lunes, 8 de diciembre de 2025

Luz María Peña, psicóloga: “Necesitar estar a solas es una señal de que tu batería social necesita recargarse”

PALOMA MARTÍNEZ VARELA      |      eldiario.es    |      02/12/2025

La experta explica el concepto de “batería social”, que ilustra el agotamiento que sentimos tras un exceso de interacción y señala que en ningún caso se trata de un diagnóstico clínic

En un día de esos en los que las reuniones y los planes sociales se encadenan, has quedado para comer al salir del trabajo, después tienes otro compromiso y no hay tiempo para pasar por casa; hay quien solo quiere desaparecer y quedarse en silencio. Para nombrar esta sensación de agotamiento, la expresión “batería social” lleva tiempo apareciendo en redes sociales.

“Cuando hablamos de ‘batería social’ nos referimos, de forma metafórica, a la energía que tenemos disponible para interactuar con otras personas. Igual que una batería física, la idea en este caso es que se ‘carga’ y ‘descarga’ en función de nuestras experiencias, contexto, estado de ánimo, tipo de interacciones, momento vital, entre otros factores”, contextualiza Luz María Peña, psicóloga sanitaria en Center Psicología, que deja claro que en ningún caso se trata de un diagnóstico clínico.

“Podemos notar que nuestra batería social está baja cuando sentimos saturación ante estímulos sociales, por ejemplo cuando cuesta mantener conversaciones, nos sentimos más irritables, desconectados o simplemente tenemos ganas de estar a solas”, detalla Peña. “No necesariamente implica que tengamos un problema o que haya algo mal con nosotros, se trata de una señal de nuestro organismo indicándonos que necesitamos espacio para recuperarnos o reequilibrar nuestras demandas sociales y personales”, aclara.

Las interacciones que tienen el efecto contrario

La experta señala que también podemos vivirlo de manera inversa: “Hay interacciones que pueden recargar la batería, especialmente cuando nos sentimos cómodos, comprendidos o seguros. En estos casos, la conexión social puede ser beneficiosa, nos apetece seguir hablando, compartir más, prolongar la interacción”. “En definitiva, no se trata solo de cuánto socializamos, sino también de cómo y con quién lo hacemos”, valora la psicóloga.

Si bien es cierto que las personas introvertidas tienden a gastar más energía en interacciones sociales, Peña asegura que este concepto va más allá de un rasgo de personalidad. “El contexto, el estado emocional, las demandas del entorno o el tipo de interacciones nos influyen mucho más de lo que creemos. Incluso una persona muy sociable puede notar su batería agotada si atraviesa un momento de sobrecarga en cualquier área de su vida: laboral, familiar, social, individual, etc.”, explica.

Por eso, en vez de hablar de personalidades, la experta recomienda “pensar en qué contextos pueden percibirse como más energizantes o desgastantes, en función de la calidad de la interacción y el resto de factores que influyen”.

sábado, 6 de diciembre de 2025

El impacto silencioso del estrés: qué le ocurre al cerebro con el paso del tiempo

MARTINA CORTÉS MOSCHETTI     |      infobae.com      |      14/11/2025

Según expertos de Harvard Medical School y Verywell Health, la exposición prolongada a la tensión constante puede provocar cambios profundos en la estructura y el funcionamiento del cerebro

El estrés crónico, lejos de tratarse de una molestia transitoria, puede provocar daños profundos y permanentes en el cerebro, aumentando el riesgo de enfermedades como AlzheimerParkinson y depresión.

Así lo advierten expertos de Harvard y estudios recientes recopilados por Verywellhealth, que señalan la importancia de comprender el impacto de la exposición prolongada al estrés sobre funciones cerebrales esenciales y de adoptar medidas para proteger la salud mental.

Cómo altera el estrés crónico las funciones cerebrales

Las investigaciones muestran que el estrés sostenido afecta áreas cerebrales vinculadas al aprendizaje, la memoria y la gestión de las emociones. Según el profesor Nebojsa Nick Knezevic de la Universidad de Illinois en Chicago, citado por Verywellhealth, mientras episodios breves de estrés pueden resultar beneficiosos, la tensión constante transforma el efecto del cortisol —principal hormona del estrés— de protector a destructivo.

Knezevic afirma que el exceso de cortisol durante periodos prolongados puede desatar procesos de neuroinflamación, lo que favorece la aparición de trastornos cognitivos como Alzheimer.

Altos niveles de cortisol por estrés sostenido provocan neuroinflamación y deterioro de la memoria y el aprendizaje (Imagen Ilustrativa Infobae)

El cortisol cumple un papel central en este proceso. Su liberación sigue un ritmo natural: aumenta por la mañana y disminuye por la noche. Sin embargo, cuando el estrés es persistente, el organismo permanece en alerta continua, lo que genera una producción sostenida de esta hormona.

Esta situación puede alterar el funcionamiento cerebral y perjudicar la capacidad de aprendizaje, la memoria y la regulación emocional. Además, el estrés constante suele causar hipertensión, un factor que, según Verywellhealthse relaciona con pérdida de memoria y dificultades para comprender indicaciones complejas.

Consecuencias del desequilibrio hormonal

No solo los elevados niveles de cortisol representan un riesgo. Su deficiencia también afecta negativamente al cerebro. Marilyn Tan, jefa de la Clínica de Endocrinología de Stanford Health Care, indica que tanto el exceso como la falta de cortisol pueden desestabilizar el organismo y dañar varios órganos, incluido el cerebro.

Pacientes con insuficiencia suprarrenal, como en la enfermedad de Addison, pueden presentar fatiga, problemas de memoria y deterioro cognitivo. Tan añade que los desequilibrios hormonales pueden surgir por enfermedades de la hipófisis, infecciones, traumatismos o uso prolongado de glucocorticoides. Por esta razón, los profesionales de la salud suelen analizar los niveles de cortisol para identificar el origen de los síntomas y definir el tratamiento.

Un estudio publicado en Pubmed analizó a más de 1.200 adultos y encontró que quienes mostraban altos niveles de estrés crónico presentaban una reducción significativa en el volumen del hipocampo, una región clave para la memoria.

Los autores concluyeron que la exposición continuada al estrés acelera el envejecimiento cerebral y aumenta la vulnerabilidad a enfermedades neurodegenerativas, independientemente de otros factores de riesgo. Estos resultados refuerzan la importancia de intervenir tempranamente para preservar la función cognitiva.

Estrategias para manejar el estrés y proteger el cerebro

El impacto del estrés crónico rebasa los riesgos médicos: aumenta la vulnerabilidad a enfermedades neurodegenerativas y trastornos mentales. Los estudios citados por Verywellhealth asocian el estrés prolongado con un mayor riesgo de Alzheimer, Parkinson y depresión. Además, la hipertensión vinculada al estrés puede agravar el deterioro cognitivo, lo que subraya la necesidad de una intervención integral.

Como respuesta a estos riesgos, los expertos proponen estrategias prácticas y sostenibles para manejar el estrés y proteger la salud cerebral. Knezevic aclara que la regulación eficaz del estrés no depende de suplementos hormonales ni “cócteles de cortisol”, cuya utilidad carece de respaldo científico.

Expertos recomiendan hábitos saludables, ejercicio regular y descanso adecuado para proteger la salud cerebral frente al estrés (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomienda incorporar hábitos saludables a largo plazo: ejercicio regularalimentación equilibrada y descanso nocturno adecuado. También resultan útiles técnicas de atención plena y relajación, la práctica de respiración profunda, la reducción del consumo de cafeína y alcohol, y el apoyo profesional en salud mental cuando sea necesario.

El papel protector de las relaciones sociales

La dimensión social representa otro factor clave. Knezevic destaca que el entorno social y las relaciones sanas actúan como amortiguadores frente al estrés; en contraste, el aislamiento y los ambientes tóxicos pueden aumentar los niveles de cortisol y profundizar el daño cerebral. Investigaciones recientes han evidenciado que la meditación diaria, incluso durante periodos breves, mejora la memoria y disminuye la fatiga y la ansiedad.

Las relaciones sociales sanas y el apoyo emocional actúan como barrera protectora contra el daño cerebral por estrés crónico (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de las dificultades que plantea el estrés crónico, los especialistas consultados por Verywellhealth recuerdan que el cerebro mantiene una notable capacidad de adaptación.

Con intervenciones tempranas y cambios sostenidos en el estilo de vida, muchas personas logran recuperar el equilibrio y preservar su salud cognitiva a largo plazo.

Qué es el neuroticismo y por qué suele ser común en personas con ansiedad, según una psicóloga

 AURORA MOLINA      |    Madrid    |    ondacero.es      |      01/11/2025

Los trastornos de ansiedad son la enfermedad psiquiátrica más frecuente, según la Sociedad Española de Medicina Interna. 

La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que permite que el organismo se ponga en alerta ante sucesos comprometidos, según la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). A veces puede ayudar a mantener la concentración y afrontar diferentes retos, pero no siempre es así. En ocasiones, el sistema de respuesta a la ansiedad, de acuerdo con la SEMI, puede verse desbordado y funcionar incorrectamente. De hecho, los trastornos de ansiedad son la enfermedad psiquiátrica más frecuente.

La mayor parte de las personas que los sufren suelen compartir rasgos de personalidad, según afirma Ángela Fernández, psicóloga sanitaria, a través de una publicación en sus redes sociales. Fernández habla de neuroticismo, alta responsabilidad y exceso de amabilidad.

Neuroticismo

El término de neuroticismo se relaciona con personas "altamente inestables, impulsivas, nerviosas, etc.", explica. Estas "se conocen como personas de 'alta reactividad', ya que presentan un constante estado de alerta".

A todas estas personas les afecta mucho más "un ruido, una mala contestación, un plan que se frustra, etc.". Por tanto, asegura, "lo ideal sería que busquen actividades que propicien la serenidad y la tranquilidad en su día a día. Esa práctica continuada hará que tengan una mayor estabilidad emocional", añade.

Otros rasgos comunes

"Las personas con alta responsabilidad suelen ser muy autoexigentes, rigurosas y disciplinadas", explica. Normalmente, cuentan "con una muy alta implicación en las tareas, con unos estándares de realización muy altos, pues tienden a buscar la perfección constantemente".

 

Según apunta Fernández, esto puede traducirse "en una alta rigidez mental, un rasgo que desde que somos pequeños está muy aceptado socialmente". Es decir, es un rasgo que "se alaba, se admira", ya que "a los padres les gusta que los hijos sean responsables, saquen buenas notas, etc. sin tener que estar ellos encima. Todo está bien en su justa medida". Ahora bien, ¿qué deben hacer estas personas para trabajar su ansiedad? Según apunta la psicóloga, "tendrán que aprender a ser flexibles" en su día a día.

 

Otro de los rasgos comunes en las personas que sufren ansiedad suele ser el exceso de amabilidad. "Son personas a las que les cuesta poner límites y probablemente toleren demasiado. Tienen el foco siempre puesto en el resto", señala Fernández. Esto se resume en "muy poco autocuidado". Por tanto, la experta explica que este tipo de personas deberán "pasar a la acción y poner límites".

Para Fernández, la clave de todo es "intentar hablarnos con una mirada flexible y compasiva". No hay que forzarse demasiado porque existe el riesgo de "caer en la trampa de la autoexigencia, el perfeccionismo y la frustración".

miércoles, 3 de diciembre de 2025

TOC: científicos explican cómo funciona el “botón” del cerebro que impulsa los comportamientos repetitivos

INFOBAE.COM      |      26/11/2025

Investigadores del Instituto Karolinska de Suecia identificaron en ratones un circuito nervioso cuya activación provoca esas acciones, incluso sin recompensa, lo que podría ayudar a entender el trastorno obsesivo-compulsivo y la adicción

Algunos comportamientos pueden resultar difíciles de abandonar. El cerebro puede repetir y repetir acciones incluso cuando ya no tienen sentido. Es más, tanto pueden persistir que pueden desencadenar trastornos como el Trastorno Obsesivo Compulsivo y las adicciones.

La comprensión de por qué estos comportamientos compulsivos persisten incluso cuando dejan de ser útiles fue materia de estudio de una investigación realizada por el Instituto Karolinska de Suecia.

Un equipo de científicos logró identificar un circuito del cerebro en ratones que, al ser activado, induce la repetición de acciones como cavar u olfatear, aun cuando existen recompensas naturales disponibles, como la comida o el contacto social.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, revela que tanto en animales como en humanos existe la posibilidad de quedar atrapados en patrones de conducta repetitiva, aunque hasta ahora se desconocía el mecanismo cerebral que regula este fenómeno.

Los investigadores han demostrado que un circuito nervioso específico puede situar el comportamiento en un “modo de repetición”, lo que lleva a los ratones a ejecutar las mismas acciones de manera reiterada, incluso en ausencia de recompensa.

El circuito en cuestión conecta el núcleo accumbens, una región vinculada al sistema de recompensa cerebral, con una zona del hipotálamo, la cual a su vez mantiene conexiones con la habénula lateral, área responsable de procesar experiencias desagradables.

Mediante el uso de la optogenética, una técnica que permite controlar células nerviosas utilizando luz, los científicos indujeron en los ratones un estado negativo que desencadenó comportamientos repetitivos, priorizándolos por encima de necesidades básicas.

“Hemos identificado un circuito cerebral que puede cambiar el comportamiento a un modo repetitivo. Esto nos ayuda a comprender cómo surgen las acciones compulsivas y puede contribuir a comprender mejor algunas afecciones como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y la adicción”, afirmó Konstantinos Meletis, profesor del Departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska, quien dirigió el estudio junto con Daniela Calvigioni, profesora asistente del mismo departamento.

Cómo descubrieron el origen de las conductas repetitivas

La investigación del Instituto Karolinska sugiere que la activación reiterada del circuito entre el núcleo accumbens y el hipotálamo genera progresivamente un estado negativo, lo que lleva a los ratones a anteponer las conductas repetitivas a sus necesidades naturales.

Un hallazgo relevante del estudio es que, al desactivar la conexión entre el hipotálamo y la habénula lateral, la conducta compulsiva desapareció. Meletis detalló: “Esto nos permite comprender mejor cómo el cerebro puede priorizar ciertos comportamientos sobre otros, incluso cuando no son funcionales ni gratificantes”.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo combinó herramientas genéticas que permitieron identificar y rastrear células nerviosas específicas, métodos para medir la actividad cerebral, técnicas de optogenética para controlar dicha actividad y diversas pruebas de comportamiento. Esta integración de metodologías posibilitó vincular de manera precisa los comportamientos compulsivos con circuitos cerebrales concretos.

La investigación del Instituto Karolinska abre nuevas perspectivas para el estudio de trastornos como el TOC y la adicción, al aportar evidencia sobre cómo el cerebro puede quedar fijado en patrones de conducta repetitiva, incluso cuando estos dejan de ser funcionales o gratificantes.

Qué es el TOC

De acuerdo a International OCD Foundation (Fundación Internacional del TOC de Estados Unidos), el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una condición de la salud mental con tres características principales:

  1. Las personas que padecen de este trastorno experimentan pensamientos involuntarios, irracionales, y repetitivos, llamados obsesiones (obsesiones). 
  2. Estas obsesiones generan ansiedad, angustia y miedo en el paciente, quien se ve compelido a realizar acciones compulsivas (compulsiones), en su intento por neutralizar las sensaciones desagradables asociadas a las obsesiones.
  3. El ciclo de obsesiones y compulsiones requiere mucho tiempo diario e inhibe la realización de actividades importantes para la persona.

Obsesiones son:

  • Pensamientos, imágenes, o impulsos que ocurren una y otra vez y están fuera de su control. La persona no quiere tener esas ideas.
  • Son inquietantes y no deseados, y usualmente la persona sabe que no tienen sentido.
  • Generan una sensación incómoda, por ejemplo miedo, indignación, duda, o una sensación de que las cosas tienen que hacerse de una manera “correcta”.
  • Requieren mucho tiempo e impiden la realización de actividades importantes para la persona, como el trabajo, estudio, etc.

Compulsiones son:

  • Acciones o pensamientos repetitivos con los que una persona intenta neutralizar, contrarrestar, o quitar las obsesiones.
  • Los sujetos que padecen del TOC se dan cuenta de que es una solución temporal, pero sin una mejor manera de ingeniárselas, dependen de la compulsión como un escape temporal.
  • También pueden incluir la evitación de situaciones que evocan las obsesiones.
  • Requieren mucho tiempo e inhiben la realización de actividades importantes para la persona (como socializar, trabajar, ir a la escuela, etc.).

lunes, 1 de diciembre de 2025

Cinco acciones que han demostrado prevenir los problemas de salud mental, según un psiquiatra: “Puedes poner todas en práctica desde hoy mismo”

 LYDIA HERNÁNDEZ TÉLLEZ      |      infobae.com      |      27/10/2025

La salud mental es la principal preocupación sanitaria entre los españoles y no es para menos. En los últimos años, los problemas de malestar emocional han crecido en la población, especialmente entre los jóvenes, hasta el punto de que cerca del 20% de los españoles admite haber consultado con un médico por problemas de salud mental, según el último Barómetro Sanitario del CIS.

El malestar alcanza a más personas de las que terminan por pedir ayuda. El Monitor Global de la Salud Mental de Ipsos, un 61% de la población nacional reconoce haberse sentido tan estresada que su vida diaria se vio afectada de manera significativa, mientras que el 37% admitía sufrir episodios de depresión prolongada. Pese a ello, el 43% declaraba no haber hecho nada para abordar estas situaciones. El malestar alcanza a más personas de las que terminan por pedir ayuda. El Monitor Global de la Salud Mental de Ipsos, un 61% de la población nacional reconoce haberse sentido tan estresada que su vida diaria se vio afectada de manera significativa, mientras que el 37% admitía sufrir episodios de depresión prolongada. Pese a ello, el 43% declaraba no haber hecho nada para abordar estas situaciones.

Aunque parezca imposible, estos problemas de salud mental pueden prevenirse. Según el médico psiquiatra Fernando Mora (@doctormora_), cinco acciones sencillas “han demostrado científicamente prevenir los problemas de salud mental” y todas ellas se pueden poner en práctica con un poco de tiempo y esfuerzo. “En salud mental, prevenir es mucho mejor que curar”, asegura en un vídeo publicado en sus redes sociales.

Cinco hábitos para una buena salud mental

El doctor Mora asegura que pasar tiempo en la naturaleza puede ayudar a mejorar el bienestar emocional. “Los entornos naturales mejoran el ánimo y previenen la depresión”, dice. Sus afirmaciones se basan en un estudio publicado en 2019 en la revista Sci Adv, que mostró que las personas que tienen acceso frecuente a espacios verdes o azules (como parques, jardines, ríos o mares) presentan mayores niveles de bienestar subjetivo, mejor funcionamiento cognitivo y menor prevalencia de síntomas de estrés, ansiedad y depresión.

Cuidar las relaciones sociales de calidad también es importante. Según una publicación de 2015 del Journal of Affective Disorders, el apoyo emocional tiene efectos protectores contra la depresión en la población general. “Rodéate de las personas que te sumen y aléjate de las que te hagan sufrir”, recomienda el psiquiatra en su vídeo.

El doctor Mora resalta también los efectos de “dormir entre siete y nueve horas y dejar las pantallas antes de irte a la cama”, pues “el buen descanso regula las emociones”. Una investigación elaborada en 2016 por la Sociedad de Profesionales del Sueño Asociados (Associated Professional Sleep Societies) mostró que la privación parcial del sueño, con menos de 7 horas de descanso nocturno, perjudicaba un amplio rango de funciones cognitivas, como la regulación emocional, además de perjudicar el estado de alerta subjetivo y el estado de ánimo en adolescentes.

La dieta y el ejercicio diario también benefician la salud mental. El doctor recomienda “tener una alimentación saludable tipo mediterránea, variada y rica en frutas y verduras”. Una revisión sistemática publicada en Molecular   en septiembre de 2018 evidenció las afirmaciones nutricionales del psiquiatra. Según los resultados de la investigación, quienes seguían una dieta mediterránea: las personas con mayor adherencia a este patrón alimentario presentaron un 33% menos de riesgo de desarrollar depresión en comparación con quienes tenían la menor adherencia. Además, quienes consumían dietas menos inflamatorias tenían un 24% menos de riesgo de depresión.

El doctor Mora también recomienda “practicar algo de actividad física todos los días aunque no sea muy intenso”, porque “el deporte ayuda a prevenir la ansiedad y la depresión”. El médico cita un estudio de 2016 publicado en el Journal of Psychiatric Research, que evidenció que el ejercicio aeróbico a intensidades moderadas y de forma supervisada tenía efectos beneficiosos en personas con trastorno depresivo mayor.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Patricia Ramírez, psicóloga: “Tenemos que renunciar a cosas que hacemos durante el día y a proyectos interesantes que aparecen en tu vida”

DANIEL CHUECA MIRAS     |      la vanguardia.com       |       30/09/2025

La divulgadora emocional destacaba la necesidad de frenar un posible exceso de productividad

El bienestar físico y emocional es uno de nuestros principales objetivos vitales. Tal y como ocurre con el cuerpo, el cerebro sufre las consecuencias del día, cada uno distinto del anterior. Tan pronto como nos despistamos, podemos sentir dolor, agotamiento, pulsaciones, ansiedad, nervios y muchas más afectaciones. El cuerpo debe estar limpio por dentro y por fuera, pero la mente también merece una atención especial.

Uno de los aspectos clave en este sentido es la depuración mental, además de mantener un equilibro con nuestras distintas rutinas habituales. Un elemento en el que se ha detenido Patricia Ramírez, más conocida como Patri Psicóloga en redes sociales. La divulgadora y experta en salud emocional compartía, mediante un vídeo compartido en TikTok, sus consejos para no quedarse atrapado en un ciclo de productividad obligada.

“La gente tiene que aprender que necesitamos perdernos cosas de la vida. Tenemos que renunciar a cosas que hacemos durante el día que no son tan importantes aunque pensemos que sí y a proyectos interesantes que aparecen en tu vida. O sea, plantearnos que para que en nuestro día quepa todo, el todo tiene que ser muy distinto. Entre el deseo y el logro, está la acción”, exponía, destacando el elevado nivel de productividad de la gente.

“Hemos aprendido que cuantas más cosas haces en el día, más valor tienes como persona. Odio la palabra productividad. Pierdes la paciencia. Te notas mentalmente y físicamente agotado. Descansas mal. Tu cuerpo y tu mente te están diciendo que estás sobrepasado”, sumaba. “Es como un coche que va a 200. Lo desgastas y al final te vas a meter una hostia”, añadía el presentador.

Mantenerse sano

“Tenemos que entender que el autocuidado, momentos del día, experiencias que ayudan a cuidar de tu salud física y tu salud mental, es un derecho, que no es un premio a un buen día o a un mal día. Ojo, que una cosa es cuidarte tú y otra es priorizarte hasta tal punto que te olvides de los otros hasta que tú te quieras. Un nivel de individualismo que para mí atufa”, insistía.

“La gente está evitando su vida, queriendo llevar la vida perfecta de esa foto que veo en Instagram, y tú en tu casa diciendo ‘Jo, no estoy a la altura’. Yo creo que la clave está en poder vivir una vida sencilla. El deseo siempre es mayor del placer que luego las cosas me producen, y esto es un drama”, concluía.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

“Gimnasios emocionales” ganan terreno en Nueva York

 MATIAS D. LAURIA      |      infobae.com      |      31/10/2025

Espacios como The Emotional Gym NYC y Mindful Harlem ofrecen talleres para fortalecer habilidades emocionales, impulsados por expertos que buscan combatir el aislamiento y el estrés en la vida urbana actual

 En el corazón de Nueva York, una tendencia innovadora está transformando la manera en que las personas abordan su bienestar: los llamados gimnasios emocionales. Estos espacios, impulsados por psicólogos, coaches y terapeutas, proponen que la empatía, la escucha activa y la gestión emocional pueden entrenarse con la misma disciplina y constancia que los músculos en un gimnasio tradicional. La premisa es clara: el desarrollo emocional requiere práctica deliberada y medible, y no es un don innato reservado a unos pocos.

En lugares como The Emotional Gym NYCThe School of Life NYEmpathy Lab y Mindful Harlem, los asistentes participan en talleres semanales enfocados en el autoconocimiento, la comunicación no violenta y el manejo del estrés.

Estas sesiones, que suelen durar entre sesenta y noventa minutos, están guiadas por profesionales que diseñan ejercicios específicos: desde escuchar a otros sin interrumpir hasta dramatizaciones que permiten experimentar y gestionar la frustración en un entorno controlado. El objetivo es fortalecer la inteligencia emocional, la paciencia, la autoconciencia y la capacidad de conectar con los demás.

La lógica de estos programas se apoya en la idea de que la empatía es una habilidad susceptible de perfeccionamiento. Según The New York Times, la proliferación de clases de “entrenamiento en empatía” y fitness emocional responde a una necesidad creciente de reconexión en una sociedad marcada por el hiperindividualismo y la omnipresencia de las pantallas. La pandemia intensificó la ansiedad, el estrés y el aislamiento, especialmente en entornos urbanos, lo que llevó a muchas personas a buscar alternativas tangibles para mejorar su salud mental y sus relaciones interpersonales.

En Brooklyn y Manhattan, algunos coworkings y centros de bienestar han incorporado sesiones grupales de entrenamiento emocional en sus programas corporativos, integrando así el desarrollo de habilidades blandas en el ámbito laboral.

La profesionalización de este mercado ha llevado a la colaboración con instituciones académicas. El Center for Compassion Research de la Universidad de Columbia participa en estudios sobre la aplicación de la inteligencia emocional, mientras que publicaciones como Harvard Business Review han analizado el impacto de estas competencias en el liderazgo. Time Magazine y The Guardian han destacado la empatía como una competencia social clave en el mundo contemporáneo, y plataformas como Psychology Today y Mindful.org exploran prácticas de autoconciencia y regulación emocional.

Algunos programas han comenzado a implementar métricas para evaluar el progreso de los participantes, como el “índice de empatía” o la “resiliencia emocional”. Esta tendencia se alinea con el auge del mindfulness, la psicología positiva y el llamado “mental fitness”, que, según BBC Future y Forbes Wellbeing, se consolida como una de las principales corrientes en el bienestar personal.

No obstante, el crecimiento de los gimnasios emocionales plantea desafíos. La falta de regulación ha permitido la aparición de coaches sin formación clínica, lo que genera dudas sobre la calidad y la ética de algunas propuestas. Además, la comercialización de la salud mental y la dificultad para medir el impacto real de estas prácticas son temas recurrentes en el debate, como señalan The New York Times y Harvard Business Review.

Las voces de quienes participan en estos espacios reflejan la profundidad de la experiencia. Thom Bond, en un texto de facilitación para el New York Center for Nonviolent Communication Empathy Intensive, afirma: “La empatía es la exploración de nuestra experiencia humana — nuestros sentimientos — nuestras necesidades — nuestra energía vital que surge y nos guía”, según recogió NYCNVC.

Desde una perspectiva práctica, el blog de Bonfire Training sostiene: “La empatía es una habilidad como cualquier otra habilidad humana. Si no la usas, la perderás”, según publicó bonfiretraining.com. Por su parte, Taryn Toomey, fundadora de The Class en Nueva York, describe el enfoque somático de su método: “En la clase… usamos la incomodidad física en el cuerpo para involucrar la mente… Cuando se nos da el espacio para sentirlo… surge una emoción, ya sea risa o llanto”, según declaró a The Class.

En este contexto, la redefinición de la empatía como una competencia entrenable y la integración de la inteligencia emocional en la vida cotidiana marcan un cambio cultural profundo. La búsqueda de conexión cara a cara emerge como respuesta a la fatiga digital, mientras el mercado de la empatía se consolida y profesionaliza, abriendo nuevas posibilidades y desafíos para el bienestar en las grandes ciudades.