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jueves, 30 de julio de 2026

Winston Churchill, sobre cómo la resiliencia conduce al éxito: "El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo"

CAROLINA PINEDO DEL OLMO     |     cuerpomente.com     |     27/06/2026

La visión del estadista británico sobre esta cualidad humana rescata su experiencia en el campo de batalla para hacer hincapié en no rendirse frente a las adversidades.

Levantarse una y otra vez tras las derrotas de la vida puede indicar una voluntad de hierro. Pero si, además, añadimos el ingrediente de aprender o hacer alquimia con las vivencias complicadas con el fin de obtener un aprendizaje que nos haga crecer y evolucionar, somos también resilientes. El estratega Winston Churchill dedicó unas cuantas reflexiones a esa capacidad , casi mágica, de salir victorioso a pesar de perder la batalla.

Como buen militar, Churchill perdió unas cuantas contiendas, pero su vena humanista le aportó gran comprensión frente a cualquier mesa de negociación, tanto entre cañones, como en la Corte Suprema Británica, donde fue primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial.

Disparó con la palabra frases como: “El pesimista ve dificultad en cada oportunidad y el optimista ve oportunidad en cada dificultad”. Quizás, su perspectiva de la resiliencia era bastante castrense, porque las frases al respecto del político británico eran como arengas: “El éxito no es definitivo; el fracaso no es fatal. Lo que realmente cuenta es tener valor para continuar” . Y no cabe duda de que con estos mensajes era capaz de enaltecer a las masas.

Resiliencia  frente a las vivencias más destructivas

Yo me quedo con una visión más romántica que la de Churchill del concepto del término. Se trata, quizás, de una de las descripciones más emotivas y expresivas que he escuchado sobre la resiliencia y viene de la mano del padre de la logoterapia, Viktor Frankl.

El también neurólogo y psiquiatra austriaco, superviviente de Auschwitz, escribió el libro El hombre en busca de sentido. En un pasaje magistral de la obra narra la sencillez del detalle que le devolvía las ganas de vivir frente a tanto horror y muerte.

Era algo que está al alcance de todo el mundo y, quizás, por eso no se valora a pesar de ser un tesoro que cada día es diferente: el ocaso. Tras las duras jornadas de trabajo en el campo de concentración, los prisioneros regresaban exhaustos. Algunos describen que se les había despojado de su condición humana e identidad y sentían que no valían mucho más que el número que llevaban tatuado en su brazo.

Sin embargo, Frankl, describe que con tan solo contemplar unos segundos la luz del ocaso, rescataba su alma y el amor por la vida. Eso es resiliencia en estado puro: la capacidad de resucitar de entre los muertos gracias a un rayo de sol y renacer de entre las cenizas más oscuras, como las que emanaban de las chimeneas de los campos de exterminio nazis.

Los golpes de la vida como aliados para evolucionar

Afortunadamente, en el día a día no vivimos situaciones tan extremas, por lo menos la mayoría de la población humana. Nuestras batallas se enmarcan en despidos laborales, fracasos amorosos, muertes de seres queridos o malas noticias sobre la salud. Sin embargo, ¿qué nos hace tirar la toalla ante los escollos vitales? A veces, el miedo puede ser nuestro peor enemigo, como al fracaso o al dolor.

Damos por hecho que si el camino se pone cuesta arriba y ya hemos tenido experiencias que denominamos derrotas, no queremos volver a pasar por lo mismo. Sin embargo, es un error enmarcar la vida en el concepto dualista de éxito o fracaso, porque todas las experiencias forman parte del camino de aprendizaje y crecimiento como personas.

Abrir el corazón para reinventarse

Cerrar el corazón y dejar que la mente campe a sus anchas con pensamientos negativos que nos paralizan es sobrevivir tras un escudo, que nos protege de los golpes, pero nos roba la posibilidad de disfrutar, ya no solo de los ocasos, como dijo Viktor Frankl, sino de un nuevo amor; de apostar por vivir al otro lado del mundo o de lanzarnos a conseguir nuestro sueño, por lejano e irrealizable que parezca.

Comprender que la vida es cambio y alquimia nos reconecta con el espíritu humano, que es capaz de superar obstáculos tan elevados como montañas. Así lo expresó Edmund Hillary, primer alpinista en coronar el Everest: “No es la montaña lo que conquistamos, sino a nosotros mismos”.

Los niños como maestros de la resiliencia

Cuando somos niños manejamos bien los imprevistos de la vida que nos sacan de nuestra zona de confort. Por ejemplo, un niño se cae en el parque, se hace una brecha en la cabeza y tiene que ir al hospital. Llorará en el momento del golpe y revés que le trae la vida, pero se recupera con mucha más rapidez que los adultos, porque vive el momento presente con facilidad.

Por eso, cuando le den una piruleta por haberse portado bien en la consulta médica y dejarse dar puntos en la herida, disfrutará plenamente de su golosina y al día siguiente volverá al parque a jugar con sus amigos, sin enredarse en el pasado.

Aceptar la realidad

La aceptación de la realidad es el punto de apoyo con el que nos podemos mover con más facilidad hacia nuestra capacidad de resiliencia. Ya lo dijo el psiquiatra y psicólogo, Carl Jung: “Lo que niegas te somete. Lo que aceptas, te transforma”.

Cuando nos peleamos con lo que está siendo, curiosamente, dejamos de ser y nos desconectamos de nuestra esencia. Perdemos toda la energía en intentar cambiar el curso del río. Sin embargo, aceptar lo que está ocurriendo no es rendirse, hincar la rodilla o tirar la toalla, sino tener la suficiente claridad para sortear el escollo encontrando soluciones; recalculando el camino, como un navegador interno que nos guía.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Álex Rovira: "No es cierto que en la vida unas veces se gana y otras se pierde, en realidad unas veces se gana y otras veces se aprende"

 PABLO CUBÍ DEL AMO     |     cuerpomente.com     |     25/01/2026

De todo se aprende. Este es un mantra que los investigadores y los emprendedores conocen muy bien, porque son los que más suelen encontrarse con el error y la derrota. A ellos, un día malo no les roba el timón, como recuerda el experto en crecimiento personal Álex Rovira.

¿Cuántas veces crees que falló Ferran Adrià con un plato antes de conseguir un éxito? ¿Cuántas veces crees que la NASA ensayó y fracasó antes de enviar el hombre a la luna? ¿Cuántas editoriales rechazaron el primer libro de J. K. Rowling sobre Harry Potter?

Perder forma parte del juego. No siempre podemos evitarlo”, recordaba recientemente el escritor y experto en crecimiento personal Álex Rovira. Lo hacía no para desmotivar o quitar importancia sobre el golpe moral que puede provocar un fracaso, sino para adiestrarnos sobre cómo hemos de enfrentarnos a ese fracaso y asimilarlo.

Fíjate que todos los ejemplos que te he expuesto son historias de éxito. ¿Qué habría pasado si Adrià, Rowling o los investigadores de la NASA se hubieran dado por vencidos?

No lo hicieron porque creían en su idea; pero, sobre todo, no lo hicieron porque tenían un tipo de mentalidad que es la que Rovira nos ha traído a colación: “No es cierto que en la vida unas veces se gana y otras se pierde, en realidad unas veces se gana y otras veces se aprende”.

Aprender de los errores

Quédate con este dato: de todo se puede aprender. De todo, incluso de cosas que te parezca que son una derrota totalmente inútil. La clave está en cómo te tomas ese fracaso y cómo lo analizas.

“Hay situaciones, circunstancias y acontecimientos que escapan a nuestro control. Y aceptar esto no es resignarse, sino comprender cómo funciona la vida”, nos razona Rovira. Lo que hay que hacer es sacar conclusiones de todo eso que no hemos podido controlar y de ver cómo nos ha afectado y cómo podemos hacer para que la próxima vez no nos pase lo mismo.

Todos los grandes innovadores han coincidido al explicar que el éxito no les ha enseñado casi nada. Es de los fracasos de los que se aprenden. Es allí donde se consiguen las informaciones más valiosas. Cuando todo te va bien, no te esfuerzas de la misma manera. “Caerse no es un fracaso, el fracaso llega cuando te quedas donde has caído”, decía Sócrates.

Por consiguiente, aprender no es maquillar la realidad. Si te dejan, duele. “La clave no está en negar la pérdida, sino en qué hacemos con ella”, puntualiza Rovira. Hemos de instalarnos en un lugar de aceptación superadora. No dejarnos llevar, sino ser conscientes. Cuando lo consigues “empieza a ocurrir algo importante: recuperamos el poder, añade.

No te quedes anclado por miedo

Uno de los libros clásicos de la autoayuda, ¿Quién se a llevado mi queso?, de Spencer Johnson, ya era todo un alegato contra esa actitud inmovilista cuando nos fallan las circunstancias, por miedo a que todavía vayan a peor.

Si nos quedamos quietos, es probable que no pase nada, por eso los que quieren moverse saben que no hay que temer a los errores. “La suerte premia a los audaces”, señala un conocido proverbio romano. Y la experiencia neurocientífica le da la razón. Son los optimistas emprendedores, los que no se quedan petrificados, quienes tienen más opción de oportunidades y por tanto de tener éxitos.

También tienen mayores opciones de fracaso, dirás. Y tienes razón. Pero lo que está claro es que si no lo has intentado nunca vas a triunfar. Lo que te has de plantear es cuál es la alternativa y sopesarla. La experiencia muestra que no hacer nada ya es un fracaso mayor.

No te gusta tu trabajo, no crees que está bien pagado y sin embargo allí sigues por miedo a emprender y fracasar. Bueno, analízalo. ¿El fracaso es peor solución que seguir siendo infeliz o malviviendo? Si tu respuesta es que sí, está bien. No te critiques. Eres así, si es lo que de verdad crees. Pero no te autoengañes o intentes justificarte.

Cuál ha de ser la actitud ante el fracaso

“No podemos elegir todo lo que nos ocurre, pero sí podemos elegir la manera en que lo atravesamos -dice Rovira-. No tenemos el poder de cambiar el pasado, sino el poder de decidir cómo responder a ello”.

Este autor recuerda la enseñanza vital que nos ha dejado Viktor Frankl, este psiquiatra superviviente de Auschwitz supo ver sentido a su vida incluso en las peores circunstancias. “Elegir aprender en lugar de amargarnos, elegir dignidad en lugar de resentimiento, elegir conciencia en lugar de reacción automática”, recuerda Rovira.

No personalices el fracaso. No eres un fracasado, has tenido un fracaso hoy. Saber cómo nos decimos las cosas también es importante para saber reponernos y avanzar. “Si percibes el fracaso como algo fundamental sobre quién eres como persona, te dará mucho más miedo que si lo ves como otra oportunidad para aprender”, nos recordaba la doctora Julie Smith hace poco en CuerpoMente.

Aquí entra una pieza psicológica que suele olvidarse: para aprender de verdad de una caída, hace falta un mínimo de amabilidad contigo. La doctora Kristin Neff y otros investigadores han estudiado la autocompasión (no confundir con autocomplacencia) y llegan a esta conclusión: trátate con la misma humanidad con la que tratarías a un amigo cuando falla.

sábado, 10 de mayo de 2025

Mario Alonso Puig, experto en crecimiento personal, sobre cómo actuar cuando estamos en un callejón sin salida: "Te empezarás a sentir mejor"

CHRISTIAN JIMÉNEZ         |      lavanguardia.com       |           14/03/2025


El experto ofrece una serie de recomendaciones para cuando no vemos solución a nuestros problemas
 
“En el momento en el que una persona se ve capaz, empieza a sentirse mejor”

Cuando nos encontramos en una situación en la que no vemos una solución inmediata, es natural sentir frustración o ansiedad. Sin embargo, es importante recordar que el hecho de no encontrar una respuesta clara en un momento determinado no significa que no haya una salida o que todo esté perdido.

El médico y conferencista Mario Alonso Puig reflexionó sobre ello en una charla en el podcast “Tenía la duda” de Judith Tiral. El experto en bienestar ofreció una serie de consejos para cuando no veamos salida en una situación en la que nos encontramos.

Hazte la pregunta clave. Cuando te sientas atrapado, pregúntate: ¿Cuál es el paso más pequeño que me atrevo a dar? Lo que te puede sacar del hoyo es una pregunta: “Cuando uno está en el hoyo, no solo es que se sienta mal , es que se siente incapaz. Y cuando más incapaz se sienta, peor se va a sentir anímicamente”, afirma Mario Alonso Puig.

Un pequeño avance lo cambia todo. No necesitas grandes acciones, solo un primer paso que te haga sentir capaz: “Si tu haces que esa persona empiece a sentirse capaz de hacer algo muy pequeño todo empieza a ser transformado”, comenta el experto.

Sentirte incapaz te hunde más. Cuanto más crees que no puedes, peor te sientes. Rompe ese ciclo con pequeñas acciones.

La capacidad genera bienestar. En cuanto logras algo, por pequeño que sea, tu estado de ánimo mejora y recuperas confianza: “Ten en cuenta que en el momento en el que una persona se ve capaz, empieza a sentirse mejor. La mente tiene que bloquearnos para que no nos sintamos capaces. La pregunta nos puede sacar de ese bloqueo”, termina diciendo Mario Alonso Puig.

lunes, 28 de abril de 2025

Francesc Miralles experto en crecimiento personal: "Hay que acostarse con la sensación de que el día ha sido un buen capítulo del libro de la vida"

 FRANCESC MIRALLES        |      Cuerpomente.com     |     17/04/2025

Llenar tus horas de valor, las que pasas en casa, en el autobús, con los tuyos o tú solo, es lo que definirá una vida de éxito.

Decía Benjamin Franklin que "La felicidad humana no se suele lograr con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días." Cuidar de esas pequeñas cosas es la clave de la excelencia cotidiana.

Relacionamos la excelencia con la carrera profesional, con la productividad y los logros. Sin embargo, la vida cotidiana merece el mismo cariño, aunque muchas personas destacadas en su campo desatienden la vida familiar o el cuidado de su propia salud.

En el documental "The Wisdom of Trauma", Gabor Maté reconoce, delante de su esposa, que su trabajo en el hospital llegó a absorberle tanto que llegaba a casa agotado y no trataba bien a su familia. Darse cuenta de ello le permitió reaccionar y llevar una parte de ese amor y entrega a los suyos.

Hay que celebrar cada gesto cotidiano

La excelencia cotidiana empieza honrando, por la mañana, el nuevo día. Celebrar el aseo y cuidar del desayuno como si sirvieras a la realeza. Hacer las cosas bien y con tiempo suficiente, incluyendo los trayectos al trabajo y de regreso a casa. Convertir el ocio en una cita memorable, con los demás o contigo mismo, llenando tus horas y minutos de valor, en lugar de matar el tiempo. Escuchar sin criticar. Cuidar de lo tuyo y de los tuyos. Acostarte al final del día con la sensación de que, también esta jornada, ha sido un buen capítulo del libro de la vida.

prueba lA FÓRMULA DE CARY GRANT

Al ser preguntado por su secreto para la felicidad cotidiana, el actor respondió lo siguiente: «Mi fórmula para la vida es muy simple: me levanto por la mañana y me acuesto por la noche; entre medio, trato de ocuparme lo mejor que puedo

En un documental sobre el monasterio de Montserrat que pude ver en primicia, se entrevistaba a los monjes sobre la organización de su tiempo. Esta orden sigue una vida pautada según la Regla de San Benito, que tiene casi 1500 años de antigüedad.

Los monjes se levantan al amanecer, rezan juntos, toman sus comidas y realizan las labores que les son asignadas. También tienen un par de horas libres para actividades de su elección.

Ajenos a las urgencias y las prisas de la civilización, podríamos pensar que estos religiosos disponen de todo el tiempo del mundo; sin embargo, uno de ellos expresaba su preocupación por cuidar de cada hora y cada minuto, poniendo conciencia a lo que se está haciendo y por qué se está haciendo. 

De no ser así, confesaba el monje, corremos el riesgo de perder el tiempo.

No pierdas el tiempo organizando la vida

Para que eso no suceda, la excelencia cotidiana está en el hacer, y no en el programar. Hay muchas personas obsesionadas en gestionar el tiempo de forma productiva, lo cual solo las lleva a estresarse más. 

Como decía Séneca hace dos milenios: «Hay quienes gastan la vida en organizar la vida.»

En lugar de leer sesudos tratados sobre cómo organizarnos, hay una ley empresarial que nos puede servir de guía para todo lo que hagamos: "Debes elegir si vendes por cantidad o por calidad". Cuantas menos cosas hagas, también en tu vida cotidiana, mejor hechas estarán.

De los monjes podemos aprender a hacer una cosa detrás de otra, siempre con mimo y dedicación. De las marcas de lujo, que la escasez crea valor. ¿Y qué hay más valioso que la vida? ¿Hay mayor lujo que hacer un buen uso de nuestro tiempo?

Si recordamos eso cada día, podremos hacer de la existencia un arte.

Excelencia cotidiana es poner conciencia a las pequeñas cosas, porque como decía Robert Brault, tal vez un día mires atrás y te des cuenta de que eran las grandes.

jueves, 27 de marzo de 2025

Francesc Miralles, experto en crecimiento personal, revela las 5 claves para superar las cosas que se nos hacen una montaña

FRANCESC MIRALLES      |      msn.com      |      09/03/2025

Una joven autora que se ha puesto de moda en Estados Unidos, Brianna Wiest, habla en su ensayo La montaña eres tú (ed. Planeta) de cómo el autosabotaje es el principal obstáculo que debemos afrontar en nuestro camino de autorrealización. Veremos cómo detectar la montaña que hemos levantado y cómo conquistarla.

Y a punto estuve de desistir, pero mi amigo y terapeuta Xavier Guix me dijo: «Si te lo piden, es porque puedes hacerlo. De no ser así, no te lo propondrían». Acepté esa lógica como irrefutable y me lancé a escalar esas cimas, pues en cada ciudad me esperaba algo distinto.

Al final, todo salió bien, pues ya se sabe que las cosas parecen mucho más difíciles cuando se piensan que cuando se hacen. Es en la mente, por lo tanto, donde se libra la primera y principal batalla.

¿te saboteas a ti mismo?

La propia montaña es «el obstáculo entre tú y la vida que quieres vivir», dice Brianna Wiest, y en el día a día puede cobrar formas muy distintas: una adicción, un estilo de vida poco saludable, una ansiedad paralizadora, relaciones que no te satisfacen, o un trabajo que directamente te hace infeliz.

Puesto que la mente crea su propia realidad, aquello que «se nos hace una montaña» puede parecernos imposible de superar.

Si queremos superarlo, lo primero es identificar y eliminar nuestros hábitos de autosabotaje, como el que menciona Wiest: «Vagar por las redes sociales como una manera de matar el tiempo (…). Si cuando apartas la mirada del teléfono no te sientes más inspirado, lo más probable es que estés tratando de evitar alguna inquietud dentro de ti, la misma que te está diciendo que necesitas cambiar».

5 claves para conquistar tu Everest

Contradiciendo el proverbio que sugiere que, si el profeta no va a la montaña, será la montaña la que vaya a él, lo cierto es que cuando un gran obstáculo se erige entre tú y la vida que deseas, solo tú puedes salir a conquistarlo.

Veamos cinco claves para que esa ascensión sea un éxito:

  1. La rebelión debe ser activa. De nada sirve que te des cuenta de que las cosas no están bien, a menos que tomes cartas en el asunto sin más demora. Tal como nos recuerda Brianna Wiest: «El mayor acto de amor hacia ti mismo es dejar de aceptar una vida con la que no estás feliz».
  2. Alimenta tu motivación. No se trata solo de ponerse en camino, sino que hay que seguir la marcha contra viento y marea. Para ello debemos recordarnos periódicamente por qué hemos iniciado esta aventura, además de buscar amigos o mentores que hayan pasado por esto y nos ayuden a mantenernos en ruta.
  3. Para ganar, hay que perder. No se puede construir una casa sin antes derribar la antigua. En el plano personal, eso puede incluir maneras de ser y de actuar, relaciones sociales, etc. La autora de La montaña eres tú asegura en tono tranquilizador: «Todo lo que vas a perder es aquello que existía para una persona que ya no eres tú», y añade: «Tu nueva vida te costará la vieja. Vas a perder tu zona de confort y la dirección que hasta ahora tenía tu vida. Te costará incluso muchas de tus relaciones y amigos».
  4. Tu nueva vida te espera en la otra orilla. Cuando te desanimes ante los sacrificios que exige tu proceso de transformación, piensa en el premio a tus esfuerzos. Tal vez en un primer momento te sientas solo y agotado, pero «las personas que encajan contigo te esperan al otro lado. Vas a construir una nueva vida alrededor de las cosas y personas que te permitirán avanzar».
  5. El viaje no tiene fin. Una vez hayas coronado tu Everest personal, verás que esto es solo el inicio. Empoderado por la experiencia, habrá otras cimas que querrás culminar, ya que la vida es un viaje continuo en el que todo está por hacer. Y en ese viaje hay aciertos y errores, éxitos y fracasos. No obstante, incluso cuando sientas que estás retrocediendo, estás ganando una nueva perspectiva que te permitirá ir mucho más lejos.

Escoger bien a los compañeros de viaje

Dado que muchos logros requieren de la colaboración con otras personas, el éxito de la expedición dependerá de los alpinistas que hayamos elegido para ese viaje.

Conviene evitar aquellas personas que nos transmiten sus propios miedos y, por lo tanto, nos invitan a no salir del campo base. Esto puede tener su origen en una preocupación genuina por nuestro bienestar, pero muchas veces es un reflejo de la propia situación de quien nos pone freno. Por ejemplo, una persona que es muy desdichada en su trabajo, pero no es capaz de dejarlo, por lo general, nos desaconsejará que nos liberemos de una situación análoga.

Este es el motivo por el que hay que extremar el cuidado a la hora de confiar nuestros deseos más profundos, ya que cuando el proyecto es solo una semilla, la negatividad ajena puede destruirlo sin haberlo intentado siquiera.

Sin duda, un buen sherpa es quien haya pasado por una situación similar, y puede aportar la luz de un guía, ser incluso nuestro mentor en el proceso. Con todo, aunque cuentes con el mejor sherpa del mundo, tendrás que subir la montaña con tus propias fuerzas. Solo cuando alcances la cumbre y puedas gritas «¡he llegado!» comprenderás el sentido de tu viaje.

La llamada a la aventura

En el modelo de Joseph Campbell llamado «monomito» se describe la primera etapa de las aventuras épicas, cuando el héroe es invitado a abandonar su normalidad por algo mejor. Pero no siempre saldrá por voluntad propia. La tendencia natural es quedarse en la zona de confort, incluso si es francamente incómoda.

En la segunda etapa del viaje del héroe, este a menudo se resiste a dar el paso que le sacará del mundo conocido, sea por miedo o inseguridad, o porque las obligaciones o la fuerza de la costumbre le paralizan. Para salir necesitará, en el modelo de Campbell, algo o alguien que le procure la inspiración necesaria.

Ajustar la hoja de ruta

  • Bujo: Es la abreviación del popular bullet journal creado por Ryder Carroll, un método para organizar las metas vitales de forma gráfica. Para ello solo hay que contar con un cuaderno en el que utilizaremos distintos símbolos (topos, asteriscos, guiones, etc.) para listar las tareas o microbjetivos a alcanzar.
  • Migración: Esta es una clave del Bujo, y consiste en actualizar cada mes las tareas y prioridades. Al pasar la lista a limpio podemos posponer o eliminar esos puntos que no se han cumplido. Al hacer la migración, si algo se ha vuelto más relevante se incluye; del mismo modo que para ascender una montaña, se ajustan los planes según las variables del tiempo o el estado de los caminos.