domingo, 14 de junio de 2026

Soledad en tiempos de hiperconectividad: cuatro claves para abordarla y fortalecer el bienestar

Por *INECO      |      infobae.com      |      08/05/2026

En exclusiva para Infobae, especialistas de Ineco brindan claves para identificar señales de desconexión emocional y proponen recursos prácticos


En un contexto donde la tecnología nos permite estar en contacto las 24 horas del día, muchas personas refieren sentirse más solas y desconectadas que antes.

Para comenzar a entender este fenómeno es necesario distinguir entre dos términos que a menudo se confunden: soledad aislamiento social. Mientras que el aislamiento se refiere a la falta objetiva de vínculos o interacciones sociales, la soledad es una experiencia subjetiva: no se trata simplemente de estar solo, sino del malestar que aparece cuando percibimos una brecha entre las conexiones que deseamos y las que efectivamente tenemos.

La diferencia es crucial porque explica por qué individuos con muchas personas a su alrededor pueden sentirse muy solos. La respuesta emocional a la soledad es complicada y cuando persiste, puede convertirse en un ciclo vicioso y afectar gravemente la salud mental, incluyendo respuestas como ansiedad, depresión y un impacto significativo en la autoestima.

La soledad crónica, según múltiples estudios, no solo nos puede afectar desde una perspectiva emocional, sino que también puede estar relacionada a una tendencia en cascada de mala salud general.

Lo que comienza como una experiencia subjetiva puede convertirse en una combinación más amplia de enfermedades físicas y psicológicas si no se aborda a tiempo, incluyendo una mayor susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e incluso deterioro cognitivo, entre otras. Por lo tanto, si se considera la soledad como un problema de salud real y relevante, reconocer que existe es un primer paso fundamental para poder intervenir.

“A pesar de esto, es importante aclarar que no toda la soledad es problemática: sentirse solo ocasionalmente es una experiencia humana compartida. El desafío surge cuando este sentimiento se manifiesta muy frecuentemente e incluso comienza a influir en cómo pensamos, sentimos o nos comunicamos con otras personas en general. En este caso, algunos patrones específicos de pensamiento y acción, como anticipar el rechazo, evitar compromisos o no estar realmente presentes para los demás, pueden perpetuar y también profundizar esta desconexión”, señala la licenciada María Consuelo Véliz (MN 78833), miembro del Departamento de Psicoterapia de INECO.

Recomendaciones para el abordaje efectivo

A continuación, la licenciada Véliz brinda algunas sugerencias:

Recomendación 1

Identificar pensamientos desadaptativos que sostienen la soledad, como “nadie me entiende”.

Muchas personas que se sienten solas presentan pensamientos automáticos como “a nadie le importo” o “voy a ser una molestia”. Aunque detectar estos pensamientos pueda ser un desafío, cumplen un rol importante en cómo nos conectamos con los demás. Identificar estos patrones de pensamientos desadaptativos y ver cómo impactan en nuestro comportamiento puede ser un buen primer paso para empezar a cambiar.

Recomendación 2

Cuestionar y reformular estos pensamientos

Por ejemplo, si aparece el pensamiento “voy a hacer el ridículo”, preguntarse qué evidencia tenemos realmente. ¿Hay formas alternativas de ver esta situación? ¿Cuál es la evidencia que tenemos de que realmente va a suceder esto? Al reemplazar esos pensamientos por pensamientos más equilibrados, nos sentimos menos ansiosos y más capaces de relacionarnos con los demás.

Recomendación 3

Activarse conductualmente, aunque no haya ganas. Por ejemplo desarrollar una actividad social.

La soledad frecuentemente resulta en evitación: no responder un mensaje, cancelar planes, no iniciar contacto. La activación conductual sugiere lo contrario, planear pequeños pasos concretos como aceptar una invitación, escribirle a alguien o involucrarse en una actividad social. La motivación rara vez se ve antes de la acción, a menudo aparece después.

Recomendación 4

Desarrollar habilidades sociales y emocionales, como conversar.

El desafío a veces no es solo lo que pensamos, sino cómo actuamos frente a los demás. Si hacemos uso de estrategias para la adquisición de nuevas habilidades sociales y su entrenamiento, como iniciar conversaciones, mantenerlas, escuchar activamente y expresar opiniones de manera asertiva, podemos empezar a sentirnos más conectados.

Si la sensación de soledad se vuelve persistente o genera malestar significativo, es importante consultar con un profesional o equipo de salud mental que pueda brindar un acompañamiento adecuado.

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*Grupo INECO es una organización dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades mentales.  A través de su Fundación INECO, investiga el cerebro humano.

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