viernes, 17 de julio de 2026

Patricia Ramírez, psicóloga: "El autocuidado no es para cuando sobra tiempo, es una filosofía de vida"

M. GONZÁLEZ     |     20minutos.es      |      25/04/2026

La experta en psicología habla de cómo muchas personas abandonan sus hábitos cuando están de vacaciones y de por qué es un gran error.

A todo ser humano le gusta coger vacaciones. Son esos días tan esperados que llegan tras mucho tiempo trabajando y atendiendo cientos de cosas. Por eso, cuando por fin es la fecha, ya sea para viajar a otro lugar o simplemente para descansar en casa, supone un cambio tan fuerte en la rutina que muchas personas dejan de lado incluso la práctica deportiva.

En un vídeo que ha compartido la conocida psicóloga Patricia Ramírez, conocida como Patri Psicóloga, se muestra corriendo por Praga en lo que son para ella unos días de vacaciones. "Querida señora maravillosa, querido caballero, ¿son ustedes de los que, cuando se van de escapada o de vacaciones, abandonan sus hábitos de vida saludable y con ello su autocuidado?", comienza diciendo. Con esta pregunta la experta ya invita a plantearse si realmente uno hace actividades por gusto o por obligación. 

Nada de abandonar lo que ya se ha empezado

"En vacaciones nos cuidamos también. Si ustedes en vacaciones lo abandonan todo, significa que durante su rutina lo tienen integrado a presión, no por placer. A ver si conseguimos que cuidarnos sea un placer. "Y luego, claro, te cuesta recuperar la vida cuando vuelves. Estás ahí con 'el lunes empiezo', pero el lunes no empiezas. Porque cuando te vas de vacaciones, abandonas un hábito. Y ya saben ustedes lo que nos cuesta recuperarlo...", señala. 

Efectivamente, tener un hábito no implica dejarlo de lado en vacaciones porque, al haber sido implantado, significa que se ha de seguir con él porque apetece, porque se necesita, independientemente del lugar o la temporada. "Forma parte del autocuidado de ir haciendo algo, aunque sea pequeñito, durante los días de descanso. Así no te desconectas", dice Patri Psicóloga.

El autocuidado es para siempre

"El autocuidado no es para cuando te sobra tiempo, cuando tienes una rutina o eres súper metódica. Es una filosofía de vida para cuidar de ti, para vivir con más salud física y salud mental y con un poco más de serenidad", recalca Patri Psicóloga.

Además, no se trata de mantener una disciplina estricta ni de seguir una rutina rígida durante las vacaciones, sino de encontrar un equilibrio. El descanso también forma parte del bienestar, pero eso no implica abandonar por completo aquello que nos hace sentir bien. Salir a caminar, nadar un rato, dar un paseo en bicicleta o incluso dedicar unos minutos a estiramientos puede ser suficiente para mantener ese vínculo con el autocuidado.

Es mejor crear un hábito

Y en este sentido, las vacaciones pueden convertirse en una oportunidad perfecta para reconectar con uno mismo desde otro lugar, sin prisas ni obligaciones. Al cambiar de entorno, muchas personas descubren nuevas formas de cuidarse que durante el resto del año no se plantean, como disfrutar del aire libre, moverse de manera más natural o simplemente escuchar más a su propio cuerpo.

El autocuidado no debe vivirse como una exigencia. Si se percibe como una carga, es más probable que se abandone en cuanto cambian las circunstancias. Por el contrario, cuando se integra desde el disfrute, resulta mucho más fácil mantenerlo incluso en contextos diferentes, como un viaje o unos días de descanso. Las vacaciones no tienen por qué ser un paréntesis en los hábitos saludables, sino una forma distinta de vivirlos. Adaptarlos al momento, al lugar y a las necesidades personales puede ser la clave para que, al regresar a la rutina, no haya que empezar de cero. 

Ismael Dorado, psicólogo: “Una persona que se siente valorada en su entorno laboral no vive el domingo por la tarde con la misma angustia que alguien que trabaja en un ambiente hostil”

ANNA CALPE      |      lavanguardia.com      |      21/06/2026

Integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, Dorado analiza las causas de la popularmente conocida como “depresión del domingo por la tarde”

El domingo por la tarde, cuando el fin de semana empieza a despedirse y el lunes asoma, muchas personas experimentan una sensación de tristeza, apatía o inquietud difícil de explicar. Lo que para algunos es simplemente el final de unos días de descanso, para otros se convierte en un momento marcado por la ansiedad anticipatoria, el cansancio emocional y la preocupación por las obligaciones que están por venir.

“Si convertimos el domingo en un espacio de rumiación, llegaremos al lunes agotados antes de empezar”, explica Ismael Dorado, psicólogo y criminólogo, e integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés. En conversación con La Vanguardia, el especialista analiza las causas de este fenómeno, popularmente conocido como la “depresión del domingo por la tarde”, qué factores lo favorecen y qué estrategias pueden ayudar a afrontar el final del fin de semana con mayor bienestar y una actitud más positiva ante la nueva semana.

¿Por qué tantas personas se sienten mal el domingo por la tarde?

La llamada depresión del domingo por la tarde tiene mucho que ver con cómo gestionamos la frustración. Desde pequeños estamos más preparados para disfrutar de los buenos momentos que para aceptar que esos momentos también terminan. El domingo por la tarde anticipamos que el lunes comienza la jornada laboral o una nueva semana de obligaciones, y eso puede generar apatía, cansancio o tristeza. Sin embargo, deberíamos entenderlo de otra manera: el lunes también es el inicio del camino hacia otro fin de semana. Hemos disfrutado del descanso, de la familia, de los amigos o de estar solos, y ahora empieza un nuevo ciclo.

Además de esa tristeza o apatía, ¿qué otros síntomas suelen aparecer?

Uno de los síntomas más habituales es la ansiedad anticipatoria. Muchas personas pasan el domingo por la tarde pensando en todo lo que tendrán que hacer durante la semana, y eso les impide disfrutar de las horas de descanso que aún les quedan. También pueden aparecer problemas de sueño, dificultad para relajarse, irritabilidad o sensación de agotamiento antes incluso de que empiece el lunes. Es como una profecía autocumplida: pensamos tanto en el estrés que vendrá que terminamos generándolo antes de tiempo.

¿Por qué algunas personas lo sienten cada domingo y otras solo de forma puntual?

Influyen mucho la personalidad y la manera en que cada persona interpreta lo que le ocurre. Hay personas con una tendencia mayor al pensamiento negativo, a la anticipación de amenazas o a lo que en psicología se relaciona con el neuroticismo. No disfrutan tanto del momento presente porque su cabeza está siempre en lo que puede salir mal mañana. En cambio, otras personas viven el domingo como tiempo libre hasta que llega realmente el lunes. Deberíamos preocuparnos cuando esta sensación se repite cada semana, afecta al descanso, limita los planes o genera un malestar intenso que condiciona la vida personal y laboral.

¿Qué papel juega la satisfacción laboral en este fenómeno?

Juega un papel fundamental. Una persona que se siente bien tratada, valorada y cómoda en su entorno laboral no vive el domingo por la tarde con la misma angustia que alguien que trabaja en un ambiente hostil. Muchas veces se piensa que la satisfacción laboral depende solo del sueldo, pero también influyen las condiciones de trabajo, el estilo de liderazgo, el clima del equipo y la forma en que se organiza la empresa. Las empresas con mejor clima laboral suelen tener menos bajas, menos conflictos y más productividad. Cuando uno está a gusto en su trabajo, el lunes no se percibe como una amenaza.

¿Las redes sociales y la hiperconexión aumentan esta sensación de estrés antes de empezar la semana?

Sin duda. La hiperconexión es uno de los grandes estresores actuales. Creíamos que las nuevas tecnologías nos harían más libres, pero en muchos casos nos han hecho más esclavos. Antes existían límites más claros: no se llamaba a alguien a determinadas horas o durante sus momentos de descanso. Ahora recibimos mensajes, correos o notificaciones en cualquier momento, incluso durante los fines de semana o las vacaciones. Algunas empresas no permiten desconectar, pero también hay personas que no saben hacerlo. El famoso FOMO, ese miedo a perderse algo, nos mantiene siempre pendientes y nos impide descansar de verdad.

¿Cómo podemos acabar la semana con motivación para la siguiente?

Lo primero es no dar el domingo por perdido. El domingo también es fin de semana y puede ser un día magnífico para hacer planes tranquilos: pasear, ir al cine, leer, visitar un parque, tomar algo o simplemente descansar en casa. El problema no es quedarse en casa, sino hacerlo desde la sensación de derrota, como si el día ya no sirviera para nada. Conviene planificar actividades agradables y entender que el domingo puede ayudarnos a entrar en la semana de una forma más serena. No debería ser solo una transición hacia el trabajo, sino un día con valor propio.

¿Qué hábitos pueden ayudar cuando aparecen pensamientos negativos sobre la semana que empieza?

Otra herramienta muy sencilla es coger papel y bolígrafo. Escribir los pensamientos negativos ayuda a sacarlos de la cabeza y a verlos con más distancia. Después podemos cuestionarlos como si habláramos con otra persona: “¿Qué puedo hacer con esto? ¿Qué alternativa tengo? ¿Qué plan puedo proponerme?”. Los pensamientos negativos no se combaten solo pensando, sino también con acciones positivas. A veces, organizar la semana, establecer prioridades realistas o planificar alguna actividad agradable para los próximos días puede ayudar a reducir la sensación de agobio y recuperar la sensación de control.