viernes, 18 de julio de 2025

Las cicatrices invisibles de crecer con un padre narcisista

DANTI MARTIGNONI      |       infobae.com      |      15/07/2025

En su columna de Forbes, el psicólogo Mark Travers describió que algunos niños, ante la falta de contención afectiva, terminan ocupando distintas posiciones dentro del sistema familiar, con consecuencias que afectan su identidad y salud mental

Los roles impuestos por padres narcisistas perpetúan el trauma infantil y dificultan el desarrollo emocional saludable (Crédito: Freepik)

En el núcleo de muchas familias disfuncionales, la figura de un padre o madre narcisista impone una lógica emocional que condiciona el desarrollo de sus hijos.

Según el psicólogo Mark Travers, los hijos criados en estos entornos suelen verse obligados a asumir roles que no eligen y que están diseñados para sostener las necesidades emocionales de los adultos, no las de los niños.

De acuerdo con el psicólogo de la Universidad de Cornell, esta dinámica deja huellas profundas en la identidad de quienes atraviesan una infancia sin validación emocional, estabilidad ni afecto incondicional.

En su análisis para Forbes Travers advirtió que los niños no deberían responsabilizarse de las carencias psicológicas de sus padres. No obstante, en hogares donde el narcisismo marca la pauta, esto ocurre con frecuencia.

Infancias atrapadas en tres figuras

De acuerdo con un estudio citado por el psicólogo, los hijos de padres narcisistas suelen asumir uno o más de estos tres roles: el niño de oro, el chivo expiatorio y el niño perdido.

La figura del chivo expiatorio se afianza cuando los hermanos reproducen el rechazo que imponen los padres (Crédito: Freepik)

Aunque estos patrones pueden observarse en distintas familias, en los hogares donde predomina la disfunción emocional, las asignaciones tienden a volverse rígidas y persistentes.

Cada uno de estos roles se configura como una estrategia de supervivencia psicológica que, en lugar de proteger al niño, prolonga el trauma en la adultez.

El niño de oro: el favorito condicionado

El llamado "niño de oro" es aquel hijo que encarna la imagen idealizada que los padres narcisistas desean proyectar: éxito, inteligencia o carisma.

Esta posición suele ir acompañada de privilegios aparentes, pero el afecto recibido depende del cumplimiento de exigencias externas.

“Debe conformarse, actuar y nunca cuestionar la autoridad para mantener la aprobación”, señaló Travers. Si este hijo se aparta de las expectativas familiares, por su elección de pareja o carrera, puede ser relegado a un rol menos favorecido dentro del sistema familiar.

Un estudio citado por Travers, publicado en la Enciclopedia del Desarrollo Infantil y Adolescente, indicó que el favoritismo se identifica entre hermanos desde edades tempranas, lo que intensifica la desigualdad en el trato.

En este contexto, el hijo predilecto construye su autoestima en torno a la validación externa, lo que puede generar perfeccionismoansiedad o dificultades para forjar una identidad auténtica.

El chivo expiatorio: blanco de las frustraciones

El segundo rol es el del chivo expiatorioel hijo considerado problemático o desobediente que se convierte en receptor de críticas, culpa y proyección emocional del resto de la familia.

El mismo estudio mencionado previamente, también destacó que este patrón suele establecerse cuando el niño no se ajusta a las normas familiares o cuestiona conductas injustas. “El chivo expiatorio suele ser el más consciente emocionalmente y resistente a la manipulación, lo que lo convierte en una amenaza para la dinámica disfuncional”, indicó el psicólogo.

Travers también retomó un testimonio incluido en un estudio publicado en Early Child Development and Care, donde una mujer criada por una madre narcisista relató: “Me despreciaba, me regañaba y nunca me felicitaba por nada. Me habría ido bien en la escuela, pero nada era suficiente y me rendí”.

La dinámica del chivo expiatorio se refuerza a través de la relación entre hermanos, cuando replican la visión que los padres tienen sobre uno de ellos. Esta posición deteriora la autoestima del niño, que llega a interiorizar que es el origen de los conflictos familiares.

El niño perdido: el hijo invisible

El último de los roles destacados por Travers es el del niño perdido, marcado por la negligencia emocional. No recibe atención, elogios ni reproches por parte de los padres.

De acuerdo con el psicólogo, este patrón surge cuando los padres adoptan una actitud intencionalmente distante. El niño crece sin sentir que sus pensamientos o emociones tengan valor.

Desarrolla una actitud retraída, evita conflictos y genera una hiperindependencia basada en la convicción de que nadie satisfará sus necesidades.

Esta figura enfrenta dificultades para establecer vínculos emocionales, tomar decisiones o expresar deseos, ya que aprende a minimizar su presencia y sus necesidades como forma de protección.

Impacto a largo plazo

Los tres roles descritos, ya sea de forma aislada o combinada, responden a la ausencia de contención en entornos donde las necesidades emocionales de los padres prevalecen sobre las de los hijos. “Estos niños pueden desempeñar uno o más de estos roles, pero sirven para sanar las heridas emocionales de sus padres, en lugar de atender sus propias necesidades”, explicó Travers.

Las secuelas de esta crianza varían en cada caso, pero generalmente pueden incluir problemas de autoestimadificultad para establecer límites, miedo al rechazo y conflictos en las relaciones interpersonales. Aunque el daño puede persistir durante años, reconocer estas dinámicas constituye un paso clave para desactivar patrones heredados y construir relaciones más sanas.

jueves, 17 de julio de 2025

El psicólogo Rafael Santandreu propone el fin de la queja como herramienta de salud mental: "Nos enferma".

L. G.          |       diariovasco.com      |      10/07/2025

Sostiene que el hábito de quejarnos constantemente nos convierte en personas más neuróticas, más ansiosas y más deprimidas

 «Dejar de quejarse, que ya está bien», afirma con firmeza el psicólogo y divulgador Rafael Santandreu, quien ha vuelto a sacudir las redes con un mensaje claro y provocador: la queja no solo no sirve, sino que nos está enfermando. El autor de 'El arte de no amargarse la vida' sostiene que el hábito de quejarnos constantemente nos convierte en personas más neuróticas, más ansiosas y más deprimidas. Según el especialista, «nos invade el hábito malicioso de quejarnos… y ya se lía».

Rafael Santandreu propone un cambio radical en nuestra forma de afrontar la vida cotidiana: desactivar la queja como si fuera una alarma inútil. «Tendremos más de 20.000 adversidades a lo largo de nuestra vida, desde pisar una caca de perro hasta que te encuentren una enfermedad seria. Todas las tendremos. Y hay gente que es feliz y hay gente que no. ¿De qué depende? De su diálogo interno. De que se quejen… o se nieguen a hacerlo. Yo prefiero estar en el grupo de los que no».

El psicólogo recuerda el ejemplo del físico Stephen Hawking como un modelo de resiliencia sin queja. «Durante la mayor parte de su vida tuvo ELA, no podía moverse en absoluto, y aun así fue una persona muy feliz. Tenía un lema: 'Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo. No lo pienso hacer'.».

«Las emociones más suaves posibles»

Para Santandreu, la clave está en entrenar el diálogo interno como quien va al gimnasio. «Si alguien te dice algo desagradable en el trabajo y tú te pones furibundo, estás amplificando el malestar. No lo hagas. Minimiza la queja en cuanto puedas. Puedes decirte: 'vale, esto no me ha gustado, pero no es el fin del mundo ni una guerra nuclear'».

El psicólogo y divulgador lanza una advertencia: quejarse no solo intensifica nuestras emociones negativas, sino que también complica las relaciones personales. «Cuando te quejas, las otras personas sobre reaccionan también. No nos dan lo que queremos y se arma un pollo. Es mucho mejor aprender a tener siempre las emociones más suaves posibles. Luego, las cosas se arreglan mucho mejor». 

martes, 15 de julio de 2025

Marian Rojas Estapé, psiquiatra: "El principal factor que enferma a todas las sociedades es la soledad"

HÉCTOR FARRÉS      |      lavanguardia.com       |       25/06/2025

 

El aislamiento afecta tanto a jóvenes hiperconectados como a mayores que viven solos, y se manifiesta incluso cuando hay gente alrededor

Nadie contesta al timbre. Tampoco hay mensajes en el móvil. Solo el silencio y un sofá frente al televisor. Cada vez son más las personas que, al terminar el día, no tienen con quién comentar lo que ha pasado. Y no se trata de una cuestión anecdótica o pasajera: es una tendencia estructural que afecta a millones de personas en todo el mundo y está directamente relacionada con el deterioro de la salud mental, física y emocional.

En medio de una sociedad hiperconectada y saturada de información, el aislamiento ha logrado instalarse de forma constante en la vida de muchos. Ya no se trata únicamente de personas mayores o de quienes viven en zonas alejadas. El sentimiento de desconexión se extiende también entre jóvenes que interactúan a través de redes, pero carecen de vínculos reales.

Las cifras lo reflejan: distintos informes de organismos internacionales han alertado sobre el aumento del aislamiento como un problema de salud pública. La percepción de estar solos, incluso cuando se está rodeado de gente, ha dejado de ser una excepción.

Buscar soluciones

La falta de vínculos reales deteriora el cuerpo tanto como la mente

Según explicó, la falta de relaciones humanas estables y cercanas impacta directamente en el bienestar general. Para ilustrarlo, afirmó que “el principal factor que enferma a la sociedad del primer, segundo y tercer mundo es la soledad”.

Lejos de limitarse a un plano emocional, esta ausencia de conexión tiene efectos físicos medibles. El sistema inmune se debilita, se incrementa el riesgo cardiovascular y aumenta la incidencia de trastornos como la depresión o la ansiedad. Tal como señaló en ese mismo espacio, “más que el tabaco, más que las drogas, más que el alcohol, es decir, es más tóxica la soledad”.

En su trabajo clínico, Rojas Estapé ha observado cómo personas de diferentes edades y contextos sociales coinciden en un mismo punto: la falta de una red humana sólida que proporcione apoyo y sentido de pertenencia. Esta carencia no solo incrementa el malestar psicológico, sino que favorece hábitos perjudiciales y una percepción negativa de uno mismo.

No es un malestar nuevo, pero su impacto se ha multiplicado. Y entenderlo como un problema estructural puede ser el primer paso para buscar soluciones que no pasen por más pantallas, sino por más presencia.

domingo, 13 de julio de 2025

Antoni Bolinches, psicólogo: "Las personas que se amargan en la vida es porque todavía tienen en el presente los recuerdos negativos del pasado"

JUDITH DEL RÍO      |      lavanguardia.com      |      25/06/2025

 

El especialista pide que tengamos en cuenta que la memoria es selectiva, por lo que deja atrás aquello que no quiere recordar y nos impide ser felices


Somos culpables de idealizar el pasado. Nuestra memoria tiende a suavizar los recuerdos negativos y resaltar todos los momentos felices que vivimos siendo niños, jóvenes; una versión azucarada, amable y nostálgica de lo que hemos vivido en realidad.

Una versión selectiva que nuestra mente no hace por casualidad, sino como mecanismo de defensa frente a la incertidumbre del presente y el miedo al futuro, haciendo real ese dicho que reza: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, aunque en realidad no lo hayan sido del todo.

No obstante, esto conlleva sus propios problemas. Si las personas idealizan tanto el pasado que les impide disfrutar o valorar el momento presente, generando una constante insatisfacción con la realidad actual que les lleva incluso a un estancamiento emocional, al rechazo del cambio y a una visión distorsionada del tiempo vivido hasta el punto que se convierte en un obstáculo para el crecimiento personal y la adaptación, es lo que se llama nostalgia tóxica.

Sobre este tema se centra el psicólogo Antoni Bolinches en el último episodio de su podcast Ojalá lo hubiera sabido antes, que comparte con los escritores y expertos en crecimiento personal Àlex Rovira y Francesc Miralles. Recordamos lo bueno y olvidamos lo malo, sobre todo en el ámbito de las emociones o lo sentimental.

La nostalgia permite escapar del presente y quedarse en un pasado editado y “mejorado”, creado por esa memoria selectiva en la que el cerebro ha borrado todas esas anécdotas complicadas o que nos hicieron daño. Por eso, la realidad de la memoria no tiene nada que ver con el pasado, sino con escapar del presente.

“La memoria tiene tendencia a percibir lo bueno en el perfil del optimista, y por desgracia tiene tendencia en recordar lo malo en el perfil del pesimista”, comienza explicando Bolinches. “El recuerdo se convierte en un refuerzo o profecía autocumplidora. Si no pudiéramos olvidar, no podríamos ser felices; por eso, las personas que se amargan la vida es porque todavía tienen en el presente los recuerdos negativos del pasado”.

Antonio Bolinches: “De muerto, nadie da miedo. Los que dan miedo son los vivos. A partir de ahí, cada uno se forma su propio discurso para exonerar de la maldad a las personas que ya no nos pueden hacer daño”

Una variable optimismo/pesimismo que, según el psicólogo, es fundamental para tomarnos la vida de una determinada manera “para amargarnos o endulzarnos”, indica. Sobre todo, en temas de amor. “Las personas se dan cuenta de a cuántas parejas dejaron, pero el problema es que ellos se han quedado con el daño que les han dejado a ellos, no el que ellos han podido hacer”, continúa el especialista.

“Para no engañar a la propia memoria, propongo un diálogo interior. Hablar con nosotros mismos y tener capacidad de resistir la frustración”, anima. “Quien no acepta una mala experiencia, automáticamente distorsiona su percepción de la realidad”, apunta Bolinches.

Una medida de protección para “hacer la paz con su propia conciencia”, pero que ayuda a sobrevivir y ser felices. “Gracias a que la memoria es selectiva podemos olvidar lo malo, pero hay que ser consciente de eso. Gracias a la aceptación superadora de esos malos recuerdos podemos modificarlos en la terapia vital. Solo podemos cambiar lo que previamente podemos aceptar. Y recordemos: saber olvidar ya es tener buena memoria”.

viernes, 11 de julio de 2025

Realizan un descubrimiento clave para tratar y revertir la ansiedad y la depresión

 IRENE ROMA      |      levante-emv.com      |      04/07/2025

 Un novedoso estudio ha descubierto una de las claves para prevenir dos de los grandes males de nuestro tiempo: la ansiedad y la depresión, además de los cambios en la conducta social.

El trabajo, de marca española y publicado ya en la revista 'iScience', ha encontrado que un grupo concreto de neuronas situadas en la amígdala, una región del cerebro que regula las emociones, desempeña un papel "clave" en la aparición de estos problemas de salud mental.

Y que, "ajustando" estas neuronas, se frena y controla la ansiedad y se revierten comportamientos relacionados con este trastorno y con otros déficits sociales, algo que los investigadores califican de "asombroso", puesto que abre la puerta a nuevas terapias más específicas y eficaces para tratar la ansiedad y otras alteraciones de la salud mental.

La importancia de un grupo de neuronas

El profesor Juan Lerma, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), participante en el estudio, asegura que el equipo que ha llevado a cabo el trabajo sabía que la amígdala participa en las emociones de la ansiedad y el miedo, pero que ha sido ahora cuando "se ha identificado un grupo concreto de neuronas cuya actividad descompensada es suficiente para generar comportamientos patológicos".

En el estudio, los investigadores han trabajado con ratones modificados genéticamente para que expresaran "en exceso" un receptor cerebral llamado GluK4 que se activa con el glutamato, un mensajero químico "clave" en el cerebro. Esta modificación "provoca que aumente la fuerza con la que las neuronas se comunican y reproduce la duplicación génica observada en casos de autismo".

A través de técnicas de ingeniería genética y gracias al uso de un virus modificado, los investigadores "normalizaron" la expresión del gen exclusivamente en las neuronas de la amígdala implicadas en la ansiedad y las emociones, lo que "restauró la comunicación con otro grupo de neuronas inhibidoras en otra zona diferente de la amígdala".

Estas últimas neuronas actúan como "frenos que ayudan a controlar la ansiedady "ese simple ajuste ha sido suficiente para revertir comportamientos relacionados con la ansiedad y los cambios en la conducta social", explica Álvaro García, primer autor del estudio, algo que deja entrever una forma eficaz para tratar y mejorar la ansiedad.

Los resultados, además, no sólo han sido favorables en ratones modificados genéticamente, sino que también se ha aplicado el mismo procedimiento en roedores no modificados y "también en ellos fue efectivo".

Esto ha llevado al profesor Juan Lerma a asegurar que "el mecanismo identificado puede representar un principio general sobre cómo se regulan estas emociones en el cerebro y no ser algo exclusivo de un modelo genético concreto". En caso de que esta premisa se confirme, el descubrimiento sería aún mayor al ser de aplicación para el grueso de la población en general.

 No obstante, el CSIC ha admitido que, tras los experimentos, hubo "algunos déficits conductuales que no se resolvieron", como es el caso de la memoria de reconocimiento de objetos, lo que "sugiere que hay otras áreas del cerebro que no se corrigieron", como el hipocampo, una zona involucrada en este tipo de trastornos.

El estudio, que ya ha sido ya publicado en la revista 'iScience', está liderado por el Instituto de Neurociencias (IN), el centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elx (UMH)

Este trabajo ha contado con la financiación de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el Programa Severo Ochoa para Centros de Excelencia del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (ERDF), y la Generalitat Valenciana a través de los programas Prometeo y Ciprom.

 

miércoles, 9 de julio de 2025

Marian Rojas Estapé, psiquiatra: "El verano es una oportunidad para hacer una puesta a punto emocional, para observas en qué punto estás y hacia dónde quieres ir"

JOSÉ LUÍS MARTÍN ROJAS  | lavanguardia.com  25/06/2025


La experta señaló que es fundamental revisar si el camino que estamos siguiendo nos hace felices

En los últimos años, Marian Rojas Estapé se ha convertido en un referente para millones de personas en nuestro país y en todo el mundo. Gracias a su trabajo y esfuerzo, la experta en bienestar emocional y crecimiento personal ha conseguido alcanzar un gran impacto y crear una fiel comunidad de seguidores que traspasa nuestras fronteras.

Además de conceder conferencias y entrevistas y escribir libros, la autora de Encuentra tu persona vitamina Recupera tu mente, reconquista tu vida aprovecha su gran presencia en internet para compartir con su audiencia algunas ideas y reflexiones que considera especialmente importantes.

En una de sus últimas publicaciones, la especialista reflexionó sobre cómo la época estival es un momento perfecto para hacer introspección y destacó la importancia de detenernos a pensar si estamos satisfechos con el camino que hemos elegido.

''A veces no hace falta parar, solo cambiar el rumbo. El verano puede ser mucho más que un simple descanso: es una oportunidad para hacer una puesta a punto emocional, para observar en qué punto estás… y hacia dónde quieres ir. Como explico en muchas charlas, no siempre necesitamos parar del todo, pero sí revisar la dirección que llevamos. Ajustar. Reenfocar. Escucharnos con calma'', explicó la escritora en el post de la plataforma de color rosa.

Según la experta, hay cuatro preguntas que nos pueden orientar para llevar a cabo este trabajo: '¿Qué cosas necesito soltar para estar mejor conmigo mismo?', '¿Qué personas me suman y qué relaciones me drenan?, '¿Qué hábitos quiero mantener y cuáles me alejan de mi bienestar?' y '¿Qué ilusión me gustaría recuperar de cara al futuro?'. 

''No es un examen. Es una forma de reconectar contigo y trazar un rumbo más claro, más amable… y más tuyo'', sentenció la creadora digital, generando numerosos comentarios en la publicación.

Un gran impacto

Como era de esperar, las palabras de Rojas Estapé captaron la atención de sus seguidores y, en cuestión de unas horas, el post se llenó de mensajes de agradecimiento y de opiniones particulares.

''Cambiar de rumbo no es fácil, pero es necesario'', ''Perder el miedo a parar es muy valioso, da claridad. En tiempos veloces, parar hace la diferencia'', ''Estas preguntas son un acto de amor propio'', ''A veces no hace falta detenerlo todo, solo escucharnos de verdad y preguntarnos si seguimos caminando hacia donde merecemos'' o ''Justo lo que necesitaba en este momento. Mil gracias'' son algunos de los comentarios que se pueden leer en Instagram.

lunes, 7 de julio de 2025

Patricia Ramírez, psicóloga: "No nos permitimos ese descanso porque el momento en que nos vemos mal lo vemos como una debilidad"

DANIEL CHUECA MIRAS     |       lavanguardia.com     |      16/06/2025

 

La experta en bienestar emocional aportaba una doble reflexión sobre el autosabotaje

El bienestar físico y emocional es uno de nuestros principales objetivos vitales. Tal y como ocurre con el cuerpo, el cerebro sufre las consecuencias del día, cada uno distinto del anterior. Tan pronto como nos despistamos, podemos sentir dolor, agotamiento, pulsaciones, ansiedad, nervios y muchas más afectaciones. El cuerpo debe estar limpio por dentro y por fuera, pero la mente también merece una atención especial.

Uno de los aspectos clave en este sentido es la comunicación, un canal que puede averiarse con rapidez y mucha frecuencia si no se cuida. Un elemento en el que se ha detenido Patricia Ramírez, más conocida como Patri Psicóloga en redes sociales. La divulgadora y experta en salud emocional comentaba, mediante un vídeo compartido en TikTok, rescataba un pensamiento anterior en el que hacía referencia al autoengaño del cerebro.

“¿De qué equipo eres tú cuando te pones mala? Yo tengo un trancazo de muchísimo cuidado. Hay gente que con un trancazo, a mí me dolían esta mañana hasta los huesos, las articulaciones, todas; se queda en casa con su pijama tan a gusto en un sillón y con la manta por lo alto. Y hay otra gente como yo, segundo equipo, que yo en cuanto me veo mala, me arreglo, me pongo los collares, me pongo colonia, intento maquillarme un poco porque eso hace que me venga arriba”, expresaba.

 “Me siento mejor, me veo más animada, con más ganas de hacer cosas o incluso de cocinar. Y creo que alivio un poco hasta el cansancio que llevo. Entonces yo soy de las que cuando estoy mala digo ‘Para adelante, Patri, venga, arréglate un poquillo, aunque sea para estar en tu casa sin hacer nada, que luego me pongo a hacer alguna cosilla', pero ya. Mira tú, estoy haciendo un vídeo arreglada”, expresaba, antes de reflexionar sobre la cuestión al día siguiente.

Lejos de negarse

“Desde pequeñas nos han inculcado a las mujeres de nuestra generación, 10 años más arriba, 10 años más abajo, que por favor seamos fuertes, independientes, que tengamos autonomía, que nos ganemos la vida, que prioricemos el trabajo por encima de todo, que no nos mantenga ningún hombre. Claro, esto no lo hemos traído tan adentro que no nos permitimos ese descanso porque el momento en que nos vemos mal lo vemos como una debilidad”, contaba.

“Es que hasta estar enfermas nos parece una debilidad, nos vemos vulnerable y tratamos de forzar todavía la máquina aun cuando nos encontramos mal. Señora, soy la primera que me equivoco con esa, me veo enferma y digo no puedo estar así. Pero tenemos todo el derecho a descansar, sobre todo cuando nos encontramos mal. Pero incluso encontrándonos bien, recuerden que el descanso es un derecho, no un premio”, sentenciaba.