OSVALDO ORTIZ | Infobae.com | 04/01/2026
El desarrollo de términos descriptivos
con ayuda de internet y herramientas digitales permite a las personas
comprender y compartir sensaciones complejas. Según MIT Technology Review,
promueve una mayor resiliencia psicológica en escenarios sociales y tecnológicos
dinámicos
La aparición de nuevas emociones, conocidas como “neoemociones”, está
modificando la manera en que las personas describen y comprenden
su vida afectiva. Impulsadas tanto por la creatividad
humana como por herramientas de inteligencia artificial, estas palabras
emergentes identifican matices antes innombrables del sentir diario.
De acuerdo con los
expertos citados por MIT Technology Review, esta tendencia
enriquece la experiencia personal y aporta beneficios tangibles para la salud y
el bienestar emocional.
¿Qué son las neoemociones
y por qué surgen?
Las neoemociones son términos recientes que nombran
sensaciones o estados afectivos precisos. Surgen tanto espontáneamente en
comunidades digitales como a través de creaciones deliberadas, incluso con
ayuda de inteligencia artificial.
Frente a esta tendencia, la socióloga Marci Cottingham explicó
en el medio científico que estas emociones ayudan a las personas a
adaptarse y encontrar sentido en escenarios sociales y tecnológicos en
permanente transformación.
Ejemplos populares: de “velvetmist” a la ecoansiedad
Un caso representativo es “velvetmist”, definida en un paper de
la especialista Cottingham, como una emoción que combina serenidad y
ligereza, inspirada en experiencias como observar un atardecer o escuchar
música tranquila. Creada en redes sociales con ayuda de inteligencia
artificial, este término muestra cómo es posible nombrar vivencias sutiles.
Otros ejemplos que recopiló MIT Technology
Review son “alegría negra”, el orgullo de la comunidad
afrodescendiente como acto de resistencia política; “euforia trans”,
la felicidad vinculada al reconocimiento de la identidad de género; “ecoansiedad”,
el temor persistente ante el cambio climático; e “hipernormalización”,
la presión de aparentar normalidad en medio de crisis globales.
Papel de la cultura y la
tecnología en la creación de emociones
La invención de palabras
para emociones obedece a influencias culturales, lingüísticas y
al entorno digital. Debido a esto, internet acelera la difusión de
estos términos y facilita la aparición de nuevos significados o combinaciones.
Las redes sociales
funcionan como laboratorios emocionales donde el intercambio y la
identificación colectiva de sentimientos fortalecen vínculos y, como destacó
Cottingham, permiten “reflejar nuestro lugar en el mundo”.
¿Qué dice la ciencia
sobre este fenómeno?
La psicóloga clínica Lisa
Feldman Barrett es una de las investigadoras más citadas en este
campo. Mediante estudios en neurociencia y análisis interculturales, concluyó
en que no existe un conjunto universal de emociones básicas.
En este sentido, la
experiencia de tristeza, ira o miedo, explicó la experta, depende del
aprendizaje social. “¿Cómo sabes lo que es la ira o el miedo? Porque
alguien te lo enseñó”, sostuvo. Mientras que Cottingham indicó que las
emociones no son solo reflejos instintivos, sino “herramientas prácticas que
las personas usan para orientarse en el mundo”.
Crear nuevas emociones y
sus efectos saludables
Investigaciones
comentadas por el informe del MIT Technology Review vincularon
la diversidad emocional con resultados positivos para la salud
mental y física.
Poder identificar
de forma precisa los propios estados de ánimo —tanto agradables como
incómodos— se asocia con menos visitas al médico, menor número de
hospitalizaciones y comportamientos de riesgo reducidos. Esta forma de “granularidad
emocional” mejora la autorregulación y fortalece la capacidad de
afrontar el estrés.
¿Puede cualquiera crear
una emoción? El valor práctico y lúdico
Crear neoemociones no
está limitado a expertos ni a sistemas tecnológicos avanzados. Usuarios de
internet, artistas y personas inquietas pueden desarrollar términos
que describen su experiencia subjetiva.
Estas invenciones, motivadas por la curiosidad o como
respuesta adaptativa, tienen utilidad práctica al fortalecer la comunicación y
propiciar bienestar en la vida cotidiana. Es así que la inteligencia artificial
facilita la expansión global de este nuevo vocabulario afectivo.
Emociones importadas y transformadas
La historia demuestra que el idioma asimila y
transforma palabras para expresar sentimientos complejos. El término “nostalgia”,
que antes designaba síntomas graves en soldados, actualmente alude a la añoranza
por el pasado.
También se han adoptado expresiones foráneas como
“hygge”, del danés, para describir la calidez del hogar, o “kvell”, del yidis,
que significa orgullo rebosante de felicidad. Estas adaptaciones evidencian la
flexibilidad y riqueza cultural en la construcción del léxico emocional.
Identificar y matizar la propia variedad afectiva no solo enriquece la vida cotidiana, sino que contribuye a conductas más saludables y relaciones personales más armónicas.
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