jueves, 23 de julio de 2026

Javier García Ruiz, psicólogo: “Muchos quieren amigos cercanos, pero pocos aceptan las incomodidades que implican”

Cristián Jiménez      |     lavanguardia.com      |     21/05/2026

El psicólogo reflexiona sobre la dificultad de construir vínculos profundos en una sociedad cada vez más individualista

La soledad se ha consolidado como uno de los grandes desafíos sociales y de salud pública del siglo XXI. Según la OMS, alrededor de una de cada seis personas en el mundo experimenta sentimientos de soledad. Más allá del impacto emocional, distintos estudios alertan de sus efectos sobre la salud física y mental, vinculándola con un mayor riesgo de ansiedad, estrés, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo.

Javier García Ruiz, psicólogo especializado en autoestima, ansiedad, perfeccionismo y fobias, abordó recientemente esta cuestión en una reflexión publicada en Instagram. En ella habló sobre la dificultad de construir vínculos profundos en la vida adulta y el coste emocional que implica mantener las relaciones personales. “Se dice que la soledad es la pandemia del siglo XXI, y en mi caso particular, en los últimos diez años he visto cómo en consulta es un tema que cada vez afecta a más gente”, señalaba.

El experto considera que muchas personas no están dispuestas a asumir las incomodidades inevitables que requiere una amistad cercana. “Si quieres mantener amistades cercanas, vas a tener que hacer cosas incómodas o molestas. Habrá días en los que tendrás que hacer un esfuerzo, aunque no te apetezca, para estar ahí para la otra persona”, explicaba. A su juicio, la tendencia actual a priorizar la comodidad personal dificulta la creación de relaciones sólidas y duraderas.

García Ruiz también apuntaba que muchos adultos encuentran dificultades para hacer nuevas amistades porque temen exponerse emocionalmente o afrontar el rechazo. En ese sentido, defendía que conectar con los demás exige iniciativa, vulnerabilidad y capacidad para tolerar cierta frustración. “La incomodidad no es solamente el precio que pagas por mantener la amistad; también es la entrada que pagas para conseguirla”, afirmaba.

Miedo al rechazo

La recomendación del especialista pasa por asumir que las relaciones humanas requieren esfuerzo consciente, exposición emocional y cierta tolerancia a la frustración. “Muchas personas nos encerramos, levantamos muros y pensamos que no tenemos que hacer ese esfuerzo para conectar con los demás, que cuando tenga que ser será, que no se puede forzar. Y la realidad es que si no lo haces, te vas a encontrar de frente con la soledad”, advertía. Para el psicólogo, evitar la incomodidad puede proteger a corto plazo, pero también dificulta la construcción de vínculos profundos y duraderos.

Frente a una sociedad cada vez más individualista, el experto reivindica el valor de cultivar amistades incluso cuando exige tiempo, energía o salir de la zona de confort. “Invertir en amistad es una de las mejores inversiones que puedes hacer, y todo lo que se pague vendrá de vuelta multiplicado con creces. No puedes elegir a tu familia, pero sí a tus amigos”, concluía. Y recuerda una idea que considera esencial: los seres humanos necesitan de los demás para sentirse felices, aunque a menudo cueste reconocerlo.

Resiliencia, gratitud y un encuentro con un "hermoso enemigo": los hitos del camino que recorren las personas más felices

MARÍA SANTOS VIÑAS     |     infobae.com     |     22/06/2026

El psicólogo Tal Ben-Shahar defiende su método, basado en la psicología positiva, para alcanzar el bienestar mediante rutinas y relaciones profundas, sin prometer resultados inmediatos ni recetas universales

Tal Ben-Shahar sostiene que la felicidad puede aprenderse y entrenarse como cualquier otra habilidad, una idea que ha defendido en sus clases durante 25 años en Harvard y que sitúa el bienestar duradero en la convergencia entre placer, propósito, vínculos humanos y hábitos repetidos.

Ben-Shahar parte de una premisa concreta: no promete soluciones inmediatas ni recetas de autoayuda, sino un método apoyado en décadas de estudios sobre psicología positiva. Su planteamiento sostiene que la felicidad estable no consiste en evitar el dolor, sino en desarrollar prácticas que permitan sostener el bienestar incluso en contextos de dificultad o estrés.

Qué propone Tal Ben-Shahar para ser más feliz

Uno de los ejes de su discurso es la repetición. Ben-Shahar subraya que distintas investigaciones en neurociencia han mostrado la capacidad del cerebro para transformarse cuando pensamientos y conductas positivas se practican de forma habitual, hasta convertirse en una segunda naturaleza.

Pensar con amabilidad, moverse cada día y agradecer lo valioso del entorno forman parte de ese repertorio de hábitos. En su enfoque, la felicidad no depende de momentos excepcionales, sino de rutinas cotidianas capaces de consolidar una vida más plena.

Otro pilar central son las relaciones personales, donde no siempre hay complacencia. Para el psicólogo, las amistades verdaderas, los lazos familiares sólidos y las relaciones románticas duraderas funcionan como amortiguadores del dolor y como amplificadores de la alegría, incluso cuando están atravesadas por conflictos que las enriquecen y ayudan al crecimiento personal.

El “hermoso enemigo” y la utilidad del desacuerdo

De ahí surge uno de los conceptos más singulares que maneja Ben-Shahar: el “hermoso enemigo”, inspirado en Ralph Waldo Emerson. La expresión describe a la persona que contradice, desafía y confronta, pero lo hace desde el respeto y con un efecto de crecimiento para la otra parte.

En el podcast Aprendemos juntos de BBVA, Ben-Shahar sostiene que las investigaciones sobre relaciones románticas muestran que, a largo plazo, la felicidad dentro de la relación requiere conflicto, no acuerdo permanente. “Los conflictos ayudan a elevar la relación, y también elevan a cada individuo”, asegura. También cita a David Schnarch y su libro Passionate marriage, donde las relaciones largas aparecen como una “máquina de crecimiento” en la que el desacuerdo cumple una función de desarrollo personal.

La gratitud ocupa otro espacio central en su propuesta. No la plantea como una cortesía superficial, sino como un ejercicio de percepción que consiste en apreciar lo que se tiene, en el doble sentido de agradecerlo y de aumentar su valor.

Móviles fuera, meditación dentro

Ben-Shahar también introduce un límite al uso de la tecnología. A su juicio, el uso compulsivo de redes sociales aleja del contacto humano real y sustituye una forma de comunidad por la relación continua con pantallas.

Por eso ha establecido zonas libres de tecnología en su propia casa. Una caja en el salón guarda los móviles a partir de las ocho de la noche y en el dormitorio no permite dispositivos, una medida que vincula directamente con su convicción de que no existe felicidad sostenible sin conexión humana.

Entre las herramientas que incorpora figura además la meditación, entendida como una vuelta a lo esencial: respirar, observar y estar presente. A eso suma el ejercicio físico, al que atribuye un efecto comparable al de los antidepresivos más potentes cuando se practica durante 30 minutos de actividad aeróbica tres veces por semana, por su capacidad para estimular la producción de serotonina, dopamina y norepinefrina.