cómo se producen esos síntomas en esos circuitos?

—Los circuitos son regiones de sustancia gris conectadas por tractos de sustancia blanca o axones, que comunican el tejido entre sí como si fuesen cables. Asumimos que la disfunción de determinados circuitos es lo que subyace a esas manifestaciones depresivas.

—¿Cómo puede contribuir la neuromodulación al estudio de estos procesos?

—Se ha analizado esto en neuroimagen. Se induce una emoción y se hace pasar al sujeto por un escáner para ver qué áreas del cerebro se activan tras esa inducción. Entonces, se puede asumir que la tristeza, por ejemplo, tiene que ver con determinada región. El problema es que en este caso, primero viene la emoción y después el fenómeno observado en la imagen, con lo cual, no hay causalidad. Que en el fenómeno de la tristeza se activen esas áreas no quiere decir que la disfunción de esas áreas sea la causa de la tristeza. Ahora bien, si yo induzco tristeza, le doy con un método de neuromodulación al circuito y veo que la tristeza desaparece, o que aumenta, entonces, sí que establezco causalidad. Además, el LIFU permite modular de forma no invasiva y reversible, sin dejar ninguna secuela a largo plazo.

—¿Qué diferencias tienen estas técnicas con otras de neuromodulación como la terapia eletroconvulsiva?

—La estimulación magnética transcraneal repetitiva produce cambios poco profundos. Puede actuar sobre la corteza cerebral regional, la parte del cerebro que está más pegada al cráneo y a la piel, pero no va más profundo que dos centímetros. Con el ultrasonido se puede acceder a cualquier lugar del cerebro.

—¿Qué efectos adversos tiene el ultrasonido de baja intensidad?

—Son tratamientos muy bien tolerados, tienen muy bajos efectos colaterales. Lo que pasa es que no todos los pacientes son elegibles para ellos. Si el cráneo es muy grueso o tiene una forma particular, o es fino en un lado y grueso en otro, esto impide concentrar el ultrasonido con una intensidad suficiente para actuar sobre el tejido.

sábado, 12 de octubre de 2024

Qué es el ecoísmo: el nuevo tipo de personalidad que preocupa en España y que pocas personas conocen

TANIA CARBALLO        |     ElEspañol.com     |     29/09/2024                 

El término proviene de la figura mitológica de Eco, una ninfa condenada a repetir solo las últimas palabras de los demás, incapaz de expresar sus deseos.

 

El narcisismo es uno de los conceptos tendencia en este S. XXI; sin embargo, tiene sus raíces en la mitología griega, con Narciso, quien se enamoró de su propia imagen reflejada en un estanque. Su definición ha llegado tan lejos, que ahora el trastorno narcisista de la personalidad (TNP), es una gran preocupación en la psicología.

 

Un dato sorprendente teniendo en cuenta que desde que se conoce el término, una gran parte de la población huye de él. Nadie quiere serlo o tener alguien cerca que lo sea. Esta tendencia de alejamiento ha conseguido que, ahora, la preocupación de los expertos sea justamente lo contrario.

 

El ecoísmo también tiene sus raíces en la mitología griega. El término proviene de la figura mitológica de Eco, una ninfa condenada a repetir solo las últimas palabras de los demás, incapaz de expresar sus propios pensamientos o deseos. En la actualidad, se trata de un patrón que se repite constantemente. 

 

Qué es el ecoismo

 

El ecoísmo es un término que se utiliza en psicología para describir un patrón de comportamiento caracterizado por la tendencia a minimizar las propias necesidades, deseos y emociones, a menudo con el fin de evitar atraer la atención, sentir vergüenza o causar incomodidad a los demás.

 Las personas con rasgos ecoístas suelen ser extremadamente complacientes y tienden a subordinarse a las necesidades de los demás, a menudo hasta el punto de borrar o reprimir su propia identidad y deseos.

 

Este comportamiento puede originarse en la infancia, en entornos donde expresar las propias necesidades o emociones estaba mal visto. Por ejemplo, un niño que crece con padres narcisistas o emocionalmente ausentes puede aprender que su valor depende de no convertirse en una carga.

Realmente, el ecoísmo puede ser una respuesta adaptativa en un ambiente en el que la expresión individual es vista como una amenaza o una inconveniencia. Los ecoístas pueden sentirse incapaces de hacer valer sus propios sentimientos o necesidades, y en su lugar, se limitan a reflejar lo que los demás quieren o necesitan.

 Aunque a menudo es visto como una forma de humildad o autocontrol, tiene varias desventajas que pueden afectar profundamente la vida de una persona. Este patrón de comportamiento puede llevar a la persona a sentirse vacía, insatisfecha o desconectada de sí misma, ya que vive en función de las necesidades de los demás y no de las propias.

 

Las personas ecoístas tienen una tendencia a reprimir las propias necesidades y deseos, lo que puede llevar a un profundo sentimiento de insatisfacción personal. Al priorizar constantemente a los demás y minimizar sus sentimientos, pueden perder el contacto con lo que realmente quieren o necesitan.

 

No solo puede generar problemas de salud como la depresión, la ansiedad o la baja autoestima, sino que puede interferir con sus relaciones, volviéndolas desequilibradas. Debido a su inclinación por complacer y evitar el conflicto, las personas ecoístas pueden atraer a personas con tendencias narcisistas o controladoras, quienes se aprovechan de su naturaleza sumisa.

 

El ecoísmo también puede limitar las oportunidades de crecimiento personal y profesional. Al no expresar sus opiniones, ideas o deseos, la persona puede pasar desapercibida en su entorno laboral o social, lo que disminuye las posibilidades de ascenso o reconocimiento.

 

Una de las desventajas más claras en el ecoísmo es que puede generar el sentimiento contrario, en el que las personas de su círculo crean que solo quieren llamar la atención e, incluso, están victimizándose.

Diferencias entre el ecoísmo y el narcisismo

El ecoísmo y el narcisismo son dos conceptos que representan extremos opuestos. Aunque ambos pueden surgir de contextos familiares o sociales disfuncionales, se manifiestan de maneras muy diferentes.

 

El narcisismo se caracteriza por un sentido exagerado de importancia personal, una necesidad constante de admiración hacia uno mismo y una falta de empatía hacia los demás. Las personas con rasgos narcisistas suelen buscar ser el centro de atención y tienen una visión grandiosa de sí mismas, buscando constantemente la validación externa para mantener su autoestima.

 

Por otro lado, el ecoísmo se refiere a un patrón de comportamiento en el que una persona minimiza o reprime sus propias necesidades, deseos y emociones para evitar el conflicto o para complacer a los demás. En lugar de buscar admiración o reconocimiento, este patrón está impulsado por el deseo de evitar la atención y mantener una imagen de sumisión.

 

La motivación detrás del narcisismo es el deseo de sentirse superior y especial, mientras que la motivación detrás del ecoísmo es el temor al rechazo o al conflicto, y la necesidad de mantener la paz y la aceptación social.