ALEXIS PAIVA MACK | latercera.com | 16/06/2026
No se trata de “comprar mucho” o de aprovechar las ofertas de una ocasión específica, sino que de un patrón persistente que genera consecuencias y malestar. La Decana de la Escuela de Psicología UAI, Claudia Cruzat, explica en qué consiste y cuándo es necesario acudir a un profesional.
Seguramente, en más de una oportunidad has escuchado a alguien denominarse a sí mismo como un “comprador compulsivo”, después de que revisara una serie de ofertas en Internet o haya pasado varias horas de su tarde en un centro comercial.
Es habitual oír esa expresión a modo de “broma”, en
referencia a gastos excesivos ocasionales, como los que podrían darse durante
una temporada de descuentos.
Sin embargo, las compras compulsivas son un problema
de salud mental real, el cual puede tener múltiples consecuencias en la vida
personal, familiar y financiera, por mencionar solo algunas aristas que podrían
verse afectadas.
El trastorno de compra compulsiva (TCC) se
caracteriza por la presencia de pensamientos y comportamientos de compra
excesivos, los cuales provocan malestar o deterioro funcional.
Las personas con esta afección tienen dificultad para
controlar sus impulsos de comprar, hasta el punto en que pueden aparecer
síntomas de tensión o ansiedad antes de hacerlo, según detalla una revisión
publicada en la revista científica World Psychiatry en
2007.
Luego, una vez que lo hacen, sienten una sensación de
alivio. No obstante, posteriormente, suelen experimentar sentimientos de culpa.
No se trata de “comprar mucho” o de aprovechar las ofertas
de una ocasión específica, sino que de un patrón persistente que genera
consecuencias y malestar.
Hasta el momento, el TCC no ha sido incluido como
diagnóstico independiente en los principales manuales que utilizan los
terapeutas, como el DSM-5 o el ICD-11.
No obstante, la compra compulsiva sí es reconocida en la
literatura clínica y de investigación.
Múltiples especialistas han alertado sobre sus consecuencias
y la necesidad de tratarlo, mientras que algunos han propuesto directrices específicas para
clasificarlo oficialmente en los manuales profesionales.
A continuación encontrarás en qué consiste, cuáles son los
principales síntomas y cuándo es necesario acudir a un profesional.
Qué es el trastorno de compra compulsiva y cuáles son sus causas
La Decana de la Escuela de Psicología de la Universidad
Adolfo Ibáñez (UAI) y Doctora en
Investigación en Psicoterapia, Claudia Cruzat, dice a La
Tercera que hay dos elementos clave que se deben considerar: la
intención asociada a la compra y las consecuencias.
“Se presenta un sentido de urgencia, una necesidad imperiosa
de comprar en la que muchas veces está la sensación de pérdida de control. Esto
aparece de manera repetitiva y genera consecuencias negativas. Si te produce
dificultades familiares o económicas, si estás escondiéndolo o si te
avergüenza, por ejemplo, estamos hablando de un problema psicológico que
requiere ayuda”.
La especialista afirma que no hay una única causa. Más bien,
se trata de un fenómeno multifactorial.
“Puede estar asociado a dificultades en la regulación
emocional, ansiedad, depresión, baja autoestima, impulsividad, estrés, historia
de trauma o carencias emocionales (...) También influyen factores culturales y
ambientales: acceso fácil al crédito, compras online, publicidad personalizada,
redes sociales, ofertas permanentes y sistemas de pago muy inmediatos”.
Para las personas con esta afección, muchas veces no tiene
mayor importancia el objeto adquirido, sino la sensación momentánea de
satisfacción o de llenar un vacío emocional.
“La compra opera como una estrategia de regulación
emocional: la persona lo hace para calmar angustia, vacío, estrés o
inseguridad. El problema es que el alivio dura poco y luego aparecen culpa,
deuda o conflicto, lo que puede reactivar el ciclo”.
Cruzat explica que el ciclo suele manifestarse de la
siguiente manera: malestar emocional → urgencia por comprar → alivio o
excitación breve → culpa, vergüenza o deuda → nuevo malestar → nueva compra.
“Se parece mucho al de otras conductas compulsivas. Aparece
tensión o malestar, la compra produce alivio momentáneo, pero luego vienen culpa,
ocultamiento o problemas financieros. Ese malestar posterior puede volver a
empujar a la persona a comprar”.
Una investigación publicada en la revista Addiction en 2016
revisó 40 estudios realizados en 16 países distintos, lo que sumó una muestra
de 32.000 participantes. Según el metaanálisis, se estima que alrededor de un
5% de los adultos presenta conductas asociadas con el TCC. Otros trabajos
también han presentado resultados similares.
Sin embargo, se presume que la
cifra podría ser más alta, debido a factores como la reticencia de muchas
personas a admitir este problema o a que lo normalizan como un mero interés en
comprar.
Cuáles son los principales síntomas del trastorno de compra compulsiva
Los síntomas más frecuentes del TCC son los siguientes:
·
Preocupación excesiva por comprar
·
Urgencia por adquirir productos
·
Dificultad para resistir el impulso
·
Compra de objetos innecesarios o que no
se usan
·
Ocultamiento de compras
·
Culpa o vergüenza posterior
·
Endeudamiento y conflictos familiares
La Decana de la
Escuela de Psicología UAI precisa que también puede expresarse sin que la
persona compre todos los días. Por ejemplo, puede destinar muchas horas a mirar
productos, planificar compras, comparar precios o fantasear con adquirir un
artículo.
Por lo tanto,
no solo invierten su dinero, sino que también dedican su tiempo y planificación
a las compras o a actividades relacionadas a estas.
Cuáles son las señales de alerta del trastorno de compra compulsiva y
cuándo es necesario acudir a un profesional
Cruzat afirma que es necesario acudir a un profesional
cuando empieza a ser invalidante y/o a generar malestares psicológicos,
financieros o familiares.
Entre las principales señales de alerta ante las que
recomienda hacerlo, se encuentran las siguientes:
·
La persona siente que no puede parar
·
Compra para calmar angustia, tristeza o
vacío
·
Oculta gastos o miente
·
Hay endeudamiento
·
Hay conflictos familiares
·
Se deteriora el trabajo, el estudio o
la vida social
·
Aparecen culpa, vergüenza o malestar
intenso después de comprar
·
Existen síntomas de depresión, ansiedad
u otra condición asociada
Al ser consultada sobre qué tipo de tratamiento puede ser
más adecuado para atender este problema, precisa que, a nivel general, la
terapia cognitivo conductual tiende a presentar resultados efectivos.
“El tratamiento no consiste solo en decir ‘deja de comprar’.
Hay que entender qué función cumple la compra en la vida emocional de la
persona. La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar gatillantes,
manejar impulsos, ordenar hábitos financieros y desarrollar formas más sanas de
regular emociones”, enfatiza Cruzat.
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