martes, 12 de septiembre de 2023

El hábito que hay que inculcar a los hijos para que tengan éxito (y que casi nadie hace)


Redacción Uppers     |      27/06/2023

 

·        Con las notas en la mano, junio es un buen momento para hablar con nuestros hijos sobre la cultura del esfuerzo, algo que será fundamental para su vida adulta

 

·        Estar dispuesto a esforzarse es una enorme ventaja competitiva porque la mayoría de la gente no lo hace

 

·        La precariedad laboral de los jóvenes es una realidad en el mercado español: el empleo juvenil ha experimentado un aumento de la temporalidad, la parcialidad involuntaria y los bajos salarios

 

Finales de junio y entrega de notas en colegios e institutos van de la mano. En cada familia, los resultados académicos se reciben de distinta forma, pero, sean buenos o malos, es un buen momento para trabajar con nuestros hijos la comunicación sobre la cultura del esfuerzo, algo que juega y jugará un papel fundamental en su vida adulta.

 

"Lo único que puedes controlar"

El multimillonario Mark Cuban, un empresario estadounidense de éxito cuyo patrimonio es de más de 5.100 millones de euros, según Forbes, es uno de los principales defensores de la cultura del esfuerzo. Para el multimillonario, las personas de éxito tienen un rasgo poco habitual que, además, es "la única cosa en la vida que puedes controlar".

 

Esa cualidad, en realidad, está compuesta de tres competencias interrelacionadas: la voluntad, la capacidad de trabajo y el esfuerzo. En LinkedIn, la red social de los profesionales, Cuban, de 64 años, afirma que "estar dispuesto a esforzarse es una enorme ventaja competitiva porque la mayoría de la gente no lo hace".

 

En su opinión, esforzarse implica ir más allá de lo básico o lo evidente para resolver problemas, cumplir con las responsabilidades propias de tu trabajo e involucrarte en cuestiones importantes, aunque no te afecten directamente.

 

Ser creativo en las soluciones

Otro rasgo fundamental para el empresario es ser curioso, tener la mente abierta y ser proactivo. Antes de dar por concluido algo, es fundamental tener iniciativa y agotar todas las opciones posibles para poder encontrar soluciones. En su experiencia, la mayoría de las personas no exploran las alternativas antes de hacer algo. "Quienes no sean capaces de ir más allá, que no soliciten trabajo conmigo", señala el empresario, para quien tener una mente creativa es tan fundamental como el esfuerzo.

 

Las declaraciones de Cuban tienen lugar cuando en Estados Unidos se está viviendo la 'renuncia silenciosa', grupos de profesionales que están abandonando sus puestos de trabajo ante las malas condiciones y la imposibilidad de mejorar. Otros empleados no dejan sus trabajos, pero se limitan a hacer los cometidos básicos, sin aportar valor

 

Mientras tanto... en España

Esta situación es muy similar a la de España. Según el informe 'Jóvenes universitarios y empleabilidad', realizado por Randstad y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, el 56% de los jóvenes cobra en su primer empleo menos de 1.000 euros al mes. La conclusión es que las remuneraciones del 50% de los titulados universitarios con empleo ni siquiera son mileuristas.

 

La precariedad laboral de los jóvenes es una realidad en el mercado español. El empleo juvenil ha experimentado un aumento de la temporalidad, la parcialidad involuntaria y los bajos salarios. Nuestro país, de hecho, duplica la media de paro juvenil en Europa, con casi medio millón de desempleados.


Para que los jóvenes logren unas buenas condiciones en el mercado laboral tendrán que tener una serie de habilidades, además de esta capacidad de trabajo y mente abierta. Según el informe 'El futuro de los trabajos' realizado en 2020 por el Foro Económico Mundial, los empleados del futuro tendrán que tener pensamiento analítico y capacidad de innovación, aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje, resolución de problemas complejos, pensamiento crítico, originalidad e iniciativa. Aunque el informe habla de "empleos del futuro", lo cierto es que se refiere a un horizonte cercano: 2025, el año en que, según cuentan los expertos, para destacar en el mercado laboral habrá que aportar algo más que una carrera y un master.

domingo, 10 de septiembre de 2023

Los efectos de unos padres emocionalmente ausentes


Gema Sánchez Cuevas      |      La Mente es Maravillosa     |     26/04/2022

Escrito por Edith Sánchez

 

En general, privan a sus hijos de la posibilidad de construir relaciones íntimas y valiosas con los demás. Además, siembran en los pequeños la tristeza y el temor al contacto social.

Los padres emocionalmente ausentes producen un daño silencioso, pero no por ello menos grave que el de otras formas de abuso y abandono. Estas circunstancias dejan huellas que, por lo general, permanecen durante toda la vida. Las personas afectadas sí pueden superar en gran medida esta situación, pero nunca del todo.

 

Al hablar de padres emocionalmente ausentes, hacemos referencia a aquellos progenitores que no establecen una conexión emocional y afectiva con sus hijos. Están presentes físicamente, pero muy distantes desde el punto de vista emocional.

 

Lo anterior se expresa en conductas como el autoritarismo , la indolencia, la falta de disponibilidad, la irresponsabilidad, el excesivo control o los comportamientos vengativos. Todo ello provoca diversas formas de sufrimiento y de carencia en sus hijos, y moldea de manera negativa su futuro.

Los principales efectos de unos padres emocionalmente ausentes son los siguientes.

¿Qué es un niño desatendido? Es un niño no planificado, no deseado. El abandono comienza, por lo tanto, antes de que nazca”. – Pearl Buck –

 

Los padres emocionalmente ausentes generan una sensación de desesperanza y desconexión.

 

1. Actitud defensiva

Uno de los mecanismos para sobrellevar a unos padres emocionalmente ausentes es desarrollando actitudes defensivas. Esto suele manifestarse como desconfianza  y escepticismo. No quieren creer en nada ni en nadie, porque tampoco quieren desilusionarse.

Esa dificultad para confiar en los demás se puede traducir también en una gran inseguridad que produce, por ejemplo, celos y envidia con facilidad. También son muy vulnerables a sentirse ignorados, por eso les cuesta construir relaciones valiosas y genuinas.

 

2. Miedo al amor y al apego

Las personas que han crecido con unos padres emocionalmente ausentes aprenden a identificar el amor con la amenaza. Parten de la premisa de que amar duele. Saben que el amor también proporciona dicha, pero eso mismo les hace sentir que se trata de un terreno peligroso.

Es muy habitual que esa huella de ausencia los lleve a convertirse en personas distantes, cuando no herméticas. No permiten que nadie los conozca, y ven la proximidad de los demás como un riesgo del cual deben alejarse si no quieren sufrir.

 

3. Narcisismo

Muchas veces se compensa la falta de amor propio con el narcisismo. El primero es un sentimiento de valoración y aprecio por lo que somos. El segundo es una idea artificiosa en la que se construye la fantasía de que uno es superior o mejor que los demás.

 

Se trata de un mecanismo compensatorio: allí donde hay un vacío de amor real se llena con esa forma de amor propio falso (narcisismo). Este rasgo puede hacer a una persona indolente con los demás, e incluso cruel.

 

4. Egoísmo

El egoísmo se manifiesta como una dificultad para aceptar que los otros estén bien cuando uno no lo está. No siempre se expresa de manera evidente, sino que, con frecuencia, adopta formas sutiles. Se trata de un rasgo muy común en las personas que crecieron con padres emocionalmente ausentes.

En el núcleo del egoísmo hay un sentimiento de carencia o de pobreza. La persona siente que si da de sí, se quedará sin nada. No solo se refiere a objetos materiales, sino también subjetivos. A estas personas les cuesta mucho dar y darse, ya que experimentan esto como una pérdida y no como una forma de construir bienestar común.


5. Adicciones

No es raro que los hijos de padres emocionalmente ausentes opten por las conductas evasivas. Muchas veces las sustancias psicoactivas les proveen el aparente bienestar del cual saben que carecen.

Para ellos es muy fácil caer en las adicciones, ya que estas les “aportan” una experiencia de huida, lo cual resulta gratificante cuando no se logra experimentar la dicha de vivir. Como es sabido, se trata de una situación que solo lleva a una autodestrucción paulatina.

El consumo de sustancias actúa como un mecanismo de evasión de una realidad que duele.

6. Problemas de identidad

Los padres son la base para construir una escala de valores. A su vez, una escala de valores es uno de los factores decisivos para guiar las acciones. Si jamás se logró establecer una conexión emocional y afectiva con los padres, también suele haber confusión en torno a lo que está bien o mal.

La desconfianza en los demás, el egoísmo y el temor impiden que se forje un desarrollo moral genuino. Sin este, las personas carecen de un norte definido y no cuentan con parámetros claros para orientar su conducta.

 

7. Falta de esperanza

Los padres emocionalmente ausentes también dejan una huella de desesperanza en sus hijos. Es muy frecuente que den lugar a hijos tristes que, con frecuencia, sientan que la vida carece de valor. No confían en sus propias capacidades, y por eso ven el futuro como algo atemorizante.

 

Como se ve, los padres emocionalmente ausentes dejan profundas marcas en sus hijos. Lo usual es que este tipo de situaciones solo logren comprenderse y superarse a través de una psicoterapia. Es posible dejar esa huella atrás, derrotando a los posibles fantasmas que parecía imponer el pasado

sábado, 9 de septiembre de 2023

¿Qué es la autoestima contingente?

         PALOMA GARRIDO      |      El Español      |      18/02/2023

Así se denomina al amor propio inestable, al que depende de las circunstancias. A continuación te explicamos los tipos

La autoestima contingente (CSE) es la que se basa en la aprobación de los demás o en comparaciones sociales. Esto implica una crítica extrema sobre uno mismo y una constante preocupación por cómo se es percibido.
 
En la revista The Principles of Psychology, William James explica que la autoestima puede ser un rasgo estable e inestable. Esta fluctúa en respuesta a diferentes eventos, siendo hombres y mujeres selectivos por igual acerca de qué eventos les afectan.
 
La psicóloga Pilar Pastor explica en su página web que es frecuente que se desarrolle en personas inseguras y con baja autoestima.
 
Tipos de autoestima contingente

De acuerdo con la profesional, existen siete tipos de autoestima contingente, en función de la condición que le afecta. 
1.      Basada en el rendimiento: esta depende de si una persona logra sus metas o tiene éxito en sus actividades. 
2.     Basada en la apariencia: el amor propio varía en función de cómo una persona se ve a sí misma y cómo los demás la ven. Estas personas se sentirán bien cuando se vean o crean que los demás les ven atractivas. 
3.     Basada en la aprobación de los demás: depende del reconocimiento en forma de elogios y aprobaciones de los demás. 
4.     Basada en la riqueza o estatus social: la cantidad de dinero y la posición social influyen directamente en la autoestima. 
5.     Basada en la inteligencia o la habilidad: esta forma varía en función de si una persona se siente inteligente o capaz de hacer algo. 
6.     Basada en la relación: depende de la calidad de las relaciones que una persona tiene con los demás. 
7.      Basada en la pertenencia: si la persona se siente parte de un grupo o comunidad, su autoestima será alta.
 
Reforzar la autoestima verdadera

En mayor o menor medida, todos tenemos una autoestima contingente. Dependemos de lo que nos rodea para tener una imagen de nosotros mismos. William James explicó que las personas realizamos juicios de valor en multitud de áreas diferentes, lo que hace que podamos sentirnos mejor en una dimensión y peor en otra.
 
Un estudio de la Universidad de Michigan confirma que la autoestima contingente hace que siempre estemos tratando de validar nuestras habilidades y cualidades. Necesitamos que la sociedad nos visibilice, refuerce y valor lo que somos.
 
Al fin y al cabo, somos seres sociales y dependemos en parte de cómo nos traten o vean los demás. Ahora bien, podemos desarrollar una autoestima verdadera, más fuerte y resiliente que no dependa tanto de factores externos a nosotros. 
 
Según la teoría de la autodeterminación, esta refleja sentimientos de autovalía bien anclados y seguros, que se basan en la satisfacción de las auténticas necesidades y preferencias personales. La persona con autoestima verdadera siente decepción cuando fracasa y alegría por sus éxitos, pero no exagera su importancia ni implica en ello a su autoestima.
 
Curiosamente, como ya contamos en magasIN, las mujeres ganamos más autoestima verdadera que los hombres según vamos cumpliendo años, a pesar de que comenzamos generalmente en peor posición. Esta es una conclusión a la que llegan Jack Zenger y Joseph Folkman en un artículo publicado en Harvard Business Review. Una investigación realizada con más de 8.600 personas.
  
En este estudio se destaca que la autoestima cambia a lo largo del tiempo y por supuesto depende de cada persona así como de las experiencias vividas, pero esta variación entre hombres y mujeres se ve mucho más acentuada en el género femenino.
 
Precisamente porque sabemos que ese camino de mejorar la autoestima no es fácil, a continuación te recordamos algunos consejos con los que podrás aprender a mejorar esa autoestima y a sentirte mejor contigo misma.
 
Aprende a quererte y respetarte. Es el paso básico, quiérete como eres. Si hay algo que no te gusta solo tienes que cambiarlo.  
      Invierte tiempo en tus virtudes y lo que te apasiona. Para gustarnos es importante que nos motive el estilo de vida que tenemos. Por ello, es fundamental que disfrutes de tiempo contigo misma. 
Aprende a darte prioridad. La vida a menudo se nos llena de responsabilidades y la propia autoexigencia puede hacer que nos olvidemos de nosotras mismas, pero recuerda que eres la protagonista de tu vida. 
Cuidado con la autocrítica. A veces, nosotras mismas somos nuestro peor verdugo. Empieza a cambiar tu propio discurso interior, valora y da mérito a lo positivo que hay en ti. 
Aprende a perdonarte y aceptar tus defectos. No olvides que nadie es perfecto y tú tampoco.  

domingo, 3 de septiembre de 2023

Cómo encontrar un equilibrio cuando nos invade la incertidumbre e impotencia


ANA GÁNDARA     |  vogue.es   |    01/03/2022

 

Por un lado, nos invaden el miedo y la ansiedad por un futuro incierto. Por el otro, no podemos evitar que la vida siga

¿Cuál es la cantidad de acontecimientos históricos (negativos) que puede vivir el ser humano sin que ello haga mella en su salud mental? Estamos agotados, estresados, sobreinformados y con un pico altísimo de trastornos de depresión y ansiedad diagnosticados (según un estudio publicado en la revista científica The Lancet, la cifra aumentó en 129 millones de casos -un 25%- solo en 2020). Con la explosión del conflicto en Ucrania, nos hemos encontrado con sentimientos de incertidumbre, impotencia o incluso miedo, pero también sin saber cómo reaccionar, hasta qué punto podemos seguir con nuestras vidas con (relativa) normalidad y cómo gestionar un cierto equilibrio entre mantenernos informados sobre lo que está ocurriendo -y qué podemos hacer al respecto-, y cuidar de ese bienestar mental cada vez más frágil. 

 

Gestionar la impotencia

 

“Es posible y necesario encontrar un término medio -explica el equipo de TherapyChat-. Es importante informarnos y tomar conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor; en este caso, las miradas de todo el mundo se encuentran en lo que ocurre en el conflicto bélico, y todo ello tendrá un efecto en todos los países, pero también en nuestras emociones. De nada servirá tener una sociedad informada pero incapaz de gestionar sus propias emociones, teniendo así un efecto negativo en la salud mental de todos”, desarrollan. 

 

Del mismo modo, nos recuerdan que “la mayor parte de los aspectos que sucedan estos días y las decisiones que se tomen no estarán en nuestra mano, por lo que debemos intentar no sobrecargarnos con la responsabilidad y, por tanto, la culpa de algo que no está en nuestro control y sí, por ejemplo, focalizarnos en qué manera podemos ayudar, ya que nuestros actos sí permanecen bajo nuestro control y nos ayudan a resolver nuestras emociones ante el conflicto, como buscar la opción de donar a una ONG de ayuda humanitaria”. En la misma línea va la respuesta de María Magdalena Orosan, psicóloga sanitaria de Psicopartner, quien hace hincapié en que “la forma de solidarizarse no es abandonándose o machacándose a uno mismo, con esto no hacemos ningún favor a los demás. Hay formas más constructivas y menos dañinas de ayudar a las personas. Si tenemos amigos o conocidos ucranianos, es importante, trasladarles que estamos ahí, para escucharles o sostenerles en momentos difíciles. La clave está en preguntar un simple ‘¿cómo estás?’ para que sea la propia persona la que pueda expresarnos cómo se siente y si necesita algo de nosotros, sin forzarlo".

 

Encontrar el equilibrio

Como explica Orosan, “hay que tener en cuenta que es una situación de miedo e incertidumbre sobre la que prácticamente no tenemos control, y el ser humano necesita saber y tener seguridad para estar tranquilo. Cuando no sabemos qué puede ocurrir, nuestro organismo permanece en estado de alerta, en modo lucha o huida, como mecanismo de defensa ante el peligro”. Y en este aspecto, mantenernos informados puede ser de ayuda, en el sentido de que “no podemos prohibirnos sentir o pensar en lo que está ocurriendo en la actualidad. La Teoría del proceso irónico de Wegner nos dice que, cuanto más intentamos suprimir o luchar contra nuestros pensamientos y emociones, más presentes e intensos se hacen”, señalan desde TherapyChat. Pero al mismo tiempo, la vida continúa y tampoco tiene sentido aislarse de la misma, hallando ese equilibrio entre estar al tanto de la actualidad, aportar nuestro granito de arena y, a la vez, no descuidar nuestra salud mental. Para ello, desde la plataforma de psicología recomiendan tres pautas:

  1. Lo más importante en estas situaciones es dar cabida a esta preocupación, es decir, permitirnos hablar sobre este tema, expresar nuestros miedos, pensamientos y sensaciones para poder liberarnos de la preocupación y la incertidumbre.
  2. A continuación, una vez expresado lo que sentimos, es importante mantener nuestras rutinas y actividades cotidianas, no parar nuestro reloj y ser conscientes de que es probable que entretanto surgirán pensamientos relacionados con el conflicto en Ucrania; pero si previamente hemos dado cabida a expresarlos, no aparecerán de manera tan ansiosa o preocupante.
  3. Finalmente, será importante saber parar y practicar el autocuidado. La información nos llega por muchas vías y de manera descontrolada, en la televisión, las redes sociales, periódicos e incluso en anuncios en plataformas de reproducción de música. Si detectamos que recibir tanta información nos está afectando, practiquemos la desconexión de la información y la reconexión con nosotros mismos. Salgamos a dar un paseo, practiquemos algún deporte o simplemente sentémonos a leer un libro. A veces es importante desconectar para reconectar con aquello que nos hace bien.

La cuestión es, por tanto, encontrar un balance dentro de una situación que, por su propia naturaleza, nos resulta surrealista. Como resume María Magdalena Orosan, se trata de una paradoja en la que “estamos sometidos a información en masa, los avances tecnológicos nos permiten estar actualizados sobre lo último cada segundo, todo esto mientras comenzamos el día tomando un café o vamos en transporte público a nuestro trabajo. Es una mezcla entre la cotidianidad y lo extraordinario, entre la aparente y relativa ‘calma’, porque no está ocurriendo en nuestro entorno más cercano, y angustia por pensar que pueda llegar a afectarnos. Vemos cómo personas como nosotros, con las que podemos identificarnos, tienen que huir de sus casas, pierden a sus seres queridos… El equilibrio, como su propio nombre indica, es estar entre ambas vertientes, siendo consciente de lo que ocurre a nivel mundial, pero intentando seguir permaneciendo dentro de nosotros mismos y en nuestro entorno más cercano”.

Gestiona la información

Tal como recuerda la psicóloga sanitaria, “desgraciadamente, no por tener más información vamos a poder cambiar el panorama mundial, con esto quiero decir que, a pesar de la importancia de estar bien informado de lo que sucede, un exceso de información podría dañarnos, porque alimentaría nuestra frustración por no poder intervenir y nuestro miedo por la magnitud de la situación”. Por ello, debemos tratar de evitar la sobreinformación, así como el gesto de revisar de forma casi compulsiva la actualidad. Desde TherapyChat recomiendan “aprender a interpretar la información que recibimos, razonarla y analizarla como lo que es: información proporcionada por distintas opiniones y conjeturas sobre lo que puede o no ocurrir. La ansiedad, el miedo y la incertidumbre se apoderan de nosotros cuando adoptamos la información que recibimos en estos casos como totalmente cierta y no nos paramos a pensar en que muchas de las previsiones negativas que algunos medios arrojan pueden no ser ciertas”.

Una forma de evitar sentirnos abrumados por la cantidad de información que estamos recibiendo es limitar el acceso a la misma. Por ejemplo, desde TherapyChat aconsejan decidir el formato en que vamos a consumirla: “Si vemos que el impacto que están teniendo las imágenes de las redes sociales, vídeos o noticias es muy negativo en nuestro bienestar y tranquilidad, una opción para el autocuidado sería informarnos a través de los periódicos o revistas que, por norma general, ofrecerán menos imágenes que en los medios interactivos”.

Cómo desbloquearnos

“Si te encuentras bloqueado, necesitas un respiro de toda la información que estás recibiendo. Descansa, desconecta y, poco a poco, retoma las conversaciones, debates e información a través de los medios”, aconsejan desde TherapyChat. Recuerda que estar al borde de un ataque de nervios no ayudará a nadie. Y si bien es verdad que estas reacciones no están solo en nuestra mente, sí podemos hacer algo para controlar en la medida de lo posible la forma en la que responde nuestro cuerpo: “Cuando sentimos miedo, se activa nuestra amígdala. A partir de aquí, se pone en marcha el sistema nervioso autónomo parasimpático, encargado del equilibrio, para resolver la situación que nos genera el miedo. Cuando no es posible resolverla, se activa la rama simpática para poner en marcha estrategias de afrontamiento más costosas. Si aún así, el organismo percibe que es imposible la lucha o huida, se vuelve a activar la rama parasimpática, generando una respuesta de paralización. Es importante intentar no anticiparse a los acontecimientos y procurar centrarse en resolver situaciones que se nos planteen a corto plazo, para, de esta manera, evitar una sobrecarga de estrés, que puede llevar al agotamiento físico”, explica Orosan. Para aprender a gestionar o redirigir ese cúmulo de emociones, desde TherapyChat comparten algunos consejos.

  1. Transforma esas emociones y redirígelas a otras más adaptativas. Es común que las personas intenten evitar sentir estas emociones, sinembargo vivirlas y aprender a gestionarlas tiene como resultado el transformarlas en otras más manejables, como por ejemplo el enfado o la aceptación. Para poder gestionarlas bien es recomendable expresarlas y permitirnos vivirlas a través de conductas como el llanto.
  2. Flexibilizar y aceptar. Muchas situaciones en nuestra vida van a ser inevitables y muchas otras no van a poder solucionarse o cambiar en la dirección que nos gustaría. Flexibilizar nuestros deseos y aprender a aceptar un resultado negativo o no deseado es algo complejo, pero en muchos casos es necesario para ayudarnos a gestionar el miedo y la incertidumbre.
  3. Apoyarnos en nuestros seres queridos. Comunicarnos y encontrar apoyo y compañía en familiares, compañeros o amigos es una pieza clave a la hora de gestionar el miedo y la incertidumbre. Muchas veces encontraremos que esos sentimientos son compartidos y nos sentiremos reconfortados y comprendidos.
  4. Cuestionar la información que recibimos y recordar que una afirmación no siempre es una verdad tajante. Tomar como ciertas todas las afirmaciones e información que recibimos puede abrumarnos y agobiarnos más. Parémonos a pensar y cuestionar la información que recibimos, ya que encontraremos que gran parte de ella es parcialmente cierta o probable.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Seis mantras para que septiembre te resulte menos duro

 

PATRICIA RAMÍREZ      |      Abc.es (El lunes empiezo – Blog)     |    05/09/2021

Esto es lo que te sugiero para empezar el mes con buen pie tras las vacaciones

 

Septiembre puede parecer un mes complicado. Es el adiós a las vacaciones y al tiempo de ocio y descanso y la bienvenida a la rutina, las responsabilidades y a veces, al ritmo frenético de vida.

 

Así que aquí te dejo algunas propuestas para que septiembre no se convierta en un mes miserable.

1. Busca tu ikigai, tu razón para levantarte por las mañanas

Ikigai es una palabra japonesa que significa “razón de ser”. Algo así como tu sentido, tu misión, aquello por lo que te levantas cada mañana de la cama. Para encontrar tu ikigai piensa en algo que te guste, para lo que tengas talento y que aporte algo a los demás.

 

Muchas personas no se sienten talentosas y tampoco creen que puedan aportar nada valioso. Pero el problema radica en que se nos ha educado para dar valor a una serie de disciplinas y a otras no. ¿Mari Kondo tiene valor con su capacidad para ordenar? Seguro que sí, ¿verdad? Tiene valor porque ordena de maravilla y sencillamente, porque es persona. Pero si en cualquier hogar hace veinte años le hubieras dicho a tus padres que tu talento era ordenar y doblar calcetines, te hubiera mirado con cara de “niña, hazme el favor y ponte a estudiar”. Ojo, existen cientos de aficiones, actividades y talentos que pueden convertir tu vida en algo mucho más pleno y con lo que podrías mejorar la vida de otros si empezaras a darle valor. ¿A qué te gustaba jugar de pequeño? Si ahora te sobrara el tiempo, ¿a qué se lo dedicarías?

 

2. Aburrirte a ratos, no hacer nada.

De hecho, aburrirse es de las cosas más atractivas de las vacaciones. Significa tener tiempo para perderlo. Poder estar tumbado en una hamaca, leer, pasear, vivir sin la exigencia de estar sujeto a horarios. El aburrimiento y no hacer literalmente nada es absolutamente reparador para nuestro cerebro. La mente está sometida a mucha exigencia todos los días, pensar, tomar decisiones, concentrarse, estar atenta, crear, organizar, encajar… Hay que darle un respiro.

 

¿Eres de las personas que llena la agenda porque así te sientes bien, exitosa? ¿Cuántas personas no se ponen nerviosas cuando no están ocupadas con algo? Como si estar ocupadas las validara como mejores, más eficaces, mas productivas. No se dan cuenta de que han encontrado su valor en estar estresadas. Y esto es un error.

Mente y cuerpo necesitan descanso. El descanso es reparador. Y no solo me refiero al sueño. Sino al hecho de estar tumbado en el sillón sin hacer nada. En un estudio se demostró que estar tumbado toda una tarde del fin de semana viendo series, leyendo, no haciendo nada, era mucho más reparador a nivel de vitalidad que estar el fin de semana visitando museos y realizando otras actividades.

 

3. Quedar con amigos

La química que tenemos con los amigos es distinta de cualquier química con otros vínculos sociales. Ya sea por los años de amistad, por lo que hay en común, por las batallas pasadas, por la complicidad, con los amigos hablas y te ríes de cosas que los de fueran no entienden. Hay un código especial con ellos.

Yo tengo un grupo de amigas que cuando quedo con ellas a desayunar llego a mi casa a la hora de la cena. Y es que no sabes cuándo parar. No hace falta hablar de nada profundo, ni de tener la obligación de sacar un tema, el tono humor que se genera es común a todas. Pasamos del humor a los temas profundas, a reírnos las unas de las otras, y eso siendo muy distintas.

 

Tener amigos con los que reír y llorar, con los que puedes ser tú, con los que no te sientes obligado a nada, es un tesoro. Debemos aprender a relacionarnos en ese tono divertido, desenfadado, fácil, que es emocionalmente reparador.

 

Pasar tiempo con amigos requiere de tiempo. Tienes que buscar tu hueco en la agenda para poder hacer sitio a este tipo de placeres.

 

4. No tienes que demostrar nada a nadie

En septiembre retomamos el trabajo, los proyectos, y a veces vicios profesionales que dañan nuestra seguridad y autoestima. Estar más horas en el trabajo o contestar correos a las once de la noche no es sinónimo de estar comprometido con tu empresa. Es tiranía por parte de tu jefe o inseguridad por tu parte. Buscas que te vean presente, que sepan que estás dándolo todo, que la empresa te importa más de lo que te importas tú a ti mismo.

 

Nuestro valor como trabajadores está en ser responsables, en cumplir con los objetivos, en aportar valor, no en no tener vida. Yo no quiero trabajadores así en mi empresa. Quiero gente que tenga un equilibrio en su vida, con sus aficiones, su familia, su propio tiempo. Una persona que no mantienen un equilibrio en sus diferentes roles difícilmente tendrá un equilibrio personal y emocional. Yo quiero gente que esté de buen humor, que sean serviciales, buena gente, que estén comprometidos con las ideas, con los proyectos, con el tiempo que es necesario para sus vidas al margen del trabajo.

 

Grábate este mantra “no tengo que demostrar nada a nadie, ni siquiera a mí mismo”. Si alguien no está a gusto con tu trabajo ya te lo hará saber. Los excesos de servicialidad, de amabilidad, de compromiso, de presencia, son eso, excesos. Y todos los excesos son negativos.

 

5. Piensa en lo mejor

¿Anticipas lo peor? Anticipar lo peor es una práctica muy común. Con ella pensamos que tendremos un mayor control con aquello que nos rodea. Pero no es así. Cuando anticipas lo peor “ya verás, en septiembre me toca chequeo y miedo me da”, “me lo veo venir, con lo movidito que es Marcos en clase ya verás como la tutora lo señala desde el inicio”, “solo le veo problemas al nuevo proyecto”, “no me fio un pelo de este nuevo jefe, con la cara trae”, tiendes a estar más pendiente de aquello que anticipas que de la totalidad del momento. Es decir, si esperas que tu nuevo jefe sea un tirano, exigente o miserable te quedarás más con todo lo que confirme tu anticipación, en lugar de quedarte con otro tipo de muestras que contradicen lo que te anticipas.

 

Anticipar lo negativo te enfoca en ello, genera emociones incómodas y aumenta la probabilidad de vivir lo anticipado, porque sencillamente tu mente se prepara para ello.

6. No cedas el control de tu vida a tu móvil

En vacaciones vivimos menos apegados a la tecnología. La tecnología secuestra gran parte de nuestro tiempo de ocio y de nuestra paz. El móvil, así como todas sus facilidades y entretenimientos, debería jugar en nuestro equipo, no en contra. Juegan en contra cuando le robamos tiempo a otras actividades en pro del móvil, cuando lo utilizamos para meternos en redes en hilos absurdos criticando sin mesura, cuando nos comparamos con otras personas creyendo que sus vidas son mejores que las nuestras, etc. Decide a qué vas a prestar atención, cuánto tiempo le vas a dedicar, qué momentos tendrás de cero tecnología. Decide no utilizar el móvil para fines laborales fuera del horario laboral. Este punto es muy importante.

 

Te deseo un feliz septiembre, una feliz entrada de nueva temporada, un último cuatrimestre sereno y mucha ilusión para disfrutarlo todo.