ACyV | elconfidencial.com | 10/01/2026
La psicóloga ha puesto
voz a una realidad que suele quedar oculta: cómo se siente realmente una
persona con depresión y qué necesita de quienes quieren ayudarla. Su mensaje
desmonta tópicos y recuerda que el apoyo más valioso pasa por acompañar con
empatía
Un mensaje breve, directo y lleno de verdad está recorriendo las redes gracias a la psicóloga Raquel Jiménez, que ha puesto palabras a algo que miles de personas con depresión sienten cada día y no siempre saben expresar. Su reflexión, convertida en un vídeo viral, desmonta algunos de los mensajes bienintencionados, pero dañinos que suelen recibir quienes atraviesan este trastorno, y explica qué tipo de acompañamiento resulta realmente útil.
La especialista arranca con una idea que desmonta
tópicos: “Si yo tuviera depresión y tú quisieras ayudarme, esto es lo que
necesitaría”, afirma antes de enumerar una serie de gestos simples pero fundamentales. Su insistencia en que no se trate de animar, presionar o
minimizar lo que ocurre pone el foco en un aspecto clave que la psicología lleva años subrayando: acompañar no es forzar, sino estar.
Jiménez recuerda
que frases como “anímate” no funcionan porque, como explica, “no puedo”. Ese bloqueo emocional y físico hace
que tampoco sirvan los atajos: “No intentes darme soluciones rápidas porque no tengo
fuerzas para aplicarlas”, señala. Su reflexión subraya además que la depresión no es solo un proceso mental:
“No me digas que todo está en mi cabeza, mi cuerpo también lo sufre”,
reivindica.
El vídeo
también pone el acento en las pequeñas
victorias invisibles, esas que desde fuera pueden pasar
desapercibidas. La psicóloga lanza
un mensaje claro: “No me juzgues por estar tumbada. Tal vez levantarme sea mi mayor logro del día”. Un recordatorio
de que la depresión no tiene una forma única y
de que la energía, en
muchas ocasiones, simplemente no alcanza para más.
Otro de los puntos más aplaudidos del discurso es la
importancia de una presencia calmada: “Quédate a mi lado, aunque no hable, aunque no
haga nada. Tu presencia ya es un alivio”, afirma. Esta idea conecta con uno de los pilares del acompañamiento emocional: sostener sin exigir, estar sin necesidad de llenar silencios incómodos.
La psicóloga también desmonta otro de los consejos habituales: enumerar todo lo bueno que la persona tiene en
su vida. Según explica, “lo veo, pero no puedo sentirlo”, algo que resulta
especialmente frustrante para quien intenta ayudar sin comprender ese vacío
emocional. En su lugar, Jiménez propone apoyo práctico: “Ayúdame con lo básico, una comida, un paseo
corto”.
Uno de los
mensajes más potentes del vídeo llega al abordar el miedo a ser una carga, algo común en pacientes con depresión: “Hazme sentir que no soy una carga, que
sigo teniendo valor, aunque no
pueda dar nada ahora”, pide. También invita a evitar intervenciones bruscas: “No
intentes sacarme a la fuerza, lo único que necesito es que me acompañes en mi oscuridad”.
La pieza concluye con una reflexión que ha resonado
especialmente entre los espectadores: detrás de cada gesto cotidiano puede
haber una batalla silenciosa. “Detrás de cada
sonrisa, de cada ‘estoy bien’, puede haber una persona librando una oscura
batalla”, recuerda Jiménez, subrayando que nadie
está libre de atravesar una depresión y que la diferencia está en
el trato: empatía, paciencia y compasión.
Su mensaje, convertido en una especie de guía emocional, deja claro que el apoyo más valioso no siempre pasa por decir algo ingenioso o levantar el ánimo a toda costa. A veces, como concluye la psicóloga, “lo que cura no son las palabras, sino la compañía y el amor sin condiciones”.
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