viernes, 7 de julio de 2023

Jacobo Torrón, psiquiatra gallego; "En salud mental hemos pasado del mutismo al ruido"

 

ANDREA PÉREZ-BOUZADA        |       www.elespañol.com      |      12/06/2023

 
Este experto considera que el teléfono móvil es "el tóxico del momento", con los menores como los grandes perjudicados de su mal uso: "Es un arma con la que pueden ser acosados, acosar, ver violencia... Si no pueden conducir o beber alcohol antes de los 18, quizás no deberían tener un móvil"

La salud mental ha tomado una posición muy diferente en la sociedad tras la pandemia. Se le ha comenzado a dar una visibilidad que no tenía y se ha empezado a desestigmatizar una parte de la medicina que en ocasiones se ha considerado una especialidad de segunda. No obstante, a pesar de los avances, el psiquiatra vigués Jacobo Torrón Vázquez-Noguerol asegura que aún queda mucho por hacer.

"Indudablemente esta es la parte buena de la pandemia, que se hable de salud mental y que se destinen fondos a investigación, pero los recursos eran tan insuficientes, estábamos tan mal respecto a otros países, incluso en Galicia respecto a otras comunidades, que las inversiones, que son fantásticas, siguen siendo insuficientes. Se sigue viendo que faltan psicólogos, que faltan camas. Estamos mejor, pero todavía falta", cuenta el experto.

Psiquiatra en la Clínica El Pinar, y miembro de la Asociación Gallega de Psiquiatría, Jacobo Torrón cree que promover una psiquiatría científica es también uno de los grandes retos de esta especialidad. "La salud mental se ha visto muchas veces como una pseudociencia, como si los psiquiatras no fuéramos médicos. Se está empezando a ver de otra forma pero aún así hay mucho por hacer, somos una rama de la medicina como es la ginecología, la traumatología o la neurología, y hacen falta más recursos", asegura.

Los jóvenes, en el foco

La crisis sanitaria hizo saltar las alarmas de la importancia de la salud mental en todas las franjas de edad, si bien, el foco mediático se puso fundamentalmente en la población más joven. Aunque el doctor Torrón explica que sí fue uno de los núcleos más afectados, el otro extremo también ha sufrido las consecuencias de este momento excepcional que se ha vivido de forma global.

Precisamente sobre ese foco, el de los jóvenes y menores, y la forma de visibilizar esta rama de la medicina, Torrón Vázquez-Noguerol se muestra contundente: "Hemos pasado del mutismo al ruido". Así, este doctor cree que es necesario comunicar, pero que requiere un especial cuidado el trato de la información, y no sólo por el efecto llamada o efecto Werther que se puedan relacionar con los suicidios o los actos violentos, sino por la manera de hacer visible la salud mental incluso en las series de ficción.

"No solo se habla de salud mental en los medios de comunicación, a mí me preocupan, por ejemplo, las series de televisión que hay de adolescentes con las que se sienten identificacos en unas edades en las que, además, son más vulnerables. Parece que que está todo el rato presente el acoso, el acosador, el que sufre, la víctima, y cómo se tratan de resolver esos problemas con autolesiones, consumo de drogas o incluso el suicidio", destaca el psiquiatra gallego.

"Cuando somos jóvenes nos identificamos con ideales que podemos ver, ya sea un personaje del deporte, un actor en una película o un personaje de una serie, a todos nos ha pasado, pero es que hoy en día ese personaje se corta porque fulanito no le responde a los WhatsApps. Al final, que te identifiques con estos modelos que presenta la ficción es tremendamente patológico", añade.

El teléfono móvil, "un arma" para los menores

Con el tiempo y los avances en materia de salud mental se le han ido poniendo también nombre a algunas conductas, como es el caso de bullying. ¿Se sobredimensiona un problema al categorizarlo? Jacobo Torrón cree que no y que, incluso, puede ser beneficioso. "Siempre ha habido acoso en los colegios, igual que siempre ha habido queme laboral o síndrome de burnout. El nombre no sobredimensiona el problema, lo que sí lo hace es nuestro estilo de vida. Las nuevas tecnologías hacen estos problemas más intensos", apunta el médico vigués.

"No es lo mismo fumar un cigarrillo que fumar una cajetilla. El daño no va a ser el mismo. Y tampoco es igual que te acosen durante la jornada lectiva de seis u ocho horas que si esto acaba y te siguen vacilando por grupos de WhatsApp, por redes sociales... es 24/7, y el daño tampoco es el mismo. Creo que esto sí que es lo que realmente está ocurriendo; es el problema, desde mi punto de vista, de la tecnología mal usada", añade.

Este psiquiatra compara el uso de teléfonos móviles con otras actividades no permitidas para menores de edad, como el consumo de alcohol o la conducción de un vehículo pesado. "No permiten beber alcohol hasta los 18 años porque el cerebro no está formado y tiene efectos perniciosos; tampoco se puede conducir hasta esa edad porque se entiende que el cerebro no está preparado para una adecuada toma de decisiones. Sin embargo, vemos niños de 11 años con teléfonos con los que pueden hacerse fotos desnudos, pueden acceder a porno, ver violencia, acosar o ser acosado", explica este médico que considera que se trata del principal "tóxico del momento actual".

El experto cuenta cómo hay países en los que el uso de las nuevas tecnologías ya se está regularizando, algo que, considera, debería llegar cuanto antes. "En Silicon Valley, donde empezó a introducirse las pantallas en las clases, ya hace años que las han quitado. Y recientemente salió una noticia de que en Suecia han dado marcha atrás también con estas iniciativas, y en las aulas han vuelto a los libros de texto", sostiene.

Cuando preguntar tiene un efecto protector

En los últimos meses han trascendido en medios de comunicación casos terribles de suicidios de jóvenes que, sin duda, generan un gran impacto en la sociedad, ante lo que muchas personas se preguntan: ¿Cómo se detectan las señales de alarma? En este sentido, Torrón Vázquez-Noguerol apunta que, en primer lugar, no hay que hiperresponsabilizar o culpabilizar a los padres. "Parece que tenemos que detectar señales de alarma, pero no siempre las hay. A veces, esto ocurre incluso por un acto impulsivo, algo que no es previsible", explica.

No obstante, en general, señala que "evidentemente tenemos que estar alerta cuando existen cambios comportamentales o conductuales en un niño o un adolescente". "Si es una persona que suele salir a hacer deporte y de repente deja de hacerlo, que suele quedar con amistades y de repente deja de hacerlo, que tiene cambios, por ejemplo, en el sueño o en el apetito, que deja de asearse, de cuidarse, son señales que nos orientan, y nos dicen que a nivel psíquico algo puede estar pasando", cuenta.

Jacobo Torrón hace hincapié en la importancia de perderle el miedo a preguntar. El médico vigués sostiene que muchas veces es difícil para los jóvenes abrirse a un familiar, por lo que pedir ayuda externa puede resultar muy beneficioso. "Es importante estar familiarizado y preguntar, algo que se ha visto que tienen un efecto protector", afirma.

Terapia electroconvulsiva, "tan segura como eficaz"

Si los jóvenes han estado en el centro del interés de la opinión pública en lo que a temas de salud mental se refiere, las terapias electroconvulsivas han ocupado también numerosos titulares en la comunidad gallega tras recibir un paciente este tipo de tratamiento sin el consentimiento de su familia. Algo que, según se ha conocido, fue autorizado por un juez al no estar el paciente en condiciones mentales para decidir.

Sobre el uso de este método, Jacobo Torrón, ratifica que se trata de un tratamiento "tan seguro como eficaz". "La electricidad para tratar problemas mentales se usa desde hace muchísimos años, pero las técnicas se han ido perfeccionando, hasta tal punto que es de primera indicación para embarazadas. Antes no había relajantes musculares, no se hacía bajo anestesia, y evidentemente tenía unas secuelas importantes, pero hoy se hace en un quirófano bajo inducción anestésica, con relajación muscular y es un tratamiento tremendamente efectivo y seguro", sostiene.

Además de este tratamiento, la Clínica El Pinar practica diversas técnicas vanguardistas para tratar algunas patologías, como la depresión resistente o el trastorno obsesivo compulsivo resistente, con estimulación magnética transcraneal. "También somos pioneros en disponer de una unidad de trastorno límite de la personalidad", apunta Jacobo, quien asegura que al contar con estas técnicas y esta unidad "son casos que vemos con mucha frecuencia".

miércoles, 5 de julio de 2023

Qué es la clinofilia o por qué no se quiere salir de la cama: causas, síntomas y tratamiento


ALIMENTE- EL CONFIDENCIAL     |     01/04/2023

 

A mucha gente le encanta estar tumbada en la cama sin nada que hacer. Sin embargo, esto puede derivar en un problema serio si se convierte en algo habitual. Descubre qué es la clinofilia

 

Mucha gente es perezosa por naturaleza y no lleva bien madrugar. Levantarse de la cama supone un verdadero esfuerzo, por lo que los fines de semana aprovechan para descansar y hacerse los remolones más de la cuenta. Es algo normal. Como lo es también el no querer salir de la cama cuando estamos tristes cansados. No necesariamente uno tiene que estar durmiendo. A veces basta con estar tumbado dejando pasar el tiempo porque la apatía o la falta de energía invade nuestro estado de ánimo.

Sin embargo, cuando esta situación no es ocasional y se convierte en una tendencia habitual o crónica, ya sea debido a trastornos psiquiátricos o mentales (como la depresión, la ansiedad, el estrés, la esquizofrenia o la bipolaridad) o un elevado malestar emocional (muerte de un ser querido, problemas de pareja o falta de objetivos vitales y autorrealización), estaríamos hablando de la clinofilia. Esta situación de estar encamado o tumbado no se debe en ningún caso a una enfermedad orgánica o biológica, puesto que el sujeto puede levantarse sin problemas de la cama.

 

No se puede considerar que la clinofilia sea un trastorno, sino más bien una actitud nerviosa o manifestación conductual que sí podría estar anunciando la existencia de un problema mayor, asociado generalmente a un malestar emocional o psicológico que conlleva sufrimiento. Estar tumbado es una forma de protegerse del exterior y evitar relacionarse con el resto, lo que provoca que el problema sea resuelto, porque no se disponen de los recursos o herramientas suficientes o adecuadas para hacer frente a la situación.

 

Síntomas y tratamiento

 

Entre los síntomas está la tendencia a permanecer prácticamente inmóvil y pasivo en la cama, y suele acompañarse de apatía, tristeza, fatiga mental o física, irritabilidad, cambios de humor, la necesidad de estar solo y dificultades para ver el lado bueno de las cosas. Puede incluso aparecer en forma de llanto, o todo lo contrario, es decir, falta de sensibilidad, como un estado de anestesia emocional. También afecta al sueño, generando hipersomnia que viene acompañada de insomnio nocturno y falta de sueño reparador.

 

Todo ello puede rayar en la obsesión y terminar afectando tanto la vida profesional (impuntualidad, absentismo, falta de concentración) como la personal (aislamiento del entorno más cercano), debido a una baja autoestima, lo que deriva también en un fuerte sentimiento de culpa por no estar realizando una vida normal como todo el mundo. 

La clinofilia puede tratarse mediante una terapia psicológica de tipo conductual que trabaje el cambio de creencias y pensamientos, y establecer pautas y estrategias para afrontar la situación por la que se está atravesando. Poco a poco, el paciente irá recuperando la normalidad al incorporar determinadas actividades a su vida diaria y favorecer su empoderamiento, lo que reforzará que adquiera otros puntos de vista para resolver los problemas de forma válida y capaz. 

lunes, 3 de julio de 2023

Sincerizidio o cuando decir (toda) la verdad no es buena idea

Jorge Luis García     |     uppers.es     |     01/07/2023

El sincericidio surge cuando una persona transmite información veraz sin filtros, sin empatía y sin pensar en el estado de ánimo del otro.

 

¿Está la sinceridad sobrevalorada? Decir la verdad en todo momento o ir siempre de frente son actitudes que nos han inculcado como positivas desde pequeños, pero que en realidad son insostenibles. Soltarle toda la verdad a alguien puede provocar más daños que beneficios. Es más, una vida sin mentiras sería un auténtico caos. Probablemente si lleváramos el sincericidio hasta sus últimas consecuencias no tendríamos amigos, ni pareja, ni trabajo. No vale decir todo lo que se piensa, sino pensar lo que se dice. Pero, ¿cómo saber cuándo es mejor no decir (toda) la verdad?


Es evidente que hay diferentes grados de verdad, desde las verdades absolutas hasta las subjetivas o relativas. El sincericidio como faceta psicológica no tiene que ver con las primeras, sino que está más asociado con las relaciones sociales cotidianas. Surge cuando una persona transmite información veraz sin filtros, sin empatía, como un acto egoísta que no tiene en cuenta el estado de ánimo del otro. Cree que decir las cosas 'tal y como son', aunque no se ponga en el lugar de la otra parte, es una muestra de coherencia.

Un castigo más que un apoyo.

 

No todas las personas lo hacen adrede, pero dar ciertas informaciones sin ningún tipo de filtro, de forma rápida y directa, más que un apoyo puede ser un castigo. Tan duro puede ser para el oyente escuchar una mentira como oír la verdad sin un análisis previo de sus consecuencias. Las consecuencias de ese 'sincericidio' van desde crear conflictos graves con personas importantes en nuestra vida hasta dañar de manera significativa la autoestima de la otra persona.

 

La experiencia y el sentido común son la mejor guía para descubrir por nosotros mismos cuándo es mejor no decir la verdad. El respeto, la responsabilidad y el afecto deben ir por delante de la honestidad. A la hora de evitar el sincericidio conviene ponderar qué vamos a conseguir diciendo la verdad. Si nuestra honestidad no aporta valor a la conversación o va a traer más daño que beneficio, es mejor callar.

 

Mentiras constructivas, mejor que verdades destructivas

 

En muchas ocasiones es mejor una mentira constructiva que una verdad destructiva. Pongamos el caso de un hijo que lleva meses esforzándose con mucha ilusión con la pintura pero nosotros no vemos que haya hecho avances significativos. En vez de decirle que jamás va a llegar a ser un Velázquez o un Picasso, deberíamos animarle a seguir trabajando esgrimiendo que en el arte un 5% es cuestión de talento y el otro 95% es producto del trabajo duro. Hay que recordar que no decir (toda) la verdad no es lo mismo que mentir, especialmente en estos casos cotidianos. 

 

Las mentiras piadosas también alcanzan al ámbito de la pareja. De hecho, no existiría pareja en el mundo si se aplicara la sinceridad absoluta durante las 24 horas del día. Pero no decir toda la verdad no nos convierte en personas deshonestas. Al contrario, ponerse en el lugar de la otra persona y analizar cómo puede afectar ciertas informaciones puede ayudar a fortalecer nuestros vínculos.  

sábado, 1 de julio de 2023

Seis cosas de primero de psicología que todos deberíamos aplicar desde ya en nuestro día a día


LOIS BALADO      |      lavozdegalicia.com   |    10/04/2023 

Tener mayor conocimiento de cómo funciona la mente puede ayudarnos a tener actitudes menos tóxicas de cara a nosotros mismos y a los demás.  


Pese a la salida del armario de la salud mental, existen conceptos muy básicos de nuestros comportamientos y emociones que debemos comprender y nadie nos ha explicado

 

Al mismo tiempo que nos aplaudimos como sociedad por haber sacado del armario a la salud mental —algo que sin duda hemos hecho—, cada día cometemos errores que maltratan nuestras emociones. No pasa nada, estamos aprendiendo, pero es importante no caer en la autocomplacencia: hemos mejorado a la hora de exponer un problema, pero estamos lejos de la excelencia. Por eso debemos seguir formándonos, y si no podemos o queremos acudir a una psicoterapia, sí al menos descubrir cómo funcionan nuestras cabezas.

 

Hay conceptos que son básicos y que todos debemos conocer. Evidentemente, no se trata de que todos nos convirtamos en psicólogos de la noche a la mañana, igual que no necesitamos ser todos nutricionistas para encontrar una dieta equilibrada. La intención es trascender, poco a poco, de esa primera capa superficial de conocimiento que tenemos sobre el funcionamiento de nuestras mentes aportando conceptos que un estudiante de primero de psicología podría encontrarse nada más desembarcar en la carrera.  


1. Nuestra atención es limitada: tanto lo que quieras, como lo que quieras evitar, se convertirá en el centro de tu vida

 

Para reducir nuestros comportamientos tóxicos y mejorar nuestra capacidad de cuidado, necesitábamos a alguien que fuese capaz de ser didáctico y, a la vez, que estuviese en contacto con las principales problemáticas que hacen que los pacientes recurran a la psicoterapia. Para ellos nos fuimos a la Universidad Autónoma de Madrid y concertamos una cita con Raquel Rodríguez-Carvajal, que además de su labor docente en el centro, codirige la unidad clínica de la universidad. Es decir, enseña y ve a pacientes. Ella nos guiará en este manual.

 

«Hay una cosa que cae de cajón, que es de primero de psicología, pero que condiciona el 99,9 % de las discusiones absurdas que tenemos las personas y el sufrimiento», explica. Como para no quedarse a escucharla. Este gran motivo de discusión es no darse cuenta de que «nuestra capacidad atencional es limitadísima». ¿Cómo afecta esto tan masivamente a nuestras vidas? La psicóloga lo explica a través de un experimento clásico.

 

«Se trata de un experimento clásico, de los años 70, en el que se puso a dos hooligans de dos equipos de fútbol ingleses rivales frente a un televisor. Ambos con la misma agudeza visual y a la misma distancia del televisor. El resultado es que donde uno ve un penalti, el otro no. Atencionalmente, nunca, jamás, dos personas ven las mismas cosas, se quedan con las mismas cosas o procesan las mismas cosas. Es imposible, incluso a nivel fisiológico», explica.

«Ponerse a discutir sobre lo que pasó es una pérdida de tiempo enorme. Nunca te vas a poner de acuerdo. No porque seas malvado, porque el otro te mienta o te autoengañes, sino porque fisiológicamente es imposible recordar las cosas igual»

 

Dicho esto, ¿por qué es tan trascendente para nuestras vidas entender que nuestra atención es limitada?, ¿cómo puede mejorar eso nuestra salud mental? Explica la docente que nuestra atención, además de ser limitada, es selectiva. Y es selectiva, precisamente para subsanar lo limitada que es. ¿En qué se traduce esto? «Pues ya sabes, te acabas de comprar un coche y de repente media ciudad se ha comprado tu coche. Te quedas embarazada, y de repente todo el mundo está embarazada. ¿Qué pasa?, ¿que antes no había esos coches? No, es que así funciona la mente humana. Ahora está prestando atención a la información que actualmente le está resultando relevante», comenta Raquel Rodríguez-Carvajal antes de ir al meollo de la cuestión: «Una cosa de primero de psicología que digo mucho a mis pacientes es que, tanto aquello que quieras ver como lo que quieras evitar, se convertirá en el centro de tu vida. Porque la atención se dedica a eso. A monitorizar aquello que consideras importante; bien porque lo quieras, bien porque lo quieras evitar».


Por tanto, y esta es la enseñanza con la que debemos quedarnos, no tiene sentido centrarnos en discutir qué pasó, sino que debemos centrarnos en evitar que vuelva a ocurrir. «Si la gente fuese consciente de la pérdida tan grande de tiempo que es ponerse a discutir sobre lo que pasó, nos evitaríamos muchos problemas. Porque nunca te vas a poner de acuerdo. No porque seas malvado, el otro te mienta o te autoengañes. Es que es imposible, fisiológicamente hablando, recordar las cosas igual. En vez de discutir sobre lo que pasó, trata de discutir sobre qué vamos a hacer la próxima vez para que no pase, eso sí es útil», remacha. Primera enseñanza.


Cómo nuestra atención limitada es una complicación para nuestras vidas se aprecia con claridad en los pacientes de ansiedad. Son personas que hipermonitorizan todas tus sensaciones, se vuelven el centro de su día a día; «mientras, la vida pasa por los lados y no te das ni cuenta».

 

 2. Sostener los sentimientos: no hay emociones buenas ni malas

 

Pasamos del 'yo' al otro para entrar en el segundo punto, importantísimo. Aunque pueda sonar extraño, no hay emociones buenas ni malas. Y esto es algo que debemos grabarnos a fuego. «Lo más importante es saber sostenerlas», explica la profesional. Pero, ¿esto qué quiere decir?

 

«Parece existir urticaria a sentir emociones. Corriendo nos lanzamos al juicio o a intentar quitárnosla del medio. En sí mismas, las emociones no son ni buenas ni malas. Dependerá de lo que hagas con ellas que se conviertan en algo bueno o algo malo para ti», introduce la doctora en psicología y profesora en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Por ejemplo, la ira. «Uno podría pensar que la ira puede ser algo horrible, pues no, porque si tú eres una persona que tiene problemas para poner límites o ser asertivo, bienvenida sea la ira que te dará la energía para decir ‘hasta aquí'. Otro ejemplo, la tristeza, ¡qué casualidad que de entre todas las emociones sea la única que nos permite parar y replantearnos las cosas!», señala Rodríguez-Carvajal que explica que solo la tristeza es capaz de hacer esa labor tan necesaria de 'reseteo' mental.

 

Pero cumplir con esta máxima no es sencillo. Básicamente, porque se nos ha enseñado a que debemos hacer todo lo contrario. Casi todo el mundo coincidirá en que, cuando un amigo lo está pasando mal, habrá que hacer un esfuerzo para que se sienta mejor. «Vivimos en una sociedad muy orientada al hedonismo en la que se considera que las emociones 'malas' hay que eliminarlas, cuando, en realidad, tienen una función fundamental para muchas cuestiones del ser humano. A la hora de ayudarnos a nosotros mismos o a otros, cuando sentimos una emoción, lo primero que tenemos que hacer es acogerla si es propia o sostenerla si es del otro», detalla, advirtiendo que esto es algo «muy difícil» y que ella misma, pese a su formación —su currículum es excelente—, muchas veces falla. Así que, sin culpa. Si falla ella, vamos a fallar nosotros.

 

3. Empatía frente a simpatía, entender las diferencias y escuchar

 

Derivado de este punto, nos encontramos con esta tercera parada en nuestro viaje por asumir aspectos esenciales de la psicología. Partimos de un marco supremo que deberemos aplicar ante nuestros problemas, pero sobre todo, ante los problemas de los demás: no juzgar.

 

«Cuando ves a tu hijo llorar, quieres sacarlo de ahí, cuando lo que tienes que hacer es estar con el niño y acompañarle en el dolor: llorar, callar y no decir nada. Sostener el daño de alguien a quien quieres es muy complicado, por eso una de las máximas es no hacer terapia con alguien con quien tengas un vínculo afectivo. Porque pierdes la distancia emocional que necesitas para poder ayudar», dice la psicoterapeuta. Esto, a nivel profesional, ¿pero qué hacemos entonces si una amiga está mal?, ¿le negamos nuestro apoyo? Para nada, simplemente limitémonos a no querer jugar a ser psicólogos: «Si quieres ayudar, acompaña. Sostén el dolor del otro, escuchando de verdad y sin juzgar. Cuando hay un vínculo afectivo, es lo que hay que hacer. Cuando no hay conocimiento psicológico, lo más importante es escuchar y sostener. Si todo el mundo lograse hacer esto con las personas que queremos, tendríamos resultados increíbles».

 

Intentar por cualquier método sacar a alguien de su dolor diciéndole lo que tiene que hacer supone desempoderar a la persona. No extraerá un aprendizaje, cuando la persona que mejor sabe lo que tiene que hacer es ella misma. Hay que darle un entorno de apoyo, no de juicio. Si somos lo suficientemente hábiles podemos preguntarle cosas para que esa persona descubra por sí misma el camino. Darle instrucciones supondrá hacerle dependiente.

 

 4. El estrés y la atención son procesos incompatibles

Tras entender los anteriores puntos, podemos abordar este cuarto apartado: el estrés y la atención son procesos incompatibles. Si a una persona se le está haciendo 'bola' un problema que tú ves como una nimiedad, no trates de exponerle que eso que le pasa es una tontería. «Ya sabemos que nuestra atención es limitada. Pero es que cuando tú estás más estresado, tu capacidad de prestar atención está todavía más mermada. Eso es lo que pasa cuando estás emocionalmente afectado, que por mucha calma, por mucho cariño y mucho santo santorum que te explique, hasta que tu no te desactives y abandones la tensión que sientes, no empezarás a ver otras cosas. Es un proceso que tiene que hacer la persona», cuarta enseñanza de este curso de psicología básica.

 

Conviene entender que, pese a que tras esta reseña sobre el estrés, podamos verlo como algo negativo, no lo es. Se trata de un mecanismo que, aunque nos merme nuestra atención, nos permite 'dejar de sentir' para cubrir nuestras necesidades. «Si tú te haces un esguince, la gente te dirá ''espérate a que se enfríe, verás como te duele''. Aunque tú tengas un daño real, si van a atropellar a tu hijo, sales corriendo. La pregunta aquí es, ¿no existe el dolor?, ¿me autoengaño? ¿o es que hay un mecanismo que me permite dejar de sentir? Pues es la tercera opción. Tenemos un mecanismo que nos permite dejar de sentir; cuando te estresas, pierdes capacidad atencional. No estás prestando atención a tu dolor. El estrés y la atención comparten vías de comunicación: si la vía se satura por el estrés, no hay sitio para la atención», comenta la docente. Por tanto, y una vez más, no juzgues un problema de una persona por mucho que te pueda parecer absurdo. Te agotarás y no servirá de nada. 

 

5. Tratar de evitar el malestar es el principio del problema

 

Confiesa Raquel Rodríguez-Carvajal que esto es algo que no le enseñaron en la carrera y que ha tenido que aprender con los años dedicados a su profesión: tratar de evitar el malestar es el principio del problema

 

En principio, tratar de evitar un problema podría parecer una buena idea, lo que en psicología se conoce como «evitación experiencial», pero Rodríguez-Carvajal desgrana como lo que, a priori parecería un buen escenario, lo único que hace es impedirnos seguir adelante. «Evitar el malestar es la forma en la que la persona se va a autolimitar. Buscamos evitar cosas constantemente en vez de aprender a hacer frente a aquello que no nos gusta, sobre todo cuando son cosas que tratar de evitarlas lo único que conseguirá es reducir el campo de acción: lo que puedo hacer, hasta dónde puedo llegar, qué puedo aprender o cómo me puedo desarrollar», comenta.

 

De nuevo, para resolver estas autolimitaciones que nos imponemos, el problema es que va en contra de nuestra cultura; de nuestra forma de entender el mundo. «Pensemos qué cosas te suele decir la gente cuando te planteas exponerte al sufrimiento: ''¿Pero para qué haces eso?, ¿para qué te metes ahí que vas a sufrir?'' Pero la realidad es que estar siempre evitando el malestar impide al cerebro aprender nuevas herramientas para hacer frente a las cosas, y así te vas autolimitando. Es uno de los problemas de nuestra cultura hedonista, que nos está haciendo cerrar nuestro círculo de experiencias por querer evitar constantemente el sufrimiento».

 

En este apartado, cuando se habla de 'exponerse al sufrimiento', no se está refiriendo a tener que soportar y aguantar situaciones que no deben ser toleradas, sino de situaciones en las que la persona quiere aprender a superarlas para mejorar su calidad de vida. 

 

6. Entender la diferencia entre resignarse y aceptar

 

En España, a nivel de salud mental, partimos de un problema de base: no hemos sabido entender el enfoque positivo de la psicología. La psicología positiva se basa en hacer un uso funcional de las emociones, en que no las hay ni buenas ni malas. Y esto lo hemos confundido con un ideal irreal de la felicidad y el «tú puedes». Ante esta confusión mayúscula, se nos está haciendo mucho más complicado entender lo que supone la contraposición entre resignación y aceptación. Porque existen diferencias muy significativas entre ambas, enfoques que resultarán perjudiciales o no para nuestra salud mental.

 

Rodríguez-Carvajal parte, en esta sexta premisa, de una realidad incuestionable: «A veces en la vida te vienen mal dadas; situaciones en las que tenías ocho cartas en tu mano y que, de repente, se quedan en cuatro». Hay, básicamente, dos formas de afrontar situaciones de este tipo: «En contextos así, hay gente que sigue en su vida resignada, la vive de forma gris, y ves que es una persona que se autolimita, que se detiene, que no avanza. La clave entre resignarse y aceptar es que la aceptación sí que lleva a la acción, te lleva a querer jugar la mejor partida de cartas de tu vida con las cuatro que te quedan», expone la profesora.

 

Es común que interpretemos y asumamos que, si las cosas vienen mal dadas, lo que toca es aguantar, «y eso es autodestrucción en vida», sentencia Raquel. ¿Cómo sabremos si estamos aceptando?, «cuando la aceptación nos lleva a la acción», apunta la psicóloga. Por tanto, esta será la sexta enseñanza que incorporaremos a nuestra vida. Entender que resignarse y aceptar son cosas muy distintas. 

jueves, 29 de junio de 2023

Terapia breve estratégica según Giorgio Nardone, ¿en qué consiste?


Gorka Jiménez Pajares     |      La Mente es Maravillosa     |    27/03/2023 

La terapia breve estratégica está atrayendo la atención de multitud de expertos. Se presenta como una alternativa barata, eficaz y eficiente de tratamiento, en contraposición con las intervenciones tradicionales. Conozcamos cuáles son sus fundamentos. 


La adaptación de la terapia breve estratégica (TBE) por parte del psicólogo italiano Giorgio Nardone es un modelo que pretende responder a las necesidades del paciente/cliente/consultante en un tiempo muy corto. Para ello, el terapeuta renuncia a explorar la historia del asistente, dedicando la atención al presente y a lo que sucede en él.

 

En la TBE se utilizan técnicas específicas para crear un cambio rápido en el pensamiento y el comportamiento; son estrategias como las que veremos a continuación.

 

·        La paradoja: se utiliza para desafiar la lógica del problema y cambiar la forma en que el paciente lo percibe. Por ejemplo, instar al paciente a que intente hacer lo contrario de lo que ha estado haciendo para resolver su problema.

·        El reencuadre de los problemas: consiste en cambiar la percepción del problema para que se vea de una manera diferente. Pretende cambiar la perspectiva del paciente, haciéndole ver el conflicto de una manera más positiva o menos amenazante.

·        La sorpresa: empleada para interrumpir los patrones de pensamiento y comportamiento del paciente y fomentar la flexibilidad. Persigue crear una situación inesperada o sorprendente que le haga ver que hay otras formas de pensar o actuar frente al problema.

·        La desviación de la atención del problema: desvía la atención del paciente de la descripción del problema y la enfoca en la búsqueda de soluciones. Se le anima a hablar de las excepciones a su conflicto, es decir, los momentos en que el problema no ocurre o es menos intenso.

·        La prescripción del síntoma: sugiere al paciente que intencionalmente realice o exagere el comportamiento o síntoma que le causa problemas. Esta técnica le haría darse cuenta de que tiene el control sobre su comportamiento y puede ayudar a reducir la ansiedad asociada al síntoma.

 

La TBE nos invita a realizar reflexiones como las siguientes: «¿qué es ‘la realidad’?», «¿cuántas ‘realidades’ existen?». Si tenemos en cuenta que el ser humano es un organismo que «construye su propia realidad», esta tendrá tendencia a ser subjetiva, única y particular de cada persona. Con tal premisa nace precisamente el modelo de Nardone, que señala que «la realidad objetiva» es una quimera (Bartoli et al., 2023).

 

«La solución no es el final del problema, sino el inicio de algo nuevo». – Giorgio Nardone-

Diferente a otros métodos de tratamiento, la TBE no se enfoca en el origen del problema sino en el impacto de este en el presente.

 

Terapia Breve Estratégica, ¿en qué consiste esta técnica de Giorgio Nardone?

 

La terapia surge gracias a los desarrollos del famoso Mental Research Institute (Palo Alto, California), la cuna de la psicoterapia sistémica. Hablamos de un enfoque centrado en la solución en el momento presente, pero sin dejar de atender los orígenes de la persona.

 

Mediante el uso de diversas estrategias, el profesional busca romper el círculo vicioso en que se encuentra el paciente. A menudo, las personas solucionan los problemas con métodos similares. Y, en consecuencia, fracasan.

 

El objetivo se concentra en promover soluciones alternativas que puedan modificar lo que Giorgio Nardone denomina «sistema perceptivo reactivo», que explicaremos más adelante. Esto se consigue mediante prescripciones, mensajes metafóricos, técnicas hipnóticas y conversaciones estratégicas (Bartoli et al., 2023)

 

«La fuerza de la terapia breve estratégica no reside en los problemas, sino en las soluciones».-G. Nardone

 

La construcción de soluciones para mitigar los problemas

 

Tras la afirmación de que «cada sujeto cimenta su propia realidad», también podemos deducir que, cuando surgen problemas, la persona es capaz de construir «sus propias cárceles». Así, según Giorgio Nardone, lo importante es buscar multitud de soluciones para problemas particulares. O sea, ampliar el abanico de posibles respuestas.

 

El sujeto, con su problema (es decir, sus síntomas de ansiedad, de depresión o de la entidad clínica que tenga), ha tratado de solucionarlo de diversas formas. Sin embargo, todas ellas resultan infructuosas. En terapia, se busca proporcionar una óptica diferente que permita «romper el círculo vicioso» de los intentos de solución ineficaces ejecutados por el paciente (Bartoli et al., 2023).

 

Para ello, tras identificar el problema que trae la persona a consulta, se estudia cómo este «funciona en el día a día de la persona». Es decir, esta técnica fija su atención en el impacto que tiene dicho problema en la vida diaria del paciente. El enfoque se centra en aquellos elementos que mantienen el problema, que pueden coincidir con las causas originales o ser otras muy distintas.

 

Al centrarnos en la resolución de la entidad clínica, en vez de en su origen, el tiempo dedicado al tratamiento disminuye exponencialmente. Para Giorgio Nardone, de poco le sirve al paciente que el terapeuta se centre en las «características clínicas objetivas» del trastorno. El terapeuta, desde este enfoque, prefiere centrarse el «problema a partir de su solución» (Bartoli et al., 2023).

 

Con este fin, usa las conversaciones estratégicas y de la reestructuración cognitiva. Se sirve de preguntas estratégicas (por ejemplo, «¿los pensamientos que irrumpen en tu mente son siempre iguales o distintos?»), así como de prescripciones (por ejemplo, «por la noche, mírate en un espejo y pregúntate: ¿quiero dejar de sentirme así o prefiero seguir experimentando ira?»)

 

«El problema no es ‘el problema’, sino cómo reaccionamos ante él».- Giogio Nardone-

 

Estrategias para el cambio

 

Mientras que los terapeutas tradicionales asumen la creencia de que «poseen un conocimiento científico y objetivo» que enseñar y aplicar al paciente, para esta terapia el paciente es el «único experto en sí mismo». Esto sucede porque quien acude a consulta es el constructor de su propia vida y esta, por tanto, es irrepetible.

 

De hecho, este proceso de construcción también gravita en torno al encuentro entre terapeuta y paciente. Porque el terapeuta, al conocer más a la persona con la que está tratando, también está «construyendo» conocimientos sobre el paciente. Entonces, como consecuencia de la «co-construcción» de la realidad del problema, entre paciente y terapeuta surgen soluciones que antes se encontraban ocultas, vías que no se consideraban como una alternativa.

 

Para Nardone, el conocimiento que se tiene sobre el paciente es solo «una aproximación a la realidad». Por ello, el trabajo terapéutico se enfoca en los aspectos prácticos, en vez de teóricos. O sea, se focaliza en la solución del problema, tras observar cómo funciona y pensar, junto con el paciente, cómo podría funcionar mejor. El objetivo es proporcionar bienestar al paciente con eficacia (Nardone, 2010).

 

«El cambio es posible cuando se tienen metas claras y se actúa de forma estratégica».-G.Nardone- 

Entre el paciente y el terapeuta se plantean soluciones que antes no figuraban como alternativas.

 

El sistema perceptivo reactivo

 

Al carecer de una teoría que explique por qué surgen las entidades clínicas, se hace uso del «sistema perceptivo reactivo», una forma de categorizar el problema. Consiste en categorizar los síntomas con base en sus posibles soluciones, en vez de sus orígenes.

 

El diagnóstico que se realiza es operativo. Responde a preguntas como «¿por qué presenta este problema?», «¿cómo funciona?», «¿qué lo mantiene activo?», «¿qué soluciones se han aplicado?», «¿alguna solución fue eficaz?». Es decir, lo describe en términos de «función y solución».

De esta manera, el sistema perceptivo reactivo es una forma de entender el problema del paciente desde la reacción que este presenta hacia sí mismo, los sujetos con los que interacciona de forma cotidiana y las creencias que alberga sobre el «mundo», en términos generales (Watzlawick, 2012). De esta manera, el terapeuta busca potenciar la conciencia del paciente entorno al «cómo» resolver en el problema, en lugar del «por qué» el problema comenzó a existir.

 

 «La terapia breve estratégica no busca la verdad, sino la utilidad». -Giogio Nardone-

 

La eficacia del modelo de Giorgio Nardone

 

Esta terapia, basada en el modelo de este famoso psicólogo italiano, ha demostrado su eficacia con creces. Los porcentajes de resolución exitosa varían en función de la entidad clínica tratada (Nardone et al., 2004, 2017, 2018):

 

·        En el caso del TOC, la eficiencia asciende al 89 %.

·        Las disfunciones sexuales pueden tratarse de manera positiva hasta en un 91 %.

·        Presenta una eficacia del 95 % en la resolución de fobias y de trastornos ansiosos.

·        El 83 % de los sujetos con depresión o con TCA se benefician de esta intervención.

Además, estos porcentajes aluden a intervenciones en las que no utilizan psicofármacos. En este sentido, podría, incluso, ser más efectiva que la tradicional TCC para la intervención de las entidades clínicas reseñadas (Bartoli et al., 2023).

Como se ha visto, esta terapia tiene el potencial de paliar el sufrimiento humano de manera rápida. Se centra en el motivo de la consulta, en otros términos, el problema, en lugar de en su origen. Y se trabaja con intensidad desde la primera sesión, para solventarlo con la mayor celeridad posible.

 

«La terapia breve estratégica evidencia ser una alternativa a tener en cuenta dada su relevancia a nivel clínico y de salud pública». – Stefano Bartolí -