viernes, 25 de julio de 2025

Rafael Santandreu, psicólogo: "La mejor etapa en la vida de una persona es cuando empieza a pensar bien"

CHRISTIAN JIMÉNEZ     |         lavanguardia.com        |        11/07/2025

 

Muchos creen que la infancia o la juventud son las etapas más felices de la vida pero el experto sostiene que no es así

 

Al preguntarle a alguien por el momento más feliz de su vida, las respuestas rara vez apuntan al presente. Suelen mirar al pasado, como si la plenitud solo pudiera existir en el territorio seguro de los recuerdos. La niñez se idealiza por su inocencia, la juventud por la fuerza de sus emociones, y la madurez por la perspectiva y la serenidad que el tiempo otorga.

El psicólogo Rafael Santandreu, en una de sus últimas publicaciones, ha compartido una interesante reflexión sobre cuál es la mejor etapa en la vida de una persona: “Creo que muchos nos dirán la niñez o la primera juventud, pero esa no es la respuesta correcta o la que más me gusta a mi”, empieza diciendo. 

“Lo mejor es que no depende de la edad”      -      “¡Puede empezar hoy mismo!”

El secreto no está en la edad, sino en un cambio de mentalidad. Santandreu defiende que la verdadera felicidad llega cuando se produce una transformación interna: “La que yo creo es que la mejor etapa de la vida de una persona es cuando empieza a pensar correctamente, a dejar de quejarse y apreciar las cosas increíbles, mágicas, incluso espirituales, que hay a tu alrededor en cada momento”, afirma.

La clave está en una decisión consciente. El experto sostiene que la mejor etapa no se mide en años, sino en actitud: “Cuando decides hacer esto, te pones a hacerlo con toda intensidad y toda profundidad empieza a hacer efecto en tu mente. Esa empieza a ser la mejor etapa de tu vida, mucho mejor y más feliz e intensa de cuando eras niño, eras adolescente o cuando sea. Cuando empiezas a pensar correctamente”, termina diciendo. 

Reflexión. No se trata tanto de la edad que marca el calendario, sino del despertar interior que nos permite valorar lo esencial. Porque, al final, la felicidad no siempre depende de lo que tenemos o de lo que perdimos, sino de cómo elegimos mirar.

miércoles, 23 de julio de 2025

Puntuaciones genéticas y salud mental: ¿cúan cerca estamos de una psiquiatría de precisión?

JAVIER GRANDA REVILLA      |     elconfidencial.com      |      19/07/2025


Un nuevo estudio recalca que el riesgo genético para los trastornos del estado de ánimo interactúa con factores ambientales

 

Una revisión integral de decenas de estudios ya publicados ha servido para aclarar el papel de los marcadores genéticos en los trastornos del estado de ánimo y cómo influyen en los resultados del tratamiento y las características clínicas en las principales enfermedades psiquiátricas.

El análisis, publicado en la revista científica Genetic Psychiatry, revela que, aunque las puntuaciones poligénicas actualmente muestran un poder predictivo modesto, demuestran patrones consistentes que eventualmente podrían contribuir a una atención psiquiátrica más personalizada. Estas puntuaciones son estimaciones de riesgo de desarrollar una enfermedad específica, basadas en la información genética de cada paciente.

La investigación ha sido realizada por el profesor Alessandro Serretti de la Universidad Kore de Enna en Sicilia, Italia: analizó estudios que abarcan desde 2013 hasta 2025, examinando cómo las puntuaciones poligénicas para el trastorno depresivo mayor y el trastorno bipolar se relacionan con los resultados del tratamiento.

La revisión encontró que las puntuaciones poligénicas más altas para la depresión se correlacionan consistentemente con peores resultados de tratamiento en múltiples trastornos. Así, los pacientes con riesgo genético elevado para la depresión mostraron mayor probabilidad de no tener respuesta a medicamentos como antidepresivos, estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos. Además, tenían menores tasas de remisión y mayor resistencia al tratamiento en depresión mayor, trastorno bipolar y esquizofrenia. Este patrón se mantuvo en poblaciones diversas y enfoques de tratamiento, sugiriendo una relación biológica genuina más que un artefacto estadístico.

 

"La mayoría de los estudios apuntan a una relación modesta pero consistente entre las puntuaciones poligénicas de trastorno depresivo mayor y los resultados del tratamiento antidepresivo", señaló el Profesor Serretti. "Una mayor carga poligénica para la depresión se correlaciona con una mayor probabilidad de no respuesta, no remisión o resistencia a las terapias antidepresivas convencionales".

Además, el efecto perjudicial se observó, aunque con evidencia menos sólida, también para los resultados del tratamiento del trastorno bipolar y la esquizofrenia.

Las puntuaciones poligénicas para el trastorno bipolar mostraron efectos más matizados: mientras que estos marcadores demostraron valor predictivo limitado para la respuesta a antidepresivos en la depresión unipolar, revelaron patrones intrigantes en el tratamiento del trastorno bipolar. Por un lado, puede asociarse con mejores resultados educativos o mayor funcionamiento cognitivo; por otro, puede predisponer a dimensiones psicóticas en contextos específicos.

Esta evidencia destaca cómo la susceptibilidad genética al trastorno bipolar no confiere resultados negativos de manera uniforme y puede, en algunos contextos, ser ventajosa.

Influencia de los factores ambientales

El análisis descubrió evidencia convincente de que el riesgo genético para los trastornos del estado de ánimo interactúa con factores ambientales. Los estudios mostraron consistentemente que individuos con mayor riesgo genético para la depresión reportaron mayor exposición a eventos vitales estresantes y demostraron mayor vulnerabilidad a condiciones ambientales adversas.

Por el contrario, el riesgo genético para el trastorno bipolar a veces se asoció con resultados positivos, incluyendo mejores resultados educativos y mejor rendimiento cognitivo en ciertas poblaciones. Esta dualidad refleja la complejidad de la genética psiquiátrica, en la que las mismas variantes genéticas pueden conferir tanto riesgos como ventajas, dependiendo del contexto.

¿Podrían estas interacciones gen-ambiente explicar por qué algunos pacientes con perfiles genéticos similares experimentan trayectorias clínicas tan diferentes? La investigación sugiere que la susceptibilidad genética puede influir no solo en el riesgo directo de enfermedad sino también en la probabilidad de encontrar estresores ambientales que modifiquen aún más los resultados.

A pesar de los hallazgos consistentes, la utilidad clínica de las puntuaciones poligénicas actuales sigue siendo limitada. Incluso cuando son estadísticamente significativos, estos marcadores genéticos típicamente explican menos del 1% de la varianza en los resultados del tratamiento.

El Profesor Serretti ha recalcado que las puntuaciones poligénicas deberían considerarse actualmente como marcadores predictivos incrementales más que como herramientas de decisión clínica. "Aunque estas puntuaciones son prometedoras, su poder explicativo adicional más allá de los predictores clínicos convencionales a menudo permanece marginal", ha indicado.

Investigación basada en datos de Europa

La revisión destacó una limitación crítica en la investigación actual: la mayoría de los estudios de asociación del genoma completo que subyacen a estas puntuaciones poligénicas se han realizado en poblaciones de ascendencia europea. Esto crea desafíos significativos para implementar la predicción genética en poblaciones del resto del mundo,

Estudios recientes en poblaciones asiáticas, particularmente muestras Han chinas, han mostrado direcciones de efecto ampliamente consistentes para las puntuaciones poligénicas de depresión. Sin embargo, las diferencias entre poblaciones pueden alterar sustancialmente la precisión predictiva cuando se aplican puntuaciones derivadas de muestras europeas en otros lugares. Por este motivo, el trabajo recalca la necesidad de realizar estudios grandes y étnicamente heterogéneos.

Utilidad de la Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial se está convirtiendo en una gran aliada en este tipo de estudios, que combinan puntuaciones poligénicas con datos clínicos, usando técnicas de aprendizaje automático. Así, se ha logrado mejoras sustanciales en la predicción de resultados: algunos estudios lograron explicaciones de varianza del 4-5% al integrar información genética y clínica, comparado con 1-2% para marcadores genéticos solos.

El estudio, en su síntesis, muestra varias direcciones de investigación prometedoras. La más destacada es que los estudios de asociación del genoma completo en curso con tamaños de muestra más grandes y métodos estadísticos mejorados están mejorando la precisión de las puntuaciones poligénicas. Además, los investigadores están desarrollando enfoques más sofisticados que consideran la heterogeneidad dentro de los diagnósticos psiquiátricos. La integración con medidas neurofisiológicas, como biomarcadores de electroencefalograma, y la investigación de interacciones gen-por-ambiente ofrecen vías adicionales para mejorar la predicción. Algunos estudios han comenzado a explorar también cómo el riesgo genético modula el impacto del trauma infantil, exposición al estrés y otros factores ambientales en los resultados psiquiátricos.

Bases futuras

Aunque la implementación clínica inmediata de estos hallazgos es prematura, esta investigación establece bases importantes para enfoques futuros de psiquiatría de precisión. Los patrones consistentes observados en los estudios sugieren que los factores genéticos influyen de manera genuina en la respuesta al tratamiento, incluso si las mediciones actuales capturan solo una fracción de esta influencia.

Los hallazgos también destacan la importancia de considerar factores ambientales junto con el riesgo genético: los pacientes con alta susceptibilidad genética para la depresión pueden beneficiarse de intervenciones ambientales más intensivas o monitorización mejorada para la exacerbación de síntomas relacionados con el estrés.

A medida que mejore la predicción poligénica, estas herramientas podrían, en un futuro, apoyar la toma de decisiones clínicas a través de la estratificación del riesgo o la selección del tratamiento. Sin embargo, tales aplicaciones requerirán investigación adicional sustancial, incluyendo ensayos controlados aleatorios que demuestren tanto utilidad clínica como coste-efectividad.

La revisión subraya tanto la promesa como las limitaciones actuales de los enfoques genéticos para la predicción del tratamiento psiquiátrico. Aunque las puntuaciones poligénicas para los trastornos del estado de ánimo muestran asociaciones consistentes con los resultados clínicos, traducir estos hallazgos a la práctica clínica rutinaria requiere avances metodológicos continuos, expansión de la diversidad ancestral e integración con evaluación clínica integral.

lunes, 21 de julio de 2025

Enrique Rojas, psiquiatra español, propone 3 estrategias para calmar la mente y reducir la ansiedad

Francisco González Tomadin        |      infobae.com      |     27/06/2025

En una reciente publicación en redes sociales, el referente de la salud mental compartió recomendaciones prácticas para abordar situaciones emocionales difíciles

El psiquiatra Enrique Rojas ha consolidado su nombre como uno de los referentes españoles en el campo de la salud mental. Reconocido por su extensa labor académica y divulgativa sobre la mente humana y los estados emocionales, recurre frecuentemente a sus redes sociales para acercar herramientas y consejos a un público amplio.

En una reciente publicación en Instagram, el experto compartió una serie de recomendaciones concretas para aprender a valorar lo que nos ocurre y, desde esa perspectiva, aliviar la ansiedad.

Rojas parte de una premisa sencilla, pero poderosa: muchas veces, la ansiedad surge porque las personas no logran otorgar a los acontecimientos el valor real que tienen, convirtiendo pequeñas adversidades en asuntos de mayor magnitud de la justificada.

Por este motivo, propone tres premisas básicas que, aplicadas en lo cotidiano, pueden ayudar a calmar la mente y combatir el estado de alerta permanente.

Saber valorar los sucesos con una visión larga

Como primera premisa, el psiquiatra subraya la importancia de mirar los acontecimientos con una “visión larga”. Esto implica evitar reducir nuestra percepción únicamente a la experiencia o emoción inmediata.

Según Rojas, quedarse solo con el aspecto negativo de un momento o circunstancia contribuye al desarrollo de la ansiedad, puesto que permite que ese hecho ocupe espacio mental de forma desproporcionada.

El especialista explica que, al distanciarse del presente adverso y situar cada evento en una perspectiva más amplia, muchas situaciones pierden su poder desestabilizador.

Adoptar este enfoque ayuda a entender que lo que hoy parece inquietante, en algunos días o semanas probablemente será solo un recuerdo. Rojas destaca que el ejercicio consiste en contextualizar los hechos, sin dejar que el malestar momentáneo opaque el resto de la vida. Así, la mente aprende a mitigar su reacción y a recuperar el equilibrio emocional.

Desdramatizar

La segunda estrategia propuesta por Enrique Rojas consiste en aprender a desdramatizar los acontecimientos. En su análisis, alerta sobre la tendencia social actual a exagerar los problemas y convertir casi cualquier dificultad en una tragedia personal. Según el psiquiatra, esta actitud genera una mentalidad que transforma las dificultades cotidianas en amenazas desproporcionadas.

Desdramatizar no significa ignorar los problemas ni fingir que todo está bien, sino, por el contrario, ubicarlos en su justa dimensión. Rojas subraya la relevancia de analizar los conflictos con realismo y sin caer en adornos trágicos o pensamientos catastrofistas.

Hablar de los problemas de forma más racional también modifica la experiencia emocional asociada: al cambiar el lenguaje con el cual se describen las dificultades, cambia la manera en que la mente los procesa y, por ende, la intensidad emocional disminuye. El psiquiatra insiste en que una mente capaz de desdramatizar contará siempre con mejores recursos para mantener la calma.

El uso consciente de las redes sociales

Enrique Rojas ha señalado que las redes sociales, bien gestionadas, pueden convertirse en una herramienta sumamente positiva.

Según su perspectiva, estas plataformas posibilitan múltiples beneficios, como mantener la comunicación, acceder a servicios diversos y estar informados sobre los últimos acontecimientos.

Sin embargo, Rojas advierte sobre los efectos adversos que puede acarrear el uso inadecuado de estos medios.

El psiquiatra identifica un riesgo claro en la forma en que la exposición constante e indiscriminada puede provocar estados de ansiedad que, en ocasiones, derivan en cuadros depresivos.

Al respecto, destaca el caso particular de los jóvenes, quienes, al permanecer atrapados entre plataformas como TikTok y un consumo ininterrumpido del móvil, pueden ver afectado su bienestar psíquico y emocional.

En su análisis, el experto también reconoce los aportes positivos derivados de un manejo equilibrado y atento de la tecnología digital. Insiste en que el uso adecuado de las redes sociales fomenta la creatividad y contribuye al crecimiento personal.

Dentro de estas dinámicas, incluso la inteligencia artificial es valorada como una “parte de la mecánica informativa que producirá unos avances extraordinarios”, abriendo ventanas a nuevas formas de conocimiento y desarrollo individual.

viernes, 18 de julio de 2025

Las cicatrices invisibles de crecer con un padre narcisista

DANTI MARTIGNONI      |       infobae.com      |      15/07/2025

En su columna de Forbes, el psicólogo Mark Travers describió que algunos niños, ante la falta de contención afectiva, terminan ocupando distintas posiciones dentro del sistema familiar, con consecuencias que afectan su identidad y salud mental

Los roles impuestos por padres narcisistas perpetúan el trauma infantil y dificultan el desarrollo emocional saludable (Crédito: Freepik)

En el núcleo de muchas familias disfuncionales, la figura de un padre o madre narcisista impone una lógica emocional que condiciona el desarrollo de sus hijos.

Según el psicólogo Mark Travers, los hijos criados en estos entornos suelen verse obligados a asumir roles que no eligen y que están diseñados para sostener las necesidades emocionales de los adultos, no las de los niños.

De acuerdo con el psicólogo de la Universidad de Cornell, esta dinámica deja huellas profundas en la identidad de quienes atraviesan una infancia sin validación emocional, estabilidad ni afecto incondicional.

En su análisis para Forbes Travers advirtió que los niños no deberían responsabilizarse de las carencias psicológicas de sus padres. No obstante, en hogares donde el narcisismo marca la pauta, esto ocurre con frecuencia.

Infancias atrapadas en tres figuras

De acuerdo con un estudio citado por el psicólogo, los hijos de padres narcisistas suelen asumir uno o más de estos tres roles: el niño de oro, el chivo expiatorio y el niño perdido.

La figura del chivo expiatorio se afianza cuando los hermanos reproducen el rechazo que imponen los padres (Crédito: Freepik)

Aunque estos patrones pueden observarse en distintas familias, en los hogares donde predomina la disfunción emocional, las asignaciones tienden a volverse rígidas y persistentes.

Cada uno de estos roles se configura como una estrategia de supervivencia psicológica que, en lugar de proteger al niño, prolonga el trauma en la adultez.

El niño de oro: el favorito condicionado

El llamado "niño de oro" es aquel hijo que encarna la imagen idealizada que los padres narcisistas desean proyectar: éxito, inteligencia o carisma.

Esta posición suele ir acompañada de privilegios aparentes, pero el afecto recibido depende del cumplimiento de exigencias externas.

“Debe conformarse, actuar y nunca cuestionar la autoridad para mantener la aprobación”, señaló Travers. Si este hijo se aparta de las expectativas familiares, por su elección de pareja o carrera, puede ser relegado a un rol menos favorecido dentro del sistema familiar.

Un estudio citado por Travers, publicado en la Enciclopedia del Desarrollo Infantil y Adolescente, indicó que el favoritismo se identifica entre hermanos desde edades tempranas, lo que intensifica la desigualdad en el trato.

En este contexto, el hijo predilecto construye su autoestima en torno a la validación externa, lo que puede generar perfeccionismoansiedad o dificultades para forjar una identidad auténtica.

El chivo expiatorio: blanco de las frustraciones

El segundo rol es el del chivo expiatorioel hijo considerado problemático o desobediente que se convierte en receptor de críticas, culpa y proyección emocional del resto de la familia.

El mismo estudio mencionado previamente, también destacó que este patrón suele establecerse cuando el niño no se ajusta a las normas familiares o cuestiona conductas injustas. “El chivo expiatorio suele ser el más consciente emocionalmente y resistente a la manipulación, lo que lo convierte en una amenaza para la dinámica disfuncional”, indicó el psicólogo.

Travers también retomó un testimonio incluido en un estudio publicado en Early Child Development and Care, donde una mujer criada por una madre narcisista relató: “Me despreciaba, me regañaba y nunca me felicitaba por nada. Me habría ido bien en la escuela, pero nada era suficiente y me rendí”.

La dinámica del chivo expiatorio se refuerza a través de la relación entre hermanos, cuando replican la visión que los padres tienen sobre uno de ellos. Esta posición deteriora la autoestima del niño, que llega a interiorizar que es el origen de los conflictos familiares.

El niño perdido: el hijo invisible

El último de los roles destacados por Travers es el del niño perdido, marcado por la negligencia emocional. No recibe atención, elogios ni reproches por parte de los padres.

De acuerdo con el psicólogo, este patrón surge cuando los padres adoptan una actitud intencionalmente distante. El niño crece sin sentir que sus pensamientos o emociones tengan valor.

Desarrolla una actitud retraída, evita conflictos y genera una hiperindependencia basada en la convicción de que nadie satisfará sus necesidades.

Esta figura enfrenta dificultades para establecer vínculos emocionales, tomar decisiones o expresar deseos, ya que aprende a minimizar su presencia y sus necesidades como forma de protección.

Impacto a largo plazo

Los tres roles descritos, ya sea de forma aislada o combinada, responden a la ausencia de contención en entornos donde las necesidades emocionales de los padres prevalecen sobre las de los hijos. “Estos niños pueden desempeñar uno o más de estos roles, pero sirven para sanar las heridas emocionales de sus padres, en lugar de atender sus propias necesidades”, explicó Travers.

Las secuelas de esta crianza varían en cada caso, pero generalmente pueden incluir problemas de autoestimadificultad para establecer límites, miedo al rechazo y conflictos en las relaciones interpersonales. Aunque el daño puede persistir durante años, reconocer estas dinámicas constituye un paso clave para desactivar patrones heredados y construir relaciones más sanas.

jueves, 17 de julio de 2025

El psicólogo Rafael Santandreu propone el fin de la queja como herramienta de salud mental: "Nos enferma".

L. G.          |       diariovasco.com      |      10/07/2025

Sostiene que el hábito de quejarnos constantemente nos convierte en personas más neuróticas, más ansiosas y más deprimidas

 «Dejar de quejarse, que ya está bien», afirma con firmeza el psicólogo y divulgador Rafael Santandreu, quien ha vuelto a sacudir las redes con un mensaje claro y provocador: la queja no solo no sirve, sino que nos está enfermando. El autor de 'El arte de no amargarse la vida' sostiene que el hábito de quejarnos constantemente nos convierte en personas más neuróticas, más ansiosas y más deprimidas. Según el especialista, «nos invade el hábito malicioso de quejarnos… y ya se lía».

Rafael Santandreu propone un cambio radical en nuestra forma de afrontar la vida cotidiana: desactivar la queja como si fuera una alarma inútil. «Tendremos más de 20.000 adversidades a lo largo de nuestra vida, desde pisar una caca de perro hasta que te encuentren una enfermedad seria. Todas las tendremos. Y hay gente que es feliz y hay gente que no. ¿De qué depende? De su diálogo interno. De que se quejen… o se nieguen a hacerlo. Yo prefiero estar en el grupo de los que no».

El psicólogo recuerda el ejemplo del físico Stephen Hawking como un modelo de resiliencia sin queja. «Durante la mayor parte de su vida tuvo ELA, no podía moverse en absoluto, y aun así fue una persona muy feliz. Tenía un lema: 'Quejarse es inútil y una pérdida de tiempo. No lo pienso hacer'.».

«Las emociones más suaves posibles»

Para Santandreu, la clave está en entrenar el diálogo interno como quien va al gimnasio. «Si alguien te dice algo desagradable en el trabajo y tú te pones furibundo, estás amplificando el malestar. No lo hagas. Minimiza la queja en cuanto puedas. Puedes decirte: 'vale, esto no me ha gustado, pero no es el fin del mundo ni una guerra nuclear'».

El psicólogo y divulgador lanza una advertencia: quejarse no solo intensifica nuestras emociones negativas, sino que también complica las relaciones personales. «Cuando te quejas, las otras personas sobre reaccionan también. No nos dan lo que queremos y se arma un pollo. Es mucho mejor aprender a tener siempre las emociones más suaves posibles. Luego, las cosas se arreglan mucho mejor». 

martes, 15 de julio de 2025

Marian Rojas Estapé, psiquiatra: "El principal factor que enferma a todas las sociedades es la soledad"

HÉCTOR FARRÉS      |      lavanguardia.com       |       25/06/2025

 

El aislamiento afecta tanto a jóvenes hiperconectados como a mayores que viven solos, y se manifiesta incluso cuando hay gente alrededor

Nadie contesta al timbre. Tampoco hay mensajes en el móvil. Solo el silencio y un sofá frente al televisor. Cada vez son más las personas que, al terminar el día, no tienen con quién comentar lo que ha pasado. Y no se trata de una cuestión anecdótica o pasajera: es una tendencia estructural que afecta a millones de personas en todo el mundo y está directamente relacionada con el deterioro de la salud mental, física y emocional.

En medio de una sociedad hiperconectada y saturada de información, el aislamiento ha logrado instalarse de forma constante en la vida de muchos. Ya no se trata únicamente de personas mayores o de quienes viven en zonas alejadas. El sentimiento de desconexión se extiende también entre jóvenes que interactúan a través de redes, pero carecen de vínculos reales.

Las cifras lo reflejan: distintos informes de organismos internacionales han alertado sobre el aumento del aislamiento como un problema de salud pública. La percepción de estar solos, incluso cuando se está rodeado de gente, ha dejado de ser una excepción.

Buscar soluciones

La falta de vínculos reales deteriora el cuerpo tanto como la mente

Según explicó, la falta de relaciones humanas estables y cercanas impacta directamente en el bienestar general. Para ilustrarlo, afirmó que “el principal factor que enferma a la sociedad del primer, segundo y tercer mundo es la soledad”.

Lejos de limitarse a un plano emocional, esta ausencia de conexión tiene efectos físicos medibles. El sistema inmune se debilita, se incrementa el riesgo cardiovascular y aumenta la incidencia de trastornos como la depresión o la ansiedad. Tal como señaló en ese mismo espacio, “más que el tabaco, más que las drogas, más que el alcohol, es decir, es más tóxica la soledad”.

En su trabajo clínico, Rojas Estapé ha observado cómo personas de diferentes edades y contextos sociales coinciden en un mismo punto: la falta de una red humana sólida que proporcione apoyo y sentido de pertenencia. Esta carencia no solo incrementa el malestar psicológico, sino que favorece hábitos perjudiciales y una percepción negativa de uno mismo.

No es un malestar nuevo, pero su impacto se ha multiplicado. Y entenderlo como un problema estructural puede ser el primer paso para buscar soluciones que no pasen por más pantallas, sino por más presencia.

domingo, 13 de julio de 2025

Antoni Bolinches, psicólogo: "Las personas que se amargan en la vida es porque todavía tienen en el presente los recuerdos negativos del pasado"

JUDITH DEL RÍO      |      lavanguardia.com      |      25/06/2025

 

El especialista pide que tengamos en cuenta que la memoria es selectiva, por lo que deja atrás aquello que no quiere recordar y nos impide ser felices


Somos culpables de idealizar el pasado. Nuestra memoria tiende a suavizar los recuerdos negativos y resaltar todos los momentos felices que vivimos siendo niños, jóvenes; una versión azucarada, amable y nostálgica de lo que hemos vivido en realidad.

Una versión selectiva que nuestra mente no hace por casualidad, sino como mecanismo de defensa frente a la incertidumbre del presente y el miedo al futuro, haciendo real ese dicho que reza: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, aunque en realidad no lo hayan sido del todo.

No obstante, esto conlleva sus propios problemas. Si las personas idealizan tanto el pasado que les impide disfrutar o valorar el momento presente, generando una constante insatisfacción con la realidad actual que les lleva incluso a un estancamiento emocional, al rechazo del cambio y a una visión distorsionada del tiempo vivido hasta el punto que se convierte en un obstáculo para el crecimiento personal y la adaptación, es lo que se llama nostalgia tóxica.

Sobre este tema se centra el psicólogo Antoni Bolinches en el último episodio de su podcast Ojalá lo hubiera sabido antes, que comparte con los escritores y expertos en crecimiento personal Àlex Rovira y Francesc Miralles. Recordamos lo bueno y olvidamos lo malo, sobre todo en el ámbito de las emociones o lo sentimental.

La nostalgia permite escapar del presente y quedarse en un pasado editado y “mejorado”, creado por esa memoria selectiva en la que el cerebro ha borrado todas esas anécdotas complicadas o que nos hicieron daño. Por eso, la realidad de la memoria no tiene nada que ver con el pasado, sino con escapar del presente.

“La memoria tiene tendencia a percibir lo bueno en el perfil del optimista, y por desgracia tiene tendencia en recordar lo malo en el perfil del pesimista”, comienza explicando Bolinches. “El recuerdo se convierte en un refuerzo o profecía autocumplidora. Si no pudiéramos olvidar, no podríamos ser felices; por eso, las personas que se amargan la vida es porque todavía tienen en el presente los recuerdos negativos del pasado”.

Antonio Bolinches: “De muerto, nadie da miedo. Los que dan miedo son los vivos. A partir de ahí, cada uno se forma su propio discurso para exonerar de la maldad a las personas que ya no nos pueden hacer daño”

Una variable optimismo/pesimismo que, según el psicólogo, es fundamental para tomarnos la vida de una determinada manera “para amargarnos o endulzarnos”, indica. Sobre todo, en temas de amor. “Las personas se dan cuenta de a cuántas parejas dejaron, pero el problema es que ellos se han quedado con el daño que les han dejado a ellos, no el que ellos han podido hacer”, continúa el especialista.

“Para no engañar a la propia memoria, propongo un diálogo interior. Hablar con nosotros mismos y tener capacidad de resistir la frustración”, anima. “Quien no acepta una mala experiencia, automáticamente distorsiona su percepción de la realidad”, apunta Bolinches.

Una medida de protección para “hacer la paz con su propia conciencia”, pero que ayuda a sobrevivir y ser felices. “Gracias a que la memoria es selectiva podemos olvidar lo malo, pero hay que ser consciente de eso. Gracias a la aceptación superadora de esos malos recuerdos podemos modificarlos en la terapia vital. Solo podemos cambiar lo que previamente podemos aceptar. Y recordemos: saber olvidar ya es tener buena memoria”.