domingo, 29 de agosto de 2021

Qué es la "mentalidad de la paradoja" y por qué puede ser clave para lograr el éxito


Loizos Heracleous y David Robson     |     BBC Future     |     27/11/2020

La vida laboral a menudo implica un tira y afloja entre diversas exigencias contradictorias.

Los médicos y enfermeras deben brindar atención médica de la más alta calidad al menor costo; los músicos quieren mantener su integridad artística y al mismo tiempo ganar dinero. Un maestro tiene que imponer una disciplina dura por el bien de la clase: ser "cruel para ser amable".

Ser arrastrado en dos direcciones diferentes, simultáneamente, aparentemente solo debería crear tensión y estrés. Sin embargo, algunas investigaciones interesantes y contraintuitivas indican que estos conflictos a menudo pueden favorecernos. 

Con distintos estudios, psicólogos y científicos, se ha descubierto que las personas que aprenden a aceptar, en lugar de rechazar, demandas opuestas, muestran una mayor creatividad, flexibilidad y productividad.

Las restricciones duales, en realidad, mejoran su desempeño. 

Los investigadores llaman a esto la "mentalidad de la paradoja" y nunca es tarde para comenzar a cultivarla. 

Aunque este concepto puede parecer contraintuitivo, está inspirado en una larga historia de investigaciones que muestran que la contemplación de aparentes contradicciones puede romper nuestras ideas preconcebidas, ofreciéndonos formas completamente nuevas de ver un problema.

La tensión generada por la reflexión sobre ideas paradójicas estimula el pensamiento no convencional. 

Albert Rothenberg, un psiquiatra de la Universidad de Harvard, fue uno de los primeros en investigar esta idea formalmente, realizando un estudio en 1996 sobre genios reconocidos.

Al entrevistar a 22 premios Nobel y analizar relatos históricos de científicos fallecidos que cambiaron el mundo, descubrió que cada pensador revolucionario había dedicado un tiempo considerable a "concebir activamente y de forma simultánea múltiples opuestos o antítesis". 

Einstein, por ejemplo, contempló cómo un objeto podría estar en reposo y en movimiento dependiendo de la posición del observador, una consideración que finalmente condujo a su teoría de la relatividad. 

Para reconciliar las formas en que la energía actuaba como ondas y partículas, el físico danés Niels Bohrtried señalaba que existían simultáneamente, aunque no se podían observar juntas.

Este línea de pensamiento finalmente inspiró una nueva y sorprendente comprensión de la mecánica cuántica. 

Además de estos científicos, Rothenberg ha examinado las biografías de muchos escritores premiados y ha demostrado que su creatividad también suele ser provocada por la contemplación de ideas irreconciliables. 

Tomemos al dramaturgo Eugene O'Neill. Rothenberg señala que el drama de The Iceman Cometh surgió de los deseos contradictorios de uno de los personajes de que su esposa le fuera fiel e infiel al mismo tiempo. 

El poder del conflicto

La mayoría de nosotros no tenemos el genio de Einstein u O'Neill, por supuesto, pero una serie de estudios han demostrado que la "cognición paradójica" también puede ayudar a pensadores con una mente promedio a resolver problemas cotidianos y a las organizaciones a mejorar su desempeño.

En uno de los primeros estudios, Ella Miron-Spektor, profesora asociada de comportamiento organizacional en la escuela de negocios INSEAD, y su equipo pidieron a los participantes que escribieran tres declaraciones paradójicas y se les dijo que estas podían ser tan banales como la idea de que "sentarse puede ser más agotador que caminar". 

Simplemente tenían que enumerar cualquier pensamiento que fuera "aparentemente contradictorio pero, sin embargo, posiblemente cierto". Luego les sometieron a dos de las pruebas estándar de creatividad de la psicología. 

La primera fue la "prueba de asociación remota", que requiere que los participantes encuentren una palabra común que vincule tres alternativas diferentes. ¿Qué vincula "dolor, hombro, sudor"?, por ejemplo.

La respuesta es frío y si la adivinaste, has podido detectar las conexiones ocultas entre diversas ideas, lo que se considera esencial para muchas formas de pensamiento creativo. 

La segunda prueba es conocida como el "problema de las velas".

A los participantes se les mostró una imagen que contenía varios objetos sobre una mesa: una vela, un paquete de fósforos y una caja de tachuelas, todos ellos junto a una pared de cartón. Luego, se les dieron tres minutos para averiguar cómo colocar en la pared la vela para que esta se quemara correctamente pero no goteara cera sobre la mesa o el piso, utilizando solo los materiales proporcionados.

La respuesta aceptada es vaciar la caja, colocar la vela dentro y luego clavar la caja en la pared. Pero la mayoría de los participantes no consideraron que la caja en sí podía ser un material útil, por lo que se quedaron completamente perplejos en busca de una solución.

Miron-Spektor descubrió que los participantes a los que se les había pedido que consideraran las declaraciones paradójicas tendían a desempeñarse mucho mejor en ambas tareas, en comparación con un grupo de control que simplemente había anotado tres declaraciones "interesantes".

El 35% de los pensadores paradójicos encontraron la solución correcta al problema de la vela, en comparación con solo el 21% del grupo de control, una gran diferencia después de una preparación tan simple.

Aunque las declaraciones paradójicas de los participantes no estaban directamente relacionadas con la tarea en sí, la contemplación de las ideas contradictorias parecía haber liberado su pensamiento de sus limitaciones habituales, lo que significa que estaban en mejores condiciones de pensar "fuera de la caja" (o, en este caso, dentro de ella). 

En el mismo artículo, Miron-Spektor demostró que esto también ocurre cuando consideramos las metas aparentemente paradójicas que se encuentran en muchos trabajos.

Las personas a las que se les pidió que reflexionaran sobre los requisitos duales (y aparentemente opuestos) de minimizar los costos y maximizar la innovación fueron posteriormente más creativas que aquellas que solo consideraron un objetivo u otro: de alguna manera, las demandas contradictorias alimentaron su pensamiento.

La mentalidad de la paradoja

Un estudio más reciente, publicado por Miron-Spektor y sus colegas en 2017, ha examinado los beneficios de la cognición paradójica en el lugar de trabajo de un gran fabricante de productos de consumo.

El equipo de investigación sospechaba que la respuesta dependería de las habilidades y actitudes de cada empleado, por lo que primero diseñaron un cuestionario para medir la "mentalidad de paradoja".

En primer lugar, se pidió a los participantes que calificaran declaraciones sobre su disposición a aceptar contradicciones como:

  • Cuando considero perspectivas conflictivas, obtengo una mejor comprensión de un problema
  • Me siento cómodo trabajando en tareas que se contradicen entre sí
  • Me siento inspirado cuando me doy cuenta de que dos opuestos pueden ser verdad

También se pidió a los participantes que describieran la frecuencia con la que experimentaron "escasez de recursos" en el trabajo (la necesidad de lograr un alto desempeño disponiendo de tiempo o recursos económicos limitados). Sus supervisores, mientras tanto, tuvieron que calificar su desempeño e innovación dentro del rol.

El estudio encontró que la mentalidad de paradoja del empleado tenía una gran influencia en su capacidad para hacer frente a las demandas. Para las personas que obtuvieron puntajes altos, el desafío de lidiar con recursos limitados fue estimulante e inspirador; y su desempeño mejoró bajo la tensión, por lo que encontraron nuevas y mejores soluciones a los problemas en su trabajo.

Aquellos sin la mentalidad de la paradoja, por el contrario, tendían a desmoronarse y luchaban por mantener su desempeño cuando los recursos eran escasos. 

Estos descubrimientos pueden ser especialmente importantes para los líderes pues hay evidencia de que la mentalidad de paradoja de un gerente influye en la capacidad de innovación de todo su equipo. Las empresas e instituciones que adoptan estrategias paradójicas tienden a superar a sus competidores.

Los estudios de Toyota Motor Corporation han encontrado que ciertas paradojas abundan en su cultura corporativa, incluyendo los objetivos duales de mantener la estabilidad y al mismo tiempo el fomento del cambio de forma constante. (Como dijo el ex presidente de esa empresa Hiroshi Okuda, "reformar el negocio cuando el negocio va bien").

Esto ha resultado en un sistema de producción ajustada extremadamente eficiente que otros intentan emular. La empresa también es clasificada como una de las marcas más confiables y tiene los ingresos más altos que cualquier fabricante de automóviles en el mundo.

Apple, mientras tanto, es bien conocida por la innovación y la calidad del diseño, pero pocos son conscientes de la extrema eficiencia de sus operaciones. Estos objetivos combinados han permitido a Apple ser la empresa más valiosa del mundo con una capitalización de mercado de casi US$2 billones. 

Chispas creativas

¿Cómo podemos capitalizar este conocimiento? Un paso obvio, inspirado por el estudio inicial de Miron-Spektor, sería simplemente anotar cualquier paradoja que se encuentre y proponerse contemplarlas antes de comenzar a resolver problemas. Si estás mentalmente atascado, podrías investigar más a fondo las paradojas que inspiraron a científicos como Einstein y Bohr. 

La filosofía griega también está llena de ideas paradójicas que pueden hacer fluir tu creatividad. 

Es posible que tu propio trabajo ya contenga muchos objetivos contradictorios que podrían inspirar una cognición paradójica. En el pasado, es posible que hayas asumido que necesitas sacrificar uno por el otro, pero si deseas cultivar la mentalidad de la paradoja, es posible que dediques un poco más de tiempo a considerar las formas en las que puedes perseguir ambos, simultáneamente.

En lugar de ver los conflictos potenciales como algo que debe evitarse, puedes comenzar a ver las demandas en competencia como una oportunidad de crecimiento y una fuente de motivación. (Y si no hay presiones externas, podrías crear las tuyas propias, preguntándote, por ejemplo, cómo podrías aumentar la eficiencia y precisión de tu desempeño en una tarea en particular, aunque solo sea para un ejercicio de pensamiento paradójico). 

No habrá una solución inmediata, pero el mero hecho de pensar en la posibilidad de reconciliar esos problemas aún podría lubricar tu mente para favorecer una mayor innovación.

La perspectiva de aceptar deliberadamente demandas contradictorias puede parecer ardua, pero los investigadores chinos han demostrado recientemente que las personas con esta mentalidad también obtienen una mayor satisfacción. Aparentemente, hay un placer en reconciliar dos objetivos opuestos, siempre que se tenga la mentalidad adecuada.

¿Impulsar tu innovación y éxito, mientras te diviertes más en el trabajo? Esa una paradoja que ciertamente vale la pena aceptar. 

viernes, 27 de agosto de 2021

Las amistades: Enriquecen tu vida y mejoran tu salud


Escrito por el personal de MAYO CLINIC     |     24/08/2019

Descubre la conexión entre la salud y la amistad, y cómo promover y mantener amistades saludables. 

Las amistades pueden tener un mayor impacto en tu salud y tu bienestar, pero no siempre es fácil iniciarlas o mantenerlas. Entiende cuál es la importancia de las amistades en tu vida, y qué puedes hacer para cultivarlas y fomentarlas. 

¿Cuáles son los beneficios de las amistades?

Los buenos amigos son buenos para tu salud. Los amigos pueden ayudarte a celebrar los buenos momentos y apoyarte en los malos. Los amigos pueden prevenir la soledad y también darte una oportunidad para ofrecer una compañía que necesiten. Los amigos también pueden:

·        Aumentar tu sentido de pertenencia y de propósito

·        Aumentar tu felicidad y reducir tu estrés

·        Mejorar tu confianza en ti mismo y tu autoestima

·        Ayudarte a enfrentar traumas, como un divorcio, una enfermedad grave, la pérdida de trabajo o la muerte de un ser querido

·        Animarte a cambiar o a evitar hábitos poco sanos en tu vida, como beber demasiado o no hacer ejercicio

Los amigos también tienen un papel significativo en promover tu buena salud en general. Los adultos con un apoyo social fuerte tienen un riesgo reducido de problemas de salud importantes, como depresión, alta presión arterial, y un índice de masa corporal poco sano. Los estudios han encontrado que es probable que los adultos mayores con una vida social activa vivan más que sus pares con menos conexiones.

¿Por qué es que a veces es difícil hacer amigos o mantener amistades?

Muchos adultos encuentran que es difícil hacer nuevas amistades o mantener las existentes. Las amistades pueden estar en segundo lugar con respecto a otras prioridades, como el trabajo, o cuidar de los niños o a los padres que están envejeciendo. Tus amigos y tú quizás se hayan apartado por cambios en sus vidas o intereses. O quizás te hayas mudado a una nueva comunidad y todavía no has encontrado la manera de conocer gente. 

Hacer nuevas amistades o mantenerlas exige esfuerzo. Pero el placer y el confort que la amistad ofrece hace que la inversión valga la pena. 

¿Qué número de amigos es saludable?

La calidad cuenta más que la cantidad. Mientras que es una buena idea cultivar una red diversa de amigos y conocidos, también quizás quieras tener una relación más estrecha con unos pocos amigos íntimos que estarán contigo en las buenas y en las malas.

¿Cuáles son algunas maneras para conocer a gente nueva?

Es posible que no hayas notado a amigos potenciales que ya están en tu red social. Piensa en aquellas personas con quienes hayas tenido contacto — aún muy casual — y que te dejaron con una impresión positiva. 

Puedes encontrar amigos entre las personas con quienes:

·        Has trabajado o tomado clases

·        Has sido amigo en el pasado, pero perdiste contacto

·        Has disfrutado al conversar en reuniones sociales

·        Compartes lazos de familia

Si hay cualquier persona que recuerdes como alguien a quien te gustaría conocer mejor, inicia el contacto. Pídele a amigos o conocidos en común que te den la información de contacto de esta persona, o — mejor aún — que te la vuelvan a presentar con un texto, correo electrónico, o visita en persona. Invítala a tomar un café o a almorzar.

Para conocer a gente nueva que podrán convertirse en amigos tienes que ir a lugares donde se reúne la gente. No te limites a una única estrategia para conocer gente. Cuanto más amplias sean tus miras, más grande será tu probabilidad de éxito.

La persistencia también tiene importancia. Toma la iniciativa sin esperar a que antes te hagan invitaciones, y sigue intentando. Quizás tengas que sugerir planes varias veces antes de saber si tu interés en un nuevo amigo es mutuo. 

Por ejemplo, intenta con varias de estas ideas:

·        Asiste a eventos en la comunidad. Busca grupos o clubes que se enfoquen en un interés o un pasatiempo que compartas. Estos grupos con frecuencia aparecen en el periódico o en carteleras en la comunidad. También hay muchos sitios web que te ayudan a conectarte con amigos nuevo en tu vecindario o tu ciudad. Haz una búsqueda en Google con palabras como [tu ciudad] + redes sociales, o [tu vecindario] + reuniones.


·        Trabajo voluntario. Ofrece tu tiempo o tu talento en un hospital, una iglesia o templo, un museo, centro comunitario, grupo de beneficencia u otra organización. Puedes lograr conexiones muy sólidas cuando trabajas con personas con las cuales compartes intereses.

·         Invita y acepta invitaciones. Invita a un amigo para tomar café o para almorzar. Cuando te inviten a una reunión social, acepta. Ponte en contacto con alguien que recientemente te invitó a una actividad, y devuélvele el favor.

·        Descubre un nuevo interés. Toma un curso en una universidad o universidad comunitaria para conocer a otras personas que tengan intereses similares. Únete a una clase en el gimnasio local, el centro para adultos mayores, o un gimnasio de la comunidad.

·        Únete a una comunidad religiosa. Aprovecha las actividades especiales y los eventos para conocerse para los nuevos miembros.

·        Da una caminata. Pasa tiempo afuera con tus hijos o tus mascotas. Habla con los vecinos que también estén afuera, o ve a un parque popular e inicia conversaciones allí.

Por sobre todo, continúa siendo una persona positiva. Quizás no te hagas amigo de cada persona que conozcas, pero mantener una actitud amistosa puede ayudarte a mejorar las relaciones en tu vida y plantar las semillas de amistad con nuevos conocidos. 

¿Cómo afectan las amistades los medios sociales?

Unirte a un grupo de chat o una comunidad en línea puede ayudarte a hacer o mantener conexiones y a aliviar la soledad. Pero la investigación sugiere que el uso de sitios de redes sociales no se transfiere necesariamente a una mayor red fuera de la computadora o a relaciones más cercanas con los miembros de la red cuando no estás en línea. Además, recuerda tener cuidado al compartir información personal u organizar una actividad con alguien a quien sólo conoces en línea. 

¿Cómo puedo cultivar mis amistades?

Formar y mantener amistades saludables implica dar y recibir. Algunas veces eres tú quien da apoyo, y otras veces eres quien lo recibe. Dejarles saber a tus amigos que te importan y que los aprecias puede ayudar a fortalecer tu lazo afectivo. Es tan importante que seas tú un buen amigo, como que te rodees de buenos amigos. 

Para cultivar tus amistades:
·        Sé amable. Este comportamiento tan básico, en que se hacía énfasis durante la infancia sigue siendo el centro de las relaciones adultas exitosas. Piensa en la amistad como una cuenta bancaria emocional. Cada acto bondadoso y cada expresión de gratitud son depósitos en esta cuenta, mientras que las críticas y la negatividad quitan fondos.
·        Escucha. Pregunta qué está pasando en la vida de tus amigos. Déjale saber a la otra persona que estás prestando mucha atención usando contacto visual, lenguaje corporal, y breves comentarios ocasionales, como ser "Eso parece divertido". Cuando tus amigos comparten detalles de tiempos o experiencias difíciles, sé comprensivo, pero no ofrezcas consejos a no ser que ellos te lo pidan.
·        Comparte. Forma relaciones íntimas con tus amigos compartiendo lo que piensas y sientes. Estar dispuesto a hablar sobre experiencias personales y tus preocupaciones demuestra que tus amigos tienen un lugar especial en tu vida, y hace que tu conexión sea más profunda.
·        Muestra que te pueden tener confianza. Ser responsable, confiable, y mostrar que se puede depender de ti son esenciales para formar amistades fuertes. No faltes a los compromisos, y llega a tiempo. Cumple con las promesas que les hayas hecho a tus amigos. Cuando tus amigos comparten información confidencial, no la divulgues.
·        Trata de estar disponible. Hacer que una amistad sea íntima lleva tiempo — para todos. Haz un esfuerzo para ver a tus nuevos amigos de forma regular, y para saber de ellos entre las reuniones. Quizás te sientas incómodo las primeras veces que hables por teléfono o que te reúnas con ellos, pero probablemente este sentimiento desaparezca al estar más cómodos unos con otros.
·        Controla tus nervios con consciencia plena. Quizás encuentres que imaginas lo peor que pueda pasar en situaciones sociales, y te atraiga la idea de quedarte en casa. Usa ejercicios de consciencia plena para cambiar la manera en que piensas. Cada vez que imagines lo peor, presta atención a la frecuencia con que efectivamente se producen las situaciones que te avergüenzan y que temes. Quizás te des cuenta de que los escenarios que te dan miedo generalmente no ocurren.
 
Cuando se presenten situaciones que te causan vergüenza, recuerda que estos sentimientos van a desaparecer y que puedes hacerles frente hasta que lo hagan.
 
El yoga y otras prácticas para relajar cuerpo y mente también pueden reducir tu ansiedad y ayudarte a enfrentar situaciones que te hagan sentir nervioso.
 
Recuerda, nunca es demasiado tarde para hacer nuevas amistades ni para volver a conectarte con viejos amigos. Invertir el tiempo en hacer amigos y en fortalecer tus amistades puede dar como resultado una mejor salud y una mejor perspectiva en el futuro.
  

miércoles, 25 de agosto de 2021

Cómo el miedo a la enfermedad covid-19 está cambiando nuestra psicología


 REDACCIÓN de BBC NEWS MUNDO    |     06/05/2021                     

Es muy extraño que la amenaza de una enfermedad ocupe gran parte de nuestro pensamiento, como sucede en estos días.

Durante semanas, casi todos los medios tienen historias sobre la pandemia del nuevo coronavirus. Los programas de radio y televisión tienen cobertura ininterrumpida sobre las últimas cifras de muerte y, dependiendo de a quién sigas, las plataformas de redes sociales están llenas de estadísticas aterradoras, consejos prácticos o humor negro.

Este bombardeo constante de información puede provocar una mayor ansiedad, con efectos inmediatos en nuestra salud mental. Pero el sentimiento constante de amenaza puede tener otros efectos más traicioneros en nuestra psicología.

 

Debido a algunas respuestas a las enfermedades que fueron evolucionando con los siglos, el miedo al contagio nos lleva a ser más conformistas y primitivos, y menos receptivos a la excentricidad.

Los recientes informes de aumento de xenofobia y racismo pueden ser el primer signo de esto, pero si las predicciones de la investigación científica son correctas, pueden reflejar cambios sociales y psicológicos mucho más profundos.

 

Sistema inmunológico conductual

Como gran parte de la psicología humana, estas respuestas a la enfermedad deben entenderse en el contexto de la prehistoria.

 

Antes del nacimiento de la medicina moderna, es muy probable que las enfermedades infecciosas fueran una de las mayores amenazas para nuestra supervivencia.

El sistema inmune tiene algunos mecanismos sorprendentes para cazar y matar a esos invasores patógenos.

Desafortunadamente, estas reacciones nos dejan sintiéndonos con sueño y sin energía, lo que significa que nuestros antepasados enfermos no habrían podido realizar actividades esenciales, como la caza, la recolección o la crianza de los hijos.

 

El aumento de la temperatura corporal durante la fiebre, por ejemplo, es esencial para una respuesta inmune efectiva, pero esto resulta en un incremento del 13 % en el consumo de energía del cuerpo. Y cuando la comida escaseaba, eso habría sido una carga seria.

 

Enfermarse y permitir que este maravilloso sistema inmunológico funcione es realmente costoso”, dice Mark Schaller de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver, Canadá.

Por lo tanto, cualquier cosa que reduzca el riesgo de infección en primer lugar debería haber ofrecido una clara ventaja de supervivencia.

Por esta razón, desarrollamos un conjunto de respuestas psicológicas inconscientes, que Schaller ha denominado el “sistema inmunológico de conducta”, para que actúen como una primera línea de defensa con el objetivo de reducir nuestro contacto con posibles patógenos.

 

La respuesta del sentido del gusto es uno de los componentes más obvios del sistema inmunitario de conducta.

 

Cuando rechazamos cosas que huelen mal o alimentos que creemos que no están limpios, intentamos instintivamente evitar el posible contagio.

La mera sugerencia de que ya hemos comido algo podrido puede llevarnos a vomitar, expulsando la comida antes de que la infección haya tenido la oportunidad de alojarse.

Investigaciones científicas sugieren también que tendemos a recordar más fuertemente el material que desencadena el asco, lo que nos permite recordar (y evitar) las situaciones que podrían ponernos en riesgo de enfermedad más adelante.

 

Dado que los humanos son una especie social que evolucionó para vivir en grandes grupos, el sistema inmunitario de conducta también modificó las interacciones con las personas para minimizar la propagación de una enfermedad, lo que condujo a una especie de distanciamiento social instintivo.

 

 “El sistema inmunológico de conducta funciona con una lógica de ‘más vale prevenir que curar’”, dice Lene Aarøe, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca.

 

Conformarse o irse

Varios experimentos han demostrado que nos volvemos más conformistas y respetuosos de las convenciones cuando sentimos la amenaza de una enfermedad. Uno de ellos fue llevado a cabo por Schaller.

El especialista primero preparó a los participantes para que se sintieran amenazados por una infección, pidiéndoles que describieran un momento en que habían estado enfermos anteriormente y luego les dio varias pruebas para medir su tendencia a conformarse.

En una de ellas, propuso a los estudiantes un cambio en el sistema de calificación de la universidad y ellos debían votar colocando un centavo en un frasco marcado con la leyenda “de acuerdo” o “en desacuerdo”.

Una mayor sensibilidad a la enfermedad llevó a los participantes a seguir a la mayoría y colocar su centavo en el frasco con la mayor cantidad de monedas. Fueron influenciados por la popularidad en lugar de ir contra la corriente con su propia opinión.

 

Varios experimentos han demostrado que nos volvemos más conformistas y respetuosos de las convenciones cuando sentimos la amenaza de una enfermedad. Uno de ellos fue llevado a cabo por Schaller con individuos que tenían menos probabilidades de sentir afinidad con las personas “creativas” o “artísticas”.

En los cuestionarios también es más probable que estén de acuerdo con declaraciones como “romper las normas sociales puede tener consecuencias nocivas e involuntarias”.

Es posible que esos resultados parezcan bastante distantes de lo que vemos hoy en la televisión y la cobertura en línea de las noticias.

 

Pero los investigadores de la Universidad de Hong Kong también evaluaron a personas exponiéndolas a escenas de las películas Epidemia o Estallido (Outbreak), que podrían parecerse más a algunos de los informes periodísticos actuales.

Las imágenes alusivas de una pandemia los llevaron a valorar la conformidad y la obediencia sobre la excentricidad o la rebelión.

 

Vigilancia moral

¿Por qué el sistema inmunológico de conducta cambiaría nuestro pensamiento de esta manera?

Schaller argumenta que muchas de nuestras reglas sociales tácitas, como las formas en que podemos y no podemos preparar alimentos, la cantidad de contacto social que se acepta y no se acepta, o cómo deshacerse de los desechos humanos, pueden ayudar a reducir el riesgo de infección.

“A lo largo de gran parte de la historia humana, muchas normas y rituales cumplen esta función de mantener a raya las enfermedades”, asegura Schaller.

“Las personas que se ajustan a esas normas prestaron servicios de salud pública, y las personas que violaron esas normas no solo se pusieron en riesgo, sino que también afectaron a otros”.

 

Como resultado, es beneficioso ser más respetuoso con la convención ante un brote contagioso.

La misma lógica puede explicar por qué nos volvemos más vigilantes moralmente en un brote.

 

Los estudios demostraron que cuando tememos al contagio, tendemos a ser más severos cuando juzgamos un incumplimiento de lealtad (como un empleado que habla mal de su empresa) o cuando vemos a alguien que no respeta a una autoridad (como un juez).

 

Incluso los recordatorios extremadamente sutiles sobre la enfermedad pueden dar forma a nuestros comportamientos y actitudes.

Simplemente pedirle a la gente que se pare junto a un desinfectante de manos provocó que los participantes de un estudio expresaran actitudes más conservadoras asociadas con un mayor respeto por la tradición y la convención.

 

- Miedo a los extraños

Además de convertirnos en jueces más estrictos entre las personas dentro de nuestro grupo social, la amenaza de enfermedad también puede hacernos desconfiar más de los extraños.

Tanto en los perfiles de internet como en las reuniones cara a cara, Natsumi Sawada, de la Universidad McGill, en Canadá, descubrió que formamos peores primeras impresiones de otras personas si nos sentimos vulnerables a una enfermedad.

 

Otras investigaciones demostraron que las personas convencionalmente menos atractivas son juzgadas negativamente, tal vez porque confundimos sus características con un signo de mala salud.

Nuestra mayor desconfianza y sospecha también dará forma a nuestras respuestas a personas de diferentes orígenes culturales.

En el pasado, las personas fuera de nuestro grupo pueden haber sido menos propensas a observar las normas prescriptivas específicas que estaban destinadas a proteger a la población de la infección, por lo que temíamos que, sin saberlo o deliberadamente, propagarían la enfermedad.

Pero hoy puede provocar prejuicios y xenofobia.

 

Aarøe, por ejemplo, descubrió que el miedo a la enfermedad puede influir en las actitudes de las personas hacia la inmigración.

La investigadora enfatiza en que esto es parte del enfoque de “mejor prevenir que lamentar” del sistema inmunológico de conducta.

“Es una interpretación errónea” de señales irrelevantes que ocurre “cuando la mente evolucionada se encuentra con el multiculturalismo y la diversidad étnica de los tiempos modernos, que no fue un fenómeno recurrente durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva”, explica.

 

Lidiando con covid-19

La influencia del sistema inmunológico de conducta varía de un individuo a otro. No todos se verán afectados en el mismo grado.

“Algunas personas tienen un sistema inmune conductual particularmente sensible que les hace reaccionar con demasiada intensidad a las cosas que interpretan como un posible riesgo de infección”, detalla Aarøe.

Según varias investigaciones, esas personas ya eran más respetuosas de las normas sociales y más desconfiadas de los extraños que la persona promedio, y una mayor amenaza de una enfermedad simplemente endurece sus posiciones.

 

Todavía no tenemos datos concretos sobre las formas en que el brote de coronavirus está cambiando nuestras mentes, pero la teoría del sistema inmunológico de conducta ciertamente sugeriría que es probable.

 

Yoel Inbar, de la Universidad de Toronto, argumenta que sería un cambio relativamente moderado en la opinión general de la población, en lugar de una gran sacudida en las actitudes sociales.

El especialista encontró evidencia de cambio social durante la epidemia de ébola de 2014, que estuvo muy presente de las noticias internacionales.

 

“Los efectos más profundos pueden no tener nada que ver con (el sistema inmunológico de conducta), sino más directamente con la percepción de qué tan bien los funcionarios del Gobierno responden o no a la situación”, dice.

 

Vale la pena considerar cómo estos cambios psicológicos influyen en nuestras propias reacciones personales al coronavirus. 

Ya sea que expresemos una opinión conformista, juzguemos el comportamiento de otro o intentemos comprender el valor de las diferentes políticas de contención, podríamos preguntarnos si nuestros pensamientos son realmente el resultado de un razonamiento racional, o si podrían haber sido moldeados por una respuesta antigua que evolucionó milenios antes del descubrimiento de la teoría de los gérmenes.