lunes, 19 de abril de 2021

A propósito del 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer


ANA GONZÁLEZ PINTO      |   Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental   |   08/03/2021

La presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, Ana González-Pinto, analiza en esta columna que las enfermedades no tienen el mismo impacto ni, exactamente, la misma sintomatología en hombres que en mujeres, por lo que es necesario tener una perspectiva de género a la hora de realizar planes de salud.

La Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental tiene entre sus objetivos eliminar el estigma vinculado a la enfermedad mental y ese objetivo no puede conseguirse sin promover acciones encaminadas hacia la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres en el campo de los Servicios de Salud Mental, para construir una cultura de respeto y tolerancia hacia toda la población. Para ello es necesario conocer que las enfermedades no tienen el mismo impacto ni, exactamente, la misma sintomatología en hombres que en mujeres, por lo que es necesario tener una perspectiva de género a la hora de realizar planes de salud. La OMS reconoce cómo el género determina el poder diferencial y el control que los hombres y las mujeres tienen sobre los aspectos socioeconómicos de sus vidas, su posición y condición social, el modo en que unas y otros son tratados dentro de la sociedad y, por tanto, también su susceptibilidad y exposición a riesgos específicos para las enfermedades.

 

La perspectiva de género busca una atención sanitaria igualitaria a hombres y mujeres, lo que requiere una reformulación de algunos programas. La ansiedad y la depresión son enfermedades más prevalentes en mujeres, mientras que la dependencia de sustancias y el suicidio consumado afectan más a los hombres. También hay más hombres en centros de Día y hospitales de Día para esquizofrenia y psicosis, mientras que los centros de atención a la mujer están pendientes de desarrollo. Los trastornos de la conducta alimentaria afectan 10 veces más a las mujeres que a los hombres, existiendo un menor número de recursos de hospital de Día para ellas, por la falta de estructuras de día con comedor terapéutico en todos los territorios. La atención a la mujer embarazada con problemas de salud mental debería tener continuidad tras el parto, facilitando a la mujer la atención en lugares donde pueda ser atendida acompañada de su hijo o hija recién nacido, pero aún no se han desarrollado estos programas. Existe una doble estigmatización (doble discriminación) de la mujer con Trastorno Mental Grave y problemas de adicción: más crítica social y menos apoyo, y mayor sentimiento de culpa en la mujer. Con todo, los estereotipos existentes dificultan la búsqueda de ayuda profesional por parte de las mujeres.

 

Existe, además, una interacción del género con el nivel socioeconómico, con tasas más altas en colectivos desfavorecidos de personas con ansiedad y depresión, trastornos que como hemos dicho son más prevalentes en mujeres. Desde el punto de vista social también las mujeres se enfrentan a menores niveles de ingresos y acceso a la educación, sin olvidar que las tareas de cuidado vinculadas socialmente a la mujer tienen que ver con esta realidad.

 

Las diferencias de género afectan también a la seguridad en el puesto de trabajo; los datos recogidos por los Colegios Profesionales muestran una mayor frecuencia de agresiones a las mujeres (5M/1H).

 

Existe también un menor acceso de mujeres a puestos de liderazgo de primer nivel. Estos datos chocan con las políticas locales y europeas y con la evidencia científica que recomienda la presencia de liderazgo femenino igualitario para obtener mejores resultados en salud, dentro de las organizaciones sanitarias (Shannon, 2019*). En este artículo de Shannon se recalca la evidente menor presencia de mujeres en puestos de liderazgo y analiza el mejor funcionamiento de las organizaciones sanitarias que son más inclusivas.

 

Está claro que todos juntos somos más fuertes y tendremos también una Sociedad más sana, con una mejor Salud Mental.

 

(*) Shannon G. Gender equality in science, medicine and global health: where are we at and why does it matter? Lancet: February 9, 2019.

 

domingo, 18 de abril de 2021

5 claves para liberarse del resentimiento


MARIA JIMENA FREYTES     |     mejorconsalud.as.com     |     01/03/2021 

Librarse del resentimiento es posible. Es una tarea ardua, pero que vale la pena. Aquí recopilamos 5 claves para avanzar en la liberación y el perdón.


Veamos por qué liberarse del resentimiento es fundamental para vivir en plenitud. Mientras tengamos rencor en el corazón no habrá lugar para el perdón y para la limpieza del alma.

 

El resentimiento es una angustia, una tristeza que sentimos y que se manifiesta como una punzada de dolor que no se quita con analgésicos. A todos nos han ofendido en mayor o menor medida alguna vez. Solo que si el perdón no aparece, se comienza a gestar rencor y hostilidad.

 

Resentimiento: el rencor que nos pesa 

El resentimiento es un recuerdo amargo y crónico de una injuria que hemos recibido y que el tiempo por sí solo no ha podido borrar. En el fondo, se alberga la esperanza de una venganza como forma de terminar con este sentimiento doloroso.

 

En este sentido, el resentimiento se caracteriza por generar un cúmulo de emociones negativas, como el odio, la bronca y la tristeza. Asimismo, el psicólogo y profesor Robert Enright manifiesta en su libro “The Forgiven Life” que la ira y los pensamientos negativos  constituyen características centrales del resentimiento.

 

A esta altura, resulta claro que este rencor tendrá implicancias en nuestro día a día. Al margen de que nos sintamos abatidos y predominen sentimientos desafortunados, no estamos dejando lugar para las emociones positivas que nos hacen bien.

 

Con respecto a esto, Enright advierte que quienes guardan resentimiento pueden ver reducida su voluntad de tener un buen comportamiento con el prójimo. Del resentimiento al odio hay un trayecto muy pequeño, a tal punto que podemos cruzar la línea sin darnos cuenta de ello.

 

El resentimiento supone un peso enorme que no nos permite avanzar. Nos bloquea afectivamente y no deja que la sabiduría del tiempo cumpla su rol sanador. Liberarse del resentimiento nos quitará un exceso de equipaje que no nos pertenece y que solo nos lastima. 

La liberación del resentimiento es capaz de abrirnos oportunidades que, de otra manera, estarían selladas y nos limitarían en el desarrollo personal.

 

¿Cómo liberarse del resentimiento?

Liberarse del resentimiento no es tarea sencilla. Más que teórica es completamente práctica. Primero tenemos que tomar la firme decisión de querer terminar con él.

 

Veamos a continuación 5 claves para comenzar a remediar esta angustia que nos agobia.

 

1.Aceptar el resentimiento  

Lo primero que tenemos que hacer es reconocer que estamos resentidos y que esa situación nos está perturbando. Aceptar que nos han herido y comprender que no podemos vivir en el pasado es fundamental.

 

Afirmar que alguien nos ha lastimado sin razón y que albergamos sentimientos de venganza es el primer paso para deshacernos del resentimiento. Querer una venganza o represalia no nos vuelve malas personas, sino que confirma que somos seres humanos y que tenemos mucho que aprender.

 

2. Analizar lo ocurrido

Mientras más tiempo trascurre desde el momento de la ofensa, más fácil deberíamos encontrar la objetividad para analizar lo que ha ocurrido. Podríamos preguntarnos qué sucedió y por qué.

Identificar al agresor en un contexto que nos permita entender los motivos de su comportamiento es un paso de madurez. ¡Cuidado!, pues no se trata de justificar, sino de adoptar una conducta empática hacia el otro.

 

La intención de este análisis podría ser la de disociar al agresor del agravio que ha cometido, entendiendo que su conducta no lo define como persona. La idea es tener un panorama más amplio en el que revisemos su pasado, sus costumbres y sus otras actitudes. De esta forma podremos ver con claridad si solo fue un hecho aislado y desafortunado o bien una actitud habitual.

 

3. Expresar el dolor que se experimenta 

Exteriorizar el dolor, la decepción y la tristeza que sentimos es una excelente forma de eliminar el resentimiento. Toda expresión sirve para canalizar las emociones negativas que nos genera el rencor.

 

4. Aprender a perdonar a los demás y a uno mismo para liberarse del resentimiento 

Podríamos decir que perdonar es un arte, una filosofía de vida saludable que nos permite mantener mente y corazón en paz. Todos hemos sido ofendidos y hemos ofendido a alguien, por más que no haya sido nuestra intención.

 

Equivocarnos forma parte de la humanidad que nos representa. Sin embargo, el perdón también nos identifica como seres humanos y lo otorgamos muchas veces de forma inconsciente. Tenemos que vivir el perdón de forma más cotidiana y terrenal.

 

Primero perdonarnos a nosotros mismos y permitirnos fallar. Me perdono porque me he equivocado y asumo el compromiso de intentarlo de nuevo y tratar de hacerlo mejor.

 

Perdono a quien me ha ofendido para liberarme del rencor. Se nos abren nuevos caminos y nos liberamos de prejuicios y actitudes que nos limitan. Encaminamos la energía que nos rodea hacia situaciones que nos generen bienestar. La expresión de las emociones escribiendo es una forma de liberar el resentimiento para que seamos más libres,

 

5. Acudir a terapia 

Es importante que, si sientes que no eres capaz de gestionar el resentimiento por ti mismo, busques la ayuda de un profesional. Deja de lado el orgullo y permite que te ayuden a terminar con el resentimiento que solo te está causando daño.

 

“El rencor nos ahoga, el perdón nos oxigena.” – Jiddu Krishnamurti

 

 

sábado, 17 de abril de 2021

La belleza física: ¿cómo nos influye?


SARA GONZÁLEZ JUÁREZ     |     La Mente es Maravillosa    |     02/02/2021

Todos queremos ser bellos. Todos consideramos que hay una parte de nosotros que no encaja en el ideal de belleza, ya sea en el propio o en prestado. Ahora, ¿cómo nos influye? ¿En qué nos condiciona? 

No siempre actuamos de manera racional cuando se trata de la belleza física. Incluso en experimentos en los que se presentan rostros durante una décima de segundo podemos hacer evaluaciones sobre el atractivo físico. 

Prácticamente todos los estudios concluyen que existe un estereotipo de que lo bello es bueno. De hecho, evaluamos la conducta de las personas diferencialmente según su atractivo. Pero, ¿cómo funciona esto? A lo largo de este artículo, podrás leer qué se ha averiguado hasta el momento sobre esta pregunta. No te lo pierdas.

¿Por qué la belleza física produce atracción?

Es curioso que los seres humanos, que se jactan tanto de ser racionales y de dominar los impulsos con el pensamiento, no puedan evitar este estereotipo cuando tienen a alguien atractivo delante. Los estudios han descrito cuatro razones principales:

 

·        Las personas atractivas gustan por el estatus que imprimen: la sociedad nos enseña desde pequeños que la belleza es sinónimo de éxito y poder.

·        A veces, lo más parecido a nosotros nos resulta atractivo: aunque esto tiene muchas consideraciones relacionadas con la autoestima y la autoobservación, algunos estudios muestran que los sujetos califican de atractivo lo que se asemejaba a ellos mismos.

·        Quizá los juicios sobre las personas bellas sean acertados: muchas veces, por profecía autocumplida o el mero efecto de este estereotipo, las personas bellas suelen tener más éxito en la sociedad y nuestro juicio acierta, aunque provenga de un estereotipo.

·        Puede que las características positivas de estas personas sean el resultado de las expectativas: la retroalimentación de personas atractivas pueden despertar en ellas estas conductas positivas.

El efecto de la autoobservación en la atracción física

Por supuesto, esto no es más que la base de la atracción por la belleza física. Uno de los mayores factores que han contrarrestado este efecto es la capacidad de autoobservación de la persona que evalúa.

La autoobservación es la capacidad de una persona para prestar atención a cómo se presentan ante los demás y qué se espera de ella en sociedad. Las personas con un grado alto de autoobservación son muy sensibles a las claves contextuales y modifican su comportamiento de acuerdo con ello; mientras que las que muestran un grado bajo de esta capacidad basan su comportamiento en las disposiciones internas, no en lo que creen que se les exige.

El estudio de Snyder, Berscheid y Glick, ya por 1985, avalaba que las personas que poseen un grado bajo de autoobservación son más proclives a prestar más atención a los rasgos no superficiales, como la inteligencia o la personalidad. La explicación que dan a esto es que estas personas proyectan su propia tendencia a dar más importancia a los procesos internos que a lo que se muestra al exterior. 

Consecuencias negativas de la belleza física

Como todo, la belleza física tiene su contrapartida. El estereotipo de que las personas atractivas son más felices, exitosas y capaces de actuar como motivación, pero también como lastre. La necesidad o inquietud por responder a unos estándares puede hacernos mejores, pero también elevar la presión que cargamos sobre nuestros hombros. 

Aparte de eso, existe un efecto que impide a las personas atractivas aprovechar el feedback positivo que llega de los demás. Cuando alguien muy atractivo físicamente recibe una retroalimentación positiva por otra faceta, como su éxito o su personalidad, es posible que descarten este feedback por no considerarlo sincero. De este modo, la ambigüedad que perciben en esa retroalimentación positiva puede ser causa precisamente de una autoestima inestable.

Como se dice de muchos otros procesos inconscientes similares a juzgar con más benevolencia a la gente hermosa, que ocurra sin nuestro consentimiento no quiere decir que sea incontrolable. A día de hoy existen infinidad de herramientas para la introspección y el análisis de nuestros impulsos que permiten dar un trato justo a todo el mundo, con independencia de su imagen.

También es importante recalcar el papel de los medios de comunicación y las redes sociales en la formación de estereotipos de belleza. La belleza tiene mucho de constructo social. El poder de los medios para señalar qué está bien y qué es deseable influye sobre nuestra manera de actuar, pensar y sentir, y puede llegar a ser una carga muy pesada sobre aquellos que no encajan en el molde.

jueves, 15 de abril de 2021

Gelotofobia, el miedo patológico a que se burlen de tí


N DIGITAL     |     2/04/2021 

Miedo a las burlas, a las risas que juzgan, a las miradas que etiquetan, angustia a hacer el ridículo en algún momento y en la situación más insospechada… Podríamos definir la gelotofobia como una forma de vergüenza mucho más patológica que invalida y resta de impulso a la vida. Lo hace hasta el punto de impedir la socialización e incluso de rehuir cualquier forma de relación afectiva. 

Somos conscientes de que en el ámbito de la psicología solemos hablar de muchos tipos de fobias (acrofobia, misofobia, coulrofobia…). Puede incluso que más de uno dude de si todo este tipo de situaciones tienen cabida real en los manuales de diagnóstico. Lo cierto es que sí y la gelofobia suele ser una de las más llamativas. 

El ser humano no solo está hecho de células, piel, tejidos y huesos. Los miedos también forman parte indiscutible de nosotros y, si bien es cierto que muchos son hasta necesarios, algunos pueden limitar nuestra calidad de vida. Este del que vamos a hablar ahora es un claro ejemplo. 

Gelotofobia: definición, síntomas, causas y tratamiento

La gelotofobia puede definirse básicamente como el miedo patológico a que se rían de uno. Es probable que todos lo hayamos experimentado en alguna ocasión. Siempre hay situaciones en las que nos sentimos un poco más expuestos y al poco asoma ese miedo tan conocido, el del temor a ponernos en evidencia ante los demás y que surjan las carcajadas y las burlas. 

Ahora bien, en realidad, la mayoría acabamos lidiando bien con estas situaciones. Tarde o temprano aprendemos que nada es tan satisfactorio como arriesgarnos a llevar a cabo lo que deseamos y si en algún momento surgen risas o críticas, siempre es mejor capearlas y dejarlas pasar. Sin embargo, hay quien alza muros y rehúye cualquier situación en la que pueda sentirse vulnerable a ojos de los demás.

Estudios como los realizados por el doctor Michael Tize, uno de los grandes expertos en el estudio de la gelotofobia, nos dicen que los gelotofóbicos temen de manera casi obsesiva a que otros los examinen en busca de signos de su ridiculez. En efecto, como bien podemos deducir, este tipo de fobia puede alcanzar en ocasiones, cierta tendencia paranoide. 

¿Qué síntomas presenta?

El doctor Wilbald Ruch de la Universidad de Zurich realizó un exhaustivo trabajo para demostrar que la gelotofobia puede discriminarse, por ejemplo, de las neurosis vinculadas a la simple vergüenza. Estamos ante una realidad más compleja. 

Miedo profundo a hacer el ridículo. 

Angustia a que personas conocidas y desconocidas se rían de la persona. 

Esfuerzo por ser discretos y pasar desapercibidos en todo momento. Lo que suele conseguir lo opuesto: llamar más la atención en muchos casos. 

Timidez extrema, dificultad para establecer relaciones de amistad o afectivas. 

Son muy distantes y fríos. 

Evidencian una sintomatología física relacionada con la ansiedad social: temblores, dolor de estómago, tendencia a ponerse rojo o colorado, sudoración, boca seca, mareos cuando se sienten expuestos… 

Petrificación de la mímica, movimientos de cuerpo torpes y poco hábiles.

Autovaloración muy crítica con respecto a uno mismo en casi cualquier detalle. 

Causas asociadas a la gelotofobia

El doctor Michael Tize es una de las figuras que más ha analizado esta condición en la población general. Esto le ha permitido recopilar datos interesantes para trazar casi con exactitud este tipo de fobia. Así, entre los disparadores o causas que promueven este tipo de fobia están los siguientes: 

Vivencias traumáticas en la infancia: educación autoritaria, desprecio parental, burlas constantes de los progenitores hacia el niño, haber recibido un trato emocionalmente frío en la niñez…

Haber sufrido acoso en la escuela y en el instituto. En efecto, el bullying también suele ser una causa común de la gelotofobia.

Diagnóstico y tratamiento

A la hora de diagnosticar esta condición clínica es importante diferenciarla de otros trastornos. No debe ajustarse, por ejemplo, con los criterios de trastornos como la personalidad evitativa o el trastorno esquizoide. 

Así y por lo general, es muy común encontrar patrones muy semejantes en la gelotofobia que hacen más fácil su identificación, como son los traumas antes citados y la clásica imagen del síndrome de pinocho (rigidez muscular, torpeza, mirada esquiva…). 

Así, y una vez identificada este tipo de fobia, se procede a la intervención y por término medio se suele seguirse el siguiente enfoque: 

Terapia cognitivo-conductual para trabajar los pensamientos, actitudes, emociones, comportamientos… 

Potenciación de la autoestima. Es recurrente que los gelotofóbicos tiengan una concepción errónea sobre su potencial, valías y características.

Desarrollo de habilidades sociales. 

Trabajar la actitud que tienen hacia la risa (la consideran amenazante y negativa).

Trabajar con ellos el peso de los traumas del pasado. Este es sin duda, un pilar clave en la terapia para este tipo de fobia. 

Para concluir solo cabe destacar un detalle. Algo que se incide en este tipo realidad es que no estamos ni mucho menos ante una enfermedad. Se trata de un tipo de personalidad, de rasgo que limita gravemente la capacidad de ser feliz a la persona que lo sufre. Aunque afortunadamente existe tratamiento y es efectivo.