viernes, 8 de julio de 2022

Qué es y qué no es un trastorno bipolar, el problema mental grave más banalizado ( II )


GUILLERMO LAHERA     |    El País     |    01/07/202  

En el trastorno bipolar (antiguamente denominado enfermedad maníaco-depresiva), los episodios de depresión alternan con episodios de manía o con una forma menos grave de manía llamada hipomanía. La manía se caracteriza por una excesiva actividad física y sentimientos de euforia muy desproporcionados en relación con la situación

(sigue)

 

Litio

El litio puede reducir los síntomas de manía y depresión; además, ayuda en muchos casos a evitar los cambios de humor en muchas personas con trastorno bipolar. Dado que el litio tarda de 4 a 10 días en hacer efecto, a menudo se administra un fármaco de acción más rápida, como un anticonvulsivo o un antipsicótico nuevo (de segunda generación), con el fin de controlar la excitación mental y física. Las personas con antecedentes familiares de trastornos bipolares típicos son más propensas a responder al litio.

 

El litio puede tener efectos secundarios no deseados. Puede causar mareos, confusión, sacudidas involuntarias (temblores), contracciones musculares, náuseas, vómitos, diarrea, sed, micción excesiva y aumento de peso. También suele empeorar el acné o la psoriasis. Sin embargo, estos efectos secundarios suelen ser temporales y a menudo se reducen o alivian con un ajuste de la dosis. En algunos casos es necesario interrumpir el tratamiento con litio para que remitan los efectos secundarios.

 

Los médicos controlan el nivel de litio en la sangre mediante análisis de sangre periódicos, ya que si las concentraciones son demasiado altas, aumenta la probabilidad de que se produzcan efectos secundarios. El uso prolongado de litio puede provocar niveles bajos de hormona tiroidea ( hipotiroidismo) y afectar a la función renal. Por ello, la función tiroidea y la función renal deben ser controladas mediante análisis de sangre periódicos y el empleo de la menor dosis eficaz posible.

 

La intoxicación por litio se produce cuando la concentración de litio en la sangre es muy alta, y se manifiesta con dolores de cabeza persistentes, confusión mental, somnolencia, convulsiones y arritmias. La intoxicación es más probable en las circunstancias siguientes:

·        Personas de edad avanzada

·        Las personas con alteración de la función renal

·        Personas que han perdido mucho sodio por vómitos, diarrea o consumo de diuréticos (que hacen que los riñones excreten más sodio y agua en la orina)

Las mujeres que intentan quedarse embarazadas deben dejar de tomar litio, ya que, aunque en raras ocasiones, el litio puede ser causa de malformaciones cardíacas fetales.

Medicamentos anticonvulsivantes.

 

Los anticonvulsivantes valproato y carbamazepina actúan como estabilizadores del estado de ánimo. Pueden emplearse en el tratamiento del primer episodio de manía o de los episodios con síntomas depresivos y maníacos (episodios mixtos). A diferencia del litio, estos fármacos no dañan la función renal.

 

Sin embargo, la carbamazepina puede reducir considerablemente el número de glóbulos rojos (eritrocitos) y glóbulos blancos (leucocitos). El valproato puede dañar el hígado (principalmente en niños) o dañar de forma grave el páncreas, pero es muy poco frecuente. Un control médico adecuado ayuda a detectar a tiempo este tipo de problemas. El valproato no se suele prescribir a mujeres con trastorno bipolar si están embarazadas o en edad fértil, ya que este fármaco parece aumentar el riesgo de anomalías congénitas del encéfalo o de la médula espinal ( anomalías congénitas del tubo neural), de trastorno por déficit de atención/hiperactividad y de autismo en el feto. El valproato y la carbamazepina pueden ser eficaces, en especial cuando no se ha respondido a otros tratamientos.

 

La lamotrigina se utiliza en algunos casos para ayudar a controlar los cambios de ánimo y tratar la depresión. La lamotrigina puede causar una erupción cutánea grave. En muy escasas ocasiones, esta erupción cutánea evoluciona hacia el síndrome de Stevens-Johnson, que es potencialmente mortal. Las personas que toman lamotrigina deben estar atentas a la aparición de cualquier nueva erupción cutánea (especialmente en la zona alrededor del recto y los genitales), fiebre, ganglios inflamados, ampollas o úlceras en la boca o en los ojos e inflamación de los labios o la lengua. Deben informar rápidamente a su médico de que están sufriendo tales síntomas. Para reducir el riesgo de desarrollar estos síntomas, los médicos siguen cuidadosamente el calendario recomendado para aumentar la dosis. La administración del fármaco se inicia a una dosis relativamente baja, que se aumenta muy lentamente (durante un período de semanas) hasta la dosis de mantenimiento recomendada. Si la dosis se interrumpe durante 3 días o más, el calendario para aumentar gradualmente la dosis debe comenzar de nuevo.

 

Antipsicóticos

Los episodios maníacos de aparición repentina se tratan cada vez con más frecuencia con antipsicóticos de segunda generación, ya que actúan con rapidez y el riesgo de efectos secundarios graves es menor que el asociado a otros fármacos utilizados en el tratamiento del trastorno bipolar. Estos medicamentos incluyen el aripiprazol, la lurasidona, la olanzapina, la quetiapina, la risperidona, la ziprasidona y la cariprazina.

 

Para el tratamiento de la depresión bipolar, ciertos antipsicóticos pueden ser la mejor opción. En algunos casos, es necesario administrar un antidepresivo.

 

Los efectos secundarios a largo plazo de los antipsicóticos pueden consistir en aumento de peso y síndrome metabólico. El síndrome metabólico está caracterizado por la presencia de exceso de grasa abdominal con una disminución de la sensibilidad a los efectos de la insulina (resistencia a la insulina), una alta concentración de glucosa en sangre, niveles anómalos de colesterol e hipertensión arterial. El riesgo de aparición de este síndrome disminuye con el empleo de aripiprazol y ziprasidona.

 

Antidepresivos

Ciertos antidepresivos se utilizan a veces para tratar la depresión grave en personas con trastorno bipolar, pero su uso es controvertido. Por lo tanto, estos medicamentos solo se utilizan durante periodos breves y generalmente de forma conjunta con un fármaco estabilizador del estado de ánimo o un antipsicótico atípico.

Otros tratamientos

La terapia electroconvulsiva (a veces conocida como "terapia de choque") se utiliza a veces para la depresión y la manía resistentes a los tratamientos.

La fototerapia, en la que las personas observan luces brillantes que simulan la luz solar, puede ser útil para tratar el trastorno bipolar I o bipolar II estacional (con depresión otoño-invierno e hipomanía primavera-verano) o no estacional. Probablemente es más eficaz cuando se utiliza para complementar otros tratamientos.

La estimulación magnética transcraneal, en la que un dispositivo aplica un campo magnético inofensivo a la cabeza y que se utiliza en el tratamiento de la depresión grave y resistente, también ha demostrado su eficacia en el tratamiento de la depresión bipolar.

Psicoterapia

La psicoterapia suele recomendarse en personas que toman estabilizadores del estado de ánimo, sobre todo para ayudarles a observar correctamente el tratamiento prescrito.

La terapia grupal a menudo constituye una ayuda para la comprensión del trastorno bipolar y sus efectos, tanto para la persona afectada como para su pareja o sus familiares.

 

La psicoterapia individual ayuda a las personas con trastorno bipolar a desenvolverse mejor en las

actividades cotidianas.

 

Educación y apoyo

El conocimiento de los efectos de los fármacos utilizados en el tratamiento de la enfermedad ayuda a los pacientes a tomarlos conforme a lo prescrito. A veces las personas se resisten a tomar la medicación porque creen que disminuye su estado de alerta y su creatividad. Sin embargo, la disminución de la creatividad es relativamente infrecuente ya que los estabilizadores del estado de ánimo, por lo general, permiten que las personas se desenvuelvan mejor en el trabajo, en la escuela, en sus relaciones y en las actividades artísticas.

Los pacientes han de aprender a reconocer los síntomas en cuanto aparecen, así como la forma de evitarlos en lo posible. Por ejemplo, puede ser beneficioso abstenerse de tomar estimulantes (como la cafeína y la nicotina) y alcohol, así como dormir lo suficiente.

Los médicos o los psicoterapeutas pueden hablar con las personas acerca de las consecuencias de sus actos. Por ejemplo, si tienen tendencia a los excesos sexuales, se les proporciona información acerca de los efectos que sus acciones podrían tener sobre su matrimonio y sobre los riesgos de la promiscuidad para la salud, sobre todo en relación con el sida. Cuando la persona tiende al derroche, se le aconseja a veces que ponga las decisiones financieras en manos de un familiar de confianza.

Es importante que los miembros de la familia comprendan el trastorno bipolar, participen en el tratamiento y brinden apoyo.

Los grupos de apoyo pueden ser beneficiosos, ya que proporcionan la oportunidad de compartir experiencias y sentimientos comunes. 

Qué es y qué no es un trastorno bipolar, el problema mental grave más banalizado ( I )


GUILLERMO LAHERA     |    El País     |    01/07/2022

En el trastorno bipolar (antiguamente denominado enfermedad maníaco-depresiva), los episodios de depresión alternan con episodios de manía o con una forma menos grave de manía llamada hipomanía. La manía se caracteriza por una excesiva actividad física y sentimientos de euforia muy desproporcionados en relación con la situación.

·        La herencia desempeña probablemente un papel en el trastorno bipolar.

·        Los episodios de depresión y manía pueden ocurrir por separado o a la vez.

·        Las personas afectadas sufren uno o más periodos de tristeza excesiva y de pérdida de interés por la vida y uno o más periodos de euforia, energía extrema y, a menudo, irritabilidad; entre ambos, se dan periodos de estado de ánimo relativamente normal.

·        Los médicos basan el diagnóstico en el patrón de los síntomas.

·        Los medicamentos que estabilizan el estado de ánimo, como el litio y ciertos medicamentos anticonvulsivos y, a veces, la psicoterapia pueden ayudar.

 

El trastorno bipolar hace referencia a los dos extremos o polos que se presentan en los trastornos del estado de ánimodepresión y manía. En Estados Unidos, afecta aproximadamente al 4% de la población en algún grado. El trastorno bipolar afecta a hombres y mujeres por igual. El trastorno bipolar suele comenzar en la adolescencia, o entre los 20 y los 30 años. El trastorno bipolar en niños es poco frecuente.

La mayoría de los trastornos bipolares pueden clasificarse en

·        Trastorno bipolar I: la persona ha sufrido al menos un episodio maníaco en toda regla (uno que le impide funcionar normalmente o que incluye delirios) y por lo general episodios depresivos.

·        Trastorno bipolar II: caracterizado por la presencia de episodios depresivos mayores y por lo menos un episodio más leve de manía (hipomanía), pero sin episodios graves de manía.

 

Sin embargo, algunas personas presentan episodios que se asemejan a un trastorno bipolar, pero son más leves y no cumplen con los criterios específicos para el trastorno bipolar I o II. Estos episodios se pueden clasificar como trastorno bipolar no especificado o trastorno ciclotímico. 

Causas del trastorno bipolar

No se conoce la causa exacta del trastorno bipolar. Se cree que la herencia participa en la aparición del trastorno bipolar. Por otra parte, ciertas sustancias producidas por el organismo, como los neurotransmisores norepinefrina y serotonina, pueden no estar bien regulados. (Los neurotransmisores son las sustancias que utilizan las neuronas para comunicarse).

El trastorno bipolar a veces se inicia después de un acontecimiento estresante, o bien un acontecimiento de este tipo desencadena un nuevo episodio. Sin embargo, no se ha comprobado ninguna relación de causa y efecto.

Los síntomas maníacos del trastorno bipolar pueden ocurrir en otros trastornos, como cuando se tienen concentraciones elevadas de hormona tiroidea ( hipertiroidismo). Además, los episodios maníacos pueden estar causados o desencadenados por fármacos y sustancias, como la cocaína y las anfetaminas. 

Síntomas del trastorno bipolar

En el trastorno bipolar, los episodios con síntomas alternan con episodios prácticamente asintomáticos (remisiones). Los episodios duran desde unas pocas semanas hasta periodos entre 3 y 6 meses. Los ciclos (periodo de tiempo comprendido entre el comienzo de un episodio y el comienzo del siguiente) varían en longitud. Algunas personas tienen episodios infrecuentes, pocos a lo largo de toda la vida, mientras que en otras los episodios se producen 4 o más veces al año (ciclación rápida). A pesar de esta gran variedad, la duración de un ciclo es relativamente constante en una misma persona. 

 

Los episodios consisten en la presencia de depresión, manía o una variedad de manía menos grave (hipomanía). Solo una minoría de las personas alternan entre manía y depresión en un mismo ciclo. En la mayoría, predomina en cierta medida o lo primero o lo segundo.

Las personas que sufren trastorno bipolar pueden llevar a cabo tentativas o consumaciones de suicidio. A lo largo de su vida, son al menos 15 veces más propensas a suicidarse que la población general.

 

Depresión

La depresión en el trastorno bipolar es similar al trastorno depresivo. Las personas que la padecen sienten una profunda tristeza y pierden interés en sus actividades. Piensan y se mueven lentamente y duermen más de lo habitual. Por otra parte, su apetito puede estar aumentado o disminuido, y pueden ganar o perder peso. También se sienten abrumadas por sentimientos de desesperanza y culpabilidad, y pueden ser incapaces de concentrarse o tomar decisiones.

 

Los síntomas psicóticos (como alucinaciones y delirios) son más frecuentes en la depresión que se produce en el trastorno bipolar que en la depresión que se produce sola.

 

Manía

Los episodios de manía acaban de manera más brusca que los de depresión y suelen ser más breves, con una duración de una semana o algo más.

Las personas se sienten pletóricas, notablemente más vigorosas y eufóricas o bien irritables. También pueden sentirse demasiado confiadas, actuar o vestir de modo extravagante, dormir poco y ser más locuaces de lo habitual. El curso de su pensamiento se encuentra acelerado. Se distraen fácilmente y cambian constantemente de tema o de actividad. Se lanzan a una actividad (como, por ejemplo, una iniciativa empresarial arriesgada, juegos de azar o conducta sexual peligrosa) después de otra, sin pensar en las consecuencias (como pérdidas económicas o sufrir algún daño). Sin embargo, los afectados suelen creer que están en un estado mental inmejorable.

Las personas afectadas no tienen conciencia de su estado. Este hecho, junto a su enorme capacidad para la actividad, las vuelve impacientes, impertinentes, entrometidas y agresivamente irritables cuando se sienten contrariadas. Como resultado, tienen fácilmente problemas en sus relaciones sociales y sienten que se las trata injustamente o que están siendo perseguidas.

Algunas personas sufren alucinaciones, y ven y oyen cosas inexistentes.

La psicosis maníaca es una forma extrema de manía. Los afectados presentan síntomas psicóticos que se asemejan a los de la esquizofrenia. Presentan en algunos casos delirios extremos de grandeza, como creer que son Jesucristo. En otros, se sienten acosadas, como si fueran perseguidas por el FBI. El nivel de actividad aumenta de forma significativa. Las personas afectadas pueden correr de aquí para allá y gritar, insultar o cantar. La actividad mental y física puede ser tan frenética que se produce una pérdida completa de coherencia en el pensamiento y el comportamiento (manía delirante), causando un agotamiento extremo. Las personas en este estado requieren tratamiento inmediato.

 

Hipomanía

La hipomanía no es tan grave como la manía. Las personas con hipomanía se sienten alegres, con poca necesidad de sueño, y son mental y físicamente activas.

Para algunas personas, la hipomanía representa un tiempo productivo. Tienen mucha energía, se sienten creativas y seguras de sí mismas, y con frecuencia se desenvuelven bien socialmente. Es posible que no deseen dejar este estado placentero. No obstante, otras personas con hipomanía se distraen fácilmente y se irritan con facilidad, y a veces estallan en explosiones de ira. Suelen asumir compromisos que no pueden mantener o iniciar proyectos que no pueden acabar. Cambian de humor rápidamente. Es posible que ellos mismos se den cuenta de tales efectos y estén tan preocupados por su situación como lo están las personas de su entorno.

Episodios mixtos

Cuando la depresión y la manía o la hipomanía concurren en un mismo episodio, la persona puede estallar en llanto en medio de un estado de euforia, o experimentar aceleración de su pensamiento durante un episodio depresivo. A menudo, la persona se va a la cama deprimida y se despierta por la mañana temprano, eufórica y llena de energía.

El riesgo de suicidio durante los episodios mixtos es particularmente elevado.

Diagnóstico del trastorno bipolar


·        Evaluación médica

·        En ocasiones, análisis de sangre y de orina para descartar otros trastornos

El diagnóstico del trastorno bipolar se basa en listas específicas de síntomas (criterios). Sin embargo, la persona con manía puede que no explique sus síntomas con precisión, ya que no piensa que le suceda algo anómalo. Por eso los médicos suelen recurrir a los familiares para obtener información. La persona y sus familiares pueden responder un breve cuestionario que les ayudará a evaluar el riesgo de trastorno bipolar.

Los médicos también interrogan a la persona acerca de la existencia de pensamientos suicidas.

Los médicos revisan la pauta de tratamiento farmacológico para descartar que algún fármaco pueda estar relacionado con la aparición de los síntomas. También comprueban si existen signos de otras enfermedades que puedan tener relación con los síntomas. Por ejemplo, pueden realizar análisis de sangre para detectar un posible cuadro de hipertiroidismo y análisis de sangre o de orina para determinar un posible abuso de sustancias.


También determinan si las personas afectadas están experimentando un episodio de manía o bien de depresión con el fin de prescribir el tratamiento adecuado.

Tratamiento del trastorno bipolar


·        Fármacos o sustancias

·        Psicoterapia

·        Educación y apoyo

En los casos graves de manía o depresión, suele ser necesaria la hospitalización. Incluso si la manía es menos grave, es posible que las personas afectadas deban ser hospitalizadas si son suicidas, intentan hacerse daño a sí mismas o a otras personas, no pueden cuidar de sí mismas o tienen otros problemas graves (como por ejemplo, el consumo de alcohol u otros trastornos por el consumo de sustancias). La mayoría de las personas con hipomanía pueden ser tratadas como pacientes ambulatorios. Las personas con repeticiones rápidas de los ciclos son más difíciles de tratar. Sin tratamiento, el trastorno bipolar reaparece en casi todos los casos.

 

El tratamiento puede incluir

·        Medicamentos para estabilizar el estado de ánimo (estabilizadores del estado de ánimo), como el litio y algunos medicamentos anticonvulsivos

·        Antipsicóticos

·        Algunos antidepresivos

·        Psicoterapia

·        Educación y apoyo

·        Terapia electroconvulsiva, que se emplea en algunas ocasiones cuando los estabilizadores del estado de ánimo no logran aliviar la depresión.

·        Fototerapia, que puede ser útil en el tratamiento del trastorno bipolar estacional (que presenta algunas características en común con el trastorno afectivo estacional)

(sigue en II )

 

 

miércoles, 6 de julio de 2022

Marisa Moya, impulsora de la "disciplina positiva": El gran problema de los niños somos los adultos


ALDARA MARTITEGUI        |      Santiago     |      www.niusdiario.es     |     27/03/2022

Son varias las acepciones de la palabra ‘disciplina’ que podemos encontrar en el Diccionario de la Real Academia Española. Reconozco que cuando escuché por primera vez hace ya algunos años la existencia de una propuesta educativa llamada disciplina positiva, me sonó un poco contradictoria. Obviamente estaba cerrándome a una sola definición de ‘disciplina’; “observancia de las leyes y ordenamientos”, como dice la RAE. La palabra ‘disciplina’ me evocaba la imagen de niños dóciles sentados en sus pupitres o desfilando ordenadamente cual hermanos Trapp en Sonrisas y lágrimas.

Afortunadamente, después de una larga conversación con Marisa Moya -que además de maestra, psicóloga y directora de una escuela infantil desde hace más de 40 años, es la principal promotora de la disciplina positiva en España- me quedó claro que, en este contexto, ‘disciplina’ se refiere más bien a la segunda acepción que recoge nuestro diccionario: “arte, facultad o ciencia”.

Casi una década lleva ya Marisa Moya enseñando a familias y educadores este arte de educar desde un lugar diferente, desde una apertura de la mente, desde una invitación a hacerse uno a sí mismo la pregunta de ¿cómo estoy influyendo como madre, padre o educador en la tarea de mayor responsabilidad que tengo, que es la de acompañar a un ser humano en su desarrollo? “Es un compromiso enorme, asegura Marisa Moya, pero a la vez un privilegio enorme”.

Aunque la disciplina positiva surgió en EEUU hace ya 40 años, en España es un programa relativamente joven. Empezó su difusión en la escuela de Marisa Moya en el año 2013: “Llevamos poquito tiempo aquí, sin embargo, de alguna manera, resulta ya muy cercana a muchas personas”.

A educar también se aprende. Esta idea no es nueva (Marisa Moya, Disciplina Positiva)

Pregunta: ¿Qué es exactamente la disciplina positiva y a qué crees que se debe este éxito?

Respuesta: La disciplina positiva, en lo que incide, es en que no únicamente por el hecho de ser padre o madre todo lo que se haga sea correcto. Es abrir la mente al valor de la información y al conocimiento de otras destrezas para educar. Es decir, cuando somos madres y padres, tradicionalmente se ha dado por hecho que todo lo que haces es adecuado para los niños. Y hoy se sabe que esto no es así, que a educar también se aprende. Esta idea no es nueva, tiene sus raíces en la psicología individual. Alfred Adler, este médico psiquiatra, hace ya 100 años decía que la mejora de la humanidad dependía de la educación. P: Como padre o madre cuesta aceptar que a lo mejor uno no lo están haciendo de la mejor manera…Entiendo que ahí tenemos el primer obstáculo para aprender a educar.

R: Mucha gente dice que sí con la cabeza, pero luego, en la práctica, todavía hay muchas personas que se sienten enjuiciadas (…) Cuando tú eres madre, si alguien te dice que algunas de las prácticas que estás llevando a cabo, estrategias, recursos o incluso la mirada desde donde estás tomando las decisiones, no le sientan bien a los niños, se sienten enjuiciados. Entonces ya pierden la receptividad, se consideran atacados y entonces no quieren saber más de este tema. Esto es lo que está trabajando la Disciplina Positiva: abrir la mente a que las personas seamos capaces de hacer una tarea de autoconsciencia.

P: La disciplina positiva digamos que está dirigida a conseguir cambios en los padres, no tanto en los niños…

R: El foco es sin duda el adulto. El gran problema que tienen los niños es el adulto (…) El adulto con el entrenamiento en disciplina positiva se va dando cuenta de que no es lo mismo hacer las cosas de una manera que de otra, y de que hay muchísimas cosas que les achacamos a los niños -incluso que les tildamos de que hacen las cosas mal, de que no les sale nada bien y de que están interpretando mal las situaciones y la vida- y realmente eso proviene de ti, es decir de las decisiones que tú has tomado.

El adulto abre su cajita de herramientas y utiliza las de corto plazo: castigo, premio, amenaza. Y esto de momento sí para el comportamiento, pero es que parar el comportamiento no construye a un ser humano por dentro (Marisa Moya, Disciplina Positiva)

P: Siempre se ha dicho que se educa con el ejemplo. ¿Mantiene la disciplina positiva esta premisa?

R: En los talleres siempre les digo a los participantes que, como madres y padres, a todos nos hace muchísima ilusión que a los 25 años nuestros hijos sean seres pensantes, que sean capaces de haber construido su individualidad con cimientos sólidos sobre el afecto, la confianza, el respeto y que de alguna manera hayan podido desarrollar la responsabilidad, que sepan resolver mediante la búsqueda de acuerdos, comprometiéndose con el interés social, con enfoque en soluciones de manera responsable. Pero claro, esto exige la puesta en práctica de un montón de funciones cerebrales, esto no se da así de manera espontánea porque el niño ya cumplió 25 años. Desafortunadamente esto no sucede así, porque aprender a vivir lleva mucho tiempo, tiene la exigencia de ese adulto que sea modelo y que sea capaz de modelar todo eso que le exige a los niños. Si dices a tu hijo: “tienes que mostrarte empático y asertivo en la vida”, esto es una sobre-exigencia para la naturaleza infantil, porque los niños, los conceptos abstractos no los alcanza. Hacernos la pregunta de ¿qué es lo que necesitas de mi? Este es el planteamiento de la Disciplina Positiva

P: Los padres, muchas veces nos empeñamos en que los niños sean como adultos en miniatura…se nos olvida que no saben, que no tiene las mismas herramientas que nosotros y les sobre-exigimos.

R: Ahí está el lío, sí…que se les exige. A veces, incluso nos miran con cara desconcertada, como queriendo adivinarte…¿qué me estás pidiendo, por favor me lo puedes traducir? Porque mira, el lenguaje no te entiendo, porque lo que estás utilizando son términos abstractos y no sé cómo se aplica eso. Si tú me dices que sea respetuoso con mi hermana, yo necesito saber de manera concreta qué es el respeto. Si tú me exiges que yo sea tolerante, yo necesito saber cómo se hace la tolerancia porque soy un niño y yo no tengo estos datos en mi PC. Yo necesito que de vez en cuando tú te muestres tolerante, respetuoso, que muestres empatía y, entonces, yo, como soy un niño y estoy tomando nota todo el tiempo, pues entonces digo: ahora sí, ya lo sé, esto es tolerancia, esto se llama respeto, esto se llama generosidad, esto se llama bondad, esto se llama espíritu crítico.

P: ¿Qué me dices de la típica escena del padre diciéndole a gritos a sus hijos que no se grita?

R: Antes de decidir qué quieres que hagan los niños, decide qué vas a hacer tú y luego trasládalo con coherencia, porque esta es también una gran trampa: es decir, de manera verbal les decimos lo que hay que hacer, pero luego, con los hechos, hacemos algo que está en las antípodas, que es incongruente con lo que les hemos pedido. Por lo tanto, los niños se sienten desorientados, confusos y al final el adulto resulta como un ser no confiable porque toda esa información que me está dando no es información, es como una verborrea que necesita el adulto porque se siente inseguro, porque tiene miedo, porque tiene una obligación y una responsabilidad.

¿Usted quiere que su hijo tenga autocontrol? Pues usted tiene que trabajar su autocontrol (Marisa Moya, Disciplina Positiva)

P: ¿Qué alternativas al castigo propone la disciplina positiva?

R: Imagina el niñito de 3 años que quiere un coche. Lo tiene una niña que está enfrente, y el coche está detrás de la niña y él dice que quiere el coche…y si no consigue el coche le da un empujón a su compañera y, entonces consigue el coche. Esto, para el adulto, es algo terrible que hay que erradicar de la conducta. Pues el planteamiento de la disciplina positiva es: aprenda a verlo no como un problema que usted se tiene que quitar de encima de cualquier manera saltándose su propia dignidad y la de su hijo, sino como esa oportunidad de ese gimnasio para la vida. Muéstrele a su hijo cómo se resuelven los problemas de la vida sin utilizar la violencia, porque esto no se improvisa ni a los 15 ni a los 25. ¿Usted quiere que su hijo tenga autocontrol? Pues usted tiene que trabajar su autocontrol.

P: ¿Qué les dice a los padres que recurren a la disciplina positiva para conseguir que sus hijos cambien o dejen de portarse mal?

R: Que si un niño ha hecho algo y se ha equivocado…¡esto se llama infancia!. Porque claro, el adulto, lo que quiere es que dejen de meter la pata, pero es que mire usted, eso se llama infancia. La disciplina positiva no va a quitar el error, la disciplina positiva lo que va a hacer es aprovechar el error como oportunidad de construcción de habilidades para vivir, no para juzgar, sentenciar y penalizar a los niños por el hecho de serlo. Por eso digo tantas veces que el castigo, lo que denota es por un lado desconocimiento del adulto de qué es la naturaleza infantil: damos por hecho que porque tenemos hijos ya sabemos lo que es un niño y no es así, porque su mente, afortunadamente, funciona de una manera completamente distinta a la del adulto.

P: ¿Cómo se interpreta y enfoca desde la disciplina positiva esa señal, es decir lo que vemos como un mal comportamiento de un niño?

R: Para la disciplina positiva, el mal comportamiento es una señal. Cuando yo (niño) me equivoco, te estoy diciendo que esa conducta es apropiada por edad: si un niño de dos años araña, pues usted se lo puede tomar como algo personal o se puede mostrar como un educador empático. ¿Y esto qué es? Entender que un niño de dos años tiene un cerebro impulsivo y que no tiene destrezas para el diálogo, para la búsqueda de acuerdos, para el enfoque en soluciones, etc…si yo entiendo que no lo está haciendo porque quiera meterse conmigo, sino sencillamente porque no tiene otras herramientas, pues a lo mejor podemos ser ese adulto solidario que necesita la infancia.

P: ¿Y si ese mal comportamiento no es el adecuado para su edad?

R: Por ejemplo, si mi hijo es adolescente y sigue resolviendo los problemas con la violencia, pues la señal que te está dando es que en la casa, en el hogar, hay una necesidad encubierta: a lo mejor el gimnasio no se ha montado, a lo mejor no le hemos dedicado el tiempo que necesitan nuestros hijos para esa información previa, para sentarnos, decirles: estas son las pautas, así convivimos en casa, así aprendemos, así nos respetamos, así disfrutamos en casa…¿Usted le ha dedicado tiempo en su agenda a eso?, ¿dónde está la parte de información? Porque claro, si los niños no tienen esa información, resuelven como buenamente pueden. La urgencia es una trampa mortal en educación. Si usted está en formato 'piraña', usted está resolviendo un problema, que es trascendental para la construcción humana, a través de los mordiscos: usted está modelando violencia.

P: En resumen, podemos decir que la disciplina positiva no es tanto de enseñar técnicas a los padres para educar, como de cambiar el punto de vista. Podríamos decir que cuando uno cambia ese punto de vista …¿los recursos vienen solos?

R: Yo digo mucho: adulto, siente el culete con sus hijos, porque ¿qué conoce su hijo de usted?, ¿las fosas nasales? Mire usted, las fosas nasales son muy poco inspiradoras. Siéntese, siéntese con sus hijos, que su mirada pueda conectar con la de su hijo, con la inseguridad que en ese momento siente su hijo, porque usted es su fortaleza, usted es su entrenador, usted tiene que mostrarse como un adulto confiable. Y entonces, pues ahora sí: desde ahí tenemos un montón de recursos en nuestras mesas de soluciones.

P: Por último, ¿qué ocurre cuando un padre o una madre hace ese clic y se da cuenta de que estaba poniendo el foco en el lugar equivocado, de que quien necesitaba cambiar cosas era él o ella y no su hijo?

R: Es que ese clic además es muy esperanzador... aunque al principio la autoconciencia puede ser dolorosa, porque estabas pensando que el niño hacía esto mal, o eso mal. Pero realmente la oportunidad y la gran probabilidad de que las relaciones en casa y las experiencias mejoren, una parte importantísima, está en tu mano y eso es lo esperanzador: No cambiar al niño de cualquier manera, sino cambiar tú, abriéndote a lo que decíamos, a ese proceso de autoconciencia de preguntarte qué estoy haciendo y cómo lo estoy haciendo.

Nota.- Alguna respuesta no la he puesto completa para no alargar más el artículo. Si os interesa leerlo lo podéis encontrar en la referencia de cabecera. Saludos.