jueves, 16 de abril de 2026

Juan Lucas Martín, psicólogo: “Muchas personas creen que vivir cansados y tensos es simplemente parte de la vida adulta”

 MARTA RODRIGUEZ PELETEIRO      |     as.com     |     18/03/2026

El especialista advierte de que el estrés constante se ha normalizado y explica por qué cada vez más personas sienten que viven en alerta permanente.

 

El cansancio constante, la dificultad para desconectar o la sensación de estar siempre acelerado se han convertido en experiencias habituales para muchas personas. En un contexto marcado por la incertidumbre, la presión laboral y la autoexigencia, el estrés parece haberse integrado en la vida cotidiana hasta el punto de que muchos lo consideran inevitable.

“Muchas personas creen que vivir cansados, tensos o acelerados es simplemente parte de la vida adulta”, afirma para AS el psicólogo clínico Juan Lucas Martín. Según explica, esta percepción se ha ido consolidando con el tiempo, especialmente en sociedades donde la productividad y la exigencia personal ocupan un lugar central. El problema, advierte, es que esa normalización puede hacer que se ignoren señales importantes del organismo durante demasiado tiempo.

El estrés en un estado permanente

El cuerpo humano está preparado para responder al estrés de forma puntual, pero no para mantenerse en ese estado de manera continua. Cuando la presión se prolonga durante meses o años, el sistema nervioso puede adaptarse a vivir en un nivel constante de alerta. “Cuando el estrés se vuelve constante, el organismo aprende a vivir en ese estado”, explica Martín. “El sistema nervioso se acostumbra a estar en alerta y se pierde la sensación de seguridad interna. Entonces todo parece una amenaza”. Esta situación puede generar una sensación permanente de inquietud que muchas personas describen como vivir en “modo supervivencia”.

Dinámicas psicológicas

En su experiencia clínica, el psicólogo observa que existen ciertos patrones que aparecen con frecuencia en las personas que viven bajo altos niveles de estrés. Estos mecanismos suelen desarrollarse de forma gradual y muchas veces pasan desapercibidos hasta que el agotamiento ya es evidente. “Hay tres dinámicas que aparecen constantemente”, explica. “La primera es la autoexigencia excesiva: personas que sienten que nunca es suficiente lo que hacen. La segunda es la hiperresponsabilidad emocional, personas que cargan con los problemas de todos. Y la tercera es la sensación permanente de incertidumbre”.

Cuando estas dinámicas se mantienen durante mucho tiempo, el sistema nervioso permanece activado y el organismo tiene cada vez más dificultades para recuperar el equilibrio, apunta el psicólogo, especializado en trauma, ansiedad y transformación emocional, quien llegará a España para presentar “El Sentido: la ciencia de la compasión”, una experiencia para comprender el estrés y aliviar la carga emocional. Los encuentros tendrán lugar en Barcelona el próximo 15 de abril y en Madrid el 21 de abril en Teatros Luchana.

Para el especialista, uno de los grandes retos actuales es aprender a reconocer las señales tempranas del estrés antes de que el cuerpo llegue al límite. El cansancio persistente, la dificultad para dormir o la sensación de tensión constante suelen ser avisos que el organismo envía mucho antes de que aparezcan problemas más serios. “El problema es que cuando normalizamos el estrés crónico dejamos de escuchar al cuerpo”, advierte. “Y muchas veces solo empezamos a prestar atención cuando aparecen síntomas más serios”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario