sábado, 12 de diciembre de 2020

El profesor no sabe detectar situaciones de acoso escolar porque carece de formación


ANA I. MARTÍNEZ    |     Madrid     |     ABC     |    01/12/2019

Carmen Cabestany, secretaria de la asociación No Al Acoso Escolar/NACE, desgrana los datos del I Estudio sobre la percepción de la sociedad española sobre «bullying», desarrollado por Totto y Gestionando Hijos.

«El acoso escolar es, a mi juicio, el presagio de lo que va a ocurrir en un futuro en la sociedad. Estamos hablando de algo importante», ha asegurado este miércoles Leo Farache, director de Gestionando hijos, con motivo de la presentación del I Estudio sobre la percepción de la sociedad española sobre « bullying» en colaboración con la firma Totto.

El acoso escolar es, en la actualidad, una realidad silenciada. En España, 1 de cada 5 niños escolarizados son víctimas del acoso. Un dato preocupante que empeora con otro: solo el 15% de las víctimas se atreven a contárselo a familiares, profesores… «Faltan datos, sensibilidad y ganas de hacer cosas para afrontar y resolver este problema que no solo atañe a la comunidad educativa. También a empresas, familias, ámbito sanitario, etc.», ha alertado Carmen Cabestany, profesora secretaria de la asociación No Al Acoso Escolar (NACE), quien ha mostrado su satisfacción por este informe ya que ofrece datos muy alarmantes pero vitales para empezar a actuar.

Una de las conclusiones del estudio es que sólo 2 de cada 10 profesores se sienten preparados para resolver situaciones de acoso. «No es que los docentes quieran mirar para otro lado. Es que hay falta de formación», ha explicado Cabestany, quien ha recordado que en la carrera, nadie forma a los futuros docentes en este asunto y sí en otros, como en nuevas tecnologías. De ahí su falta de capacidad de actuación.

«Además, el acoso no se produce delante del maestro. Así que si no lo sabe detectar a tiempo e intervenir, no es porque no quiera sino porque el profesor no sabe», ha explicado.

Para los expertos, la formación es vital para acabar con este problema social y más teniendo en cuenta que 1 de cada 2 españoles ha presenciado alguna vez una situación de «bullying», una cifra que asciende a 8 de cada 10 en el caso de los jóvenes (18-24 años). Además, según el estudio, 1 de cada 3 jóvenes que ha presenciado un caso de acoso escolar se ha quedado al margen.

«A mí, muchas veces me comentan que en mi época había más acoso y no pasaba nada», ha comentado Farache. «Nos silenciaron», ha defendido con rotundidad. «Hoy tenemos un nombre: 'bullying'. También información. Y, además, el 94% de los españoles considera que el acoso escolar es un tema de gran importancia en el que toda la población debe involucrarse». A este respecto, la secretaria de la asociación NACE ha añadido: «Este último dato es muy significativo porque antes no se hablaba del acoso escolar. A partir de aquí, ya podemos empezar a caminar en la buena dirección».

Acoso psicológico

La encuesta, que se ha realizado sobre un total de 2019 personas, de las cuales, 1369 son madres y padres, 370 son docentes y 218 jóvenes de entre 18 y 24 años, desvela que 1 de cada 4 españoles aseguran que sus hijos han sufrido «bullying» en alguna ocasión. El 65% afirma que el acoso ha sido de tipo psicológico. Y los progenitores percibieron ciertos cambios en sus menores: el 60% declara que estaba más triste y el 43% que no quería ir al colegio.

«El acoso verbal se ha normalizado. El 'bullying' psicológico es muy alto porque todos los acosos tienen componente psicológico», ha explicado Cabestany. «El acoso de exclusión es, sin embargo, el más oculto -ha continuado-. Y cuesta más que los profesores lo detecten. Es cuando el acosado se esconde, se aísla, se automargina. Y no precisamente por su culpa».

En este sentido, los progenitores y docentes tienen ciertas claves que pueden utilizar para saber si su hijo o estudiante es víctima. Tal y como ha explicado la experta, se basa en la regla CCC (cuerpo, carácter, campanas), para progenitores, y CCCC (cuerpo, carácter, campanas, costumbres) para docentes. La primera C hace referencia al cuerpo del niño (se pone capuchas, se tapa más de la cuenta, miran al suelo, arrastran los pies...); la segunda al carácter (el niño que sufre acoso está más irritable, el brillo de la mirada lo pierden, lloran, tienen alteraciones con el sueño o las comidas, etc.); la tercera a las campanas o novillos (es decir, el absentismo escolar) y la cuarta a la costumbre (es decir, los docentes ven que el niño llega tarde a clase porque no quiere coincidir con los acosadores en las escaleras o pasillos del colegio o piden ir al lavabo a deshoras porque evitan ir en el recreo o se acercan mucho al profesor).

Niños «tiranos»

En cuanto a las causas del acoso, 7 de cada 10 encuestados afirma que el problema radica en la familia. El 72% de los españoles piensan que los niños que ejercen «bullying» provienen de familias cuyos padres les dejan hacer lo que quieren. «No siempre pero es el perfil que puede degenerar en un acosador porque está acostumbrado incluso a maltratar a los padres (no violencia física pero sí psicológica) para salirse con la suya», ha dicho la docente.

A su vez, el 89% de los españoles piensa que cada vez se dedica menos tiempo a la educación de los hijos en casa. El dato aumenta si se les pregunta a los profesores, que lo creen en un 95% de los casos.

Precisamente, los docentes no lo tienen nada fácil a pesar de ser uno de los máximos protagonistas del acoso escolar porque es en el colegio dónde se produce. Su falta de formación provoca que el 77% considere que su carencia le impide afrontar esta situación. Además, el 76% de los profesores consideran que el «bullying» afecta mucho al desempeño de su actividad en el centro escolar y el 67% consideran que son ellos los responsables de gestionar estos conflictos.

Padres y profesores, juntos

Sin embargo, el 83% de los españoles cree que los profesores no tienen suficiente autoridad y no se les respeta, y el 85% de los españoles creen que los padres contribuyen a que a los profesores no se les respete.

«Esto es muy grave», ha advertido Carmen Cabestany, que ha insistido en la necesidad de que padres y docentes caminen de la mano. «Los niños tiene dos pies y dos manos. Para dar pasos firmes en la vida, deben caminar de una mano del profesor y, de la otra, de los padres. Si no tenemos esa unión clara, estamos causando un perjuicio al alumno e hijo», ha subrayado. La docente también ha señalado que los primero que dicen los padres de un posible acosador es: «Mi hijo no, quien ha dicho esto, donde está la prueba».

Llama especialmente la atención que el estudio contemple que el 95% de los españoles cree que las instituciones deberían incluir un protocolo de actuación frente al «bullying». Algo que ya existe. Tal y como ha explicado la secretaria de la asociación NACE, depende del director del centro activarlo. «Si el centro no tiene interés en que salga ese caso de acoso escolar, están sesgados los protocolos desde la base. Y si encima los profesores dicen que no han visto nada porque carecen de formación, el acosador niega acosar, los 'chivatos' se callan... El protocolo se cierra porque sale negativo. Esto es lo que sucede en la mayoría de los casos», ha alertado Cabestany, por lo que ha insistido en la necesidad de ver el acoso escolar como un problema social porque se da «en el ámbito de la administración».

viernes, 11 de diciembre de 2020

Qué es y en qué consiste la Gestalt, la terapia psicológica de la que se habla en todas partes


IRIA REGUERA     |     Trendencias   |    15/08/2020

La salud mental, como la física, necesita de ciertos cuidados y, cuando una de las dos se ve afectada, lo ideal es acudir a un profesional que nos ayude. El problema con la salud mental suele ser que, cuando nos ponemos a buscar un psicólogo, nos encontramos con que existen diferentes ramas y terapias de la psicología, por lo que puede ser difícil decidir cuál seguir. 

Durante los últimos años se ha puesto muy de moda la que se conoce como terapia Gestalt, que indica buscar, entre otras cosas, el crecimiento personal y desarrollar el potencial humano. Esto la hace muy atractiva y llamativa por lo que no siempre nos paramos a pensar qué más hay detrás de ella. 

Qué es la terapia Gestalt

Este tipo de terapia se encuentra encuadrada dentro de lo que se conoce como Psicología Humanista. Se trata de una terapia que comenzó a cimentarse hacía 1950 aproximadamente y cuyo foco está en lo que está sucediendo en el momento. Es decir, se enfoca en lo que estamos pensando ahora mismo, lo que sentimos, etc., sin prestar tanta atención a lo ocurrido en el pasado como sí lo hacen otras terapias conocidas como el psicoanálisis. 

La idea de esta terapia sería, básicamente, conseguir la autorrealización de las personas. En definitiva, encontrar la mejor versión de nosotros mismos. Se trata de una terapia que se utiliza en la clínica más clásica, pero también en otros ámbitos para ayudar a redefinir estilos de vida. 

En qué consiste la terapia Gestalt

Efectivamente, este tipo de terapia no se fija tanto en el pasado y cuando lo hace es para hablar de cómo nos afecta en la actualidad, lo que nos hace sentir y pensar ahora, en el momento presente. 

El método utilizado para esta terapia es el que se conoce como fenomenológico y la búsqueda del darse cuenta o hacerse consciente. El foco se pone en la forma en la que experimentamos los hechos y las cosas que nos ocurren, más que en el hecho en sí. 

Además, la toma de conciencia es otra de las claves que se trabaja en este tipo de terapia. Es decir, intentar darnos cuenta de lo que nos ocurre y de cómo experimentamos las cosas. Prestar atención a cómo nos sentimos, qué pensamos y qué hacemos. De esta manera se pasa a otro de los principios que es la responsabilidad. La idea es que cuando nos damos cuenta de cómo experimentamos y entendemos las cosas, cómo actuamos y pensamos, nos podemos hacer responsables de las decisiones que tomamos y de realizar cambios.

Es decir, si tú sabes cómo experimentas las vivencias y qué otras opciones tienes, puedes elegir cómo vivir las cosas. La elección que hagas, y sus consecuencias, serán algo de lo que puedes responsabilizarte. La idea es trabajar la autonomía de cada persona y no sentirse sujetos al azar u otras circunstancias. En definitiva, se busca que la persona tome las riendas de su vida y potencie sus recursos. 

Es por ello que se trata de una terapia muy llamativa, ya que da todo el poder a la persona. 

Qué dice la ciencia respecto a esta terapia

Sin embargo, que sea llamativa y pueda resultar tentadora, no significa que tenga aval científico. En este sentido, la terapia Gestalt es bastante criticada en los ámbitos más científicos de la psicología. Y es que se trata de una terapia que, por un lado, no tiene una definición clara ni concreta.

Además, es una terapia que bebe de muy diferentes fuentes, cuya base teórica proviene de otras terapias como el psicoanálisis, el psicodrama, la filosofía oriental, la filosofía existencial, entre otros. Ninguno de ellos presentan evidencias científicas. 

Hasta el momento, las investigaciones que sí encuentran eficacia de la terapia Gestalt son pocas y la calidad de las mismas suele cuestionarse. Por poner uno de los ejemplos más recientes, en 2016 se realizó una revisión de 172 estudios que analizaban la eficacia de la terapia Gestalt. 

Esta revisión encontró un único estudio, de 1995, en el que se encontraban efectos positivos de dicha terapia. Y, sin embargo, esta misma investigación señalaba que no se puede hacer una declaración definitiva sobre dichos beneficios.

Otras investigaciones han encontrado que la terapia Gestalt podría ser beneficiosa para problemas como la depresión, la ansiedad o el estrés. Sin embargo, ocurre como en otros casos, que las evidencias son muy escasas, los estudios tienen muchas limitaciones, muestras muy pequeñas y sin una base teórica global.

Algunos defensores de la terapia Gestalt aseguran que, efectivamente, se han hecho pocas investigaciones sobre dicha terapia, pero que esto no significa que no sea efectiva científicamente hablando. Solo que todavía no tendríamos las evidencias, precisamente por esta escasez. Sea como sea, a día de hoy, con lo que sabemos, la terapia Gestalt no tendría apoyo científico. 

De hecho, hace alrededor de un año el Ministerio de Sanidad lanzaba una campaña para luchar contra las pseudoterapias, entre ellas las ofrecidas en el ámbito psicológico. El Colegio Oficial de Psicólogos (COP) defendió algunas de esas terapias, como la Gestalt. Como respuesta, más de 1.000 psicólogos españoles firmaron y publicaron una carta en la que se ponían en contra del COP, negando la efectividad de terapias como la Gestalt y considerándola, efectivamente, una pseudoterapia. 

Por qué se trata, entonces, de una terapia psicológica utilizada

En algunos casos, y como defiende todavía el COP, se considera que el hecho de que una terapia no tenga evidencias científicas no significa que no aporte beneficios a los pacientes. Es decir, que se considera que aunque no se pueda probar su eficacia científicamente, bastaría con el hecho de que para algunos pacientes la experiencia resulte positiva o beneficiosa. 

En otros casos el peso histórico también tiene mucha importancia, como es el caso del psicoanálisis. En cualquier caso, personalmente, pienso que algo nos haga sentir bien no significa que sea una terapia ni que esté ayudándonos a "curar" o solucionar el motivo de nuestro malestar. Por el momento, mientras todas estas terapias estén permitidas, la elección es libre para cada persona. Pero buscar la terapia con más avales científicos - la cognitivo conductual en el caso de la psicología - es la que más garantías puede darnos.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La obsesión por ser feliz todo el tiempo te hace miserable

                                              

ANA TORRES MENÁRGUEZ     |     Madrid     |     El País     |     04/10/2019

El psicólogo israelí Tal Ben-Shahar, 25 años profesor en Harvard, cree que el gran mal del siglo XXI es que no se busca tiempo para el descanso

Tal Ben-Shahar (Ramat Gan, Israel, 1970), doctor en Psicología y Filosofía por la Universidad de Harvard, donde fue profesor 25 años, lleva otros tantos estudiando la felicidad. Como muchos otros expertos, cree que el gran enemigo del bienestar es el estrés: el 94% de los universitarios estadounidenses lo sufren. "Es la nueva pandemia global", dice en alusión al calificativo empleado por la Organización Mundial de la Salud. Los médicos lo llaman el "asesino silencioso", cuenta. Pero el psicólogo israelí cree que durante años se ha estado mirando al lado equivocado; no hay que estudiar los factores que lo provocan, sino las conductas que no lo curan. "Hemos dejado de darle importancia al descanso, a la recuperación y no basta con el sueño", apunta.

Ben-Shahar cambió hace unos años Boston por Nueva York y ahora imparte un seminario sobre la felicidad en la Universidad de Columbia, además de dirigir el Happiness Studies Academy, una plataforma online con cientos de estudiantes interesados en aprender a gestionar sus emociones. Desde hace años tiene claro el diagnóstico: la felicidad constante no existe.

Esta semana ha participado en EnlightED, un evento sobre el futuro de la educación y su relación con la tecnología organizado en Madrid por South Summit, la Fundación Telefónica, IE University y la Fundación Santillana.

Pregunta. ¿Existe un sistema inmune psicológico? ¿Hay personas que tienen mayor tendencia a la tristeza?

Respuesta. La genética marca la diferencia. Por ejemplo, yo no nací con una genética ligada a las emociones positivas. De niño sentía ansiedad, igual que mis padres y abuelos; la hemos padecido generación tras generación. El hecho de ser infeliz hizo que me interesara por este campo: la ciencia de la felicidad. En los años setenta, en Estados Unidos, se hizo una serie de investigaciones sobre gemelos con idénticos genes. Se les separó al nacer, fueron criados en países distintos, con economías diferentes. Pasados los años se observó que había muchas similitudes en cuanto a sus niveles de bienestar, su comportamiento e incluso sus pasiones. De media la felicidad depende en un 50% de la genética, en un 40% de las elecciones personales y en un 10% del entorno. Esos porcentajes pueden cambiar en situaciones extremas, como una guerra.

P. ¿Cómo se miden los niveles de felicidad en el cerebro?   

R. Hay patrones cerebrales que están asociados con la felicidad, con la depresión o con la rabia. No es solo una parte, sino múltiples que trabajan de forma conjunta. Un ejemplo es la corteza prefrontal: la parte izquierda se asocia con las emociones positivas y la derecha, con las negativas. Es importante conocer los hallazgos en este campo para entender que con nuestra conducta podemos mejorar los niveles de bienestar.

P. Hay un boom, cientos de best sellers sobre el tema. ¿Nos preocupamos más ahora por intentar ser felices? 

R. No, es algo ancestral. Hace 2.500 años, Aristóteles escribía sobre ello. La Biblia también trata ese tema. Siempre ha sido parte de nuestro pensamiento. La diferencia es que ahora tenemos más tiempo libre y a eso se suman unas expectativas de vida irreales. El resultado es que nos sentimos infelices porque no entendemos lo que es la felicidad.

P. ¿Qué es la felicidad?

R. No es posible estar siempre feliz. Las emociones negativas, como la rabia, el miedo, o la ansiedad, nos hacen falta. Solo los psicópatas están a salvo de eso. El problema es que, por falta de educación emocional, cuando las sentimos, las rechazamos, y eso hace que se intensifiquen y que nos domine el pánico. Si bloqueamos una emoción negativa, igualmente lo hacemos con las positivas. Hay que sentir el miedo y ser conscientes de que tiramos hacia adelante con él. No es resignación, sino una aceptación activa. Cuando nació mi hijo David, al mes empecé a sentir celos de él. Mi esposa le dedicaba más atención que a mí. En ocasiones las emociones se polarizan, llegamos a extremos y no por ello somos mejores o peores personas. Somos humanos.

P. Según un reciente estudio de la agencia europea Eurofound, los niveles de estrés están aumentando en la escuela y la transición de los jóvenes hacia la vida adulta se complica por las expectativas de sus padres y las presiones de la sociedad.

R. Las expectativas tienen un papel clave en la felicidad. La más peligrosa es creer que se puede estar en la cresta de la ola de forma constante. La obsesión por ser feliz todo el tiempo hace que la gente se sienta miserable. En los últimos años las redes sociales han influido bastante; ver las caras sonrientes de los demás, sus relaciones de pareja idílicas, un trabajo ejemplar. Cuando sentimos tristeza o ansiedad esas imágenes refuerzan nuestra idea de que algo estamos haciendo mal. Pero nada de eso es real, todos vivimos en una montaña rusa emocional. Es inevitable y no es malo.

P. El 14% de los jóvenes europeos entre 15 y 24 años está en riesgo de sufrir depresión —según el último informe de Eurofound— y lideran el ranking países como Suecia (con una tasa del 41%), Estonia (27%) y Malta (22%). En España, donde la tasa de desempleo juvenil es más elevada, está por debajo del 10%. ¿Qué está fallando?

R. Te pondré otro ejemplo. En Estados Unidos cada cinco años se miden los niveles de salud mental, que suelen variar un 1% hacia arriba o abajo. En el último periodo, los resultados han sido muy diferentes: entre adolescentes, los niveles de depresión han crecido hasta en un 30%. Uno de los motivos es que están disminuyendo las interacciones cara a cara, se sustituyen por el smartphone. Las relaciones personales son un antídoto contra la depresión.

P. En el siglo XIX se trabajaba hasta 18 horas diarias y ninguna ley impedía hacerlo 24 si era necesario. Hoy tenemos mayor calidad de vida. ¿Cuál es la raíz de la insatisfacción permanente?

R. La expectativa de vida de los trabajadores era proveer suficiente comida a su familia para sobrevivir. Hoy pensamos en ganar más dinero, en las vacaciones soñadas... Hoy lo puedes hacer todo; aunque tengas un empleo interesante y te gusten tus colegas, no es suficiente. Como puedes elegir y cambiar, nunca estás satisfecho.

P. ¿Cómo puede la escuela prepararnos para saber lo que es la felicidad?

R. Hay que enseñar a cultivar relaciones sanas, a identificar propósitos y sentido en lo que hacemos. Y lo más importante: a encontrar tiempo para el descanso. Las investigaciones han demostrado que ese el gran problema, que no nos recuperamos del estrés. No vale con leer best sellers de autoayuda, hace falta una acción. En el trabajo, hacer un parón cada dos horas de 30 minutos, o de 30 segundos si trabajas en Bolsa, pero desconectar y respirar. Tomarte un día libre. Aprender que la felicidad no es un código binario, de uno a cero, sino un subir y bajar. Es un viaje impredecible que termina cuando mueres.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Beneficios de salir con los amigos para nuestra salud emocional


Elena Martínez Blasco    |   Mente sana   |   20/07/2020

( Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 20/12/2018

Además de ayudarnos a desconectar de los problemas, salir con los amigos nos permite ser más empáticos y nos proporciona a su vez un gran apoyo psicológico

Aprende a mostrar a tus amigos tus sentimientos, tus proyectos o anhelos. Así podrás disfrutar del aporte de felicidad, del apoyo emocional y de los incontables años de buenos momentos a su lado. El ser humano, por naturaleza, es un ser social. Necesita, como tal, desenvolverse en con los demás. Con el propio instinto de supervivencia nos aliamos o relacionamos con quienes son más afines a nosotros.


Por lo tanto, de nuestra propia necesidad de socialización, protección y de darnos a los demás sale una de las cualidades más bonitas del humano: los vínculos de amistad con los demás. Si quieres conocer más, sigue leyendo este artículo…

Un apoyo emocional

En la amistad entre dos o más personas no hay límites, ni reglas escritas sobre cómo deben ser las cosas. No obstante, es muy recomendable buscar tiempo para estar con los amigos como una prioridad. Salir con ellos nos nutre el alma, nos confiere soporte anímico, nos regala vitalidad. Además, aporta distensión en nuestra vida y nos sirve para abrir la mente y enfrentar mejor nuestro camino personal.

 

Por esto, ambas partes deben regar el árbol de la amistad, para que con los años crezca firme este bastón. Lo más probable es que necesitemos apoyarnos en él muchas veces. En este sentido, las tecnologías han ayudado a la comunicación entre las personas ya que, en ocasiones, los avatares de la vida nos hacen vivir a gran distancia. No obstante, tenemos que buscar tiempo para tomarnos ese café o llamarnos para contarnos qué tal nos ha ido el día. No hace falta un motivo, no es necesario que sea lógico. Solo hazlo, acércate a tu amigo.

Una vida más activa

Compartid vuestros gustos en común. Cualquier actividad que os aliente a salir de casa para estar juntos os sumará múltiples beneficios. No obstante, no debemos olvidar que jamás tenemos que dejar de lado a nuestra familia. Además, debemos cumplir nuestras obligaciones en el rol que tengamos dentro del hogar.

·        Hay muchas actividades comunes para salir con los amigos: cine, teatro, deportes, viajes, gastronomía, etc. El simple hecho de salir de tu zona de confort en el día a día puede reducir tu nivel de estrés laboral, despejar tu mente y hacerte, en definitiva, mejor persona.

·        Existen una gran cantidad de actividades para grupos en las que podréis relajaros y pasar momentos inolvidables.

·        Lo importante es reunirse, crear nuevas historias, anécdotas y sentir que mutuamente cuidamos y nos dejamos cuidar por estas personas tan necesarias que llamamos amigos.

Desarrollar la empatía

Tanto la alegría como el dolor que puede experimentar un buen amigo, en muchos casos, se vive como algo propio. Los problemas de los amigos solemos hacerlos nuestros, como si esas buenas o malas situaciones nos pasaran a nosotros mismos. Por lo tanto, salir con los amigos nos humaniza, nos hace más sensibles a lo que otros puedan estar sufriendo y, por consiguiente, más empáticos y abnegados.

Te recomendamos leer: 3 tipos de amistad según Aristóteles

Aprender a llegar a acuerdos

El hecho de salir en un grupo de amigos nos obliga a tomar pequeñas o grandes decisiones en común. Desde algo sencillo, como elegir una película, hasta planear un largo viaje; no siempre vamos a estar de acuerdo o va a ser de nuestro gusto personal lo que otros decidan.

 

·        Es muy beneficioso aprender a alcanzar acuerdos, a respetar ideas, incluso, contrarias a la nuestra.

·        Compartir experiencias en grupo nos fuerza a ser más flexibles y condescendientes con las opiniones ajenas.

Los amigos, nuestra segunda familia

Es muy común que los cónyuges e hijos de ambos amigos salgan juntos. Suele ser habitual ver en cafeterías con zonas para niños, cómo los hijos de varios amigos juegan juntos y empiezan a crear su propia amistad. Como si de una segunda generación de amistad se tratase, los lazos que se generan con los amigos benefician también a nuestras familias. De este modo, también los hace partícipes a ellos.

Conclusión

En conclusión, salir con los amigos sirve para sentir el pulso de nuestra propia vida, para asegurarnos una rutina activa y original, para ser más comunicativos, para saber escuchar a otros y ponernos en su lugar y para lograr una estabilidad emocional. Con ellos lograremos tener personas incondicionales a nuestro lado que nos ofrecerán lo mejor de sí mismos.

 

Los amigos te ayudan a sobrellevar el dolor 

Los buenos amigos deben ser cuidados como se merecen, pero también es necesario permitirles que nos ayuden cuando más lo necesitemos.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Neuropsiquiatra: la gente ha perdido la confianza y eso aumenta el estrés


BEGOña fernández – REDACCIÓN   |  Madrid   |   La vanguardia  | 22/11/2020 

(EFE).- La presidenta de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático y neuropsiquiatra, Rafaela Santos, advierte de que la segunda ola de la pandemia está provocando más problemas psicológicos que la primera y eso se debe a que "la gente ha perdido la confianza, y esa desesperanza genera estrés y depresión".

En una entrevista con Efe, Santos, que también preside el Instituto Español de Resiliencia (IER), se muestra preocupada por "lo que pueda venir" que, en su opinión, "será peor" si no se ponen recursos destinados a la prevención del estrés, y pide a los políticos que encuentren un equilibrio entre la "prudencia y el miedo" porque "los mensajes negativos hacen mucho daño".

Esta experta en salud mental explica que cuando se pone fecha al final de un confinamiento, el cerebro "ve la luz al final del túnel" pero cuando se plantea un nuevo cierre, "el mensaje de miedo provoca estrés" por lo que entiende que esas "pildoritas" que manejan los políticos tienen que ser "coherentes" para no provocar más incertidumbre.

Para esta neuropisquiatra, los más vulnerables al estrés (que en España con la pandemia afecta ya a una de cada tres personas) son las personas que han roto su estructura económica, que han perdido su trabajo y carecen de recursos básicos para sobrevivir.

"Si el nivel económico baja mucho, y eso es una realidad, influirá en el estrés, en la ansiedad y en la depresión", avisa.

También preocupa el nivel de estrés de los sanitarios sometidos a una gran presión desde el inicio de la pandemia.

Por edades, la población mayor, que físicamente es la más vulnerable, no lo es mentalmente ya que tiene "una ventana de la tolerancia a las adversidades" más amplia que los jóvenes.

Por eso, son los jóvenes con edades entre los 24 y 34 años los más frágiles ante una situación de estrés ya que su nivel de tolerancia a las adversidades es muy bajo.

También los niños son vulnerables (uno de cada cuatro padece estrés) pero aquí la responsabilidad recae más en padres, profesores y tutores, ya que los menores son un "espejo" de sus actitudes, precisa.

Santos se refiere al "agotamiento pandémico" del que habla la Organización Mundial de la Salud y que no es más que "la incertidumbre de no saber adónde vamos".

También alerta de que podría darse una "oleada de suicidios, que es un añadido de la ansiedad". Y en este sentido, advierte de que las cifras de suicidios se han disparado y superan ya la mortandad por accidentes de tráfico.

Santos considera que para salir de la pandemia hay que contar con sanitarios y con empresarios, y se pregunta "por qué no ha habido un verdadero comité de expertos".

A juicio de Santos, se han sacado "muchas directivas y protocolos contradictorios" y los médicos han tenido que ir experimentando.

Para esta experta en salud mental, las directivas para frenar la Covid deberían tener en cuenta también a médicos, especialistas en salud y empresarios, "no pueden ser sólo directivas políticas".

No obstante y pese a un escenario incierto, esta neurosiquiatra se muestra optimista y mantiene su confianza en la "resiliencia, es decir, en saber gestionar a lo que nos enfrentamos" y para ello plantea programas en empresas, colegios, profesorado y a nivel individual para poder adquirir esa capacidad.

Santos relata que hace 20 años en Münich se comenzó a medir en ratones de laboratorio el nivel de estrés y su capacidad de resiliencia.

Cuenta que un ratón lanzado a un bidón de agua repentinamente llegaba a dar hasta 50 vueltas buscando la salida hasta quedar abatido.

A otro ratón se le hizo lo mismo pero en el último momento se le ofreció una ramita para trepar y salir. Tres días más tarde, ese mismo roedor fue sometido a la misma prueba pero su cerebro ya no se estresó igual porque esperaba la ramita para trepar que no llegó hasta que dio, no 50 sino 500 vueltas.

Es decir, según explica la neuropsiquiatra, "su cerebro se hizo fuerte y multiplicó por diez su capacidad de resistencia". "De eso hace 20 años pero esa es la prevención y la resiliencia que se puede aplicar a la salud mental".

Santos considera que la resiliencia es un potencial "que todos tenemos dentro pero que hay que entrenar" y asegura que "un euro destinado a prevención es igual a cien euros en tratamiento y mil en rehabilitación". EFE

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