MARTA RODRÍGUEZ PELETEIRO | as.com | 04/04/2026
El autor de ‘La
salud mental no existe. La salud sí’ (GROU) advierte sobre el uso prolongado de
medicamentos que ocultan problemas sin resolverlos.
El psicoterapeuta José Luis Marín critica el uso prolongado de
psicofármacos en la sociedad contemporánea, subrayando que
muchos de ellos no curan, sino que cronifican. “Hay millones de personas que
llevan años, a veces décadas, tomando psicofármacos y siguen exactamente igual
que cuando empezaron… Lo cual demuestra que no están curando nada. Están conteniendo síntomas, que es algo muy distinto”, explica en una entrevista con AS. Para el psiquiatra,
estos medicamentos pueden ser útiles en momentos de crisis aguda, pero no
abordan las causas subyacentes del malestar.
Marín puntualiza que el problema no es el fármaco en sí, sino
la manera en que se utiliza. “El fármaco alivia, a veces de manera útil, a veces imprescindible
en un momento agudo. Pero no toca lo que produce el malestar. No pregunta por la historia, no modifica las
condiciones de vida, no restaura los vínculos rotos, no da sentido a lo que no
lo tiene”, detalla. Cuando se mantiene indefinidamente, lo que se consigue es
estabilizar al paciente químicamente, sin que realmente mejore, generando
dependencia y cronificación del problema.
El psiquiatra propone un uso más responsable y temporal de
los psicofármacos, como un apoyo transitorio y no como solución definitiva.
“Hay momentos en que el sufrimiento es tan intenso que impide cualquier otra
cosa… En esos momentos un fármaco puede dar un respiro necesario,
puede crear las condiciones para que otras cosas sean posibles”, señala. El objetivo, aclara, es que la medicación sea un
puente hacia otras intervenciones que realmente restauren bienestar y sentido
en la vida de la persona.
Comprender el tratamiento
Además, Marín insiste en que los pacientes comprendan su tratamiento: “Siempre digo a los pacientes que no dejen ninguna medicación por su cuenta, que consulten con su médico antes de hacer cambios. Pero también que entiendan que el fármaco debería ser un medio para llegar a algún sitio, no el sitio mismo”. La reflexión apunta a que la medicina actual necesita replantear prioridades, centrándose más en la persona que en la pastilla.
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