sábado, 13 de junio de 2026

Lola López, psicoanalista: "La depresión tiene tanta presencia porque las exigencias a los individuos son muy altas"

El confidencial     |     elconfidencial.com     |     09/06/2026

Cada vez más personas sienten que no pueden sostener el ritmo de vida actual y alerta sobre el impacto de la presión constante, la hiperproductividad y la dificultad para comprender las propias emociones

La ansiedad, la depresión y la sensación constante de no llegar a todo forman parte del paisaje emocional de millones de personas. Para la psicoanalista y ensayista Lola López Mondéjar, este malestar no surge de la nada: responde a una sociedad que impone expectativas cada vez más difíciles de sostener psicológicamente.

Durante una extensa conversación en el pódcast Arpa Talks, la autora de Sin relato e Invulnerables e invertebrados reflexiona sobre el auge de los trastornos emocionales, la hiperexigencia contemporánea y la dificultad actual para construir un relato sobre uno mismo. “La depresión tiene tanta presencia porque las exigencias implícitas al sujeto contemporáneo son muy altas”, explica.

La especialista sostiene que muchas personas viven atrapadas entre lo que creen que deberían conseguir y la capacidad real que tienen para soportar esa presión. “Hay una distancia entre sus expectativas y su fuerza psíquica para alcanzarla tan grande que aparece un juicio devaluador de sí mismo”, afirma. Para López Mondéjar, esa sensación de fracaso permanente alimenta buena parte del sufrimiento psicológico actual.

La psicoanalista también pone el foco en la ansiedad, uno de los problemas de salud mental más extendidos. A su juicio, detrás de muchos ataques de pánico y cuadros ansiosos existe una incapacidad creciente para comprender y elaborar lo que sentimos. “Hay una atrofia de la capacidad narrativa”, señala. Según explica, muchas personas experimentan angustia sin poder identificar su origen ni poner palabras a sus emociones.

En ese sentido, defiende que el psicoanálisis no busca ofrecer respuestas rápidas ni recetas cerradas, sino ayudar a construir una mirada más consciente sobre la propia vida. “Es un proceso más que de crear un relato cerrado, de observarte, de construir un yo observador”, resume. La autora insiste en que el objetivo no es alcanzar una explicación perfecta sobre uno mismo, sino desarrollar una mayor capacidad de reflexión y comprensión emocional.

López Mondéjar relaciona además este malestar colectivo con el ritmo acelerado de la vida contemporánea. Considera que vivimos en una dinámica constante de productividad y estímulos que deja poco espacio para pensar. “Tenemos tantas cosas y hacemos tantas cosas tan rápidamente que apenas da tiempo a crear un acontecimiento biográfico”, asegura. A su juicio, esa velocidad dificulta la construcción de recuerdos significativos y de una identidad sólida. Frente a ello, reivindica recuperar tiempos y espacios más pausados. Hablar con amigos, caminar sin distracciones, comentar una película o simplemente detenerse a pensar son, para ella, formas de resistir a una cultura marcada por la hiperactividad permanente. “Tenemos que reducir el ritmo, bajar la aceleración”, defiende.

La autora también cuestiona el modelo social basado únicamente en el éxito económico y la productividad. “El dinero por el dinero me parece una perversión”, afirma. Para López Mondéjar, las condiciones materiales básicas para una vida digna pasan por “aire limpio, casa, trabajo, vínculos y posibilidad de tener propósitos de futuro”. Cree que muchas personas podrían vivir de forma más plena si esas necesidades esenciales estuvieran garantizadas.


Otro de los conceptos que atraviesa su reflexión es la “fantasía de invulnerabilidad”, una idea que desarrolla en sus ensayos y que describe a individuos hiperadaptados a las exigencias sociales. Según explica, existe una presión constante por mostrarse fuerte, exitoso y emocionalmente impenetrable, algo que termina desconectando a muchas personas de su propia fragilidad.

“Ni la enfermedad, ni ser padre, ni ser víctima de algo pueden ser una identidad masiva”, sostiene. La psicoanalista considera que parte del bienestar emocional pasa precisamente por aceptar la complejidad humana y abandonar la necesidad de definirse únicamente a través de una etiqueta o un rol concreto.

En un momento en el que la salud mental ocupa cada vez más espacio en el debate público, las reflexiones de López Mondéjar apuntan a una idea central: detrás de muchos problemas emocionales no solo hay cuestiones individuales, sino también una forma de vida marcada por la presión constante, la aceleración y la dificultad para encontrar sentido a lo que nos ocurre

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