ÁLVARO PIQUERAS | menshealth.com | 12/03/2026
El
neurocientífico asegura que es recomendable cuidar los hábitos del estilo de
vida para reforzar la función cerebral conforme envejecemos.
A todos
nos pasa. Entramos
en una estancia, pero no recordamos para qué hemos ido. O nos olvidamos del
nombre de un viejo conocido cuando nos encontramos de nuevo con él. O
no nos acordamos de datos e información a priori perfectamente interiorizada,
como un número de teléfono, una dirección o la edad de un familiar. O de dónde
hemos aparcado el coche cuando salimos de un centro comercial o de una tienda.
Es normal, tranquilo.
Es probable que en determinadas situaciones simplemente
no estemos lo suficientemente concentrados o que estemos preocupados por otras
cosas y no prestemos la atención suficiente. La
mayoría de nosotros tenemos lapsos de memoria, pero a partir de determinadas
edades pueden ser señales de un incipiente deterioro cognitivo.
“La
mayoría de estas muestras de pérdida de memoria son pecados de falta de
atención. Si estás en una fiesta y no estás prestando atención a
alguien porque sigues pensando en algún asunto relacionado con el trabajo, de
repente te das cuenta de que no recuerdas su nombre. Lo primero es guardar la
información en la memoria, es decir, consolidarla, y luego ser capaz de
recuperarla. Pero si nunca la has consolidado, no existe”, aseguraba el doctor
Richard Restak, prestigioso neurocientífico y autor de más de 20 libros, en una entrevista concedida al medio The Guardian.
“Pero si olvidas dónde dejaste las llaves del coche y finalmente las encuentras dentro de la nevera, o la abres y está el periódico, eso es el primer síntoma de algo grave: eso va un poco más allá del olvido”, añade el expresidente de la Asociación Estadounidense de Neuropsiquiatría.
Cómo prevenir el deterioro cognitivo
Afortunadamente, no solo se puede mejorar la memoria
con la práctica, como por ejemplo leyendo con regularidad, sino que cada vez parece más probable que algunos
casos de Alzheimer y deterioro cognitivo se puedan prevenir apoyándose en un
estilo de vida saludable. Y no solo potenciando aspectos como
mantenerse activo, descansar adecuadamente, cuidar la vista y la audición o
adherirse a una dieta saludable, sino también evitando ciertas sustancias.
“El alcohol es una neurotoxina
muy, muy débil, no es bueno para las células nerviosas. Recomiendo
encarecidamente a todos mis pacientes que, pasados los 65 años, se abstengan
total y permanentemente de beber alcohol”, zanja el neurocientífico.
“Nadie puede garantizar que
alguien no vaya a padecer demencia. Yo lo comparo con conducir un coche: no
se puede garantizar que no se vaya a tener un accidente, pero si se lleva el
cinturón de seguridad, se controla la velocidad y se mantiene el coche en buen
estado, se pueden reducir las posibilidades”, concluye el doctor Restak.
No hay comentarios:
Publicar un comentario