martes, 11 de noviembre de 2014

La atención a la cronicidad y a patologías emergentes, retos en Salud Mental

EFE |LA VANGUARDIA.com-VIDA |Valladolid | 03/11/2014

El presidente de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), Jerónimo Saiz, ha considerado hoy que dos de los retos asistenciales en la especialidad psiquiátrica son la atención a la cronicidad de algunos trastornos así como el tratamiento de las patologías emergentes.

Saiz ha hecho esta reflexión en declaraciones a los periodistas antes del inicio de un encuentro de expertos de Psiquiatría y Salud Mental celebrado en Valladolid en el que se ha debatido sobre los retos asistenciales del Sistema Nacional de Salud en esa especialidad.

Sobre las trastornos psiquiátricos emergentes, ha asegurado que son aquellos que tienen que ver con "elementos nuevos que se han introducido" y que son "susceptibles de crear patologías" como las adicciones comportamentales.

El presidente de la FEPSM ha indicado que, dentro de los trastornos alimentarios, se ha definido uno nuevo que tiene que ver con la alimentación compulsiva, "por atracones", que en "muchas ocasiones puede conducir a la obesidad" y es "un problema de salud pública muy importante".

Saiz ha detallado también que hay patologías "tradicionales" como la depresión que tienen una "incidencia muy elevada y que crean mucha discapacidad".

En cuanto a la cronicidad, ha asegurado que es uno de los retos en Psiquiatría y Salud Mental, ya que algunos trastornos se están convirtiendo en crónicos y ha citado como ejemplo la anorexia y la bulimia porque en algunos casos "tienen un curso evolutivo prolongado".

En su opinión, la red asistencial de Psiquiatría y Salud Mental funciona bien en España, aunque ha señalado que uno de los problemas es que existen "variaciones" en la práctica clínica y organizativa, ya que las competencias en Sanidad dependen de las comunidades autónomas.

El consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Antonio Sáez, que ha acudido a la inauguración del encuentro de expertos, ha coincidido con Jerónimo Saiz en que "reducir la variabilidad" en la práctica clínica y en el ámbito organizativo en los diferentes territorios es "muy importante".

"Aprovechar las mejores experiencias es muy importante para generalizarlas y ampliarlas al conjunto de la comunidad autónoma y al Sistema Nacional de Salud", ha manifestado el titular de Sanidad.

La cronicidad de algunos trastornos psiquiátricos hace que se convierta en un reto "adecuar la organización y el conocimiento a ese tipo de situaciones", ha manifestado Sáez.

"En los últimos años se ha producido una cierta desconexión entre la asistencia psiquiátrica y la Atención Primaria de Salud y quizá sea este el momento de recuperar más continuidad y más relación entre psiquiatras, psicólogos y médicos de familia en los centros de salud", ha considerado el consejero.

En su opinión, una mayor conexión entre las dos especialidades permitiría abordar los problemas "que están llenando las consultas psiquiátricas", pero que "a veces son problemas de la vida diaria que no siempre deben psiquiatrizarse y que requieren intervenciones más generalistas para que los especialistas se dediquen a los problemas más graves y más complejos", ha asegurado.

El incremento de la coordinación entre Psiquiatría y Atención Primaria es uno de los ámbitos que se trabaja en el proyecto piloto de la unidad de gestión clínica de Salud Mental del hospital de Zamora y que ha permitido trasladar "el peso de la atención psiquiátrica desde el ámbito hospitalario al ámbito comunitario", ha señalado.

"Hoy el número de camas que necesitamos en Zamora es la mitad del que necesitábamos hace algunos años, pero al mismo tiempo han surgido más de veinte hogares protegidos para pacientes crónicos", ha manifestado el consejero, que ha detallado que el traslado de la atención, en los casos en los que es posible, desde el hospital a otros recursos "ha sido uno de las mejores experiencias" de la unidad de gestión clínica zamorana.

Sáez ha asegurado que "parcialmente" en otras provincias se está trabajando en esa misma dirección.


Mitos y Realidades Sobre Salud Mental

A menudo la gente tiene miedo de hablar sobre la salud mental porque hay muchos malentendidos sobre las enfermedades mentales.

Es importante conocer las realidades para parar la discriminación y para empezar a tratar a la gente con enfermedades mentales con respeto y dignidad. He aquí algunos mitos y realidades comunes sobre la salud mental.

Los mitos y realidades más frecuentes sobre salud mental:
Mito: No hay esperanza para la gente con enfermedades mentales.
Realidad: Hay más tratamientos, estrategias, y apoyo de la comunidad para la gente con problemas de salud mental que nunca antes, e incluso más se divisan en el horizonte. Las personas con este tipo de dificultades pueden llevar vidas activas y productivas.

Mito: No puedo hacer nada por alguien con una enfermedad mental.
Realidad: Podemos hacer mucho más de lo que piensa la mayoría de la gente. Comenzando por la forma en que actuamos y hablamos, podemos crear un ambiente que dé fuerzas a la gente y promueva una buena salud mental. Por ejemplo:
  • Evite calificar a la gente con palabras como “loco”, “chiflado”, “tarado”, o por su diagnóstico. En lugar de decir que alguien es “esquizofrénico”, diga que es “una persona con esquizofrenia”.
  • Conozca toda la verdad sobre la salud mental y compártala con otros, especialmente si oye algo que no es cierto.
  • Trate a la gente con enfermedades mentales con respeto y dignidad, como lo haría con cualquier otro.
  • Respete los derechos de la gente con enfermedades mentales y no los discrimine en cuanto a vivienda, empleo, o educación. Como otra gente con discapacidades, la gente con carencias de salud mental está protegida por las leyes federales y estatales.
Mito: La gente con enfermedades mentales es violenta e impredecible.
Realidad: En realidad, la gran mayoría de la gente en esta situación no es más violenta que cualquier otra persona. Hay grandes probabilidades de que usted conozca a alguien con una enfermedad mental y usted ni siguiera lo sepa.

Mito: Las enfermedades mentales no pueden afectarme.
Realidad: Las enfermedades mentales son sorprendentemente comunes; afectan a casi todas las familias de América. Las enfermedades mentales no discriminan – pueden afectar a cualquiera.

Mito: Enfermedad mental equivale a retraso mental.
Realidad: Son dos trastornos diferentes. Un diagnóstico de retraso mental se caracteriza por las limitaciones en el funcionamiento intelectual y por dificultades con ciertas destrezas de la vida cotidiana. Por contraste, la gente con enfermedades mentales – condiciones de salud que pueden conllevar cambios en el pensamiento, humor y comportamiento de la persona – presenta gran variedad de funcionamiento intelectual, exactamente como con la población general.

Mito: Las enfermedades mentales aparecen como consecuencia de la debilidad de carácter.
Realidad: Las enfermedades mentales son producto de la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Los estudios científicos muestran que los factores genéticos y biológicos están asociados con la esquizofrenia, depresión, y alcoholismo. Influencias sociales como la pérdida de un ser querido o del empleo, también pueden contribuir al desarrollo de varios trastornos.

Mito: La gente con enfermedades mentales no pueden tolerar el estrés de tener un empleo.
Realidad: En esencia, todos los empleos son estresantes hasta cierto punto. La productividad se maximiza cuando hay una buena combinación entre las necesidades del empleado y las condiciones de trabajo, tenga o no la persona carencias de salud mental.

Mito: La gente con carencias de salud mental, incluso los que hayan recibido un tratamiento efectivo y se hayan recuperado, tienden a ser trabajadores de segunda fila en el trabajo.
Realidad: Los empleadores que han contratado a personas con enfermedades mentales informan de una buena asistencia y puntualidad, así como motivación, calidad de trabajo, y tenencia del empleo a la par con otros empleados o mejor que ellos. Los estudios del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH en sus siglas en inglés) y la National Alliance for the Mentally Ill (NAMI) [Alianza Nacional para los Enfermos Mentales] muestran que no hay diferencias en cuanto a productividad cuando se compara a la gente con enfermedades mentales con otros empleados.

Mito: Una vez la gente muestra enfermedades mentales, nunca se recupera.
Realidad: Estudios científicos muestran que la mayoría de gente con enfermedades mentales mejora, y muchos se recuperan por completo. La recuperación se refiere al proceso por el cual la persona es capaz de vivir, trabajar, aprender, y participar íntegramente en su comunidad. Para algunas personas, la recuperación es la capacidad de vivir una vida realizadora y productiva. Para otros, la recuperación implica la reducción o completa desaparición de los síntomas. La ciencia muestra que tener esperanza juega un papel integral en la recuperación de la persona.

Mito: La terapia y autoayuda son simplemente una pérdida de tiempo. ¿Por qué molestarse cuando se puede tomar una pastilla de las que se oye en la TV?
Realidad: El tratamiento varía dependiendo de la persona. Mucha gente trabaja con terapeutas, consejeros, sus semejantes, psicólogos, psiquíatras, enfermeras, y trabajadores sociales en su proceso de recuperación. También usan estrategias de autoayuda y el apoyo de la comunidad. A menudo, estos métodos se combinan con alguna de la medicación más avanzada disponible.

Mito: Los niños no experimentan las enfermedades mentales. Sus acciones son sólo el producto de una mala educación en la casa.
Realidad: Un informe de la Comisión Presidencial Nueva Libertad para la Salud Mental mostraba que en cualquier año, de 5 a 9 por ciento de los niños experimentan serias perturbaciones emocionales. Como cualquier enfermedad mental en adultos, estas condiciones clínicas diagnosticables son producto de la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, y a veces incluso genéticos.

Mito: Los niños se comportan mal o fallan en la escuela para atraer la atención.
Realidad: Los problemas de comportamiento pueden ser síntomas de trastornos emocionales, mentales o de comportamiento, en lugar de simples estratagemas para atraer la atención. Estos niños pueden tener éxito en la escuela con la comprensión, y servicios de salud mental.

Fuente:Centro de Recursos para Promover una Aceptación Digna e Inclusión Social Asociado a la Salud Mental.

Comida para el cerebro

Este órgano apenas representa un 2% del peso de nuestro cuerpo

Necesita, sin embargo, un 20% de la aportación diaria de calorías que consumimos

MONICA ESCUDERO / MIKEL LÓPEZ ITURRIAGA | El País | 13/01/2013

"Alimenta tu cabeza”, ordenaba el himno hippy de los sesenta White rabbit. Seguramente, el grupo que lo cantaba, Jefferson Airplane, no se refería a los alimentos convencionales, sino a otro tipo de sustancias, pero el lema sigue valiendo para todos los que quieran mejorar su rendimiento mental. Como en los demás órganos del cuerpo, la dieta influye en el funcionamiento de nuestro cerebro, y aunque no existan comidas mágicas que nos vuelvan más tontos o más inteligentes, sí podemos favorecer la actividad de nuestras neuronas con determinados ingredientes.
A pesar de que el cerebro solo supone un 2% de nuestro peso, gasta aproximadamente un 20% de las calorías que nos metemos en el cuerpo. Es un gran consumidor de glucosa y le gusta que los niveles de este azúcar se mantengan estables: que no bajen demasiado por el ayuno y le dejen sin energía, pero que tampoco suban excesivamente y acaben causando daños a largo plazo. Por eso, algunos nutricionistas recomiendan comer con más frecuencia, pero en menor cantidad, y, sobre todo, apostar por alimentos que produzcan glucosa de una forma lenta y progresiva una vez ingeridos. Es decir, verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y otros alimentos ricos en fibra e hidratos de carbono complejos. Se trata de productos que, al contrario que los azúcares y las harinas refinadas típicas de los dulces o los refrescos, también favorecen una sensación más prolongada de saciedad, por lo que si los consumimos ayudamos a la vez al cuerpo y a la cabeza.
Otro nutriente que se debe cuidar con mimo para fortalecer la mente son las grasas. De hecho, el 60% de la masa encefálica se compone de este material. Esto no significa que para pensar mejor nos tengamos que comer los bocadillos de panceta a pares: las grasas más beneficiosas para el cerebro son las procedentes del pescado azul, las semillas y los frutos secos. Los ácidos grasos omega-3, presentes en dichos alimentos, parecen cruciales para la salud de nuestro sistema nervioso, y su carencia ha sido relaciona con el alzhéimer o la pérdida de memoria. También algunas verduras, como el brócoli, las coles o el repollo, combinan un gran aporte de vitamina C con un gran contenido en carotenoides –unos antioxidantes que protegen especialmente de los radicales libres–, creando una potente combinación antiedad para la función cognitiva.

En el extremo contrario, es recomendable vigilar el consumo excesivo de estimulantes como el café o el té: a pesar de que activan la sensación de alerta y eliminan temporalmente la sensación de sueño, pueden causar ansiedad e, incluso, náuseas y dolor de cabeza si se consumen en exceso. Y aunque no hay ninguna dieta que asegure que puede convertir a un concursante de reality de MTV en una lumbrera, sí podemos apuntar a que grandes pensadores de ayer y hoy –entre los que se cuentan Albert Einstein, Thomas Alva Edison, Pitágoras, Sócrates y Platón– practicaban el vegetarianismo estricto.



jueves, 6 de noviembre de 2014

Del otro lado del teléfono

·        Echávarri se encarga de recibir llamadas de personas en crisis emocionales

 KATHERINE PENNACCHIO* | Madrid | El Mundo | 10/09/2014

Suena el teléfono en la sede del Teléfono de la Esperanza en Navarra. El número que ha llamado aparece oculto, no hay manera de saber dónde se encuentra la persona que marcó el 902 500 002 buscando ayuda.  A Alfonso Echávarri los años de experiencia le permiten actuar de forma eficaz en este tipo de situaciones. Al otro lado del teléfono estaba ella, afectada por trastorno límite de la personalidad y recién abandonada por su pareja, pensando que la única solución posible era ponerle fin a su vida tirándose por la ventana. "Recuerdo que en este caso no le pregunte por qué, sino que para qué. Su respuesta fue clara y automática: para dejar de sufrir", explica Echávarri recordando aquella llamada. Como ella, miles de personas solicitan ayuda telefónica cada año cuando la idea de quitarse la vida les ronda por la cabeza, porque concede el anonimato y la posibilidad de hablar con alguien desconocido.

¿Es beneficioso el anonimato?
Sí, allí puedes profundizar muchísimo en su intimidad y es un arma que permite a la persona abrirse.  Por ejemplo, en el caso de la persona que comentábamos anteriormente, a mí me fue posible del otro lado del teléfono acceder a lo que, en ese momento estaba sintiendo.
¿Se lleva a cabo alguna metodología durante las llamadas?
Vamos dirigiendo la conversación. Son personas con mucha ambivalencia, dudan entre vivir y morir, y por lo tanto necesitan seguridad  y autoridad al otro lado del teléfono. Con esa dirección vamos explorando algunos aspectos de su vida y  elementos que le permitirían engancharse; explorar algún recurso que le permita querer seguir con vida. Normalmente en este tipo de llamadas, si tenemos la ubicación de la persona se activa un protocolo. También si se consigue controlar la crisis, se le dice a la persona que puede venir presencialmente para evitar que un futuro vuelva a recaer en este pensamiento.
En el caso que comentábamos anteriormente, ¿se activó un protocolo?
Era una persona que llevaba un número oculto y no era posible localizarla para movilizar a algún equipo de emergencia. Si tenemos los datos suficientes para movilizar un servicio de emergencia, lo hacemos. Lo más importante en ese momento es salvar la vida de quien llama.
¿Qué sucedió con esta persona?
No sé qué pasó con ella. Era un número oculto. Yo intenté sacarle más información pero ella no estaba dispuesta. Después del rato que hablamos, la angustia había desaparecido, esto le permitió tener opciones en su cabeza diferentes a poner fin a su vida. Lamentablemente, muchas de las llamadas que recibimos no sabemos cómo terminan. 
¿Cuál es el perfil de las llamadas que reciben con intención de suicidio?
Hombre, de unos 35 a 44 años. Pero realmente en la etapa de pensamiento suicida las que más llaman son las mujeres. ¿Quiere decir eso que ellas son más vulnerables? No, todo lo contrario. Las mujeres son más capaces de pedir ayuda. No debemos olvidar que el suicidio en la gente mayor es un gran problema, muchísima gente de la tercera edad se suicida. Quizás por la soledad, por la incomunicación. Son tantos los factores que influyen...
¿Por qué cree que han aumentado los suicidios en el último año en España?
La crisis económica que estamos viviendo tiene mucho que ver. No como la causa principal, pero sí quizás como desencadenante de otras crisis. Me explico. Una persona que tiene problemas con su pareja, se divorcia, queda en una situación económica precaria y, encima, es despedida del trabajo tiene más factores desencadenantes. Y estas situaciones son muy comunes últimamente.
¿Es necesario un plan estatal de prevención de suicidios?
Sería fenomenal que existiera un plan estatal de prevención de suicidios. La conducta suicida es un fenómeno universal. Sin embargo, poner de acuerdo a todas las autonomías puede ser complicado. Queda mucho trabajo por hacer.
¿Han recibido el apoyo económico que necesitan?
Necesitamos muchísimo más apoyo tanto de instituciones públicas como privadas. Mantener una estructura como ésta es costoso. El Teléfono de la Esperanza es un servicio de calidad y profesionalizado. Requiere dinero para que sea realidad constante.

El Teléfono de la Esperanza lleva 43 años de andadura. Se dedican a trabajar con personas en crisis y a promover la salud emocional. Su ámbito de trabajo abarca tanto la atención telefónica como personalizada. Está presente en 27 sedes físicas en España, pero también en Europa, Sudamérica y, recientemente, EEUU. En su memoria de 2013 indica que en España recibieron en ese año 1.567 llamadas con intención suicida, lo que representa un 3,2% del total de las llamadas que reciben. "Hablando de conducta suicida, 1.567 llamadas son muchas.  De ellas, unas 50 ya estaban llevando a cabo su intento", indica Echávarri.  En España no hay datos oficiales del número de intentos de suicidio en la población. Ni siquiera el Instituto Nacional de Estadística (INE) dispone de esos datos.  El jefe del servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz en Madrid, Enrique Baca, lleva algunas estimaciones sobre intentos suicidas: "Aproximadamente un hospital que tenga un área entre 300.000 y 400.000 habitantes, como son la mayoría de los de Madrid, presentan de uno a dos suicidios diarios." Sin embargo, el doctor Baca asegura que no hay datos oficiales porque las estadísticas de intentos de suicidio son muy complejas de analizar ya que necesitan un sistema de vigilancia intensivo, y eso significaría inversión de tiempo y dinero.

*La edición de este reportaje corrió a cargo de Antonio Rubio Campaña, director del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización.



Lo que la adicción esconde

PATOLOGÍA DUAL Cuando enfermedad mental y adicción van de la mano
·        Siete de cada 10 adictos padece, además, otro trastorno mental
·        Un abordaje integral de la patología dual mejoraría los tratamientos
LAURA TARDÓN | Madrid | El Mundo | 06/10/14

Lo llaman el síndrome de la puerta equivocada. Ni lo tratan por sí solos los centros de atención a la adicción ni tampoco las unidades de Psiquiatría del sistema público de salud. La patología dual, en la que conviven los trastornos mentales y el consumo de sustancias psicoactivas, aún parece ser invisible a pesar de su magnitud. Al menos el 70% de los pacientes adictos padece una alteración psiquiátrica y se calcula que alrededor del 51% de las personas con enfermedad psiquiátrica tiene problemas con el abuso de sustancias, incluyendo el tabaco.
Una doble afectación que, en la mayoría de los casos, se ignora, por lo que resulta imposible establecer un abordaje correcto y eficaz. "Si tienes un paciente con esquizofrenia y no consideras su adicción, las drogas que ingiera van a interferir en su tratamiento antipsicótico, requiriendo dosis mucho más altas, lo que conlleva efectos secundarios y, al final, el paciente abandona la medicación", expone a EL MUNDO una de las expertas más relevantes en esta materia, Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU.
Si lo que se desconoce del adicto es el trastorno mental que puede haber detrás, el fracaso de la terapia está casi asegurado. Teniendo en cuenta, tal y como argumenta la experta, que, por ejemplo, entre las personas con trastornos de la ansiedad aumenta enormemente el riesgo de alcoholismo" (el 80% de estos enfermos abusan del alcohol), por mucho que los profesionales aborden su adicción, la lucha contra la ansiedad que le lleva a beber está prácticamente perdida. Su tratamiento, remarca Volkow, "debería incluir el problema de la dependencia a sustancias". Si los cambios cerebrales que explican las conducta adictiva del paciente, continúa, "no se atienden adecuadamente permanecerán, haciendo por lo tanto que la adicción sea una enfermedad crónica como la hipertensión".
"Tenemos que mejorar muchísimo", afirma la especialista. Se puede decir que no hay ningún país del mundo que sirva de ejemplo en el abordaje integral de esta patología porque directamente no está reconocida ni por el último Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (el llamado DSM5, una especie de biblia de la Psiquiatría) ni por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"Sigue predominando la visión conservadora que asume la adicción como un problema de debilidad de carácter o vicio y no como una enfermedad cerebral y mental", explica Volkow. Paradójico teniendo en cuenta que ya en los años ochenta se demostró que en las personas adictas existe un desajuste cerebral que afecta al funcionamiento de las áreas que permiten ejercer el control sobre los deseos, es decir, interfiere en la capacidad para dominar los impulsos. ¿A qué se debe este desajuste? Al igual que en otros trastornos mentales, existen factores neurobiológicos, ambientales y genéticos. "Sabemos que -claramente- hay diferencias genéticas que determinan que una persona sea mucho más vulnerable que otra", asegura Volkow.

Estas particularidades cerebrales se han constatado, en buena medida, gracias a las investigaciones de la doctora Volkow, reconocida mundialmente por ser pionera en el uso de imágenes cerebrales para estudiar los efectos tóxicos de las drogas y sus propiedades adictivas. Sus trabajos han documentado los cambios que se producen (por culpa de las drogas) en el sistema de la dopamina y que afectan las acciones de las regiones frontales del cerebro involucradas en la motivación, el impulso y el placer, así como la disminución de la dopamina en el cerebro. Hallazgos que verifican que la drogadicción es una enfermedad del cerebro, "un problema médico que puede ser tratado y rehabilitado, como se hace con otro tipo de enfermedades que tienen que ver con el cerebro, como la epilepsia", comenta Volkow.

Sin embargo, y a pesar de las evidencias científicas, los consensos profesionales continúan excluyendo la patología dual del católogo oficial de enfermedades psiquiátricas, por lo que los afectados siguen sin tener una puerta abierta que les brinde un abordaje integral, correcto y eficaz. Al ser tratados sólo en un aspecto, expone Nestor Szerman, jefe de servicio de Salud Mental en el Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid, "esta doble enfermedad mental se alarga" y se enmaraña. Surgen recaídas, conlleva mayor riesgo de hospitalización, violencia, complicaciones médicas y encarcelación".
En palabras de Nora Volkow, "la falta de diagnóstico y tratamiento inciden en la elevada morbilidad y mortalidad de los pacientes" y el sufrimiento de sus más allegados. "De todas las enfermedades, la que más destruye la vida familiar es la adicción".

Un abordaje integral no sólo evitaría estas consecuencias y lograría un tratamiento eficaz, además, desde el punto de vista de la eficiencia, "también se reducirían costes", asegura Szerman, porque, directamente, "disminuirían las duplicidades que hay en los recursos disponibles". En los servicios paralelos, agrega, "son frecuentes las dificultades de accesibilidad, poca adherencia, atención, continuidad de los cuidados, mensajes contrarios...".
Esta terapia conjunta, puntualiza la investigadora estadounidense, "incluye también la atención médica a otros problemas clínicos que coexistan con la patología dual que son bastante frecuentes. Por ejemplo, los que tienen dolor crónico son muy difíciles de manejar y en ellos, la prevalencia del consumo de drogas es mucho más alto.
Los más adelantados en este asunto, señala Volkow, "son los psiquiatras españoles". De hecho, el término se acuñó en nuestro país por el profesor Miguel Casas que, junto con Nestor Szerman, han situado a la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD, constituida en 2005)a la cabeza mundial en este área científica. Incluso con liderazgo, se puede decir que en España también se cierran los ojos ante una realidad clínica que no por obviarla deja de existir. Según estudios realizados por la SEPD, entre las personas bipolares, más del 60% sufre adicción a sustancias; entre los pacientes con depresión, el 30% y hasta el 80% de quienes padecen trastornos de ansiedad tienen problemas específicamente con el alcohol. "Junto con el tabaco y la marihuana, son las que más problemas de adicción producen", aclara Szerman.

Sólo cinco centros en España
A pesar de la evidencia sobre la utilidad del tratamiento integral de la patología dual, "sólo hay cinco centros públicos en España que ofrezcan esta terapia integral: tres en Barcelona, uno en Madrid y uno en Castellón. Además, hay otros privados repartidos por diferentes comunidades: Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Murcia, La Rioja, Navarra y País Vasco", puntualiza el doctor Szerman. "Hemos propuesto a las autoridades españolas la necesidad de reconocer la patología dual y realizar un tratamiento conjunto", señala este especialista. Aunque algunas regiones sí disponen de redes integrales de salud mental y adicciones, aún queda camino por recorrer. "Encontrar un paciente con un trastorno mental que, además, presente una adicción -o viceversa- no es nada excepcional. Todo lo contrario", apunta Szerman. Sin embargo,"no todos los psiquiatras son conscientes de este hecho". En vista de los datos, "deberíamos pensar en patología dual ante cualquier sujeto que demanda atención por una adicción o diagnóstico psiquiátrico", apunta. Los expertos señalan que es preciso implementar medidas que permitan un acercamiento de ambas redes de recursos, establecer mecanismos de coordinación, protocolizar la actuación conjunta y potenciar la formación continuada de los profesionales. Hasta entonces, y sobre todo, hasta que la comunidad médica reconozca la existencia de la patología dual, esta realidad "supone un desafío tanto para los sistemas sanitarios como para los propios clínicos, por la desinformación actual".

lunes, 3 de noviembre de 2014

Datos acerca de las enfermedades mentales más comunes (II)

El encabezado del artículo sigue siendo el mismo que el anterior. Aquí vamos a tratar de explicar la segunda parte, desde “Trastornos depresivos”, hasta el final.

Trastornos depresivos.- Aproximadamente 18.8 millones de adultos estadounidenses sufren una enfermedad depresiva que involucra el cuerpo, el estado de ánimo y pensamientos. La depresión afecta a la forma en que una persona come y duerme, la manera en que se siente acerca de sí mismo, y la forma en que uno piensa acerca de las cosas. Las personas con una enfermedad depresiva no pueden simplemente "recobrar el ánimo" y reponerse. Sin tratamiento, los síntomas pueden durar semanas, meses o años. La depresión puede ocurrir en tres formas: Trastorno Depresivo Mayor – Distimia – Trastorno Bipolar.

Trastorno Depresivo Mayor.-El trastorno depresivo mayor implica un penetrante sentido de tristeza y / o pérdida de interés o placer en casi todas las actividades que interfiere con la capacidad de trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Esta es una condición grave que puede afectar los pensamientos de una persona, el sentido de la autoestima, el sueño, el apetito, la energía y la concentración. La condición puede ocurrir como un episodio único debilitante o episodios recurrentes.
Distimia.- La distimia implica una alteración crónica del estado de ánimo en el que un individuo  siente a menudo poca satisfacción con las actividades de la vida. Muchas personas con distimia también experimentan episodios de depresión mayor en su vida que conducen a un trastorno depresivo recurrente. La duración media de un episodio de la distimia es de unos cuatro años.

Trastorno Bipolar.-Trastorno bipolar o enfermedad maníaco-depresiva, es un tipo de trastorno del humor caracterizado por episodios recurrentes de manía (altos) y bajos (depresión) en el estado de ánimo. Estos episodios implican cambios extremos en el estado de ánimo, la energía y el comportamiento. Los síntomas maníacos incluyen estado de ánimo irritable o elevado extremo; un sentido muy exagerado de su propia importancia, los comportamientos de riesgo, distracción, aumento de la energía, y una menor necesidad de sueño.
La cosa más importante que hacer para las personas con depresión es para ayudarles a obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados. El tratamiento, por lo general en forma de medicamentos o psicoterapia, puede ayudar a las personas que sufren de depresión.

* No ignore los comentarios acerca del suicidio. Si alguien le dice que está pensando en el suicidio, debe tomarlo en serio, escuchar, y ayudarle a conseguir a un profesional para su evaluación y tratamiento. Si alguien está en peligro inmediato de daño a sí mismo, no deje sola a la persona. Tomar medidas de emergencia para obtener ayuda.

Trastornos de la alimentación
Anorexia Nerviosa.- Las personas con este trastorno se ven con sobrepeso a pesar de su peso corporal real. Con este trastorno, una persona trabaja para mantener un peso inferior al normal para su edad y estatura. Esto va acompañado por un intenso temor a aumentar de peso o en busca de grasa. A veces, una persona puede incluso negar la seriedad de su bajo peso corporal. Comer se convierte en una obsesión y hábitos a desarrollar, tales como evitar las comidas, elegir unos cuantos alimentos y comerlos en pequeñas cantidades, o pesar y racionar cuidadosamente los alimentos. Las personas con anorexia pueden comprobar varias veces su peso corporal, y muchos dedicarse a otras técnicas para controlar su peso, al igual que el ejercicio compulsivo o purga vomitando o utilizando laxantes. Algunas personas se recuperan totalmente después de un solo episodio; algunos tienen un patrón de aumento de peso y la recaída; y otras experimentan un curso de deterioro de la enfermedad durante muchos años.
Bulimia Nerviosa.- La bulimia se caracteriza por episodios de atracones-comer una cantidad excesiva de alimentos a la vez con una sensación de falta de control sobre la ingesta durante el episodio, seguido de comportamiento con el fin de prevenir el aumento de peso, como purgas auto-inducidas por el vómito o el uso indebido de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno; o ejercicio excesivo. Porque la purga u otro comportamiento compensatorio sigue los episodios de atracones, aunque las personas con bulimia normalmente pesan dentro del rango normal para su edad y altura. Sin embargo, al igual que los individuos con anorexia, pueden temer el aumento de peso, deseo de perder peso y sentirse insatisfechos con sus cuerpos. Las personas con bulimia suelen realizar los comportamientos en secreto, sintiéndose asqueados y avergonzados cuando comen compulsivamente, y aliviados cuando se purgan.
Esquizofrenia
Más de 2 millones de estadounidenses al año sufren este trastorno. Es igualmente común en hombres y mujeres. La esquizofrenia suele aparecer antes en los hombres que en las mujeres, y hacerlo entre la adolescencia y los 20 años, en comparación con los 20 o 30 años en las mujeres. La esquizofrenia generalmente comienza con un episodio de síntomas psicóticos como oir voces o creer que otros están tratando de controlar o hacer daño. Los pensamientos -que están fragmentados, extraños, y no tienen ninguna base en la realidad- pueden ocurrir junto con alucinaciones y lenguaje y comportamiento desorganizado, dejando al individuo asustado, ansioso y confundido. No se conoce una causa única de la esquizofrenia. El tratamiento puede incluir medicamentos y apoyo psicosocial, como la psicoterapia, grupos de auto-ayuda y rehabilitación.

Fuente:Centro de Recursos para Promover una Aceptación Digna e Inclusión Social Asociado a la Salud Mental.


Nota aclaratoria.- Como siempre habla de datos de estadounidenses, he mirado el porcentaje de población de España respecto a Estados Unidos y el resultado es del 14,71%. Saludos. M. Carme