MARÍA SANTOS VIÑAS | infobae.com | 22/06/2026
El psicólogo Tal Ben-Shahar defiende su método, basado
en la psicología positiva, para alcanzar el bienestar mediante rutinas y
relaciones profundas, sin prometer resultados inmediatos ni recetas universales
Tal Ben-Shahar sostiene que la
felicidad puede aprenderse y entrenarse como cualquier otra
habilidad, una idea que ha defendido en sus clases durante 25 años en Harvard y
que sitúa el bienestar duradero en la convergencia entre placer, propósito,
vínculos humanos y hábitos repetidos.
Ben-Shahar parte de una premisa concreta: no promete
soluciones inmediatas ni recetas de autoayuda,
sino un método apoyado en décadas de estudios sobre psicología
positiva. Su planteamiento sostiene que la felicidad estable no
consiste en evitar el dolor, sino en desarrollar prácticas que permitan
sostener el bienestar incluso en contextos de dificultad o estrés.
Qué propone Tal Ben-Shahar para ser más feliz
Uno de
los ejes de su discurso es la repetición. Ben-Shahar subraya que distintas
investigaciones en neurociencia han mostrado la
capacidad del cerebro para transformarse cuando
pensamientos y conductas positivas se practican de forma habitual, hasta convertirse
en una segunda naturaleza.
Pensar
con amabilidad, moverse cada día y agradecer lo valioso del entorno forman
parte de ese repertorio de hábitos. En su enfoque, la felicidad no depende de
momentos excepcionales, sino de rutinas cotidianas capaces de consolidar una
vida más plena.
Otro
pilar central son las relaciones personales, donde no siempre hay complacencia.
Para el psicólogo, las amistades verdaderas, los lazos familiares sólidos y las
relaciones románticas duraderas funcionan como amortiguadores del dolor y como
amplificadores de la alegría, incluso cuando están atravesadas por conflictos
que las enriquecen y ayudan al crecimiento personal.
El “hermoso enemigo” y la utilidad del desacuerdo
De ahí
surge uno de los conceptos más singulares que maneja Ben-Shahar: el
“hermoso enemigo”, inspirado en Ralph Waldo Emerson. La expresión
describe a la persona que contradice, desafía y confronta, pero lo
hace desde el respeto y con un efecto de crecimiento para la otra parte.
En el podcast Aprendemos
juntos de BBVA, Ben-Shahar sostiene que las investigaciones sobre
relaciones románticas muestran que, a largo plazo, la felicidad dentro de la
relación requiere conflicto, no acuerdo permanente. “Los conflictos ayudan a
elevar la relación, y también elevan a cada individuo”, asegura. También cita a
David Schnarch y su libro Passionate marriage, donde las relaciones
largas aparecen como una “máquina de crecimiento” en la que el
desacuerdo cumple una función de desarrollo personal.
La gratitud ocupa otro espacio
central en su propuesta. No la plantea como una cortesía superficial, sino como
un ejercicio de percepción que consiste en apreciar lo que se tiene, en el
doble sentido de agradecerlo y de aumentar su valor.
Móviles fuera, meditación dentro
Ben-Shahar
también introduce un límite al uso de la tecnología. A su juicio,
el uso compulsivo de redes sociales aleja del contacto humano real y sustituye
una forma de comunidad por la relación continua con pantallas.
Por eso
ha establecido zonas libres de tecnología en su propia casa. Una caja en el
salón guarda los móviles a partir de las ocho de la noche y en el dormitorio no
permite dispositivos, una medida que vincula directamente con su convicción de
que no existe felicidad sostenible sin conexión humana.
Entre las herramientas que incorpora figura además la meditación, entendida como una vuelta a lo esencial: respirar, observar y estar presente. A eso suma el ejercicio físico, al que atribuye un efecto comparable al de los antidepresivos más potentes cuando se practica durante 30 minutos de actividad aeróbica tres veces por semana, por su capacidad para estimular la producción de serotonina, dopamina y norepinefrina.
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