domingo, 14 de enero de 2024

Eficacia de las intervenciones psicosociales y psicológicas además de la farmacoterapia para mejorar el funcionamiento global de los pacientes hospitalizados con trastornos del espectro de la esquizofrenia y del estado de ánimo


Autores: Chiappini S , Di Carlo F, Mosca A...(et.al)    |    Psiquiatria.com    |     18/09/2023  

Introducción y objetivo

Los trastornos psicóticos y del estado de ánimo se asocian con un deterioro funcional significativo, mortalidad prematura, morbilidad y una gran carga social y económica.

El objetivo de este estudio es evaluar la eficacia de las intervenciones psicosociales, psicológicas y de rehabilitación implementadas en un centro psiquiátrico hospitalario italiano, centrándose en pacientes con espectro de esquizofrenia frente a aquellos con trastornos del estado de ánimo.

Métodos

Se realizó un estudio observacional retrospectivo en el hospital psiquiátrico Villa Maria Pia de Roma, Italia, durante el año 2022. Se evaluó a pacientes con diagnóstico establecido de espectro de la esquizofrenia y trastorno del estado de ánimo (CIE-9-CM) al ingreso y al final

Las intervenciones involucraron a un equipo multidisciplinario e incluyeron actividades individuales y grupales. Se utilizó la prueba t para muestras independientes para comparar variables continuas entre grupos y el coeficiente de correlación de Spearman para calcular las correlaciones entre variables.

Resultados

La muestra del estudio estuvo compuesta por 141 pacientes, siendo la mayoría adultos (51, 3 años ± 12, 4) hombres (F/M= 68/73). Entre ellos, 85 pacientes (60, 3%) participaron activamente en intervenciones psicosociales y de rehabilitación y, en comparación con los individuos que no participaron, mostraron un menor funcionamiento y síntomas al alta (el delta GAF fue significativamente mayor entre los pacientes que habían participado en las actividades psicosociales, t = − 2, 095; p = 0, 038).

Considerando el índice calculado (n de intervenciones/días de hospitalización), el número de actividades psicosociales se correlacionó positivamente con la mejora en el funcionamiento de los pacientes en la muestra que participó en actividades (r = 0, 272, p = 0, 012), especialmente con psicoterapia y grupos de apoyo (r = 0, 202, p = 0, 017 y r = 0, 188, p = 0, 025, respectivamente).

Al dividir la muestra total en grupos de trastorno del espectro de la esquizofrenia (N = 37) y trastorno del estado de ánimo (N = 48), las correlaciones positivas entre la mejora de GAF y la participación en actividades psicosociales se confirmaron solo en el grupo del espectro de la esquizofrenia. Estas correlaciones no fueron significativas para la sintomatología (BPRS) ni en el grupo total ni en el individual.

Conclusión

La evidencia de nuestro estudio sugiere que la rehabilitación hospitalaria puede ser eficaz y útil para personas con trastornos mentales graves.

Se necesitan más investigaciones para comprender mejor su eficacia para mejorar la calidad de vida y el funcionamiento social a largo plazo.

viernes, 12 de enero de 2024

¿Por qué nuestras hijas adolescentes se sienten más desanimadas que nuestros hijos?. Hablan los estudios.

 

Redacción Uppers          |          13/06/2023

-Las chicas se sienten peor por factores de su estilo de vida, según estudio liderado por varias universidades catalanas.

-La violencia sexual que sufren las chicas también interfiere en su salud mental

-El estudio también pretende abordar en una próxima fase si el entorno rural o urbano influye en la percepción del ánimo.

 
La adolescencia es una etapa marcada por los cambios. Cualquier padre o madre de hijos adolescentes sabe lo complicado que es lidiar con su estado de ánimo, tan cambiante como el ritmo de sus propias hormonas. Muchos de estos cambios son funcionales; es decir, cumplen el objetivo de hacerles madurar para las próximas etapas de la vida.
 
En un mismo día pueden conocer la euforia, la rabia o la angustia. Sin embargo, cuando la que más prevalece es la tristeza o el desánimo, puede subyacer algo más grave. Lo cierto es que los jóvenes que no se encuentran anímicamente bien son cada vez más. Un 18,6% de los adolescentes aseguran tener un estado anímico bajo, según una investigación del grupo interuniversitario Epi4Health, formado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el campus Manresa de la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Las chicas, más afectadas

Basándose en los datos del proyecto liderado desde UManresa, DESKcohort, que estudia la salud y los comportamientos que tienen relación con estos en miles de adolescentes escolarizados en Cataluña, los investigadores han determinado que la prevalencia de un estado anímico bajo tiene un claro componente de desigualdad: afecta a un 11,6% de los chicos y un 25,1% de las chicas.

 

La investigación, publicada en abierto en la revista Journal of Affective Disorders, ha estado liderada Helena González-Casals, docente de UManresa, investigadora de la UVic-UCC y doctoranda del programa de Salud y Psicología de la UOC bajo la dirección de Marina Bosque, investigadora principal del grupo Epi4health, y de Albert Espelt de la UAB.

 

"Hemos constatado la existencia de desigualdades de género en salud mental entre los adolescentes, con un estado de ánimo bajo 2,2 veces más frecuente entre las chicas que entre los chicos. El 36% de esta diferencia se explica por los determinantes sociales y los comportamientos relacionados con la salud", explica la doctora Marina Bosque. La investigación se ha hecho a partir de los datos del proyecto DESKcohort, que tiene como base una encuesta sobre comportamientos de salud que se repite cada dos años en los institutos públicos y privados de la Cataluña central. El programa empezó el curso 2019-2020 y recopiló datos de 6.428 adolescentes de entre 12 y 18 años.


Violencia sexual

Estas diferencias entre géneros se explican principalmente por factores contextuales que también se relacionan con el estado de ánimo. Tiene un papel muy importante en ello la violencia sexual que sufren las chicas, pero también afecta el hecho de que las adolescentes dedican menos tiempo a hacer actividad física que los chicos (el 57% no cumple con los requisitos mínimos establecidos por la OMS). Además, ser inmigrante, hacer dieta y fumar tabaco diariamente también se asoció con un estado de ánimo bajo únicamente en las chicas, mientras que el consumo de riesgo de alcohol solo se asoció en los chicos.

En cuanto a las variables sociales de exposición, se observó una mayor prevalencia de estado de ánimo bajo tanto en chicos como en chicas con una situación socioeconómica desfavorecidaTener notas más bajas, abusar del teléfono móvil o sufrir bullying son otros factores asociados que no parecen tener diferencias de género. En el polo opuesto, la mayor parte de la diferencia entre géneros en la prevalencia del estado de ánimo bajo se debe al hecho de haber sufrido violencia sexual.

 

Prevención

Según las autoras, estos resultados pueden ser útiles para hacer un trabajo preventivo y detectar síntomas antes de que se produzca un empeoramiento o cronificación y se pase de un estado de ánimo bajo a trastornos más severos, como podrían ser la ansiedad o la depresión. "Ahora podemos conocer la situación actual sobre la salud mental del colectivo adolescente y ver qué factores se relacionan con ello, y esto nos permite pensar y desarrollar acciones preventivas dirigidas a mejorar la salud mental de este colectivo que sean mucho más completas y que tengan un impacto mayor", señala Helena González-Casals.

Las investigadoras defienden que, debido a las características del territorio, la muestra tiene mucha variabilidad, puesto que participan adolescentes de ciudades como Manresa o Igualada, pero también de pueblos más pequeños. "Por lo tanto, nos podemos hacer una idea aproximada de lo que pasa en otras poblaciones y extrapolar los resultados de este estudio al resto de la población adolescente catalana", apunta González-Casals, advirtiendo que en grandes ciudades como Barcelona, donde hay grandes diferencias entre barrios y niveles socioeconómicos, este comportamiento puede ser diferente.

Interrogantes

Los datos para esta investigación se recogieron durante el curso académico 2019-2020, hasta que el confinamiento por la COVID-19 obligó a interrumpir el trabajo de campo. Dado que la pandemia parece haber influido de manera clara en la salud mental de las personas adolescentes, actualmente el equipo de Epi4Health está analizando los datos de la segunda ola del proyecto DESKcohort (recogidas durante el curso 2021-2022), para explorar con detalle qué cambios se han producido en la salud mental de este colectivo a raíz de la pandemia. Además, otra hipótesis de trabajo es valorar si el entorno urbano o rural influye en ello, con el fin de perfilar acciones específicas o intervenciones preventivas todavía más precisas.

miércoles, 10 de enero de 2024

Cambiar de postura corporal puede hacer que te sientas mejor


SILVIA PATO

La postura es uno de los signos del lenguaje corporal que más información transmite sobre nuestra personalidad y las emociones que sentimos en determinado momento. Es tal la relación que nuestra postura mantiene con nuestro estado de ánimo que, según los psicólogos, modificarla puede contribuir a que nos sintamos mejor.

Por ese motivo, y para contribuir a tu bienestar, en esta ocasión te explicamos todo lo que debes saber sobre el pensamiento corporal y cómo cambiar de postura puede hacer que te sientas mejor. Seguro que ya lo has practicado de manera inconsciente en más de una ocasión.

Cambia tu postura corporal

La postura corporal

Toda persona, según su condición física, tiene una postura corporal ideal: espalda recta con la columna bien derecha, extremidades bien alineadas y hombros erguidos, como si una plomada lo tuviera erecto de cabeza a los pies. Esta pose bien compensada se nota, sobre todo, de pie, cuando vamos caminando o cuando nos sentamos en una silla.

Sin embargo, hay otros factores que influyen en ella, la mayoría psicológicos, si obviamos determinados problemas de salud. Ejemplo de ello son las personas de carácter tímido, que tienden a encorvar los hombros hacia delante, como queriendo esconderse; las mujeres con pecho voluminoso que desean disimularlo puesto que las acompleja; y aquellos individuos agotados o desmotivados que caminan arrastrando los pies. Y es que las emociones también provocan que cambiemos nuestra postura, como sucede con la tristeza, por la que solemos llevar la cabeza baja y mirar el suelo.

De hecho, las personas inseguras y retraídas suelen adoptar posturas cabizbajas, mientras que aquellas con una buena autoestima y carácter alegre verás que usan una postura expansiva, con la cabeza erguida y los hombros echados hacia atrás, pero relajada y segura de sí misma.

Pensamiento corporal

Esta relación entre nuestras posturas y nuestro estado emocional son las que afectan al denominado pensamiento corporal. Este hace referencia a la relación que se establece entre nuestro cuerpo y nuestro estado emocional y de ánimo. Es algo en lo que puede que no hayas reparado, pero resulta frecuente, y muy útil para poder empatizar con nuestro interlocutor y comprender cómo se siente más allá de sus palabras. La información que transmitimos y obtenemos así es muy valiosa.

Cuando no adoptamos una postura natural y nuestras espaldas, nuestras extremidades o nuestros músculos en general se tornan rígidos, estamos viviendo una situación de estrés, enfado o riesgo que afecta a nuestras emociones. Y si andamos encorvados o nos sentamos encogidos, seguramente nos encontremos desmotivados y tristes. Cuando veas a alguien caminar en pleno duelo por el fallecimiento de un ser querido comprobarás cómo parece que carga el peso del mundo sobre sus hombros.

Postura corporal y psicología

No obstante, en determinadas situaciones, es posible ayudar a nuestra mente a que se sienta mejor. Cuando adoptamos estas posturas, ya sea rígidas, ya sea decaídas, le enviamos determinado mensaje a nuestro cerebro, por lo que enaltecemos y alimentamos las emociones y los pensamientos negativos.

De tal modo, cuando nuestro ánimo se vea afectado por una situación de estrés, ansiedad, tensión tristeza puedes enviar una señal positiva al cerebro para hacer sentirte mejor. Es tan sencillo como cambiar tu postura. Pon derecha la espalda, relaja los brazos, respira hondo con ritmo pausado y mira al frente. Desde luego, tu pena y tus nervios no desaparecerán por arte de magia, pero sí te sentirás mejor y podrás afrontar mejor la situación que se te presente.

Cómo adoptar una buena postura

Como has podido comprobar, adoptar una buena postura corporal no solo es necesario para mantener nuestro cuerpo en perfecto estado de salud sin problemas de espalda, sino también para que nuestro ánimo esté más relajado y tranquilo, con una actitud más positiva ante la vida y controlando mejor nuestras emociones para no dejarnos llevar por la ira o abatirnos por la tristeza.

Los dos mejores hábitos para mantener una postura corporal correcta es practicar algún deporte de manera habitual y el autoconocimiento. Debes seguir una vida activa y caminar cuidando la postura para fortalecer los músculos. El sedentarismo nunca es bueno para nuestra mente ni nuestro organismo. Además, deberás aprender a observar tu cuerpo para ver si realmente estás adoptando una pose correcta o si te estás dejando arrastrar por un estado de ánimo extremo que hace que pierdas el control y el equilibrio mental. Cuando veas que es así, cambia la postura y verás cómo tu actitud cambia.

Vigila especialmente los hombros, acostúmbrate a sonreír más y relaja el gesto de tu rostro sin apretar las mandíbulas. Envía señales positivas a tu cerebro, camina, corre o practica tu deporte favorito y aprende a conocerte mejor y relativizar los conflictos para no que no terminen causándote un serio problema de salud.

domingo, 7 de enero de 2024

6 beneficios de pensar despacio

 

JOSÉ PADILLA       |      La Mente es Maravillosa      |      07/06/2022        

¿Por qué nos ayuda pensar despacio? ¿En qué contextos nos beneficia realizar un procesamiento más sosegado de la relación? En este artículo vamos a contestar a estas y otras interesantes preguntas.

La mente humana tiende a tomar atajos para decidir de manera rápida, ahorrar gastos energéticos y aumentar las posibilidades de supervivencia. Imagina no ser capaz de esquivar de manera veloz un objeto contundente que se acerca a ti. Los reflejos, como mecanismos de acción rápidos, son necesarios para sobrevivir.

En el acelerado modo de vida actual, cada vez más nos sentimos presionados a tomar decisiones instantáneas, rápidas y eficientes que nos permitan cumplir con las exigencias que se nos hace. La primacía de este modo de actuar relega a un segundo plano el pensamiento lento.

Pensar rápido y pensar despacio son dos modos de tomar decisiones a los que podemos sacarles partido en función del contexto. No hay uno más importante que otro, ambos son necesarios; sin embargo, en la actualidad parece tener más peso la rapidez y menos importancia la lentitud. ¿En qué sistemas se basan estos dos modos de procesar la información? ¿Qué beneficio tiene pensar despacio?

Pensar despacio requiere mayor esfuerzo y energía, pero tiene sus beneficios.

Sistema 1 y sistema 2

El pensamiento rápido se sustenta en lo que se ha denominado sistema 1, el cual permite tomar decisiones veloces, automáticas, con poco o ningún esfuerzo o control voluntario (Kahneman, 2012). Este sistema es ahorrativo, pues requiere de poca energía, pero no todo es perfecto. Esta ruta de procesamiento es muy propensa a incurrir en sesgos y errores sistémicos que terminan afectando las decisiones que tomamos.

Así pues, el sistema 1 es eficiente y nos permite responder de manera rápida con poca información disponible. Algunas actividades automáticas atribuidas a este sistema son las siguientes:

·        Nos orienta hacia la fuente de un sonido repentino.

·        Nos hace poner cara de asco cuando vemos algo desagradable.

·        Permite conducir o hacer actividades en piloto automático.

·        Entiende frases sencillas.

·        Ayuda a reconocer objetos de forma rápida.

 

Por su parte, pensar despacio está determinado por el sistema 2, el cual promueve una toma de decisiones lenta, esforzada y controlada. Centra la atención sobre las actividades mentales que así lo requieren como los cálculos complejos y se asocia con la experiencia de actuar, elegir y concentrarse (Kahneman, 2012).

Este sistema de procesamiento no puede operar sin una atención enfocada y voluntaria. Requiere de mayor esfuerzo y de inversión de energía, por lo que se torna agotador para la persona usarlo constantemente durante largos periodos de tiempo. Algunos ejemplos son:

·        Estar atento al cambio de luz del semáforo.

·        Buscar un libro en la biblioteca.

·        Comparar dos productos para saber cuál es el mejor.

·        Comprobar la validez de un argumento.

·        Observar un comportamiento en una situación social.

·        Escuchar la voz de una persona en medio del ruido.

Para que cada acción, representada en los ejemplos anteriores, se realice de manera correcta es necesario controlar la atención y enfocarla en el estímulo objetivo. Es decir, requieren de una intervención consciente y voluntaria por parte del sujeto.

Los beneficios de pensar despacio

A continuación, revisaremos algunos de los beneficios más importantes de pensar despacio.

1. Permite reflexionar, considerar alternativas y consecuencias

Pensar despacio y procesar la información de manera lenta y detallada nos ayuda a reflexionar mejor sobre las circunstancias en la que nos encontramos, los problemas que se nos presentan en ella y las soluciones que podemos emplear para resolverlos. La lentitud del pensamiento permite vincular mejor las opciones con sus respectivas consecuencias.

La comparación, la predicción y la visualización de los efectos primarios o secundarios de una decisión se logran a través de pensar de manera pausada y crítica. A este último modo solo se puede llegar transitando por los caminos de la lentitud.

El pensamiento crítico está directamente asociado con un modo de pensar desacelerado en el que se da el análisis minucioso de las ideas.

2. Maneja la lógica, las matemáticas y la estadística

Aunque el pensamiento rápido del sistema 1 puede realizar cálculos matemáticos básicos, como 2+2=4, presenta serias dificultades para realizar cálculos más complejos que requieren de un razonamiento más profundo. Si se requiere analizar y resolver un problema matemático utilizando diferentes fómulas, el pensamiento rápido se quedaría muy corto; en cambio, el pensamiento despacio abordaría la tarea con mayor probabilidad de éxito.

De igual forma, para resolver problemas estadísticos de manera eficaz y efectiva se necesita pensar despacio. El sistema 1, el del pensamiento rápido, no es un buen profesional de la estadística. Él puede ofrecer soluciones automáticas y rápidas, pero no asegura que la respuesta sea la acertada.

 

3. Puede corregir errores

La corrección de errores requiere de un proceso atencional sostenido que sea capaz de hallar dónde está el problema para luego, en compañía de otros procesos mentales superiores, ajustar el error cometido. Este tipo de verificaciones y de cambios requiere de la intervención del pensamiento despacio, el cual brinda la posibilidad de analizar detallada, minuciosa y analíticamente el error.

La solución de errores requiere de un trabajo metacognitivo, el cual solo puede lograrse apelando a la lentitud del pensamiento. La metacognición como estrategia permite planear, monitorear, controlar y evaluar los resultados obtenidos durante la realización de una tarea.

Así mismo, permite conocer el proceso cognitivo que lleva a cabo la persona, la tarea que realiza y las estrategias que usa durante todo el proceso.

4. Ayuda a realizar elecciones deliberadas

Pensar despacio permite tomar decisiones conscientes. Los procesos automáticos y rápidos debilitan las elecciones deliberadas, pues no hay tiempo para detenerse y analizar de manera intencional las alternativas antes de escoger una.

Cuando se toma una decisión en la libertad del pensamiento, esta tiende a ser más razonable, pues contempla la pertinencia y las consecuencias de las diferentes opciones que se tienen para optar por aquella que más se ajusta a la situación. Toda elección deliberada al ser consciente, controlada y voluntaria exige como mediación la capacidad de pensar despacio.

La lentitud del pensamiento ayuda a reflexionar mejor sobre lo que se hará y a tomar el control sobre las acciones.

5. Facilita el seguimiento de reglas

El pensamiento lento, al ser secuencial, facilita el seguimiento de las reglas. Al pensar con rapidez se omite el paso a paso de las reglas, pues lo que se busca es la eficiencia, más no la efectividad. Así, se salta de una etapa a otra con la finalidad de lograr resultados inmediatos.

 

Cuando se piensa despacio, de modo intencional, deliberado y voluntario, la mente puede seguir mejor las reglas, ya que es capaz de comprenderlas al reflexionar sobre ellas y al buscar el sentido que tienen. Además, permite saber de qué modo se pueden aplicar y qué se espera de ellas al ser implementadas.

 

6. Controla el pensamiento y la conducta

Para regular los pensamientos y las acciones es necesario pensar despacio. Este tipo de pensamiento facilita la observación de lo que se hace y de los procesos cognitivos implicados. Al mirar, analizar y reflexionar sobre pensamientos y conductas propias es posible iniciar planes de acción que ayuden a gestionar mejor estos procesos.

Todo control cognitivo requiere de una intervención voluntaria, deliberada y consciente que permita ajustar, regular y evaluar los cambios y las implicaciones que puedan tener, tanto para el funcionamiento mental como para el desarrollo de las relaciones de la persona.

Para terminar, pensar rápido y pensar despacio son procesos igualmente útiles y beneficiosos. No hay que entender a la una como el villano de la otra, o intentar aplacar una en favor de la otra. Más bien, de lo que se trata es de saber elegir uno u otro camino en función de las circunstancias.