jueves, 5 de enero de 2023

Patri Psicóloga: "El mejor consejo para vivir con serenidad es dejar de correr a todos los sitios"


·        CRISTINA GALAFATE     |    elmundo.es     |     20/12/2022

Conocida como Patri Psicóloga en Instagram, donde suma más de medio millón de seguidores, esta divulgadora y escritora acaba de publicar Vivir con serenidad. 365 consejos. Si tuviera que extraer solo uno, lo tiene claro: "Reposar más la vida".

De su puño y letra, como si lo dijera una madre a modo de post-it en la nevera, con marcador fluorescente y a bolígrafo. Los mensajes de Patricia Ramírez (Zaragoza, 1971), acompañados de emoticonos, forman parte del día a día de más de medio millón de personas. Siguen fielmente las herramientas y recursos que propone esta psicóloga para vivir una vida más serena, que no más feliz, aclara, porque alcanzarla es una utopía. "Ojalá fuera posible pero no es una farmacia abierta 24 horas".

La psicóloga, divulgadora, conferenciante y escritora acaba de publicar Vivir con serenidad. 365 consejos (Ed. Grijalbo), un manual para el sosiego. Anima a empezar 2023 tomando las riendas de nuestras vidas en aquello que sí podemos controlar y relativizando lo que no.

"Ante la búsqueda incesante de la felicidad, reivindico la serenidad como una forma más estable de estar en el mundo. Seguirás teniendo momentos de incomodidad, pero desde un estado más objetivo y menos intenso", argumenta. Tácticas como no entrar al trapo, dejar de rumiar o no hablar mal de nadie. "Ni siquiera a ti mismo".

¿Por qué elegir la serenidad antes que la felicidad?

La felicidad es una emoción efímera y dependiente. Quien te dice que tú la creas te miente. No vas a estar 24 horas siendo feliz, porque depende de si aparece algo bueno en tu vida. Y tú puedes chocarte con el coche yendo a trabajar porque alguien iba distraído con el móvil. O discutir con tu pareja a primera hora. En todas estas situaciones tendrás otro tipo de emociones, te sentirás incómodo y frustrado, pero sí puedes mantenerte sereno. ¿Cómo? Saliendo del coche con amabilidad y tratando de superar esa mala situación solventándola con educación. Manteniendo una conversación adulta para evitar encontronazos con tu pareja y resolver el desacuerdo de la mejor forma posible. La serenidad es un estilo de vida. En lugar de reaccionar bajo un primer impulso, tú eliges cómo responder a las cosas que pasan. 

En su nuevo libro aboga por crear una escala de valores interna para guiarse, en lugar de dejarnos llevar por la validación externa. Sin embargo, ¿por qué nos importa tanto la opinión de los demás?

Realmente es importante porque vivimos en sociedad. De otro modo, seríamos más imprudentes, maleducados, egoístas... Ayuda a regular las relaciones y a que haya un civismo. Pero esto es distinto a regir nuestra vida por lo que le guste a otras personas. Tú puedes ser altruista y educado pero tomar decisiones que no aprueben otros por tus objetivos y valores. Todos crecemos en un ambiente con determinadas ideas políticas o de estabilidad en el trabajo que quizá no se corresponden con nuestras inquietudes. Resulta que eres un aventurero que adora viajar y ser funcionario, como te piden tus padres, no va contigo. Eres tú el que debe decidir sobre la vida laboral, a pesar de que esa decisión les parezca imprudente y poco segura.

¿Nuestro cerebro adquiere un compromiso más firme con lo que tenemos que hacer si lo apuntamos? ¿Liberamos más la cabeza con una lista de tareas diaria elaborada el día anterior?

Por supuesto, porque esta psicomotricidad fina y esa conexión mente-mano permite que el cerebro fije mejor los objetivos y los registre. 

Ahora se anima mucho a las personas a crear un diario, como en la adolescencia. ¿Cree que escribir es tan terapéutico?

Sin duda, porque escribir es una conducta organizada. Tiene muchas ventajas. Ayuda a poner orden en el tsunami que tenemos en la cabeza. A relativizar, porque por escrito las cosas no parecen tan tremendas como cuando rumiamos y le damos vueltas en nuestra cabeza. A organizarse mejor. La temática puede ser muy variada. Yo propongo, por ejemplo, una lista de innegociables, que son esas pequeñas actividades que permiten tener un día en conexión contigo, que te hacen sentir bien. O el diario que citabas, que puede ser de bienestar, donde te centres en escribir sobre lo bueno que te ha pasado en el día y, con ello, trabajas tu ánimo y autoestima.

Hay costumbres que se están instalando en nosotros por el mal uso de la tecnología. Como estar en una mesa cenando con una persona y respondiendo al móvil a otras, tener tres pantallas abiertas en el trabajo dispersándonos de la tarea a ejecutar o ver una serie respondiendo simultáneamente a Instagram. ¿Cómo se puede mejorar la atención?

La tecnología es el gran disruptor de nuestro tiempo. La televisión ya tiene estímulos muy atractivos y eso hace que capte toda tu atención, pero el miedo a perderte algo, el llamado Fear Of Missing Out (FOMO), hace que termines haciendo varias cosas a la vez. Atendiendo al móvil mientras comes, en una conversación con amigas o incluso conduciendo, como si fuese a ocurrir algo tan grave que no pueda esperar en este semáforo. Lo que provocamos a nuestro cerebro es que esté sobreestimulado. Cuando luego se pone a memorizar la lista de la compra o a leer un libro pierde la atención porque es un estímulo menos atractivo o estimulante. 

Pero, ¿hay manera de entrenar la atención?

No hay un truco. Tiene que ser que tú decidas que vas a cuidar de tus funciones cognitivas. Y eso se hace estando a una sola cosa. Es decir, si te sientas a comer, pues te sientas a comer. Si ves la tele, no estés con el móvil. Si hace falta, sácalo de la habitación o ponlo en modo avión. Lo mismo si estás con un libro. No desatiendas tu momento presente. Ayuda mucho, por ejemplo, el deporte, la meditación y la higiene del sueño. Regulan nuestros neurotransmisores, por eso mejoramos la atención con estas actividades. 

El que llama tiempo de calidad sin tecnología podría ser uno de esos detalles que no cuestan nada y pueden cambiar el día. También dar los buenos días al entrar a un sitio o mirar a los ojos de una persona que te habla. Si está en nuestra mano que la convivencia sea mejor de una forma tan sencilla, ¿por qué vamos como zombis?

Podemos mejorar la vida de otras personas con algo tan simple como lo que has dicho: mantener el contacto ocular. Lleva a la otra persona a pensar que le estás escuchando y que tienes interés. Tú vas a la consulta de un médico y hay gente que no da las buenas tardes. Un saludo, dar las gracias o sonreír a quien te hace una gestión, en definitiva, ser amable con el de Correos o dar un cumplido a gente cercana alegra los días. Memorizar el nombre de con quien te relacionas en ese momento también es muy agradable para la otra persona y dignifica la vida. Como elogiar. "Qué creativa eres". O a tus hijos: "Me está encantando esta charla contigo". Estos buenos modales, que antes eran muy importantes, no pueden perderse por la prisa. Alimentan el corazón y el sentimiento de pertenencia. 

En cambio, parece que se contagia más la crítica y se propaga mejor el odio y la negatividad. ¿Por qué especialmente en el ámbito digital se dicen cosas que jamás diríamos en persona?

Hay mucha ira y crispación en el ambiente. La gente tiene una vida apretada, encorsetada. Hemos convertido en batallas asuntos que no son importantes para nuestra vida. Esta inmediatez nos lleva a que nuestro sistema nervioso simpático esté todo el día activado, que es el que responde a la ansiedad. Eso nos lleva a malentendernos, a atacar, a malinterpretar, a sacar lo contenido... Al perder la serenidad se pierde también la bondad. Tenemos que empezar a darnos cuenta de lo importante que es reposar la vida para nuestra salud física y mental. Y para relacionarnos mejor. 

Mucha gente está abandonando Twitter, entre otros motivos, por la excesiva crispación. ¿Es una red social más tóxica que el resto?

Yo a Twitter ya ni entro. Me parece una red social tan violenta y agresiva que he decidido no estar ahí. No me gusta el mal rollo que impera. 

Otro de los grandes sufrimientos humanos es la necesidad continua de antelación. Imaginar cosas que no sabemos si han sucedido o crear montañas de granos de arena. ¿Esa clase de pensamientos se pueden neutralizar?

Nuestro cerebro está configurado para buscar el peligro, y eso viene de las cavernas. Ahí nuestra vida estaba en riesgo pero, hoy en día, seguimos con esa misma manera de interpretar creyendo que de ese modo vamos a controlar el futuro. Pensamos que eso nos da seguridad. De ahí que nos vayamos a todos los escenarios catastróficos. Pero es mentira. Hay que aprender a distinguir entre las preocupaciones útiles, sobre las que podemos actuar, y las inútiles, las que no. 

Ponga un ejemplo de cada una.

Una preocupación útil es una carta de Hacienda. La tengo que abrir o puede que luego me venga un recargo. Depende de mi. Pero si, de repente, a mi madre le detectan un tumor, se está tratando y haciendo todo lo que está en su mano por cuidarse, yo tengo que evitar pensar: "¿Y si se muere?". "¿Y si el tratamiento no funciona?". Puede ser que pase pero puede ser que no. Es inútil sufrir por adelantado. No voy a prevenir que pase algo malo por mi sufrimiento. Sufrir no tiene ningún premio, aunque esto sea algo muy religioso. El ya vendrá el cielo, ahora vamos a flagelarnos. No, vamos a tratar de anticipar las cosas que dependen de nosotros y fijarnos en lo posible en lugar de ver el peligro. Y ojo, que esto tampoco significa autoengañarse con un "todo saldrá bien". Hay que aprender a dejar estar las preocupaciones sobre las que no tenemos ningún tipo de control. 

Llega enero y todo el mundo hace balance del año y buenos propósitos. ¿Por qué duran 15 días las buenas intenciones?

El yo futuro lo vemos con un exceso de optimismo. Siempre pensamos que seremos capaces de hacer muchas más cosas de las que hoy hacemos. A su vez, lo que hemos hecho hasta ahora es el yo futuro de hace unos meses. Y nos damos cuenta de que tampoco hemos cumplido con aquello que dijimos si lo analizamos. Nos nubla ese optimismo en el mañana. 

¿Ayuda a cumplir ser más concreto? Por ejemplo, adelgazaré tres kilos en seis meses, en lugar de adelgazar de forma abstracta en el tiempo.

Es que no nos ponemos un objetivo. Nos ponemos 10. Y claro, somos incapaces de abordar todos porque no hay capacidad ni fuerza de voluntad para atender tanta novedad. Además, los objetivos son demasiado desafiantes. Al segundo día nos damos cuenta de que perder tanto peso en el poco tiempo que queríamos es imposible o que has vuelto a gritar a tu chico al enfadarte. Hay que ser más compasivo y realista con los objetivos y marcar los 'daily steps' o pasitos de bebé. Hoy en todo el día no he levantado la voz. Mañana lo intento otra vez, aunque no siempre seré una madre serena, porque no es posible. Mañana algo se me cruza y la reacción es el hábito que llevamos teniendo toda la vida. La paciencia y gestión del error desde la creatividad, en lugar de tratarnos mal, nos harán conseguir más. 

¿Qué hay entre lo que yo deseo y lo que yo consigo?

Un plan. Un modo acción. Porque esté escrito en una lista no se va a cumplir automáticamente. Tienes que implicarte, comprometerte. Qué voy a hacer, cómo, en qué medida, en cuánto tiempo... Muchas veces fallamos porque no nos acordamos. 

Hoy parece que procrastinar es un pecado. ¿Hay que permitirse momentos de no hacer nada?

Sí, porque esos momentos que parece que nos hacen perder el tiempo y nos estresan nos hacen ganar salud. El cerebro se regenera cuando le das un respiro y no en modo multitarea. Es como el descanso que le pedimos a un deportista para la recuperación muscular. 

¿Tenemos interiorizado que cuantas más cosas hacemos somos más productivos?

La productividad es la clave del éxito para nosotros. Y estamos venga, venga, venga sin descanso. Al final estamos tan agotados que, por mucho que queramos hacer, no rendimos porque ni descansamos ni producimos. 

365 consejos para vivir con serenidad da a uno por día del año. ¿Cuál es su favorito o indispensable?

No podría decir un favorito pero, si solo me puedo quedar con uno, sería reposar más la vida. El mejor consejo para vivir con serenidad es dejar de correr a todos los sitios. No necesito tener una conversación tensa con mi pareja gritando si puedo hablar con tranquilidad un poco más tarde exponiendo con calma los puntos de vista. O coger el autobús caminando con un paseo, en lugar de llegar dos minutos antes a la parada con la lengua fuera para no perderlo. Conducir de forma reposada también nos daría mucha paz.

martes, 3 de enero de 2023

"Un cerebro atento al presente es un cerebro más feliz y productivo"

 

ALDARA MARTITEGUI        |        niusdiario.es      |     15/05/2022

 “Estamos todo el día haciendo cosas que atentan contra nuestro bienestar”, dice el reconocido neurocientífico Facundo Manes, que acaba de publicar -junto a Mateo Niro- su tercer libro Ser humanos (Paidós, 2021). 

Manes insiste en que la neurociencia, más allá de aportar muchísima información sobre el funcionamiento del cerebro, tiene la misión última de ayudarnos a los seres humanos a tener más bienestar, a ser más felices. Aunque todavía muchos crean que la neurociencia es algo circunscrito al ámbito puramente científico y que debe quedar en el terreno de los laboratorios, basta escuchar a Manes para entender que esto de la neurociencia sí va conmigo, sí va con usted, sí va con todos nosotros.

“Yo soy mejor porque sé cómo funciona mi mente: me doy cuenta cuando estoy ansioso, me doy cuenta cuando tengo pensamientos tóxicos. Si no fuera un experto en el cerebro, por ahí viviría mucho peor”, reconoce Facundo Manes: “Cuando uno conoce algo, lo usa mucho mejor”, insiste. 

Pregunta: “Todo lo que necesitas saber sobre el cerebro”… es lo que dice la portada del libro. Después de leerlo, esta idea se me queda un poco humilde. Yo diría más bien, todo lo que necesitas saber sobre las personas, sobre los seres humanos”… 

Respuesta: Muy buen punto… ¿por qué escribimos el libro? Y ahí está la respuesta de lo que intuís. En la peste negra, murieron uno de cada tres habitantes de ese momento; un tercio de la población. La peste negra fue entre 1347 y 1353 y luego surge el renacimiento. Como ustedes saben, el renacimiento fue un movimiento que buscaba la respuesta en el interior, en la cultura y demás. Nosotros, con Mateo Niro, pensábamos -cuando vivíamos esta cuarentena que estuvimos todos sincronizados con este miedo generalizado y la ansiedad generalizada- que la salida era buscando en el interior. Pero ahora, la diferencia con 1347 es que hay datos de la ciencia de cómo funciona nuestro cerebro, de cómo se logra la resiliencia, la empatía, de cómo cooperamos. 

P: ¿Conocer mejor nuestro cerebro nos puede ayudar a salir de la crisis que ha dejado la pandemia? 

R: Ahora, hay muchos datos que nos permiten acceder a lo que llamamos interior con más evidencia científica. Entonces, como bien intuiste vos, el título refleja esta idea de que, de esto -de esta crisis multidimensional que fue la pandemia y que todavía vamos a tener los efectos por mucho tiempo, porque los impactos culturales, económicos y de salud mental van a ser largos- se sale buscando en el interior y volviendo a lo humano. Y ¿qué es lo humano? Hoy, para mí, lo que nos hace humanos, es lo que las máquinas, la tecnología, la computadora más sofisticada o la inteligencia artificial, no va a poder nunca reemplazar: Es la empatía, la resiliencia, la cooperación, el altruismo, la compasión, la instrospección, la capacidad de detectar personas con capacidad de liderazgo, el manejo de personas difíciles, la creatividad humana… cómo creamos los humanos nunca lo va a hacer una inteligencia artificial ni una computadora. Y ahí está la apuesta, porque si uno tiene que ver con la educación o el trabajo del futuro, va a tener que invertir en lo que nos diferencia de las máquinas y la tecnología… creemos sinceramente que esa es la salida de todo esto. 

P: Todos los avances que está habiendo en la neurociencia en los últimos años… ¿de qué manera pueden impactar en nuestras vidas?

R: La neurociencia es el estudio científico del cerebro, de la mente y del sistema nervioso central y periférico. Y no solo intenta comprender cómo funciona nuestro cerebro, sino que también intenta comprender y dar aportes a temas que, desde siempre, la civilización occidental se ha preguntado; la conciencia, el libre albedrío, la memoria, la inteligencia. Estos temas, antes estaban siendo abordados -que está muy bien- por filósofos, líderes religiosos e incluso científicos como Freud, aislados en su despacho, pensando. Hoy, la ventaja que tenemos, es que hay miles de científicos conectados, con mucha inversión económica -sobre todo en países desarrollados- con tecnología y se ha avanzado muchísimo. Pero la neurociencia no viene, en mi opinión, a reemplazar nada o a competir. Viene a aportar más datos sobre cómo decidimos, sobre la conciencia, sobre el libre albedrío… y como todo lo hacemos con el cerebro, es lógico que los avances en comprender el cerebro impacten en diferentes áreas.

P: ¿Por ejemplo?

R: Por ejemplo, en la educación. La educación la hacemos con el cerebro, lo que enseñamos, lo enseñamos con el cerebro y lo que aprendemos, lo aprendemos con el cerebro. Así que es lógico que conocer el órgano con el cual enseñamos y con el cual aprendemos, da información a los que hacen los planes educativos. Eso no quiere decir, para nada, que los neurocientíficos tengamos que hacer los planes educativos, no. Solamente nos parece una picardía que no se usen los datos que hay sobre cómo aprendemos y sobre cómo enseñamos en la educación. Por ejemplo, hoy sabemos que el cerebro básicamente aprende cuando algo nos motiva, nos inspira. Hoy sabemos del cerebro que aprender cosas de golpe y todo junto, no es tan efectivo como tener intervalos entre los aprendizajes, etc. En la Justicia, hoy sabemos que la memoria, en realidad, no es una foto. García Márquez decía: “la vida no es la que vivimos, sino cómo la recordamos para contarla”. Y cada vez que evocamos o recordamos nuestra memoria, la memoria puede ser reconstruida o modificada. Entonces, la neurociencia tiene para aportarle a la Justicia y decirle: ¡Ojo con la memoria de los testigos porque no es una foto!... incluso cómo se aborda una pregunta a un testigo puede moldear o influir en la respuesta del testigo (…) Claramente, la neurociencia está impactando en todo lo que hacemos porque todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro. Eso no quiere decir que la neurociencia tenga que hacer los planes jurídicos o educativos o hacer filosofía, sino que viene a dar un aporte nuevo sobre algo que desde siempre los seres humanos intentamos resolver.

P: ¿También viene a dar un aporte sobre lo que realmente nos genera bienestar y nos hace más felices?

R: Cuanto más conozcamos nuestro cerebro y cómo funciona, podremos vivir mejor. Nosotros, la mayor parte del día hacemos cosas que atentan contra nuestro bienestar: estamos conectados señala el móvil, estamos pensando que por hacer mucho trabajo y llegar a una meta vamos a ser felices… y no es así, no suele ser así (…) Uno se pone metas para la felicidad y no existe eso; existe el disfrutar el proceso. O sea que, sobre todo, en términos de bienestar, en términos de cómo enfrentamos el estrés, de cómo manejamos la ansiedad, los pensamientos tóxicos, cómo nos relacionamos y la empatía… coincido plenamente en que conocer cómo funciona el cerebro y cómo funciona nuestra mente, debe ser algo clave para mejorar nuestra calidad de vida, porque de eso se trata.

P:¿Qué nos dicen los descubrimientos de la neurociencia sobre nuestro bienestar?

R: ¿Qué evidencia científica hay? Primero, que el bienestar se construye. El bienestar no es que vamos ahora por la Gran Vía y una varita mágica me puede hacer feliz, no: uno construye. Estamos tomando decisiones permanentemente y uno construye su bienestar. Segundo, que un 30% de si vemos el día con sol o nublado -más allá de cómo esté el día- es genético, no se puede modificar. El 70% sí se puede modificar.

P: Si dices que el bienestar se construye y que podemos modificar el 70%… ¿cómo nos puede orientar ahí la neurociencia para construir nuestro propio bienestar?, ¿qué está demostrado científicamente que funciona?

R: Primero, los vínculos humanos. Cuantos más vínculos humanos tengamos, más chance de tener bienestar. Segundo, el flow: el hacer una tarea que nos gusta. Cada uno sabe: pintar, jardinería, cocinar, cantar, escribir… flow es cuando desaparece la noción del tiempo, del espacio. Tercero, el altruismo: ayudar, ayuda al que ayudamos, pero también nos activa los circuitos de placer del cerebro. Cuarto, tener un propósito que nos exceda. En mi caso, mi propósito es que la Argentina, de una vez por todas, se encamine al desarrollo, no que se haya desarrollado y pierdo plata con esto, pierdo tiempo con mi familia!, pero en el fondo soy feliz porque pertenezco a un proyecto que me excede. Si yo estuviera en un proyecto de que mi instituto tecnológico sea mejor, en el fondo es egoísmo… Tener un proyecto que sea mayor que uno, nos da mucho placer y bienestar. Otro es la gratitud. Más que pensar en lo que no tengo, es agradecer lo que sí tengo. Cuando a veces siento que va todo mal en mi vida, me digo “para: puedo hablar, puedo mover los brazos”… muchos de mis pacientes no pueden hacerlo.

P: Parece que, efectivamente, nuestro modo de vida tan frenético, no nos deja mucho espacio para estas cosas que dices…

R: También nos da bienestar un cerebro atento, que es lo que no hace al estar todo el día con el celular. Un cerebro atento al presente, es un cerebro más feliz y más productivo. Y justamente la vida moderna es estar en piloto automático, la multitarea, chequeando las redes, chequeando wasaps… con información que no tenemos ni ganas de escuchar ni de ver en los wasaps de grupos… todo eso atenta contra nuestra felicidad. Por ejemplo, yo hay días que no agarro el wasap. Y si no fuera neurocientífico y tuviera claro esto, estaría todo el día tentado a estar todo el tiempo chequeando el wasap y la redes. Yo tengo dos millones y medio de seguidores y me dicen cosas lindas, pero igual no las leo, ¿por qué? Porque atenta contra el cerebro atento. Un cerebro atento es más feliz y más productivo. Estas cosas que les digo, son cosas que podemos trabajar… sin embargo, la mayor parte del día, estamos enfocados en cosas que no nos hacen felices: en cumplir la próxima tarea, en no disfrutar el presente, en estar distraídos, en ver lo que hace el otro… así que, claramente, conocer lo que nos da bienestar nos hace mejores y está bastante al alcance de nuestras manos…

P: Una de las cosas que nos da bienestar es el contacto humano, algo que se ha visto muy alterado durante la pandemia con tantas personas sufriendo por la soledad…

R: La soledad es uno de los grandes temas, como el cambio climático, el terrorismo, las migraciones o la desigualdad (…) Como la sed es una alarma biológica que nos dice que tenemos que hidratarnos para sobrevivir; como el hambre es una alarma biológica que nos dice que tenemos que alimentarnos; como el dolor es una alarma biológica que nos dice que tenemos que ver qué parte del cuerpo está sufriendo, la soledad es una alarma biológica que nos recuerda que somos seres sociales, que tenemos que conectarnos… y la soledad crónica nos mata. La soledad crónica es un factor de mortalidad tan importante como el tabaquismo y la obesidad y más importante que la polución ambiental.

P: Muchas veces se confunde soledad con el hecho de vivir solo, pero ¿es exactamente lo mismo?

R: La soledad no es vivir solo, porque uno puede vivir solo y pertenecer a una red, y uno puede vivir acompañado y sentirse solo. Yo, cuando fui a Boston a estudiar vivía con un búlgaro y con un japonés y casi me muero de depresión porque no los conocía, no tenía mi red allá. La soledad es no pertenecer a una red y eso es lo que está pasando en el mundo: que vivimos en un mundo con una pérdida de empatía tremenda, muy individualista. Y, por otra parte, lo que más bienestar da, es el contacto humano. Por eso, la soledad es un gran tema en este momento.

P: Otro gran tema del momento que ha destapado la pandemia es la salud mental. No sólo cómo la pandemia ha afectado a la salud mental de la población mundial, también en que hemos constatado que la salud mental sigue siendo un tema secundario…

R: La salud es el bienestar completo, físico, mental y social y en la pandemia hubo una respuesta mucho mayor en la salud física con la detección de la vacuna… que está muy bien, pero lo que debemos entender es que la respuesta en la salud mental debió haber sido y debe ser algo tan importante en la pandemia como la vacunación (…) esto ahora es necesario porque esto va a durar mucho tiempo y aún estamos a tiempo…

P: Muchos gobiernos todavía no son conscientes de la importancia de la salud, por eso ese gran vacío…

R: A veces los políticos no entienden la importancia de la salud mental en estos momentos y también veo que, aunque no lo entiendan por el aspecto humano o por el aspecto médico, lo deberían entender por el aspecto económico: porque los países no van a poder salir si los ciudadanos están con alto nivel de estrés, ansiedad y angustia. Hoy, la economía del siglo XXI y la riqueza de los países, tiene que ver con el cerebro de los ciudadanos, con la capacidad de crear. Y si hay una sociedad angustiada, con miedo, con ansiedad, no vamos a poder producir lo que esa sociedad necesita (…) Tenemos que convencerlos por varios factores: primero, por el factor humano y médico… y, si no, por el factor de productividad de una nación. (Nota realizada por NIUSDIARIO. ES en octubre de 2021)

domingo, 1 de enero de 2023

Las personas de acero inolvidable, un rincón al que siempre podemos regresar

RAQUEL ALDANA       |       La Mente es Maravillosa       |       07/11/2022 

Hay personas a las que siempre podemos regresar. Aunque nos alejemos a años luz y estemos en otra galaxia. Ellas son sinónimo de calidez y de cercanía, son una conexión a primera vista. Una sintonía inquebrantable y única. 

Huelen a hogar, a las tiritas que una vez sujetaron nuestras heridas emocionales, a ese ungüento que las sanó, a la voz que nos calmó. A través de ellas pudimos asumir que los momentos más insoportables son solo eso, momentos.

“Las personas hogar huelen a amor y aceptación incondicional. Huelen a cariño, a abrazos largos donde se te cierran los ojos y se esboza una sonrisa. Estas personas huelen a amistad, amor y familia elegida.

Huelen a “estoy a tu lado así tengamos que apretar los dientes” y confían en ti incluso cuando tú mismo has dejado de hacerlo. Son aquellas personas que no te evitan el vértigo ni la caída, sino que te ofrecen las palabras exactas que solo puede regalarte alguien que se cosió las heridas a aprendizajes.”

-Reparando Alas Rotas- 

Las personas más bonitas que conozco 

Las personas hogar, las de acero inolvidable, son esas personas que te abrazan tan fuerte que unen de nuevo todos tus pedazos, las que hacen que tus miedos y tus tristezas se caigan. Las que te han enseñado por las buenas, demostrándote que el mundo es totalmente maravilloso. 

Gracias a ellas encontramos cada día motivos por los que vale la pena esforzarse y ser feliz. Y es que a través de su paciencia hemos podido comprender que las cosas buenas suceden a aquellos que saben esperarlas.

Porque la paciencia, su paciencia, es la virtud que enmarca nuestra libertad emocional. Y es que soplarle a nuestras heridas solo anestesia el dolor, por eso con ellas perdemos el miedo a mirar con crudeza a la realidad.

Sabemos que aunque sea duro, no conocemos el valor de ser fuertes hasta que no nos queda otra opción. Caigamos donde caigamos nos levantaremos, porque una vez una persona hogar nos hizo ver que la fortaleza y la valentía es cosa de gente como nosotros. 

Pero, si en algún momento no somos capaces de incorporarnos, ahí están como bastones, como puntos de apoyo, recordándonos que siempre habrá un lugar al que podremos acudir para recomponernos.

Su corazón tiene un único motor, la bondad 

Puedes reconocerlas fácilmente, pues desde que las conociste eres mejor persona, te han fortalecido y han enriquecido tu interior.

Seguro que reconoces a más de una persona de acero inolvidable, una de esas cuyo motor solo funciona con la mezcla de dos combustibles: el amor y la comprensión.

No conozco un calor más reconfortante que el de mis personas hogar. Ellas no son solo nuestra familia, nuestros amigos o nuestros consejeros; ellas son nuestro fuego, nuestra chimenea. Y es que a través de su cariño hemos comprendido que todo puede arder si le aplicamos la chispa necesaria. 

Nos protegen de las caídas ayudándonos a tejer alas cada vez más grandes. Restaurando nuestros sueños, arreglando nuestros miedos, eligiendo las tristezas que vale la pena vivir y deshaciéndose del resto.

Son personas bonitas, que huelen a brisa y que saben a mar. Ellas tienen la capacidad de abrazar con palabras y miradas a las personas que aman, haciendo desaparecer las heridas más feas, convirtiéndolas en preciosas cicatrices. 

Porque pueden hacer que las sonrisas en las que enmascaramos nuestro dolor, no nos rompan por dentro y se conviertan en la felicidad más absoluta. Y es que estas personas nos conocen de una manera tan profunda que saben a la perfección cuando un “todo está bien” no es sincero ni real. 

Es por toda la riqueza emocional que comparten con nosotros, que nunca alcanzaremos a poder expresar lo que son y lo que significan. Y es que, en términos de gratitud siempre estaremos en deuda. De todas maneras, nunca es suficiente decirlo: GRACIAS. POR SIEMPRE                                                 


                                                            

viernes, 30 de diciembre de 2022

Por qué cuanto más nos esforzamos por dormir, menos podemos dormir


ACV          |         El Confidencial     |     03/11/2022 

La obsesión por dormir y no conseguirlo acaba provocando ansiedad y estrés, y esto llevará al temido insomnio, un mal que sufre buena parte de la población alguna vez en su vida. 

A más de una persona en este mundo le ha sucedido: se tumba en la cama, dispuesto a conciliar el sueño después de una noche agotadora y, simplemente, no puede. Comienza a agobiarse pensando que al día siguiente tiene que madrugar, que está muy cansado y que lo estará más si no se relaja y se duerme, pero pasan los minutos y las horas y el estrés por intentar dormir y no conseguirlo es cada vez mayor. Si esto se repite durante varios días y a la persona le cuesta cada vez más relajarse para poder coger el sueño, acabará adquiriendo un comportamiento ansioso, de activación de lucha-huida, cuando se meta en la cama. La obsesión por dormir y no conseguirlo acabará provocándole ansiedad y estrés, y esto llevará al temido insomnio, un mal que sufre buena parte de la población alguna vez en su vida. 

Es una profecía autocumplida: creer que no podrás dormir y por tanto no conseguirlo. O desearlo con tanta fuerza que estamos demasiado nerviosos durante el proceso para conseguirlo. Nos quedamos dormidos como nos enfermamos o enamoramos, no es una acción activa sino una rendición. Pero en una sociedad estresada en la que se deben conseguir las cosas en el momento, es normal atravesar estos periodos de ansiedad con los que viene la vigilia. Y la experiencia frustrante de pasar largo tiempo acostado en la cama sin que llegue lo que debería ser algo natural es terrible. Cuanto más nos enfocamos y preocupamos, más nos alejamos del sueño. 

Pasamos alrededor de un tercio de nuestras vidas en este estado inconsciente que no podemos inducir y que no recordamos, sin embargo, nuestra salud mental y física depende en gran medida del sueño. En el momento en que nos quedamos dormidos, ya no somos conscientes de ello. Lo que sí recordamos, sin embargo, son los repetidos intentos fallidos de dormir, que pueden acumularse en una asociación mental: la hora de acostarnos equivale a estrés y esfuerzo. Con insomnio, estamos tratando de conducir el coche, estamos tratando de decirle al sueño qué hacer y cuándo hacerlo. Dormir simplemente no funciona de esa manera. 

Hay muchas fórmulas y recomendaciones, así como prácticas relacionadas con la higiene del sueño, que vienen a intentar que consigamos lo que es natural en nuestro cuerpo, pero que a veces puede cambiar. Para los noctámbulos, la hora de acostarse no tendrá sentido hasta más tarde. Los madrugadores deberían ceder a sus bostezos antes. Los adolescentes a menudo necesitan quedarse despiertos hasta tarde antes de poder conciliar el sueño, mientras que las personas mayores prefieren terminar el día mucho antes de eso. Es aconsejable obedecer nuestro cronotipo para aumentar nuestras posibilidades de un sueño reparador, según informa 'Psychology Today'.  

A día de hoy, dejando las pastillas a un lado, lo que realmente ayuda a reestructurar nuestros pensamientos para abordar el temido insomnio es la terapia cognitivo conductual. Permite a las personas llegar al lugar donde el sueño se produce de forma natural, para rendir sus esfuerzos por controlar el sueño. La TCC capacita a las personas para abordar la paradoja de que cuanto menos intentamos ciertas acciones, más éxito podemos tener en ellas. Algunas cosas, desde la respiración hasta los golpes de golf, son mejores cuando dejamos de concentrarnos tanto.

Esta terapia puede abordar la raíz del insomnio al ayudar a las personas a aliviar la preocupación y el estrés que acompañan a la hora de acostarse. Libera al cerebro de las asociaciones negativas que se han acumulado cuando el insomnio se apoderó de él y restablece el comportamiento automático natural y la mentalidad de quedarse dormido involuntariamente. 

El sueño en sí es el ingrediente secreto de la terapia cognitivo conductual. Quedarnos dormidos cuando nos acostamos y volvernos a dormir cuando nos despertamos durante la noche es algo que el sueño hace para nosotros y por nosotros. No puede ser deliberado. El que duerme bien duerme igual que camina o habla: sin pensarlo. La terapia nos ayuda a volver a aprender cómo abandonar la vigilia, dejar que el sueño suceda y, lo que es más importante, dejar de tratar de dormir intencionalmente. Si cedemos el control, puede comenzar el verdadero trabajo del sueño.

martes, 27 de diciembre de 2022

Creer en la suerte es crear oportunidades


PATRÍCIA RAMÍREZ    |  ABC (El lunes empiezo-Blog)   |   02/01/2022                                                                                          

Cómo convertirte en un generador de buena suerte 

Ni la lotería de Navidad, ni la entrada en 2022 (ahora 2023), ni el amuleto de toda la vida, ni meter un anillo en la copa de cava al entrar el año, ni una mala racha lleva a una buena, ni las braguitas de color rojo, ni estrenar algo nuevo… ni nada que tú quieras que te dé suerte, te la va a dar. Siento empezar el año de una forma tan categórica. 

Desde que el hombre es hombre ha necesitado creer en algo para explicarse muchos de los fenómenos inexplicables por ahora, desde la creación del mundo hasta por qué le toca la lotería a uno y una enfermedad horrible a otra persona que siempre ha tenido un estilo de vida saludable. Necesitamos una explicación porque necesitamos tener todo bajo control. Y ya siento volver a decepcionarte. No es posible, no es posible controlarlo todo. Mucho menos la buena o la mala suerte. 

Nos encanta pensar que, con algún ritual, toco madera, pongo una herradura en la puerta, dejo de pasar por debajo de una escalera, meto el anillo en la copa de cava, empiezo el año, seremos capaces de vencer al destino, dominarlo. Pero queridos y queridas, esto no es más que una simple ilusión. Con suerte puede que alcancen ustedes el nivel de sugestión. La sugestión es maravillosa cuando es para bien. La sugestión está vinculada al efecto placebo. Te tomas una pastilla de azúcar cuando crees que es un calmante y se te quita el dolor. Así es el cerebro de naif y de fascinante. Así que, si ustedes sinceramente creen que empezar el 2022(ahora 2023) les cambiará la suerte, lo normal es que empiecen a enfocarse en todo aquello que suma, se atreverán a tomar decisiones porque van a tener suerte, iniciarán proyectos porque confían en que les saldrán bien, etc. Y empecerán los buenos resultados. No porque haya empezado 2022 o 2023, sino porque su conducta ha cambiado respecto a 2021 o 2022. Ahora miran, se comportan y piensan de manera que suma. Ahí está la suerte. 

Hasta aquí las noticias más desalentadoras sobre la suerte. Ahora empiezo con las buenas noticias. La suerte, en gran parte, eres tú. Creer en la buena suerte es crear oportunidades. ¿Cómo te quedas? Claro que para que la suerte seas tú, tú tienes que actuar. Las personas somos movimiento, somos generadoras de energía, somos como el dominó. Cuando una pieza se mueve, impacta en la siguiente. Cada uno de nuestros movimientos moviliza nuevas acciones. 

¿Cómo convertirte en un generador de buena suerte? Te facilito cuatro consejos que pueden ayudarte mucho más que una pata de conejo o que evitar el número 13.

Empieza con tus expectativas 

¿Qué esperas de ti, de los demás, de las situaciones de tu vida? Lo que esperamos de nosotros condiciona la manera en cómo nos involucramos. Igual que lo que esperamos de los demás. ¿Esperas cosas buenas de ti, esperas voluntad, esfuerzo, autocontrol, generosidad? ¿Esperas realizar un buen trabajo, disfrutar entrenando, reír con tu familia, pasar un buen rato con amigos? Aquello que esperas dirige tu foco de atención. Te pongo un ejemplo. Imagina que has quedado con amigos, que te da un poco de pereza y de camino a la cena vas verbalizando “qué rollo, estoy agotado, me tenía que haber quedado en casa”. Al llegar al restaurante tu estado de ánimo no facilitará que estés pendiente de la risa, de las bromas, de las anécdotas, de una conversación agradable, de pasarlo bien. Estarás pensando “qué hago aquí, para qué he venido” y te perderás todos los detalles “disfrutones” de la noche. No podemos prestar atención a muchas cosas a la vez. Por ello es importante que elijas tus expectativas. Si esperas cosas buenas de ti y de los demás en la medida en que lo que esperas es viable, aumentarás la posibilidad de que ocurra o de vivirlo. ¡Vaya suerte has tenido! Esperabas una gran noche y la has vivido.

Dedica tiempo a tu autoestima 

Ponte como propósito para este año trabajar tu autoestima, tu autocuidado, la manera en cómo te relacionas contigo mismo, cómo gestionas tus fracasos. Una sana autoestima nos permite ser más atrevidos en la vida. Nos ayuda a decir más síes a proyectos que nos emocionan. Favorece las relaciones personales, que nos atrevamos a conocer gente, a ser nosotros mismos dentro de un grupo, a iniciar nuevas aficiones. Si no te gustas, si no te cuidas, difícilmente optarás por una buena vida, no la verás a tu alcance, te cerrarás a proyectos que te emocionan, no iniciarás nada nuevo que tenga que ver con las relaciones personales y pensarás que la vida es inhóspita, que es aburrida, que siempre haces lo mismo, que sufres cuando te enfrentas a tu trabajo…que tienes mala suerte.

El valor de la ayuda 

Sí, para mí los valores son parte de nuestra suerte. Porque los valores nos ayudan a ser personas de bien, a ser generosos, altruistas, a repartir amor, a cooperar. Puede que un día tú necesites ayuda, porque estés enfermo en casa, porque hayas tenido un problema de trabajo o una punta de trabajo en la que necesites ayuda, y la gente se ofrezca a echarte una mano. Y dirás, qué suerte tengo con mis amigos, mis compañeros de despacho, con mi familia. Pero es lo que tú habrás cultivado a lo largo de tu vida. No siempre se recoge lo que se siembra, pero sí es cierto que solemos rodearnos y escoger a personas que se nos parecen. Así que lo normal es que sí tú eres una persona de bien, tengas gente alrededor que sea generosa, amable, entregada, servicial y amorosa.

Visualiza 

La visualización consiste en generar imágenes mentales sobre una situación concreta. Puedes imaginar que estás jugando al pádel y que estás realizando unos saques increíbles, o que estás tumbado en una hamaca en el Caribe disfrutando del solecito, o que tienes una cita con un hombre que te atrae y te sientes a gusto, eres tú misma, sonríes y pasas un rato relajado.

Cuando visualizas, la mente toma esa escena como si fuera real. De hecho, hay hasta activación muscular. El cerebro se cablea, genera conexiones y memoriza esa acción. Si visualizaras una y otra vez una actividad, podrías incluso iniciar la generación de un hábito sin haberlo practicado.

Estas visualizaciones nos dan confianza y nos motivan. En ellas nos vemos capaces de enfrentarnos a nuestras inseguridades y nuestros miedos, aumentado así la probabilidad de vencerlos. Visualizar te acerca a lo que deseas conseguir. ¡Fíjate por dónde, visualizar te va a dar suerte!

Feliz 2022 (ahora 2023). Les deseo un año cargado de actitud, de confianza, de autoestima, de buenas acciones y de muchos valores. Ahí está la suerte, familia bonita.

domingo, 25 de diciembre de 2022

Haz estas dos cosas antes de ir a la cama para dormir del tirón, técnica de un psiquiatra


ACV      |     El Confidencial     |     08/12/2022 

No poder dormir o despertarse por la noche incide directamente en nuestra salud, nos sentimos más cansados y no rendimos bien por el día 

Dormir bien es imprescindible para tener una buena salud y rendir durante el día (Tânia Mousinho)

Los trastornos del sueño están a la hora del día. La Sociedad Española de Neurología indica que el insomnio afecta en España a más de cuatro millones de españoles. Buscando un sueño rápido, esto provoca que dependamos cada vez más de pastillas para dormir y suplementos de melatonina, en lugar de pararnos a buscar el origen de nuestro insomnio y solucionarlo de raíz. 

El psiquiatra Aric A. Prather, doctorado en la Universidad de California, San Francisco, publicó un artículo para la CNBC donde cuenta los trucos para poder dormir del tirón. Este profesional de la salud mental ha ayudado a muchos pacientes a mejorar sus horas de sueño sin necesidad de fármacos. Prather hace hincapié en que lo que más influye a la hora de no poder dormir es pensar demasiado.

Asegura que los pensamientos negativos son más dañinos por la noche. Cuando nos vamos a dormir, todo está tranquilo y encontramos un momento de paz. En lugar de aprovechar para descansar, empezamos a darle vueltas a todos nuestros problemas y caemos en una espiral de negatividad y catastrofismo. Además, el cerebro juega en nuestra contra, una vez comienza a pensar, quiere consolidar esos pensamientos y es difícil parar.

La técnica para apartar los pensamientos negativos

La solución que ofrece Aric A. Prather consta de dos pasos. El primero es reservar 15 minutos al día, preferiblemente por la tarde, para tu momento de “preocupación emocional”. Durante esos minutos, piensa tranquilamente en todos los problemas y dificultades que has ido acumulando durante el día. Todo lo que te haga sentir ansiedad y preocupación. 

La segunda parte consiste en hacer una lista con todas esas preocupaciones y problemas y, al lado, escribir la solución que hayas encontrado. Es un listado de problemas y soluciones. Puedes proponer varios remedios a un mimo problema o, en lugar de una solución tajante, escribir los primeros pasos para solventar esa situación. No hace falta resolver todos los conflictos del mundo en una tarde. 

Si quieres, puedes consultar esa lista al día siguiente. Otras personas simplemente se sienten bien con el simple hecho de escribir en papel todo lo que les aflige. Es un método tan rápido y sencillo que vale la pena probarlo. Prather asegura que, si se practica con regularidad, puede convertirse en una rutina diaria muy efectiva para luchar contra el insomnio