martes, 7 de diciembre de 2021

Seis opciones para fomentar el pensamiento crítico en niños


ABC   |   08/11/2021 

Enseñarles a distinguir una información buena de la que no lo es resulta fundamental para que formen su propio criterio.

En un mundo globalizado e informatizado, obtener cualquier tipo de información está al alcance de nuestra mano y la de nuestros hijos. Pero no toda la información es correcta o veraz, por lo que es importante tener un pensamiento crítico para ser capaces de discernir qué información es buena o no, qué fuentes son fiables, tener una opinión al respecto y tomar decisiones.

 

Desde Colegio Ingenio, un proyecto educativo en grupos reducidos y entorno natural, ofrecen una serie de claves para fomentar el pensamiento crítico en menores, una competencia imprescindible.

 

1. Promover el conocimiento y la curiosidad. Hay que animar a los más jóvenes a realizar nuevos descubrimientos, en su entorno más cercano o sobre ideas abstractas. 

De esta forma, se establecerá una puerta de entrada a nuevos aprendizajes y pensamientos.

 

2. Enseñar a dudar. Es importante plantear la fiabilidad de las fuentes que consultan y la veracidad de la información que reciben, para que sean ellos mismos quienes aprendan a diferenciar entre lo que está fundamentado y lo que no y puedan así establecer juicios elaborados.

 

3. Justificar, argumentar y analizar. Hay que enseñarles a busca razones, explicar argumentos y comparar ideas de forma ordenada. Una actividad interesante podría ser proponerles que defiendan una posición opuesta a la suya y con la que no se sienten identificados. Se pueden analizar textos, libros, charlas, anuncios publicitarios, noticias, etc. Eligiendo temas de interés para los niños, que generen debate. Hacer muchas preguntas, dar diferentes respuestas, comparar y contrastar historias…

 

4. No imponer nuestros criterios. Hay que dejarles decidir con autonomía, enseñándoles a diferenciar lo importante de lo secundario, incitarles a preguntar y estar bien informados. Y, aunque se equivoquen, hacer que se sientan seguros y cómodos reforzando su confianza para conseguir una personalidad propia.

 

5. Buscar otras perspectivas. Hay que plantearles otros ángulos desde los que se puede enfocar la realidad. Buscar que puedan desarrollar empatía y tolerancia y ponerse en el lugar de otros de una forma creativa. Algo que educará su cerebro de una forma lógica y crítica es hallar explicaciones de la vida en general, les ayudará a pensar, ser conscientes y sacar conclusiones. Para ello, es interesante realizar tareas en grupo, donde cada niño puede expresar su punto de vista y conocer la opinión de los demás.

 

6. Utilizar metodologías activas. Donde los niños no solo escuchen. A través de estrategias como el estudio de casos, aprendizaje de proyectos o problemas, despertaremos su motivación y curiosidad y se favorecerá un aprendizaje autónomo.

sábado, 4 de diciembre de 2021

Trastorno Antisocial de la Personalidad


Redactado por el personal de RANCHO PUNTO CERO    |     10/10/2020
Es una afección mental por la cual una persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros sin ningún remordimiento. Este comportamiento puede causar problemas en las relaciones o en el trabajo y a menudo es delictivo. 
CAUSAS
La causa de este trastorno se desconoce. Los genes de una persona y otros factores, como el maltrato infantil, pueden contribuir a su desarrollo. Las personas con padres antisociales o alcohólicos están en mayor riesgo. Los hombres resultan muchísimo más afectados que las mujeres. Esta afección es común en las personas que están en prisión. 
El hecho de prender fuego y la crueldad con los animales durante la infancia se ven con frecuencia en el desarrollo de la personalidad antisocial. 
Algunos médicos creen que la personalidad psicopática (psicopatía) es el mismo trastorno. Otros creen que la personalidad psicopática es un trastorno similar, pero más grave.
SÍNTOMAS
Una persona con trastorno de personalidad antisocial puede: 
·        Ser capaz de actuar jovial y encantador
·        Ser buena para adular y manipular las emociones de otras personas
·        Quebrantar la ley constantemente
·        Descuidar su propia seguridad y la de los demás
·        Tener problemas de consumo de drogas
·        Mentir, robar y pelear con frecuencia
·        No mostrar culpa ni remordimiento
·        Estar a menudo enojado o ser arrogante

jueves, 2 de diciembre de 2021

Tabaquismo: anatomía de la adicción a la nicotina


Escrito por el personal de MAYO CLINIC     |    29/07/2021


La nicotina es la sustancia química del tabaco que hace que sigas fumando. Esta llega al cerebro a los pocos segundos de inhalar una bocanada. En el cerebro, la nicotina aumenta la liberación de sustancias químicas cerebrales llamadas neurotransmisores, que ayudan a regular el estado de ánimo y el comportamiento.

 

La dopamina, uno de estos neurotransmisores, se libera en el centro de recompensas del cerebro, lo que provoca sensaciones de placer y mejora el estado de ánimo.

 

Cuanto más fumas, más nicotina necesitas para sentirte bien. La nicotina se convierte rápidamente en parte de tu rutina diaria y se conecta con tus hábitos y sentimientos.


 Estas son algunas de las situaciones comunes que desencadenan el impulso de fumar:

 

·        Tomar café o hacer descansos en el trabajo

·        Hablar por teléfono

·        Consumir bebidas alcohólicas

·        Conducir

·        Pasar tiempo con amigos

 

Para superar tu adicción a la nicotina, debes ser consciente de los factores desencadenantes y hacer un plan para enfrentarlos.

 

Factores de riesgo

Cualquier persona que fume o consuma otras formas de tabaco corre el riesgo de convertirse en una persona dependiente de la nicotina. Los factores que influyen en quiénes consumen tabaco incluyen:

 

·        Edad. La mayoría de las personas empiezan a fumar durante la infancia o la adolescencia. Cuanto más joven seas cuando empieces a fumar, mayores serán las posibilidades de que te vuelvas adicto.

·        Genética. La probabilidad de que empieces a fumar y sigas fumando puede ser parcialmente heredado. Los factores genéticos pueden influir en la forma en que los receptores de la superficie de las células nerviosas del cerebro responden a las altas dosis de nicotina que suministran los cigarrillos.

·        Padres y compañeros. Los niños que crecen con padres que fuman tienen más probabilidades de convertirse en fumadores. Los niños con amigos que fuman también son más propensos a intentarlo.

·        Depresión u otra enfermedad mental. Muchos estudios muestran una asociación entre la depresión y el tabaquismo. Las personas que tienen depresión, esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático u otras formas de enfermedad mental tienen más probabilidades de ser fumadores.

·        Uso de sustancias. Las personas que abusan del alcohol y de las drogas ilegales tienen más probabilidades de ser fumadores.

 

Complicaciones

El humo del tabaco contiene más de 60 sustancias químicas conocidas que causan cáncer y miles de otras sustancias nocivas. Incluso los cigarrillos "totalmente naturales" o de hierbas tienen sustancias químicas nocivas.

 

Ya sabes que las personas que fuman cigarrillos tienen muchas más probabilidades de desarrollar y morir de ciertas enfermedades que las personas que no fuman. Pero puedes no darte cuenta de la cantidad de problemas de salud diferentes que causa el fumar:

 

·        Cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar. Fumar es la principal causa de muerte por cáncer de pulmón. Además, fumar causa enfermedades pulmonares, como enfisema y bronquitis crónica. Fumar también empeora el asma.

·        Otros tipos de cáncer. Fumar aumenta el riesgo de muchos tipos de cáncer, incluido el cáncer de boca, garganta (faringe), esófago, laringe, vejiga, páncreas, riñón, cuello del útero y algunos tipos de leucemia. En general, fumar causa el 30 % de todas las muertes por cáncer.

·        Problemas del corazón y del sistema circulatorio. Fumar aumenta el riesgo de morir de enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos (cardiovasculares), que incluyen ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Si tienes una enfermedad del corazón o de los vasos sanguíneos, como la insuficiencia cardíaca, fumar empeora tu afección.

·        Diabetes. Fumar aumenta la resistencia a la insulina, lo que puede preparar el terreno para la diabetes tipo 2. Si tienes diabetes, fumar puede acelerar el avance de las complicaciones, como las enfermedades renales y los problemas oculares.

·        Problemas oculares. Fumar puede aumentar el riesgo de problemas oculares graves, como cataratas y pérdida de la vista por degeneración macular.

·        Infertilidad e impotencia. Fumar aumenta el riesgo de menor fertilidad en las mujeres y el riesgo de impotencia en los hombres.

·        Complicaciones durante el embarazo. Las madres que fuman durante el embarazo corren un mayor riesgo de parto prematuro y de dar a luz a bebés de menor peso.

·        Resfriado, gripe y otras enfermedades. Los fumadores son más propensos a las infecciones respiratorias, como los resfriados, la gripe y la bronquitis.

·        Enfermedades de los dientes y las encías. Fumar se asocia con un mayor riesgo de desarrollar inflamación de las encías y una grave infección de las encías que puede destruir el sistema de soporte de los dientes (periodontitis).

 

Fumar también supone riesgos para la salud de los que te rodean. Los cónyuges y parejas de fumadores que no fuman tienen un mayor riesgo de cáncer de pulmón y enfermedades cardíacas en comparación con las personas que no viven con un fumador. Los niños cuyos padres fuman son más propensos a tener asma más grave, infecciones de oído y resfriados.

 

Prevención

La mejor manera de prevenir el tabaquismo es no consumir tabaco en primer lugar.

 

La mejor manera de evitar que los niños fumen es que uno mismo no fume. Las investigaciones han demostrado que los niños cuyos padres no fuman o que han dejado de fumar con éxito tienen muchas menos probabilidades de empezar a fumar.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Lo que se esconde detrás de la pereza y que tu cerebro sabe


VALERIA SABATER     |     La Mente es Maravillosa     |     27/06/2019

Lo que hay detrás de la pereza no es simple dejadez o irresponsabilidad. La pereza es una máscara, y tras ella se esconde en muchos casos la sombra del miedo, la baja autoestima, la inseguridad, la insatisfacción o incluso la falta de apoyo emocional. 

Lo que se esconde detrás de la pereza tiene muchas caras. Es una entidad a menudo multiforme, un laberinto complejo de sensaciones, emociones y pensamientos contrariados que no siempre sabemos cómo desgranar. No obstante, el rumor de esa apatía, de esa desmotivación que consume las ganas y la energía es algo que nuestro cerebro entiende bien porque es él quien genera el inmovilismo físico.

Hay quien dice que la pereza es un señuelo, como quedar atrapado en un presente congelado donde crece una sensación, de la que es imposible cumplir con todas las obligaciones anotadas en la agenda. A su vez, la propia sensación de cansancio y desánimo profundo también nos frustra, y ese enfado con nosotros mismos termina por bloquearnos aún más, sumiéndonos en una situación tan incómoda como molesta. 

Ahora bien, esta dimensión tiene su sentido y su explicación. Tanto es así que no debería suponer una fractura con nuestro yo o dañar nuestra autoestima cuando la experimentamos, e incluso por qué no, evitar etiquetar a la ligera a un niño o adolescente de perezoso sin antes comprender qué hay detrás.

Porque a menudo, lo que se esconde es miedo, indecisión, tristeza e incluso sensación de inutilidad. Veamos más datos a continuación. 

“El cansancio ronca sobre los guijarros; en tanto que la pereza halla dura la almohada de pluma”. - William Shakespeare.

Lo que se esconde detrás de la pereza: el futuro que angustia

En muchos casos, lo que se esconde detrás de la pereza es una dimensión residual de nuestros antepasados más remotos. Esta es, al menos, una de las explicaciones que nos ofrecen desde el campo de la antropología. Esos ancestros del género homo con quienes compartimos nuestra línea genética, tenían una necesidad básica en su cotidianidad: conservar la energía.

Los recursos eran muy escasos. El hambre era un enemigo cotidiano, así como los depredadores y ese clima a menudo adverso donde el sol podía ser extremo y las noches muy heladas. Nuestros antepasados, además, eran ​​nómadas y debían procurar en la medida de lo posible, ahorrar recursos físicos, de ahí que los esfuerzos que llevaban a cabo eran los mínimos y necesarios. Su realidad por tanto, se limitaba a cubrir unas necesidades muy básicas a corto plazo. 

Kalman Glantz, psicoterapeuta de la Universidad de Cambridge y coautor de Exiles From Eden, nos señala que la dimensión de la pereza surgió en el ser humano cuando empezamos a tener consciencia del futuroEsa necesidad de planificar a largo plazo, de realizar esfuerzos para obtener beneficios en un tiempo posterior, generó de pronto un sobreesfuerzo psicológico y un coste emocional. 

De pronto estábamos obligados a gastar más energía de la esperada. Aún más, aparecieron realidades como la ‘autoexigencia’, como la presión de un grupo para que hagamos algo, y en consecuencia, el miedo a si seremos o no eficientes. Pereza no es por tanto mera dejadez, vagancia o desidia. Es un compendio de muchas dimensiones, ahí donde surge en muchos casos, la angustia hacia ese futuro más o menos cercano.

La apatía cerebral y el sobreesfuerzo

En el 2015, el doctor Masud Husain, de la Universidad de Oxford, demostró algo interesante que nos permite comprender mejor lo que se esconde detrás de la pereza. A través de un estudio con resonancias magnéticas, pudo ver qué diferenciaba a la persona más activa de aquella que se queda atrapada por esa dejadez tan frustrante.

En primer lugar, algo llamativo fue comprobar que se necesita mucha energía para planificar y llevar a la acción un propósito. Lo que hace el cerebro es liberar una gran cantidad de dopamina y después, activar la corteza motora para facilitar el movimiento, la actividad, el desempeño. Ahora bien, en segundo lugar, otro aspecto que pudo comprobarse, es que gran parte de las personas que experimentan pereza, lo que hay en su cerebro en realidad es apatía. 

Los niveles de dopamina suelen ser bajos. Asimismo, la activación de la corteza cerebral tampoco es muy intensa, porque un cerebro ‘apático’ se siente incapaz de llevar a cabo ese sobreesfuerzo. 

¿Qué hay detrás de la apatía que acompaña la pereza? 

Lo que se esconde detrás de la pereza es una dimensión que el cerebro procesa muy a menudo como apatía. Sin embargo ¿a qué se debe esa sensación? ¿Qué hay en nosotros para que nos dejemos atrapar por esa sustancia que todo lo opaca y lo vuelve asfixiante? Desde un punto de vista psicológico, es importante destacar las siguientes dimensiones:

 

·        Baja sensación de autoeficacia.

·        Falta de apoyo emocional.

·        No hay un interés real por la tarea que debemos realizar.

·        Sensación de que aquello que tenemos que hacer, no vale la pena.

·        Temor a fracasar, a no hacerlo tan bien como los demás esperan.

·        Desánimo, sensación de inutilidad, baja autoestima.

 

Tal y como podemos ver, la implicación psicológica y emocional de la pereza hacen de esta dimensión una realidad que debemos tener en cuenta. Por tanto, de poco sirve enfadarnos con nosotros por nuestra escasa motivaciónDebemos ser capaces de indagar, de profundizar y de ir más allá para entender por qué nos sentimos así. 

Para el cristianismo, la pereza era un pecado capital. Siempre ha existido una visión muy despectiva hacia dicha imagen; sin embargo, es momento de verla tal y como lo que es: una máscara. Tras ella está el miedo, la indecisión, los problemas de autoestima, la insatisfacción… Hechos concretos que merecen nuestra atención y que deberíamos trabajar.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Ejes de intervención de la salud mental comunitaria


DRA. BEATRIZ CASTAÑO MONSALVE   |   TOPDOCTORS   |   26/08/2021

Editado por ALBERT GONZÁLEZ

Se plantean seis ejes de intervención, actuaciones principales que se llevan a cabo mediante sesiones domiciliarias de terapia ocupacional comunitaria, complementadas por la intervención desde neuropsiquiatría en la consulta externa de nuestro hospital:

 

  1. Asesoramiento, educación y prevención en salud mental y daño cerebral adquirido: tanto a pacientes como a cuidadores y referentes (profesionales o no profesionales). 
  1. Autonomía, calidad de vida y bienestar personal: desarrollo de las posibilidades de participación ocupacional en actividades y roles significativos, facilitar y optimizar los procesos volitivos (también denominados motivacionales) preservados, mejora y/o mantenimiento de componentes del desempeño, apoyo emocional a la reconstrucción de la identidad ocupacional, adecuación del entorno físico y social para favorecer la participación (y optimizar los procesos de cuidado). 
  1. Participación comunitaria: acompañar, informar y asesorar al paciente en el establecimiento de vínculos con los recursos comunitarios en su entorno, para lograr una mejor integración en la comunidad. 
  1. Conexión de recursos: favorecer la vinculación del paciente con su centro de salud mental de referencia y/o centro de atención y seguimiento a las drogodependencias, tanto si se trata de una problemática previa como de un caso nuevo, a fin de garantizar una atención continuada. 
  1. Apoyo a las familias: su objetivo es reducir la sobrecarga y facilitar un entorno que favorezca la participación ocupacional. También se trata de aprovechar el espacio propio del domicilio para construir un espacio de comunicación y expresión entre paciente y familia. Por otro lado, dentro de las instalaciones del Institut Guttman, se generan lugares de encuentro entre familiares para favorecer el intercambio de experiencias y el aprendizaje entre iguales. 
  1. Abordaje psiquiátrico de los problemas conductuales y emocionales: desde el seguimiento de la evolución en cada sesión domiciliaria, la atención telefónica, y apoyo y coordinación con las visitas de consulta externa de neuropsiquiatría.  

¿Cuál es el perfil de personas que pueden beneficiarse del programa? 

En el momento actual, el programa atiende a personas residentes en territorio catalán que, después de un DCA(daño cerebral adquirido), se encuentran en alguna de las siguientes situaciones:

  • Tener diagnosticado un trastorno mental previo.
  • Tener diagnosticado un trastorno mental posterior al DCA.
  • Tener problemas/dificultades de salud mental no diagnosticadas/no diagnosticables, pero que producen una deprivación ocupacional.
  • Tener dificultades que interfieren en la participación ocupacional deseada, relacionadas con el consumo de tóxicos, juego patológico, ideación suicida, etc.

Presente y futuro del Programa de salud mental comunitaria para pacientes con DCA y sus familias

Durante 2019, el programa ha realizado un total de 240 intervenciones domiciliarias y más de 130 intervenciones relacionadas con los casos atendidos (coordinaciones con profesionales, visitas conjuntas neuropsiquiatría-TO, coordinaciones telefónicas, etc.). La experiencia y los recursos de la red evidencian que el número de personas que pueden beneficiarse de este tipo de servicios es significativamente mayor, de manera que aún hay mucho por hacer. Esperamos crecer y aportar un beneficio directo a las personas y sus familias, centrado en sus necesidades e interseccional, considerando las peculiaridades culturales, étnicas, sociales y de género. 

Lo que se pretende, en consonancia con la misión principal del Institut Guttmann, es poner todo nuestro esfuerzo en facilitar que las personas con DCA y sus familias puedan continuar adelante, aprovechando sus propias fortalezas y las de su comunidad, apostando por una red de cuidados basada en el equilibrio ocupacional, la participación plena y la optimización de recursos. Dicho de otro modo, facilitar el acceso a una vida significativa, autónoma, disfrutada en compañía de los otros y, sobre todo, vivida con dignidad.