lunes, 6 de septiembre de 2021

7 tips emocionales para una vuelta al cole cálida

  

ANABEL DE LA CRUZ SÁNCHEZ  |Vitaliza Psicología de la Salud-Psicología y Mente   |    31/08/2021

Consejos para ponérselo fácil a los pequeños en los días de vuelta a la escuela.


Estos días llega la cuenta atrás para muchos niños y niñas.


Las emociones fluyen en diferentes corrientes, navegando entre la alegría por volver a ver a los amigos y amigas, la pereza por retomar madrugones y la tristeza por dejar atrás unos días de disfrute y descanso junto a la familia.

 

¿Cómo propiciar una vuelta al cole cálida?

 

Para muchos niños y niñas, la vuelta al cole no siempre es fácil; por ello, os dejamos a continuación una serie de recomendaciones que pueden ayudarnos a la adaptación de nuestros hijos e hijas.

 

Para familias... 

Estos son los consejos e ideas clave a tener en cuenta por padres y madres para ponérselo fácil a los pequeños.

 

1. Conexión

Hablar con ellos sobre cómo se sienten ante el comienzo de curso (para ello podemos emplear dibujos, juegos, canciones), calmando su malestar en caso de que exista miedo, rabia o ansiedad, sin minimizar o quitarle importancia, y ayudándoles a integrar esa emoción a través de la transmisión por parte del adulto de comprensión y seguridad.

 

2. Anticipación 

Visitar la escuela días antes del comienzo, tratar de propiciar un encuentro previo en el parque con niños que van a pertenecer a su aula, explicar a través de muñecos o imágenes, o hacer un viaje imaginario hacia la escuela; puede ayudar a dotar de confianza a los menores en su comienzo.

 

3. Cooperación 

Para que nuestros hijos sientan que se les tiene en cuenta, que su opinión y colaboración es importante para nosotros hacerles partícipes en los preparativos del material escolar, acompañándonos a comprar y siempre que sea posible, eligiendo en base a sus gustos. Esto fortalecerá la creación de una expectativa positiva hacia la vuelta al cole.

 

4. Acompañamiento con serenidad y calma

Evitar prisas y ansiedad por parte de los padres a la hora de acudir al colegio, tomando conciencia del momento presente y estando al lado de nuestros hijos, escuchando lo que nos cuentan o ayudando a poner palabras a los que están viviendo, siempre siendo conscientes que transmitimos seguridad y no “me tengo que ir”. Este momento es muy importante, para que los primeros pasos de nuestros hijos/as hacia la escuela, se den con aplomo y serenidad.

 

Para el profesorado...

El profesorado también puede ayudar con muchas acciones a recibir a sus alumnos con y desde el corazón, propiciando emociones agradables y positivas sobre el reencuentro. Para ello, nuestras sugerencias son las siguientes.

 

1. Comunicación previa

Cualquier toma de contacto con el alumnado, días antes de empezar, que vaya cargado de emocionalidad, transmitiendo acogida y seguridad, puede ayudar a que los niños y niñas acudan a clase más confiados.

 

Una video llamada, email o por ejemplo, la idea que tuvo la profesora de mi hija, Bakarne Robles, con esta postal a domicilio, cargada de cariño e imágenes, pueden llenar de ilusión y de expectativas positivas a los menores.

 

2. Crear puentes entre el hogar y la escuela

Comenzar con una actividad que suponga una continuidad entre la casa y la escuela, como puede ser traer una foto de las vacaciones (ejemplo que podéis ver en la postal previa), o un objeto que recuerde dónde hemos estado (conchas, arena, piedras, libros, etc.), permitirá que la transición sea más fluida.

 

Asimismo, ofrecer a las familias la posibilidad de comunicación previa, en el caso de que consideren la necesidad de transmitir alguna información relevante, siempre ayudará a contextualizar mejor a cada alumno.

 

3. Vaciar la mochila de las emociones

Como docentes, también se activan estados mentales y emocionales en nosotros ante el comienzo de curso. Tomar consciencia nos ayudará a recoger mejor las emociones que traigan los alumnos, ya que como dice Jose María Toro, “la buena educación, tiene mucho de crear lazos y desatar nudos”.

 

Todo ello podemos conseguirlo poniendo en marcha una comunicación afectiva, y transmitiendo un estado emocional (tono de la voz, gestos, ritmo del habla), que denoten compromiso y comprensión, para envolver en un aura de seguridad al alumnado.

viernes, 3 de septiembre de 2021

¡Ojo! Que tus hijos se lleven bien depende mucho de ti: conoce las claves

 

ROCÍO NAVARRO MACÍAS     |     La Vanguardia     |     06/12/2020

Dar un hermano a un niño “para que no esté solo” es uno de los errores de los padres que lastran la relación fraternal. 

 “No te olvides de tu hermano”. Esta fue una de las frases con las que Liam Gallagher respondía a su hermano Noel en su última pelea a través de Twitter. Las disputas llevan enfrentando a los hermanos durante más de 25 años. Estrellas del pop aparte, el resultado de las relaciones fraternales depende de muchos factores. Algunas desembocan en amistades únicas, llenas de amor, y constituyen el pilar sobre el que se sujetarán habilidades sociales futuras. En otros casos, como el de los citados músicos, desencadenan fricciones, distanciamiento o trastornos sociales más severos.

 

“Son también la base de todas las relaciones que tendremos posteriormente. De este vínculo afectivo va a depender la forma de vincularnos con todas las personas que nos rodean: amigos, pareja, compañeros de trabajo, …”, explica Tania García, asesora familiar y autora de los libros Hermanos y Educar sin perder los nervios (Vergara). 

 

Entre todas las circunstancias que afectan al carácter de la relación entre hermanos, la manera en la que los progenitores tratan con ellos es la más determinante. De hecho, son las personas que pueden facilitar que el vínculo sea óptimo o que los lazos no terminen de unirse.

 

“Los hermanos pueden llegar a tener una complicidad incomparable a ninguna otra. Compartir padres, un tipo de crianza, … hace que haya cosas que solo se entiendan entre ellos”, comparte Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez psicólogos. Para permitir que la desarrollen, un acompañamiento emocional saludable y tratar a cada hijo desde su propia individualidad son elementos esenciales en la vida familiar.

 

¿Qué merma la relación entre hermanos?

El papel de los progenitores puede definir el carácter de la relación entre hermanos. “Cuando los adultos no acompañan óptimamente esta relación, aparecen problemas que pueden durar toda la vida”, comparte García. Establecer comparaciones entre hermanos o posicionarse a favor de alguno de ellos, son algunos de los hechos que desencadenan desequilibrios en la relación.

 

Este tipo de actuaciones despiertan en los pequeños emociones como la envidia, los celos o la rivalidad. “Si para comunicarnos con nuestros hijos utilizamos críticas constantes, etiquetas o si nos posicionamos a favor de uno fomentamos su distanciamiento y que su relación no se base en el amor, sino en la competición por la atención de sus padres”, continúa.

 

¿Cómo deben actuar los padres?

Cada uno de los hijos de la familia necesita que los padres le acompañen emocionalmente con la misma intensidad. El hecho de tener hijos para que se nutran entre sí es un error frecuente, según indica García.

“Es esencial entender que, cuando queramos tener otro hijo, debemos hacerlo pensando en el acompañamiento adulto que va a suponer. No en darle un hermano a nuestro hijo o en que no se quede solo. Ellos no tienen esa necesidad, es un patrón adulto adquirido”, añade.

 

Desde esta perspectiva, una de las pautas que favorecen la buena relación entre hijos es atender las necesidades cerebrales de cada uno de ellos. Para que esta circunstancia se cumpla, hay que tener en cuenta el momento de crecimiento en el que se ubica cada pequeño.

 

“Entre los 2 y los 3 años, algunos niños experimentan una temporada crítica y necesitan mucha atención de sus progenitores. Puede ser para validar sus logros o debido a otros factores como el cambio de escuela”, advierte el psicólogo. Si en esa fase aparece un nuevo hermano, los padres deben mantener un interés especial por los progresos del primer hijo para que no surjan desequilibrios emocionales.

 

 “Asimismo, se deben tener en cuenta esas etapas cuando el pequeño empieza a crecer y aparecen los logros evolutivos. El mayor se puede sentir inseguro cuando se alaba al pequeño. Pero hay que ayudar a que encaje este tipo de refuerzos, hacerlo partícipe de ellos, y fijarse en sus propios avances”, continúa.

Mostrar respeto hacia los hijos, acompañarlos, escucharlos y ofrecerles tiempo individual son otras de las bases para que la relación entre hermanos funcione. “Los padres en la crianza deben transmitir coherencia. No podemos decir a los hermanos que se traten bien, que colaboren, que sean solidarios, que compartan, y luego mostrar conductas contrarias a ellas”, expone Domínguez. Si los pequeños deben elegir entre imitar un comportamiento o seguir las pautas que se les indican, harán lo primero.

 

Las claves para conseguir una buena relación fraternal

En la práctica, el acompañamiento, la escucha y la atención individual pasan por seguir los siguientes comportamientos:

 

1.Prestar la misma atención a todos los hermanos. “Para el mayor, que venga un bebé a quedarse sería algo equiparable a que un miembro de la pareja introdujese a un tercero y le dijese al otro que ha venido para quedarse y van llevarse todos muy bien”, establece Domínguez. Por ello, ante la llegada de un nuevo miembro a la familia, debe prestarse una atención especial a quienes ya la conforman.

“Los padres deben tener cuidado con que los otros hermanos no asocien grandes cambios con el hermano pequeño; por ejemplo, que no le quitemos la cuna para el pequeño, no cambiar la habitación, ni meter de forma brusca al pequeño en la habitación. A ellos se les puede hacer un mundo”, explica Domínguez.

 

2. Preparar juntos la llegada del nuevo hermano. “Tenemos que explicarles la llegada de un hermano con mucha amabilidad, respeto y atendiendo todas sus dudas y sus miedos”, señala García. Hacer partícipe a los hijos en la elección del nombre del pequeño o realizar actividades vinculadas con el bebé antes de que nazca, como pintar la tripa de la madre, pueden marcar un inicio positivo en la relación.


3. Preparar el primer encuentro. Que el bebé esté en brazos de la madre cuando los hermanos se conozcan puede ser una conmoción para el primer hijo. “Debemos preparar la llegada del pequeño con orden, y garantizando la máxima atención para el mayor, ya que puede sentirse dolido o desplazado”, aconseja el psicólogo infanto-juvenil. El especialista recomienda que el recién nacido esté en la cunita, porque si está mamando la conmoción puede ser mayor.

 

4. Evitar poner etiquetas. Es un fenómeno que se produce incluso antes de que el segundo hijo llegue a la familia. “Esto ocurre, por ejemplo, cuando se aplican etiquetas como que es el “hermano mayor” y que su comportamiento tiene que ser más maduro. Es algo que solo sirve para distanciarlos desde el inicio, haciendo que estos vínculos no sean saludables”, argumenta García, que también es pedagoga.

 

5. Empatizar con todos. En una familia no deben existir preferencias. “Los padres deben entender a todos los hijos, empatizar con todos, para que se sientan comprendidos”, indica Domínguez.

 

6. Ser un árbitro ante los conflictos. Los conflictos son naturales en la convivencia y deben ser los propios implicados los que los resuelvan por sí mismos. Sin embargo, los menores, en ocasiones, pueden carecer de las herramientas necesarias para solventarlos. 

Si los pequeños no encuentran solución, los progenitores deben intervenir, siempre desde la neutralidad. “En el momento que se detecta que hay algún fallo, ofrecerles un modelaje, ejemplos u opciones de cómo abordar opciones de desacuerdo”, comparte el psicólogo. Pero que sean ellos quienes resuelvan su conflicto.

¿Cúal es la parte más difícil de vivir con una enfermedad mental?

 

TERAPÉUTICA ENALZA        |     25/08/2021     |     Psicología y Mente 

No es fácil vivir con un trastorno. La sociedad sigue arrastrando prejuicio y estigmas.

Hemos observado durante mucho tiempo cómo las personas que no padecen enfermedades mentales se preguntan y cuestionan sobre cuál es la vivencia de un trastorno, y qué hace tan complicada la mejora deseada en las personas que lo padecen. 

Por ello, vamos a dar tres pinceladas sobre las dificultades que se encuentran los y las pacientes cuando tienen que asumir que tienen una enfermedad mental. 

En primer lugar, ser consciente de una enfermedad mental es todo un reto

Al principio, cuando alguien sufre síntomas psicológicos de forma repentina (habitual en los ataques de pánico, la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo o el estrés postraumático), se transita por una etapa de shock psicológico y emocional en la que aparece una cierta confusión.

Durante este periodo la persona irá comprendiendo qué le ocurre exactamente. 

No olvidemos que estas enfermedades no son ni tienen por qué ser crónicas, existen muchos tratamientos que mejoran considerablemente la calidad de vida de las personas con trastornos mentales.

La sensación de rechazo o discriminación social también puede ser un gran obstáculo 

Cuando menciono “sensación”, no hago referencia a que la persona se lo invente, sino que lo vive como real, y esto es importante escucharlo. Evidentemente, si el rechazo es tácito, las complicaciones se agravan y mucho. 

Cualquier persona con enfermedad mental se merece apoyo y cariño, ya que los trastornos representan dificultades y no hacen que alguien sea peor o mejor, de eso ya se encargan las personas, no las enfermedades. 

Vivir con el sentimiento de no merecerse nada mejor por ser quienes son.

“Por culpa de ser tan nerviosa nunca trabajaré en lo que me apasiona”, ”me dejó por aislarme, no me merezco ser amado/a”, “no creo que sea capaz de hacer nada en la vida”. 

Estos pensamientos aparecen muchas veces porque se suele confundir “quién soy”, con “qué me pasa”. Hago mucho hincapié en las primeras sesiones sobre esto, porque marca la diferencia entre trabajar para solucionar problemas internos y recuperar la vida, o tratar de cambiar a la persona para que haga las cosas mejor. Si alguien trata de cambiarse a sí mismo/a, inevitablemente se defenderá, aumentando considerablemente un sufrimiento innecesario.

martes, 31 de agosto de 2021

Nomofòbia, el trastorn que pateixen un 81% dels joves espanyols


AURE FARRAN         |      Diari ARA      |      24/08/2021

La nomofòbia és la por irracional a haver d'estar un període de temps sense telèfon mòbil

Vivim connectats a la xarxa: treballar, anar a comprar, revisar possibles destinacions de vacances, missatges o correus i consultar el temps són algunes de les accions que realitzem cada dia davant de les pantalles. De fet, els espanyols passen una mitjana de 6 hores i 54 minuts al dia utilitzant internet, segons un estudi de Hootsuite i We Are Social. Aquest escenari ha posat sobre la taula nombrosos riscos, sobretot per als usuaris més joves. Dades recents del Centre d'Estudis Especialitzats en Trastorns d'Ansietat mostren que gairebé el 53% dels espanyols pateixen nomofòbia, acrònim de l'expressió anglesa no-mobile-phone phobia, és a dir, la por irracional a haver d'estar un període de temps sense telèfon mòbil. Aquesta xifra s'eleva fins al 81% en el cas dels més joves, d'acord amb un estudi de la companyia OnePoll. 

Davant d'aquesta realitat és especialment rellevant prendre consciència dels nostres comportaments, sobretot davant dels més petits. En nombroses ocasions sentim frases com "És igual que la seva mare" o "Parla com el seu pare", i encara que la genètica sigui en part responsable d'aquestes expressions, el secret són les anomenades neurones mirall, un concepte que neix a Itàlia de mans d'un grup d'investigació de la Universitat de Parma el 1996 i que fa referència a unes cèl·lules nervioses responsables que imitem algunes conductes que veiem en altres persones. 

Els espanyols passen una mitjana de 6 hores i 54 minuts al dia utilitzant internet

Els tres primers anys de vida dels infants són molt importants per al seu desenvolupament posterior, i això inclou l'entorn digital. Un escenari en el qual suspenen la majoria de les famílies, com demostra un estudi publicat a la revista Child Development sobre la quantitat de vegades que el mòbil, l'ordinador o la tauleta interrompen el temps que passen amb els fills. Hi van participar 170 famílies amb almenys una criatura amb una edat mitjana de tres anys, i el 48% van revelar que aquests dispositius interrompen la relació amb els seus fills tres vegades o més a el dia, davant d'un 11% que van assegurar que això mai succeïa. 

Per això, conscients del problema existent i de la falta de cultura digital del nostre país, des de Qustodio –una aplicació multiplataforma creada a Barcelona per al control parental– han elaborat una llista de recomanacions perquè les famílies aconsegueixin que els seus fills tinguin una rutina digital saludable basada en les pròpies referències familiars.


1.      Predicar amb l'exemple és la millor opció. Neurocientífics i psicòlegs afirmen que els menors aprenen les coses de dues maneres: assaig-error i observació. Aquí és on entren en joc les neurones mirall i és la forma com els menors comencen a entendre com interactuar amb l'entorn, basant-se en el que fan els seus referents, en aquest cas els seus pares.

 

2.     Desconnexió digital obligada a casa. Assegurar un temps diari lluny de les pantalles és important, encara que de vegades resulti difícil poder complir aquest propòsit. Des que es va imposar en moltes companyies un model híbrid de teletreball, gairebé 7 de cada 10 espanyols afirmen que atenen trucades de feina fora de l'horari laboral, com mostren les últimes dades facilitades per la plataforma Infojobs. Apagar els dispositius electrònics, respectar els horaris de treball i dedicar més temps a altres activitats a l'aire lliure pot influir beneficiosament en els nostres fills.

 

3.     Tic-tac, tic-tac... Gestionar els temps. Segons dades de Qustodio, el 37% de les famílies no estableixen un límit horari a l'ús de les pantalles a la llar. L'anàlisi de la plataforma sobre el consum digital dels menors ja alertava de l'augment excessiu del temps d'ús, que ha crescut un 76% en xarxes socials, un 49% en aplicacions de comunicació, un 25% en plataformes de vídeo en línia i un 23% en videojocs. I és que els més petits van arribar a utilitzar dispositius digitals fins a sobrepassar les 9 hores diàries, segons l'Observatori Social La Caixa.

 

4.     Ús de plataformes de seguretat digital. Segons un estudi recent del Panell de Llars de la Comissió Nacional de Mercat de la Competència (CNMC), el 74% dels pares saben que existeixen aquestes aplicacions de control parental, però només l'utilitzen 1 de cada 10 famílies. Mitjançant l'ús d'aquest tipus d'eines es podria arribar a evitar discussions amb els fills i començar a adoptar rutines digitals que garanteixin el benestar digital de tota la família i siguin un suport i recurs per als pares.

 

lunes, 30 de agosto de 2021

Emociones expansivas: ¿cúales son?


VALERIA SABATER      |      La Mente es Maravillosa     |      30/09/2020 

En nuestro repertorio emocional contamos con dos estados expansivos que pueden sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Identificarlas y saber manejarlas favorecerá el bienestar y poder mejorar las relaciones sociales.

Las emociones expansivas orientan la voluntad, los sentimientos, la disposición y la energía física hacia el exterior. Son como una explosión que va de dentro a fuera y que proyecta todo nuestro ser a trasladar esa intensidad emocional hacia quienes nos rodean. Esos estados pueden o bien impregnar a los demás de un filtro de positividad, optimismo y festividad o bien dejar una impronta algo más adversa. 

En el mundo de la astronomía se produce un fenómeno similar que puede servirnos de metáfora. Sabemos, por ejemplo, que en ocasiones, cuando las estrellas “fallecen”, lo que hacen es explotar originado un resplandor fulgurante que da paso a una supernova. Ahora bien, en ocasiones, puede suceder todo lo contrario: pueden implosionar.

Cuando esto sucede se van contrayendo hacia su interior de manera espectacular hasta formar, en ciertos casos, un agujero negro. Esa contracción también ocurre en el universo emocional y se da en estados como el miedo o la tristeza. Son emociones destinadas a reservar la energía, a protegernos, a fomentar la introspección o el estado de alerta. 

Sin embargo, la conducta expansiva, aunque puede ser tan intensa, hermosa y fascinante como una supernova, no siempre es tan positiva como podemos pensar. La expansión trae muy a menudo el descontrol y, de ahí, que debamos tener muy en cuenta cuáles son estas emociones y cómo manejarlas de manera adecuada.

Emociones expansivas: la alegría y la ira

Hasta el momento existe consenso en considerar que el ser humano presenta 6 emociones básicas: la alegría, la tristeza, la rabia, el miedo, el asco y la sorpresa. Bien, entre ellas, se diferencian a su vez dos tipologías que no dejan de ser interesantes: por un lado, tenemos las emociones contractivas (hacia dentro), como son la tristeza y el miedo, y por otro están las emociones expansivas (hacia fuera), como la alegría y la ira. 

Por otro lado, es interesante saber que este tipo de estados expansivos suelen estar muy presentes en personas con trastorno bipolar. En esta condición psicológica es muy común, por ejemplo, que aparezca en algún instante la hipomanía, un síndrome caracterizado por la euforia, la excitación extrema y esa expansión emocional en la que todo es exagerado y desproporcionado.

Asimismo, también es frecuente experimentar el influjo de las emociones expansivas cuando se consume alcohol o cualquier tipo de droga. En esas situaciones, el comportamiento puede pendular entre la euforia y el drama, entre lo mejor y lo peor, como es la alegría extrema y el abismo repentino de la ira que deriva en violencia. Analicemos con detalle estos estados emocionales.

Alegría: una pelota rebotando en las paredes de nuestro cerebro

La alegría hace cosquillas, es efervescenteProduce torrentes de serotonina y dopamina que fluyen en grandes cantidades en el cerebro y nos llevan a una esfera donde la euforia lo pinta todo de color dorado. Hay quien define esta emoción como una pelota de color rojo que rebota en la mente de manera festiva; algo intenso, pero breve. El cuerpo se acelera, la circulación sanguínea se vuelve más intensa y colorea las mejillas, haciendo palpitar el corazón… 

Ahora bien, es importante señalar que las emociones expansivas tienen tanto su lado positivo, como su reverso más problemático. Entonces… ¿qué matiz adverso puede tener la emoción más deseada de todas? La alegría es el estado emocional más vibrante, es cierto, pero es importante considerar algunos aspectos:

·        No siempre nos permite razonar de manera objetiva o racional. Tomar decisiones en estados de euforia puede ser contraproducente.

·        La alegría es, además, una emoción que trasciende los límites del organismo para llegar hasta quien nos rodea. Podemos contagiar a otros de nuestro entusiasmo y eso como tal es positivo. Sin embargo, dada la intensidad de este estado, en ocasiones la empatía pierde intensidad y no conectamos de manera adecuada con los estados emocionales ajenos.

·        Por otro lado, la excitación excesiva que cursa a veces con la alegría, puede traducirse en imprudencia. Cuando algunas personas la experimentan, se autoperciben poderosas, con una elevada seguridad en sí mismas, lo cual puede hacer que deriven en conductas de riesgo.

La ira, el fuego que nos quema y que no siempre entendemos

La segunda de las emociones expansivas es la ira. Rechazo, amenaza, pérdida, sensación de injusticia… Este estado emocional combina cognición y activación física, es decir, la mente se llena de pensamientos cargados de rabia y, a su vez, el cuerpo experimenta tensión. 

Toda esa energía, a diferencia de la tristeza o el miedo (emociones contractivas o implosivas), se orienta hacia el exterior, necesita acción, necesita que actuemos. Lo más común y lo que sucede cuando este tipo de emociones se adueñan del cerebro es que el área encargada de que pensemos de manera racional, reflexiva y analítica, se desconecte. Prima la impronta de la emoción y el actuar por impulso. Es aquí donde llega el riesgo de derivar en conductas violentas.

No obstante, como bien señalamos en tantas ocasiones toda emoción cumple su función. No podemos pensar en emociones de valencia positiva o negativa, sino en estados psicofisiológicos que debemos entender y controlar. La ira, como estado expansivo, demanda acción, pero si la controlamos y la entendemos, podemos reorientarla para actuar de manera adecuada y resolver así aquello que preocupa, molesta o interfiere nuestro bienestar.

Las emociones, como las estrellas, son los astros sobre los que gira nuestra conducta. Entender su esencia nos dota de esa sabiduría tan necesaria para ser actuar con equilibrio.