sábado, 20 de septiembre de 2025

Sara Bosch y Marta López, psicólogas: "Los niños que juegan con sus padres y madres están grabando en su cerebro enlaces neuronales maravillosos"

ELENA VILLEGAS      |     hola.com     |     19/09/2025


Las expertas explican cómo el simple acto de jugar en familia fortalece el desarrollo cerebral y emocional de los niños

El juego no solo es diversión, sino que es necesario para los niños. Mediante el juego aprenden habilidades sociales, pero también es una forma de expresión de su mundo emocional. Además de todo eso, es una forma única y maravillosa de fortalecer el vínculo con nuestros hijos. “¡Creamos familia jugando!”, afirman con rotundidad Sara Bosch y Marta López, psicólogas y coautoras del libro Juguetes fáciles para momentos difíciles. Ideas profesionales para crear en familia y mejorar el día a día (Ed. Sentir)

Hemos hablado con ellas y explican cómo el juego contribuye al desarrollo cognitivo y emocional del niño y aportan ideas de juegos muy especiales para que padres, madres e hijos jueguen juntos y los niños aprendan al tiempo que disfrutan a lo grande.

¿Qué papel desempeña el juego en el desarrollo emocional e intelectual del niño?

Un papel absolutamente fundamental. De manera natural e innata, los niños juegan. Exploran, interaccionan y se adaptan a todo lo que les rodea (entorno y personas), generando vínculos seguros a través del juego. Por ello, podemos aprender de su método natural y proporcionarles juguetes que, además, estén orientados a que esa interacción no sólo sea lúdica, sino que genere aprendizajes dirigidos, conscientes y saludables. 

No existe un solo aspecto que forme parte de su desarrollo emocional que no pueda formar parte de un juego. Y si aprenden jugando, resulta obvio que el juego es una herramienta de incalculable e incuestionable valor. Los adultos inventamos y fabricamos juguetes para ellos, pero aún no los vemos suficiente -y desafortunadamente- como las maravillosas herramientas que son. No solo desempeñan un papel fundamental, sino que hacen que el desarrollo sea más bonito, sano, rápido y estable. Es -sencilla y llanamente- su lenguaje natural.

¿Qué juegos elegir para ese correcto desarrollo emocional y cognitivo de nuestros hijos?

Creo que son pequeños grandes retos. Ellos son los que nos desafían a que pensemos y optemos. Podemos repetir mil veces, gritar, incluso castigar o pretender que sean “pequeños adultos”, o podemos pensar en elegir o inventar no uno, sino cientos de juegos. ¿Cómo puedo enseñarle algo importante? ¿Cómo puede motivarle hacer algo? Hablamos del juego como un estilo, que trasciende al juguete clásico.

Cada edad tiene sus desafíos, por lo que cada edad tendrá sus recursos en forma de juego o juguetes. ¡Y no por ello tendrá el aprendizaje menos valor! Al contrario. No hay resistencias al aprendizaje porque es natural y divertido. Somos los adultos quienes los hacemos aburridos. Así que elegimos el juego siempre adaptándolo a un objetivo, unas normas y una manera de alcanzarlo. Y lo hacemos fácil y que pueda repetirse. 

Sin duda, mientras juega aprende conceptos que después va a extrapolar a la vida. Sucede. Sin más. Siempre animamos a los padres a que confíen en el aprendizaje positivo y natural. Trabajamos todos los “músculos” emocionales (la frustración, la tolerancia, la paciencia, la empatía, la adaptabilidad, la impulsividad, el afrontamiento al miedo, etc) y cognitivos (la planificación, la gestión del tiempo, la secuenciación, la atención, etc). Los psicólogos los utilizamos como recursos profesionales -para hacer nuestro libro escogimos algunos de ellos- ¿porqué no los van a utilizar los propios padres y madres en casa?

Creemos que, cada vez que somos conscientes de que queremos que aprendan algo, podemos pensar, diseñar o elegir un juego y adaptarlo a ese desafío. Objetivo, normas/instrucciones y método. Tres aspectos inherentes al juego de la vida. Ojalá la industria dedicara su interés a crearlos para facilitarles a los padres directamente esas herramientas. Quizás algún día… (estaremos encantadas de colaborar en eso!)

La elección del juego no es sencilla, pero como padres y madres, tenemos que apostar sobre todo por aquello que resulte funcional para nuestros peques, en base a su etapa madurativa, a su desarrollo emocional y a los objetivos que nos queramos marcar. Es importante ir poco a poco, hacerles el adecuado acompañamiento en ese aprendizaje disfrazado de juego. Los padres, a menudo, se justifican en consulta explicando que cuando gritan, es porque no pueden más. Optar por elegir juegos adecuados a su etapa, fáciles y motivadores, nos dará ese plan b mágico, ese oxígeno que a veces se acaba cuando educamos.

¿Cuáles son los primeros juegos que todo padre o madre debería ofrecer a su bebé?

Los juegos del amor, sin duda. Una manera de promover una relación mutua -a través de un objeto- que se convierte en un vínculo maravilloso. Esos juegos donde aparecen reacciones y gestos simples y sencillos (acción-reacción) que se repiten en una secuencia divertida “(no juegues a algo con un bebé que no estés dispuesto a repetir mil veces!”); sonidos, manipulaciones, movimiento/parálisis, simulaciones, aparecer/desaparecer… De aspectos y actividades primarias y básicas. 

Los primeros juegos deben promover ternura y sonrisa. No hay más complicación. Son momentos insustituibles de promover un apego seguro, un vínculo afectivo adecuado que perdurará en el tiempo. Ese es el objetivo y el aprendizaje que -mágicamente- se produce. Los bebés, los niños que juegan con sus padres y madres (adaptándose los adultos a ellos y no a la inversa) están grabando en su cerebro enlaces neuronales maravillosos, no sólo en ese momento en la relación con sus padres, sino como base futura de relación con los demás. Y fíjate, todos de forma instintiva usamos el juego con los bebés o para aproximarnos a ellos.

¿El juego puede sanar heridas emocionales?

Son fascinantes. Lo vemos cada día en consulta. El juego del buzón respondón, por ejemplo. Recuerdo un niño de 6 años. Su madre falleció y vivía en medio de un litigio entre su padre (custodia) y sus abuelos maternos, con quienes había convivido. Los abuelos estaban muy preocupados porque cuando iba a visitarles no expresaba nada de la nueva vida con su padre. Sentían que, obviamente tenía miedo de causar más conflictos en el mundo adulto. El buzón fue la clave. De repente empezó a poner notas dentro de él expresando miedos y tristezas. Y los abuelos (¿o el buzón?) pudieron responderle con notas de comprensión, amor y serenidad. Poco a poco, llevó esas expresiones a la comunicación real. El buzón le ayudó a transitar. Aún conservan esas notas escritas. 

No siempre es fácil que los niños nos hablen de lo que sienten. Ellos prefieren otros canales. Otros juegos nos ayudan a sanar adecuadamente la autoestima (otro músculo fundamental!), incluso a gestionar el duelo (tenemos ejemplos maravillosos) y el rechazo, algo que en ciertas edades causa un enorme daño entre iguales (como el bullying). Incluso nos ayudan a que adquieran habilidades para relacionarse cuando por circunstancias no las han adquirido adecuadamente. Como te decía, los juegos son recursos básicos en terapia. Nos ayudan a fomentar y promover estrategias personales que por otro canal, en ocasiones los peques no se ven capaces, a veces porque duele y otras porque no se contemplan...

¿Es necesario jugar en familia?

¡Indudablemente! ¡Creamos familia jugando! Cambiamos o intercambiamos roles, no hay jerarquías, todos tenemos el mismo objetivo y oportunidades… reír y hacer una actividad juntos no sólo es un rato agradable, sino que crea vínculo. Un vínculo irrompible que se graba en nuestro cerebro desde muy temprano. Es mi tribu. Y el vínculo parece invisible, pero no lo es. Químicamente es más que evidente y real. 

Pocas cosas hay que les gusten más a los niños que jugar con sus padres. Y si es con ambos a la vez, y con hermanos… es la máxima felicidad. Verse feliz con ellos y verles felices entre ellos. Eso les da una seguridad que no nos podemos ni imaginar. Sentir esa comunión con los suyos a través del juego común deja ese sentimiento de pertenencia y aceptación social que es el antídoto a sentir vacío, miedo a fallar, inseguridad y soledad futuros. Para la salud mental y su correcto desarrollo, es obligatorio jugar en familia.

¿De qué manera puede afectar a un niño la falta de juego con sus iguales?

La falta o ausencia de juego con iguales siempre va a ser un indicador a tener en cuenta. Puede ser que el niño no quiera jugar o que simplemente no pueda darse esa circunstancia. En cualquier caso no es la interacción natural. Los niños juegan a relacionarse, ensayan códigos, proyectan aprendizajes, emulan e imitan. La falta de esa antesala o entrenamiento social “jugando” promoverá una probable falta de habilidades relacionales o la tendencia a relacionarse muy específica y selectivamente o a percibir a los demás, en general de forma defensiva. 

Jugar con los iguales nos enseña a sentirnos iguales. Y a conocernos. El juego nos homogeneiza, nos comparte, nos hace colaboradores necesarios, nos muestra que el paraguas común del juego comprende estilos distintos, nos comparamos, competimos, nos obliga a vivir conflictos y a negociar o a buscar maneras de afrontar que, si son desadaptativas, los adultos pueden revertir. La falta de juego nos debe alertar a estar muy pendientes ante problemas relacionales futuros o incluso de identidad.

Uno de los juegos que proponéis en el libro es el 'spray antimonstruos', ¿en qué consiste?

Lo más importante del juego es que revierte el “modo pasivo” (bloqueo) en el que el miedo nos sitúa. El niño se convierte en un agente activo. Hace la pócima. Sigue instrucciones de figuras de confianza. Se enfrenta con inteligencia y realiza una acción claramente afrontadora (rociar). Es muy importante lo que proponemos que diga en voz alta (y lo repita) porque es lo que en psicología llamamos una autoafirmación. Es el mensaje que se da a sí mismo. Cada noche. De seguridad. De capacidad. Es lo que esa acción de afrontar dice de él. 

Todo eso son conductas incompatibles con las conductas que obedecen al miedo (pasivas, vulnerables, empequeñecedoras, devaluadoras..). Es un giro de 180 grados. La repetición conllevará el aprendizaje y la desensibilización. El miedo se neutraliza solo… con otras emociones antagónicas. Nunca el miedo desaparece con la razón, haciéndole sentir tonto o con la imposición a que no debe sentirse.   

'Los dormimonos' es el primero de los juegos que aparecen en el libro y está orientado, además de para superar miedos, para favorecer el sueño. ¿Cómo funciona este juego?

Es maravilloso. La creatividad de los papis aquí es lo que más lo enriquece. Es cómo usamos el juego. Son dos peluches (monos) unidos por una cuerda (liana). Obviamente la liana es la unión física entre los peques y los papis. Así la distancia emocional desaparece. No hay sentimiento de soledad aunque mamá o papá no estén delante. Un pequeño tirón sirve para comunicarnos sin vernos. Como los padres tienen uno de los peluches y el/la peque tiene el otro, representan simbólicamente los mismos pares. No pueden verse pero están unidos

Primero juntos se utilizan para generar un cuento, luego se comunican, se despiden, se dan las buenas noches… puede el mono “papis” aparecer de vez en cuando por el marco de la puerta y anunciarle al monito del peque que seguirá haciéndolo mientras descansa tranquilo… los dormimonos generan tranquilidad, seguridad y conexión. Y el peque se convierte en protector de su propio peluche. Obviamente hay que estar pendientes de retirarlos (la liana) en cuanto se duerme. Cada noche el cuento es distinto, ¡ahí está la creatividad! Al final, proyectando la circunstancia en los monos, el sueño confiado, seguro y apacible aparece en los humanos de forma natural...

Si tuviérais que elegir, ¿por qué apostaríais, por el juego simbólico o por juegos de reglas como los juegos de mesa? 

Cada juego tiene su particularidad, su beneficio. Todos son compatibles. No podemos apostar solo por proteínas, sino por una dieta variada. Todos los juegos nos alimentan. De más pequeños el juego simbólico es necesario para el desarrollo (e inevitable, los niños lo inventan!), de hecho los de reglas solemos inventarlos los adultos (al principio pocos son los niños que no se resisten a boicotearlas!). Está muy bien! Hay que fomentar ambos. Sin duda

viernes, 12 de septiembre de 2025

Patricia Ramírez, divulgadora psicológica: "Tener esperanza nos mantiene motivados, no engañados, y nos ayuda también visualizar"

DANIEL CHUECA MIRAS      |     lavanguardia.com     |     25/08/2025

 

La psicóloga analiza el poder de los pensamientos positivos en las situaciones más difíciles

El bienestar físico y emocional es uno de nuestros principales objetivos vitales. Tal y como ocurre con el cuerpo, el cerebro sufre las consecuencias del día, cada uno distinto del anterior. Tan pronto como nos despistamos, podemos sentir dolor, agotamiento, pulsaciones, ansiedad, nervios y muchas más afectaciones. El cuerpo debe estar limpio por dentro y por fuera, pero la mente también merece una atención especial.

Uno de los aspectos clave en este sentido es la depuración mental, en particular dejando atrás los elementos que consideremos más perjudiciales. Un hecho en el que se ha detenido Patricia Ramírez, más conocida como Patri Psicóloga en redes sociales. La divulgadora y experta en salud emocional comentaba, mediante un vídeo compartido en TikTok, lo que ocurre en el cerebro cuando nos agarramos a la esperanza para salir adelante.

“Hoy voy a hablarles de un tema que me gusta muchísimo. Es un tema, dentro de la psicología hay temas que nos gustan más y otros menos. Y a mí me gusta la esperanza. Creo que tener esperanza nos mantiene motivados. No engañados, motivados. Cuando cultivamos la esperanza ponemos unas expectativas en algo que nos ayuda a involucrarnos, comprometernos o esforzarnos en la parte positiva, esa que es controlable dentro de un proceso o de un proyecto”, explicaba.

“En un artículo del New York Times que leí hace tiempo comentaban que hay una serie de ejercicios muy sencillos que nos ayudan a cultivar la esperanza. Uno de ellos es visualizar dónde quiero estar dentro de unas semanas o un mes en relación a ese proyecto o proceso para el que necesito esperanza. También el que yo vaya pensando o actuando dando esos pequeños pasos que me acercan al lugar donde tengo que estar”, sumaba.

Dónde agarrarse

“Nos ayuda también visualizar, escribir o hablar en alto diciendo hoy voy a dar este paso y describir aquello que vamos a hacer. Y por supuesto fomenta la esperanza poder compartir con personas cercanas con las que podemos compartir privacidad, intimidad, emociones, preocupaciones, contándoles cómo vemos el proyecto, cómo lo sentimos, hacia dónde vamos y qué esperamos de ello”, añadía ante sus seguidores.

“La esperanza no te garantiza un resultado positivo ni el pensamiento mágico de si hago esto o deseo esto, es que pasará, ¿no? Lo que ocurre es que la esperanza te ayuda a comprometerte de forma activa con aquello que estás esperando, de tal manera que mejora tu estado de ánimo, tu compromiso y tu acción”, sentenciaba.

jueves, 11 de septiembre de 2025

José Luis Marin, psiquiatra "La fobia social es convertir en trastorno mental a una persona tímida"

ACyV     |      elconfidencial.com      |      06/08/2025


Destacó cómo, en su opinión, la tendencia moderna a patologizar comportamientos humanos comunes, como la timidez, ha generado una nueva perspectiva en la salud mental

El doctor José Luis Marín, destacado psiquiatra y experto en salud mental, fue entrevistado en el podcast Nude Project donde abordó una variedad de temas relacionados con la psiquiatría, destacando el enfoque crítico que tiene sobre las actuales prácticas en salud mental. En una reflexión profunda, Marín planteó que conceptos como la fobia social son ejemplos de cómo se ha "psiquiatrizado" aspectos naturales de la personalidad humana, como la timidez.

Según Marín, la fobia social no es más que un diagnóstico contemporáneo que convierte lo que antes era simplemente una característica de la personalidad, como ser tímido, en un trastorno mental. Esta condición, que fue categorizada por primera vez a finales del siglo XX, ha sido una de las herramientas de la industria farmacéutica para expandir el mercado de los antidepresivos. "La fobia social es convertir en trastorno mental a una persona tímida", afirmó Marín.

El psiquiatra también criticó el papel creciente de la industria farmacéutica en la psiquiatrización de la sociedad. Según Marín, la aparición de nuevos diagnósticos, como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o la soledad como un trastorno, responde más a intereses comerciales que a una necesidad real de diagnóstico y tratamiento médico.

Marín, quien se define como un defensor de la psiquiatría crítica, también destacó cómo la salud mental está siendo malinterpretada. En su opinión, las emociones humanas no deberían ser patologizadas tan fácilmente. El doctor cree que el hecho de que una persona se sienta triste no debe ser automáticamente interpretado como un signo de enfermedad. "La tristeza es una emoción natural, es completamente normal sentirla en ciertas circunstancias", explicó. Sin embargo, hoy en día, ese sentimiento muchas veces se clasifica erróneamente como depresión, una condición que, según Marín, se ha "democratizado" para vender más medicamentos.

Otro tema que Marín abordó en la entrevista fue el de la medicación psiquiátrica. Aunque reconoció que en algunos casos los psicofármacos son necesarios, particularmente cuando los pacientes pierden el contacto con la realidad, también manifestó su preocupación por el creciente uso de estos fármacos sin una adecuada evaluación del contexto personal y emocional de los pacientes. "El problema es que la industria farmacéutica vende la idea de que todos necesitamos una pastilla para mejorar, cuando muchas veces el tratamiento adecuado es una conversación y un buen diagnóstico basado en la historia personal del paciente", dijo.

En este sentido, Marín subrayó la importancia de un enfoque holístico que considere tanto los aspectos emocionales como los físicos de la salud mental. Hizo un llamado a reexaminar la formación médica, que, según él, se enfoca demasiado en los aspectos biológicos y no lo suficiente en el ser humano como un todo. La psiquiatría, en su opinión, debe evolucionar para integrar la psicoterapia y otros métodos que permitan comprender a las personas más allá de los síntomas.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Virginia Frutos, psicóloga: "Quan una persona està en una situació que li genera mal constant, la ment tendeix a adormir les emocions"

 

DANIEL CHUECA MIRAS       |       lavanguardia.com      |      19/08/2025

 

La divulgadora exposava el que passa davant un període continuat de malestar emocional

El nostre benestar és essencial per prosseguir en el dia a dia. En una societat cada vegada més difícil de gestionar, tant el cos com la ment han d'estar preparats per afrontar qualsevol cosa, de dia i de nit. Tot i això, el cap és sovint un element oblidat. Tan aviat com ens despistem, podem trobar-nos sentint dolor, esgotament, pulsacions, ansietat, nervis i moltes més afectacions.

Les relacions socials solen ser les més complicades de gestionar, especialment quan aquestes es compaginen amb les diferents activitats de la jornada. Un apunt que ha destacat la psicòloga Virginia Frutos, qui divulga amb freqüència els seus coneixements mitjançant xarxes socials. A través d'un vídeo compartit en TikTok, l'experta en benestar emocional aportava una profunda reflexió: "Prefereixo plorar allò que no vaig tenir, que haver d'anestesiar-me en el que fereix".

"Quan una persona està en una situació que li genera mal constant, el sistema nerviós i la ment tendeixen a adormir les emocions per reduir l'impacte del dolor. És a dir: és més sa travessar un dolor temporal que estar amb una cosa que ens danya contínuament. Quan estem en el que fa mal, la nostra ment i emocions s'adormen per suportar-lo, la qual cosa es diu insensibilització emocional", aprofundia.

"Això permet sobreviure al malestar, però ens desconnecta de les nostres emocions. Triar sentir i travessar un dolor honest significa cuidar-se d'un mateix, posar límits i no conformar-se amb el patiment constant", insistia. Recentment, Frutos també es pronunciava sobre el paper d'una figura important en la família: les germanes grans. Des del seu punt de vista, elles també mereixen el seu reconeixement i un descans de tant en tant.

Germanes al poder

"La germana gran en general és aquella dona de natura generosa que ha fet grans sacrificis sense queixar-se. Sacrificis pels seus germans, ocupant-se'n com si fos la mama. Aquella mama nena que també una vegada va voler haver estat atesa, escoltada i protegida igual que ho van ser la resta dels germans. I aquesta dona aparentment forta aparentment protectora, també necessita ser escoltada i ser atesa", comentava.

"Però avui, germana gran, vull dir-te alguna cosa. No sempre has de ser forta i no sempre has de poder amb tot. I ara et toca a tu. Sí, a tu, germana gran. Avui és el moment de cuidar-se, de protegir i d'atendre aquella nena que un dia va haver de ser gran. Si tens una germana gran, agraeix-ho, agraeix-li tot el que va fer per tu i recorda-li alguna cosa, ets important, cuida de tu", afegia.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Norberto Abdala, médico psiquiatra: "El desánimo se relaciona estrechamente con lo que algunos psicólogos llaman "fatiga por sobreexigencia emocional"

Norberto Abdala/Clarín      |      lavanguardia.com      |      02/08/2025      Salud mental

 

Desánimo, depresión o angustia no son lo mismo, pero tienen la misma raíz

El desánimo es una vivencia humana universal, aunque difícil de definir con precisión. Se manifiesta como una pérdida general de impulso vital y de energía para realizar las actividades cotidianas, sin llegar necesariamente a los umbrales de una depresión. Es una especie de “apagón anímico”.

A diferencia de la angustia, que se expresa con una sensación de opresión interna, ansiedad y malestar físico, el desánimo se vive como una falta de fuerza psíquica y emocional.

En la angustia hay un componente urgente y perturbador, mientras que el desánimo es más sordo, más lento, como una niebla que enturbia el clima emocional. La diferencia entre desánimo y depresión puede parecer sutil, pero es muy importante realizarla.

El desánimo suele ser reactivo, por lo cual puede remitir cuando la situación mejora o cuando la persona encuentra motivos para actuar.

La depresión, en cambio, es una condición más profunda y persistente. En ella hay síntomas bien definidos: alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa o inutilidad, ideas de muerte, incapacidad para disfrutar (anhedonia) y deterioro funcional significativo. En el desánimo no se dan estos síntomas ni con esa intensidad ni duración.

Sin embargo, tanto el desánimo como la depresión comparten raíces comunes neurobiológicas. Por esto es útil considerar a tres grandes sistemas cerebrales implicados:

1.      Sistema de la dopamina, que cuando funciona mal -especialmente cuando hay frustración repetida o expectativas no cumplidas- reduce la iniciativa, la energía y la capacidad de disfrutar.

2.      Eje hipotálamo-hipófiso-adrenal, que en personas con desánimo puede observarse una fatiga de este sistema en una especie de “agotamiento neuroendocrino”.

3.      Red de modo por defecto y corteza prefrontal, que en estados de desánimo incrementa la actividad autorreferencial negativa, en la cual la persona se percibe como inadecuada, fracasada o desorientada.

Desde el punto de vista evolutivo, el desánimo quizás haya sido una respuesta adaptativa temporal de protección ante entornos hostiles o escasez de recursos, pero en los contextos actuales, donde las exigencias sociales, laborales y emocionales son constantes, este mecanismo se puede convertir en un obstáculo funcional.

El desánimo contemporáneo a menudo no es producto de un peligro real, sino fruto de la desconexión entre lo que se espera de una persona y lo que esta puede dar, especialmente cuando se acumulan pequeñas frustraciones y se carece de redes de apoyo significativas.

El desánimo se relaciona estrechamente con lo que algunos psicólogos llaman “fatiga por sobreexigencia emocional”. Muchas personas atraviesan el día respondiendo a múltiples demandas externas sin espacio para el descanso emocional.

No se trata de estrés, sino de una erosión crónica de los recursos psicológicos, donde lo que antes daba placer ahora apenas se tolera.

Atender el desánimo requiere una mirada integral. No basta con recomendar “ponerse las pilas”. Muchas veces hace falta revisar los sistemas de valores, las rutinas diarias, el vínculo con el cuerpo y, sobre todo, la calidad de los vínculos personales.

En casos persistentes, puede ser útil una evaluación psicoterapéutica o psiquiátrica para descartar cuadros subyacentes. 

lunes, 1 de septiembre de 2025

Daniel Goleman, experto en inteligencia emocional: "Lo que más desequilibra a tu hijo..."

 BLANCA ESPADA      |      okdiario.com      |      14/08/2025

El psicólogo Daniel Goleman explica el porqué la inteligencia emocional es algo tan importante

La inteligencia emocional es un valor que puede que en el pasado no se tuviera tanto en cuenta, o de hecho no se hablaba de ella con la importancia que hoy en día se hace. Y más cuando se trata de niños, que lo absorben todo desde que nacen y para los que tener una buena inteligencia emocional es algo esencial que además, les va a servir para toda la vida. Algo que defiende el psicólogo y autor Daniel Goleman en una entrevista que corre por las redes, y en la que deja además claro qué es lo que más puede desequilibrar a tu hijo.

 

Una rabieta por algo que no consigue, que se pelee con su hermano o con un compañero en el colegio. Todo ello son momentos en los que el niño va a estar enfadado y en algunos casos, sumará otras emociones como la ira o la frustración. Todo un torrente de emociones para el pequeño que dependiendo de la edad que tenga, es posible que no sepa cómo hacer frente y entonces, vaya a más. Por ello, Goleman deja claro que es la forma en que los padres y madres responden a esas situaciones, la que se queda en el cerebro y en el desarrollo emocional de sus hijos.

 

Goleman de 79 años, lleva décadas investigando cómo las emociones influyen en el aprendizaje, el liderazgo y las relaciones, y tiene claro el valor de la inteligencia emocional que además no se enseña mediante la palabra o datos técnicos sino con acciones y gestos. Así, desde coger a un bebé para que deje de llorar o estar al lado del niño cuando se encuentra en un momento de frustración, todo se convierte en una lección que moldea la forma en que ese joven aprenderá a manejar sus sentimientos. Y con inteligencia emocional podrá lidiar mejor con su vida adulta y de hecho, ser más eficaz a la responder ante situaciones para las que no va a poder utilizar los conocimientos básicos, como por ejemplo las matemáticas, que haya aprendido en la escuela.

 

La importancia de la inteligencia emocional según un experto

 

En la opinión de Goleman, gran parte de lo que “desequilibra” a un niño no viene de fuera, sino de su entorno más cercano. Los conflictos en casa o con otros niños son las principales fuentes de alteración emocional. Y, cuando no se aprenden herramientas para gestionarlos, esa tensión interfiere en la concentración, el rendimiento escolar y la capacidad de relacionarse.

 

Para Goleman, la educación en lo que respecta a la inteligencia emocional no es un concepto abstracto ya que considera que ya está ahí desde que el bebé nace y sus padres comienzan a cuidarle. «En el momento en que tomas a un bebé y le ayudas a calmarse, estás enseñando a su cerebro cómo salir de un estado de alteración. Eso es inteligencia emocional en acción», explica.

 

El cerebro infantil, recuerda, está diseñado para observar y copiar a los adultos. Y si las figuras de referencia muestran calma, empatía y autocontrol, los niños integran esas habilidades como un reflejo natural. Por eso afirma que los padres son «los primeros entrenadores» del cerebro emocional de sus hijos.

 

Lo que más altera a un niño

 

Según explica el experto en el vídeo que se ha hecho viral en TikTok, los problemas familiares y las tensiones con otros niños son los detonantes más frecuentes de la inestabilidad emocional en la infancia. Cuando estas emociones intensas toman el control, incluso la parte más racional del cerebro, que es la corteza prefrontal, queda en segundo plano.

 

“El cerebro está dispuesto de manera que la parte emocional puede dominar a la racional si estás alterado. Y para un niño, lo que más le altera es lo que ocurre en casa y lo que pasa con otros niños”, señala.

 

La inteligencia emocional en el aula

 

Goleman sostiene que cada alteración emocional es, en realidad, una distracción. Un alumno preocupado por una pelea o por no haber sido invitado a una fiesta no podrá concentrarse en lo que dice el profesor.

 

Si desde la escuela se ayudara a los niños a gestionar esos «melodramas» cotidianos, aprenderían mejor. “Eso es lo que muestran los datos, y no sólo en la educación, también en el mundo empresarial”, comenta.

 

La lección que las empresas ya aprendieron

 

En un trabajo, las matemáticas, el idioma o cualquier habilidad técnica son, como dice Goleman, «el pase de entrada». Sin ellas no se empieza, pero tampoco garantizan destacar. Lo que separa a un buen profesional de uno excelente no está en un manual, sino en saber convencer, colaborar con otros, mantener la calma cuando todo se complica y entender lo que siente la persona que tienes enfrente.

 

El psicólogo explica que, entre los directivos con más trayectoria, el 70% coinciden en algo: la inteligencia emocional es decisiva para llegar lejos. Aun así, en muchas aulas se sigue apostando casi en exclusiva por las asignaturas de siempre, sin un espacio claro para entrenar estas destrezas.

 

De este modo, para Goleman, educar no es sólo transmitir datos, sino preparar para la vida. Significa formar a personas que sepan manejar lo que sienten, adaptarse a lo que venga y construir relaciones sólidas. “Deberíamos enseñar a ser un trabajador eficaz, un buen ciudadano, un buen esposo, esposa, padre o madre”, insiste.

 

Y es que los títulos y los conocimientos técnicos pueden abrir la primera puerta, pero son las habilidades emocionales las que te pueden convertir en un profesional de éxito o cómo dice Goleman, en un «líder» y eso es algo que se aprende desde que nacemos.

sábado, 30 de agosto de 2025

Antoni Bolinches, psicólogo: "Cuando una persona necesita dejar determinados hábitos, ha de crear un ambiente que facilite otra cuestión"

JUDITH DEL RÍO     |      lavanguardia.com      |     31/07/2025

 

El especialista aboga por los pequeños cambios, pero con un componente clave del que muchas personas no son conscientes

Cambiar no es fácil. Nuestro cerebro está acostumbrado a lo conocido, y por tanto está diseñado para ahorrar energía y operar en piloto automático. Los hábitos son, al final, patrones neuronales ya establecidos y cambiarlos requiere un gran esfuerzo y atención consciente. Además, el sistema de recompensa de nuestro cerebro (con la dopamina como gran protagonista), está acostumbrado a recompensar los comportamientos habituales, hasta aquellos que no son saludables.

Es por eso que cambiar de hábitos no es sencillo. Los expertos recomiendan, por ello, comenzar con ‘microhábitos’, o pequeños cambios en el comportamiento que con el tiempo puedan llevar a una transformación significativa de la vida.

No obstante, como señala el psicólogo Antoni Bolinches en su podcast Ojalá lo hubiera sabido antes, que comparte con los escritores Àlex Rovira y Francesc Miralles; existe una problemática de la que algunos no son conscientes a la hora de introducir cambios relevantes en su historia personal: crear las condiciones idóneas para ello.

“Tú, poniendo las zapatillas en tal sitio, estás creando las condiciones”, apunta el psicólogo. “En la vida hay situaciones facilitadoras y situaciones dificultadoras”. Bolinches recurre al conocido refrán de ‘dime con quién andas y te diré quién eres’ para explicar su premisa.

Antoni Bolinches: “Cada uno debe crear su propia motivación. Debemos empezar por los microcambios facilitadores”. 

 “Cuando una persona necesita dejar determinados hábitos, lo primero que recomendamos los psicólogos es descontextualizarse de aquel ámbito que está relacionado con la tendencia, con esa variante del comportamiento”.

“Si tú estás con un determinado ambiente, será muy difícil que dejes de hacer aquello que forma parte del ambiente, porque ese ambiente es el facilitador”, insiste el psicólogo. “Hemos de crear otro ambiente que facilite otra cuestión- Por tanto, crear las condiciones es el elemento axial que permite que con pequeñas cosas tengamos grandes resultados”.

Además del cambio en el entorno, como señala Bolinches, la clave está en la consistencia y en la acumulación de estos pequeños pasos, lo que los hace más fáciles de mantener y más efectivos a largo plazo que los grandes cambios abruptos. 

¿Cómo funcionan los microhábitos?

1.-Comienza con acciones muy simples y fáciles de realizar, lo que reduce la necesidad de fuerza de voluntad.

2.-A medida que esos hábitos se integran en la rutina, se pueden añadir gradualmente otros, construyendo un cambio más amplio sin sentirse abrumado.

3.-Al no ser cambios drásticos, son más fáciles de mantener y menos propensos a generar frustración o abandono.

4.-La suma de pequeños cambios constantes pueden tener un gran impacto en la salud, la productividad, las relaciones y otros aspectos de la vida.

Por ejemplo, pequeños cambios efectivos para mejorar la salud podrían ser hacer cinco minutos de estiramientos por la mañana o subir las escaleras en lugar de utilizar el ascensor. Una vez que el primer microhábito esté integrado, puedes empezar a incorporar otro, y así sucesivamente. Seguro que todo resulta mucho más sencillo.