miércoles, 21 de diciembre de 2022

Isa Duque, la psicóloga que nos acerca a la generación Z: "Se nos olvida que ahora el bar de moda es "Instagram"


Aldara Martitegui      |     Madrid    |     niusdiario.es      |     21/05/2022

·        Isa Duque, la psicóloga detrás de @lapsicowoman, acaba de publicar su libro ‘Acercarse a la generación Z’

·        En su libro insiste en la necesidad de hacernos conscientes de la mirada adultocéntrica que tenemos hacia los más jóvenes

·        Debemos entender que la generación Z tiene otros códigos y maneras de relacionarse si queremos tender puentes con ella

 

Recuerda la psicóloga Isa Duque que cuando era adolescente elegía cuidadosamente la ropa que iba a ponerse para ir al bar de moda y a nadie le extrañaba lo más mínimo ¡era lo más normal del mundo! Ahora, sin embargo, nos escandalizamos cuando vemos que las chicas y chicos eligen escrupulosamente las fotos que cuelgan en Instagram… son los mismos jóvenes y adolescentes que éramos nosotros, con las mismas necesidades de relacionarse que teníamos nosotros, solo que trasladadas al espacio digital.

 

Reconoce esta psicóloga creadora de @lapsicowoman en redes sociales, que si a los 14 años ella hubiera tenido la posibilidad de seguir el minuto a minuto de la vida de las Spice Girls a través de su Instagram por supuesto que lo hubiera hecho…“Por eso invito tanto a los adultos a volver a nuestro yo adolescente”.

Duque, acaba de publicar Acercarse a la generación Z (Zenith 2022), un libro que es más bien un manual de instrucciones en el que nos anima -primero de todo- a reconocer los adultismos y la juvenofobia que hay en nosotros para desde ahí, poder tender puentes con la generación Z (nacidos entre 1994 y 2010).

 

Mirar a la gente joven con estas gafas adultocéntricas, nos desconecta de la juventud, asegura. “Muchas veces pensamos que la generación Z está perdida o está totalmente sometida a esta prolongación del brazo que tienen que es el smartphone que les controla y les quita la capacidad de decisión, la capacidad de ser críticos y ser críticas, de conocerse… y esto es una mirada que hacemos mucho desde el adultismo”, insiste. “No nos imaginamos la cantidad de cosas que hacen desde lo digital y desde fuera de lo digital. Pero siempre sale este prejuicio cuando vemos un grupo de jóvenes con el móvil y decimos esto de…¡es que no saben como relacionarse! cuando en realidad se están relacionando todo el rato”.

 

Pregunta: La idea más interesante que transmites en tu libro es que si queremos de verdad entender a nuestros jóvenes y adolescentes necesitamos cambiar esa mirada adultizada que tenemos, el adultismo con el que les miramos…

 

Respuesta: Es que algo que está tan instaurado, que viene de tan antiguo y que hemos vivido cuando éramos jóvenes que, o te paras y te pones las gafas de detectar el adultocentrismo, el adultismo… o te paras y dices: vale, voy a ver estas violencias que se han reproducido sistemáticamente -desde Aristóteles, como digo en el libro- vale, voy a ponerme estas gafas y voy a reconocer los adultismos y la juvenofobia que hay en mí. Porque dentro del adultismo estaría la juvenofobia, porque al final tratamos con muchos menos derechos, respeto y legitimidad a las personas con menos edad …como si supieran menos. Esto lo tenemos muy instaurado: es como el sexismo, como la gordofobia, como el racismo; yo llevo años deconstruyéndome todo esto pero sigue estando en mí porque son violencias estructurales que están supernaturalizadas. Entonces creo que es muy clave que para empezar digamos: sí, soy adultista; sí, tengo juvenofobia. Es muy interesante reconocer el adultismo que tenemos interiorizado y, desde ahí, darle una vuelta…

 

P: Desde que la humanidad existe, los adultos tenemos la costumbre de echar la culpa de todo a los jóvenes…¿la pandemia ha acentuado esta juvenofobia?

 

R: Yo, una de las cosas que tengo muy claras -porque trabajo con gente de diferentes edades y en la consulta en concreto con adultos- es que si los estudios que hacen con gente joven, los hicieran con población de más edad, a mí me resultaría interesantísimo. Algo que nombro en el libro y que me sorprendió muchísimo desde mi adultismo, es que el 91 por ciento de las personas jóvenes había cumplido todas las restricciones por la crisis de la covid 19 que se habían puesto desde el estado. Si hicieran este estudio con gente de más edad, ¿qué tanto por ciento hemos cumplido todo? Otro tema al que llevo años dándole vueltas -porque soy sexóloga- es el tema de la sexualidad. Nos encanta hablar de las malas praxis sexuales que tiene la gente joven. Y yo, que escucho a la gente joven y escucho -en este caso en la consulta- a muchas mujeres de edad entorno a los 40….digo…¿quién se está desprotegiendo más?, ¿quién está tendiendo más encuentros de riesgo.


P: ¿Qué consideras que es lo que más necesitan los jóvenes y adolescentes de nosotros que no les estamos dando?

 

R: Yo les cuento mucho a las familias y a los profesores cómo la chavalería me dice: ¡gracias!, ¡nos has escuchado!...y es muy fuerte que esto me lo digan en casi todos los talleres, porque quiere decir que no les estamos escuchando.

 

P: Si no les escuchamos, imposible que les comprendamos...

 

R: Cuando formo a formadores yo les digo: la clave para sentirnos cercanos y cercanas es trabajarnos el adultismo. También la tecnofobia, pero es necesario que revisemos el adultismo, ¡es que lo cambia todo! Pero es que la gente se lía, porque como nos han dado esta imagen de los adolescentes como tan violentos, que les das la mano y te cogen el brazo… los formadores creo que van a las aulas muchas veces como con este miedo, con estas resistencias, con este pánico, colocándose en un lugar que ni les hace sentir bien a ellos ni a la chavalería.

 

P: El estigma de las famosas conductas de riesgo de la adolescencia y la juventud pesa mucho…

 

R: Estas conductas de riesgo también son mentira. Mucha gente piensa que la adolescencia actual es más machistas que antes… no lo son; que son más violentos que antes…no lo son. Ahora se denuncia más el machismo, se denuncia más al maltrato en el marco de la pareja, se detecta el control en el marco de la pareja…mucha gente piensa que los adolescentes actualmente consumen más alcohol y otras sustancias…¡para nada!. Son la generación más sana de las últimas décadas, y no lo digo yo esto, lo dicen los estudios…pero claro, no nos lo cuentan.

 

P: Efectivamente la mayor parte de las noticias que se publican en los medios sobre los jóvenes son cosas negativas: botellones, violencia, consumo de pornografía…

 

R: Es que además es mentira…mira hay un dato que sale en el libro que dice que en las dos últimas décadas, en los últimos 20 años, ha disminuido el consumo de cannabis, cocaína, LSD y drogas varias, a la mitad…es la generación más sana. Es que yo cuando les entrevisto y me cuentan lo que hacen los fines de semana y lo comparo con mi adolescencia, digo: me están timando…y les digo, “no, venga… pero decidme de verdad lo que habéis hecho”. Y me dicen “hemos hecho esto: nos juntamos, nos aprendimos una canción, hicimos un Tik tok”. Pero es cierto, esto no es lo que sale en los medios.

 

P: Aquí entramos en el terreno de las tecnologías, que es central en tu libro. La generación Z está digitalizada al 100%. Si queremos entenderlos no nos queda otra que conocer a fondo su mundo… pero a muchos adultos lo digital nos genera cierto rechazo…

 

R: Aquí se junta la tecnofobia con la neofobia y se nos olvida que sus deseos, sus anhelos y sus necesidades de relación son las mismas de siempre, solo que trasladadas al espacio digital, y que ahora el bar de moda se llama Instagram. Es que oímos mucho eso de “es que eligen las fotos que suben a Instagram”. Y yo digo: “mira, es que yo, cuando iba a una bar cuando era adolescente, también elegía la ropa que me ponía”.

 

P: ¿Entrar en su mundo significa que nos tiene que gustar ese mundo?

 

R: La gente se piensa que a mí me encantan las redes sociales, y a mí no me gustan…A mí me gustan las aulas, las calles, los teatros y las librerías. No me gustan las redes, pero es como que no queda otra; si quiero estar cerca y quiero crear espacios de contrainformación, entonces tenía que dar ese salto. La dificultad que he visto esta semana -que por las mañanas trabajaba con adolescentes y por la tarde con familias y con ciudadanía, profesores etc- es que como echamos la culpa a la tecnología, a las redes sociales, me eximo, me quito la culpa. Y se nos olvida que somos modelos para ellos 24/7 y que sus verdaderos influencers, que pasan con ellos y con ellas tantas horas desde que son pequeños. Entonces, claro, urge una pedagogía digital y que nos pongamos las pilas en los cuidados digitales. Pero para muchos adultos es como ¡ufff qué pereza!...

 

P: Tiene sentido que si lo que queremos es inspirarles de verdad lo hagamos con sus códigos…y sin juzgarles

 

R: Acercarnos con menos prejuicio, porque, claro le decía a una madre: “Poneos a ver Elite con vuestros hijos y vuestras hijas…pero poneos a ver Elite sin comentar desde el minuto uno lo mal que os parece todo lo que ves”. Y me decía una madre…”uf ¡no sé si eso va a ser posible!”. Y le decía yo: “claro, imagínate que eres una adolescente y que estás viendo Melrose Place y que vienen a criticarte”…pues claro, no vas a dejar que entren para criticar tu mundo. Desde ahí, podemos primero observar su mundo, cuáles son sus códigos y acompañarles a poner esa mirada crítica (…) Pero para eso tenemos que acercarnos desde otro lugar. Es que se nos olvida cómo éramos nosotros de adolescentes, por eso invito tanto a volver a nuestro yo adolescente.

 

P: De los adolescentes se critica mucho que este enganche que tienen a la tecnología les hace tener la mirada siempre hacia fuera, hacia la pantalla, y que eso les impide mirar hacia dentro y construir su identidad. Muchos psicólogos hablan del problema de esta falta de introspección en los jóvenes.

 

R: ¿A quién le cuesta hacer la introspección?, ¿a la gente adulta no? (…) ¿quién está más enganchado a las pantallas? Porque yo veo familias en las que el mal uso de las pantallas lo hace la gente de más edad. Y digo pantallas como digo compras compulsivas, como digo cervezas en cuanto sales del trabajo. Fíjate como estamos hablando de la necesidad de introspección de la generación Z cuando yo creo que esto es una dificultad generalizada y creo que responde a un mercado concreto. Hay un autor surcoreano que tiene un libro que se llama ‘Las no cosas’, que habla de la infodemia y de cómo al capital le interesa mucho que estemos todo el rato con la cabeza a mil cosas para no pararnos y pensar: pensar es peligroso porque está comprobado que compramos menos y consumimos menos y el capitalismo se cae. Si hablamos de esto y hablamos sin este adultismo, tenemos que decir que esto es algo que está pasando en general en toda la sociedad y nos tenemos que poner las pilas.

 

P: Tal vez nuestro adultocentrismo nos impide ver que la generación Z hace introspección a su manera.

 

R: La hacen, de otras maneras, con otros formatos, pero la hacen. Yo veo a gente de 16 que se conoce mucho más que gente de 40…En redes sociales hay gente de todo, es verdad que hay mucho vainillismos del tipo ‘sana tu autoestima en 6 tips’, claro, pero si sabes buscar de manera más crítica, te darás cuenta de que ahora tienen muchas más herramientas que cuando yo era más joven para conocerse. Y yo veo a adolescentes que con 16, 17 y 18 tienen mucho más claro muchas cosas que yo las he tenido claras a los 30. Hay gente con 16 que está perdida y en crisis, claro, pero como gente de 40. Pero fíjate qué interesante: les vemos ahí pegados a un móvil y damos por hecho que están siendo manejados por una aplicación y están viendo chorradas…y muchas veces sí, y lo necesitarán como yo cuando me veo mis series chorras o cuando me pongo a pensar en las musarañas. Es que si cuando yo hubiera sido adolescente hubiera podido ver las Spice Girls en su día a día, también hubiera estado mirando su Instagram. Pero no podemos olvidar que también hacen cosas muy interesantes a través de las redes sociales: se organizan, crean movimientos de transformación social y tienen muchas más herramientas para conocerse. Y aparte de lo digital, yo veo que tienen unos hábitos, por ejemplo de fines de semana, muchos más sanotes. Se reúnen, hablan, filosofean…

 

P: Esto lo sabes tú bien, que trabajas a diario con ellos…

 

R: Es que yo llevo más de 15 años en aulas, y los últimos 8-7 años me empiezan a hacer unas preguntas, unas reflexiones. Me empiezan a enseñar una cantidad de cosas…empiezo a ver todas las habilidades que tienen que han aprendido en tutoriales de Youtube y, en paralelo, veo todo lo que dicen de ellos… A mí me encantaría que grabaran lo que veo en las aulas para que la gente viera eso. Hay muchos vídeos en el canal de Youtube sin ningún tipo de guion que los protagonizan la gente joven que te invito a que los veas… y la gente flipa y es que es yo digo “¡pues claro!, es que esto es lo que tiene escucharles”. Pero es que somos muy injustos y muy injustas. Mira, yo esta semana he estado trabajando a tope y mi propio adultismo: en la última parte del taller, me hacen preguntas anónimas y luego yo las respondo. Y yo pensaba: “bueno, no me van a preguntar nada, me van a preguntar con un montón de faltas de ortografía, me van a preguntar cosas supertontas” pues las he estado sistematizando y son unas preguntas tan interesantes, tan bien redactadas, con tanto cariño, con tanto respeto, con tanto dolor también -porque hay algunas situaciones que están viviendo muy complejas-…Pero claro, esto, si no estás ahí, pues ni te lo imaginas…

lunes, 19 de diciembre de 2022

Fijarte demasiado en tus propios defectos, ¿por qué y cómo superarlo?

 

SERGIO DE DIOS GONZÁLEZ       |     La Mente es Maravillosa     |     12/12/2022 

Una de las formas más comunes de automaltrato tiene que ver con el protagonismo que les damos a los errores, por la excesiva atención que les préstamos a nuestros defectos. Si te pasa, en este artículo te damos algunas estrategias que puedes utilizar. 

Fijar la atención en tus propios defectos no es un acto de honestidad ni una vía para tener más conciencia frente a lo que eres. La autoevaluación es importante para aprender de tus errores, pero de ahí a enfocarte en ellos, edificar en sus raíces y criticarte sin piedad hay un gran trecho.

Dentro de las grandes capacidades del cerebro humano, está la de ver casi “desde fuera” una actividad propia en el mismo momento en que se está realizando. Dicho de otra manera, nos observamos, al tiempo que actuamos, pudiendo juzgar en ese momento lo que estamos haciendo.

Por desgracia, esta capacidad a veces se torna demasiado incisiva. Es entonces cuando comienzas a fijarte demasiado en tus propios defectos y en lugar de hacerte una autocrítica  sana, te fustigas, te reprochas y terminas por menospreciarte. ¿Por qué ocurre esto? ¿Existe alguna forma de superarlo? Veamos. 

 No hay que ser tan duro con uno mismo ni autocastigarse. Hay que ejercitar la autocompasión y creerle a la ciencia y a los estudios que demuestran que tratarnos bien cuando cometemos un error no afecta negativamente a nuestros resultados”. – Celia Antonini – 

La focalización en los errores y defectos puede llegar a ser muy destructiva. 

¿Por qué te fijas tanto en tus defectos?

Fijarte demasiado en tus propios defectos es un ejercicio que llevas a cabo, la mayoría de las veces, sin darte cuenta. Lo más probable es que lo hayas adoptado como costumbre sin percatarte de ello. De hecho, es posible que lo consideres positivo, ya que sostienes la creencia de que esta es una vía de para mejorar.

Lo que no tienes en cuenta es que la autocrítica excesiva está lejos de ser un camino para crecer. Enfocarte con especial interés en tus errores o desaciertos no te lleva a ser mejor, sino que te hace daño. Es una forma de autoagresión que termina por limitar la acción, al tiempo que aumenta tu inseguridad.

¿Por qué mantienes este hábito mental? Existen dos posibles causas:

·        Patrón educativo. Tuviste una infancia en la que la crítica era protagonista. Internalizaste la idea de que es adecuado estar señalando errores y enrostrando las equivocaciones. Fijarte demasiado en tus propios defectos es congruente con esta idea.

·        Sentimiento de culpa inconsciente. Hay algo en tu vida de lo que te sientes avergonzado o culpable, pero no eres consciente de ello. Es posible que hayas hecho o deseado hacer algo que consideras reprobable y la autocrítica severa es una forma de castigarte continuamente.


Las señales de una autocrítica excesiva

Es posible que fijarte demasiado en tus propios defectos sea algo que consideras perfectamente normal. Incluso, no te das cuenta de que lo haces con frecuencia. ¿Cómo saber, entonces, si estás cayendo en un patrón autodestructivo o solo quieres ser consciente de tus errores?

Las siguientes son señales de que te criticas en exceso:

·        Culpa latente. Siempre que ocurre algo negativo, piensas que pudiste haber hecho alguna cosa para evitarlo.

·        Generalizas tu propia conducta. “No soy capaz de hacer nada bien” o “siempre se me salen las situaciones de las manos”, etc.

·        Enorme autoexigencia. Para que consideres que algo de lo que hiciste está bien, en realidad tiene que estar perfecto. Si no lo está, lo consideras un fracaso.

·        No te felicitas. Si cometes un error, te fustigas; pero si haces algo bien, lo dejas pasar como si no fuese nada.

·        Pensamiento dicotómico. “O blanco, o negro”. Si no lograste todo, significa que no lograste nada.

·        Te comparas con los demás para salir perdiendo.

·        Temes a los riesgos.

·        Piensas que perdonarte es ser condescendiente contigo mismo y que esto es inaceptable. 

La autocrítica excesiva está llena de sesgos, como la ilusión de hacer las cosas perfectas para sentirse mejor. 

El camino de salida: la autocompasión 

La autocompasión es una palabra injustamente estigmatizada, pues suele asociársele con el victimismo. Nada más errado. Ser compasivo con uno mismo es casi un deber. Significa solidarizarnos con nosotros mismos, adoptar una actitud comprensiva frente a nuestros errores y perdonarnos con espontaneidad y alegría.

La autocompasión no te lleva a ser más permisivo con lo que haces. Todo lo contrario; si fortaleces la imagen que tienes de ti mismo y en lugar de fijarte demasiado en tus propios defectos decides simplemente dejarte ser, es muy probable que obtengas mayores logros en todos los aspectos de tu vida.

La autocompasión motiva y propicia, de forma espontánea, cambios positivos en ti mismo. En cambio, la autocrítica severa y excesiva solo destruye y reduce tus posibilidades de avanzar. Aprendiendo a ser un buen amigo de ti mismo, ganas mucho más que portándote como tu propio verdugo.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Juanjo Fraile, empresario y autor de "Inspirarte": "El viaje de darte cuenta de quién eres es maravilloso"

 ALDARA MARTITEGUI     | Madrid    |     niusdiario.es    |     22/05/2022

·        Juanjo Fraile es un empresario del mundo de la comunicación a quien un diagnóstico de cáncer le hizo empezar a vivir de otra manera.


·        En su segundo libro, ‘Inspirarte’ nos invita a vivir más conectados con nuestra verdadera esencia y menos con nuestro ego.


·        Para ello, primero debemos hacer ese clic y darnos cuenta de que más allá de ‘lo que hago’ hay un ‘quién soy’.

 

Pocas veces me dejo llevar por mi intuición para empezar un artículo. Reconozco que suele ser mi ego quien dirige esas acciones, quien elige escrupulosamente cada frase, cada palabra y hasta el orden de los párrafos…¡Y eso está bien!, ¡fantástico!, apuesto que eso es lo que diría Juanjo Fraile: tu ego es parte de ti, está bien que lo reconozcas como una parte de ti porque te acompañará hasta que te mueras…¡pero tú no eres solo tu ego! “Creo que vivir con mi ego es bueno…que se apodere de mí, eso es lo que no es bueno”, me explica en una conversación de más de hora y media por Zoom.

 

Juanjo Fraile es un empresario del mundo de la comunicación que, como ven, habla más como un místico que como un hombre de negocios…No le conocía: Fraile no se mueve en el ámbito del coaching y del desarrollo personal más ‘popular’. Por eso precisamente me llamó tanto la atención su segundo libro cuando cayó en mis manos. Inspirarte (Alienta, 2022) no fue escrito para ser publicado. Pero ahí lo tienen. Cosas de la vida.

 

Cosas de la vida…y de la pandemia. Por una jugada del destino, el inicio del confinamiento le pilló en Santander, donde nació hace casi 50 años. “Me tocó encerrarme con mi familia, maravillosa, allí… fue por una casualidad del destino absolutamente increíble porque no vivo allí. Entonces, empiezo -cada día desde el 14 de marzo-, después de mi tiempo de meditación matinal, a hacer una reflexión para mí en mi cuaderno: de lo que está pasando, de lo que vivo, de cómo lo experimento, de lo que me llega… y de mil cosas. Y aguanto 300 días haciéndolo”.

 

De esas 300 inspiraciones, fueron seleccionadas 264. Se publicaron tal cual, sin correcciones. Por eso ‘Inspirarte’ es Juanjo Fraile en estado puro hablando de las cosas que él habla, de su forma de mirar el mundo, de su forma de vivir tan conectado con su verdadero ser y con su esencia, pero a la vez tan comprensivo y compasivo con su ego: esa otra parte de él (y de todos los seres humanos) que es la necesaria expresión de nuestra esencia en un cuerpo, en un espacio y un tiempo concretos, pero que en absoluto nos define. El ego tiene que ver con el hacer, con el personaje que interpretamos. La esencia, tiene que ver con el ser, con quiénes somos en realidad, con eso que permanece inalterado aunque cambie nuestro nombre, nuestra profesión, nuestra familia, nuestros amigos…

 

Pregunta: Me pregunto de dónde nace este impulso de escribir sobre estas cosas de las que escribes…

 

Respuesta: Yo no soy escritor, vaya por delante. Es mi segundo libro, lo cual no deja de ser paradójico porque, no siendo escritor, escribir dos libros es extraño (…) En determinado momento, mi vida cambia. ¿Por qué cambia?, en mi caso concreto porque tuve un cáncer. Tengo un cáncer. Con el cáncer viene una bofetada que, bien interpretada, es un regalo y mal interpretada, es un disgusto. Y la vida, al final, pues incuestionablemente te hace pasar disgustos para tratar de entenderlos y para que, de nuevo, vuelvas a elegir.

 

P: Y elegiste interpretar el cáncer como un regalo…

 

R: Cuando vino ese momento delicado, yo lo único que sabía hacer era analizar entornos y, con ese análisis y esa información, tratar de buscar la mejor opción. Y en ese momento se cruzaron dos cosas: esas habilidades que se supone que tengo por mi trabajo, y otra, en la que llevaba mucho tiempo -en un plano más discreto- trabajando o estudiando…Desde que tengo 17 años soy monitor de control mental, de PNL [programación neurolingüística] ¿y qué sucede?, que en ese momento chungo vital, las herramientas que tienes, no son las de trabajo. Las del trabajo te sirven para gestionar, pero no para profundizar en la solución del conflicto. Lo que decido entonces es vivir mi vida de otra manera. Básicamente este es el prefacio.

P: En tus inspiraciones hablas del EGO y de la esencia…las reflexiones que compartes son una invitación constante a darnos cuenta de estas dos dimensiones que hay en todos nosotros: el cuerpo y la mente serían el ego, el hacer. El alma, el espíritu, sería la esencia, el ser que hay más allá del hacer, ¿correcto?

 

R: Al final, hay una trilogía maravillosa en la vida que tiene que ver con tu cuerpo como templo, que es tierra y se convertirá en tierra porque al final un ser humano vive necesariamente de la tierra; por tanto eres lo que comes, lo que respiras y todo está en la tierra, no hay nada que pueda venir de otro sitio, por tanto tu cuerpo es un compañero de viaje que de alguna forma has de cuidar, cada uno como considere oportuno. Creo que hay un segundo plano que es el de la mente, el de las ideas, el de la imaginación, el de la percepción, el de las creencias, donde indudablemente cada uno tenemos la oportunidad -con las armas que nos han dado- de interpretar lo que está sucediendo y reaccionar a lo que está sucediendo (…) El tercer plano es el que tiene que ver con tu alma, con esa parte intangible, no visible, no perceptible a través de los sentidos, que llamamos la mayoría de las veces intuición… y que es muy difícil de diferenciar de las vocecitas que provoca tu mente.

 

P: ¿Qué ocurre cuando uno se da cuenta de que existe esa parte, de que uno es mucho más que el EGO?

 

R: Creo que el viaje de darse cuenta es un viaje maravilloso…¿Y darse cuenta de qué? Darse cuenta, o trabajar en darse cuenta de quién eres, ¿quién eres?, ¿qué haces aquí?, ¿para qué?, ¿por qué?…pero darse cuenta desde la esencia, no desde la mente; desde la intuición, no desde la mente…y ahí, cualquier herramienta que utilices para hacerlo me parece maravillosa: todas. Me da igual que sea la religión, que las técnicas americanas, que las orientales, que las hawaianas, africanas, de nativos indios de américa…todas me parecen bien porque no dejan de ser el sendero que has de caminar para tratar de descubrir la mística de quién eres, quién eres de verdad

 

P: Si alguien me pregunta quién soy, ¡adivina qué contesto!…nada que ver con mi ser.

 

R: Si te preguntan quién eres, esa respuesta me la vas a dar desde la mente, desde un ángulo en el que me vas a hablar de tu profesión, de tu actividad, de tu historia, lo cual no deja de ser paradójico, porque eso es lo que haces, no lo que eres.

 

P: Esta manera de vivir, siendo consciente de esta distinción, ¿te ha ayudado a vivir tu cáncer de otra manera?

 

R: Yo he entendido el cáncer y, al entender el cáncer, me relaciono con el cáncer: primero lo observo, después lo acepto y, después, lo cuestiono…Pero la cuestión es ¿quién hace esto?, ¿quién lo está haciendo?... y quien lo está haciendo no es el hacer, es el ser.

 

P: Vivir ciegos a que somos algo más que lo que hacemos, que el personaje que interpretamos, que el EGO, es como pasar de puntillas por la vida…

 

R: Hay algo místico, espiritual, que es lo que no percibo por los sentidos y que me regala la oportunidad de estar aquí y ahora y de darme cuenta de que estoy consciente aquí y ahora e interpretar todas las creencias que tengo, todo lo que veo a mi alrededor desde un ángulo nuevo. ¡Desde un ángulo que teníamos al nacer! pero fuimos perdiendo como consecuencia del ‘matrix’, como yo le llamo, que es esa sociedad que nos acaba construyendo unas reglas de juego que aceptamos. Si yo acepto las reglas del juego sin ser consciente de ellas…¡está bien, es fantástico!, pero lo que me estoy perdiendo en este viaje es darme cuenta de que eso que existe y que está ahí, no es lo único. No es lo único de mi vida…

 

P: ¿Dónde está el despertar?

 

R: No está en nada místico: despertar es darte cuenta y, en el instante en que te das cuenta, sientes que de repente todas las reglas de juego que existen ahí fuera ¡están fantástico!, pero tú no eres eso; esa es la única diferencia. Esto no va de que de repente mi cuerpo astral se eleva y veo la sala y la habitación; no va de lamer un sapo, ni de leer 36 libros de autoayuda, ni escuchar 200 vídeos de coaching….

 

P: Si tuvieras que dar una recomendación a la gente para ayudarles a ‘darse cuenta’...

 

R: Yo…¿qué recomendaría a la gente?; Mira: date cuenta primero de que estás vivo…¡qué tontería!, ¿no? No, date cuenta de que estás vivo porque perfectamente podrás no estarlo en los próximos minutos. Segundo: date cuenta de que en la mayoría de los casos hay más partes de tu cuerpo que no te duelen que las que te duelen…yo no voy a decir que no te duelan, no, pero hay más partes que no te duelen que las que te duelen; date cuenta de que la mayoría de los días puedes comer; date cuenta de que todos los días puedes ir al baño a hacer pis, a hacer caca…¡fíjate qué tontería!...prueba a no hacerlo; date cuenta de que probablemente tangas una cama donde dormir; date cuenta de que tienes agua que beber; date cuenta de que alrededor tuyo hay gente que te quiere o por lo menos que está a gusto contigo; date cuenta de que, probablemente tengas un trabajo y, si no lo tienes, lo vas a tener en breve o estás estudiando; date cuenta de que puedes salir a la calle y respirar aire, puedes caminar y mirar lo que hay a tu alrededor…¡y todo eso está hecho para ti!

 

P: Esto que dices tiene mucho que ver con lo que escribes en tu primer libro, La magia de la gratitud

 

R: Primero está el darte cuenta de lo que hay…y segundo, agradécelo. Hay una cuestión neurológica ahí y es que es imposible neurológica y físicamente -que es el plano en el que estamos- es imposible estar agradecido y pasarlo mal a la vez…entonces, si yo ahora estoy agobiado, no pasa nada, no pasa nada, quiero dejar de estar agobiado: voy a tratar de traer a mi consciencia algo de lo que estar agradecido. Y ahí es donde se acabó el agobio.

 

P: Volviendo al título de ti libro, Inspirarte

 

R: Hay determinados instantes a lo largo de tu vida en lo que algo transparente, no perceptible por los sentidos convencionales, te inspira a hacer cosas. Ese es el título del libro. Inspirarte tiene que ver con una palabra maravillosa que es inspirar. Inspirar significa que obtengo vida de manera consciente y automática, pero a la vez es de las pocas palabras que simultáneamente genera lo contrario, que es que comparto con los demás, que tengo la capacidad de influir en los demás ¡y de influir sin mente!…es diferente inspirar que manipular…La realidad es que cuando tú inspiras a los demás, no lo haces de manera consciente, no existe voluntad de hacer, lo que existe es voluntad de compartir, de abrir aquello que tienes dentro y que te ha dado vida. Eso nada más que lo tiene el ser humano, ninguna otra especie de este mundo tiene esa capacidad…el libro se llama Inspirarte porque, lo que a mí me ha dado vida durante un tiempo, escrito, pretende ser un mensaje que no sé a quién llegará…

 

P: Y ese mensaje es…

 

R: Que la incertidumbre es maravillosa, que el cambio es maravilloso, siempre y cuando lo veas desde ese apreciar este regalo maravilloso que es la vida, que es finita. La vida dura hasta que te mueres. Cuando mueres dejas de 'hacer', pero nadie dice que dejes de 'ser'…