lunes, 29 de mayo de 2023

Epilepsia en adolescentes; tipos tratamientos y recomendaciones


JOSÉ PADILLA      |     La Mente es Maravillosa     |      26/03/2023

 

La epilepsia es una enfermedad que afecta a la actividad eléctrica del cerebro. Si quieres saber más sobre esta patología en adolescentes, te invitamos a continuar la lectura.

 

La adolescencia es una etapa del desarrollo muy vinculada a la epilepsia, ya sea porque en ella desaparecen algunos síntomas epilépticos o porque hacen su aparición otros. Se estima que la prevalencia de la epilepsia en adolescentes es de 3.2-5.5 / 1000 (Tirado, 2018).

 

Con independencia de los factores que determinan el inicio o desaparición de los síndromes epilépticos en la juventud, la presencia de este cuadro clínico exige atención profesional. Lo requiere en todos los casos, pero quizás especialmente en estos, ya que se desarrolla en una fase vulnerable, tanto en lo físico como lo emocional.

 

La epilepsia en adolescentes

La epilepsia es una alteración del sistema nervioso central en la cual la actividad eléctrica del cerebro se perturba, provocando convulsiones o comportamientos y sensaciones inusuales. Su manifestación es heterogénea y depende de características particulares.

Durante las crisis epilépticas, hay quienes quedan con la mirada fija por segundos, mientras que otros experimentan convulsiones causadas por descargas eléctricas excesivas en las neuronas. Debido a que la epilepsia es producto de una dinámica anormal en la corteza cerebral, dichas crisis podrían afectar cualquier función orgánica o psicológica que esté a cargo de la actividad del cerebro.

 

La epilepsia afecta al adolescente el plano psicológico y social. Las interacciones con los compañeros, las decisiones educativas y profesionales, la capacidad de conducción y la vida reproductiva son algunos aspectos perjudicados. En una investigación, se encontró que los adolescentes con epilepsia muestran niveles significativamente más altos de depresión, síntomas obsesivos, anhedonia y ansiedad social, en comparación con los que no padecen dicha enfermedad.

 

También se halló que, entre los jóvenes con epilepsia, la alta frecuencia de convulsiones está ligada con baja autoestima, y ​​las convulsiones tónico-clónicas son vinculadas con niveles más altos de depresión. Finalmente, este análisis determinó que los bajos niveles de conocimiento sobre epilepsia se corresponden con índices más altos de depresión, más bajos de autoestima y más elevados de ansiedad social.

 

Síntomas

Entre los síntomas y signos de la epilepsia en la etapa adolescente mencionamos los siguientes:

·        Rigidez muscular.

·        Confusión temporal.

·        Episodios de ausencia.

·        Perdida del conocimiento o consciencia.

·        Movimientos paroxísticos de las extremidades.

·        Síntomas psicológicos como miedo o ansiedad a vivir un episodio.

 

Estos varían de acuerdo con la clase de epilepsia y de las convulsiones que se tengan. Por lo general, los adolescentes con esta patología experimentan el mismo tipo de convulsiones en cada episodio, así que los síntomas serán similares en todas las ocasiones.

Clasificación clínica de la epilepsia

 

Según el origen de la descarga eléctrica, las crisis de epilepsia se dividen en focales y generalizadas.

 

Focales

Aquellos episodios en los que la actividad eléctrica anormal está circunscrita a una región específica del cerebro. Se manifiestan de los modos que listamos enseguida.

·        Crisis parciales complejas: son perturbaciones en el nivel de consciencia. En ella, son frecuentes los automatismos o actos estereotipados.

·        Crisis parciales simples: se desarrollan sin alteraciones en la consciencia. Pueden ser motoras, sensitivas, fisiológicas, psíquicas (despersonalización, miedo).

·        Crisis parciales secundariamente generalizadas: son generalizadas, se originan a partir de las dos crisis previas y se extienden sobre los dos hemisferios del cerebro.

 

Generalizadas

Se trata de episodios epilépticos que no tienen un comienzo localizable y transcurren con alteraciones de la conciencia desde su comienzo. Se distribuyen en los tipos que ahora veremos:

·        Crisis atónicas: perdida del tono muscular postural con caída.

·        Ausencias típicas: episodios breves y repentinos de pérdida de conciencia.

·        Crisis tónicas: contracción breve de los miembros superiores. Causan rigidez.

·        Crisis clónicas: son movimientos musculares espasmódicos, repetitivos, asimétricos e irregulares.

·        Ausencias atípicas: son iguales a las anteriores, solo que en estas la afectación de la conciencia es menor.

·        Crisis mioclónicas: sacudidas musculares bruscas, recurrentes y breves. No hay perdida del conocimiento. Suelen afectar a los brazos y las piernas

·        Crisis tónico-clónicas: inician con pérdida de la conciencia, luego transcurre con contracciones musculares en todo el cuerpo. Posteriormente, ocurre la fase clónica o de movimientos convulsivos, finalizando con un periodo de confusión de duración variable.

 

Tipos de epilepsia en adolescentes

La adolescencia es un periodo de la vida que engloba distintas edades en las que suelen iniciarse algunos tipos de epilepsia, entre las que destacan las que revisaremos a continuación.

Epilepsia mioclónica juvenil

 

Cursan con convulsiones bruscas en las extremidades del cuerpo: brazos y piernas. Se caracterizan por mioclonías y, con menor frecuencia, crisis tónico-clónicas generalizadas y ausencias. Las crisis suelen presentarse en el momento de despertarse o a los pocos minutos.

 

Epilepsia de ausencia juvenil

 

Es del tipo generalizada idiopática, distinguida por una crisis de ausencia que puede acompañarse de mioclonías y crisis tónico-clónicas generalizadas. Igualmente, ocurren breves alteraciones de la conciencia junto con descargas generalizadas de punta onda a 3 o más Hz en el electroencefalograma.

 

Epilepsia con crisis tónico-clónicas generalizadas

 

Esta clase de epilepsia en adolescentes comienza con pérdida de la conciencia y contracciones musculares. Posteriormente, transcurre a una fase de movimientos convulsivos, finalizando con un lapso de confusión de duración variable. En las crisis tónico-clónicas generalizadas, el paciente puede emitir sonidos guturales y tener una respiración irregular.

 

Epilepsia focal benigna de la adolescencia

Es un tipo de epilepsia poco frecuente y se inicia entre los 10 y los 20 años. Se caracteriza por crisis focales motoras o somatosensitivas. Su duración tiende a ser breve. Suelen estar asociadas con antecedentes familiares de epilepsia.

 

¿Cómo tratar la epilepsia en adolescentes?

El tratamiento de adolescentes diagnosticados con epilepsia suele basarse en anticonvulsivos, que son los encargados, tal como su nombre lo sugiere, de prevenir las convulsiones. Algunos de estos medicamentos son:

·        Fenitoína.

·        Lamotrigina.

·        Oxcarbazepina.

·        Carbamazepina.

·        Ácido valproico.

 

La función del fármaco anticonvulsivo no intervenir sobre las causas directas de las convulsiones, sino aplacar o prevenir su manifestación. Es decir, estas drogas lo que hacen es atacar el síntoma, mas no el problema de base que los origina. Tales medicamentos pueden tener efectos secundarios como los siguientes:

·        Mareos.

·        Vómitos.

·        Náuseas.

·        Sarpullidos.

·        Visión doble.

·        Somnolencia.

·        Daño hepático.

·        Dolores de cabeza.

·        Pérdida de la coordinación.

Para el tratamiento de estos efectos, es recomendable consultar al médico que lleva el diagnóstico. Cuando las medicinas no dan el resultado esperado, la cirugía es una opción. Los médicos recurren a ésta cuando los exámenes y pruebas neurológicas indican que:

·        Las descargas eléctricas que causan las convulsiones están focalizadas en una parte específica del cerebro.

·        La región del cerebro que será sometida a la intervención quirúrgica no interfiere con las funciones vitales, como el lenguaje, la motricidad, la visión y la audición, por ejemplo.

 

La ablación láser estereotáctica guiada es un tratamiento eficaz y viable cuando la cirugía tiene riesgos muy altos. En este procedimiento, los médicos destruyen con tecnología láser el tejido donde se producen las convulsiones.

Alternativas adicionales para la epilepsia en adolescentes

 

Otros tratamientos posibles para la epilepsia en adolescentes son: la estimulación del nervio vago, la dieta cetogénica, la estimulación cerebral profunda y la neuroestimulación receptiva.

 

Para terminar, es conveniente que el adolescente pueda recibir atención psicológica, de manera que, entre otras cosas, comprenda que esas crisis son una parte pequeña de su vida y que no tienen que limitarlo a una existencia plena.

sábado, 27 de mayo de 2023

"Sisu", la filosofía del país más feliz del mundo


Redacción Uppers          |       11/04/2023

Por sexto año consecutivo, Finlandia ha sido elegido el país más feliz del mundo en el Informe mundial de la felicidad.


El sisu, el gran secreto finlandés, consiste en ver la vida con determinación y firmeza

 

El secreto del sisu es tomar los problemas que se nos planteen como una oportunidad para superarnos y crecer

 

Como todos los países nórdicos, los finlandeses gozan de buenos servicios públicos y un alto nivel de vida. Sin embargo, para ellos, lo importante no es tanto lo que tienen, sino lo afortunados que se sienten. Saben que sus condiciones de vida son excepcionales y creen que quejarse sería un ejercicio de ingratitud.

 

Pero, además, hay otra filosofía finlandesa que contribuye a su estado de bienestar. Se llama sisu y te explicamos en qué consiste.

 

Determinación y firmeza

 

Los propios finlandeses lo definen como la receta del éxito para tener fuerza de voluntad y conseguir los propósitos que uno se propone. Es lo que esconde la palabra sisu, el gran secreto finlandés que consiste en ver la vida con determinación y firmeza. Sisu es tener buena actitud para enfrentarse a situaciones adversas y los desafíos, adoptando en todo momento una actitud resiliente y luchadora.

 

Pero va más allá: no solo significa enfrentarse a los obstáculos de la vida de frente -incluso cuando pueden parecer imposibles- sino que también es válido para intentar actividades físicas audaces como el agua fría o la natación en invierno, acciones que pueden aumentar nuestro bienestar.

 

Más de 500 años

El concepto de sisu se remonta a más de 500 años y se vincula a importantes victorias en tiempos de guerra y a increíbles hazañas deportivas, como por ejemplo su heroica resistencia frente a la tentativa de invasión de la Unión Soviética o la gesta del corredor olímpico finlandés Lasse Virén tras caer durante la carrera de 10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Verano de Múnich de 1972. Virén se levantó, siguió corriendo, ganó la medalla de oro y estableció un nuevo récord mundial.

 

El deporte es, de hecho, uno de los pilares del sisu. Además de nadar en el mar durante todo el año, los finlandeses tratan de practicar deporte a diario, desde ir caminando al trabajo, montar en bici o pasear por sus bosques. En 2019, cuando Finlandia obtuvo el primer lugar, por segundo año consecutivo, en el Informe sobre la Felicidad en el Mundo de las Naciones Unidas, muchas personas se sorprendieron; sin embargo, de manera más reflexiva entendieron el porqué.

 

No solo estado de bienestar

 

La imagen de los finlandeses es la de personas taciturnas, poco extrovertidos. El Informe sobre la felicidad examina una serie de factores de calidad de vida que favorecen el bienestar, y es cierto que Finlandia goza de estándares muy altos en salud, educación y renta per cápita. Pero lo novedoso es que la percepción de felicidad va más allá de los parámetros objetivos: tiene que ver con la construcción de qué actitud se tiene ante la vida. Y en ella cuenta mucho esta cualidad estoica llamada sisu, una manera de abrazar los desafíos de la vida incluso cuando parecen insuperables.

 

"La felicidad no se busca, sino se vive", dice un dicho finlandés; es decir, sé feliz con lo que tienes al alcance en ese momento, sin desear nada más y asumiendo ciertos retos. Sería la acepción nórdica del famoso "Si la vida te da limones, haz limonada". 


Determinación y fuerza interior

 

Lo mejor del sisu es que puede adoptarse en todas las situaciones, desde los de la vida cotidiana hasta problemas que superan al ciudadano, como el cambio climático o la crisis de la vivienda. Dentro y fuera de Finlandia, la determinación, el coraje y la resistencia son necesarios para hacer frente a todos los retos a los que nos enfrentamos, ya sea cómo mejorar nuestro propio bienestar, nuestras relaciones, nuestro trabajo o cuestiones de gran envergadura.

 

El secreto del sisu es tomar los problemas que se nos planteen como una oportunidad para superarnos y crecer. El objetivo es aprender a sacar la parte positiva de los momentos difíciles. Esta parte positiva es, ni más ni menos, que el aprendizaje que nos permitirá avanzar a lo largo de la vida. Como se dice en el mundo de la empresa, "unas veces se gana y otras se aprende".

jueves, 25 de mayo de 2023

El estrés crónico nos puede matar

FERNANDO L. VÁZQUEZ        |      lavozdegalicia.es      |      30/08/2022

¿Qué es el estrés?, ¿cuáles son sus síntomas?, ¿qué situaciones pueden ser estresantes?, ¿cuáles son los problemas de salud asociados?, ¿cómo podemos manejarlo? Sigue leyendo para encontrar todas las respuestas.

 

Juan, de 51 años, directivo de una multinacional, tiene un hijo de 12 años al que le han diagnosticado una enfermedad grave, y está en trámites de divorcio. Desde hace unas semanas corren rumores de que van a despedir gente en su empresa. Últimamente, siente que el corazón le va a mil, está en un constante estado de inquietud y nerviosismo, se siente fatigado y tiene continuamente cefaleas. En el trabajo se distrae, está bloqueado ante determinadas decisiones que tiene que tomar. Ha perdido el apetito, consume alcohol para calmar los nervios, ha vuelto otra vez a fumar (lo había dejado hace un año) y a tomar pastillas para dormir.

 

Juan presenta síntomas característicos de un cuadro de estrés. Si no lo ataja probablemente derivará en problemas muy graves físicos y psicológicos. Sin duda, el estrés es uno de los principales causantes de la merma del bienestar psicológico a nivel mundial. Las cifras de este problema han aumentado de manera imparable durante las últimas décadas, hasta el punto de que ha sido denominado por la Organización Mundial de la Salud como la «Epidemia de Salud del siglo XXI». En España, un 96 % de personas adultas han experimentado estrés durante el último año.

 

El estrés, por tanto, como veremos a continuación, no solo puede arruinar nuestro bienestar emocional, sino que el estrés crónico funciona silenciosamente causando estragos en nuestra salud física y mental. La exposición prolongada a fuentes de estrés puede, literalmente, enfermarnos, y los efectos en nuestro cuerpo pueden ser potencialmente mortales si no se abordan.

 

Lo primero, ¿qué es realmente el estrés?

 

El estrés es habitual en nuestras vidas, forma parte del proceso de adaptación al cambio en cualquier ser vivo, y se inicia ante una demanda ambiental (familiar, laboral, social, etc.) que recibe la persona, a la que debe dar una respuesta adecuada poniendo en marcha los recursos de afrontamiento de los que dispone.

 

Podemos hablar de dos tipos de estrés. Por una parte, el denominado estrés, también llamado estrés positivo, que contribuye a dar la mejor respuesta ante una situación determinada. Por ello tiene una función clave para la supervivencia, ya que permite una rápida reacción a los problemas y peligros que deben afrontarse en la adaptación al cambio, que en este caso suele ser percibido como un reto.

 

Por otra parte, está el distrés o estrés negativo, un estado de tensión, dificultad, fatiga o desgaste, consecuencia de un funcionamiento excesivo y continuo del mecanismo natural de protección y supervivencia ante situaciones externas adversas y generalmente prolongadas. Es un estrés dañino, que provoca sufrimiento y desgaste personal, y que si se cronifica puede causar estragos en nuestra mente y cuerpo.

 

¿Cuáles son los síntomas de estrés?

 

El estrés afecta de forma diferente a cada persona y sus manifestaciones pueden ser de índole conductual, emocional, cognitiva o física. Así, en relación con el comportamiento, una persona estresada puede reducir sus actividades placenteras, aislarse socialmente, procrastinar, mostrar agresividad, dedicarse en exceso a trabajar, o abusar del alcohol u otras sustancias tóxicas.

 

A nivel cognitivo, desarrolla una tendencia a percibir los acontecimientos como estresantes, un estado de alerta o vigilancia constante, pensamientos negativos y preocupaciones constantes, dificultad para concentrarse y pensar con claridad, confusión, bloqueo mental, olvidos frecuentes, sensación de no tener control, o incapacidad para tomar decisiones.

 

En la esfera afectiva, un individuo estresado siente malestar emocional en su día a día, caracterizado por cierto grado de sufrimiento o preocupación. Además, están presentes estados emocionales como la tristeza, sensación de vacío interior, nerviosismo, irritabilidad o enfado, brotes de ira, sentimiento de estar abrumado, frustración, impotencia o falta de motivación.

Por último, entre los síntomas físicos del estrés, se puede sentir fatiga, dificultades para conciliar el sueño, tensión o dolores musculares, temblores, dolor de cabeza, taquicardia, dolor en el pecho, falta de deseo sexual, sudoración, náuseas, hipersecreción gástrica, malestar estomacal o diarrea.

 

¿Qué situaciones pueden ser estresantes?

 

Entre las fuentes de estrés se han establecido tres categorías: los sucesos cataclísmicos, los macroestresores, y los microestresores.

 

Los sucesos cataclísmicos son eventos repentinos, únicos y poderosos que afectan simultáneamente a un gran número de personas, están fuera de control, y se asume que son universalmente estresantes. Algunos de estos sucesos pueden ser extraordinarios y extremadamente traumáticos, porque se salen de las experiencias normales, como los desastres naturales (pandemias como la Covid-19, terremotos, inundaciones) o desastres provocados por la acción de los seres humanos (terrorismo, guerras, accidentes catastróficos).

 

Los macroestresores son experiencias personales lo suficientemente perjudiciales o amenazantes como para requerir un reajuste en nuestras vidas. Requieren algún tipo de cambio en las actividades habituales cuando los experimentamos, y su potencial estresante está en función del cambio que conllevan. En esta categoría se incluyen sucesos como la muerte de un ser querido, la separación o divorcio, pérdida del trabajo, etc.

 

Por último, los microestresores o molestias diarias son acontecimientos ambientales de carácter estable, repetitivo o crónico, derivados del ambiente físico o psicosocial, que por su mantenimiento en el tiempo pueden tener efecto sobre la salud incluso superior al generado por los sucesos cataclísmicos o los macroestresores. Pueden ser cosas tan pequeñas o aparentemente insignificantes como una visita inesperada no deseada, quedarse atrapado en el tráfico de camino al trabajo, problemas domésticos, escuchar críticas sobre uno mismo, etc.

 

¿Cuándo aparece la respuesta de estrés?

 

Cuando nos enfrentamos a una situación estresante, una zona del cerebro, llamada hipotálamo, activa inmediatamente un sistema de alarma en nuestro cuerpo. Por medio de señales nerviosas y hormonales estimula las glándulas suprarrenales, ubicadas en la parte superior de ambos riñones, a secretar distintas hormonas, principalmente, adrenalina y cortisol (la principal hormona del estrés). La primera, produce un aumento de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial, de los suministros de energía. La segunda, incrementa la glucosa en el torrente sanguíneo, la disponibilidad de sustancias que reparan los tejidos y limita todas aquellas funciones que no son importantes para el organismo en un escenario de lucha o huida: en concreto, modifica las respuestas del sistema inmunitario e inhibe los sistemas digestivo y reproductor, así como los procesos de crecimiento.

 

Si la amenaza ha desaparecido, el sistema de respuesta al estrés del cuerpo se desactiva y los niveles hormonales regresan a la normalidad. A medida que bajan los niveles de adrenalina y de cortisol, la frecuencia cardíaca y la presión arterial vuelven a los valores de referencia y otros sistemas reanudan sus actividades regulares. Sin embargo, si el factor estresante continúa presente y nos seguimos sintiendo en peligro, el sistema continúa activado, produciendo un agotamiento de los recursos y un desgaste excesivo del organismo, y se propicia la aparición de graves problemas de salud física y psicológica.

 

¿Cuáles son los problemas de salud asociados al estrés?

 

Debido a que el estrés crónico es tan prolongado, puede tener un impacto perjudicial en nuestra salud y bienestar si no se trata.

 

Algunos problemas físicos relacionadas con el estrés crónico incluyen: acné, diabetes, eczema, enfermedad cardíaca, presión arterial alta, hipertiroidismo, síndrome del intestino irritable, bajo deseo sexual, cambios de peso, o úlceras de estómago.

 

El estrés también se ha vinculado a problemas de salud mental, asociándose la exposición a acontecimientos traumáticos o estresantes con una serie de trastornos relacionados con traumas y factores de estrés, clasificados de acuerdo con el DSM-5, entre otras categorías como trastorno de estrés postraumático (TPEPT), trastorno de estrés agudo, trastorno de adaptación, otro trastorno relacionado con traumas y factores de estrés especificado, y trastorno relacionado con traumas y factores de estrés no especificado.

 

Asimismo, se ha relacionado con otros trastornos mentales, entre los que cabe destacar los trastornos de ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias o la esquizofrenia.

 

Finalmente, ¿cómo podemos manejar el estrés?

 

Los sucesos estresantes son parte de la vida. Y es posible que no podamos cambiar nuestra situación actual. Sin embargo, podemos hacer cambios en nuestra vida y aprender una serie de herramientas para manejar la forma en que nos afectan estos eventos. Entre las estrategias de manejo del estrés, se incluyen las siguientes:


Practicar técnicas de relajación, como la respiración profunda, o la meditación. Dedicar tiempo a realizar actividades agradables como pasear, cocinar, leer, escuchar música o ver nuestras serie o película favorita. (Aquí te explicamos cómo empezar a meditar).

 

    

Llevar un diario y escribir sobre nuestros pensamientos generadores de estrés y cambiarlos por otros más constructivos y optimistas. 

Enfrentar los problemas de forma inteligente, enfocándolos de la siguiente manera: (1) definir el problema de forma clara y precisa; (2) establecer una meta específica y realista; (3) proponer 3 o 4 potenciales soluciones, evitando valorar si son buenas o malas ideas; (4) analizar las ventajas y desventajas de cada una de ellas; (5) desarrollar un plan para poner en marcha la solución elegida y llevarlo a la práctica. 

Fomentar y cultivar la relación con amigos y familiares que nos proporcionen cariño y ayuda. Se trata de promover una dinámica sana de respeto mutuo en la que defendamos nuestros derechos a la vez que protegemos los de los demás, expresando nuestros puntos de vista y opiniones con claridad y calma, yen un tono mesurado.

Aprender a decir «No» a todo lo que nos perjudique física, mental, emocional y socialmente.

Hacer ejercicio regularmente, mantener una dieta saludable y dormir entre 7 u 8 horas. Y, evitar el consumo de cafeína, tabaco, alcohol u otras sustancias, o comida en exceso. 

Organizar y priorizar lo que hay que hacer en el trabajo y en casa, y descartar las tareas que no son necesarias. 

Finalmente, es probable que a veces solos no podamos lidiar con el estrés. No tengamos miedo a pedir ayuda, no es debilidad, más bien es lo contrario, hablemos con un profesional de la salud mental para que nos acompañe en este proceso, y nos ayude a manejar de forma eficaz el estrés y a sentirnos mejor.

 

martes, 23 de mayo de 2023

Solo hay una primera vez para todo, pero si cuidas los detalles disfrutarás más

 

Patricia Ramírez     |      abc (El lunes empiezo - blog    )       |     02/01/2023

Solo existe una primera vez para todo. Y eso convierte esa primera vez en algo muy especial. En una primera vez se juntan lo nuevo, la ilusión, la curiosidad, la expectación, la incertidumbre, a veces también la intriga, la ansiedad o el miedo… y por ello ponemos todos los sentidos. 

Habrá segundas, terceras y ene veces para muchas experiencias. Pero no suelen parecernos tan excitantes y emocionantes como la primera. El proceso de habituación termina por convertir experiencias maravillosas en experiencias normales y cotidianas. Al normalizarlas dejamos de prestarles atención plena, de poner el foco en el presente, en lo que está pasando. Y con ello pierden alma, intensidad y emoción. No nos engañemos, no podemos vivirlas como “la primera experiencia” cada vez que las vivimos, igual sería emocionalmente agotador, pero sí podríamos lograr que fueran más intensa y más profundas de lo que son. Y para que nos dejaran más huella. 

Igual preparaste una cena preciosa la primera vez que tu pareja, ahora marido o mujer, fue a cenar a tu casa. Con una mesa bonita, música romántica, unas velas… y después de años, ni música, ni velas, ni bajo platos, ni cocinar con amor. O el primer día que practicaste una actividad que te apetecía mucho como senderismo, patinar, dibujar, cocinar… cuando luego llevas tiempo repitiendo esa misma afición y forma parte de tu rutina, dejas de atender esos detalles que valorabas al comienzo. Muchas personas se excusan en que ahora tienen otras prioridades, más responsabilidades… pero lo cierto es que dejamos de cuidar los detalles que hicieron tan especiales todas esas primeras veces. Y esto es válido para el trabajo, la pareja, el disfrute de tu afición o cualquier otra actividad. 

Poner atención plena y cuidar los detalles no suele llevarnos mucho tiempo. Perdemos los detalles y la atención más por dejadez que por falta de tiempo. Si deseas aumentar el nivel de disfrute con lo que hagas, sobre todo ahora que empieza el mes de los nuevos propósitos, te propongo estos consejos.

·       1. Haz una sola cosa a la vez

Nuestro cerebro no tiene la habilidad de hacer dos cosas o más a la vez. Nos han vendido esta milonga de que hacer varias cosas a la vez es eficacia. Y lo único que tiene de verdad es que es imposible. Nos estresa, nos bloquea y nos dificulta disfrutar de lo que hacemos. De una cosa en una cosa y tiro porque me toca.

·        2. Estate a lo que estás

Significa poner intención y atención en lo que haces. Puede que estés a una sola cosa, pero que no estés en esa actividad. Que estés fantaseando con escapadas, rumiando problemas, o simplemente, distraído. Si estás distraído, te pierdes. Te pierdes de dirección, te pierdes estudiando, te pierdes en una conversación. Te puede ayudar visualizar lo que lees, lo que oyes, escuchar con atención, tratar de empatizar con los sentimientos de la otra persona, incluso si es alguien de una serie. Métete de lleno en lo que estés haciendo. Mira, escucha, saborea, observa, toca, huele…

·        3. Recréate en detalles bonitos

A mí me encanta hablar en voz alta sola y recordarme lo bonita que es la puesta de sol que veo desde el coche conduciendo a mi casa. Si va alguien conmigo en el coche, también se lo digo. O hago comentarios como “escucha, escucha, qué romántica es esta canción”. Sí, la puesta de sol es bonita, pero si no te dices a ti mismo lo bonita que es, igual la normalizas.

·        4. Verbaliza: aquí y ahora

Tener un mantra para recuperar la atención es una estrategia rápida y eficaz. No puedes prohibir a tu cerebro que sin darse cuenta salte de tarea en tarea, porque es un hábito natural. Lo que sí puedes hacer es tratar de devolverlo al lugar que estaba con esta sencilla instrucción “aquí y ahora”. No te sientas mal por distraerte. Te ocurre lo que le ocurre a todo el mundo. Nos pasa a todos porque distraernos es normal. Nuestros propios pensamientos irrumpen, hablan, pululan por nuestra mente. Hay que aprender a dejar estar, a desatender lo que en un momento determinado nos distrae de lo que hemos decidido que es importante.

·        5. Abandona a ratitos la tecnología

Nuestro cerebro se distrae continuamente con sus propios pensamientos, con un ruido, con una luz, con alguien llamándote. Y si además tienes a mano tu teléfono, la tele encendida o cualquier otro artilugio con sonidos y luces, la distracción está asegurada. Y cuando estás distraído no puedes estar disfrutando de tu momento. Mientras jugueteas con el teléfono, la mayoría de las veces con temas nada importantes, pierdes tu atención en la conversación, en tu trabajo, en la lectura, en la serie. Estás viviendo a medias. La otra vida a medias la usas para el teléfono. Cuando tratas de compaginar alguna actividad con la tecnología, le faltas el respeto a quien está contigo y dejas de respetar tu tiempo de trabajo o de disfrute, porque lo compartes con un mísero e insignificante teléfono. Ese, el teléfono, te genera dependencia emocional. ¡Pero si es un teléfono-patada! Por Dios, decide ningunearlo, dejarlo estar, apartarlo, apagarlo… cualquier cosa menos quitarte tu disfrute de esa experiencia que tiene que dejarte huella.

Si, igual no puedes poner ahora atención plena a todo. Es normal, necesita su entrenamiento. Pero sí puedes empezar por alguna actividad diaria. Empieza a convertir pequeños momentos en momentos especiales. En mi casa, por ejemplo, cenamos todas las noches, todas, con velas y música romántica. Estemos mi marido y yo solos o con los pollos. 

Y recuerda que mereces una vida de detalles, una vida disfrutada. Feliz día pleno, sereno y disfrutón.