martes, 7 de julio de 2026

Miguel Ángel Álvarez de Mon, psiquiatra: “He desinstalado Instagram para ser yo quien decide cuándo usar las redes sociales y no al revés”

JUDIT GONZÁLEZ PERNÍAS     |     lavanguardia.com     |     26/06/2026

El especialista analiza cómo la hiperconectividad está transformando nuestra atención y la forma en la que nos relacionamos con el mundo

¿Hace cuánto que no tomas apuntes a mano? ¿Cuándo fue la última vez que leíste durante media hora seguida sin mirar el móvil? En una época en la que todo parece estar al alcance de un clic, el psiquiatra Miguel Ángel Álvarez de Mon explica que algunas de las herramientas que se suponía que iban a hacernos más eficientes podrían estar dificultando nuestra capacidad para concentrarnos, recordar y pensar de manera profunda. Esa es una de las reflexiones que plantea en Desaprender (Paidós), un libro en el que invita a cuestionar ciertos hábitos digitales que hemos normalizado.

Licenciado en Medicina por la Universidad de Navarra y especialista en Psiquiatría por la Clínica Universidad de Navarra, actualmente ejerce en el Hospital Universitario Infanta Leonor y es profesor asociado en la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de su libro, analiza cómo la hiperconectividad está transformando nuestra atención, nuestra memoria y nuestra forma de relacionarnos con el mundo.

Escribir con bolígrafo activa más áreas del cerebro

Uno de los hábitos que Álvarez de Mon reivindica en el libro es la escritura a mano. Cuenta que, frente a la digitalización de prácticamente todas las tareas, volver al papel y al bolígrafo puede aportar beneficios que van mucho más allá de la nostalgia. Según explica el autor, diversos estudios han demostrado que escribir a mano activa más áreas del cerebro que teclear. En la obra, recuerda las investigaciones de los científicos Ruud van der Weel y Audrey van der Meer, que observaron una mayor conectividad neuronal durante la escritura manual, clave para el aprendizaje y la memoria.

Además, señala que escribir a mano obliga a sintetizar, organizar y procesar mejor la información. Mientras que el teclado permite transcribir casi literalmente lo que se escucha, la escritura manual exige una elaboración mental previa. Por eso, cuenta que distintos trabajos han observado que los estudiantes que toman apuntes a mano suelen recordar y comprender mejor los contenidos que aquellos que utilizan un ordenador. Para el psiquiatra, se trata de un ejemplo de cómo algunas herramientas tecnológicas, aunque útiles, pueden acabar desplazando procesos cognitivos que resultan valiosos para el cerebro.

La lectura profunda requiere tiempo y continuidad

La preocupación por la atención también aparece cuando aborda nuestros hábitos de lectura. Álvarez de Mon cuenta en el libro que leer en papel favorece una comprensión más profunda que hacerlo en pantalla, especialmente cuando se trata de textos largos o complejos. También explica que el formato físico ofrece referencias espaciales, el inicio, la mitad o el final de una obra; la página izquierda o la derecha, que ayudan al cerebro a construir recuerdos más sólidos.

En cambio, sostiene que la lectura digital suele favorecer el escaneo rápido de contenidos, la fragmentación de la atención y la multitarea. “Las pantallas están diseñadas para interrumpir”, explica. Incluso cuando no hay notificaciones visibles, la posibilidad de que aparezcan ya consume parte de nuestros recursos atencionales.

El especialista cuenta que esta dinámica ha contribuido a “erosionar la llamada lectura profunda”. Antes era habitual dedicar largos periodos de tiempo a un libro, una novela o un periódico. Hoy, en cambio, muchas personas alternan entre pestañas, titulares y aplicaciones sin detenerse demasiado en ninguna de ellas. Como plantea en el libro, información y comprensión no son necesariamente lo mismo.

¿Cómo afecta a la memoria?

Más allá de la escritura y la lectura, Álvarez de Mon también reflexiona sobre otras capacidades que, según explica, se están viendo afectadas por la hiperconectividad. Una de ellas es la memoria. En Desaprender recuerda el llamado “efecto Google”, un fenómeno por el que tendemos a recordar menos información cuando sabemos que podremos consultarla fácilmente más adelante. Por ello, defiende la importancia de seguir ejercitando la memoria con pequeños gestos cotidianos, como recordar un número de teléfono, una dirección o un poema breve.

El psiquiatra también pone el foco en las relaciones personales. Cuenta que la simple presencia de un teléfono móvil sobre la mesa durante una conversación puede modificar la calidad del encuentro. Aunque nadie lo consulte, el dispositivo actúa como una posible interrupción y reduce la sensación de atención plena y escucha.

Algo similar ocurre, según explica, con los paseos. Caminar ha sido una herramienta de reflexión, regulación emocional y creatividad. Sin embargo, hacerlo siempre acompañado de pódcast, vídeos o redes sociales puede impedir esos momentos de silencio mental. En el libro propone recuperar los paseos sin auriculares como una forma de entrenar la atención sostenida y favorecer la introspección.

Álvarez de Mon insiste en que la solución no pasa por rechazar la tecnología, sino por aprender a utilizarla de forma consciente. De hecho, él mismo reconoce: “He llegado incluso a desinstalar Instagram y volver a instalarlo solo cuando quiero utilizarlo. De esa manera, soy yo quien decide cuándo usar las redes sociales y no al revés”.

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