Cristián Jiménez | lavanguardia.com | 21/05/2026
El psicólogo reflexiona
sobre la dificultad de construir vínculos profundos en una sociedad cada vez
más individualista
La soledad se ha consolidado como uno de los grandes
desafíos sociales y de salud pública del siglo XXI. Según la OMS, alrededor de una
de cada seis personas en el mundo experimenta sentimientos de soledad. Más allá
del impacto emocional, distintos estudios alertan de sus efectos sobre la salud física y mental, vinculándola con
un mayor riesgo de ansiedad, estrés, enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo.
Javier García Ruiz, psicólogo especializado en
autoestima, ansiedad, perfeccionismo y fobias, abordó recientemente esta
cuestión en una reflexión publicada en Instagram. En ella habló
sobre la dificultad de construir vínculos profundos en la vida adulta y el
coste emocional que implica mantener las relaciones personales. “Se dice que la
soledad es la pandemia del siglo XXI, y en mi caso particular, en los últimos
diez años he visto cómo en consulta es un tema que cada vez afecta a más
gente”, señalaba.
El experto considera que muchas
personas no están dispuestas a asumir las incomodidades inevitables que
requiere una amistad cercana. “Si quieres mantener amistades cercanas, vas a
tener que hacer cosas incómodas o molestas. Habrá días en los que tendrás que
hacer un esfuerzo, aunque no te apetezca, para estar ahí para la otra persona”,
explicaba. A su juicio, la tendencia actual a priorizar la comodidad personal
dificulta la creación de relaciones sólidas y duraderas.
García Ruiz también apuntaba que
muchos adultos encuentran dificultades para hacer nuevas amistades porque temen
exponerse emocionalmente o afrontar el rechazo. En ese sentido, defendía que
conectar con los demás exige iniciativa, vulnerabilidad y capacidad para
tolerar cierta frustración. “La incomodidad no es solamente el precio que pagas
por mantener la amistad; también es la entrada que pagas para conseguirla”,
afirmaba.
Miedo al rechazo
La recomendación del especialista pasa por asumir que las
relaciones humanas requieren esfuerzo consciente, exposición emocional y cierta
tolerancia a la frustración. “Muchas personas nos encerramos, levantamos muros
y pensamos que no tenemos que hacer ese esfuerzo para conectar con los demás,
que cuando tenga que ser será, que no se puede forzar. Y la realidad es que si
no lo haces, te vas a encontrar de frente con la soledad”, advertía. Para el
psicólogo, evitar la incomodidad puede proteger a corto plazo, pero también
dificulta la construcción de vínculos profundos y duraderos.
Frente a una sociedad cada vez más
individualista, el experto reivindica el valor de cultivar amistades incluso
cuando exige tiempo, energía o salir de la zona de confort. “Invertir en
amistad es una de las mejores inversiones que puedes hacer, y todo lo que se
pague vendrá de vuelta multiplicado con creces. No puedes elegir a tu familia,
pero sí a tus amigos”, concluía. Y recuerda una idea que considera
esencial: los seres humanos necesitan de los demás para sentirse felices,
aunque a menudo cueste reconocerlo.
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