viernes, 29 de julio de 2022

¿Cómo elegir centro de desintoxicación? : 7 claves a tener en cuenta

 

LLAURANT LA LLUM         |        08/12/2020 

Estos son los criterios a seguir para seleccionar el centro de desintoxicación más adecuado. 

Elegir centro de desintoxicación y tratamiento de las adicciones es un proceso tan crucial como, en algunos casos, complejo. 

En este artículo realizaremos un repaso a las ideas clave y los criterios más importantes a tener en cuenta para elegir, para que resulte más fácil tomar una decisión final incluso para quienes no han acudido nunca a estas entidades.

¿En qué fijarse para elegir un centro de desintoxicación?

Estos son los principales aspectos en los que fijarse para elegir el centro de desintoxicación más adecuado en cada caso. Una entidad de tratamiento de las adicciones adecuada cuenta con estas características.

1. Tiene acreditación sanitaria para realizar tratamientos de conductas adictivas

Esta acreditación ofrece la garantía de que el equipo terapéutico está debidamente formado y preparado para ofrecer sus servicios en el ámbito de la salud, y cuenta con los recursos materiales necesarios.

2. Cuenta con un equipo de profesionales multidisciplinar

La coordinación y la buena comunicación entre los miembros del equipo que ofrecen apoyo terapéutico es fundamental. Pero a la vez, estos deben incluir profesionales de la salud especializados en distintos ámbitos, para ofrecer un apoyo que cubra todas las variables del bienestar y todas las vías de intervención para superar las adicciones. Esto incluye médicos, psicólogos, monitores e instructores, etc.

3. Se adapta en cuanto a los tipos de terapias y tratamientos

Los mejores centros de desintoxicación ofrecen un repertorio de formas de intervención terapéutica lo suficientemente amplio como para adaptarse a las diferentes formas que pueden adoptar las alteraciones de tipo adictivo: tratamientos residenciales, ambulatorios, a medida y personalizados según paciente.

4. El tratamiento incluye todas las fases de la recuperación

Superar una adicción a las drogas no consiste simplemente en desintoxicarse; es necesario tener en cuenta que para no recaer se requiere de un apoyo profesional desde el que sea fácil adoptar hábitos de vida y entrenar habilidades de gestión emocional que nos mantengan lejos de la conducta en la que se basa la adicción.

Por eso, un centro de tratamiento de las adicciones debe acompañar a sus pacientes tanto en los días iniciales en las que se rompe el círculo vicioso del consumo como las semanas y meses siguientes, dando apoyo desde la reinserción y la reconexión con el exterior y con los demás, así como realizando un seguimiento.

5. Cuenta con años de experiencia

Los equipos terapéuticos con muchos años de experiencia disponen de los conocimientos formales y empíricos tanto de los aspectos generales y estructurales del tratamiento, como de los pequeños problemas e imprevistos del día a día.

6. La ubicación y entorno del centro facilitan la recuperación

Disponer de un entorno favorable para la adopción de un estilo de vida saludable y la adopción de dinámicas relacionales adecuadas con los demás también es muy importante. Por eso, los buenos centros de desintoxicación y tratamiento de las adicciones suelen disponer de espacios tranquilos y rodeados de naturaleza, en los que es fácil “desconectar” del tipo de entornos de los que se viene.

7. Ofrece honestidad en el trato con el posible paciente

La transparencia y la honestidad lo es todo a la hora de abordar algo tan importante como la salud. Por eso, por ejemplo, en caso de no disponer de las herramientas más adecuadas para tratar un problema, los centros de desintoxicación de calidad ofrecen sugerencias acerca de qué hacer o dónde buscar.

martes, 26 de julio de 2022

¿Cómo es el tratamiento de adicción a la cocaína?

 

CLÍNICAS CITA        |        27/02/2020

Un resumen de las ideas más importantes para comprender el tratamiento de esta adicción. 

La cocaína es probablemente la droga ilegal más consumida en España, y cada año lleva a la adicción a miles de personas. 

Lamentablemente, esta realidad contrasta con otra: esta sustancia es, a la vez, una de las más normalizadas entre los adultos, sobre todo en contextos de ocio nocturno. Muchas veces, cuando se reacciona para ponerle freno a esta dependencia del consumo de cocaína, esta ya es muy fuerte y es necesario contar con ayuda profesional para superarla. 

En este artículo veremos un resumen acerca de cómo es el tratamiento de la adicción a la cocaína, para entender el modo en el que paciente y terapeuta van poniéndole freno a este trastorno. 

¿Cómo se produce la dependencia hacia una droga? 

Hay al menos dos maneras de entender el modo en el que se desarrollan las adicciones: uno neurológico y otro psicológico. 

La perspectiva neurológica

A nivel neurológico, la adicción a una sustancia como la cocaína empieza a surgir cuando después de consumirla varias veces, nuestro sistema nervioso se va acostumbrando a la presencia de estas moléculas nuevas que entran en el organismo. 

Esta sustancia entra en contacto con nuestras neuronas y, al interactuar con la membrana de estas, desencadena reacciones nerviosas que activan las áreas del placer, es decir, aquellas que nos predisponen a repetir la acción que ha tenido como consecuencia experimentar esa sensación. En este caso, la conducta que ha desencadenado esa experiencia es esnifar una raya de cocaína, por ejemplo. 

Con el paso del tiempo, el consumo de cocaína va transformando el modo en el que las neuronas de nuestro cerebro se interconectan entre sí, y poco a poco estas van organizándose de manera que el consumo de esta droga pase a ser una de las prioridades más importantes de la persona. Así, otras experiencias placenteras como comer o leer un buen libro pasan a segundo plano a costa de centrar la actividad psicológica en conseguir y consumir la sustancia adictiva. 

Además, otro de los efectos de la cocaína en el cerebro es que a la vez que desencadena la que es prácticamente la única sensación placentera para la persona, esta es cada vez más fugaz, y necesita cada vez más cantidad de droga para sentir satisfecha su necesidad. 

La perspectiva psicológica 

Si el tratamiento de la adicción a la cocaína incluye la psicoterapia es porque la psicología tiene mucho que decir acerca de este trastorno. Y es que el hecho de depender de una droga no es solamente un fenómeno neurobiológico, sino que también es algo en lo que importa la manera en la que la persona adicta se interactúa con el entorno, y los entornos a los que se suele exponer. 

Si una persona a la que le cuesta dejar de consumir cocaína siempre sale de fiesta por los mismos sitios y se relaciona con la misma gente, es prácticamente imposible que consiga superar la adicción. 

En cambio, hay algunas personas que, sin necesidad de ir a terapia, superan sus adicciones después de mudarse, casi de manera espontánea. Esto es algo que se comprobó con un caso muy radical: la crisis de adicción de heroína de soldados enviados a la guerra de Vietnam. Al volver a su casa de los Estados Unidos, un alto porcentaje muy alto de ellos había conseguido dejar de depender del consumo de heroína. 

Evidentemente, la gran mayoría de personas no pasará nunca por la experiencia de desarrollar una adicción restringida a un entorno radicalmente diferente al de su ciudad natal y en un contexto de guerra, así que en la gran mayoría de las ocasiones es necesaria la intervención por parte de profesionales.

Las claves del tratamiento de la adicción a la cocaína 

Aquí veremos las principales ideas clave para entender cómo se lleva a cabo el tratamiento de la adicción a la cocaína. 

1. Reconocimiento y seguimiento médico 

La adicción a sustancias involucra procesos biológicos muy delicados, especialmente porque involucra a un conjunto de órganos tan importante para la supervivencia como el cerebro. 

Por eso, los equipos de expertos en el tratamiento de las adicciones trabajamos con médicos que supervisan a los pacientes, algo de especial importancia en la fase de desintoxicación pero que también es relevante en fases posteriores, sobre todo si el paciente siente malestar por otras complicaciones de salud e intenta "compensarlo" con la sensación placentera de consumir droga. 

2.Desintoxicación 

Los primeros días tras haber dejado de consumir cocaína son los más duros para los pacientes, ya que es en esta etapa cuando surgen los síntomas del síndrome de abstinencia con mayor intensidad. Por eso, en la fase de desintoxicación, en la que el organismo va eliminando los restos de droga que quedan en la sangre y en los tejidos, es delicada y requiere de una atención especial por parte de los especialistas. 

3. Reconocimiento de antecedentes al consumo 

Tal y como ocurre con cualquier otro trastorno de este tipo, la adicción a la cocaína se expresa en momentos en los que la persona siente el impulso de conseguir droga y aliviar el malestar que genera la falta de consumo. 

En esta fase surgen pensamientos y sentimientos que indican cuándo hay mayor riesgo de ceder ante la tentación de recaer, y por eso los profesionales de la intervención en las adicciones entrenamos a los pacientes para que sean capaces de identificar muy bien estos procesos psicológicos que sirven como advertencia. De este modo, es mucho más fácil frenar sus efectos, evitando que lleven a la persona a consumir. 

4. Búsqueda de nuevos incentivos 

De poco sirve frenar las ganas de consumir droga si no se ofrecen alternativas. Por eso, en el tratamiento de la adicción a la cocaína también se analiza caso por caso cuál es el contexto en el que vive cada paciente, así como sus intereses, características personales y potenciales gustos, para ofrecerle muchas otras actividades en las que concentrarse y con las que ir eclipsando el poder de influencia del trastorno adictivo. 

5. Búsqueda de nuevos contextos 

Otra de las claves del éxito de la terapia contra la adicción a la cocaína reside en ayudar al paciente a generalizar a diferentes áreas de su vida los resultados obtenidos en las sesiones de terapia. Esto incluye guiarle en pautas de comportamiento que puede seguir para evitar exponerse a la tentación de volver a consumir, o directamente para no volver a sentir interés en esa actividad. Por ejemplo, esto pasa por no verse limitado a un grupo de amigos en el que la mayoría de personas tiene problemas de adicción, o a planes de ocio nocturno en el que no consumir sustancias psicoactivas resulta casi una excentricidad.

También se le ayuda a descartar creencias dañinas que facilitaban la existencia de la adicción: creencias que mantenían una baja autoestima, que le llevaban a creer que esa droga no tiene demasiados efectos adversos en la salud, etc.

lunes, 25 de julio de 2022

Qué hacer para superar la patología dual


Clínicas Cita        |       Psicología y Mente        |        11/03/2020

Consejos para saber cómo gestionar los síntomas de la patología dual y mejorar en salud.

La patología dual es una de las complicaciones más peligrosas en el ámbito de la psiquiatría y la psicología clínica. Se trata del solapamiento entre una adicción y otro trastorno psicológico: por ejemplo, lo que ocurre al desarrollar depresión y luego alcoholismo.
 
En estos casos es crucial ponerse manos a la obra cuanto antes para gestionar sus síntomas y debilitarlos lo máximo posible, entre otras cosas porque el empeoramiento del estado de salud física y mental es muy acelerado si no se hace nada.
 
Por eso, aquí veremos algunas ideas clave para saber qué hacer para superar la patología dual, a modo de resumen.
 
Superar la patología dual: 5 ideas clave
 
Normalmente, el hecho de haber desarrollado un trastorno psicológico ya es motivo para acudir cuanto antes a recibir tratamiento por parte de profesionales de la salud mental. En el caso de la patología dual, en el que hay al menos dos trastornos, es aún más importante empezar la terapia cuanto antes, ya que ambos problemas se refuerzan entre sí y causan más daño de lo que harían por separado.
 
Así pues, las personas con patología dual necesitan que profesionales les ofrezcan un trato personalizado tanto a la hora de evaluar lo que les ocurre como a la hora de proponer medidas, y que realicen un seguimiento de su caso.
 
Sin embargo, más allá de lo que se haga durante las sesiones de terapia hay una serie de ideas clave que hay que tener en cuenta para superar la patología dual en general. Son las siguientes.
 
1. Nada sustituye la terapia
 
Es crucial tener muy claro que no hay ninguna actividad ni rutina que tenga el poder de sustituir la terapia llevada a cabo por profesionales. Por eso, aunque para algunas personas pueda suponer salir de su zona de confort, es necesario ponerse en contacto con centros de terapia en los que atiendan psicólogos y/o psiquiatras y comprometerse con un proceso de cambio con la ayuda de estos especialistas.
 
2. Cuidado con los pensamientos-trampa
 
Las adicciones se mantienen en el tiempo, entre otras cosas, gracias a su poder de hacernos caer en pensamientos-trampa: excusas que nos ponemos a nosotros mismos para recaer una y otra vez o para ni siquiera intentar dejar atrás la dependencia. Un ejemplo de ello lo tenemos en la idea clave anterior: la creencia errónea de que no hace falta ir a terapia, que no es otra cosa que una manera de evitar que la adicción termine.
 
3. Cada trastorno es un mundo
 
Aunque el concepto de "patología dual" pueda dar a entender que todas las personas diagnosticadas de esta manera experimenten lo mismo, la verdad es que los síntomas de esta alteración psicológica dependen totalmente de qué trastornos estén involucrados: no es lo mismo tener adicción al alcohol y TDAH que tener adicción a las benzodiacepinas y Trastorno Obsesivo-Compulsivo.
 
Por eso, hay que tener cuidado con los consejos que puedan dar otras personas con patología dual, y a la vez no dejarse llevar por las ideas preconcebidas que puedan surgir al relacionarse con otros pacientes con la misma "etiqueta": es necesario cobrar consciencia de la heterogeneidad que existe detrás de este término.

4. Todo lo demás queda en segundo plano
 
La salud es lo primero, así que el proceso de tratamiento de la patología dual debe ser la prioridad. A fin de cuentas, las adicciones se caracterizan por hacer que todo lo demás deje de tener tanta importancia para nosotros, así que si no nos comprometemos con la terapia, de manera espontánea y casi sin darnos cuenta, tiraremos la toalla a la mínima oportunidad.
 
5. Hay que apoyarse en el contexto
 
Gestionar los síntomas asociados a la patología dual no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino de tener la información correcta, contar con la ayuda profesional necesaria, y hacer lo posible por transformar nuestro entorno en un lugar que nos ayude a superar esta alteración psicológica. Por ejemplo, algo tan sencillo como llegar a casa y vaciar todas las botellas de bebidas alcohólicas por el fregadero puede marcar la diferencia, así como recuperar la amistad con aquellas personas que intentaron mantenernos lejos de la adicción.

jueves, 21 de julio de 2022

Los principales motivos por los que las personas se intentan suicidar

Nahum Montagud Rubio        |        Psicología y Mente      |     18/08/2020

Las principales causas por las que, estadísticamente, algunas personas deciden quitarse la vida.
 
Es difícil pensar por qué un amigo, un familiar o una persona querida ha decidido acabar con su vida. Tanto si logra suicidarse como si queda en un intento, esta decisión es algo que en muchas ocasiones no se veía venir y, cuando se da, hace que surjan muchas preguntas.
 
No siempre suelen haber señales de advertencia claras, con lo cual muchas veces, el motivo que ha llevado a que una persona se suicide acabe siendo un absoluto misterio. Pero una cosa debe quedar clara: nadie se suicida porque sí.
 
Son varios los motivos más frecuentes por los que las personas intentan suicidarse, y los vamos a ver a continuación.
 
Muchas personas se preguntan qué es lo que ha hecho que un ser querido haya decidido tomar la decisión de quitarse la vida. Muchas veces el intento de suicidio queda en eso, un intento.
 
Pero lamentablemente, en otras la persona acaba consiguiendo lo que se había propuesto, sembrando un montón de dudas y preguntas entres sus familiares y amigos que intentan comprender por qué ha sucedido. El hecho de no haberlo visto venir les causa gran malestar, sintiéndose culpables y viviendo, en muchas ocasiones, el síndrome del superviviente.
 
Siguen existiendo muchos mitos sobre el suicidio, pese a que no son pocas las campañas de prevención que han intentado concienciar sobre la gravedad de este problema. Las personas que intentan quitarse la vida lo hacen porque están sufriendo mucho. Creen que no vale la pena seguir viviendo y que, haya lo que haya al otro lado, si es que lo hay, es preferible al infierno que están viviendo. No es que no piensen en sus seres queridos, o que les quieran hacer daño, sino que ya no pueden más.
 
Los principales motivos por los que las personas se intentan suicidar son muchos. La mayoría de ellos tienen en común que la persona se sentía desesperanzada, que no había luz al final del túnel y que tenía que ponerle fin a su sufrimiento. A continuación veremos estos motivos por los que una persona decide ponerle fin a su vida.
 
1. Depresión
 
La depresión es, lamentablemente, el trastorno que más intentos de suicidio provoca, y, también, el que más personas se lleva. Uno de los síntomas principales de la depresión severa es el sentimiento constante de desesperación, sufrimiento y pocas expectativas de futuro. Una baja autoestima suele ser un rasgo común en personas profundamente deprimidas, y sienten que no valen nada, que el mundo estaría mejor sin ellas.
 
Pero pese a que es el trastorno que causa más suicidios es, irónicamente, el que más posibilidades tiene de ser mejorado con tratamiento. La depresión no se cura por arte de magia, pero se puede mejorar mucho la vida de la persona acudiendo al psicólogo y, en caso necesario, tomando medicación. Es por esto que es tan fundamental insistir con acudir a este tipo de profesional en caso de que se tenga sospecha de que un familiar, amigo o conocido padece este trastorno. Hay muchas posibilidades de evitar su suicidio.
 
2. Esquizofrenia y brote psicótico
 
Muchas personas con esquizofrenia o que están padeciendo un trastorno psicótico acaban suicidándose. Las alucinaciones auditivas se pueden presentar en forma de voces, las cuales pueden hacerle comentarios al afectado que no son nada positivos. Pueden incitarle a que se haga daño y acabe con su vida. Las razones que le dan estas voces no tienen por qué ser racionales, pero el paciente les ve algún tipo de sentido.
A diferencia de la depresión, la psicosis y la esquizofrenia son más difíciles de enmascarar, lo cual es, en cierta manera, positivo dado que ante un paciente con estos problemas se hace más obvia la necesidad de ayuda profesional. Lo negativo de estos trastornos es que son más trágicos, en el sentido de que son de más difícil tratamiento y la necesidad de fármacos es extrema.
3. Alcohol, drogas e impulsividad
 
El consumo de alcohol y de sustancias pueden influir en la decisión de una persona de quitarse la vida. Es posible que ya tenga ideación suicida estando sobrio, pero que sean simples fantasías o imaginarse que pasaría si abandonara el mundo. No obstante, cuando se ha alcoholizado o se encuentra con el subidón de la droga, se vuelve más desinhibido, y dentro de esa mayor desinhibición está el intentar llevar a cabo esas fantasías suicidas.
 
Por otro lado está la impulsividad como rasgo de personalidad. Hay personas que, estando muy alteradas, se les pasa por la cabeza todo tipo de pensamientos, entre ellos los suicidas. Ya sea por el calor del momento o porque lo tenían pensado desde hacía tiempo, intentan cometer suicidio y, lamentablemente, a veces lo consiguen.
 
En caso de no conseguirlo, tanto para las personas que han tomado drogas como las que son más impulsivas, cuando se encuentran menos alteradas sienten un profundo remordimiento por siquiera haberlo pensado. Empiezan a empatizar con sus familiares y amigos, y comprenden el daño que les hubieran podido hacer.
 
4. Petición de ayuda
 
En muchas ocasiones el intento de suicido es una petición de ayuda. La persona no quiere morirse, pero siente que si no llama la atención de esta forma su círculo cercano no la va a tomar en serio. Cabe decir que las personas que suelen recurrir a esta vía suelen ser adolescentes, que carecen de los medios y de la madurez para expresar sus problemas, o personas que tengan dificultad para dar a conocer todo el sufrimiento que están viviendo, pero que efectivamente quieren dejar de sentir.
 
Lamentablemente, no son pocas las veces en que estos intentos suicidas se convierten en un suicidio consumado, sobre todo por la desinformación del parasuicida. Es recurrente en quienes intentan suicidarse a modo de petición de ayuda que consuman alguna pastilla, teniendo una sobredosis. Piensan que llamarán la atención, les llevarán a urgencias y ahí les harán un lavado de estómago y estarán fuera de peligro. El problema es que tomar demasiadas pastillas puede dañar gravemente el hígado y los riñones, teniendo efectos mortales.
 
5. No querer ser una carga
 
Este es un motivo común en personas que padecen una enfermedad crónica, sobre todo cuando tienen que ser cuidados por familiares. A medida que la enfermedad va incapacitándoles más, más dependen de sus familiares, y a veces sienten que son una carga y que lo mejor sería abandonar el mundo ya.
Quieren morir porque se sienten terriblemente culpables por arrebatarles la vida a personas que están sanas y que podrían disfrutar sus vidas si ellas no estuvieran todavía vivas. Cuando todavía tienen movilidad este tipo de pacientes intentan acabar con su vida antes de que no lo puedan hacer por ellos mismos.
 
6. Miedo al fracaso
 
En una sociedad en la que las presiones sociales pueden ser verdaderamente intensas, el miedo al fracaso y al que dirán se convierte en un problema psicológico muy serio.
 
No son pocas las personas que consideran que no llevar una vida perfecta, de acuerdo a sus propios ideales, es sinónimo de no valer nada. Ya sea alejándose de su vida idealizada o tener una mala racha, muchos deciden acabar con su vida. Algunos ejemplos de motivos por los que una persona se ha suicidado por miedo a fracasar son:
·        Ser arrestado o encarcelado
·        Acoso escolar, humillación, ciberacoso, acoso laboral
·        Problemas económicos
·        Fin de una relación amorosa o de amistad significativa
·        Pérdida del empleo
·        Pérdida de familiares o amigos por revelar orientación sexual propia
·        Pérdida de estatus social
 
7. Estrés traumático
 
Las personas que han sufrido una experiencia altamente traumática, como puede ser abuso sexual, violación, abuso físico o trauma por haber presenciado una guerra, tienen un mayor riesgo de suicidio, incluso si han pasado muchos años tras haber padecido el evento traumático.
 
Ser diagnosticado con el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) o haber vivido múltiples eventos traumáticos incrementan todavía más el riesgo de suicidio. Además, la depresión suele ser un síntoma que aparece en estos cuadros, haciendo que el riesgo sea todavía mayor. Entre los síntomas comunes del TEPT tenemos sentimientos de desesperación y sensación de que nadie puede ayudarlos, los cuales son una auténtica bomba de relojería que conducen al suicidio.
 
8. Aislamiento social
 
El aislamiento social es un grave problema y pude ser la causa de un suicidio. Son muchos los motivos que han llevado a una persona a sentirse sola: ruptura con la pareja, divorcio, pérdida de familiares o amigos, ansiedad social, trastorno mental, enfermedad, jubilación, abandono familiar... Todos ellos hacen que la persona se sienta cada vez menos motivada para seguir viviendo y acabe tomando la decisión de acabar con todo.
 
Pero el aislamiento social no únicamente puede ser causa de suicidio. También puede estar detrás de aparición de trastornos mentales, adicción a sustancias y alcoholismo. Es por esto que, sobre todo en personas de la tercera edad, se debe seguir manteniendo el contacto con familiares que se sepa que podrían estar pasando una época demasiado solos, a fin de evitar que puedan cometer intentos suicidas y ayudarles a recurrir a la ayuda profesional necesaria.

lunes, 18 de julio de 2022

Los 5 niveles de conflicto (y sus características)


Mario Arrimada     |     Psicología y Mente     |     11/07/2022 

Estos son los principales niveles de conflicto que pueden producirse entre personas y entre grupos. 

Cada día muchas personas deben lidiar con algunos conflictos de diversa índole y con algunas personas con diferentes personalidades y puntos de vista. Por otro lado, la resolución de esos conflictos, si se gestiona de la manera correcta, podría ofrecer la posibilidad de mejorar las relaciones y avanzar hacia el progreso. 

¿Cuáles son las características del conflicto? 

La palabra conflicto proviene del latín “conflictus” que está formado por el prefijo “con-” (unión, convergencia) y del participio “fligĕre” (flictus=golpe), por lo que estaríamos hablando de “golpe entre varios” o de “el golpe junto”, de manera que vendría a ser el conflicto un tipo de pleito, o la colisión a partir de la oposición de diferentes posturas. Cabe mencionar además que la palabra conflicto, según el diccionario de la RAE, posee las siguientes definiciones: 

·        Pelea, combate, lucha.

·        Enfrentamiento armado.

·        Situación desgraciada y cuya salida resulta complicada, apuro.

·        Materia de discusión, cuestión, problema.

·        La coexistencia de una serie de tendencias que son contradictorias entre sí en un mismo individuo.

·        El momento más duro y violento durante una batalla.

·        En las relaciones laborales, se refiere a la disputa entre los trabajadores (conflicto colectivo).

Como podemos ver, existen diversas definiciones para explicar la palabra conflicto. En el presente artículo nos centraremos principalmente en la cuarta definición (materia de discusión), en la quinta (contradicciones en un mismo individuo) y en la séptima (conflicto en las relaciones laborales). 

Los niveles de conflicto 

Ahora que hemos visto en qué consiste un conflicto, vamos a exponer los diferentes niveles de conflicto que podemos encontrarnos (intrapersonal, interpersonal, intragrupal e intergrupal), de acuerdo con las principales clasificaciones; aunque en algunas también podemos encontrar un quinto nivel, el interorganizacional (este último se encuentra normalmente ubicado dentro de la categoría del conflicto a nivel intergrupo en aquellas clasificaciones en las que solamente se tienen en cuenta 4 niveles de conflicto). A continuación vamos a explicar en qué consiste cada uno de ellos.

1. El conflicto a nivel intrapersonal

El primero de los niveles de conflicto que nos podemos encontrar es el intrapersonal que se utiliza para referirse a los conflictos que solamente implican a una persona; siendo una disputa interna. Dicho conflicto podría surgir a partir de las propias emociones, pensamientos, ideas, predisposiciones y/o valores de una personas, de forma que el conflicto podría comenzar en el momento en que esa persona se encuentra con el dilema en el que debería elegir entre lo que “debería hacer” y lo que “quisiera hacer realmente”. 

Cuando pretendemos arreglar un conflicto intrapersonal, se deben tener presentes una serie de premisas: seguir y tener siempre presentes los propios valores y analizar si van acorde con los de la empresa, revisar minuciosamente la política de la empresa, anotar el concilio junto a una lista de pros y contras asociados al mismo, al mismo tiempo que se trata de buscar diferentes opciones que estés disponibles para resolver el conflicto y, en base a todo ello, tratar de elegir la mejor opción. 

Si es necesario, lo mejor sería buscar ayuda profesional que pueda guiarnos en este proceso. 

2. El conflicto a nivel interpersonal

Otro de los niveles de conflicto que nos podemos encontrar sería el interpersonal que ocurre cuando dos o incluso más personas de una organización tiene una pugna o desacuerdo acerca de un determinado asunto relacionado con el ámbito laboral en el que trabajan o sobre cómo lograr determinados objetivos asociados. 

A la hora de intentar resolver un conflicto interpersonal se debe empezar por definir y analizar el conflicto real, poniéndolo siempre en contexto para ver cómo ha impactado en cada una de las partes del conflicto y también cómo puede influir todo esto en el proyecto de la organización. Una vez hecho todo lo anterior habría que buscar distintas opciones para resolver el conflicto, ofreciendo la posibilidad a todos los implicados de dar su punto de vista y así poder buscar una solución que sea favorable para todas las partes y para la organización 

3. El conflicto a nivel intragrupal 

El conflicto intragrupal es otro de los niveles de conflicto y se desarrolla cuando hay una disputa o existe una disidencia o una oposición entre dos o más personas que trabajan en el mismo grupo dentro de una organización o una empresa por un objetivo común, habiendo por tanto una amplia variedad de opiniones y perspectivas al respecto.

La raíz del problema en este tipo de casos no está en que exista una amplia variedad de opiniones y perspectivas, sino que unas partes del grupo no tengan en cuenta las de los demás y viceversa, de manera que será más complicado ponerse de acuerdo para alcanzar los objetivos comunes. 

Otro factor que muchas veces influye en el desarrollo de conflictos intragrupo es el hecho de que haya una amplia disparidad entre las personalidades de varios miembros del grupo, lo cual no quiere decir que no se puedan resolver las disputas y llegar a un acuerdo que sea beneficioso para todos los miembros del grupo y para la empresa. 

Los conflictos intragrupo se deberán resolver comenzando por un debate dentro del equipo o grupo de trabajo con el fin de analizar cuál es la causa del conflicto real y cómo se sienten al respecto las diferentes partes involucradas. Una vez analizado se podría proceder al desarrollo de una lluvia de ideas acerca de los pros y los contras de los diferentes puntos de vista con sus respectivas soluciones para avanzar en el proyecto común. Por último, habría que tomar una decisión que pueda beneficiar al grupo en su conjunto y que no dé pie a nuevos conflictos. 

4. El conflicto a nivel intergrupal 

El conflicto a nivel intergrupal consiste en una disputa o desacuerdo importante entre distintos grupos dentro de una organización más grande o incluso entre los que no tienen los mismos objetivos o metas a nivel general. 

A la hora de resolver conflictos intergrupales se podría comenzar por un debate donde cada una de las partes implicadas en el conflicto expongan sus puntos de vista y se vayan analizando los problemas que hayan surgido y pudieran ir apareciendo. Otro ejercicio que podría servir es el traslado de alguno de los miembros de cada uno de los grupos a otro grupo que tenga un punto de vista diferente con el fin de que pudieran ver una perspectiva distinta a la suya para resolver el problema. 

Por último, habría que hacer una lluvia de ideas con el fin de buscar soluciones que pudieran tener el mayor impacto positivo que fuera posible para todas las partes implicadas en el conflicto y, por supuesto, para la organización para la que trabajan con el fin de seguir evolucionando hacia el progreso. Para encontrar una solución se podría optar por llevar a cabo una votación para analizar el interés que tiene cada una de las partes en las diferentes soluciones que habían sido propuestas. 

5. El conflicto a nivel interorganizacional 

En algunas clasificaciones acerca de los niveles de conflicto podemos encontrar un quinto nivel, el que se da a nivel interorganizacional que consiste en una disputa o conflicto entre dos o más organizaciones, perteneciendo normalmente éstas al mismo sector. Dichos conflictos entre organizaciones pueden ser de diversos tipos, tal y como podemos ver a continuación. 

5.1 Conflicto interorganizacional sustantivo 

Este tipo de conflicto surge cuando existe un desacuerdo fundamental entre dos o más organizaciones que se encuentran implicadas en una disputa. Por poner un ejemplo, podríamos estar hablando de un conflicto por motivos éticos como podría ser ante un tema como el trato hacia los animales, de manera que una empresa u organización podría entrar en conflicto contra otra que esté realizando una serie de experimentos con animales. 

5.2 Conflicto interorganizacional cultural 

En este caso, estaríamos hablando de un conflicto surgido a raíz de una serie de disputas entre dos o más empresas sobre la base de los deseos culturales y de las necesidades, aunque este tipo de conflictos con bastante frecuencia son el resultado de una mala interpretación básica. 

Por otro lado, podrían surgir conflictos interorganizacionales por una amplia variedad de motivos como pueden ser conflictos de intereses, pagos dudosos por parte de otra empresa, relaciones con los proveedores, distribuidores y clientes, competencia desleal o incluso a causa de ciertas relaciones con los gobiernos, entre otras causas. 

A la hora de tratar de resolver los conflictos interorganizacionales, una buena mediación entre las diferentes organizaciones a través de alguien cualificado que sea capaz de promover un diálogo abierto para un entendimiento entre las diferentes partes involucradas en el conflicto puede resultar crucial. 

Por otra parte, el liderazgo de cada una de las organizaciones implicadas en los conflictos interorganizacionales o incluso ante cualquiera de los diferentes niveles de conflicto puede resultar útil a la hora de promover el bienestar y la salud organizacional y laboral con el fin de manejar adecuadamente los posibles conflictos a nivel interorganizacional, prestando una atención especial a los diversos factores psicosociales que podrían estar detrás.

Nota.- He omitido algún párrafo  que me ha parecido reiterativo, Si lo queréis leer completo lo encontraréis en Internet con las señas que menciono al principio.