jueves, 21 de octubre de 2021

Nacho Coller-Entrevista: "El humor es terapéutico, ayuda a desdramatizar y a tomar distancia de los problemas"

 

BERTRAND REGADER    |    Psicología y Mente 

Un psicólogo único y con un particular estilo del humor.

Un conversador infatigable que sabe generar optimismo y buenas vibraciones a su alrededor Así es Nacho Coller (Valencia, 1969), un psicólogo y profesor que conjuga su faceta profesional de psicólogo clínico con múltiples inmersiones en la escena mediática española.

 

Nos hemos reunido con él para conversar acerca de su vida personal y laboral, para conocer de cerca su visión sobre la profesión de psicólogo y sobre sus planes presentes y futuros. Hoy conversamos con el gran Nacho Coller.

 

Bertrand Regader: Nacho, tu labor como psicólogo clínico cuenta ya con una trayectoria de más de 20 años. Eres uno de los psicoterapeutas más reconocidos en España, y sin embargo parece que siempre estás formándote y embarcándote en nuevos proyectos. ¿Es esta actitud vitalista la que te llevó a querer dedicarte a la práctica clínica?

 

Nacho Coller: Si te digo la verdad, la actitud que tenía hace 20 años hacia la profesión no se parece en nada a la que presento ahora; en aquellos años la inseguridad y los miedos me impedían hacer muchas de las cosas que hago ahora. Me angustiaba la crítica y además pensaba que el resto de psicólogos eran mejores que yo. 

 

Así que imagínate, por un lado las ganas que tenía de comerme el mundo y hacer cosas, y por otro, el freno que tenía en mi sesera fruto de mi Darth Vader y de mi Lado Oscuro de la Fuerza. En mi caso y a base de trabajo personal, de experiencias vitales de todo tipo y de lo mucho que he aprendido de mis pacientes, ha ganado la parte chula, la parte que suma y que se arriesga. Mi Darth Vader sigue hablando, pero intento no hacerle mucho caso.

 

B. R.: ¿Cuáles son para ti las tres virtudes necesarias para tratar casos clínicos? Y, ¿cómo has logrado desarrollar tu talento en cada una de estas facetas?

 

Ser un buen bicho humano, estar bien formado y aceptar las propias limitaciones e imperfecciones. No entiendo ser un buen psicólogo sin ser buena gente, sin ser una buena persona. Estar a la última en formación, leer, estudiar, formarse, preguntar cuando no sabes y esforzarse y perseverar. Adaptando una frase del gran Bertrand Russell, diría que la psicoterapia tiene que estar guiada por el amor y estar basada en el conocimiento. Una tercera virtud es reconocer nuestras propias limitaciones psicológicas y emocionales. Los psicólogos también lloramos, nos deprimimos, tenemos ansiedad y sufrimos como el resto de personal. Lo importante es aceptar nuestros errores y trabajar en ellos para mejorar. ¿Cómo podemos pedir a un paciente que se esfuerce en cambiar si nosotros no somos capaces de hacerlo? Para desarrollar las virtudes intento tener claro mi proyecto vital; reconocer mis limitaciones y saber pedir ayuda, aceptar mis muchas imperfecciones, intentar currarme al máximo lo de ayudar a la gente que tengo alrededor y por último, rodearme de buenas personas que aporten equilibrio y valor a mi vida. Las personas tiñosas, las que restan, las que ven el mundo bajo kilos de caspa, cuanto más lejos, mejor.

 

Aun así y teniendo más o menos claro lo que quieres, con un humor positivo, llevando una vida equilibrada o por lo menos intentarlo y tener buena gente alrededor, uno no está libre de trastornos psicológicos.

 

B. R.: Has hablado en alguna ocasión de los malos momentos que viviste en el pasado.

 

Sí. Fíjate que yo he tenido una depresión que lo narro en este articulo: nachocoller.com/depresion-un-perro-negro-y-un-psicologo-sorprendido/ 

 

Si supieras la cantidad de colegas que me han felicitado públicamente y en privado por este acto de sinceridad y supuesta valentía.

 

Con los trastornos psicológicos hay mucho estigma y los psicólogos unimos los verbos copulativos ser, estar y parecer con la palabra bien o perfecto, menuda obligación y menudo rollo no permitirse ser una persona imperfecta. Además, hay colegas de profesión que venden que son megafelices y que tienen el método para tener el control de los pensamientos y de las emociones a tiempo completo (cuánto daño hace vender falacias). Fíjate que cuando tuve depresión lo viví en silencio y con mucha vergüenza y ahora soy docente en el campo de la depresión, justamente.

 

Un psicólogo como yo deprimido ¡uf! lo pasé fatal no, lo siguiente, además de la tristeza se juntó la culpa. Escribir el artículo fue balsámico, me ayudó a desterrar el postureo del ‘todo va bien’ y el ‘yo puedo con todo’ y poder decirle a los demás: “¡pues sí, yo también he tenido depresión! ¿pasa algo?”. Me consta por la cantidad de mensajes que he recibido en público y por privado que ese post ha ayudado a más de un colega, especialmente a los más jóvenes a desculpabilizarse por sentirse mal. ¿Y lo mejor? Tendrías que ver la cara de muchas personas que vienen a la consulta por primera vez angustiados y deprimidos cuando les digo que yo también tuve depresión. Les hablo del artículo y les animo a que lo lean, que se puede salir de ahí, que es normal, que cualquiera puede caer, incluso el psicólogo que está ahí delante con una medio sonrisa y que parece Superman, también tuvo su dosis de Kriptonita.

 

B. R.: Además de tu faceta profesional como terapeuta, eres uno de los psicólogos más seguidos en redes sociales. De hecho, recientemente fuiste nombrado por nuestra revista digital como uno de los 12 mayores ‘influencers’ en el ámbito de la salud mental. ¿Cuál es tu principal motivación a la hora de cuidar tus redes sociales?

 

¡Guau! Te aseguro que el principal es disfrutar y pasarlo bien; el día que deje de reírme y de divertirme mi trabajo como clínico, publicando artículos, participando en algún medio de comunicación o dando clases, me plantearé qué diantres me pasa; seguramente significará que he perdido el norte. Y te mentiría si no le añado otro factor motivacional a seguir haciendo cosas y no es otro que el ego personal y cierta vanidad. 

 

Saber que mi trabajo gusta y tiene reconocimiento social, me mola. Me alegra mucho saber que con mis aportes puedo facilitar que algunas personas puedan hacer de su vida un lugar un poco más divertido y más seguro. Y si además saco alguna sonrisa al personal, objetivo cumplido.

 

B. R.: Recientemente te vimos protagonizando una charla TEDx en Valencia. ¿Cómo surgió esa posibilidad?

 

Mi experiencia en TEDx fue fantástica y desde el punto de vista intelectual uno de los retos que más me ha exprimido las neuronas. Parece una cuestión fácil una vez que ves el vídeo, pero preparar algo original, con tu estilo propio y sin copiar, con más de 300 personas en el aforo y saber que lo que dices va a quedar grabado y puede ser utilizado en tu contra… (risas). Fue un reto mayúsculo y muy gratificante. 

 

La historia surgió tras una conversación con la licenciataria de TEDxUPValenciaBelén Arrogante y con César Gómez Mora (un excelente preparador). Hablamos de la ira, de las pérdidas de control que tenemos en el coche, de los vendedores de humo y de los excesos en los mensajes de los talibanes de la psicología positiva y ahí empezó la historia del neandertal interior. El vídeo vino después.

 

B. R.:  Los que te conocemos sabemos que conjugas tu experiencia de muchos años con un notable sentido del humor. ¿Crees que el humor puede ayudar durante la terapia? ¿Hay que desdramatizar la vida?

 

Yo no entiendo vivir la vida sin humor y sin risas. El humor es terapéutico, ayuda a relativizar, a desdramatizar y a tomar distancia de los problemas. En mi consulta, se llora, nada más faltaba, y en ocasiones lloramos (en más de una ocasión me han salido las lágrimas y que me sigan saliendo, esto significará que sigo vivo), pero te aseguro que si ponemos la balanza, hay más risas que llantos. Es sorprendente cómo somos capaces de utilizar el humor incluso en situaciones límite.

 

B. R.: Leímos en tu blog un incisivo artículo en que reivindicas el papel del psicólogo respecto a otros profesionales, como los ‘coaches’. Este es un asunto polémico y desde los distintos Colegios de Psicólogos empiezan a hacer frente a estas formas de intrusismo. ¿Cuál crees que debe ser el posicionamiento de los psicólogos respecto a esto?

 

Yo estoy muy enfadado con este tema. Nuestro colectivo profesional es un tanto peculiar, en el momento que vemos a un colega que despunta, que sale en la tele en un debate o en una entrevista, nos ponemos a criticarlo y a elucubrar sobre a qué escuela pertenece o que éste no es de los míos; vamos directamente al error. Yo no me imagino a dos traumatólogos haciendo lo mismo que nosotros o a dos psiquiatras o a dos abogados.

En el resto de profesiones hay respeto hacia el compañero, en la nuestra no lo hay en general. Te comento esto, porque mientras los psicólogos estamos con la crítica y nos la seguimos cogiendo con papel de fumar y anclados exclusivamente en la patología, en los problemas y en que hay cosas que no tenemos que decir o hacer en consulta porque así lo indica el sesudo manual universitario, ha venido un colectivo sin formación que nos ha pillado con el paso cambiado. Un colectivo que, amparándose en la falacia de que todo el mundo puede ser feliz si lo desea, en el “si quieres puedes” y el infinito poder de la mente para mejorar en la vida; con el viento a favor de la presión mediática de que hay que ser feliz a toda costa (la industria de la autoayuda mueve en USA 10.000 millones de dólares anuales) y aprovechándose de cierto vacío legal, venden felicidad de todo a cien y venden desarrollo personal sin tener la más mínima base de estudios en psicología (el Grado, claro está).

 

Me da mucha pena ver a un montón de psicólogos preparados, con una formación excelente, con muchas ganas de trabajar y de aportar su granito de arena a la mejora de la sociedad, que las ven canutas para hacerse un hueco laboral y que llegue un tipo o tipa que sea un buen comunicador, con alguna experiencia vital negativa de la cual luego se va a aprovechar para venderse, que utilice algunas palabras de powerpoint o lema de azucarillo y que venda humo y se lleve el gato al agua. Algo no estamos haciendo bien los psicólogos, y creo que hay que hacer un ejercicio de autocrítica. Estamos en una sociedad de imagen, de fotografías perfectas y hay que reconocer que muchos coaches, mentores, acompañantes y tarotistas manejan muy bien la imagen. Los psicólogos no solo vamos a la foto, a lo estático, vamos a la radiografía, que es más precisa y vamos a la película, que es más completa. Por cierto, los psicólogos trabajamos el crecimiento personal; yo de hecho lo hago habitualmente en consulta, no sólo estamos en la patología. Con la salud mental no se juega y el coaching no es ni más ni menos que una herramienta de la psicología.

 

B. R.: ¿Es tan difícil ser feliz? ¿O nos han hecho creer que la felicidad es un bien de consumo?

 

Si por felicidad entendemos vivir en congruencia con tus valores y con tu proyecto vital, ser buena gente, mostrar actitudes de generosidad con las personas de tu alrededor y aceptar que de vez en cuando uno va a estar mal; se puede conseguir ser feliz, sí. Pero claro, aceptando que el sufrimiento no va a desaparecer, que no podemos controlarlo todo, que no somos supermanes y que en muchas ocasiones vamos a perder batallas por nuestra propia incapacidad para afrontar retos o conflictos, o porque la vida más pronto que tarde nos va a regalar noticias que nos van a hacer sufrir, a veces sufrir mucho. 

 

Cuando oigo a gente que va por la vida diciendo que es megafeliz o feliz a toda hora, me da dentera, no los soporto. Igual que me dan cierta grima aquellas personas que hacen de la queja un arte y un medio para manejarse por la vida.

 

B. R.: Últimamente estás “de gira” junto a Miguel Ángel Rizaldos, Iñaki Vázquez y Sònia Cervantes. ¿Qué te está aportando en lo personal y en lo profesional esta experiencia como conferenciante?

 

Nuestra profesión es muy individual y solitaria, y encontrarte con un grupo de colegas con los que compartes escenario y que ven la vida y la psicología de una manera muy similar a la tuya te reconforta. En lo profesional, me aporta un aprendizaje continuado de la mano de los mejores y en lo personal, me llevo nuevos retos, nuevas experiencias, muchas risas y buenos amigos para seguir de viaje, y por muchos años que pueda llevar la maleta.

martes, 19 de octubre de 2021

No solo la tristeza indica depresión, también la irritabilidad

Raquel Aldana     |   La Mente es Maravillosa     |     27/09/2021

La irritabilidad no suele ser considerada a la hora de hablar sobre los síntomas de depresión, pero en realidad es bastante común que se presente en las personas afectadas. Te lo explicamos. 

No solo la tristeza continua e intensa o, mejor dicho, el estado de ánimo desesperanzado, desanimado o “como en un pozo” es indicativo de depresión. De hecho, la tristeza como síntoma puede no manifestarse en una persona deprimida, siendo su prima hermana la irritabilidad. 

Sí. Por rara que parezca esta afirmación una persona deprimida puede no mostrarse triste pero sí manifestarse irritable, inestable o frustrada. Las quejas somáticas, el mal humor, las molestias, los dolores físicos, las montañas rusas emocionales, etc. Todo esto puede sustituir a la tristeza como síntoma de un problema emocional como la depresión. 

Así, podríamos decir que las manifestaciones de rabia como la insensibilidad, la irritabilidad, la agresividad y el comportamiento “autoritario” son a veces gritos que piden salir del pozo de negrura en el que nos ahoga la depresión. 

La irritabilidad como criterio diagnóstico de depresión

Según criterios tanto del Manual Diagnóstico de los Trastornos mentales en última versión (DSM-5) como de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), un diagnóstico clínico de depresión puede llevarse a cabo si la persona, entre otras condiciones, muestra irritabilidad en vez de tristeza.

Es decir, que una persona constantemente malhumorada que muestra una ira persistente, una tendencia a responder a los acontecimientos con arranques de ira o insultado a los demás o un sentimiento exagerado de frustración por cosas sin importancia, puede estar sumida en un estado de ánimo depresivo patológico. 

En niños y adolescentes puede presentarse un estado de ánimo irritable o inestable más que un estado de ánimo triste y desanimado. Esto debe diferenciarse de lo que se considera el patrón de “niño mimado” con irritabilidad ante las frustraciones. 

No obstante, cabe recalcar que al igual que la tristeza por sí misma no es criterio suficiente de depresión y necesita de otras connotaciones para ser considerada patológica, lo mismo ocurre con la irritabilidad. 

Concretamente, para hacer un diagnóstico de depresión según los sistemas clasificatorios citados, estas dos condiciones por separado y suficientes en intensidad son necesarias pero no suficientes. Por lo tanto, así lo debemos considerar, no vayamos a entender que basta con estar tristes o irritados para estar deprimidos. 

La tristeza y la irritabilidad son estados emociones injustamente tratados 

La tristeza y la irritabilidad por sí mismas son estados emocionales sanos, pues pretenden informarnos de que hay algo que nos incomoda y nos está perjudicando. Solo se convierten en patológicos cuando distorsionan nuestra vida y deterioran enormemente nuestras esferas personales, sociales y laborales durante mucho tiempo. 

Con la irritabilidad generalmente hay que tener cuidado porque a través de ella podemos hacer cualquier cosa sin que nos importe que pase algo negativo. Así, un estado persistente teñido de esta característica inestabilidad puede llegar a ser devastador. 

Perder los estribos con facilidad, hacer comentarios desagradables, ser poco tolerante, mostrar impaciencia, sentir nerviosismo, manifestar agitación, tener reacciones impropias, empezar a alejarse de ciertas personas por ser desagradable, etc. Todo ello es indicativo de que algo no está bien en nuestra vida y de que tenemos que tomar medidas.

Así, la ira o irritabilidad que se manifiesta cuando padecemos una depresión es una manera de externalizar los que se siente y no se expresa. Digamos que la persona deprimida tiene la sensación de estar oprimida, de llevar alrededor de su cuello una bufanda que pesa toneladas.

Esto le hace sentirse hundida, sentir que su vitalidad se desvanece y que esa bufanda no le deja caminar, entorpeciendo su vida y descompensando su ánimo. Esto da cuenta de la inestabilidad y de la dificultad que estas personas tienen para llevar a cabo actividades en su día a día. 

Así, con las pocas fuerzas que esa tenebrosa bufanda les deja mantener, consiguen como mucho comer algo y dormir. Este es el peso de la angustia, la cual se traduce en una realidad asfixiante de tristeza o irritación según la persona y, por supuesto, según el momento.  

domingo, 17 de octubre de 2021

¿Qué es grit? y cómo te ayuda en tus metas

 


Mariana Alvez    |    Uruguay    |    Psicología Positiva    |    10/10/2021

 

Es un concepto que engloba varios significados y su traducción variada incluye palabras tan poderosas como determinación, agallas, tenacidad. 

Angela Lee Duckworth, Dra en Psicología de la Universidad de Pennsylvania, fue quien acuñó este término.

Para alcanzar logros importantes, la inteligencia es tan sólo una pequeña parte de la ecuación, pero la determinación va más allá y es la que en verdad te ayuda a alcanzar tus objetivos.

La determinación principalmente se define como la perseverancia y la pasión hacia metas a largo plazo. Las personas con determinación tienden a perseverar en lo que se proponen, auto regularse y motivarse a sí mismos para el éxito, se sienten más felices, tienen buenas calificaciones y demuestran un buen desempeño en lo que se proponen, sin necesariamente tener un coeficiente intelectual superior a la media. Son quienes tienden a establecer metas especialmente desafiantes y ambiciosas. No se necesita ser un genio para triunfar, pero si ser tenaz es lo que hará la diferencia.

La determinación puede verse afectada por las numerosas distracciones con las cuales contamos hoy en día, como el internet, el celular o emocionarnos con distintos proyectos a la vez de manera superficial.

Es mejor enfocarse en un proyecto a la vez y poder culminarlo que estar con demasiadas cosas que nos van a distraer. Tomar un gran proyecto y dividirlo en pequeñas partes lo hace más manejable. Los logros requieren de tiempo y paciencia.

Las personas con determinación son más propensas a tener éxito en la escuela, el trabajo y en todos los ámbitos quizás porque su pasión y compromiso los ayuda a soportar los vaivenes y contratiempos a los cuales todos debemos enfrentarnos cuando queremos alcanzar una meta importante.

Varias investigaciones apuntan a la conclusión de que la persona exitosa es aquella que muestra perseverancia, que no se deja abatir por los reveses y los fracasos.

La pasión es el motor de la perseverancia y viceversa. Estar muy comprometidos con una temática o una meta también puede nutrir tu pasión. También la perseverancia puede surgir de intentar evaluar tus propios límites, ¿qué tan lejos puedes y quieres llegar?

La perseverancia es un estado mental que depende tanto del nivel de felicidad y de disconformidad de nuestro presente, quizás desees acercarte a una meta que sabes que te brinda bienestar, empujado por una situación actual que no te agrada demasiado. El optimismo por supuesto que es otro ingrediente importante, un sesgo común en casi todos los sujetos exitosos.

El esfuerzo en última instancia, resulta ser más efectivo que nuestra habilidad, talento e incluso inteligencia.

Tener metas juega un rol muy importante en nuestra felicidad porque tienen el don de brindarnos un sentido de propósito y una dirección en nuestra vida. Nuestra satisfacción y autoestima se ven afectadas positivamente cuando logramos eso que nos propusimos.

Aquí les obsequio algunos consejos básicos para disfrutar de su GRIT: 

Terminar lo que comienzas: Esto es lo que realmente diferencia, lo que te ayuda a ser exitoso. Trazar un plan de acción y regular tu energía. Las metas tienen que ser dividas en pequeños pasos realizables, sobre todo esas que nos van a llevar mucho tiempo o son demasiado ambiciosas. 

¿Cuáles son tus modelos a seguir? Piensa en personas exitosas a quienes admiras, ya sean conocidas o no. ¿Cómo actúan, que los caracteriza? Funcionará como modelo de inspiración. 

Prepárate para el desafío: Escapa de tu zona de comodidad y demuéstrate de lo que eres capaz.

Que las críticas y los fracasos no te estanquen. Todos los errores sirven para aprender y ajustar. Cambia aquello que no sirve para poder moldear mejor tu meta. Ahora cuidado con las críticas. Algunas son verdaderamente constructivas y ayudan a mejorar el plan estratégico, otras están diseñadas para dañar. Sé cuidadoso a la hora de escuchar a tu entorno y sobre todo toma el consejo de personas que son coherentes, a lo que me refiero, ¿vamos a tomar el consejo de una persona que jamás llevo a cabo ningún plan, que siempre se dio por vencido en sus sueños, o de aquella persona exitosa que ha logrado cumplir con su propósito? Es una buena medida nutrirnos de lo que realmente nos va a contribuir, lo demás se tiene que desechar.

Espero que encuentres esas agallas necesarias para concretar tus metas, la determinación hará la diferencia entre un sueño y un objetivo logrado. 

 

jueves, 14 de octubre de 2021

Mujer y alcoholismo

 

DR. FERNANDO MARQUÍNEZ BASCONES   |   TOPDOCTORS   |   30/06/2020           

Editado por Albert González 

La incidencia de problemas derivados del uso y abuso de las bebidas alcohólicas por la población femenina parece ser que va en aumento. Este hecho es dado como cierto por múltiples estudiosos del tema.

A partir de los años sesenta del pasado siglo, se ha podido observar que el consumo de alcohol por las mujeres en nuestro ambiente se ha extendido a todas las clases sociales. 

Parece ser que no existe ningún modelo de mujer alcohólica y esto puede que se deba a que en la sociedad moderna han aparecido nuevos factores que empujan a la mujer a la bebida. La soledad, el aburrimiento por aumento del tiempo de ocio, las presiones familiares y maritales, las separaciones matrimoniales, la menopausia, las frustraciones de todo tipo, el sentimiento de vacío cuando los hijos crecen y dejan la casa, la lucha por la nueva independencia, la búsqueda de la identidad, el culto del individualismo, la facilidad de la adquisición de alcohol a bajo precio, etc., son factores que pueden llevar a las mujeres al consumo reiterado de bebidas alcohólicas. Y, por tanto, a la dependencia. 

Dado que en nuestra sociedad es mucho mayor el peso del estigma que recae sobre la mujer alcohólica que sobre el hombre, es mucho más difícil que ella pida ayuda para sus problemas, que conteste con sinceridad a una encuesta (aunque sea anónima) y, desde luego, que esté dispuesta a ponerse en tratamiento. Sin embargo, el tratamiento adecuadamente dirigido es no solo posible, sino recomendable y muy efectivo. 

Sabemos que no hay dos personas iguales. En base a las circunstancias, al contexto individual y una vez asumido el problema, hay que ayudar a lograr y mantener la abstinencia con la medicación adecuada. Al mismo tiempo, se diseñará una psicoterapia personalizada y a ser posible con fecha de terminación, establecida en las primeras sesiones.

 

miércoles, 13 de octubre de 2021

Ahora solo quiero tranquilidad ¿qué hay detrás de este sentimiento?


VALERIA SABATER     |     La Mente es Maravillosa     |     28/01/2021 

La felicidad, como el amor, a veces viene y otras veces se va. Sin embargo, lo que nunca debería faltar en nuestra vida es calma, armonía y tranquilidad. Te enseñamos cómo alcanzar esa dimensión tan reconfortante.

“Ahora solo quiero tranquilidad”. Muchos, en algún momento de la vida, nos hemos dicho esto mismo casi a modo de exclamación, en medio de un suspiro y anhelando, efectivamente, un poco de calma existencial. Estar tranquilos es, al fin y al cabo, esa aspiración necesitada cuando llevamos un tiempo lidiando con el estrés, las preocupaciones y las épocas de caos. 

Decía Publilio Siro, escritor latino de la antigua Roma, que cuando un mar está en calma, todo el mundo sabe llevar el timón de un barco. Es cierto, en esas épocas en que todo parece acontecer en armonía, paz y sosiego tenemos la sensación de que todo está bajo nuestro control y eso nos hace sentirnos seguros. Con los pies en el suelo y la mente en equilibro y fijada en el horizonte.

Sin embargo, en el día a día hay muchas cosas que nos hacen perder esa estabilidad y esa paz. En ocasiones, las relaciones de pareja son excesivamente complicadas. Otras veces, el trabajo trae consigo un exceso de preocupaciones, miedos y ansiedades. También el contexto social que nos envuelve nos satura con un exceso de ruido y profundas incertidumbres. 

Todos, en algún instante, hemos aspirado a tener tranquilidad. Sin embargo, esa dimensión no se encuentra, es algo que se cultiva de manera lenta e intencionadaLo analizamos a continuación. 

¿Por qué ahora solo quiero tranquilidad?

Algunos trabajamos en la búsqueda de una dimensión soñada y anhelada: la felicidad. Esta emoción se proyecta en una serie de áreas que, a nuestro parecer, basta con hacerlas nuestras para experimentar de inmediato esa grata y efusiva sensación. El amor y la pasión, por ejemplo, son horizontes comunes.

Como lo son también poseer determinados bienes materiales (casas, coches, teléfonos móviles, etc.). Tener éxito, un buen trabajo y una buena red social de amigos y conocidos debería darnos grandes dosis de eso a lo que llamamos felicidad. Sin embargo, en la realidad las piezas no encajan de un forma tan sencilla. De hecho, en muchos momentos, más que anhelar la felicidad lo que ansiamos es estar en calma. 

Pero… ¿por qué? ¿Qué es lo que sucede para que, en un momento dado, le digamos a un amigo aquello de “yo ahora solo quiero tranquilidad”? En buena parte de los casos lo que hay es decepción. Al final, descubrimos que esa fórmula para ser felices que nos habían vendido no funciona y que tal vez, sea necesario replantearnos otros enfoques. 

La inestabilidad externa que rompe mi calma 

La palabra “calma” proviene de la palabra griega kauma, que significa calor. Hace referencia a ese sol de medio día con el cual, la naturaleza se relaja y se queda quieta porque la temperatura es más elevada. De algún modo, queda en evidencia esa necesidad de hallar el equilibrio interno en un contexto adverso, de poner en práctica una conducta más ajustada que nos permita protegernos de un factor externo. 

Si anhelamos calma es porque estamos o hemos estado en una circunstancia estresante. Si buscamos equilibrio es porque hemos perdido la estabilidad a raíz de una serie de experiencias complicadas. De este modo, si aspiramos a esa estabilidad mental y emocional es porque hemos descubierto que quizá la felicidad es armonía interna y no conquista externa. 

La dificultad de tener paz mental en un mundo que decepciona 

Decía Epicteto en sManual para la vida que las personas tenemos un defecto: nos empeñamos en querer que la vida se ajuste a nuestros deseos. Ese enfoque mental es la semilla de la intranquilidad y también de la infelicidad. Así, a lo largo de nuestra existencia nos encontramos a menudo con retazos de un mundo que no se ajusta a nuestros esquemas, deseos y expectativas.

Así, que determinadas personas actúen en contra de cómo esperamos rompe nuestra tranquilidad emocional. También trae nerviosismo, decepción y hasta indignación que nuestros esfuerzos no se vean recompensados, que esta realidad sea en esencia, demasiado injusta a veces, caótico en determinadas épocas, y estresante en muchos instantes. 

De este modo, cuando nos decimos aquello de ahora solo quiero tranquilidad, es casi como un lamento de cansancio e indignación. Sin embargo, como bien nos señalaba el psicoterapeuta cognitivo Aaron Beck, el equilibrio emocional llega en el momento en que somos capaces de aceptar la contrariedad. Asumir que la vida a veces no tiene sentido y es falible es un modo de hallar la paz mental. 

Ahora solo quiero tranquilidad ¿cómo alcanzarla?

La Universidad Nacional de Taiwán dispone de un estudio que vale la pena tener en cuenta. La cultura oriental cultiva otra percepción de la felicidad muy distinta a la del mundo occidental. Para los asiáticos el bienestar no está en experimentar emociones intensas. Factores como la pasión, el éxito o la acumulación de bienes materiales no son una promesa absoluta con la cual, conquistar la felicidad. 

Para ellos, felicidad es saber tener calma, tener equilibrio y sobre todo, paz mental. Es en esa armonía interna donde la persona se realiza a sí misma, ahí donde las cosas se ven con mayor claridad. También es ese escenario interno desde el cual, se afrontan mejor las dificultades cotidianas y se aprecian las cosas buenas que trae la vida. ¿Cómo alcanzar entonces ese estado psicológico? Estas serían algunas sencillas claves:


·        Prioriza. Clarifica qué es prioritario en tu vida y qué es secundario.

·        Focaliza tu mente en el aquí y ahora. El ayer ya no existe, el mañana aún no ha sucedido.

·        Si algo te preocupa, resuélvelo. Preocuparse implica ocuparse.

·        Transforma tus pensamientos negativos en pensamientos útiles. Descarta lo que no tiene sentido y sustitúyelo por ideas más esperanzadoras.

·        Rodéate de personas que te den calma, equilibrio y positividad.

·        Cambia lo que no te guste y acepta aquello que no puedes cambiar.

 

Para concluir, en un mundo cada vez más complejo cultivar la paz interna es una herramienta de poder y transformación. Pongámoslo en práctica.