miércoles, 7 de diciembre de 2022

Trastorno de síntomas somáticos

 

Trastorno de síntomas somáticos      |      MedlinePlus
    
El trastorno de síntomas somáticos (TSS) se presenta cuando una persona siente una ansiedad extrema exagerada a causa de síntomas físicos. La persona tiene pensamientos, sensaciones y comportamientos tan intensos relacionados con los síntomas que siente que no puede hacer algunas de las actividades de su vida diaria. Ellos pueden creer que los padecimientos médicos cotidianos son mortales. Esta ansiedad puede no mejorar a pesar de los resultados normales del examen y de la reconfirmación del proveedor de atención médica.
 
Una persona con TSS no finge sus síntomas. El dolor y los demás problemas son reales. Pueden ser provocados por un padecimiento de salud. A menudo, no se puede encontrar una causa física. Sin embargo, el problema principal es la reacción extrema y los comportamientos relacionados con los síntomas.
 
Causas
El TSS generalmente comienza antes de los 30 años. Se presenta más frecuentemente en las mujeres que en los hombres. No está claro por qué algunas personas presentan esta afección. Ciertos factores pueden estar involucrados:
·        Tener perspectivas negativas
·        Ser más sensible física y emocionalmente al dolor y otras sensaciones
·        Antecedentes familiares o educación
·        Genética
Las personas que tienen antecedentes de maltrato físico o abuso sexual pueden ser más propensas a padecer este trastorno. Pero no todas las personas con TSS tienen una historia de maltrato.
 
El TSS es similar al trastorno de ansiedad por enfermedad (hipocondría). Este sucede cuando una persona es excesivamente temerosa de enfermarse o presentar un padecimiento grave. La persona está plenamente convencida de que en algún punto se enfermará seriamente. A diferencia del TSS, con el trastorno de ansiedad por enfermedad, hay pocos síntomas físicos reales o no los hay del todo.
 
Síntomas
Los síntomas físicos que se pueden presentar con el TSS pueden incluir:
·        Dolor
·        Fatiga o debilidad
·        Dificultad respiratoria
 
Los síntomas pueden ir de ligeros a severos. Puede ser uno o más síntomas. Estos pueden ser intermitentes o cambiar.  Los síntomas pueden deberse a una afección, pero también es posible que no tengan ninguna causa clara.
El síntoma principal del TSS es la manera en la que una persona se siente y se comporta en respuesta a estas sensaciones físicas. Estas reacciones deben persistir por 6 meses o más. Una persona con este trastorno puede:
·        Sentir ansiedad extrema con respecto a los síntomas
·        Sentir preocupación por que los síntomas ligeros sean una señal de una enfermedad grave
·        Acudir al médico para realizarse múltiples pruebas y procedimientos, pero no creer en los resultados
·        Sentir que el médico no toma sus síntomas con la seriedad suficiente o no ha hecho un buen trabajo para tratar el problema
·        Pasar demasiado tiempo y energía lidiando con inquietudes médicas
·        Tener problemas para funcionar debido a sus pensamientos, sentimientos y comportamientos sobre los síntomas
Pruebas y exámenes
Le realizarán un examen físico completo. Su proveedor puede hacer ciertos exámenes para encontrar causas físicas. Los tipos de exámenes que se hacen dependen de los síntomas que tenga.
Su proveedor puede referirlo con un proveedor de atención psicológica. Este profesional puede llevar a cabo más pruebas.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es controlar sus síntomas y ayudarle a funcionar en la vida.
Tener una relación de apoyo con su proveedor es vital para su tratamiento.
·        Usted debe tener solo un proveedor de atención primaria. Esto le ayudará a evitar que le hagan exámenes y procedimientos innecesarios.
·        Visite a su proveedor regularmente para revisar los síntomas y cómo los está enfrentando.
También es posible que visite a un profesional en salud mental (terapeuta). Es importante que consulte a alguien que tenga experiencia en el tratamiento del TSS. La terapia conductual cognitiva (TCC) es un tipo de psicoterapia que puede ayudar a tratar este trastorno. Trabajar con un terapeuta puede ayudarle a aliviar el dolor y otros síntomas. Durante la terapia, usted aprenderá a:
·        Analizar sus sentimientos y creencias sobre la salud y sus síntomas
·        Encontrar maneras de reducir el estrés y la ansiedad relacionadas con los síntomas
·        Dejar de concentrarse tanto en sus síntomas físicos
·        Reconocer lo que parece empeorar el dolor u otros síntomas
·        Saber cómo manejar el dolor u otros síntomas
·        Mantenerse activo y sociable, incluso si todavía tiene dolor u otros síntomas
·        Desenvolverse mejor en su vida diaria
Su terapeuta también tratará la depresión u otras enfermedades de salud mental que pueda tener. Es posible que tome antidepresivos para ayudar a aliviar la ansiedad y la depresión.
A usted no le deben decir que los síntomas son imaginarios o que todo está en su cabeza. Su proveedor debe colaborar con usted para manejar los síntomas tanto físicos como emocionales.
Posibles complicaciones
De no recibir tratamiento, usted puede tener:
·        Problemas para desenvolverse en la vida
·        Problemas con familiares, amigos y compañeros de trabajo
·        Mala salud
·        Un mayor riesgo de depresión y suicidio
·        Problemas económicos debido al costo de pruebas y visitas excesivas al consultorio 
El TSS es una enfermedad prolongada (crónica). Colaborar con sus proveedores y seguir su plan de tratamiento es importante para controlar este trastorno.
Cuándo contactar a un profesional médico
Debe contactar a su proveedor si usted:
·        Se siente tan preocupado por sus síntomas físicos que no puede desenvolverse.
·        Tiene síntomas de ansiedad o depresión.
Si usted o alguien que conoce está pensando en el suicidio, llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org. También puede llamar al 1-800-273-8255 (1-800-273-TALK). La Línea de vida para crisis y suicidio 988 proporciona apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en cualquier momento del día o de la noche.
También puede llamar al 911 o al número local de emergencias o vaya a la sala de emergencias del hospital. NO se demore.
Si conoce a alguien que haya intentado suicidarse, llame al 911 o al número local de emergencias de inmediato. NO deje sola a la persona, incluso después de haber llamado para pedir ayuda.
Prevención
La asesoría puede ayudarle a las personas que son propensas a este trastorno a aprender otras maneras de hacerle frente al estrés. Esto puede ayudar a reducir la intensidad de los síntomas.
Nombres alternativos
Síntomas somáticos y trastornos conexos; Trastorno de somatización; Trastornos somatomorfos; Síndrome de Briquet; Trastorno de ansiedad por enfermedad

lunes, 5 de diciembre de 2022

Después del 10 del 10, más salud mental


FERNANDO MARQUÍNEZ BASCONES     |     TopDoctors     |     22/11/2022
 
Cada año, el décimo día del décimo mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el día mundial de la salud mental.
 
Actualmente, con la catástrofe climática sin resolver, la pandemia provocada por el COVID-19 sin acabar, una guerra activa en Ucrania con amenaza nuclear, además de otras crisis globales, parece sensato y oportuno hablar de salud mental.
 
Pero, ¿qué es la salud mental?
 
Podemos empezar diciendo que es más que la mera ausencia de enfermedad. Se trata de un estado en el que somos capaces de adaptarnos y autogestionarnos competentemente, con resiliencia, ante los retos sociales, físicos y emocionales que aparecen en el transcurso de nuestra vida. Por tanto, consideramos la salud de manera positiva y dejamos de priorizar la medicalización y el recurso al tratamiento unilateral e inmediato.
 
La salud mental es esencial para vivir bien
 
Tal y como dice el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), hemos de adoptar y promover un enfoque de “servicio de salud mental y apoyo psicosocial”. Se trata de acostumbrarnos a una consideración multisector y multinivel. Esto se podría traducir como la necesidad de implicar e involucrar al sector sanitario, educativo, protección de la infancia y servicios sociales a nivel estatal, regional y local cada vez que se desarrollen distintas estrategias. Desde luego la política, la buena política, es un elemento clave y determinante. En las sociedades políticamente más sanas, es decir, con más y mejor democracia, sus poblaciones gozan de mejor salud.
 
Un estado de bienestar psicológico
 
La UNICEF define la salud mental como “Un estado de bienestar psicológico en el que la persona desarrolla sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de manera productiva, es capaz de amar y de contribuir a su comunidad”. Cuando el estrés psicosocial aumenta mucho, como ocurre en casos de pobreza, déficit de educación, vivienda inestable, desempleo o falta de acceso a la atención médica de calidad, aparece el distress, con su graduación de síntomas patológicos.
 
Esta angustia puede esquematizarse como una progresión en círculo vicioso, desde la ansiedad-inflamación-depresión-somatización, hasta el cuadro clínico bien establecido, que podemos sufrir cualquiera de nosotros en algún momento dado de nuestra existencia. Por tanto, la estigmatización del trastorno mental es un prejuicio equivocado, derivado de diferentes dogmatismos anticientíficos.
 
“No hay salud sin salud mental”
 
La salud mental es esencial para vivir bien (Eudaimonía) y como reza el certero eslogan recientemente divulgado por el gobierno español, “No hay salud sin salud mental”. La investigación en epidemiología desarrollada en las últimas cuatro décadas, han cambiado profundamente el modo de pensar en medicina y salud pública.
 
La epidemiología es esencialmente una ciencia cuantitativa y ha sabido medir muy bien en qué grado, las opciones libres de la conducta humana, son fuentes determinantes de la salud. Nos dice que conductas, como el fumar, los hábitos alimenticios o sexuales, el consumo de drogas, alcohol, el modo de conducir, la actividad física, las horas ante el televisor, ordenador, o el móvil, condicionan en gran medida nuestra salud.
 
El estilo de vida de cada persona determina su salud mental

El mensaje que las autoridades y los profesionales sanitarios debemos transmitir a la población, es que el estilo de vida es determinante para que nuestra salud dependa, en cierta medida, de cada uno de nosotros. Alimentarnos saludablemente, hacer ejercicio o deporte adecuado y no drogarse con drogas legales o ilegales, es tremendamente saludable sin necesidad de una pastilla (ideal) que solucione nuestro estrés y nos haga felices.
 
Así pues, el estrés bio-psico-social excesivo (distress) nos debilita el control emocional, nos lleva a pensar mal, a sentirnos mal a controlar peor nuestra conducta y es la causa de muchas enfermedades mentales, cardiovasculares, digestivas, neuroendocrinas, entre muchas otras. Por tanto, frente a las graves crisis presentes, siguiendo las recomendaciones de la OMS, invirtamos en nuestra salud mental por nuestra supervivencia y bienestar todo el año, más allá del día 10 del mes 10.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Cómo cambiar las dinámicas negativas con la familia en Navidad


PATRÍCIA RAMÍREZ     |      ABC (El lunes empiezo-Blog)   |     05/12/2021

En casi todas las familias suele haber dinámicas negativas en Navidad que año tras año se repiten. Forman parte de nuestras costumbres y rutinas dañinas. Ocurren en muchas ocasiones sin pensar y sin mala intención. Tienen la particularidad de que surgen de forma automática, solos, como si tuvieran vida propia. Cuando menos te lo esperas estás enzarzado en una discusión absurda sobre temas en los que no se te va la vida pero que terminan dividiendo a la mesa. Al igual que los hábitos personales, tanto los nocivos como los más saludables, también los hábitos sociales nos salen de forma automática. 

Si deseas cambiar esas rutinas y disfrutar de unas Navidades más serenas, aquí te ofrezco una serie de consejos para cambiarlas.

1. Las dichosas ‘imposición’ y ‘presión’

No suelen coincidir las necesidades o preferencias de todos los miembros de la familia en cuanto a cómo vivir la Navidad. A unos les gustaría pasar las Navidades más tranquilos, incluso solos. Otros quieren estar todos juntos. Los que desean juntarse y celebrar, suelen ejercer sobre los demás presiones manipuladoras “pero cómo no vais a venir, con las ganas que tenemos de ver a los niños”, “pero si tu hermana y tu cuñado se van a desplazar desde la otra punta de España”, “venga, no seas egoísta, qué te cuesta”.

Estas imposiciones, manipulaciones y presiones te hacen sentir egoísta y mala persona. Terminas cediendo a lo que no te apetece, acudes de mal humor y te arrepientes. Te prometes que el año que viene te impondrás, pero vuelves a caer en lo mismo. 

Así que para el año que viene o para éste si estás tiempo declina con educación la presión familiar. “Este año no voy a acompañaros. Hemos decidido pasar una Navidad en casa, sin viajes”. No te justifiques, no trates de que te entiendan, no les digas lo mucho que lo sientes (sonaría hipócrita) porque no lo van a hacer, no les interesa entenderte. Les interesa conseguir su propósito de tenerte en casa a costa de tu bienestar. Y utiliza la técnica del disco rayado que consiste en repetir la misma frase, idéntica, con el mismo tono amable y respetuoso, sin argumentar más.

2. Conversaciones y sobremesa que acaban en tensión 

Las sobremesas pueden resultar especialmente delicadas, tensas, incluso violentas. Pueden surgir conversaciones incómodas entre personas poco flexibles, dogmáticas, que versan sobre temas dicotómicos dividen la mesa. Antivacunas, política, religión… También se utiliza la sobremesa para sacar trapos sucios entre padres e hijos, entre hermanos, se cuestiona la educación a los nietos, se critican las notas, las decisiones que se han tomado, etc. Otro añadido en la lista de “cómo terminar mal en una cena de Navidad” es la falta de filtro mental, hablando así desde el sincericidio. Se dan consejos que no se han pedido, se critica y cuestiona a alguien…y se termina hablando a gritos. 

Cambiar esta dinámica puede ser algo complicado, porque no depende solo de ti mismo. Os recomiendo pactar una serie de normas antes de sentaros a cenar, como qué tipo de temas evitar en las conversaciones, o pedir por favor que no se eleve el volumen a la hora de hablar. Podemos también reunirnos individualmente con la persona que saca trapos sucios, alecciona, aconseja, etc., y hacerle saber que es incómodo para ti y que te gustaría que por favor este año lo evitara. 

En el caso en el que la dinámica vuelva a presentarse, puedes levantarte de la mesa excusándote con sinceridad: “me voy a sentar en el sofá. Estos temas de conversación y la dinámica que se genera son incómodos para mí”.  No lo hagas como castigo, ni en tono de enfado, ni reprochando. Solo expresa el motivo por el que abandonas la mesa. Ya verás como algún otro miembro de la familia te secundará. 

3. Los excesos 

En Navidad hay exceso de todo, incluso de amor e hipocresía. Se cocina, come, bebe y regala de más. Es una alegoría al consumismo, a la ostentación y a la falta de moderación. 

El consumismo estresa, comer de más nos genera culpa, el exceso de alcohol provoca imprudencias y hasta mala educación. Tratemos este año de ser más responsables y prudentes con el consumo. Tanto si cocinas tú como si acudes a casa de alguien, haz hincapié en todo lo que sobró el año pasado, en sugerir cocinar algún plato menos o elaborar menor cantidad. Elabora un menú y una lista de la compra responsables. No incites a beber con frases como “venga una copita, si son dos días”. Si vas a consumir alcohol, que sea con responsabilidad y para disfrutarlo. Lo de beber por beber es un despropósito para la salud. Sinceramente, lo de copa y puro en mano queda ya hasta rancio. 

Es un despropósito comprar regalos por comprar. Hasta los niños necesitan menos regalos de Reyes. No saben qué hacer con tanto juguete, dejan de darles valor, abren regalos por abrir, a veces sin curiosidad por lo que el regalo contiene. Poneros de acuerdo a la hora de regalarles, buscad regalos con sentido, que les hagan ilusión. 

Y a pesar de que para algunos adultos el amigo invisible sea estresante, más estresante suele ser comprar regalos para todos. Acaba con la creatividad y economía de cualquier familia y se termina comprando en cadena.

4. Los malos rollos en pareja 

Muchas parejas terminan discutiendo en Navidad por las decisiones que tienen que tomar respecto a dónde pasan las fechas señaladas. Todos se sienten ofendidos, la pareja, los padres, los suegros, hasta los amigos que han planificado un final de año contigo. Tomes la decisión que tomes siempre hay una queja o un mal rollo y alguien que se disgusta. 

Tomar estas decisiones en el último momento genera aún más ansiedad y malestar. Trata de pactar con tu pareja un plan de acción que incluya dos años, un año decide uno y al año siguiente decide el otro. Siempre siendo considerados y empáticos con la otra parte. Decidid esto en octubre, noviembre…. No lo dejéis para los días de antes. Y tened en cuenta circunstancias especiales, como que alguien esté enfermo o una de las familias esté atravesando un momento complicado. 

5. Las quejas 

No se trata de promover la felicidad sí o sí. Pero en las fechas señaladas igual podríamos centrarnos más en lo que suma. Hay personas que no paran de verbalizar que no les gusta la Navidad, que les falta fulanito, que por qué no ha venido tu hermano este año, etc., y en lugar de disfrutar con lo que tienen y con las personas que los acompañan, se recrean en todo lo que les falta. 

Trata de dar valor a lo que tienes o de pedirle a la persona que se queja que disfrute con lo que está viviendo en el presente. No le eches la bronca con frases como “siempre estás quejándote, esto es insufrible”, porque terminaréis enfadados. Solo recuérdale algo así como “mamá, venga que estamos aquí el resto, estamos disfrutando, todos te queremos mucho”. 

Existen muchas otras dinámicas negativas que afectan a nuestro estado de ánimo y serenidad, como el patriarcado, en el que siguen siendo las mujeres las que cocinan, sirven y recogen, la falta de educación generalizada, la falta de ilusión por estas fechas que contamina a quien sí las disfruta o por lo contrario, la obligación de estar alegres cuando a uno no le apetece o mal utilizar el humor para hacer burla de los que están presentes. 

Sean sensibles estos días, y, sobre todo, empáticos. ¡Qué necesidad tenemos de generar mal humor, mala educación y pasarlo mal! Y, sobre todo, respeten. Respetar es dejar que cada cual tome la decisión de vivir la Navidad como le apetezca, con quien le apetezca y dónde le apetezca.

jueves, 1 de diciembre de 2022

¿Cuánto tiempo debería durar un duelo?

 

ENRIQUE GUERRA GÓMEZ     |     TopDoctors     |     28/06/2022

La Organización Mundial de la Salud, en su Clasificación Internacional de Enfermedades, estableció los criterios diagnósticos de “duelo prolongado” y, hace 2 o 3 meses, ha hecho lo propio la Asociación Psiquiátrica Norteamericana (DSM-5 TR). El duelo prolongado se define como la preocupación constante o anhelo intenso por el difunto y las características que rodearon su muerte.

Las personas que padecen duelo prolongado experimentan malestar clínicamente significativo, que puede ir acompañado de deterioro laboral, social y en otras áreas del funcionamiento. Para poder determinar si existe duelo prolongado, estos síntomas deben presentarse todos los días y la mayor parte del día.

El duelo prolongado es una preocupación constante o anhelo intenso por el
difunto y las características que rodearon su muerte
  

Las diferencias entre el duelo prolongado y el duelo “esperable” 

El manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5 TR diferencia el duelo prolongado del duelo normal exclusivamente en base al tiempo transcurrido.

En la mayoría de las personas adultas se considera que debe pasar un mínimo de 12 meses para considerar un duelo como duelo prolongado y, en niños y adolescentes ese tiempo se reduce a 6 meses. 

Sin embargo, también es importante tener en cuenta si existen síntomas asociados, como sentimientos de culpa casi delirantes o alucinaciones, lo que supondría un plus de gravedad. En estos casos, el especialista en Psiquiatría debe plantearse si es necesario esperar a que pasen 12 meses para hablar de la existencia de duelo prolongado. 

Otro aspecto a tener en cuenta es el contexto sociocultural del paciente, ya que existen diferentes ámbitos en los cuales la “normativa” establece un tiempo de duelo con una duración mayor. 

Los síntomas del duelo prolongado 

Las personas que sufren duelo prolongado suelen presentar alteración de la identidad, es decir, el sentimiento de que parte de uno mismo ha muerto. Por otro lado, se caracteriza por la evitación constante de recuerdos asociados al fallecimiento, dolor emocional intenso y entumecimiento emocional, es decir, sentir que la vida carece de sentido; y sentimientos de soledad.

Además, pueden presentar una gran dificultad para seguir adelante con la vida, problemas para relacionarse con otras personas, perseguir objetivos o planificar el futuro.

¿Hay personas más propensas a sufrir duelo prolongado?

Aproximadamente un 10% de los duelos se convierten en duelo prolongado. Cuando se trata de niños y adolescentes este porcentaje aumenta al 18%.

Además, podría haber una ligera predominancia en mujeres, más aún en personas que han sufrido la muerte de una persona cercana en cuidados paliativos, por 
VIH y sobre todo en refugiados (30%).

¿Cómo se puede “curar” un duelo prolongado? 

El tratamiento principal es la psicoterapia. Los estudios realizados hasta la actualidad han mostrado que la modalidad más eficaz es la Cognitivo-Conductual o sus variantes, como la cognitiva-integrativa y la metacognitiva; por otra parte y en menor grado, la Terapia Interpersonal. 

Con respecto a los psicofármacos, la decisión de prescribirlos o no estaría en función de la presencia de síntomas depresivos y/o de ansiedad notorios, que interfieran con las actividades habituales de la persona.

En estos casos se utilizarían los antidepresivos (los más estudiados son los inhibidores específicos de la recaptación de serotonina) o los ansiolíticos. 

domingo, 27 de noviembre de 2022

Depresión: hallan la primera evidencia directa en décadas de su vínculo con la serotonina baja


JOSÉ ANDRÉS GÓMEZ     |      El Español     |    05/11/2022

Un estudio realizado por investigadores del Imperial College de Londres confirma por primera vez la teoría y abre la puerta a nuevos tratamientos. 

El Prozac es, desde hace décadas, uno de los remedios más utilizados para el tratamiento de la depresión. Su mecanismo de acción es relativamente sencillo. Este medicamento, que pertenece a la familia de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, aumenta los niveles de la también conocida como "hormona de la felicidad" y evita algunos de los síntomas típicos del popular trastorno mental. 

La aprobación del Prozac en la década de los 80 supuso un antes y un después en el tratamiento de la enfermedad y sirvió para impulsar la hipótesis de que existía una relación entre la enfermedad y un posible desequilibrio químico en el cerebro. Una hipótesis que ha sido muy cuestionada en los últimos años ya que no existían pruebas firmes in vivo que la probasen. Hasta hoy. Un estudio dirigido por investigadores del Imperial College de Londres afirma haber encontrado la primera evidencia directa de que las personas con depresión tienen una capacidad reducida para liberar serotonina.

El trabajo, publicado en la revista Biological Psychiatry, involucró a 17 pacientes con un trastorno depresivo mayor y a 20 voluntarios sanos. A todos ellos se les realizó una tomografía de emisión de positrones —una técnica diagnóstica que permite tomar imágenes que muestran la actividad y el metabolismo de los órganos del cuerpo, también conocida como PET—. Gracias a un marcador radioactivo, lograron ver cuánta serotonina se unía a ciertos receptores del cerebro. Después, se les dio una dosis de anfetaminas para estimular la liberación de serotonina y se volvió a realizar un nuevo escáner.  

Los investigadores observaron entonces que los pacientes deprimidos liberaron mucha menos serotonina que aquellos que no lo estaban. "Esta es la primera evidencia directa de que la liberación de serotonina se reduce en el cerebro de las personas con depresión", explica Oliver Howes, psiquiatra del Imperial College y el King’s College de Londres y coautor del estudio al diario británico The Guardian. "Se ha estado debatiendo esta cuestión durante 60 años, pero todo se ha basado en medidas indirectas. Esto es un paso realmente importante", añade. 

El hallazgo científico sale a la luz después de que el pasado mes de octubre volviese a tambalearse la principal hipótesis para explicar este trastorno mental. Un estudio realizado por investigadores del University College de Londres y publicado en la revista Molecular Psychiatry —perteneciente a la editora de la revista Nature— cuestionaba de nuevo esta teoría.

Esta amplísima revisión de estudios concluía: "Las principales áreas de investigación sobre la serotonina no brindan evidencia consistente de que exista una asociación entre la serotonina y la depresión, y no respaldan la hipótesis de que la depresión es causada por una actividad o concentraciones reducidas de serotonina".

El metaanálisis liderado por los psiquiatras Joanna Moncrieff y Mark Horowitz tampoco encontró que reducir los niveles de serotonina empeorase los síntomas de la depresión. Ahora, el nuevo estudio que acaba de ser publicado vuelve a desafiar los resultados del trabajo de Moncrieff y Horowitz y confirma por primera vez la hipótesis que relacionaba los bajos niveles de la hormona de la felicidad con el trastorno mental. 

Los autores del trabajo admiten que se trata sólo del primer paso hacia una línea de investigación que debe ampliarse. De esta manera, se abriría una puerta a tratamientos mucho más precisos que los que se manejan en la actualidad. "Es lo más cerca que alguien ha podido llegar hasta ahora", explica Howes a The Guardian. "Es difícil medir estos transmisores en el cerebro de personas vivas. No podemos poner una pipeta ahí y tomar una muestra. Esto es probablemente lo más cerca que lleguemos".  

Pese al importante hallazgo, los investigadores hacen hincapié en que será necesario replicar los resultados del estudio y hacer nuevas investigaciones para confirmar definitivamente una hipótesis que lleva cuestionándose desde hace 20 años como explicación de una enfermedad tan compleja como la depresión. Actualmente, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina siguen utilizándose con muchísima frecuencia para el tratamiento de una enfermedad que se ha disparado durante la pandemia. Sin embargo, es cierto que no funcionan en todos los casos. De hecho, hay personas que no encuentran tratamiento que les ayude y acaban suicidándose.