En exclusiva para Infobae, especialistas de Ineco brindan claves para identificar señales de desconexión emocional y proponen recursos prácticos
En un contexto donde la tecnología nos permite estar en contacto
las 24 horas del día, muchas personas refieren sentirse más solas y
desconectadas que antes.
Para comenzar a entender este fenómeno es necesario distinguir entre dos términos que a menudo se confunden: soledad y aislamiento social. Mientras que el aislamiento se refiere a la falta objetiva de vínculos o interacciones sociales, la soledad es una experiencia subjetiva: no se trata simplemente de estar solo, sino del malestar que aparece cuando percibimos una brecha entre las conexiones que deseamos y las que efectivamente tenemos.
La diferencia es crucial porque explica por qué individuos con muchas personas a su alrededor pueden sentirse muy solos. La respuesta emocional a la soledad es complicada y cuando persiste, puede convertirse en un ciclo vicioso y afectar gravemente la salud mental, incluyendo respuestas como ansiedad, depresión y un impacto significativo en la autoestima.
La soledad crónica,
según múltiples estudios, no solo nos puede afectar desde una perspectiva
emocional, sino que también puede estar relacionada a una tendencia en cascada
de mala salud general.
Lo que comienza como una experiencia subjetiva puede convertirse en una
combinación más amplia de enfermedades físicas y psicológicas si
no se aborda a tiempo, incluyendo una mayor susceptibilidad a enfermedades
cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso deterioro cognitivo, entre
otras. Por lo tanto, si se considera la soledad como un problema de salud real
y relevante, reconocer que existe es un primer paso fundamental para poder
intervenir.
“A pesar de esto, es importante aclarar que no toda la soledad es
problemática: sentirse solo ocasionalmente es una experiencia humana
compartida. El desafío surge cuando este sentimiento se manifiesta muy
frecuentemente e incluso comienza a influir en cómo pensamos, sentimos o nos
comunicamos con otras personas en general. En este caso, algunos patrones
específicos de pensamiento y acción, como anticipar el rechazo, evitar
compromisos o no estar realmente presentes para los demás, pueden perpetuar
y también profundizar esta desconexión”, señala la licenciada María
Consuelo Véliz (MN 78833), miembro del Departamento de Psicoterapia de
INECO.
Recomendaciones para el
abordaje efectivo
A continuación, la
licenciada Véliz brinda algunas sugerencias:
Recomendación 1
Identificar pensamientos
desadaptativos que sostienen la soledad, como “nadie me entiende”.
Muchas personas que se
sienten solas presentan pensamientos automáticos como “a nadie le importo” o
“voy a ser una molestia”. Aunque detectar estos pensamientos pueda ser un
desafío, cumplen un rol importante en cómo nos conectamos con los demás.
Identificar estos patrones de pensamientos desadaptativos y ver cómo impactan
en nuestro comportamiento puede ser un buen primer paso para empezar a cambiar.
Recomendación 2
Cuestionar y reformular
estos pensamientos
Por ejemplo, si aparece
el pensamiento “voy a hacer el ridículo”, preguntarse qué evidencia tenemos
realmente. ¿Hay formas alternativas de ver esta situación? ¿Cuál es la
evidencia que tenemos de que realmente va a suceder esto? Al reemplazar esos
pensamientos por pensamientos más equilibrados, nos sentimos menos ansiosos y
más capaces de relacionarnos con los demás.
Recomendación 3
Activarse
conductualmente, aunque no haya ganas. Por ejemplo desarrollar una actividad
social.
La soledad frecuentemente
resulta en evitación: no responder un mensaje, cancelar planes, no iniciar
contacto. La activación conductual sugiere lo contrario, planear pequeños pasos
concretos como aceptar una invitación, escribirle a alguien o involucrarse en
una actividad social. La motivación rara vez se ve antes de la acción, a menudo
aparece después.
Recomendación 4
Desarrollar habilidades
sociales y emocionales, como conversar.
El desafío a veces no es solo lo que pensamos,
sino cómo actuamos frente a los demás. Si hacemos uso de estrategias
para la adquisición de nuevas habilidades sociales y su entrenamiento, como
iniciar conversaciones, mantenerlas, escuchar activamente y expresar opiniones
de manera asertiva, podemos empezar a sentirnos más conectados.
Si la sensación de soledad se vuelve persistente o
genera malestar significativo,
es importante consultar con un profesional o equipo de salud mental que
pueda brindar un acompañamiento adecuado.
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*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales. A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.
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