SILVIA PARDO| infobae.com | 17/04/2026
La frecuencia, el impacto en la vida cotidiana y el tipo de conductas asociadas ayudan a diferenciar estos cuadros y orientar el tratamiento
Aunque comparten síntomas como pensamientos repetitivos y angustia persistente, la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo
(TOC) tienen diferencias conceptuales y de abordaje
terapéutico.
La mayoría de las personas tienen formas de lidiar con
los sentimientos de ansiedad que les permiten tener una mayor sensación de
control. Por ejemplo, controlar todo antes de dar una conferencia o buscar
apoyo en un ser querido. Así lo refleja un artículo realizado por Emily Upton, candidata a doctorado en psicología en UNSW Sydney, y Kayla Steele, investigadora posdoctoral y psicóloga clínica en el mismo
centro publicado en The Conversation.
Al mismo tiempo, se preguntan: ¿Estos comportamientos denotan ansiedad o son un signo de trastorno
obsesivo-compulsivo?
Como psicólogas clínicas, las autoras señalaron que
esta pregunta aparece con frecuencia debido al reciente aumento del interés por
el TOC en las redes sociales.
Ansiedad, en una de cada tres personas
Una proporción considerable de la población mundial
—alrededor de uno de cada tres individuos— experimentará a lo largo de su vida algún tipo
de trastorno de ansiedad, de acuerdo a los datos presentados por Upton y
Steele.
Esta cifra ubica a la ansiedad y sus variantes —como la ansiedad social, el trastorno de pánico y la ansiedad generalizada— entre los problemas de salud mental más frecuentes.
Las psicólogas señalaron que estos trastornos presentan
síntomas ligeramente diferentes. Sin embargo, afirmaron, “todos comparten un miedo o preocupación excesivos y persistentes que causan angustia o llevan a las personas a evitar aspectos importantes de la
vida, como el trabajo, el estudio o las actividades sociales".
En términos clínicos, la ansiedad típica es considerada
una respuesta adaptativa ante amenazas reales o percibidas. Gabriela Martínez Castro, licenciada en Psicología y directora del Centro
de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad, explicó a Infobae: “La ansiedad es un sistema de alarma que cuando se desregula necesita ser comprendido y
tratado".
En ese sentido, señaló que la
ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante la
percepción de peligro o de amenaza. “No hace falta que estos sean
reales, sino que pueden provenir de un pensamiento negativo que
puede ser automático, que no nos demos cuenta de que lo tenemos y eso gatilla
un nivel de ansiedad importante", indicó.
En cuanto a cómo se manifiesta,
la psicóloga explicó: “Hay personas que tienen problemas
gastrointestinales, náuseas, diarrea, sensación de nudo en el
estómago; contracturas, dolor de pecho, palpitaciones,
opresión precordial, mareo hasta sensación de irrealidad, que
es como si estuvieran viendo la vida como a través de una película. También se
presentan sudoración, alteraciones del ciclo menstrual y
sofocos más intensos. Pero no todos expresamos la activación de la
ansiedad de la misma manera. Depende de la sensibilidad corporal, la
historia personal y el aprendizaje previo".
El TOC: obsesiones y compulsiones que impactan la vida
cotidiana
El TOC,
en cambio, se cataloga como un cuadro independiente en los manuales
diagnósticos, subrayó el artículo. El TOC se manifiesta por la presencia de obsesiones —pensamientos, imágenes o impulsos
no deseados y recurrentes— y/o compulsiones,
que son rituales físicos o mentales ejecutados para aliviar la angustia
provocada por dichas obsesiones.
“El Trastorno
Obsesivo Compulsivo podría graficarse como una mente que se queda
atrapada en un bucle de
pensamientos que no se puede detener fácilmente. Por ejemplo, una
persona podría pensar obsesivamente si cerró la puerta de su casa con llave, y
sentir la obligación de volver a revisar una y otra vez para verificar esta
cuestión”, explicó en Infobae la
licenciada Liliana Traiber,
coordinadora de la Clínica de Ansiedad y Trauma del Departamento de
Psicoterapia de INECO.
Los ejemplos comunes de TOC incluyen el miedo a la contaminación, la necesidad de orden y simetría, los pensamientos violentos o
sexuales no deseados, el lavado excesivo de manos, la verificación y repetición de acciones, entre otros. Estos suelen ocupar mucho tiempo en
la vida de las personas que lo presentan y les causa malestar emocional
(ansiedad, temor, angustia).
Según Upton y Steele, es posible padecer ambos
trastornos: entre la mitad y las tres cuartas partes de las personas con TOC también cumplen los criterios
para uno o más trastornos de ansiedad.
Un
elemento diferenciador es la intensidad y el impacto del TOC: si las obsesiones o compulsiones consumen mucho
tiempo, causan malestar considerable o deterioran la vida diaria, puede
tratarse de este diagnóstico, afirmaron las especialistas.
Cómo saber si se tienen
síntomas de TOC
Según el Instituto Nacional de Salud
Mental de Estados Unidos, no todo pensamiento repetido es una obsesión
ni no todo ritual o hábito es una compulsión. Sin embargo, por lo general, las
personas con trastorno obsesivo-compulsivo presentan estas características:
- No pueden controlar sus obsesiones o compulsiones, incluso cuando saben que son excesivas.
- Dedican más de una hora al día a sus obsesiones o
compulsiones.
- No obtienen placer con sus compulsiones, pero estas les pueden dar un alivio temporal de
su ansiedad.
- Tienen problemas importantes en la vida diaria debido a estos pensamientos o
comportamientos.
Distinguir ansiedad y TOC: claves y abordajes
Aunque tanto los trastornos de ansiedad como el TOC
comparten la presencia de pensamientos que producen malestar, el origen y la
estructura cognitiva de estos síntomas varía. Esto motiva, recalcan Upton y
Steele, diferencias en el tratamiento:
- La terapia
cognitivo-conductual (TCC) figura como el enfoque más respaldado
para ambos cuadros. Para el TOC, se emplea especialmente la técnica de exposición con prevención de respuesta
(EPR), que consiste en exponer a la persona de manera gradual a los estímulos
que desencadenan los pensamientos indeseados, al tiempo que se abstiene de
realizar las compulsiones. El
objetivo es demostrar que, aún sin el ritual, la ansiedad disminuye por sí
sola y el temor anticipado no se materializa.
- En trastornos de
ansiedad como la preocupación generalizada, la TCC se centra en identificar los patrones de pensamiento
disfuncionales, desmontar las creencias que perpetúan el ciclo de
preocupación y aprender estrategias prácticas
—como la toma de decisiones escalonadas— para afrontar situaciones temidas.
- Los antidepresivos (en particular los inhibidores selectivos
de la recaptación de serotonina, o ISRS) pueden ser un componente eficaz
del tratamiento tanto para los trastornos de ansiedad como para el
TOC, señalaron Upton y Steele. “Un enfoque de tratamiento
combinado de medicación (ISRS) y terapia (TCC) suele ofrecer los mejores
resultados, especialmente en casos de TOC grave", destacaron.
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